“Fiestas” de San Fermín: parte médico del domingo

Europa Press y diversas agencias:

El sexto encierro de los Sanfermines, protagonizado por toros de Miura, ha dejado al menos cinco heridos por asta de toro. La carrera ha sido muy peligrosa, después de que un toro quedase descolgado del resto de sus hermanos.

Uno de los corredores heridos ha recibido una primera cornada en el tórax. Y otra segunda le ha provocado una  herida de 15 centímetros en la parte posterior del muslo bajo el glúteo y le ha llegado hasta el hueso de la pelvis. El corredor se encuentra ya en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI), después de ser operado. Su pronóstico es grave, aunque estable a salvo de complicaciones. Preocupa especialmente su herida en el pecho. Tiene fracturada la segunda costilla y puede afectarle a un pulmón.

 Otro corredor presenta un pronóstico grave tras ser empitonado en el cuello. También se encuentra en la UCI y los dos doctores confían asimismo en que salve la vida. 

También han sido empitonados otros tres corredores, uno en el muslo que ha sido atendido en el puesto de Espoz y Mina, otro en el brazo en la zona del Ayuntamiento y el último en la espalda en Mercaderes.

Además de los cinco heridos por asta, han sido trasladados a centros hospitalarios de Pamplona otros seis corredores con diversos traumatismos.

En concreto, en el Hospital de Navarra han ingresado tres corredores, uno con traumatismo craneoencefálico en Santo Domingo, otro con traumatismo abdominal también en Santo Domingo y el tercero con un baretazo lumbar en Mercaderes.

En el Hospital Virgen del Camino se encuentra un mozo con traumatismo en la rodilla en Mercaderes, otro con traumatismo craneoencefálico y contusiones en extremidades también en Mercaderes, y el último con una posible fractura de tobillo en Telefónica.

Leo que “Hermitaño” –quien seguro estaba en la ganadería cuando hace dos años la visité para un reportaje de Informe Semanal-, se “ha cebado” con el primer corredor.

El Mundo añade:

“La traición de los ‘miuras’

Los de Miura han traicionado a los organizadores de los encierros. Son elegidos para correr en fin de semana porque su nobleza hace que sus estadísticas de heridos en la calle sean bajas incluso en días con el recorrido atestado de corredores, como ha ocurrido de nuevo este domingo. ‘Ermitaño’, burraco, herrado con el número 10, ha sido el principal responsable, pero no el único, porque la carrera ha tenido peligro de principio a fin”.

Han conseguido, por tanto, que vea el vídeo del encierro. El pobre animal, rodeado de cientos de personas, se ha caído y se han ido sus compañeros. Los mozos le acosaban, incluso después de empitonar a algunos hombres.  Siempre es bueno ponerse en el lugar del otro para entender cualquier cosa. Es un animal, sí, pues con mayor motivo, porque parece que no son tan racionales como los humanos. Se ha visto solo y rodeado de gente. ¿Es ilógico lo que ha pasado?

Ver: Sanfermínes, fiesta con partes médicos.

Sanfermines, fiesta con partes médicos

Asisto cada día, cada año, desde el 7 al 14 de Julio, estupefacta, a esa orgía de salvajismo que –en mi opinión- son los “Sanfermines” y que acompaña mi vida desde que tengo uso de razón. Un país civilizado no puede permitirse esas tradiciones bárbaras por mucho turismo y glamour que atraigan. Es mi pensamiento, “incorrecto” respecto a ciertas tradiciones, lo sé.

“¡Por fin! hemos conseguido una víctima mortal, y varios heridos de consideración!”, se dirán en el telediario, imagino que en voz baja. Porque ayer, ante tres encierros “limpios”, la informadora se mostraba inquieta y “prometía” sangre para hoy. “Los toros de Jandilla ostentan el récord de corneados”, vino a decir. No había que desesperar, era “la crónica de una muerte anunciada” (uno de los mejores títulos literarios de la historia, por cierto). Porque sí, TVE y Cuatro retransmiten los encierros, desplazan grandes operativos, la audiencia les responde. Pero si no hay sangre en condiciones, el morbo decrece. La emoción reside en ver cuantos palman.

Una víctima mortal hoy, empezamos bien. El toro le ha sajado una arteria del cuello desde el pulmón. Otro de los heridos, con las tripas fuera. Otro, con neumotórax.  Muertos, parapléjicos de por vida, graves secuelas, ha dejado la tradición pamplonica. Ellos se lo han buscado. El mundo entero en Pamplona a correr entre los toros, a retar a la muerte. Valentía. Coraje. ¿Estupidez?

Cada año, casi cada día, nos mentan a Hemingway para avalar con la devoción de un escritor de fama mundial por San Fermín, esta tradición española. Uno de los más grandes, sin duda, pero no olvidemos que se descerrajó una escopeta encima para abandonar este mundo.

España la tiene tomada con el toro. Uno de los animales menos inteligentes que existen. Fiereza, brío, potencia y poder le son atribuidos. Sus descomunales testículos, los cuernos que embisten y enfrentan al riesgo, su belleza, lo han situado en el punto de mira de los humanos desde los ancestros. Símbolo mítico desde la Antigüedad, de toda la cultura mediterránea -que le atribuía poderes de fecundidad y lo unía a la muerte y a la resurrección-, sólo en España permanece arraigado en la vida cotidiana. La fiesta se vive en muchos lugares con el toro, hasta llegar en los más atávicos a apoderarse de sus testículos, en la errónea creencia de que también se traspasará su energía. Fueron dioses mediterráneos pero también victimas de sacrificios rituales. En la lidia española y de su área de influencia, el toro muere.

Me enteré en la ganadería de Miura de algunas peculiaridades del animal bastante desmitificadoras. Se encuentran tranquilos en terreno conocido –yo los vi- y sólo pelean, como todos los animales, por el poder en la manada. Otra cosa y muy distinta será cuando lleguen al espacio extraño de la plaza, o de las calles de Pamplona. Entre los 4 y los 6 años harán su viaje final. Entretanto, se alimentan con productos naturales y no copulan jamás con una vaca. Mueren vírgenes. La tarea de reproducción se encomienda a los sementales seleccionados y a las vacas también elegidas por sus características.

Unos pobres animales criados en el campo son arrojados a las calles de una ciudad atestada de gente, muchos de ellos borrachos. ¿Imagina alguien su pavor? Nadie guardará hoy un hipócrita minuto de silencio por la víctima mortal, ni por la crueldad a la que someten a unos animales. Tan preocupados las autoridades por cuidar a golpe de decreto nuestra salud –tabaco, cinturones de seguridad-, no osan entrar en una ¿fiesta? que acaba con partes médicos. ¿Y la eutanasia? ¿No está prohíbida? ¿Tendrán que ir los enfermos incurables a las calles de Pamplona en Julio?

Todos tranquilos. “Capuchino”, el toro asesino, morirá también esta tarde de una estocada. “Mucho mejor que en el matadero”, “La “magia” del toreo” –sí, conozco los argumentos-. Sólo que una concurrida plaza disfrutará viéndole expirar.

La victima es Daniel Jimeno Romero, de 27 años, natural de Alcalá de Henares. Le ha visto -quien haya querido- ensangrentado y con la muerte pintada en el rostro. Una vida truncada. Habrá más, no desesperen. “Los Jandilla nos visten de luto”, titula ETB… ¿los Jandilla? ¿Nadie más pone los medios para que se produzca la tragedia? De algo hay que morir, por otro lado. Y cada uno elige por qué objetivos se enfrenta al riesgo.

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