Camión abandonado del Ayuntamiento corta el tráfico de Madrid durante 30 minutos

Ha sido en la calle Antonio Pirala de Madrid, única posibilidad –por los caprichos de la regulación del tráfico- de regresar a la calle Ricardo Ortiz en el barrio de Ventas desde varias otras vías. Un enorme camión, con los intermitentes puestos, y sin nadie en su interior, se encontraba en mitad de la calzada impidiendo el paso a cualquier vehículo. Una larga fila de coches aguardaba el regreso de quien pudiera apartarlo de ahí.

Lo más curioso es que el camión estaba rotulado como perteneciente a Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid, concretamente con el número 3320.

Unos jardineros, mano sobre mano, contemplaban el espectáculo. Y nos han comentado a los exasperados conductores: “han ido a tomar el bocadillo” -debían conocer las costumbres de ese servicio-. Tras infructuosa e insistente pitada general, he llamado a la policía municipal:

-¿Le parece lógico que precisamente un camión del Ayuntamiento, de Medio Ambiente, esté cortando el tráfico en Madrid? Mire es en la calle tal, número tal.

-No es del Ayuntamiento, es de una empresa- me ha respondido.

-Ah¡ ¿Han privatizado también este servicio? pero el responsable último es el Ayuntamiento. Ahí pone Ayuntamiento y Medio Ambiente- no ponía, os lo prometo, “Basuras El Bocadillo”-.

-No, el conductor.

-¿El conductor contratado por una empresa privada es el responsable de los errores en un servicio que los ciudadanos pagamos al Ayuntamiento de Madrid? Los ciudadanos no hemos elegido al conductor para estos menesteres, y, por el sueldo que cobre, no tiene por qué adquirir esa responsabilidad-, realmente lamentaré que recaiga sobre él alguna culpa que no paguen sus superiores.

En ese momento, y seguramente por la llamada de algún otro conductor, o por los cláxones que debían escucharse en las dependencias del alcalde, ha aparecido un coche de la policía municipal. Habían pasado 30 minutos.

Pero tampoco han podido hacer nada hasta que no ha regresado el conductor. Éste ha tomado los mandos, y, con toda parsimonia, ha seguido su itinerario de recogida de la basura de los contenedores amarillos de productos reciclables.

Llamaría al departamento de Comunicación del Ayuntamiento de Madrid para corroborar si en efecto la causa de este incidente ha sido “tomar el bocadillo”, una incontenible y prolongada urgencia fisiológica –de todo tipo- o cualquier otra circunstancia. Pero tengo dos problemas. Uno es que la entidad pública local tendría que llamar a la empresa privada –si es que tiene competencia para exigirle alguna responsabilidad y no trabaja a su libre albedrío- y esperar a que localizasen al conductor del vehículo, y volviese la cadena en sentido inverso a informarme. Pero el principal es que la oficina de Comunicación del Ayuntamiento de Madrid no tiene a bien contestar a mis emails, como quedó reflejado en este post, donde contaba la peripecia de verme sancionada por aparcar en zona azul con un distintivo que la empleada de “La hora” (de empresa privada también) dijo que no estaba y ratificó, con su nombre y su firma, en las alegaciones.

Por cierto, me han dado la razón. No por la oficina de Comunicación, ni por quien gestionó el primer recurso –en otra larga cadena-, sino por un funcionario que se prestó a escucharme la segunda vez y ver las pruebas que aportaba. En la ciudad privatizada sin ley, de la comunidad privatizada, todo es cuestión de suerte. Pero, ya sabéis los habituales, “no hay que esperar, hay que insistir“.

             

A %d blogueros les gusta esto: