Los “quincemayistas” y los desfasados

Resulta patético comprobar que tras más de un mes de palpar la indignación ciudadana, periodistas y políticos anden tan sumamente despistados. “El 15J revive en el 19J” o algo así, titula uno. ¿Quién lo había “matado”? ¿Las voraces ansias de quien no entiende nada? Ese diario que paradójicamente se llama “La Razón” llega a comparar manifestantes con votantes. Divinos presuntos progresistas siguen buscando por las esquinas cauces de legalidad, o zonas con color formal, de el de toda la vida, no vaya a ser que el curso de la Historia les descabalgue de su privilegiada situación. Y, faltos de tiempo quizás por sus muchas obligaciones, continúan repitiendo que los indignados carecen de propuestas. Se lo aprendieron en lunes, y no pasaron del martes.

Mareados como patos, buscan razones y culpables por métodos tradicionales, “como se ha hecho siempre”, ignorando también que ha nacido un tiempo nuevo. Algunos vivían -y viven- como dioses mientras mucha gente y cada vez más lo pasaba mal, pero ése no es su problema.

José Luis Sampedro –un beso enorme queridísimo maestro- ha hecho “la obra de su vida” prologando las 19 páginas de Hessel. Meritorias sin duda como aldabonazo. Ni su ingente obra anterior donde señalaba desde hace años lo que iba a ocurrir sino se cambiaba el rumbo –que no se cambió-, ni todo un capítulo en Reacciona son prácticamente mencionados. Es que este libro, el nuestro, es español y “viste menos” conocerlo.

El fenómeno es imparable. A Grecia le están haciendo un buen roto, sin prisas, como suele la UE. Y al conjunto de lo “unioneros europeos” -que Europa de verdad es otra cosa-, nos preparan el garrote vil de los ajustes. En los telediarios de TVE del fin de semana -a diario son distintos-, atribuyen esas mermas a las “creencia” de los manifestantes, sin molestarse –al parecer- en leer el contenido del Pacto del Euro. Solo la informadora en Bilbao utiliza la palabra “denuncian”. Otro periodista, asegura que “los expertos” dicen que no hay otra salida que la austeridad. Hombre, consulte alguno que no sea neoliberal laureado por los Chicago Boys.

19J en Londres. Foto vista en http://www.phumano.com

Sobre el 19J internacional la excepcional crónica de Juan Luis Sanchez en Periodismo Humano.

Voy con prisa, ni siquiera enlazo más que lo imprescindible. Salgo de viaje. Esta tarde –si queréis y podéis- nos vemos en Sevilla. Presentando Reacciona, un libro superventas y supervalorado, a pesar del ninguneo de los divinos. Salvando las distancias, viene a ser el mismo caso de los “quincemayistas”, como nos ha bautizado Sampedro.

Indignados e “Indignadanos”

Me decía anoche una amiga conservadora: “El 15M empezó muy bien pero luego han propuesto auténticas barbaridades”. Quise saber qué consideraba ella “barbaridades” pero no supo concretarlo. “Ahora no me acuerdo, pero sí sé que al oír algunas cosas he ido pensando ¡Qué barbaridad!”. La caverna mediática regurgita hoy su bilis también. Nos llama “sediciosos ilegales”, creo, y no sé cuántas cosas más. Por llegar, llegan hasta mensajes mesiánicos del lado de un presunto apoyo. La misma basura. Tranquilos, era previsible todo esto. No os dejéis avasallar, un verbo tan descriptivo.

Mi querido colega de “Reacciona” –colega elegido por su admirable trayectoria- Baltasar Garzón muestra su valentía y brillantez habitual en una tribuna de Público. Sin desperdicio de principio a fin, selecciono algunos párrafos para que en el enlace final degustéis todo el artículo.

“Los asamblearios acampados en la Puerta del Sol madrileña comenzaron pronto a ser un estorbo para la “buena y normal” ciudadanía. Habían pasado las elecciones del 22 de mayo y la presencia constante en las calles y plazas de las principales ciudades era una molestia, cuando no una provocación. El desenlace se preveía inminente, como también lo era la acción de los que habían aprovechado el movimiento para reventarlo desde dentro. Los de siempre, los mismos que unas veces actúan bajo la marca de violencia callejera, otras de los neonazis o de los “radicales antisistema”, o de quién sabe qué.

(…)

Ahora todo vuelve a ser como antes. Hay que acabar con la revuelta; no se puede consentir que se cuestione el sistema, como si este fuera inalterable. De nuevo se elude la respuesta y el hacer frente a la situación denunciada. Pero seríamos demasiado torpes si esta situación fuera aceptada sin más condiciones. Sería muy triste que el esfuerzo y el empeño de miles de ciudadanos desaparecieran en la nostalgia y en la descalificación por la acción de unos pocos. Los indignadanos son, no los que persiguen o golpean a los políticos, sino los que exigen cuentas y explicaciones a los mismos; no los que arrojan pintura a los diputados o les agreden, sino los que denuncian la inacción de los mismos ante la crisis económica; no los que impiden que un Parlamento se reúna, sino los que hacen que los diputados no dejen el debate hasta solucionar los problemas de la sociedad a la que han jurado o prometido defender.

(…)

Hoy, las calles se llenan de indignación, pero de una indignación activa, democrática y pacífica. A este movimiento que hoy ocupa las calles y avenidas están llamados todos los demócratas que tanto lucharon por recuperar una democracia secuestrada durante 40 años de dictadura y todos los que la han consolidado; están llamados quienes, a pesar de las adversidades y de quienes se aprovechan de la ruina de los justos, quieren y son capaces de cambiar el mundo día a día; y están llamados quienes, además de estar indignados, han dicho “basta” y han decidido ser protagonistas por encima de toda la caterva de mediocres y agoreros que, desde la caverna de la intolerancia, tan sólo saben moverse en el cuenco de su mano, ajenos a los cambios que se están produciendo en el mundo.

Hoy, nuestra voz de indignadanos debe acompañar a todos/as aquellos/as que, a riesgo de sus vidas y de la pérdida de otros derechos fundamentales, se rebelaron a lo largo de la historia frente a los acontecimientos más adversos y violentos como el absolutismo o el fascismo, sea este franquista, nazi o mussoliniano; frente a las dictaduras genocidas, sean estas como las de Chile y Argentina o las modernas que masacran a miles de personas; frente al terrorismo o la violencia del Estado. Pero también quiero unirla a la de millones de ciudadanos indignados que salen a la calle, en forma pacífica, porque no están de acuerdo con lo que está sucediendo, con el modo de gestionar la cosa pública, con el modo de hacer política, con el cinismo de los que nos dirigen y gestionan la economía y que han sido los culpables de la situación en la que nos encontramos.

(…)

Este 19 de junio viene cargado de indignación. Un sentimiento que no es ajeno en la historia de la humanidad y que, por azar o no, hizo que ciudadanos franceses indignados decidieran, este mismo día de 1790, desde la recién estrenada Asamblea Constituyente, la supresión de la nobleza hereditaria. Algo que puede parecer menor, pero que dio vida al más puro sentimiento republicano igualitario de una sociedad que hasta ese momento era el crisol de los privilegios y de la desigualdad y que amanecía a la realidad de un nuevo mundo más justo.

(…)

Los acontecimientos de estas semanas nos enseñan que nada es inmutable y que muchas cosas se pueden y se deben cambiar a partir de experiencias muy distintas y de expresiones coincidentes de rebeldía y protesta, de responsabilidad y compromiso. Pero los desafíos suelen ser plurales y diversos como los esfuerzos para encontrar las respuestas. Por eso, si bien es cierto que, como dice el aforismo africano, el desierto se puede cruzar solo, es más seguro y fiable hacerlo acompañado”.

“Indignadanos”

Y el maestro Forges nos muestra dónde mirar, hay mucha tela, muchas caras, nombres e ideas, bajo las diminutas siglas de allá abajo.

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