España, de pena; Madrid, paralítico

Empecemos por Madrid. Paralítico o con serios problemas de “movilidad”. Eso se deduce de los dos centenares de personas que, hoy, a las 12,30 trataban de solventar sus recursos a las multas impuestas por el Ayuntamiento de Madrid, justo en esa Dirección General, en la de Movilidad. Un espectáculo. Norte de Madrid, complejo de gran envergadura, en uno de cuyos vestíbulos –un cartel decía que los taxis disponen de otro para ellos solos-, se ubican casi una treintena de ventanillas para atender al personal.

Yo me he visto obligada a ir porque un día, no hace mucho, una llamada agente de movilidad –morena, unos 40 años, 155 de estatura, 90 kilos de peso- asistió a cómo iba a buscar mi recibo de aparcamiento en zona de horario limitado y lo colocaba sobre el volante, pero –por la razón que fuese- decidió ponerme una multa, escribiendo que no tenía distintivo media hora después. Quizás un extraterresetre se lo llevó un rato, porque allí seguía cuando volví y vi la multa.  Ayer llegó el requerimiento por importe de 63 euros. Ah, el gusto por el trabajo bien hecho.

He tenido que escribir una carta. La he hecho corta y sin atenerme a los formularios fijos –no sé si habré cometido algún pecado-, y he adjuntado todos los justificantes. Dar doscientas vueltas para aparcar, gastar gasolina y aguardar mi turno. Sendos letreros advertían: “No se hacen fotocopias”. “Para obtener justificante debe traer copias”. Y ¿podéis creerlo? Allí lo he dejado sin quedarme prueba alguna. Comprendo que el alcalde, Alberto Ruíz Gallardón, tiene que hacer túneles y levantar la exclusiva calle de Serrano para realizar unas imprescindibles obras, y no dispone de dinero para que se nos dé a los ciudadanos un papel.

No sé qué suerte correrá mi reclamación. Depende de la dirección del viento o circunstancia igual de rigurosa. Ésa es al menos lo que cabe deducir de mi experiencia.

Las vueltas para aparcar han agotado el depósito de gasolina, ya de antemano algo exhausto, y he parado en una estación de servicio de CEPSA cercana a Arturo Soria. Zona rica. Más de la mitad de los surtidores exigen prepago porque la gente se marcha sin pasar por ventanilla –ah, la picaresca española, ah, los pequeños landronzuelos-. Los pocos que quedan para que uno llene el depósito a su antojo… no funcionan. Los han tapado con espadrapo. Tal cual. Ah, insisto, el gusto por el trabajo bien hecho.

Cuarenta años ya de estar regidos por el sucesor de Franco, hoy se cumple el aniversario. El PSOE consigue solucionar el gravísimo problema del Consejo General del Poder Judicial, colocando de Presidente a un beato, que logra paralizar leyes aprobadas por el parlamento, en atención a sus propias creencias religiosas. El PP se rasga las vestiduras por el antipatriota Moratinos que daña los intereses de España al viajar a Gibraltar, mientras alienta a un sujeto que va a EEUU -apoyado por el entramado FAES- a ponernos a parir y cargarse la industria española de las energías renovables, con mentiras. La trama Gürtel no es un problema de corrupción, sino de difusión mediática, si es que esto con Franco no pasaba: que se contaran los hechos sin censura. Libertad Digital –gracias “plazaeme”- contento con Público por haber difundo el sesudo “estudio” del alevín de Aznar. (Ah, la gracia española).  Pongo el enlace, sin que sirva de precedente, pero, probablemente, con el titular os sirve.

Llego a casa y en la puerta ¡¡¡¡Cristiano Ronaldo!!!! ¡¡¡Dios mío!!! Ah, es un vecino adolescente –que ya desde pequeño ha dado muestras de escasas luces- copiando su estética. Hasta las Nike usa. Pero bien lo advierte la empresa –en tela de juicio por utilizar trabajo esclavo- en el anuncio: “Mis expectativas son mayores que las tuyas”. Con un par…

ronaldo

¿Qué puedo hacer? Mi trabajo, mi tiempo, mi inteligencia o mi esfuerzo, carecen de valor para ninguna empresa –soy prejubilada de RTVE-, me parece bien utilizarlos en ser “pulga cojonera”, a mosca no llego.

A veces da resultado: Mondial Assistance ha resuelto con rapidez y a plena satisfacción mi reclamación en el viaje a Berlín. Y va marchando que sancionen al nazi del tren belga.

A %d blogueros les gusta esto: