¿Nos compramos un pisito en la Milla de Oro?

Uno no puede deprimirse por esta pocilga de país. Solo pierde el interesado. Los causantes ni se inmutan y muchas veces ni pueden reprimir la felicidad que les embarga en continuas risas. Por eso, estoy empezando a mirar otro tipo de noticias en los medios. Y acabo de encontrar una realmente sugestiva: unos pisitos que venden en Madrid y que se los están quitando de las manos.

  Es una promoción de un edificio pendiente de rehabilitar, propiedad del Banco de Santander, en la calle Velázquez de Madrid, justo en la Milla de Oro. Donde están las tiendas más selectas y caras, por supuesto, que te pillan a tiro de piedra para comprar. Nos dice la promoción que se trata de un “edificio señorial, con zonas comunes cuidadosamente diseñadas con un frondoso jardín, con gimnasio y piscina”. Tiene de todo lo que uno necesita para vivir como merece: “Calidades de Lujo, Domótica, Climatización, calefacción y ACS mediante sistema de eficiencia energética. Sistema de calefacción mediante suelo radiante. Acceso al garaje mediante control por medio de sistema de lectura de matrículas que gestione acceso y salida de vehículos autorizados”. Vamos, que allí no te vienen a molestar los vendedores de Endesa.

Lo peor es que quedan pocos pisos disponibles. En un mes, la inmobiliaria ha vendido 18. Lógicamente los más apetecibles: áticos, dúplex y bajos con jardín de casi 600 metros cuadrados. El precio oscila entre 1,4 millones y 4,4, y un portavoz de la inmobiliaria declara a El Mundo que los nuevos propietarios ni se lo han pensado, algunos pisos se han vendido en un par de días, y eso que han comprado sobre plano y que no pueden ocuparlos hasta 2015. “Cuando se pone en venta un producto de máxima calidad como éste, sin competencia en el actual mercado, hay gran demanda pese a la crisis”, afirma Óscar Ochoa, director de Promociones de Inmobiliaria Filmar. Porque con la venta no acaba la cosa, los van a decorar y personalizar los mejores especialistas. ¿Serán caros? La exclusividad se paga.

Total, que nos quedan solo dos pisos a la venta. Lo digo por si alguno de vosotros también está interesado. Uno de 1,8 millones y otro de 2,5 y urge decidirse: “Esperamos liquidar la promoción en nada porque hay ya personas interesadas en lo poco que ya queda”, concluye el vendedor.

Como escribo hoy eldiario.es (ya lo pondré aquí otro rato) hay gente que anda preguntándose hasta qué nivel de riqueza uno puede ser de izquierdas. Ya sabéis que no están autorizados los actores que se ganan sus buenos dineros con su trabajo. Los que están bien pagados, claro, hay otros que malviven pero son actores y eso es malo. Hay que estar en la indigencia para defender un mundo más justo y no suprimir a los ricos, sino erradicar la pobreza con un reparto más equitativo de las cargas. Inducir esta creencia es muy útil. Si no vives en la miseria, no pueden ser “de izquierdas”, eres “de derechas”, votas derecha.  Bueno, a lo que iba, los compradores de estos pisos no pueden ser de izquierdas. Y ahí sí que veo yo un nivel separador. Parece que es difícil conseguir éticamente una fortuna que permite abonar en pis pás desde un millón y medio a cuatro millones y medio de euros para una casa.

En fin, queridos, que nos están quitando la sanidad, la educación, la cultura, la ciencia, las ayudas a la dependencia, el futuro… que suben los transportes y todos los precios, que cada día se ahonda la lacra del paro, que siguen practicándose desahucios, echando a la calle a los que no pueden hacer frente a hipotecas muchas veces tramposas,  pero estos 20 vecinos sin ir más lejos no tienen esos problemas. Para ellos gobierna el PP y cuantos hacen políticas neolibrales. Y, dicen, que Rajoy ha “ganado” el Debate. ¿Qué debate?

Hay gente muy feliz ahora mismo. Yo no necesito ese piso ni aunque dispusiera de medios para pagarlo -para ser precisos me parece una obscenidad por si no resulta obvio-, pero lo último es que esta chusma que propicia el brutal aumento de las desigualdades nos amargue la vida ¿O no? Lo peor es que en parte alguna hay promociones para adquirir la conciencia. O dignidad y coraje para poder frenar esta deriva. Que digo yo que tendrán que inmutarse al menos los culpables de esta situación.

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