Los tiernos puñitos

Hace unos días tuve el inmenso gozo de recuperar algo así como un trozo de mi vida. En realidad era un libro de escaso tamaño que leía en mi juventud con tal intensidad que aprendí algunos de sus poemas. Luego lo perdí. He recordado con cierta frecuencia algunos de sus textos. Un librero de Jerez me ayudó la semana pasada a encontrarlo en Madrid, en una tienda de viejo de Malasaña, gracias a una pregunta en Twitter. “Entre la ciudad SÍ, y la ciudad No” de Evgeni Evtuchenko, un poeta ruso nacido en 1933 y que por lo visto aún vive. Un tipo interesante que lo mismo hablaba de Edith Piaf que de un melancólico tranvía en Moscú (ése realmente me estremece). Polémico, porque era evidentemente un espíritu libre.

Lo que me cuesta hacer comprender es lo que sentí al ver la portada idéntica de “mi libro”, desgastada como yo la tendría y la tuve. E intactos sus poemas. Éste que no acierto a entender por qué me atrapó cuando yo, desde luego, esgrimía sin decoro mis “tiernos puñitos”. Creo que Evtuchenko también cuando lo escribió. Y que igual ahora, como yo, sigue protestando, con la piel más trabajada. Debió ser por anticipación, por prevenir las realidades del futuro, lo que tampoco arregla mucho la realidad. Sólo sé que cuando veo hoy a algunos jóvenes (no a los del #15M sino quizás a otros más aposentados), no puedo evitar recordar a Evtuchenko.

¡Ánimo, muchachos!

Evgeni Evtuchenko

Yo era cruel,

Desenmascaraba con brío,

Sin preocuparme de mis propios defectos.

Me parecía

Que a la gente enseñaba

Como hay que vivir

Y que la gente aprendía.

Pero empecé a perdonar…

¡Signo alarmante!

Y cierta vez, en una intervención mía,

Una encantadora ayudante de laboratorio con gafas

Me dijo que yo veía las cosas con liberalidad.

Vienen muchachos

Altivos y autoritarios.

Apretando sus tiernos puñitos,

Con el sofoco del placer supremo,

Intrépidamente desenmascaran

Mis debilidades.

¡Ánimo muchachos!

¡Ánimo!

¡Sed firmes!

Sencillamente, soy mayor que vosotros en saber,

Al dejar de ser crueles con los demás,

Dejamos de ser jóvenes.

Avergonzado,

Me doy cuenta de que soy más listo.

Vosotros sois menos razonables,

Pero no es nada malo,

Porque hasta en vuestra injusticia

Sois justos a veces.

¡Ánimo muchachos!

Pero sabed que cuando seáis mayores

Y juréis no volver a equivocaros,

Os cansaréis de vuestra propia crueldad

Y poco a poco seréis más bondadosos.

Otros muchachos

Altivos y autoritarios

Vendrán

Apretando sus tiernos puñitos

Con el sofoco del placer supremo

Y arremeterán

Contra vuestras debilidades.

Y

Os profetizo

Que sufriréis,

Y llegaréis a enseñar los dientes de rabia,

Pero, a pesar de todo,

Conseguiréis tener el valor de decir,

Por mucho que os cueste:

“¡Ánimo muchachos!”

(Por cierto, veo que esto lo escribió Evtuchenko con 35 años. Así cualquiera 🙂 )

Anuncios
Entrada anterior

5 comentarios

  1. Joerr, me has hecho llorar.

  2. Xaquín

     /  7 junio 2011

    A pesar de que bien la intentan sepultar, parece que nos sigue quedando la palabra…

  3. Manoli.

     /  8 junio 2011

    Lindo y emocionte, la vida misma en un poema.

  4. narbona

     /  10 junio 2011

    No sé qué ha sido más entrañable: si localizar después de tanto algo tan querido como un viejo libro que tanto nos aportó, o el poema. Igual ambas cosas.

    Gracias por tus letras, tan satisfactorias.

  5. Una poeta siria dice que cuando te duele la cabeza lo mejor es tomarte dos poemas, Marga en la poesía como en otras partes de la vida puedes encontrar tu verdad y la puedes compartir con todos, este poeta es uno de mis preferidos y tiene verdaderas joyas escritas.
    Gracias por recordármelo.
    Antonio

A %d blogueros les gusta esto: