El camino

No sé si conscientemente o no, -creo que no, que las opciones se daban por igual al iniciar el trayecto y era fácil no distinguir la entrada-, he entrado en un camino que no era la carretera general. Discurría paralelo, eso es verdad. Pero no era tan firme el piso, ni había otros vehículos delante o detrás. No se veían posibilidades de cambiar al carril correcto, zanjas o vallas, canales o riachuelos, lo impedían, era una calzada de segunda fila. Y sin embargo parecía llevar la misma dirección.

Al cabo de conducir un buen rato, he pensado con preocupación que quizás esa especie de arcén incomunicado con la vía principal no tenía salida. Tal vez acabara en un socavón, un muro, un cul de sac. En ese caso ¿cómo regresaría marcha atrás tantos kilómetros? Es una variedad en la conducción que se me resiste.

Sólo al despertar del sueño y la zozobra he encontrado soluciones: llamar a una grúa que, elevándome sobre los impedimentos, me transportara a la senda correcta, a la que con seguridad lleva a alguna parte. Mi hijo ha visto otras posibilidades: que avanzando por donde iba encontrara muchos otros coches, muchas más personas, que también habían elegido -queriendo o sin querer-, una travesía diferente. Cabe dentro hasta de lo probable, por alguna razón alguien habilitó ese suelo firme por el que transitar.

El café y el día me recuerdan que estoy ya en el mundo consciente y la realidad puede tocarse con las manos. Pero sigo preguntándome adónde me llevaba el camino de los sueños.

7 comentarios

  1. Buenos días para alguien que ha maldormido de una que ha dormido mal: Me parece muy sugerente tu sueño, pero algo me preocupa. Duces: «No se veían posibilidades de cambiar al carril correcto…» Rosa.. ¿cuál es el carril correcto? Sabes tan bien como yo que no es esa autopista que tantos peajes nos cuesta, que a tantos excluye… Si la senda confluía, como sugiere tu hijo, con otras muchas más personas, en otra parte del sueño aún por soñar, seguro que ese es el camino, y que es mucho más apetecible y amable para las personas que nos damos cuenta de que cada vez somos más y cultivamos la sociabilidad y la soldiaridad como norma de vida. También porque sabemos qeu esas vías valladas con garitas, barreras, salidas pautadas y ya esperadas, sólo nos conducen (previo pago, para mayor sarcasmo) hacia el desastre. Un beso!

  2. http://nelygarcia.wordpress.com. Hola, bonita reflexión, ¿te has preguntado alguna vez si, todos los caminos son sueños?, Yo lo he hecho y solo tengo la certeza de una cosa, y es de que todos los trayectos llevan al mismo sitio, -a la muerte-. Pero llegando a este punto, la certeza es ambigua, pude que el final sea un -despertar-. Creo que lo más importante es el – camino en sí-.Quizás en él se encuentren todas las soluciones y las respuestas.

  3. Caminante no hay camino, se hace camino al andar…

    Mi siguiente paso será imaginar un mundo mas humano. Un sistema económico hecho por  humanos para los humanos. Imaginar la vida como primer valor de los demás valores, como un valor, necesario e imprescindible para el desarrollo de la actividad económica. Imaginar un valor económico basado en el valor de la vida, un documento capital que certifique el valor de la vida como primer valor de cualquier actividad económica. Un valor transferible a todo ser humano. Un filón económico de uso limitado para la supervivencia sostenible.
    Imaginar la aplicación del sistema en todos los países, y ver como la vida adquiere su verdadero valor; el valor del pensamiento, de la imaginación y de la razón como resultado evolutivo de la naturaleza humana. Imaginar un mundo en paz, con trabajo y posibilidades para todos.

    Andar y andar, paso a paso, queda mucho camino para soñar.

    Saludos

  4. Trancos

     /  15 junio 2011

    Me encantan los poemas de caminos. Y las novelas de caminos. Y los cuentos/parábolas oníricos de caminos como el tuyo.
    Y las canciones de caminos: «The Long And Winding Road», «Andando por la cañada», «caminante no hay camino»…

    Pero hoy, al soñar tu sueño, me he acordado de esta canción de Pablo Milanés:

    Los caminos, los caminos
    No se hicieron solos
    Cuando el hombre, cuando el hombre,
    Dejó de arrastrarse.

    Los caminos, los caminos
    Fueron a encontrarse
    Cuando el hombre, cuando el hombre,
    Ya no estuvo solo.

    Los caminos, los caminos
    Que encontramos hechos
    Son desechos, son desechos
    De viejos vecinos.

    No crucemos, no crucemos
    Por esos caminos
    Porque sólo, porque sólo
    Son caminos muertos.

    Hay caminos que conducen
    A una sola dirección
    Ese camino lo escojo
    Como única solución.

    Rompiendo montes, ciudades
    Cambiando el curso a los ríos
    Bajando hasta mi montaña
    Subiendo el mar a los ríos.

    Haciendo un camino largo,
    Largo hasta ver el mañana,
    Toda esta tierra temprana
    Que se quiere levantar
    Mañana va a despertar
    Sin ver sus días amargos.

    No crucemos, no crucemos
    Por esos caminos
    Porque sólo, porque sólo
    Son caminos muertos.

  5. Pepa

     /  15 junio 2011

    A donde vas que tienes miedo de perderte?

  6. No se donde te habria llevado el camino, pero seguro que no a Roma.

    En ocasiones no se vislumbra el final, lo cual no tiene por que ser malo ni provocar preocupacion.

    En ocasiones nos instalamos en caminos que no lo son.

    En ocasiones buscamos salidas a los caminos sin salida.

    Pienso que las cosas, reales u oniricas, suceden por alguna razon. La razon, en este caso, puede ser que otros conductores y caminantes se animen a transitar por un lugar en el que ya hay alguien transitando. De esta forma un solitario camino vecinal puede convertirse en las Vegas.

    Me ha encantado tu reflexion, Rosa.

  7. Quizás fuera el camino de la lucidez, que como se sabe no es un camino sencillo. Es un camino que a veces nos da algún que otro disgusto. Un saludo•

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