La vida pública envenenada

En España solo puede gobernar la derecha o inundan la vida pública de crispación.  La vieja máxima se está cumpliendo a rajatabla. Optimizando los nuevos recursos. Ahora ya no van solo a envenenar el estado de ánimo social sino a recobrar el poder a cualquier precio.

Desde el despliegue de Rajoy contra Zapatero algunos factores fundamentales han cambiado. El principal, no el único, es cómo ha quedado al desnudo el Régimen del 78. Con sus compromisos y dependencias. Con una monarquía tocada a pesar de las trabas al conocimiento que pone su inviolabilidad. Con su corrupción institucional. Con la universidad de los máster VIP. Con una justicia escandalosamente a la medida. Con la alarmante figura de las presuntas mafias instaladas recopilando dosieres para la extorsión selectiva.

El proceso nos lleva a un PP que da la presidencia a Pablo Casado. Un candidato capaz de defender con un desparpajo inaudito que el PP valenciano puede enorgullecerse de su gestión en la comunidad, obviando un legado de corrupción descomunal, detenciones, desfalcos, prevaricaciones, fiascos que dejaron  profundos agujeros en las arcas públicas. Con tres presidents, trece consellers, tres alcaldes, y numerosos cargos más imputados o en la cárcel. Es solo una muestra de lo que el PP de Casado es y se dispone a hacer.

El de Rajoy también cuestionó desde el primer día al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Lo tachó de ilícito porque ellos habían pensado ganar y el electorado se hartó de su sucia manipulación de los atentados del 11M. Por eso era ilícito. Los insultos de Rajoy a Zapatero recorrieron el alfabeto completo desde acomplejado a bobo solemne, desde chisgarabís y cobarde a grotesco, desde insolvente a rastrero, desde traidor a turbio, veleidoso y zafio.

Le frió a preguntas –más de 200– en el Congreso sobre la conspiranoia en torno a la autoría que se habían montado con El Mundo de Pedro J. Ramírez y el resto del brazo mediático. Le organizaron varias manifestaciones con apoyo de obispos y autobuses llegados a Madrid de otros puntos de España para cuestionar leyes o la política antiterrorista que, por cierto, terminó dando frutos.

Rajoy, como Casado, también aprovechó un viaje a Europa  para denostar al Gobierno español. En abril de 2009 y ante líderes del PPE. Solo le dieron dos minutos de uso de la palabra y los utilizó para criticar al ejecutivo del PSOE. Gracias a su asesor Moragas consiguió hasta una condena del Partido Popular Europeo contra Zapatero, incluidos Angela Merkel, Nicolas Sarkozy o Silvio Berlusconi. Misión cumplida.

Lo de Pablo Casado ha sido aún más patético. Como el chivato de la clase, pillando al presidente de la Comisión, Jean Claude Juncker, en un pasillo para soltarle: España es un desastre, es que este gobierno socialista… Ese día confirmamos que nada positivo se puede esperar de semejante persona. En el doloroso conflicto del Estado con Catalunya afirmar que el independentismo negocia  con la pistola encima de la mesa es de una beligerancia ofensiva y profundamente irresponsable. Pablo Casado es un pirómano y con él la democracia no está segura.

En este tiempo, el bipartidismo fue duramente cuestionado por las consecuencias de sus políticas. Nadie quitó nada a nadie, ya lo habían perdido. Y afloró en competición otra derecha, Ciudadanos, que en su proceso mutante, desde un presunto centrismo, ha acabado también en el radicalismo ultra del que en realidad partió. Sus líderes y lideresas, en permanente campaña, comparten con el PP de Casado la estrategia de crear crispación. Dispuestos a sacar jugo del contencioso con Catalunya hasta de la piel de los limones.

Conviene recordar antecedentes y situar los hechos en su contexto ahora que la trama del comisario Villarejo marca la agenda política.

La trama Villarejo

En este tiempo –y desde mucho antes– ha operado un siniestro personaje, el comisario José Villarejo, hoy en prisión preventiva, acusado de integrar una organización criminal dedicada entre otros delitos a extorsiones, cohechos y blanqueo de capitales. Por sus medallas, relaciones y reconocimientos parece que muchos utilizaron sus servicios bajo mano. Nos dicen ahora con tierna inocencia que Villarejo “ destapó la vulnerabilidad de las bases de datos de la Policía“. Después de jubilado, sin tener en cuenta su vida en activo, “tuvo supuestamente acceso al menos en 121 ocasiones a información sensible para sus presuntas extorsiones”. El sumario contiene grabaciones de los trabajitos de extorsión que hacía, presuntamente, a una selecta clientela. La crème de la crème.

El caso es que Villarejo grabó o adquirió supuestamente todo lo susceptible de ser utilizado. A cambio de cuantiosas cantidades de dinero, ese dato es esencial. Era un negocio. Presuntamente. Y habría adquirido otras grabaciones de interés. Así supimos aquello de Corinna y Juan Carlos I sobre lo que han corrido un tupido velo. Se lanzó como presión, con sus voceros habituales. Hasta ahí llegaba el poder de los extorsionadores.

La información por ese mecanismo está viciada. Aunque sea cierta. Muy viciada. En mi opinión. Pero se da por válida y tiene consecuencias por sectores. A Juan Carlos de Borbón no le afecta, a Dolores Delgado, ministra de Justicia, sí. De igual modo que hay masters y tesis tratadas con un doble rasero flagrante.

Villarejo celebró múltiples comidas y cenas sociales. A las que asistió hasta Pablo Casado, según contaba Patricia López de Público, que ha investigado a fondo las cloacas del Estado. A Dolores Delgado la derecha y sus mecanismos le pusieron la proa desde el minuto 1. Y no por comer con Villarejo, ni por la conversación que le grabaron, nunca es ése el proceso. Se diría que buscan con qué atacar y lo lanzan. En el cine negro lo hemos visto mucho.

Con el material para chantajes del que disponen pueden hacer caer… casi a quien quieran. Y ésa es una poderosa razón para el silencio. Para afianzar o dar el poder a quien quieran también sirve. Haya comido, cenado o desayunado con Villarejo.  O con los invitados a otras cenas y meriendas de postín donde tanto se gesta también.  Pedir que dimita Dolores Delgado o cualquiera que tenga amistad con las cloacas -que no es el caso de la prestigiosa fiscal-, como ha hecho Pablo Iglesias, sería prácticamente dejar desierta la política, notables sectores del periodismo y del poder. Y eso no va a pasar. No así.

No estaría de más, de cualquier modo, que los altos cargos o posibles altos cargos renueven sus votos de decencia y de prudencia.

Resumiendo: Las cacerías selectivas del aparato parten de grabaciones hechas presuntamente por el Comisario Villarejo destinadas, según la acusación, a extorsionar y cobrar. Para él o para otros por encargo. Un país que se sustenta en eso para adoptar decisiones, tan arbitrarias además, tiene un problema serio.

Al ministro del Interior de Rajoy, Jorge Fernández Díaz, le grabaron en sus manejos de la operación Catalunya, en el propio ministerio, con su gente.  Montajes de falsos delitos contra políticos, congratulaciones por “el hundimiento de la sanidad catalana”, fiscalías que afinan acusaciones. Y ahí lo tenemos, defendiendo en el Congreso los huesos de Franco.

El problema es que la extorsión y el fomento de la crispación les funcionan. La cacería da frutos.

Las redes sociales como amplificador

Las redes sociales, otro gran factor que no existía en la anterior etapa, han venido a trasmitir y amplificar los mensajes. Soy defensora a ultranza –y probada– de la libertad de Internet. El medio no es responsable de nada, lo son en su caso las personas que lo usan.

El éxito de la estrategia es ya medible en las redes y en la calle: repiten los mensajes de la derecha a veces hasta en el mismo orden y entonación de los predicadores mediáticos. Desde el lumpen a las estrellas Herrera y Alsina. Con el correspondiente surtido de tertulianos de radio y televisión. Ya no hay más que tesis presidenciales, ministras socialistas y catalanes malvados .

Es un cóctel envenenado. Van a por el gobierno del PSOE con las malas artes ensayadas contra cualquier izquierda previamente. Crispación, extorsión y elogio de la pasividad y la estupidez. En este país obligado permanentemente a elegir el mal menor, lo último es ceder a los chantajes. Y lo anterior permitir que se produzcan en un Estado de Derecho

 

*Publicado en eldiarioes 25/09/2018 – 

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“Como si de un país bananero se tratara”

La frase dibuja el retrato de una España atrincherada en sus obsesiones. “Exigiendo como si de un país bananero se tratara” fue uno de los lamentos de jueces reunidos en un chat institucional tras la negativa del tribunal alemán de Schleswig Holstein a extraditar a Carles Puigdemont por rebelión. El estupor de una justicia tuerta por sus prejuicios ideológicos que se manifiesta sin cautela, seguros de sus criterios. Forman parte de esa España convencida de la supremacía de sus excepciones a las normas generales. Y que no deja ahí las pruebas de su existencia.

Apenas encajada la noticia de ese preocupante chat,  la Fiscalía del Supremo decide no investigar el Máster de Pablo Casado en la Rey Juan Carlos. Tres compañeras de máster con las mismas 18 convalidaciones y los mismos cuatro sobresalientes en las cuatro asignaturas restantes están imputadas, él no, dado que el aforamiento del que disfruta por ser diputado incluye asuntos privados. Tras la sorprendente disposición de la Fiscalía, la decisión última es del alto Tribunal. Cuatro de los cinco jueces a cargo del caso, recordemos, están nombrados  por el PP.

España sufre estas anomalías, “como si de un país bananero se tratara”. Son insostenibles.

Dejando a un lado prejuicios precisamente, el problema de base puede seguirse a través del procés catalán. El abogado Gonzalo Boye solía dar en las redes el parte meteorológico de las incidencias judiciales. Amanecía soleado en Europa para sus defendidos pero los persecutores, dueños absolutos de la verdad, nunca cogieron el paraguas. Ningún país  ha considerado a ninguno de los políticos catalanes que se fueron de España reos de los graves delitos que se les imputan, tal como se desarrollaron los hechos. Por las mismas acusaciones permanecen encarcelados otros políticos, algunos desde hace 11 meses en prisión preventiva sin juicio.

España tiene una justicia propia de un país autoritario, con sus leyes y códigos mordaza, tras los cambios ejecutados por el gobierno del PP. Y siguen vigentes pese a haber un nuevo ejecutivo. La justicia belga tampoco aceptó mandar a España al rapero Valtònyc a cumplir  nada menos que tres años y medio de prisión “por enaltecer el terrorismo e injuriar al rey en las letras de sus canciones”. Por muy chirriantes que sean. La interpretación de esas leyes se topa, a veces, con esas cabezas que muestran una notable contaminación de prejuicios. El paquete se completa con políticos y medios afines,  decididos a imponer sus opiniones como preceptos.

García Albiol, el líder de un PP minimizado electoralmente en Catalunya, afirma que los jueces del chat expresan “el sentir de la mayoría de los catalanes”. Su presidente nacional, Pablo Casado, ha llegado a calificar de “ xenófoba” la Diada de Cataluña.  La máquina de tuits y declaraciones de Albert Rivera y sus Ciudadanos suelta casi cada hora soflamas en el mismo sentido. Con las ideas básicas del ideario común: golpe de Estado, supremacismo, totalitarismo, nazismo, violencia. Y sin duda encuentran público propicio.

En esa España, José María Aznar, ex presidente del Gobierno por el PP, acude a declarar en el Congreso por la financiación ilegal de su partido y lo convierte en un mitin político de desaforados ataques a sus enemigos. La agria faz se vuelve vapuleo justo en las crónicas de la prensa al servicio de lo que representa. Le sigue una conversación con Felipe González, moderada por la directora de El País, para hablar de la Constitución, prevista sin duda con anterioridad.  En este acto Aznar se muestra simpático y hasta bromista, dicen.

Luego sabemos por Gabriela Wiener que Aznar saca un libro. “Aznar ha usado a la Comisión Investigadora del Congreso, a Iglesias, a Rufián, para promocionar su libro, su regreso a la política y anunciarnos que pese a haber quedado herida de muerte, tras la debacle del gobierno popular y su financiación ilegal, la derecha para él está más viva que nunca. Azul o naranja”, escribe nuestra compañera de eldiario.es

“Como si de un país bananero se tratara”, la España oficial rescata los jarrones agrietados y les da un baño de ultramontana modernidad. Siguen pareciendo del “todo a cien”

Apertura año judicial 2018. EFE (Ángel Díaz)
Apertura año judicial 2018. EFE (Ángel Díaz)

“Como si de un país bananero se tratara”, el año judicial abre con esta foto de sus próceres, a pesar de la inapelable lucha de las mujeres por ocupar de una vez el lugar que nos corresponde. Florentino Pérez (ACS) entrega a Isidro Fainé (‘la Caixa’) el Premio Forbes a la Filantropía, al tiempo que el ex-ministro Soria se hacía con una puerta giratoria en  Volkswagen a quien favoreció en el conflicto de la emisión de gases. Miembros poderosos del IBEX, periodistas como Juan Luis Cebrián, la Iglesia Católica, el líder de la Familia Franco y otros se unen en una fundación “para promover valores”. Lo que ellos consideran valores. Y por si faltara poco la burguesía catalana suspira por Manuel Valls para llevarlo a la alcaldía de Barcelona, cuando Francia lo ha desahuciado y hasta  el partido de Macron le rechazó. 

“Como si de un país bananero se tratara” la sanidad gestionada por el PP en Madrid, con apoyo hasta ahora de Ciudadanos, paga hasta seis veces más por el mismo tratamiento en un hospital concertado que en uno público. Mientras una alcaldesa y diputada regional reivindica al Caudillo que ganó la guerra y lo convierte así en modo plausible de llegar al poder.

El capítulo de las corrupciones  – largo capítulo echen un vistazo– nos lleva a Torrelodones y la infame amenaza de un edil del PP, queremos la silla y de no conseguirá esto podría tener consecuencias personales, no deseables.  “Como si de un país bananero se tratara”. Siciliano. Ha dimitido. Y Santas Pascuas.

En Llanes, un idílico municipio asturiano, el concejal de IU, Javier Ardines, de 52 años, fue encontrado muerto a golpes el 16 de agosto. Hace más de un mes en el que las noticias han pasado muy por encima del hecho. Imaginemos que hubiera sido de otro partido. El periodista Carlos Prieto ha hecho un reportaje desde el mismo Llanes para El Confidencial, modélico. Sigue las trazas de por qué medio pueblo se sintió agraviado por Ardines al punto de querer su muerte. Y vamos palpando la corrupción instalada en el rico municipio, el caciquismo, el feroz clientelismo, las familias enfrentadas, los miedos de los vecinos, incluso a hablar. Algunos lo hacen: “el concejal más coherente que ha tenido este pueblo en 40 años”, “el cargo público más quijotesco de Asturias”. Javier Ardines renunció incluso a su sueldo de concejal y siguió trabajando en la pesca. Salió solo de casa de madrugada hacia el barco. Y así le mataron.

Estas lacras están presentes en multitud de lugares de España, copados por reyezuelos de taifas sin otro partido real que el poder y el dinero. “Como si de un país bananero se tratara”.  Intoxican la médula espinal de España. Intentar cambiarlo acarrea sus riesgos mientras tantos sean cómplices con su silencio. Esperemos que el ADN tomado a media vecindad de Llanes y la dignidad de algunos resuelvan al menos el caso. La limpieza ha de hacerse mucho más a fondo.

Un país bananero, hallazgo semántico. Siempre se ha hablado de repúblicas bananeras. España es una monarquía. El miércoles tuvo un acto solemne en el Teatro Real de la Villa y Corte. Con la presencia de Felipe VI y Letizia, autoridades y celebridades varias. Se representaba Fausto, de Gounod, con montaje de La Fura dels Baus.

Las crónicas cortesanas lo dejaron bien claro: “D os lazos amarillos malogran el éxito de la Fura dels Baus en el Teatro Real” ¿Qué tragedia pudo ocasionar semejante desastre, ensombrecer tamaño resplandor? Veamos “El escenógrafo y responsable del vídeo Alfons Flores y el figurinista Lluc Castells lucían el símbolo político contra el Estado”.  No lo es. Es el símbolo que pide la liberación de los presos que de haberse ido a otro país de Europa no estarían encarcelados. Qué disgusto para el selecto público que contaba con, nos dicen, “personalidades como Isabel Preysler o Carmen Lomana, entre otros”.

Abucheos, aplausos y vivas al Rey en su tribuna. La Reina llevaba –dice la crónica social- un look  atrevido y elegante con pendientes regalados  por Bvlgari en el nacimiento en su día de su hija Leonor.

Claro que no somos un país bananero. Aquí las bananas, las habichuelas, el rape, los autobuses, los estudios, se trabajan con esfuerzo. Hasta la coherencia y el valor, aunque cueste. El contraste es demasiado duro. Tanto, que una tibieza gubernamental puede llevar a perder la partida.

 

*Publicado en eldiario.es 21/09/2018 – 

Aznar, el PP del abismo al que no se puede volver

 Se diría que José María Aznar acudía al Congreso a darse un baño de vanidad que satisficiera su inmensa egolatría y a saldar cuentas ideológicas atravesadas en su garganta ahora que no dispone de una tribuna de esa repercusión.  Su superlativa grandeza le frunce el ceño cuando no se le venera. Aunque se comportaba como si no lo supiera, acudía, en realidad, a la Comisión que investiga la “presunta financiación ilegal del PP”, cuando la justicia ha acreditado en sentencia judicial que  existió una Caja B del PP durante décadas. Con dinero negro pagado por empresarios a cambio de adjudicaciones públicas. Tan irrefutable que fue el detonante de la moción de censura que echó al PP del gobierno con el apoyo de fuerzas muy diversas.

Las primeras anotaciones en la contabilidad paralela del PP coinciden con el nombramiento de Aznar como presidente del partido en 1990. Una caja B de la que cobraron en opaco cargos del partido, lo que han confirmado algunos de sus receptores. La justicia no ha podido acreditar si las siglas J.M. asociadas al pago de sobresueldos se corresponden con el expresidente del Gobierno. Tampoco quién era M.Rajoy. Se juzgó una primera parte de la Gürtel. El juez que sacó adelante el proceso, José Ignacio de Prada, tiene problemas para regresar a España, porque lo impide el Poder Judicial, nombrado por los partidos, como recordaremos. Se niegan a que cesen sus “servicios especiales” en La Haya.  De Prada había denunciado ataques. 

Aznar ha mostrado la faz de una época cuajada de corrupción, de falsedades, de privatizaciones y fomento de la desigualdad. Una época surcada de gravísimos hechos de los que formó parte como la Guerra de Irak, la gestión manipulada de los atentados del 11M o el accidente del Yak 42. De un elitismo de baja cama que se juntó en El Escorial en la boda de la hija del presidente, con presencia de invitados internacionales de la talla de Berlusconi, y por la que desfilaron muchos de los que después lo harían por los juzgados. Menos de los debidos, ya que la justicia no ha logrado desvelar quiénes están tras esas enigmáticas siglas: J.M. o M.Rajoy.

El presidente de las Azores, el que mintió hasta en el terrible episodio de los atentados terroristas de Atocha, El Pozo y Santa Eugenia, el que tapó (llegando a confundir los cadáveres de ataúd) a los militares del Yak 42, exhibe una prepotencia inaudita. Aún no se ha retractado de las armas de destrucción masiva que invocó para apoyar la invasión de Irak sin amparo de la ONU, cuando lo hizo hasta su colega del Trío Tony Blair.

Aznar lo niega todo. Aznar niega la Caja B en el PP, niega conocer a Correa aunque estaba invitado en la boda de su hija, niega hasta la participación de España en la Guerra de Irak. Asegura: “Yo no tengo que pedir perdón por nada”. Reparte lecciones desde el pedestal en el que, asombrosamente, se siente. Sr. Portavoz, dice para no nombrar a los diputados que le interpelan. “ Lo voy a repetir otra vez para que usted lo entienda“. Aznar a Simancas.

El diputado de ERC, Gabriel Rufián, que vestía una camiseta con la imagen de José Couso, el cámara de Telecinco asesinado por un misil estadounidense en el Hotel Palestina de Bagdag durante la guerra de Irak,  ha descolocado a Aznar al preguntarle si no pedía perdón tampoco a sus familiares. Aznar no ha respondido hundido en un oscuro silencio.

Aznar dice que la presunción de inocencia “se está convirtiendo en presunción de culpabilidad”. Esto ocurre cuando se habla de él, pero le sacó a Rufián hasta la teoría revisionista de un golpe de Estado en el 34 que justificaría el golpe franquista del 36. “Usted es representante de un partido golpista que quiere subvertir el orden constitucional” le había dicho a portavoz de Esquerra de saludo. Afirmando que tiene a sus compañeros “condenados por rebelión”. Sin juicio y sin sentencia. Lo mismo que dicen sus herederos ideológicos actuales. Lo mismo que repiten los que solo oyen y ven lo que quieren oír y ver.

El autor del decreto que impulsó la primera burbuja inmobiliaria, mano a mano con Rodrigo Rato, reivindica en la Comisión que estudia la financiación ilegal del PP hasta la entrada de España en el euro que sirvió para redondear al alza las pesetas de lo que tanto se dolieron nuestros bolsillos y para llenarnos de más hipotecas inherentes a los requisitos exigidos.

Alentado por Toni Cantó, de Ciudadanos, Aznar se ha permitido hasta dar lecciones de política nacional e internacional. Lo mejor en ese tramo, la oportuna pregunta del diputado naranja sobre si Pablo Casado participó en sus negocios con Gadafi. Aznar lo ha negado rotundamente. Y ha mentido también. En el demoledor resumen de las mentiras de Aznar en el Congreso, nuestro director Ignacio Escolar, incluye ese episodio menos conocido o recordado. Así lo explica y lo documenta:

 Falso. Aznar pactó con Abengoa una comisión del 1% de cada obra pública que consiguiera en la Libia de Gadafi. En ese contrato de comisionista, que publicó en exclusiva de eldiario.es junto con la factura de un primer adelanto de 100.000 euros, figura el nombre de Pablo Casado. Está en el punto 11, donde Aznar nombra a Casado como la persona de contacto para “cualquier comunicación entre las partes derivada del presente acuerdo“.

El aire de superioridad se ha acrecentado al responder a Pablo Iglesias. Parecía que Aznar hubiera ido a la Comisión para mostrarle su profundo desprecio. Buscando la gresca de continuo, ha acudido a sus clásicos desde el comienzo: Venezuela. En su peculiar apreciación del transcurso del tiempo. Para responder sobre la Caja B del PP le soltaba al líder de Unidos Podemos un insulto tras otro: “Salvo que usted quiera condenar por anticipado, cosa de la que le creo capaz”. Pablo Iglesias no ha entrado al trapo que desplegaba Aznar, de modo que éste ha concluido con un “Usted es un peligro para la democracia y las libertades”. Frase a la que ha tenido la bajeza de añadir un comentario sobre los gemelos prematuros de Iglesias y Montero. Aznar, el que metió a España en una guerra cuando millones de personas en la calle le pedían que no lo  hiciera.

El partido fundado por un ministro franquista recaló en José María Aznar, que designó sucesor a Mariano Rajoy, en una decisión de la que pronto se arrepentiría. Alentó entonces a Albert Rivera de un Ciudadanos resurgido para la ocasión y tan afín a él que ahora tiene dos “herederos” posibles para elegir. Pablo Casado viene a solucionar el problema. Un candidato al que eligieron y prepararon desde Esperanza Aguirre al propio Aznar, que lo tuvo en su equipo de negocios. Casado ha ido al Congreso a apoyar a su mentor. Acababa de declarar a la COPE: “esta comisión es un despropósito”.  Tanto él como otros miembros destacados del PP han quedado encantados con la intervención del ex presidente.

Aznar es pasado, dicen. Un walking-dead. Pero su partido intenta reeditarlo en Pablo Casado. No otra cosa puede explicar la elección de otro ser del mismo nivel de mediocridad y la misma arrogancia para reivindicarse. También Casado lo niega todo, todo cuanto tenga que ver con la corrupción del partido de la Gürtel del que era vicesecretario. De su máster y las evidencias palmarias de irregularidades. Negar es la estrategia más aprendida en el PP. Acusar a otros, su especialidad. Enorgullecerse de sus fechorías, la bandera que enciende a sus seguidores. Levantarse impolutos del estiércol. Como Aguirre, como Aznar, que debería estar siendo juzgado por los crímenes que la Guerra disparada en las Azores provocó. Incluida la muerto de nuestro compatriota José Couso. Y varios defensores de la Seguridad del Estado cuyas muertes también fueron ventiladas con urgencia. Y tiene el valor el Aznar, presidente entonces, de decir que España no participó en esa guerra.

Olga Rodriguez

@olgarodriguezfr

Aznar miente de nuevo. Los periodistas que trabajamos en Irak en 2003/ 2004 fuimos testigos de la presencia de militares españoles!! ¿Qué pensarán los militares españoles que estuvieron en Irak jugándose la vida? ¿Y las familias de los que allí murieron? https://twitter.com/eldiarioes/status/1041964232563208192 

eldiario.es

@eldiarioes

DIRECTO | Aznar vuelve a negar que España participase en la guerra de Irak https://www.eldiario.es/politica/DIRECTO-Aznar-financiacion-PP-Congreso_13_815898403_21928.html 

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Tanta soberbia con el daño que ha hecho. Produce una inmensa tristeza verle en cuanto representa. De impunidad también. De la realidad de una España que arrastra tan terrible lastre. Y a la que día tras día tenemos que regresar para saber que hay gente capaz de engullir e imponer ese discurso falaz y dañino. Ninguna sociedad decente se merece el PP que mantiene el sello Aznar.

Ver a Aznar nos muestra el abismo al que no se puede volver. Al que no se puede volver en ninguna de sus versiones por mucho que sea el trabajo –explícito y bajo mano– que se ejerce para llevarlo y mantenerlo en el poder.

De cómo el “Caso Casado” se convirtió en el Caso Pedro Sánchez

Abrió fuego Albert Rivera. El presidente de Ciudadanos cambió la cuestión que tenía registrada en el Congreso para preguntar a Pedro Sánchez por su máster. Pese a las protestas por lo irregular del procedimiento, Ana Pastor, maestra de ceremonias de la Cámara Baja, la admitió. Por supuesto que las Cortes deben prever excepciones a sus normas cuando el asunto es de urgencia perentoria. Las “dudas razonables” que esgrimió Rivera, vistas en sus medios de cabecera desde hace 3 años como mínimo, no parece que entraran en esa categoría.

En el oportunismo, sí. Liquidado el caso Montón, Albert Rivera venía a salvar al soldado Pablo Casado, pendiente de que el Supremo decida sobre su imputación por su máster judicializado y plagado de sombras reales. La meteórica carrera universitaria del nuevo presidente del PP es digna de entrar en El libro Guinness de los récords. Por cierto, una medida imprescindible y urgente es acabar con los aforamientos, esa extendida anomalía en España. Porque hay justicia más fiable en cualquier juzgado que en el Tribunal Supremo que nombra el Poder Judicial, nombrado a su vez por los partidos políticos.

Albert Rivera había vuelto a sentir la comezón de las “dudas razonables” al leer “algún medio de comunicación”. Basta mirar su Twitter para ver de qué fuentes se nutre, tanto él como el resto de Ciudadanos. El político que se atrevió a insultar a una periodista tan digna como Lidia Heredia de TV3 se “informa” a través de Okdiario y el resto de la caverna, la infracaverna incluso. Y, como aguardando la batuta programada, saltaron a secundar la jugada.

ABC, portada acusatoria contra Pedro Sánchez
ABC, portada acusatoria contra Pedro Sánchez

El periodismo español ha vuelto a cubrir otra de sus páginas más negras. ABC sale con un despliegue de artículos para arropar una portada demoledora y rotunda: “Pedro Sánchez plagió su tesis doctoral”. Es mentira. Entre otros, “eldiario.es ha cotejado por sus medios cada uno de los argumentos de defensa esgrimidos por el Gobierno” y concluye que los ejemplos citados no justifican la acusación de plagio. eldiario.es ha demostrado total solvencia y objetividad en los temas de los títulos académicos fraudulentos. También ha revisado la tesis y con el mismo resultadoElConfidencial.

Pero la bola está lanzada y, una vez más, quienes la han tragado se irán a la tumba afirmando su certeza. El Mundo se apuntó por supuesto. En la euforia de la cacería participó hasta Arcadi Espada, uno de los fundadores de Ciudadanos, con un catálogo de insultos intolerable que concluía con frase lapidaria: “La muy citada fama de Quincey: uno empieza asesinando y acaba por no ayudar a cruzar la calle a las viejecitas”.

Estos medios siguen agarrando la presa con los dientes. Más aún, ABC se mantiene en sus trece, poco cuesta. Ahora han pasado además a las dudas sobre la calidad de la tesis. El Mundo trae este viernes un artículo digno de ser llevado a las Facultades para estudiar lo que no es periodismo.  Un artículo sin fuentes y con entrecomillados sin nombre que deja la tesis por los suelos. Parece que su redactora, editores y dirección no han visto ni siquiera películas donde se explicitan los mecanismos esenciales del periodismo.

El auténtico festín se lo dieron y se lo siguen dando las televisiones. Con sus pizarras, sus pantallas partidas, sus preguntas capciosas que provocan titular, sus tertulias en las que siempre sientan en el conjunto de la mesa a sujetos de los que denigran el periodismo. Una profesión que deja de ser en sus fauces un servicio a la sociedad, y mucho menos un servicio a la verdad. Su presencia no es pluralidad.

Hay muchos temas de fondo en todo esto. El primero, los títulos universitarios sembrados de dudas, a la vista de los últimos hallazgos. No debe ser general, pero los casos descubiertos suponen una mancha difícil de lavar. Y, por supuesto, hay que aclararlo, publicar los trabajos y exigir responsabilidades por los fraudes, si los hay. No ayuda, nada,  borrar 5.400 correos del Instituto en entredicho de la Rey Juan Carlos. El adalid de la honestidad, el ariete justiciero,  Albert Rivera, ha perdido en su currículum un doctorado y dos másteres desde que se avistaron sospechas. Y no aciertan ni en las correcciones en las que de doctorado pasó a ser doctorando y ahora ni eso porque no está matriculado y la Universidad le ha desmentido. Prácticamente, el viernes ya lo que tenemos entre manos es el ‘caso Rivera’, en efecto boomerang.

Sacar la tesis del Presidente del gobierno, que no estaba sobre la mesa, por “dudas razonables” que Albert Rivera leyó en “algún medio”, revela el trabajo sucio de una derecha mediática y política indigna. Ese tipo de prensa, esos grupos de poder capaces de destruir reputaciones sin pestañear, son fábricas de fake news. Siempre lo hacen en defensa de intereses que nada tienen que ver con los de la ciudadanía.

La derecha española utiliza cualquier arma para volver al poder, sin el menor miramiento. No debates ideológicos que es lo correcto, sino zancadillas. La derecha que evita sancionar las políticas ultras de Orban en la UE o que se muestra en toda su verdad a la hora de hablar de Franco. Lean a Carlos Hernández. Ya no hay distinción entre Albert Rivera y Pablo Casado, ambos trabajan para la misma causa y con los mismos métodos. En pugna por ver quién de los dos logra el favor de quienes tanto influyen en el poder conservador. Rivera suele resucitar de sus descensos con estas estrategias de diseño, aunque tan mal trabadas que termina haciendo el ridículo. Al final, si es el caso, gobernarán juntos.

La vía que introduce el tóxico es la opinión. Vemos cómo se agranda por momentos la burbuja de la opinión que lleva camino de aplastarnos. Noam Chomsky no deja de repetir que “ La gente ya no cree en los hechos“. Y hace tiempo que se observa y que se ve crecer y extenderse como una metástasis. Edifica su vida en la inestable irrealidad. Cree en lo que siente, en las opiniones. Las opiniones nos inundan de la mañana a la noche, todos los días. Sin aportar en la mayoría de los casos, criterios, hechos, para seguir la veracidad de lo asegurado. Es más barato de producción y mucho más rentable.

Lo más curioso es lo monolítico de la opinión en los grandes medios, de la opinión que disfrazan de información. No responde a la configuración de la sociedad. Solo los países corruptos tienen esta estructura mediática. Tan conservadora, tan afín al poder conservador. Menos mal que la prensa digital está abriendo una brecha y bien potente en su hegemonía.

El periodismo que aprendí, conocí y amé aspiraba a dar información contrastada, a diversificar las fuentes, a sentar las bases para que el ciudadano se formara su propio criterio. A dar opinión, diferenciada de la información, y siempre fundamentada. Entendiendo que esas seguirían siendo las exigencias de los receptores. No enchufarse al partido de las tertulias a ver si gana su equipo. Mi columna aquí es de opinión, que intento sea honesta, como presumo en mis compañeros. Pero, como todas, háganme el favor de revisarla. Si todos diéramos al menos un par de vueltas a los hechos y a las interpretaciones,  sería mucho más difícil colar las trampas.

 

*Publicado en eldiarioes 14/09/2018 – 

La laxitud moral española

Vivimos en un país en el que la nieta de un dictador es duquesa de la Corte de Felipe VI y Grande de España y acaba de ser condenada por evadir impuestos. La Audiencia Nacional le obliga a pagar medio millón de euros por haber escamoteado a la Hacienda Pública 6,7 millones de euros, fruto de vender acciones inmobiliarias que le había donado su madre. Solo declaró 57.000 euros. Vivimos en un país así y, a partir de ahí, hemos de admitir que todo es posible.

Un cúmulo de noticias se agolpan y, al analizarlas, un hilo en común destaca sobre todos: una laxitud ética que se extiende por capas importantes de la sociedad. Fenómeno bastante extendido en el mundo, España la consagró como mérito al enorgullecerse de la “picaresca”. Ser tan “hábil” como para sacar provecho dañando a otra persona. O su variante genérica que consiste en obtener beneficio de los privilegios sin importar a costa de quién son. Siempre, siempre, hay alguien que sale perjudicado.

Los penosos episodios de los másteres de la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid  nos muestran a personas VIP que hacen uso, sin complejos, de las facilidades irregulares que se les otorgan. El sistema ha convertido la educación  –de nuevo-  en objeto de lucro y fomento de la desigualdad. No  todos los bolsillos tienen acceso a ella. Por el coste directo o por el tiempo que se precisa invertir.  Los atajos utilizados por Cifuentes, Casado, Montón y quién sabe cuántos más, no son justos, no son éticos.

En un día frenético, se han cumplido con la ministra Montón todos los pasos del ritual. La negación, el apoyo del Presidente, el hallazgo de un nuevo fiasco, y el anuncio de dimisión.  Pedro Sánchez había descartado la dimisión de su ministra de Sanidad argumentado: “Está haciendo un gran trabajo y lo va a seguir haciendo”. A pesar de las irregularidades con su Máster. Luego, a la exclusiva de eldiario.es, se ha añadido la Sexta consiguiendo el TFM (Trabajo fin de Máster). 19 de las 52 páginas contenían bloques copiados de Internet, incluso la Wikipedia, sin citar a los autores.

En un arriesgado gesto, Sanchez había dado alas al nuevo presidente del PP.  Pablo Casado, con su máster denunciado por fraudulento bajo el brazo, dice que no dimitirá. Su caso es distinto. Sus casos siempre son distintos. Ni lo hará aunque el Supremo admita a trámite la denuncia. El Tribunal que lo decide tiene a cuatro magistrados conservadores, entre ellos Llarena, y una progresista. Entretanto Casado, quiere mantener las leyes autoritarias del PP del fue vicesecretario general y, ya sabe, dar Vivas al Rey en cada acto de nuestra vida.

Puede haber diferencias y matices, sin duda, qué haríamos solo con el maniqueista blanco o negro. Ignorancia, no prestar atención, no darle la requerida. Laxitud, en una palabra. Pero hay gente, mucha, que cumple con rigor y a la que le cuesta mucho esfuerzo lo que a otros les regalan. Otro de nuestros grandes problemas actuales es que todo será según el color del cristal con el que se mira y se difunde.  Y, grave, es que se haya permitido anidar en al menos la  Universidad Rey Juan Carlos semejante nido de irregularidades y privilegios. A ejecutar, para más oprobio, con dinero público para lucros privados.

Otro asunto más complicado. Sabemos que hay disyuntivas extremadamente delicadas y decisiones que transforman nuestras vidas. Esto ocurre con el episodio de las bombas y las corbetas para Arabia Saudí que  nos ha brindado otra muestra explícita de laxitud en la escala de valores. La bombas matan y las corbetas se usan para la guerra, hasta ahí hay consenso. La relación directa entre fabricarlas y matar puede tener algunos recovecos. En un mundo que no se hubiera dejado llevar por la codicia, por admitir los desequilibrios y los privilegios precisamente, fabricaríamos escuelas y aulas de música por ejemplo. Habría mucho camino a recorrer antes de llegar a las bombas, sin duda.  En un mundo menos ideal incluso, se buscarían alternativas laborales que ofrecer a los ciudadanos antes que fabricar armas de guerra. Pero las bombas matan. Masivamente y con un enorme daño y dolor.

Lo que personalmente me ha asustado es la forma de afrontar tan enorme dilema. “Fabricar armas o comer”, “pan o matar”. Alguien avanzó que Arabia Saudí amenazaba con cancelar las corbetas que fabrica en España Navantia. Es lo de menos. Y allí se desató la preocupación. Ya nos ha dicho la ministra de Defensa que Arabia Saudí es un “socio comercial serio”. En estos asuntos los socios se entienden bien.

Los trabajadores saltaron al ver en peligro su trabajo.  La presidenta de Andalucía por el PSOE, Susana Díaz, o el alcalde de José María González, Kichi, de Podemos, defendieron la prelación del puesto de trabajo. Y el Comité de Empresa de Navantia San Fernando dijo y mantiene que no se fía de la ministra y exigen un compromiso firmado de Arabia Saudí  garantizando que se harán las corbetas. De Arabia Saudí nada menos. Lo único importante es mantener los puestos de trabajo.  Y mucha gente dice comprenderles y hacer lo mismo llegado el caso.

¿Y si cae una bomba sobre el puesto de trabajo? Alguna ya ha caído parece. Y vendrán más. Sin ruido.

Es que podría no llegar el caso. Es una tragedia la escasa reflexión que se dedica a temas esenciales. A preguntarse cómo se ha llegado a este modelo social, las prioridades marcadas por los gobiernos, y a buscar soluciones reales que no impliquen tanto daño a otros.

Una sociedad con criterios morales estrictos no hubiera dejado que políticos sin escrúpulos saquearan las arcas públicas con tal profusión. Ni toleraría tantas excepciones a los principios éticos. No sería tan comprensiva con los errores de los suyos, ni mentiría para disolver en otros las responsabilidades. No sentiría que compensan los errores de calibre grueso por el bien mayor que esperan de ellos.

Señalarlo no es “superioridad moral”, un concepto que vuelve a la moda de nuevo para diluir culpas. Es moral sin más, ética, decencia. Hay acciones intrínsecamente negativas, dañinas.  Y así lo fijaban los convencionalismos fijados en una escala de valores.

El pobre Lázaro de Tormes, sojuzgado por un tirano mezquino, iría marcando la senda de quienes pensaban aprovecharse hasta de él como coartada.  A José Agustín Goytisolo se lo dijo su abuelito: “La tierra toda, el sol y el mar, son para aquellos que han sabido sentarse sobre los demás”. Lo que pasa es que, sí, la gente decente luego lo olvida siempre más.

La inviolabilidad del Rey

Imaginen el caso en Emmanuel Macron, presidente electo de la República francesa. O, mejor, en su similitud orgánica en el país, a la Reina Isabel II de Inglaterra. Supongamos que Isabel hubiera tenido un amigo íntimo o, con más precisión, un amante. Y que lo hubiera enviado en representación suya a hacer negocios en Arabia Saudí. Que un embajador del gobierno británico hubiera acompañado en ese menester al amigo de la reina.  Pues esto es lo que sucedió, según nos contó eldiario.es con Juan Carlos I, rey, Corinna zu Sayn-Wittgenstein y el entonces embajador en Riad, Manuel Alabart, hoy directivo de Técnicas Reunidas, una de las empresas incluidas en aquella gestión.

La información de Antonio M. Vélez y Gonzalo Cortizo es modélica. Con datos, fechas, foto, reconstruye la historia con antecedentes ya publicados. La noticia ha pasado sin gran relevancia. Solo Unidos Podemos ha registrado dos preguntas en el Congreso que será la única forma de llevar a la Cámara de representación el tema. Recordemos que PP, PSOE y Ciudadanos han vetado una comisión de investigación sobre las revelaciones robadas a Corinna.

Las habría grabado el comisario, José Villarejo, investigado, y en prisión, por sus negocios usando las Cloacas del Estado. La ex amante del Juan Carlos I dijo en ellas que el Rey cobraba comisiones ilegales, la utilizaba  de testaferra, y que tenía dinero oculto en Suiza. Una información difunda en interés de Villarejo. A diferencia de la noticia neta de eldiario.es. La suma, eso sí, es demoledora.

Corinna y el príncipe saudí Al-Waleed bin Talal en Riad, en la reunión de junio de 2007 a la que ella acudió como "representante" del rey. AL RIYADH
Corinna y el príncipe saudí Al-Waleed bin Talal en Riad, en la reunión de junio de 2007 a la que ella acudió como “representante” del rey. AL RIYADH

Ni el monárquico ABC le ha dedicado una línea. El País nos avanzaba, sin mencionar la visita a Riad con embajador de por medio, que “ El juez estudia excluir a Juan Carlos I del ‘caso Villarejo’. “Los hechos se produjeron cuando el anterior Rey era inviolable”, añadía. Y se nos volvía a advertir que “Parte de la nueva información escrutada es ‘muy sensible’ y afecta a la seguridad del Estado”.  Pocas horas después, la  Fiscalía Anticorrupción ha pedido archivar la pieza sobre Corinna. Y ha eximido al Rey Juan Carlos de cuanto apuntaba Corinna. Abría la puerta a indagar las comisiones del AVE a la Meca, descartando al monarca. A continuación,  el juez ha archivado la pieza. Lo que se dice una actuación rápida y coordinada

Inviolabilidad

Inviolable. Así figura en la Constitución española que es el Rey como Jefe del Estado. Contundente concepto. Intocable es su principal sinónimo. Consagra que no puede ser perseguido penalmente por sus acciones en el cargo. Tiene su origen en las monarquías medievales que se presumían nacidas de un mandato divino por el cual “el rey no puede pecar”, non potest peccare. La inmunidad soberana permanece en varias monarquías y estados no monárquicos. Plena en Bélgica, muy matizada en el Reino Unido, Dinamarca, Suecia o Islandia. Con dureza en China o la República del Congo donde esa inviolabilidad se extiende al parecer incluso a empresas. Portugal, recordemos, juzgó y metió en la cárcel por corrupción a su ex primer ministro José Sócrates. El abanico es amplio.

Lo cierto es que la inviolabilidad del Jefe del Estado no parece un concepto aplicable a democracias del Siglo XXI. Mucho menos –por innecesaria– en aquellos en los  que su papel es, según la Constitución, representativo y “reina pero no gobierna”. Tampoco se entiende, en ningún caso, que actividades privadas queden bajo el amparo de la inviolabilidad del cargo.

Segunda parte: “afecta a la Seguridad del Estado”, nos dicen. ¿Por qué? ¿Hay que salvaguardar una imagen de limpieza o es por algo más que los súbditos no debemos conocer? ¿Por qué, en su caso, habría que proteger una imagen de limpieza si no fuera cierta?

La monarquía de los Borbones ha gozado, sin duda, de otra inviolabilidad: la mediática. Juan Carlos era un rey campechano, mujeriego, que había incrementado su fortuna desde la nada, y a eso se reducía cuanto había que saber. Todos, hasta los periodistas, porque existía el acuerdo tácito de ese silencio reverencial y excepcional para lo poco que trascendiera. Tanto es así que la monarquía británica, en su annus horribilis, 1992, llegó a hablar de la modélica monarquía española. Tan modernos, tan rubios y deportistas. El mito seguía por la inviolabilidad informativa. Isabel II se quejaba de los líos familiares que empañaban la exigible ejemplaridad. La española ni de eso se privó y siempre cargada de eufemismos. Cuenten lo que vino después. Los negocios bajo sospecha, los Noós, Urdangarines y Corinnas siquiera.

Corinna, el Rey y los entonces Duques de Palma en una entrega de Premios 2006
Corinna, el Rey y los entonces Duques de Palma en una entrega de Premios 2006

La amante del Rey llegó a vivir durante cuatro años en la finca La Angorrilla en Mingorrubio, una colonia de El Pardo, con acceso directo desde La Zarzuela. Es de suponer que alguien, en el Estado y en la propia familia real lo sabía. Pero era otro terreno vedado.  Y Corinna es la misma persona que viajó a Riad en representación del jefe del Estado y fue acompañada por el embajador en sus gestiones.

La Corona tiene más protección jurídica que ninguna otra Institución. Dentro de una legislación que el PP reforzó en sus aspectos más restrictivos. Recordemos que, incluso, en 2016, PP, PSOE y Ciudadanos rechazaron despenalizar el delito de injurias al Rey, un anacronismo absoluto.  Son los mismos partidos que también han tumbado una comisión para que Lesmes, presidente del Supremo y del CGPJ,  explique en el Congreso supuestos tratos de favor para que la hija del juez Marchena logre una plaza de fiscal. Por ejemplo.

Excepcionalidad

Y es que España parece resentirse de un permanente estado de excepcionalidad que suelta su lastre por las instituciones. Como si la inviolabilidad de los poderes fuese un manto inevitable. Ahí tenemos vigente, belicosa y brava a la Fundación Francisco Franco cuyo equivalente no toleraría ningún país serio. El rechazo del Poder Judicial a que un prestigioso magistrado –que sentó a Rajoy en banquillo de la Gürtel–  recupere su plaza en la  Audiencia Nacional. Las filigranas con el Juez Llarena, las asociaciones de abogados que amparan al juez y dejan al descubierto a uno de sus miembros, como ocurre con Gonzalo Boye. O que sean imputados por un presunto delito de revelación de secretos dos periodistas como Ignacio Escolar o Raquel Echerique denunciados por Cristina Cifuentes por  publicar las irregularidades de su máster. Desde luego, lo realmente arriesgado es la crítica, el ir contra corriente. Los más vulnerables somos los ciudadanos.

Con estos fundamentos, con estos cimientos, las batallas de casta de la superioridad, que sirven para el consumo, quedan un tanto devaluadas. Hay que dar transparencia y responsabilidad para exigirla. Al menos, insisto, habrá que revisar el arcaico concepto de inviolabilidad de los altos cargos. Como poco. Y limpiar de compromisos secretos la acción de las instituciones.

Se nos trata de continuo como si debiéramos algo. Esos departamentos estancos de la inviolabilidad para acciones privadas, incluso públicas, del Rey, emérito o no. Invocar la Seguridad del Estado para el secreto. ¿Qué se debe aquí, pues? ¿Qué hipotecas tenemos los españoles? ¿Tan largas, tan draconianas, tan costosas?

Sean las que sean, las hemos pagado con creces.

Podemos: Cinco millones de votos proscritos

Desde hace meses las informaciones de los medios han venido reduciendo el grueso del espectro político a tres partidos: PP, PSOE y Ciudadanos. Se intensificó cuando decidieron llamarse “constitucionalistas” frente al independentismo y cuanto les pareció. Subió aún más de tono al calor de las encuestas –que por un momento parecía iban a sustituir a las urnas – y en ocasiones el elegido por la demoscopia, todavía con Rajoy –Albert Rivera – encabezó el triunvirato hegemónico de los partidos. Ni los cupos de resultados se mantuvieron. Los cupos  no deberían determinar las noticias como tales pero así terminó siendo convenido. Hasta que surgió la excepción: Podemos fue  notoriamente relegado. Unidos Podemos, en adelante Podemos como dicen las sentencias y los contratos. (*)

No faltó más que la desaparición forzada –e imprescindible – de los dos principales líderes de la formación, Pablo Iglesias e Irene Montero, por circunstancias personales. El parto prematuro de sus hijos gemelos con difícil pronóstico de supervivencia. Han salido adelante por fortuna, con esfuerzo y la ayuda de la sanidad pública,  y Pablo Iglesias ha vuelto provisionalmente al trabajo –alternará el permiso de paternidad con Irene-. El lunes Pedro Piqueras lo entrevistó en Telecinco, como comienzo de lo que llaman curso político. Y como los distintos medios hacen con los distintos líderes.

Para escribir de Podemos hay que hacerlo con cautela. Con el ceño fruncido y echando por delante los errores para salvaguardar una imagen de objetividad. Sin éxito. Y con paraguas. Los ojos de los vigilantes siempre están tiznados de mugre, y siempre ven turbio. Los errores de Podemos, de Unidos Podemos, de Pablo, de Errejón, de Espinar, de quien sea, bien destacados. Como si PSOE, PP y Ciudadanos,  Pedro, Pablo, Albert o Inés y compañía no los tuvieran.

Lo cierto es que hay en España cinco millones de votos proscritos. Y es hora de hablarlo, afrontarlo y ver de buscar remedio.

Si por cupos fuera, la desproporción de la relevancia mediática sería flagrante El PP obtuvo 7.906.185 votos. PSOE: 5.424.709. UNIDOS PODEMOS + Confluencias 5.049.734 y C’s: 3.123. 769. Hablando solo de los cuatro más votados. Pero ni siquiera es el número de veces que se aparece, sino cómo. La última, para recibir la vuelta de Pablo Iglesias tras la dura experiencia, fue el comentario de un cómico trasnochado en La Sexta Noche. Josema Yuste dijo que Pablo Iglesias tenía aspecto sucio, como si no se hubiera lavado en tres días.  A él “le encantan Ciudadanos”, dijo. Yuste es un ser irrelevante ya, atildado e higienizado, pero muestra un sentir más amplio. El que enarbola una cierta supremacía del blanco, trajeado, repulido, rico, que hace furor en el trumpismo como mejor representación, a salvo de la española cerril. Al presidente de EEUU le dan arcadas cuando ve a alguien fuera de ese modelo, negros y mujeres en particular. Como allí se estudia todo, también se ha hecho.

Estará basado el rechazo en el aspecto físico diferente, más pegado al común de la calle. Será por la forma de hablar, por los caracteres. Será por el peligro que sintieron y sienten los adalides del Sistema inamovible por más podrido que esté. El caso es que la corriente de oposición visceral a Podemos es un hecho. Del mismo modo que una corriente a favor que en ocasiones evita ser crítica por compensación. No es el camino, ninguno de los dos caminos lo es.

Para los propios políticos el camino puede ser tan duro como para pensar que no compensa y marcharse. Es lo que en la noche de este martes ha anunciado por sorpresa Xavier Domènech. El Secretario general de Podemos en Catalunya y coordinador general de En Comú Podem deja todos sus cargos, su escaño y la política.  Y se comprende.

Y ahí tenemos a esos cinco millones de votos proscritos. Los votantes de Podemos se asemejan a los Intocables de la India, a la casta de los parias con los que no se puede tener contacto ni físico –de ahí el nombre de Intocables. Los independentistas catalanes tienen similar consideración para el españolismo de todo el Estado. Pero en su tierra con más queridos.

Periodistas con el carné de otros partidos en la boca circulan sin el menor problema. La mínima proximidad a Podemos se convierte en un estigma.  Se quita del hombro con un gesto de los dedos como los excrementos de un pájaro. El ser independiente no existe verdaderamente como concepto en la España oficial, muy dada a etiquetar, salvo a los etiquetados de fábrica. Y cada vez acarrea más riesgos.

Cuesta creer que personas afectadas por los recortes del PP, en sanidad, en pensiones, en servicios esenciales de su vida, rechacen con esa virulencia a quienes les proponen soluciones. Cuesta creer que un partido expulsado del gobierno por su vinculación con la corrupta Gürtel, según sentencia judicial, haya hecho borrón y cuenta nueva en muchas cabezas. O que funcione con tal éxito la estrategia de la confrontación y la bronca interesada. Pero ocurre en general.

