Informarse para saber, para decidir, para actuar. Con grados y matices, se observa sin embargo una huída de una parte de los propios periodistas del compromiso que conlleva ejercer esta profesión con honestidad. O una confusión incluso de ambos términos independientemente: periodismo y compromiso. Mi experiencia me indica que algunos creen que se trata de seguir una ideología política o “indicar a quién votar”. No deja de ser curioso que uno de los periodistas más valientes, incisivos (y respetuosos al mismo tiempo) sea Jordi Évole, desde su programa de presunto humor, Salvados.
Existe un código ético del periodismo independiente -elaborado por numerosos profesionales a través de foros y entrevistas continuados durante 3 años- que recogieron los periodistas norteamericanos Bill Kovach y Tom Rosenstiel [1]. Habla de narrar una historia, pero con un propósito: proporcionar al ciudadano los elementos para comprender el mundo. La primera obligación del periodismo es decir la verdad, afirma de inicio. Su primera lealtad es para con los ciudadanos. Su esencia es una disciplina de verificación. Se debe mantener la independencia con respecto a las personas sobre las cuales se escribe. También como observador y crítico del poder. Se ha de esforzar por hacer que lo significativo resulte interesante y relevante. Debe tratar que las noticias sean completas y proporcionadas. Abrir la participación y la crítica al público. Se debe permitir que quienes lo practican apliquen su conciencia personal.
Es decir, el compromiso es con la verdad, la independencia y la sociedad. Y con la propia conciencia. Cualquiera puede cotejar el grado de cumplimiento de estas premisas fundamentales. Y no es inocua su falta. La credibilidad es, por añadidura, un valor que cuesta labrar pero se quiebra como un fino cristal.
[1] Los elementos del periodismo. Bill Kovach y Tom Rosenstiel. Edicciones El País, 2003.
Esta es mi contribución al día mundial de la libertad de prensa. El texto forma parte de mi capítulo en Actúa. Por cierto, este lunes se presenta en Madrid, estáis invitados hasta completar el aforo.






