A por el nuevo curso

Vale. Ni un día de tregua. Regresaron los atascos, el malhumor y la desesperanza. Gritan las campañas invitando a comprar. Lo que sea, libros y mochilas para el nuevo curso escolar o tratamientos psicológicos para la presunta depresión postvacacional. El caso es gastar y mantener el sistema, Y correr, ciegos de visiones laterales, tras la zanahoria.

Rajoy despierta del letargo del verano viéndose con un pie en La Moncloa. Con los dos y la barba para ser más precisos. Todas las encuestas dan abultada ventaja al PP sobre el PSOE en intención de voto. Y todos los sondeos muestran, al mismo tiempo, la penosa valoración que los españoles tienen de Rajoy, que pierde más puntos que el propio Zapatero. Es la crónica de un fracaso anunciado. Igual pasó, exactamente, con Brown en el Reino Unido. Nadie daba un duro por él… y nadie lo compró. Allí tuvieron la suerte de que emergiera un renovador Tory, que no deja de ser conservador –y bien se ve en su política- pero ha lavado un poco la cara a su partido.

Aquí, Rajoy prepara ya su lista de ministrables. Lo hace y así lo declara, a falta de mejor cosa en la que ocuparse fuera de preparar los exabruptos de temporada. Menciona a Güemes, el yerno de Fabra, que tan brillante gestión hizo con la sanidad madrileña, antes de salir a por la pasta en la empresa privada, aguardando días mejores para volver. La cantera del futuro gobierno Rajoy contaría con estos nombres inexcusablemente:

    Esperanza Aguirre, Ruíz Gallardón, Dolores De Cospedal , Esteban González Pons, Federico Trillo, Jaime Mayor Oreja, Soraya Sáenz de Santamaría, quizás Ana Mato y Ana Pastor, puede que le cayera algo a Ana Botella (si no se queda de alcaldesa de Madrid) y Cristóbal Montoro para llevar a buen puerto la economía con su aguda visión. Todos ellos son valores emergentes y en quienes confiar, para qué vamos a engañarnos. Un panorama alentador, estimulante, ilusionante.

Lo que habrá que esperar es quien sucede a Rajoy una vez que éste definitivamente se despeñe.  Es el brown español, marrón y gris, los hermanados colores pobres del espectro. Qué entrañable, igual por eso le seguimos queriendo y perdonándole todo. Pero hay que contar con la pugna interna. Si hay tela que cortar, si hay poder, la compostura está de más. Me da que Esperanza Aguirre es la mejor colocada, pero puede haber sorpresas.

Del otro lado tenemos a Zapatero perdiendo intención de voto a borbotones entre quienes le apoyaron para mantenerle en el cargo. Es lo que pasa por dar la vuelta al calcetín socialdemócrata para seguir a pies juntillas los mandatos de los mercados neoliberales. Que sí, que ya sabemos, que si no nos hunden el país, y no sé si estamos aún del todo libres de la amenaza que estos mercados son muy volubles, pero es suicida atacar a tu propia base electoral. ¿Quién va a votar ahora a Zapatero? ¿los fieles al PP? Ni de broma. El PSOE hoy es lo que llaman una derecha -un tanto- civilizada, derecha-derecha pero no aún del pleistoceno ¿cómo van a votarle los conservadores que sostienen al PP?

IU asciende un peldañito. Hasta un 6% quizás. Ni para pipas. Queda su pendiente regeneración –sí, aquí hay que regenerarlo todo, airear toda la naftalina- y Rosa Diez se estanca. Mira qué bien. Demagogia por demagogia, la genuina.

  Nos faltan los nacionalistas hoy ya sin careta. Tanto CiU como PNV chantajean literalmente al gobierno pidiendo prebendas a cambio de su apoyo. CiU ya ni eso, parece decidido por el PP.

Y entre tanto llegarán las “reformas” pendientes, los alegres despidos, los tajos y retrasos en las jubilaciones Los impuestos para los ricos ni tocarlos que total son el chocolate del loro dice la ministra y vicepresidenta… socialista. Déjame a mí, que yo te lo arreglo para que cunda su tasa de cargas fiscales.

Y todo esto nos lo contarán todos los días. Varias veces. O no, a lo mejor no. Pero, a cambio, tendremos a los políticos perennes en las pantallas, en las ondas, y en las páginas del papel, cavando cada vez más su tumba de apreciación social con su omnipresente exposición. Y hay tanto por hacer en este desgraciado país del manga por hombro… desde la administración, a lo que José María Izquierdo llama «una ilegítima tercera Cámara -que se carga-  cualquier reforma progresista«.

Entretanto, los «mercados», toman el té, y los brownis y las hamburguesas, y los calamares fritos y la paella, -o el caviar y las angulas, para qué vamos a engañarnos- decidiendo cómo van a ir las cosas para todos.

   Pasad y comprad los viejos libros de texto, la entrada para, pasivos, contemplar el espectáculo que nos preparan, mientras las termitas nos comen las patas de nuestros asientos.