Aguirre, Cospedal y la literatura

   La presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre Gil de Biedma, no considera punible que el colaborador de Telemadrid Fernando Sánchez Dragó, haya confesado en su último libro –cuyo título no cito por no hacerle publicidad- que se acostó con dos niñas de 13 años en Tokio en 1967, cuando él tenía 31. La historia con las que él llama “putitas” ha sido ya ampliamente difundida.

  Aguirre, antigua ministra de cultura, apela a la “literatura“, pese a ser un libro de no ficción. La ficción inventa, la no ficción supuestamente no. Pero la Presidenta de Madrid declara:  “La historia de la literatura está plagada de relatos de actos absolutamente reprobables. García Márquez, Henry Miller, Gil de Biedma… ¿Qué pasa, que hay que quemar los libros en la hoguera? ¿Hay que quemar a los autores?”. Por tanto, el escritor seguirá haciendo su programa en la televisión pública madrileña.

   Esperanza Aguirre no consideró seguramente “literatura” una tribuna de opinión de Eduardo Haro Tecglen hace 5 años, poco antes de que él falleciera:

   “En el número de ayer de EL PAÍS, su colaborador habitual Eduardo Haro Tecglen se permite calificarme de cristianofascista.

En primer lugar, tengo que decir que lo de cristiano pertenece a la esfera de las creencias más íntimas y, en todo caso, ignoro por qué Haro Tecglen se permite utilizarlo.

Y en segundo lugar, quizá para Haro Tecglen, fascista no sea un insulto, pero para mí sí lo es, y de los peores. Yo siempre he sido, y sigo siendo, inequívocamente liberal, que es la ideología que más perturba a los servidores del totalitarismo.

En cambio, la trayectoria de este señor, que es de todos conocida, le ha permitido, dada su longevidad, escribir sin solución de continuidad a favor de los totalitarismos más nefastos de la historia del siglo XX: en su juventud fue falangista y estuvo a favor del fascismo y del franquismo, y en su larga madurez fue defensor del estalinismo y del comunismo.

Quizá por eso Haro Tecglen se considere un especialista en detectar actitudes fascistas en sus prójimos. Si es así, le reto a que encuentre, en mi ya extensa carrera política, un solo gesto, actitud, declaración o decisión donde yo haya incurrido en alguna posición fascista”.

  Dónde va a parar calificar de “cristianofascista” a una persona que la pederastia confesa. Vivimos en un cuento de hadas, sin brujas ni nada. Y con muchos, muchos, enanitos.

Tony Garrido ha encontrado en el archivo de RNE a Sánchez Dragó haciendo apología de la prostitución infantil en 1986

Cospedal y Pedro J. Ramirez también adoran la literatura, de la peor calaña. La realidad, la no ficción, se sustenta en una muy fundamentada sentencia judicial que se molestó en desmontar esta sucia patraña -urdida por dinero y poder-, pero en este caso da más réditos la “literatura”. Y los enanitos siguen embobados escuchando.

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