A la hora y en el día impuesto por Bruselas -el sábado 9 de Junio por la tarde-, el Gobierno del PP que dirige España pidió un rescate de 100.000 millones de euros. La retahíla de explicaciones del ministro De Guindos en rueda de prensa llegó a presentarlo incluso como “una buena noticia”. Un “préstamo”, “no es en absoluto un rescate”, en “condiciones muy favorables”. Al 3% según informaciones de Reuters, la misma agencia de noticias (británica) que había fijado fecha y horario del rescate, profusamente negado por miembros del PP.
De Guindos es el mismo ministro que, con idéntica seguridad, dijo que todas las necesidades de la banca no llegarían a 15.000 euros no hace mucho. El que ahora insiste que las condiciones a cambio del dinero entregado se reducen solo a la banca y que no incluyen a la sociedad. Es tan “buena noticia” del rescate o “ayuda financiera a los bancos para su recapitalización” –como la llama el gobierno- que, a partir de ahora, vamos a atar a los perros con longanizas: “es bueno para la economía española y es bueno para el euro”, “ayudará a las familias y a las empresas”, “es el camino a la recuperación y al empleo»…
El presupuesto para 2012 de todos los ministerios es de 122.083 millones (quien tenga curiosidad aquí tiene el desglose facilitado en su día por La Moncloa), y eso antes del recorte de 10.000 millones en sanidad y educación. A los bancos se les va a dar 100.000, casi la misma cantidad, y con intereses y ¿nadie lo va a pagar?
Si el informe del FMI dice que el 70% de la banca española está sana ¿Por qué no facilita el crédito y “ayuda -ya- a las familias y a las empresas”? ¿Nos hemos olvidado de que la banca gana mucho más dinero especulando con la deuda por mucho dinero que reciba como viene haciendo desde hace tiempo? Y ¿Qué quedó de las previsiones de aumento de paro del propio De Guindos en el que creyó el mejor de los escenarios anterior al pufo de Bankia, es decir, de 630.000 desempleados más en 2012? ¿Van a derogar la reforma laboral que los propicia? ¿Van a aparcar la austeridad y los copagos para que la gente consuma?
Y, si los 100.000 millones son para la banca, ¿dónde queda el déficit de las Comunidades autónomas, señalado por todos los organismos, incluso por Bruselas, como causa inmediata de nuestra crisis en este momento? ¿Habrá que pedir otra “ayuda financiera” para ellas?
Han mentido tanto y tanto, con tal desfachatez, hasta el propio día del rescate, que cabe preguntarse ¿Qué validez tiene el maná que prometen ahora?
Mariano Rajoy fue el gran ausente (ni para anunciar un rescate se despeina), sí está para irse al fútbol nada menos que a Polonia, con una vela encendida a la Virgen (del Rocío o a cualquier otra) para que la selección gane y nadie piense en la euforia. «El hombre que se protegió de un casco de minero, símbolo de coraje social, detrás de una dama-escolta, menea la colilla ante quienes, en Europa, pueden rescatar a nuestros amos, también llamados bancos«,como dice Maruja Torres en su artículo Bajeza. O el héroe galáctico, como lo ve Lucía Méndez.
Christine Lagarde, como el resto de los mandameses neoliberales, saluda las reformas emprendidas por Rajoy, citando la sanidad. Que los inmigrantes sin papeles (aunque lleven años trabajando en España en empresas de desaprensivos propietarios que no les han dado de alta) mueran sin tratamiento, o que los parapléjicos y ancianos tengan que pagarse parte de la silla de ruedas, o que se suprima el diagnóstico prenatal amplio para los recién nacidos. 100.000 millones para los bancos. Que se añaden a los 110.000 ya entregados, o al 1,6 billones en toda la UE. Eso es neoliberalismo pata negra.
Los manuales del rescate, incluso la propuesta para España de la Comisión europea, cuando ya se daba por hecho el rescate, implican subidas de impuestos -en particular el IVA que solicitan saque del superreducido a productos de primera necesidad, pan, leche, huevos, frutas y verduras… ved aquí-, rebajas y despidos a los funcionarios (que como sabemos incluyen a profesionales de la sanidad, educación y servicios públicos), o reducir el desempleo y las pensiones. Un resumen aquí, de Ignacio Escolar, que suscribo.
Una cacerolada en la Puerta del Sol, profundamente indignada, saludó el rescate y pidió -como debe ser- un referendúm antes de suscribirlo. En las redes sociales saltaron chispas durante toda la tarde y noche. En el telediario de TVE nos tranquilizaron mucho poniendo las palabras de De Guindos. Toda la prensa cómplice en el mantenimiento de este estado de cosas huye de la palabra «rescate». Como en los viejos tiempos, hay que recurrir a la internacional. Magistral el titular de Time que, burlándose del PP, escribe: Tú dices tomate, yo digo rescate.
Tras la rueda de prensa de De Guindos, en el supermercado frente a mi casa, los ponedores hablaban con pasión de fútbol. Una pareja de adolescentes -ella con prominentes tetas al aire, él con pelo pincho- en la caja seguía esta conversación:
Él: Te voy a dar un bofetón que la vas a gozar. Ya sabes cuánto me gusta pegar.
Ella… no dijo nada, mirando con arrobo a su hombre.
A las 6 de la mañana alguien se ha entretenido despertando a los vecinos con el timbre del portal. Otra buena noticia: no era la mano dura de la represión prolíficamente usada por el Gobierno «como dios manda». Y es que, en la nebulosa del sueño interrumpido, la memoria de la infancia deja huellas indelebles.
Menos mal que aún nos queda la Virgen del Rocío. A ella le debemos sin duda tan buenas nuevas.
A las 12 de este domingo Rajoy ha comparecido en una breve y muy lamentable rueda de prensa, en la que ha presumido de sus éxitos, ha seguido en la senda de las mentiras, el discurso pueril y la soberbia… y se ha ido corriendo a Polonia al partido de la selección, lamentando las horas de vuelo y que se va a perder el tenis de Nadal. Este presidente tenemos.






