Las noticias más vistas del día en los medios tradicionales son que sanidad ha obligado a Mercadona a retirar 11 productos cosméticos por ser potencialmente cancerígenos y, en internacional, que el bikini de la primera dama francesa supera la censura mediática. También interesa mucho que El Corte Inglés va a uniformar a sus empleados varones (como hacía con las mujeres) en lo que El País por ejemplo llama «Un traje para la igualdad«. La presunta prórroga de la ayuda de 400 euros a los parados que anunció Rajoy con «mejoras», ocupa un lugar destacado pero menos que las anteriores noticias.
Arde de España y se afronta con el presupuesto más bajo de la historia reciente que también ha causado que disminuyan las medidas de prevención. Los ciudadanos se ahogan ya de tanto apretarse el cinturón y las críticas a la gestión de Rajoy, tanto en las redes sociales e Internet como en la calle, muestran un enorme malestar. Pero los periódicos van a lo suyo. El culmen de la irrealidad y del ascua arrimada a la sardina se la lleva hoy ABC, aunque diariamente se libra una dura competición por el puesto.

De aquellos polvos, estos lodos. Ana Isabel Bernal Triviño, doctora de la Universidad de Málaga, me envió hace tiempo un estudio enormemente interesante sobre el consumo de noticias en la campaña electoral que había elaborado. Sabemos ya que Rajoy y toda su cuadrilla mintieron cual psicópatas, pero tampoco lo que dijeran suscitaba mayor interés. Ni para los medios grandes ni para quien seguía las informaciones.

De la campaña en sí lo que interesaba era esto:

Grupúsculo de un mundo global, del exterior interesaba publicar y saber esto otro:

Nos jugábamos mucho y… perdimos. Y seguiremos perdiendo en tanto no tomemos medidas. Mejor prevenir que curar. Hace tiempo que muchos periodistas -casi todos sin trabajo regular ya- nos desgañitamos al denunciarlo.
Me cuenta Ana Isabel que en el congreso donde presentó su estudio un participante le comentó que «veía normales los resultados, porque los ciudadanos están muy cansados y necesitan leer informaciones de entretenimiento»…En resumen, la defensa de la teoría de los usos y las gratificaciones, concluye ella.
Ciudadanos cansados… a quien se lleva la corriente. Lo peor es que nos arrastra con ellos. Y no hay excusa para su elusión de responsabilidades. Para dejarse cocinar con entusiasta colaboración. Y tirar del resto hacia la cazuela.

De vez en cuando, sin embargo, un texto publicado en un gran medio rompe todos los esquemas. Hace falta llamarse Juan José Millás, ser tan lúcido y valiente como él, tener como plataforma El País… y sintonizar con la otra España, la que al menos tiene conciencia y consciencia. «Un cañón en el culo» -que incluí ayer en el blog- ha cosechado miles de visitas y menciones. En el periódico y en Internet.
Y Millás lo decía bien claro:
«Vamos a reventón diario, a masacre diaria y hay autores materiales de esa colocación y responsables intelectuales de esas acciones terroristas que quedan impunes entre otras cosas porque los terroristas se presentan a las elecciones y hasta las ganan y porque hay detrás de ellos importantes grupos mediáticos que dan legitimidad a los movimientos especulativos de los que somos víctimas«.
Las nubes mediáticas entretanto nos muestran telas de araña en la que minorías decisivas se encuentran atrapadas… por propia voluntad. Papá ya no está. O no nos quiere. Quiere otra cosa. ¿Por qué tanto miedo a la responsabilidad de la madurez?






