Ama a los políticos como a ti mismo

La noticia nos sobrecogió en la tarde de este lunes: habían matado a tiros a la presidenta del PP y la Diputación de León. Un hecho insólito en España. Tenía que salir y comprobé un discreto pero amplio despliegue policial en Madrid. En Madrid cuando el ataque se había producido en León. ¿Toda España en alerta? Luego ha resultado que pistas contundentes apuntan a una vendetta entre miembros del mismo partido. La hija de la presunta asesina, presunta coautora, se presentó en las listas del PP de Astorga (León), ambas -madre e hija- militaban en el partido. Mediaba una indemnización por su despido de la entidad que presidía la fallecida. De vómito. Y bien lamentable, aspiramos a vivir en paz. Libre de toda violencia, también de la ostensible violencia física.

Los primeros comentarios de periodistas –digamos periodistas para no entrar en detalles- de la derecha o directamente de la caverna antes de conocer los datos culpaban a los escraches.

Lo grave, más grave aún, es que editoriales de hoy apuntan a la misma línea. Incluso a las redes sociales. La culpa es de la desafección política. De esa manía que nos ha entrado a los ciudadanos por estar infinitamente enfadados con los políticos, nuestros representantes, por el profundo daño que han causado a nuestro modo de vivir. Crea mal ambiente que los ciudadanos se quejen, su obligación es tragar y callarse.

¿Sabe toda esta gente que los políticos son representantes de los ciudadanos y que tienen derecho no solo a crítica sino a relevarles del cargo? Creo que no, igual que desconocen la función esencial del periodismo de control del poder. Por el contrario nos encontramos, por ejemplo, al ABC con este inicio de editorial:

 La deslegitimación de los políticos se ha puesto de moda y ha extendido el argumento subliminal de que todo vale contra ellos, desde un insulto a través de las redes sociales a un acoso a domicilio.

LAS especulaciones inmediatas sobre el asesinato de la presidenta de la Diputación Provincial de León, Isabel Carrasco, se disiparon a las pocas horas con la detención…

Suscríbete para leer la noticia completa, añade. Pues verá no, bastante dinero del contribuyente, de mi dinero, le regala el gobierno para escribir basura, no añado ni un euro más.

En El Mundo, ese sujeto que se apellida Sostres firma un artículo digno de cárcel, tanto para él como para quien dirige el panfleto. En él culpa del asesinato de presuntamente dos mujeres del PP a otra del PP… ¡A Ada Colau!

Si Ada Colau pudo, en el Congreso y sin que nada le ocurriera, llamar «criminal» al representante de la Asociación Española de Banca, es fácil imaginar que el siguiente paso sea dejarse de adjetivos y pasar a los hechos.

Sólo quien dispara es culpable de los disparos. Pero en España cunde el peligroso caldo de cultivo del desprecio a la política. El sistema es francamente mejorable, pero el caos es el primer enemigo del orden, la libertad y la vida.

El editorial de El Mundo afirma esa postura de culpabilización de la sociedad y sus democráticas protestas:

Embedded image permalink

No, si combatir cualquier disidencia -tan sumamente pacíficas hasta ahora- ya lo hace el gobierno con sus innumerables cambios de leyes. De tal sesgo que ha llegado a preocupar a demócratas de Europa. Por ejemplo, al Consejo de Europa.

Al paso que vamos decretarán amar a los políticos por ley, hagan lo que hagan. El respeto a distintas formas de autoridad ya ha sido legislada también por el PP. Argumentos y diálogo ninguno, solo el “porque lo mando yo”.

Este sector pernicioso de la prensa española -absolutamente mayoritario- ha perdido una oportunidad de oro para reflexionar sobre quién enrarece el clima de convivencia. Sobre el ejercicio de la democracia que no parece ser práctica de su especial aprecio. Y, especialmente y una vez más, para atender estrictamente a los hechos, a la verdad. El asesinato de Isabel Carrasco ha sido, por los primeros e intensos indicios, una venganza entre colegas rivales en un partido muy poco edificante como ejemplo. Ya no sé qué más le falta a esta organización que el asesinato entre sus propios miembros. Hasta rematando a la víctima en el suelo como en las ejecuciones mafiosas. ABC, El País y El Mundo ni siquiera mencionan la militancia en el PP de las presuntas asesinas de la presidenta de su partido en León. Y es un dato relevante. Definitivo.

Y ya está bien de la sucia práctica de utilizar también tan lamentable suceso para cargar contra la sufrida sociedad de este país que no merece tanta porquería.

A %d blogueros les gusta esto: