Y un día el ordenador fenece

Cuando hace 15 meses me decidí a seguir los consejos que me animaban a escribir un blog, pensé que no sería capaz de afrontar la técnica necesaria para llevarlo a cabo. Luego resultó que era mucho más fácil de lo que parecía. Un paso lleva al otro y se puede incluso hacer incursiones en el vacío (lo desconocido) para mejorar el resultado.

Me confieso una enamorada apasionada de Internet. Un inmenso océano se abre, con toda su riqueza –a desbrozar desde luego- de conocimiento, estética, innovación, y –especialmente- una población marina de todos los colores. Parece posible hasta llegar a la última sima de los Montes submarinos de los Músicos, en el Pacífico –que según miré una vez- pasa por ser el lugar más profundo de la tierra. Por eso saqué El Periscopio, para mirar sobre las aguas y zambullirme una y otra vez. Por eso comparto la opinión de Eduardo Punset.

Ahora bien, el “medio” para navegar, el ordenador, sigue siendo un objeto que miro con ciertas reservas. No conozco todos sus resortes y, a veces, me sobrepasa. Grito entonces en extraña vena religiosa “Ay, dios mío”, que es la versión hispana del “Oh, my god” de una vieja pariente: la novia de Indiana Jones cuando andaba el susodicho por El Templo maldito.

Hace unos días, mi ordenador se vio afectado por un grave percance. Lo tenía yo tranquilo y relajado en la mesa, sin mirarlo siquiera, cuando sufrió una succión de más de la mitad de los iconos del escritorio. Intenté abrir Internet y me salió un aviso que decía poco más o menos: ¿Desea activar el programa de suplantación de personalidad? (Opción recomendada). Creo que esta vez dije incluso “My god” ¿Cómo me proponía semejante barbaridad? Suplantación de personalidad, y encima como opción recomendada. Una tiene sus principios. Lo apagué de inmediato y lo llevé al servicio técnico habitual. Uno de los chicos, Manuel, me ha adoptado y cada vez que me ve aparecer con mi bolsa de ruedas muda de color.

Cuando lo traje supuestamente reparado, observé todas las desgracias que le habían ocurrido en su enfermedad. Adiós a los favoritos en donde cada vez guardaba más cosas esenciales por aquello de no dañar a los árboles con la impresión en papel. No había hecho una lista con ellos, no creo que vuelva a recordar qué tenía allí. Había desaparecido casi todo en realidad. Ni siquiera aparecía spotify que surge por generación espontánea allí donde me conecto con el portátil.

Pero faltaba descubrir lo peor: mi preciado archivo, todo lo que he escrito –los originales de 6 libros incluso, el avance del séptimo-. Sé que debía haber hecho un backup, guardarlo en alguna parte, pero siempre me ha dado pereza. Abrí mis documentos y los primeros archivos figuraban con un prefijo: una culebrilla y el signo del dólar. Palabra. Sé que esto los expertos lo entenderán muy bien, pero yo no.

Le doy a la tecla para abrirlo y me pregunta en qué idioma lo quiero. Varias modalidades de finlandés y japonés, o en turco. No perdí la calma. Lo intenté con otro y esta vez la oferta era más amplia, amplísima incluso, se añadía hasta el cirílico y el nórdico -que es una lengua arcaíca-, pero allí no figuraba el español por parte alguna. Le di a “europeo”. Y mi texto se abrió en cuadraditos. Únicamente cuadraditos ilegibles.

Fin de semana de inicio de Semana Santa. Apagué el ordenador. Lo volví a encender al cabo de un rato y, en esta ocasión, se puso a regurgitar palabras y signos blancos, sobre fondo azul claro. Al terminar, transcurrida hora y media, se quedó muerto y ya no hubo forma de volver a abrirlo.

Esta mañana he vuelto a coger la bolsa de ruedas para llevarlo a la tienda de reparaciones. Manuel dice que el disco duro se salvará. Espera. Y le va a practicar una cirugía drástica que lo dejará de nuevo operativo. No sé como saldrá de la operación. Confío en unos buenos resultados.

Ahora bien, el ordenador juega muy malas pasadas, tiene vida propia y hace cuanto se le antoja, máxime si alguien ajeno le incordia desde los confines de la Red. Hay que ser previsor y diligente y copiar y guardar lo indispensable, fuera de sus tripas. Pero no es un instrumento perfecto. Sólo un incendio o una inundación se lleva el denostado papel –que por cierto a mí no me huele a nada, salvo en los libros antiguos, los recortes de periódico amarillean con el tiempo y apena se leen-. Y, sin embargo, el ordenador sólo es un medio, Internet sigue allí, para el portátil, para otros accesos. Luego sólo es el almacenamiento en un único cesto lo que entraña peligro. El Periscopio puede salir desde otros puertos. A encontrar todo, hasta peces de colores.

Actualización 1 de Abril:

  Ordenador reparado y con prácticamente todo dentro. Gracias a vuestros consejos, creo que no volverá a darme un susto.

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23 comentarios

  1. Estimada Rosa María, tú misma lo dices al final de tu comentario, “Luego sólo es el almacenamiento en un único cesto lo que entraña peligro” Bien, pues termina con él. Almacena todo arriba, en la nube, para que puedas recogerlo allá donde estés y con el ordenador que estés. Usa, por ejemplo, Documents de Gmail, que es lo mismo que cualquier office. Y, por supuesto, cuando quieras, lo bajas al ordenador en formato word. Con los ordenadores hay que ser implacable y no tener la mínima confianza en ellos. Son el enemigo. Siento mucho que has perdido tanto conocimiento y trabajo tuyo. Esa es la peor pérdida. Lo dicho, todo lo que no se pueda sustituir, almacénalo arriba. Un abrazo.

  2. rosa maría artal

     /  29 marzo 2010

    Gracias, Antonio. ¿Ves? no sabía que existían documentos de gmail y tú me lo avisas. Eso es la Red. Una gran solución. A ver si veo dónde están los documentos de gmail.
    Yo creo que se solventará bastante bien, no todos los archivos tenían culebrilla según vi después. Y esos seguro que se salvan. Gracias otra vez. 🙂

  3. Pues me alegro que se hayan recuperado archivos. Cuando quieras, a tu disposición. Un abrazo desde Sevilla.

  4. javierM

     /  29 marzo 2010

    Y para almacenamiento, Dropbox puede ser una buena solución. Pruebalo. 🙂

  5. Querida Rosa:
    Lamento muchísimo la perdida de esos textos que eran tan importantes para ti. Espero que no me pase nunca, aunque las cosas que yo tengo en el ordenador carezcan de mayor trascendencia.
    Un saludo muy afectuoso desde Gran Canaria.

  6. Jordi

     /  29 marzo 2010

    Hola Rosa. Aunque ya no suelo escribir en tu blog, lo sigo a diario. Como ingeniero en informática, me gustaría dar mi opinión sobre este asunto.

    En primer lugar, como informático, no acabo de estar de acuerdo con utilizar programas que mantienen los datos personales en servidores privados. Hace un tiempo, uno de los gurús de la informática (Richard Stallman) habló, con razón, sobre los peligros de Internet en la protección de los datos personales. La reflexión que hacía era la siguiente:
    – ¿Dejarías vuestro correo personal en manos de una persona que no conocéis? Sin duda eso es lo que pasa cuando se utiliza, por ejemplo, Gmail. ¿Sabéis dónde están almacenados vuestros correos electrónicos? Yo no, desde luego. Así pues, la situación es que tengo mi correo personal almacenado en un servidor propiedad de una empresa privada. Si esta empresa cierra, me quedo sin mis datos personales. Moraleja: utilizar clientes de correo y tenerlo en casa siempre.
    Análogamente, esta situación es traducible a Dropbox. ¿Dejaríais vuestros datos en manos de desconocidos? Hay que ser extremadamente cauteloso con Internet en cuestión de datos personales. Las redes sociales, por poner un ejemplo, son utilizadas por algunas empresas privadas para intentar examinar el perfil de la persona que van a contratar. Si esa persona cometió un error colgando alguna foto que no debía, puede quedarse sin el trabajo.

    Por otro lado, Rosa, respecto al servicio técnico. Lamento que llegue tarde, pero cuando se lleva el ordenador al servicio técnico, lo más probable es que lo solucionen por fuerza bruta. Los ordenadores son máquinas muy complejas. Muchísimo más de lo que la gente piensa. Probablemente, un ordenador de sobremesa es comparable en complejidad a un transbordador espacial. La capacidad que tiene un técnico de actuar sobre un ordenador con problemas se asemeja a la que tendría un caracol para arrastrar un camión. La solución que se suele adoptar no es reparar el software. Lo que se suele hacer (he tenido varios amigos trabajando en tiendas de informática), es borrón y cuenta nueva. Sería parecido a llevar el coche al mecánico, y que éste, en lugar de arreglarlo, lo destruyera y nos diera uno nuevo, con la diferencia de que al ténico informático no le cuesta ni un céntimo el apaño.

