Delincuencia Vs Seguridad

Un nuevo balance vuelve a situarnos como uno de los países con menor indice de criminalidad de la Unión Europea. Más aún, durante 2011 (último año de gobierno de José Luís Rodríguez Zapatero) el índice bajó medio punto. El Ministro del Interior,  Jorge Fernández Díaz, ha dicho que hay que cambiar la metodología para contarlos, porque hay más delitos de los que parece. Y tanto, aunque igual no coincidimos en su descripción.

España tiene una tasa de criminalidad del 48,4 ‰, frente a la media de la UE que está en el 64,9 ‰. La sobrepasan ampliamente Suecia con 151,9 infracciones penales por mil habitantes, y Bélgica (97,1). Sólo tres países tienen menor tasa de delincuencia que España: Italia, Portugal y Grecia.

Llama la atención del informe que han crecido los delitos “contra la libertad”, aunque la noticia no especifica el porcentaje exacto, si bien se incluye con otros delitos en un escueto –o no tan escueto- 3,2 %.

Como conviene siempre confrontar magnitudes, pedir –como hago en Actúa- “campos de fútbol” en todas ellas igual que nos la dan ¡sin solicitud alguna! para las hectáreas-, resulta que España, a su vez, cuenta con uno de los mayores ratios de policía por habitante de la UE: 483,3 cada 100.000. Y otra vez nos superan Italia (552,1) y Portugal (488,5). La media de la UE es de 352,3.

¿Quiere esto decir que a más policía menos delitos y que la coacción funciona… o no es ésa la causa?

Hasta ahora –mientras se mantenían los índices de delito bajos- las fuerzas de seguridad habían protagonizado escasas manifestaciones violentas. Aunque flagrantes y encima saldadas en algún caso con la amnistía. Veremos qué pasa ahora. En general la violencia engendra violencia y los países fuertemente armados para el «orden» y controlados comparten pasados de represión poco homologada en democracia.

Por cierto, los ciudadanos que expresan su disconformidad con las -constitucionales y amparadas por los Derechos Humanos- manifestaciones populares ¿son delincuentes? Pues así se disponen a declararlos el PP en la «reforma» ¡ay, las «reformas»! del Código Penal. Y de la peor especie: terroristas. Incluso en su resistencia pasiva a la autoridad. Incluso haciendo extensiva a la organización, partido o sindicato al que pertenece el «violento» la responsabilidad.

De cualquier forma ¿Se justifica esa legión de fuerzas del orden para un país llamativamente pacífico? ¿Tantas porras y pistolas, la última compra -a añadir al arsenal- de 1 millón de euros en gases lacrimógenos y medio millón en pelotas de goma? ¿Qué seguridad mantienen? ¿De quién nos protegen?

En la llamada que hago en el libro a utilizar la cabeza, hablo precisamente de la delincuencia y la seguridad. En estos términos:

La mayor parte de los ciudadanos –susceptibles a la xenofobia- identifican delincuencia con inmigración. O con hurtos de poca monta. A muy pocas personas se las oye citando como delincuentes a especuladores, usureros, a quien roba sumas astronómicas, a los actores de la corrupción política. Esta confusión conduce a permanecer inerme a sus ataques, a no identificar al verdadero enemigo. A no calibrar la influencia de lo que sustraen unos y otros. A seguir admitiendo el dolo de las ingentes cantidades de dinero público que se llevan algunos políticos y sus cómplices manteniendo incluso el prestigio. A consagrar la impunidad, uno de tantos monstruos que crece hasta aplastarnos cuando no se les combate. A volver a doblegarse a normas que utilizan como excusa la “seguridad” que se contrapone a la delincuencia. ¿De qué delincuencia nos defienden?

La «responsabiliad corporativa» -añado- ¿vale también para los partidos, organizaciones y sindicatos en cuyo seno haya habido un chorizo que se ha llevado dinero público, de todos? ¿Pagarán con cárcel las cúpulas de los partidos? ¿Nos devolverán lo robado? Es decir ¿Qué responsabilidad jurídica y penal corresponderìa al PP por haber nombrado a Jaume Matas? Cuando termine el juicio a Gerardo Díaz-Ferran encausado en numerosos fraudes y corrupciones mientras era presidente de la CEOE ¿ingresarán en prisión una cuota de los empresarios que lo eligieron? ¿Cómo subsanarán el dolo hecho?

¿Habremos de pedir una web como la de los Mossos para denunciar corruptos y fascistas, es decir, los que atentan contra la democracia de todos?

Porque… no será amedrentar a la población lo que se busca ¿verdad? esa ciudadanía que roba y mata poquito, menos que en toda Europa, y a veces sin que media una bala de goma policial.

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