Gripe porcina: Nuevos miedos

 

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 (El Roto. El País. 2007)

 Tos, dolor de garganta, constantes perfectas sin embargo, mal día para ponerse enfermo. Las temperaturas han bajado diez grados y vivimos esta primavera en una montaña rusa climática -es decir, como todas las primaveras-, sólo eso justifica los síntomas de catarro. Pero estamos inmersos en una psicosis por una nueva enfermedad transferida a los humanos: la gripe porcina. La OMS reunida sin saber qué hacer pero avisando que puede ser una pandemia y muy grave. Numerosos gobiernos trabajan hoy de urgencia para dar respuestas que tranquilicen a la población.

 Podrían haber muerto un centenar de personas en México -origen del brote- en apenas 48 horas. Acaba de fallecer, con síntomas de gripe, un arqueólogo que se entrevistó con Obama la semana pasada en su visita a su vecino del Sur para asistir a la Cumbre de las Américas, y la Casa Blanca se ha visto obligada a emitir un comunicado asegurando que el Presidente estadounidense no corre peligro. Hay contagiados en California, Texas, Kansas y posiblemente en Nueva York. También se sospecha de afectados en Nueva Zelanda tras haber permanecido de vacaciones en México. En España hay bajo vigilancia tres casos en Almansa (Albacete), Bilbao y Valencia. Esta tarde tres más en Cataluña.  Varios paises estudian posibles enfermos de gripe porcina. Lo cierto es que los virus viajan divinamente en los aviones y ya han partido camino del mundo entero.

La gripe porcina es una enfermedad respiratoria altamente contagiosa que afecta a los cerdos, ocasionada por uno de los virus A de la gripe porcina. Su morbilidad suele ser alta y su mortalidad baja (1-4%). El virus se contagia entre los cerdos por aerobio y mediante contacto directo e indirecto, pero ha mutado y ha pasado a los humanos. La gripe aviar no hace mucho ocasionó similar alarma, que quedó en nada, en unos cuantos afectados a quienes correspondió la china de la mala suerte. ¿Pasará lo mismo con la porcina?

De cualquier forma, caben varias reflexiones sobre las que actuar en lo posible:

1) Durante el siglo XX se produjeron cinco pandemias de gripe debido a la aparición por mutación de diferentes cepas del virus. A menudo estas nuevas cepas han surgido a partir del trasvase de cepas típicas de animales al ser humano, en lo que se denomina salto de especie o heterocontagio. No hay tratamiento para los virus -algunos antivirales específicos-, tomar antibióticos no sirve de nada, pero sí para sus complicaciones. Lo único eficaz son las vacunas preventivas, una vez identificado el virus. Leo que la mayoría de las víctimas han muerto por neumonía no tratada y para ella sí puede haber solución. Hay neumonías fulminantes, pero en general sí existen para ellas fármacos. Ahora bien, sistemas sanitarios deficientes por falta de cobertura universal pueden ayudar a extender la epidemia o pandemia.

2) Sin embargo, los expertos avisaron hace tiempo de que una de las consecuencias perniciosas del cambio climático era la reactivación o aparición de enfermedades. De alguna manera la tierra mantiene su equilibrio (es lo que viene a demostrar la hipótesis de Gaia) pero la mano del hombre -esa que niegan algunos iluminados- ha alterado las condiciones en las que vivimos. Los ciclos de frío y calor se han trastocado. Antes lograban matar los virus y microbios estacionales, ahora permanecen y, vivos, se hacen más fuertes. Cuando leí hace unos días, que había dengue en Argentina con miles de afectados, supe que algo así estaba pasando ya. Es una zona proclive pero su extensión ha sido desmesurada.

3) Nos movemos sin cesar en aviones y los virus, como digo, no vienen sólo en pateras, se alojan también en primera clase de las aeronaves. No podemos detener el flujo. No podemos quedarnos todos en casa o prohibir que vengan a visitarnos por miedo.

4) México que estaba logrando espectaculares resultados económicos va a sufrir un serio revés con su gripe porcina. El mundo le culpabilizará aunque el hecho podía haberse producido en cualquier parte.

5) y conclusión: los humanos no hemos resuelto el incomprensible problema de la muerte. Avanzan estudios espectaculares y esperanzadores para prolongar la vida y en buenas condiciones, pero la realidad se impone y por una simple -o no tan simple- gripe podemos morir. La muerte nos aterra. Lo desconocido nos angustia. Un día, ideamos las religiones para dar consuelo a esa verdad incuestionable. Pero la vida es una aventura impredecible y no tiene que asustarnos. Aunque se puede racionalizar la muerte y lo desconocido, pero no asumir emocionalmente. No sé si más la propia o la de los seres a quienes amamos. También la propia, con seguridad. Pero el miedo sólo añade problemas y dolor. Y ése sería el primer asunto a resolver: erradicar el miedo. Porque, además, casi todos los miedos son utilizados por alguien para empobrecernos.

… Y sin embargo, la tierra, se mueve

El 22 de junio 1633, en el convento dominicano de Santa María sopra Minerva, Roma, Galileo Galilei es condenado por su herejía y se prohibe su obra. Ha osado contravenir la doctrina biblíca afirmando -tras largos y revolucionarios estudios- que la tierra gira alrededor del sol y no al revés como siempre se había asegurado. La teoría geocéntrica situaba al planeta Tierra en el centro de la creación y todos los astros daban vueltas en torno a ella. El salmo 93 (92) lo da a entender al afirmar » Tú has fijado la tierra firme e inmóvil». A Galileo un rival le  llamó textualmente: «imbécil con la cabeza a pájaros». Alguno de sus colegas y antecesores fueron a la hoguera por mandato de la Inquisión, pero Galilero se retractó de cuanto había visto para salvar la vida. Pasaría casi siglo y medio hasta que se aceptaran sus teorías. La tierra se movía.

 Se mueve, y cruje, y engulle vidas y personas como ha demostrado un nuevo terremoto: el ocurrido en l,Aquila, en el centro de Italia. Ahora toca rescatar a quien se pueda, desescombrar, ayudar a los heridos y damnificados… y aparcar la polémica. Lo ha dicho Berlusconi, el jefe de Gobierno italiano. Porque la hay. En la entrada anterior veréis como Giampaolo Giuliani, un geofísico de la zona, alerta de la proximidad de una gran terremoto en vídeos fechados el 31 de Marzo. Había vivido una larga peripecia. El científico ha desarrollado un método, en parte propio, midiendo la presencia de gas radón en la atmósfera, hecho que se ha observado se produce antes de los seismos. Científicos norteamericanos trabajan también en los cambios atmosféricos aparejados a un cataclismo de estas características. Al parecer, ya desde los primeros movimientos de la tierra en el interior se liberan gases.

   Inmediatamente, Giuliani acudió a las autoridades pero no le prestaron atención. A los medios informativos. Tampoco. Lo difundió por Internet. Y ya se empezó a enterar la población. Salieron a la calle con coches y furgonetas y altavoces pidiendo la evacuación. Y llegaron los periodistas. Y… llegaron los políticos. Hicieron reuniones. Preguntaron a otros científicos. «No se puede prever». En algunos casos se ha hecho. El Tsunami de Indonesia, por ejemplo. Y todos los que son previsibles ante síntomas anormales, por mostrar indicios, en lugares de alto riesgo, como era el caso de esa zona de Italia.

A Giuliani le llamaron «imbécil» -casualmente y salvando las distancias con Galileo-, le amonestaron y le obligaron a quitar sus investigaciones de Internet porque estaba causando alarma en la población. En el siglo XXI, aunque… en la Italia de Berlusconi. El experto empresario televisivo ha sentenciado: «no existen datos científicos que permitan prevenir las sacudidas». El jefe del Instituto Italiano de Geofísica, Enzo Boschi, ha desacreditado, también, las predicciones de Giuliani. «Cada vez que hay un terremoto hay gente que dice haberlo predicho. Hasta donde yo sé, nadie puede predecir un terremoto con exactitud».