    Existen técnicas en informática para evitar la pérdida de nuestros datos en situaciones como la que comentas. El disco duro se puede considerar una caja en la cual almacenamos cosas. Con una caja podríamos hacer varios compartimentos, y en cada compartimento guardar objetos que tengan una cierta relación. Vamos, que estamos ordenando lo que hay en esa caja. Un disco duro, al igual que una caja, se puede compartimentar. A esto se le llama particionarlo. De este modo, se puede utilizar una de las particiones para almacenar únicamente los datos. La otra se utilizaría para la instalación de programas. El día que tengas problemas como el que comentas, el técnico únicamente necesita borrar la partición de programas, dejando intacta la de datos. Esto es lo que yo hago.

    Por último, no sé qué sistema operativo utilizas, pero imagino que será Windows. Existen otros sistemas operativos diferentes (Linux) que son gratuitos, aunque en algunas situaciones pueden exigir elevados conocimientos en informática. Aún así, ofrecen mayor estabilidad y control sobre el ordenador. Con Linux uno no se preocupa de los tan conocidos virus, ya que no existen para este sistema operativo. No te lo recomendaré de entrada, ya que puede resultar muy complicado, aunque creo que deberías tenerlo en cuenta. Actualmente existe una distribución muy interesante (Ubuntu) y que es tan fácil de manejar como Windows. Si conoces a alguien que pueda ayudarte tal vez sería buena idea que lo intentaras.

    Un saludo Rosa

  7. MACGO

     /  30 marzo 2010

    En cuanto al correo, Jordi tiene razón. Pero algunas cosas como los favoritos no tienen tanta importancia para mí el que puedan ser conocidos por otros. Para ello yo te recomiendo Mister Wong, una aplicación en red en la que puedes guardar tus enlaces aparte de tenerlos almacenados en el ordendor.
    Saludos, Rosa.

  8. Con permiso de Rosa María, creo que Jordi ha planteado un tema muy interesante y me gustaría conocer qué alternativas propone él a un sistema de correo electrónico eficiente y una alternativa a Dropbox. Creo que estamos ante un tema muy importante. Todo ello si a Rosa María no le importa que usemos su blog como lugar de debate, claro. Saludos.

  9. rosa maría artal

     /  30 marzo 2010

    Encantada de que aportéis ideas: aprendemos todos.

  10. Jordi

     /  30 marzo 2010

    Hola de nuevo. En respuesta a Antonio, ¿qué alternativas existen? Creo que pocas o ninguna.

    En cuanto a Dropbox, soy bastante escéptico en este asunto. Soy una persona que me gusta tener las cosas a mi alcance. Veréis, yo nunca he utilizado ni he necesitado algún servicio de datos por internet. Y nunca he perdido mis datos. Simplemente hay que saber gestionarlos en casa. En cualquier caso, leo que los ficheros almacenados en los servidores de Dropbox se almacenan cifrados, así que esto es un punto a su favor.

    Gmail. Hay que reconocer que este gestor es fenomenal. Pero también hay que conocer el funcionamiento del mismo. Google utiliza un programa informático que examina el contenido de los correos que están en el servidor de Gmail. Aunque esta práctica no es exclusiva de Google. Hace poco un ejecutivo de Google dijo más o menos algo así: “si una persona no quiere que se conozcan sus datos personales que no los mantenga en internet”. Así pues, podemos asumir que nuestros datos de Gmail están a disposición del gobierno (¿estadounidense?). La alternativa ideal es utilizar correos cifrados, aunque resulta incómoda y muchas veces innecesaria.

    Yo lo compararía con los escáneres de los aeropuertos. ¿Quieres viajar en avión? Desnúdate. ¿Quieres utilizar internet? Desnúdate. Lo que sucede es que los datos que se tienen en internet son mucho menos tangibles y, por lo tanto, no tenemos tanto reparo en publicarlos.

    Con esto no quiero ser alarmista. Internet es, para mí, el invento del milenio. El que suscita un cambio de era. Pero hay que ser cauteloso con lo que se sube.

  11. Jordi, yo te agradecería que explicaras eso del correo cifrado. Efectivamente, el 95 % de nuestros contenidos en correo electrónico seguramente no son importantes. Lo de ese 5% restante, me interesa mucho saber cómo cifrarlo, de forma sencilla, a ser posible. Gracias.

  12. Laura Fernández Palomo

     /  30 marzo 2010

    Hola Rosa y a todos,

    yo hace tiempo me descargué un programa de intenet, que me absorbió misteriosamente todos los archivos de mi ordenador. Desde entonces tengo todo guardado en un disco duro externo. No sé si es la mejor solución pero me siento más segura teniéndolo yo que subiéndolo a la Red.

    Y como a Antonio, me interesa también la privacidad en los sistemas de correo electrónico. No me lo había planteado, que toda esa correspondencia está disponible para alguien.

    Espero Rosa que lo recuperes, si no todo, al menos lo más importante.

    Un cordial saludo!

  13. La placa base de mi portátil sufrío un cortocircuito hace diez días. Un percance casero de mi inocente gata fue la causa. Por suerte, a la gata no la pasó nada y me han recuperado el disco duro. Conservo los favoritos porque los guardo en los marcadores de Google y parte de mis archivos estaban también en la nube. Cada vez trabajo más así, porque tengo acceso desde cualquier ordenador y en cualquier parte, incluido el móvil.
    De todas formas esto sí que es reciclarse: todos los días.

  14. Has sufrido una datástrofe. Muy mal rollo, nena, lo sé, yo he padecido algunas. Es lo que tienen los ordenadores: sus entrañas son delicadas y es fácil que cosas como alteraciones en la tensión eléctrica causen daños fatales; primero se quema la fuente de alimentación y, a veces, el caos eléctrico se propaga por el resto de la máquina y muere. Una buena medida para evitar este riesgo -real- es conectar el ordenador no directamente al enchufe sino a un SAI -sistema de alimentación ininterrumpida o, al menos, a una buena regleta protectora (mucho mejor que ante un pico de tensión se queme la regleta o, en el mejor de los casos, se apague su interruptor que se pongan en riesgo las vísceras de la máquina. En torno a 20 €.

    Luego tenemos el proceloso mundo de la red en la que hay mucho carnívoro y malintencionado. Si en tu máquina hay instalado un sistema operativo linux o si es un Mac, hay menos problema, pero si es es Windows, resulta imprescindible tener un buen antivirus que se mantenga siempre actualizado. Me suena fatal ese cuadro de diálogo que se te abrió “¿Desea activar el programa de suplantación de personalidad?” suena a intrusos. Recuerda a Lisbeth Salander. Aquí unos consejos.

    Luego el tema de los datos. Es muy buena cosa hacer backup. Incluso hay software que te permite hacerlo de la forma más tonta imaginable: tú programas la hora y el sistema, sólito qué mono, se pone a recopilar información en el disco duro externo. Son pequeños y por poco más de 100 € tienes 1,5 TB de capacidad o por poco más de 150, 2 TB.

    Guardo los últimos 5 años de trabajo en 3 discos usb con capacidad total de 2,5 TB (y hay muchas imágenes, que siempre son pesadas); no me ha dado por la nube porque trabajo siempre desde el mismo sitio… pero está bien lo del almacenamiento en red, porque ante una catástrofe de otro tipo -inundación, incendio- que implicara también una datástrofe, la red sería esta vez también salvavidas.

  15. Viator

     /  30 marzo 2010

    Leo los comentarios de los conocedores y usuarios, no los entiendo y me asusto muchísimo. Siempre he sospechado que para manejar un ordenador y navegar sin brújula por Internet hay que ser un atrevido ignorante. Referido, claro está, a gentes como yo que llegaron tarde a la informática y pensaban que esto era como una máquina de escribir, pero más complejo.
    Aquí la cosa no ha sido tan grave como lo que cuenta Rosa, pero, de repente, desaparecen todas los fotos que he ido incluyendo en mi blog a lo largo de todo un año. Cierro dando un portazo y, sin saber bien por qué, las fotos vuelven a aparecer al abrir de nuevo. Ignorancia y suerte, a partes iguales.
    Lástima lo de tus archivos, Rosa. Eso me pone sobre aviso. Creo que la solución debe de estar en pasar los archivos a una memoria externa. Imagina si pierdo todos mis relatos…

  16. Bueno, Viator por lo que a mí respecta y teniendo en cuenta los errores de puntuación de mi comentario, no me extraña que no entiendas nada.

