Libertad, manoseada palabra

Es una de las palabras que contaría con los dedos de una mano como mis favoritas –con libertad, amor, justicia, esperanza y ética, quizás me salieran algunas más-. Porque las palabras están llenas de contenido. Quienes lo saben, tratan de vaciarlas, para manipular y dejar a la población sin referencias. Hace tiempo que se estudia la tergiversación semántica. Hoy coincidía en el diagnóstico Manel Fontdevila en Público.

Pues bien, en tiempos de la exaltación máxima de la “libertad“, nos van a hacer entrar en los aviones tras pasar por un escáner que nos desnuda. Las peores bombas -o las igual de mortiferas- del huidizo y casi incontrolable –al menos por estos medios- terrorismo se han colado en trenes y metros que no gozan apenas de medidas de seguridad. Se trata nada más que de aportar la sensación de ella, o de miedo –el miedo es el máximo instrumento de control social-. Y de paso favorecer a algún vendedor de los aparatos.

   Y también se hace urgente cortar los hilos de “La Red“, no vaya a ser que los ciudadanos se comuniquen entre sí y espabilen e igual lleguen a actuar.

Pues bien, Juan López de Uralde y otros tres compañeros de Greenpeace, llevan 20 días en una cárcel de la civilizada Dinamarca, tratados como perros, según afirma el afectado, por haber irrumpido en la cumbre de los inoperantes mandatarios del mundo diciendo: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. El Gobierno español, por cierto, ha tardado 19 días -que se haya informado- en preguntar a su colega nórdico qué pasa. Y la oposición política y mediática tampoco se exaspera porque no hay un patrón privado cuyo negocio preservar, y -para los retenidos- los guardianes daneses son mucho mejores y más de fíar que los somalíes. Escarmiento ejemplar a quien se sale del tiesto enarbolando la justicia y la verdad.

Pediremos libertad para los líderes que actúan –los de Greenpeace, organización de acreditada solvencia-, frente a los políticos que callan, censuran y encarcelan.

Será de 19.00 a 20.00 horas ante la embajada y consulados daneses. En Madrid, Calle Serrano, 26 –en obras-.  En el cruce con Jorge Juan, al lado del Museo Arqueológico. Para otras poblaciones, aquí está la lista.

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