Sólo que Giuliani sí lo hizo con anterioridad y el hecho probado es que ha habido un terremoto e Italia llora sus muertos y pérdidas económicas.

¿Tanto costaba escuchar sus argumentos? ¿Y activar, por si acaso, un plan de emergencia previo? Era caro, supongo. No hay que alarmar a la población, además. Es mejor enterrarla y socorrerla. Y decirle que no piense, con la ayuda de una prensa «equidistante», la del «este dice, el otro dice y yo no trabajo» y el manto de olvido de actualidades más perentorias.

Giuliani espera que alguien le pida disculpas. No creo que suceda. Más bien, será proscrito en su trabajo. Han pasado siglos y nada ha cambiado. Y siempre es la misma ideología la que cercena el progreso, y siempre la sociedad la que paga y calla. Pero la tierra se mueve, por fuera y por dentro.

La costilla era de Eva

Hablábamos ayer de que la mujer es asunto de las mujeres, y casi ni eso. Suelo mirar las estadísticas de visitas de las noticias en los medios donde las facilitan, y las reivindicaciones de la mujer apenas acaparan atención. En cambio, encuentro un día en lo más alto del podio este titular: «Quiero que cuando una mujer abra las piernas sepa por qué lo hace». Imagino la decepción de los usuarios al encontrarse con el contenido: una entrevista rigurosa a la Secretaria de Estado del Sahara para Asuntos Sociales y Promoción de la Mujer, que trataba de las propuestas de desarrollo de las compatriotas de su sexo.

 En esa línea, ayer descubro, en El País, un largo reportaje titulado: Orgasmo ¿Qué, cómo, por qué? Publicado el día anterior, mantenido hoy en la web, lo han leído más de 87 mil personas y 645 lo han enviado por correo. El autor, Luís Miguel Ariza -un hombre- analiza en profundidad el asunto. Nos recuerda, por ejemplo, que el orgasmo masculino dura unos segundos y en la mujer puede llegar a dos minutos. Pero tengo algunas objeciones. O, mejor, datos que aportar.

En su análisis anatómico, el artículo no menciona algo que muchas personas desconocen: el clítoris mide unos 9 cms. Lo que ocurre es que la mayor parte es interno. Un especialista, declara en el artículo: «el clítoris de la mujer no era sino un reflejo del pene humano».

En mi libro «Ellas según Ellos», el Dr. Joaquín Díaz Recasens, Jefe de Obstetricia y Ginecólogía de la Fundación Jiménez Díaz, me aclaró muchas cuestiones. Por ejemplo, descubrí que existen varios tipos de divisiones sexuales y que en uno de cada mil nacimientos se producen errores. O sea, hay unos seis millones de personas en el mundo que llevan, en secreto, ovarios siendo hombres. Son los «x-y».

Centrándonos en el asunto sobre de quién era la costilla inicial. El Dr. Díaz Recasens, me explicó esto:

» El primer sexo que se determina es el cromosómico. En la fecundación. Después el embrión empieza a desarrollarse de manera igual en los dos sexos, como hembra -así lo decimos-. Desarrollan una cloaca común, los hombres y las mujeres. Al principio tenemos un agujerito ahí donde desemboca la uretra, el aparato genital. Ese agujerito a partir del tercer mes de embarazo, de la semana trece, en los varones se va cerrando y forma el escroto – que es la bolsita que recubre los testículos y tiene un rafe medio, como una cicatriz en el centro-. Eso es, en realidad, la cloaca que estaba abierta y se cerró. Y los testículos que están dentro -como los ovarios- descienden y se meten en esas bolsitas. En las mujeres sigue abierto, no se hipertrofia el clítoris como ocurre en el hombre que se convierte en pene, la mujer se queda en un esbozo de pene. Sí se puede decir que al principio todos somos como mujeres porque todos tenemos ahí un agujerito pero lo que pasa es que cuando existe el cromosoma «Y» -y, por tanto, se ha desarrollado una gónada masculina, un testículo en vez de un ovario- la hormona que produce ese testículo es la que determina esos cambios, el que se cierre la cloaca, que se produzca una hipertrofia del clítoris«..