    En realidad tu recomendación es la buena: hacer copia de los archivos en un lugar seguro, (o backup). Usar para ello un disco duro externo con conexión usb (ahora todos son así) es una buena idea y, si son muchos archivos o se trata de archivos muy grandes, es mejor que tenga mucha capacidad o, al menos, tanta capacidad como se precise. Hay muchos modelos y los más grandes para usuarios particulares ya se miden en terabytes; el terabyte (TB) equivale a unos 1000 gigabytes. Estos discos duros suelen venir acompañados de un programa de instalación que, entre otras cosas, incluye una aplicación para hacer backup generalmente muy fácil de utilizar. En ocasiones, tienen un botón que permite hacer una copia de seguridad con sólo pulsarlo. En otras, basta programarlos de manera muy sencilla para que a determinada hora se realice una copia de las carpetas indicadas (con la condición de que tanto el ordenador como el disco duro estén conectados a la hora señalada).

    Enchufar el ordenador a una regleta protectora (las encuentras en cualquier centro comercial o en cualquier tienda donde puedas comprar enchufes, interruptores eléctricos o cosas así) es una medida de seguridad de lo más simple que ayuda a evitar disgustos reales. Los que tenemos una edad nos acordamos de aquellos estabilizadores o voltímetros que intermediaban entre las antiguas televisiones y la red eléctrica y cuya misión era proteger la tele de los picos de tensión. Pues sin ser lo mismo -ni ser la red eléctrica de hoy tan precaria como era la de entonces- las regletas protectoras intermedian y si hay algún problema con la tensión eléctrica éste llega unos milisegundos antes a la regleta que o bien se funde o bien se apaga brindando en cualquiera de estos casos una cierta protección. Mucho mejor sería un sistema SAI; para comprarlo es mejor asesorarse en una tienda de informática; los hay a partir de unos 60€ para unos 400 watios.

    Usar un antivirus es también necesario si el sistema operativo que se tiene es un Windows. Hay muchos cuyas licencias por periodos de tiempo determinados se pueden comprar (Kaspersky, Panda, Norton)… Pero también hay antivirus gratuitos que están bastante bien, como AVG o Avast.

    Opino lo mismo que he leído más arriba sobre los servicios técnicos informáticos… pero hay empresas especializadas en la recuperación de datos de discos duros averiados que generalmente cumplen bien su trabajo.

  17. Jordi

     /  30 marzo 2010

    Para aquellos que quieran saber más sobre cómo cifrar los correos electrónicos, aquí dejo un enlace que he encontrado bastante didáctico:

    http://www.mozilla-hispano.org/documentacion/Firma_y_cifrado_de_correos_electr%C3%B3nicos

    Reconozco que yo no utilizo el correo cifrado, ya que para los correos que considero más importantes no utilizo Gmail, sino la cuenta de correo de mi universidad. Esta cuenta, a diferencia de las que se ofrecen por internet, sí que está regida por la LOPD, lo que me asegura la privacidad de mis correos.

    Una cosa que hay que saber sobre el campo de la seguridad informática es que es extremadamente complejo. El enlace es bastante didáctico, en el sentido de que explica de forma muy sencilla el funcionamiento de la comunicación cifrada en Internet. Casi todas las comunicaciones se hacen siguiendo esta técnica. Eso sí, casi os diría que no os molestéis en comprenderla porque incluso a mí me parece magia, magia matemática.

  18. Viator

     /  30 marzo 2010

    Sencillos y didacticos, así son los consejos que Pati-Difusa ha tenido la amabilidad de dejar aquí, y lo agradezco. Los que carecemos de formación en este campo somos como esos ágrafos funcionales que, aparte leer los periódicos deportivos, no tienen más actividad en el mundo de la expresión escrita.
    En general, el nivel de los participantes en este blog supera con mucho los conocimientos que uno tiene en materias fundamentales para desenvolverse en este mundo complejo (de la informática, la economía, política y un enorme etcétera). Habrá que darle las gracias, especialmente, a Rosa María, que hace de catalizador con este blog.

  19. Galgo de Casalarreina

     /  30 marzo 2010

    Yo como soy de pueblo pequeño, pero muy bonito, Casalarreina, sólo puedo solidarzarme contigo, pues lego soy en la materia.
    Mi sistema de seguridad es muy primitivo, disco externo, pero cuando me acuerdo.
    Espero que te recuperen los 5 libros y el casi nato.
    ¿No será alguno problema hormonal con esto de la primavera?

