
Astrónomos de EEUU han descubierto el primer planeta fuera del Sistema Solar que cumple con las condiciones de temperatura y gravedad para ser potencialmente habitable. Es muy parecido a la Tierra, y aún está sin fastidiar (no hay superiores seres racionales todavía que se sepa, y eso ayuda). Dispone de atmósfera, creen que de agua, incluso de algún lago ¿Mar no? Temperatura entre 0 y 40º que es una banda muy soportable, mejor incluso que la nuestra. La gravedad es un poquito mayor, más fácil, por tanto, mantener los pies en el suelo. Lo consideran un planeta rojo, además. Una auténtica joya.
El mayor problema reside en que se encuentra a 20 años luz de nosotros. Tiempo desmesurado de viaje. O descubren algo para trasladarnos más deprisa o nos localizan otro planeta más cerca. Los científicos están en ello. Y ya conocen una serie de ventajas de las que podríamos beneficiarnos. Según la «paradoja de los gemelos«, llegaríamos a destino más jóvenes que los que se queden. Tiempo que se va, tiempo que vuelve.
Debo reconocer que hoy la verdad que asoma por las ventanas de la actualidad –incluso la que no asoma ni de broma porque no la dejan pero existe- me ha tumbado un tanto. Por cualquier lado que se mire, esto es un purito caos. Perdonaréis que no me moleste en recordarlo porque ya lo hacemos casi a diario. Las noticias y no noticias de la mañana no hacen sino ratificar esta impresión.
Sé que somos unos cuantos (cada vez más) los que queremos impulsar otros fines y otros métodos. Pues, tal como lo veo ahora, lo que tenemos que cambiar es… de mundo. No al mundo… de planeta. Este nuevo parece una buena opción, si nos aceleran un poco el viaje.
La gran peculiaridad del “Hijo de Gliese” –le han puesto un nombre muy feo, con número, prefiero éste, y uno en su casa hace lo que quiere-, es que apenas gira sobre sí mismo. Por tanto, una mitad vive prácticamente siempre de noche y la otra de día. Si lo miramos bien, aquí también sucede: hay quienes jamás salen de la oscuridad y quienes de continuo aparecen como favoritos privilegiados del sol –que es nuestro “astro rey”, como sabéis, allí tendremos otro-.
Pero parece que no puedo librarme de un cierto germen positivo y racional: algo así también sucede en Suecia. Entre el viaje largo, llevarse a las gatas 20 años en un cohete espacial, pobrecicas, avituallamientos rancios, habrá que optar por el realismo: Suecia, insisto. Partir de una base algo más sólida. Echar, con los votos, a los fascistas de su parlamento, que aún son pocos y los suecos tienen larga tradición democrática y progresista, y una conciencia cívica ejemplar. Y empezar de nuevo. Yo de esta España y de casi todo el resto del planeta me apeo. Al menos a esta hora. Unas buenas persianas para los días eternos, y potentes luces para la oscuridad del invierno, paliarán los principales inconvenientes. Con la vista puesta en el “Hijo de Gliese”. Por si acaso.