Mi multipremiado doctor confirma, pues, que el pene es una hipertrofia del clítoris. El vigente diccionario de la Real Academia de la Lengua define pene como «Órgano masculino del hombre y de algunos animales que sirve para miccionar y copular» y, el clítoris, como «Cuerpo pequeño, carnoso y eréctil, que sobresale en la parte más elevada de la vulva». Lo han cambiado, hasta hace poco pene era «miembro viril» y, clítoris,un «cuerpecillo carnoso eréctil». Aún se puede encontrar en los diccionarios. Bienvenido sea el cambio, pero siguen ignorando el tamaño, un clítoris puede ser más grande que algunos penes.

Se descubrió antes América que la existencia del clítoris -está acreditado-. Como en tantas cosas, los presupuestos se dedican a lo que interesa Dicho todo lo que antecede, no es tan significativo quién diera origen a quien, como la falta de información. Por desidia o por interés. Pero… la costilla es de Eva.

Darwin, evolución y regresión

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Hace, hoy, 200 años nació Charles Darwin (Shrewsbury, Inglaterra, 1809-1882). Fundador de la biología moderna, descubrió, demostró y documentó la evolución de las especies, descartando el origen divino de la vida. El desarrollo evolutivo viene por la selección natural, fruto de la lucha por la supervivencia. La vida en la Tierra se originó a partir de organismos unicelulares hasta llegar a los mamíferos y el hombre. La selección natural, sin embargo, «ha favorecido en la evolución humana el desarrollo de instintos sociales y el aumento correlativo de las facultades racionales», según señala el Diccionario del Darwinismo de Patrick Tort.

 Los descubrimientos en genética permitieron corroborar y ampliar las teorías de Darwin. Hoy sus estudios están absolutamente comprobados. Pero estamos asistiendo al auge del Creacionismo, que insiste en que somos fruto de un acto divino. El 66% de los estadounidenses creen en su certeza o posibilidad, según una encuesta de USA Today.

Se niegan teorías demostradas por la ciencia. Nada les sirve si ellos «creen» que es de otra manera. Y en el colmo del cinismo, se contrastan en el mismo plano ambas «tendencias». Es decir, se pretende enseñar en EEUU el creacionismo como origen de la vida humana, negando la evolución. Como la repetición de los mensajes cala, ya -como digo- dos de cada tres norteamericanos cree en el creacionismo. Los conservadores modernos, equilibrados, equidistantes, cuentan por tanto que existen «dos» teorías: creacionismo y evolución. En España hemos visto esa misma equidistancia al abordar temas conflictivos de la vida pública.

Y la génesis no es la misma. La fe -religiosa, política, social- tiene un corto recorrido: una idea que se acepta sin ninguna comprobación, un dogma. La ciencia, cuando no entiende algo, investiga, fruto de ello elabora una hipótesis; si consigue demostrarla por medio de comprobaciones prácticas, ha encontrado una tesis o teoría, pero, de no suceder así, busca nuevas hipótesis y vuelve a intentar la demostración para encontrar la verdad. La ciencia -cuando su modelo entra en conflicto con la realidad- trata de ajustarse a ella, la busca; la fe, -si la realidad le contradice- rechaza la realidad.

El catolicismo y todas las religiones en su integridad, la crisis, el liberalismo «neocon», el hambre irresoluto, el exterminio de los pueblos, consentido y amparado, silenciado por la impunidad, el periodismo cómplice, manipulador, o incapaz y equidistante… Y el 11M y su basura conspiranóica, espías, persecuciones políticas, cacerías -absurdas e inoportunas-, la lucha por la supervivencia nos trae en estos casos una regresión de los humanos que hoy pueblan el planeta tierra. No sé si Darwin contó con ello, habrá que comprobarlo.