  20. Víctor

     /  30 marzo 2010

    Es terrible lo de perder toda esa cantidad de información. Y para más misterio, entre toda la confusión, se cuela “un suplantador de personalidad”. Esperemos que todo esto tenga una solución satisfactoria. Para los legos, en que me incluyo, entre la informática y la brujería no existe mucha diferencia.
    Sobre la seguridad en Internet, me imagino que es el precio a pagar. Es la parte de atrás de las posibilidades de acceso a tanta información. Igual que yo, otras personas, incluso con fines delictivos, puede acceder a niveles muy distintos de información. Este es el coste por el estado, tan estimulante en otros aspectos, del caos de la Red.
    Mi ignorancia en el tema no me permite opinar mucho. Yo siempre guardo mis escritos en un disco duro externo. Sobre el asunto correo es difícil encontrar una solución. La que empleo es intentar no enviar por este medio datos “sensibles”. Y, por supuesto, jamás comprar por internet, creo que existen demasiadas puertas abiertas.

  21. juan

     /  30 marzo 2010

    Consejos prácticos I
    Nada de discos duros de gran capacidad,las maquinas ”tecnológicas” también se estropean,o se mojan ”accidentalmente”.Como un coche o como una sarten…y sin avisar generalmente.Y pueden,o no,tener reparación.Cuanto más grande más se pierde.
    Los de 250GB estan tirados de precio.Y duplicados a ser posible.
    Una simple etiqueta adhesiva fuera indicando que contienen.Protegidos de polvo y humedad.
    Dos,yo uso Windows,y llamadme loco,sin antivirus.Solo abro correos de amistades,y generalmente no los chorras tipo ‘Esto sí es gracioso”,”Lo más”.Ya me lo contaran tomando un cafe,si es lo más de verdad,o paso porque son chorradas que puedo encontrar con cualquier buscador.
    Trés.Bajo programas gratuitos de paginas escritas,y previamente filtrados los enlaces,por gente que sabe.Softonic,Pichicola,Microsiervos…
    Cuatro,ten el viejo ordenador o uno de los pequeños de 200€ para las ”aventuras arriesgadas”.Si estas solo con un ordenador en ese momento,”el bueno”,ya abrirás o descargarás lo que sea más tarde…..
    A día de hoy mis ordenadores han sido todos heredados sin ningun problema por amig@s que no tenían pasta o para que se iniciaran en esta magnifica red de conocimiento inmediato que es La Red.
    Siento tu gran perdida.
    Un beso y espero que mis aportaciones enriquezcan las vuestras.

  22. Saliendo de lo práctico y con tal de añadir un poco de color, yo no estoy de acuerdo con lo que se dice al final del post: “el ordenador es un instrumento, es sólo un medio”. Más que una herramienta el ordenador es, hoy, ya, para mucho, un órgano, un brazo; como lo puede ser el cerebro.

    La relación que establecemos con el ordenador, como la que establecemos con un gran amigo o con nuestra pareja, con nuestros padres cuando somos pequeños, es completamente orgánica. Mientras que el martillo, herramienta, es una prolongación de nuestro brazo, el ordenador e internet son un prolongación del mundo, intromisión, en nuestro cuerpo. Como lo es un idioma, sin ir más lejos.

    Mientras que el martillo eres libre de dejarlo a un lado sin problema alguno (a menos que no te dediques a clavar clavos), en el caso del ordenador-órgano, como si de un riñón se tratara, cada vez nos es más difícil poder prescindir de su uso. Mientras la herramienta la manejamos, el órgano, en cierta forma, y a ratos, nos maneja.

    Además, atrás quedaron los tiempos en los que lo que pasaba en internet y la realidad viajaban en vagones separados. Hoy la realidad la vivimos a través de internet, y a través de internet nos relacionamos. La vida ya no pasa fuera de internet. Y la perdida, la perdida del mundo, con la pérdida del ordenador, como el que se corta una oreja, sólo puede ser violenta. Esa es la diferencia entre un órgano y una herramienta, y por eso, precisamente, es preciso cuidar el ordenador cuidarse. Su pérdida duele y, depende como, hasta nos deja mancos.

    PS: yo también lo tengo claro y mis órganos no los pongo, en la medida de lo posible, bajo las manos de microsoft o los ojos de google; yo también prefiero usar software libre y, de momento, resistirme a la tentación de la nube.

  23. romanbender

     /  2 abril 2010

    Rosa, mi recomendación es que te hagas con un mac.
    Es muy sencillo hacer copias de seguridad, de todos tus archivos, favoritos, preferencias, configuraciones…
    También se estropean, como todos, claro, pero en un instante tienes el ordenador perfecto.

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