Asusta ver a personas que han convertido quitar lazos amarillos en la razón de sus vidas. Asusta por sí solo y en el conjunto de las carencias a las que dan prioridad. Dos minutos de reflexión serena y libre, dos horas si quieren, bastarían para poner en su justa proporción la importancia  de los símbolos sobre las leyes de la convivencia.  Pero hay quien come de eso –muy bien– y no soltará la presa.

Ni las sectas destructivas dedican tantos efectivos y tantos esfuerzos a adoctrinar en las fobias y filias del sistema. Sin piedad. Se pueden seguir las trazas de los intereses puestos en juego de forma nítida. Y tiene consecuencias visibles. La poderosa maquinaria ha logrado que salten reflejos condicionados. ¡Venezuela!, dice el entrevistador y se levantan decenas de zombies como tocados a rebato. Piqueras, que estaba haciendo una buena entrevista a Pablo Iglesias, acudió al clásico.

A ver cuándo preguntan por Argentina a Albert Rivera que –en sonoro desliz- dedicó encendidos elogios a Macri como modelo, apenas tres días antes de que pidiera el primer rescate al FMI tras dejar al país en quiebra. Crítica ya, hoy, con intereses bancarios del 60%. Imperturbable, Rivera –por el contrario- acusa depodemización de la economía al gobierno del PSOE.  Dado que podemización opodemita es un insulto y mucho mayor que corrupto, vendido o estúpido.

Y es verdaderamente digno de estudio cómo la oposición mediática y sus partidos de apoyo culpan a Podemos de todo, por ejemplo, los cambios en RTVE cuando se ha borrado todo vestigio de sus propuestas iniciales. Cambios necesarios sin duda, sin entrar en detalles, pero que en rigor competen a la iniciativa del PSOE.

De momento, hay cinco millones de votos que parecen huérfanos a veces. De tan relegados y cuestionados. Que existen. Como opción política legítima.  Nacidos de la indignación, sin siglas, por los graves defectos estructurales en la sociedad, a causa las políticas que se han aplicado. No es posible racionalmente echar el malestar con fundamento que sienten, como poco, 5 millones de personas. No lo es en democracia denigrar a 5 millones de ciudadanos.

Porque aumenta el paro, a niveles récord este mes que la gallina de los huevos de oro del turismo se resiente, y siguen los desequilibrios, las diversas taras de nuestra precaria decencia institucional. De aquellos barros -reforma laboral, precariedad, nulo proyecto de desarrollo- estos lodos. Esos sí fueron errores de bulto que ahora se pagan. Como de la demagogia en vena, la distracción del criterio. Lo malo es cómo afectan a los virajes del gobierno las críticas.

En realidad, los cinco millones de españoles “descarriados” constituyen un segmento muy deseado por todos los partidos. Personas de carne y hueso con una papeleta por depositar en una urna. Y ahí están y estarán con unos u otros dirigentes, mientras se mantengan las mismas circunstancias en España. A unos y otros combatirán porque se combate la idea de cambios decisivos. Este martes el PSOE, con PP y Ciudadanos tumbaban que el Congreso investigue las graves declaraciones grabadas de Corinna sobre el rey Juan Carlos.

Lo que parece improbable es que los electores de Unidos Podemos, cualquier elector crítico, se dejen embaucar con eslóganes sin contenido. O con medias tintas. O con ultraderecha apenas disfrazada. La batalla no cesará, todo lo contrario. Empieza el curso. Atentos a las zancadillas. A esquivarlas y evidenciarlas. Sin complejos.

(*)

Matizo. Por no alargar más el artículo, no lo he incluido en el texto. Pienso que la visceralidad en contra es sobre todo hacia Podemos. Sin duda, EQUO no inspira ese rechazo. Las plataformas ciudadanas tampoco. Izquierda Unida en su conjunto, menos que Podemos, aunque Alberto Garzón ha sufrido también ataques en grado sumo. Suele tener un alto grado de valoración en los medios.

   Los votantes proscritos son esos cinco millones, hacia Unidos Podemos pero con estos matices. He creído que no era prioritario explicarlo en el conjunto del artículo, porque lo que quería reflejar era lo injusto del rechazo.

Lo peor del bulo está por llegar

Éramos pocos y el bulo entró en tromba. A dañar la información y la convivencia, creando confusión. Existe un gran sector de la sociedad que se presta como terreno fértil para su propagación. Perezosos intelectualmente, ya apenas leen ni los titulares de las noticias sino el chisme que vuela en las redes y en WhatsApp y que precisa de emociones fuertes, de sal gruesa para reaccionar. Nada convencerá a los adictos a los bulos de su error, se irán a la tumba jurando que son verdad las trolas que hayan adoptado.

  Los políticos sin escrúpulos aprovechan esa impagable red de transmisión y lanzan mentiras como las máquinas de palomitas de maíz.  Entusiastas del franquismo han puesto en circulación los supuestos grandes logros del dictador. En su país multicolor Francisco Franco habría inventado la Seguridad Social y  las vacaciones pagadas y habría gestionado un crecimiento económico envidiable en un mundo que nos abría la puerta de par en par. Cuando hasta la ONU nos dio con la puerta… en las narices por ser una dictadura de corte fascista. Carlos Hernández da cumplida cuenta este viernes en eldiarioes de los hechos que pulverizan la demagogia. Algunas de las patrañas han sido aceptadas sin cuestionamiento alguno, dado que políticos revisionistas las repiten como un mantra. No son ciertas, pero cuesta más tiempo documentarse con seriedad y es mucho más aburrido que tragar y difundir, escandalizarse y escandalizar.

  La responsabilidad de políticos y periodistas en la generación y propagación de bulos es enorme. E intolerable en democracia. Es la marea de fondo sobre la que se desarrollan múltiples disfunciones. Francisco Marhuenda, director de La Razón y tertuliano pertinaz, dijo que Franco solo había fusilado a quienes tenían delitos de sangre. Y sigue dirigiendo el diario, y sigue participando en mesas de debate. Múltiples. Como otros de la misma cuerda que están llenando la información deFake News, interesadas por definición.

  Pablo Casado viene especialmente dotado para los nuevos tiempos, como ya nos anticipaba su máster milagro. Lanza bulos descomunales en la seguridad de que su público los comerá con deleite y los expandirá cuanto le sea posible. El  último por el momento cuenta que Pedro Sánchez ha practicado una subida de impuestos de “1.000 euros por español”. Usa datos  falsos y la mentira le cuadra. De nuevo, como hizo con los de la emigración. Al igual que su colega y rival Albert Rivera.  Luego los bulos entran en las cadenas wasaperas y son imparables.  Habría que oponerle los datos reales, pero se hace menos, y cala menos.

En el caso de los líderes de Ciudadanos, su especialidad son las manipulaciones de la realidad.  Pillados en renuncios de calado, ni se inmutan. Y es que ellos no ven más que españoles y lazos amarillos. Lo grave es que les ocurre lo mismo a medios y periodistas.  La concentración por la agresión a una mujer en la Ciudadela fue una preocupante demostración de histeria y agresividad. Al punto de resultar agredido un cámara de Telemadrid.  Al ser confundido con alguien de TV3 a quien al parecer es lícito pegar.

   Albert Rivera fue entrevistado en numerosos medios para desplegar sus razones e ideario. El PP porque asistía. Y punto. En un periodismo tan basado en declaraciones, escasean las de quienes  ponen los lazos amarillos.  Por supuesto, cada  persona vio en las mismas imágenes algo completamente distinto. La otra faz que levanta bulos. La periodista Cristina Fallarás logró llevar a TT mundial su campaña #RiveraQuitameEste (lazo amarillo) que dio voz a muchas que no suelen oírse.

 El debate político debería ser una confrontación de ideas por el bien de la sociedad pero no lo está siendo ni por lo más remoto. Las noticias vuelven a estar copadas por declaraciones de alto voltaje, no fundadas muchas veces, muchas, en hechos ciertos. O notablemente deformadas, lo que es lo mismo. No basta con soltar  las declaraciones. El nefasto “este dice, el otro dice” que se creó como remedo de la objetividad. Hay que dar instrumentos de verificación. Si alguien miente se indica y se muestra cómo. Con datos. Entretanto, descerebrados violentos ya salen a impartir “su justicia” con su propia mano enardecidos por los engaños.

El bulo cuenta con víctimas crecientes. Y con alocados defensores. Un hombre ha sido detenido  a causa de sus amenazas al Boston Globe por criticar a Trump. Utilizó las mismas palabras con las que el inquilino de la Casa Blanca había calificado de “enemigo del pueblo” al acreditado periódico. La defensa de medios estadounidenses serios frente a las Fake News del Presidente Trump está siendo contar la verdad. Decir en qué ha falseado la realidad. En España varios medios lo hacen también. Pocos. Y los comebulos se enfadan con distintas reacciones.

  En México, en el Estado de Puebla, dos hombres fueron linchados ayer porque se corrió el rumor de que eran robaniños. La Fiscalía ha descartado por completo la acusación. Como cuentan numerosos medios locales, en estos términos.  Eran labradores y estaban borrachos. El bulo les condenó. A muerte. Y apaleados por la turba. Fue en Acatlán de Osorio, un pueblo de casi 35.000 habitantes, no una aldea perdida.  La víspera había habido otro linchamiento en el mismo Estado y parece que ocurre con frecuencia.

  Aquí, el bulo que triunfa está prioritariamente dirigido a dañar o ridiculizar a una persona o idea progresista. A menudo entran en el terreno de la difamación. Los bulos de más éxito tienen el mismo sesgo ultraconservador. Como otros periodistas incómodos, lo he vivido personalmente al ver troceados y descontextualizados algunos de mis tuits. Y sin embargo entran también en las cadenas de la prensa seria cuando el interés es desprestigiar y desbancar a alguien molesto. El bulo supone siempre una agresión.

   El bulo sirve también a la propaganda política. Mentir para ganar.  En lo alto del ranking está el lanzado por Casado y Rivera junto a sus partidos y periodistas adscritos oficiosamente: “A Pedro Sánchez no le ha votado nadie”. Decenas de miles de personas lo creen como creen en que hay día y noche. En una democracia parlamentaria lo que importa es la suma de escaños. Rajoy no tenía mayoría pero nadie le cargó el “no le ha votado nadie”.

Si ahora asombra lo que se pueden llegar a creer personas hechas y derechas –a nivel del tradicional ver burros volando- lo que viene les parecerá irrefutable.  Estamos llegando a un punto en el que la irrealidad se está adueñando de nosotros. La simulación para ser más precisos. La tecnología acude en ayuda de progreso para mejorar resultados pero no siempre es empleada en esa función o no siempre lo será, como no siempre lo ha sido. Es un avance, bienvenido lógicamente. Pero debe saberse y estar alerta.

   El progreso de la tecnología es vertiginoso. Ya no hace falta cantar bien, o tocar bien los distintos instrumentos para sonar como el más consumado músico. Varias técnicas como el  Autot une o el Vocoder, corrigen desafinados, colocan notas que no se han dado, multiplican la voz principal para hacer coros logrando modulaciones perfectas. Los interesados tienen aquí, para ver después, una pequeña joya del youtuber, compositor y divulgador Jaime Altozano, con su compañera y colega Ter, que lo muestra con ejemplos. Afirma que prácticamente toda la música está afectada de ese maquillaje.  Profesionales de la música lo corroboran.

   Se han publicado también simulaciones de danza. Podríamos grabarnos bailando como Plisetskaya o Nureyev solo con dar unos cuantos pasos a voleo por la sala. La máquina los coloca con armónica precisión.

  Existe el FakeApp, el programa “de moda” para crear vídeos falsos de porno. Se ha difundido hasta el de alguna famosa actriz protagonizando un vídeo sexual que nunca hizo. Sirve para cualquier personaje y cualquier situación, para simular que personas hacen lo que no hacen. No solo pornografía sexual. Podría llegar y a no  tardar su aplicación  a la pornografía política de la que ya no están muy lejos algunos representantes.

  Imaginemos a las tribus wasaperas y todo comedor de bulos viendo con sus propios ojos las acciones más abyectas de políticos odiados. Darían su vida antes de aceptar que es un engaño porque lo están viendo. Ahora, también oyen y leen hechos que nunca ocurrieron y ya los dan por buenos.

  La tecnología es el medio en este caso. Lo importante es ser conscientes de que precisaremos estar más atento. Y precisamente en un mundo que camina hacia el sesteo intelectual en capas decisivas de la sociedad. Habría que empezar por detectar la realidad de hoy en algunos casos: cuando se simula la política, el periodismo, la decencia, la solidaridad, la justicia, los objetivos reales.  Equivocarse y tomarlos por lo que no son puede llevar a errores fatales.  La comida, la casa, lo que cubre las necesidades esenciales, son reales y , en principio, lo  seguirán siendo.

Otro 11 de Septiembre… y otro y otro

Otro 11 de Septiembre. Es la cuarta vez que lo publico en el blog con el mismo título y casi idéntico texto. Lo escribí en 2010. Después de grandes cambios personales como lo fue el ERE de TVE en donde trabajaba y muy a gusto. Antes de la indignación, de querer y lograr reinventarme y empezar otra vez. Antes de los libros que ahí siguen como cimientos, antes de Eldiario.es, neófita entonces en un Twitter más confortable. Antes de tocar el cambio con la mano, de ayudar en el empeño, antes también del desencanto.  Pero mi 11 de septiembre -y al final parece que somos muchos quienes tenemos el nuestro- era y es así, como lo publiqué la primera vez en 2010 y apenas he ido modificando:

Uno atraviesa los años deteniéndose apenas en el día en el que nació y en los que lo hicieron los seres queridos, o en los que aquellos murieron. Encuentros, despedidas, compromisos señalados. Y pasan los años sin saber cuál será la fecha en la que otros te recordarán porque te fuiste. Un día cualquiera para ti hasta entonces, por el que pasaste decenas de veces sin reparar en él. Uno atraviesa los días sin saber que algunos se fijarán de forma indeleble.

allende

Probablemente el 11 de Septiembre sea para mí un signo imborrable en el calendario. El primero fue el de Chile en 1973. Amanecía un futuro a estrenar con grandes destellos de promesas. Los libros de la Universidad me detuvieron en el caos que padecía América Latina. Bolivia, Panamá, Uruguay, Argentina en ciernes, Cuba siempre, vivían en dictaduras, igual que España. En el resto, la democracia era muy precaria.

Chile era la esperanza: el socialista Salvador Allende y sus reformas que hicieron imposibles. Duele amanecer con la esperanza rota por los tiros que cercenan los sueños. Un botarate –como suelen serlo todos los golpistas- acabó con ellos. Vivimos apasionadamente la peripecia, el final de toda confianza en una solución. Los muertos, los torturados, los despojados, los desaparecidos. Las manos cortadas del asesinado Víctor Jara solo porque cantaba con candente ingenuidad. Al amor explotado de Amanda, contra el vecino dictador de Guatemala, Rios Montt, por la paradoja mil y ciento repetida: “Mi padre fue peón de hacienda, y yo un revolucionario, mis hijos pusieron tienda, y mi nieto es funcionario”. El dolor mortal de Pablo Neruda que me había descubierto que cualquier noche se pueden escribir… los versos más tristes. Como querer fuera del amor.

11S

Otro 11 de Septiembre, en 2001, presenciamos en directo por televisión cómo las dos torres del país líder mundial se derrumbaban como si fueran de arena, como en un sueño. Habíamos contemplado, desde su restaurante en la cumbre, el Empire State, maravillados por el esplendoroso Nueva York que se abría a los pies,  osada y vibrante línea del cielo, paisaje urbano del siglo XX. Y de las enhiestas torres soberanas ya no quedaba nada. Ni los muertos que nunca vimos.

Y algunos supimos que venían malos tiempos. Ceguera fanática usada como excusa para un cambio social. Merma de derechos civiles, militarismo, ascensión y desborde del capitalismo, la guerra, la tortura, las invasiones que no encuentran lo que dicen buscar porque no es lo que nos cuentan lo que buscan, la trampa financiera que nos ahoga. A mi padre le quedaban exactamente 5 días de vida y ni siquiera llegó a enterarse del acontecimiento que tanto hubiéramos comentado. Desapareció su imprescindible presencia, demostrando que la vida sigue de todos modos.

Un 11 de Septiembre, en 1984, la que murió fue mi madre. Tan pronto. Y, un día, mucho después, conocí sus secretos anhelos, su dolor, sus esperanzas y sus sueños, apenas en signos, a través de unos recortes de periódicos guardados en primorosa carpeta, que hilvanaron mejor los recuerdos. Instalando la certeza de cuánto más debió hablarse. No fuimos tan distintas.

politica diada nacional de catalunya 1982

Lo que más ha ido cambiando ha sido el 11 de Septiembre en Cataluña. Apenas recobrada formalmente la democracia en España, Cataluña volvió a celebrar su Diada en un ambiente de fiesta y triunfo.  En 2013, añadí cómo los catalanes se disponían a celebrar una Diada decisiva con el independentismo por bandera y con el nacionalismo español enfrente. “Se han mezclado tantos intereses, tan burda guerra sucia, que se ha creado un callejón sin salida. La política y la lógica se desdibujan a la sombra de dineros y poder.  Ojalá logren festejarlo los catalanes sin zancadillas”, anticipábamos en 2017.

La Diada de 2018 se celebra con políticos independentistas encarcelados, en prisión preventiva sin juicio aún, o huidos. Con graves delitos sobre sus cabezas que no aprecia la justicia europea que rechaza la extradición de los que se fueron. Con refuerzos policiales desmesurados y amenazas con objetivos desenfocados. Con tensión. Con imágenes que nos llegan de banderas de nefastos aguiluchos por las calles. Con cacerías de lazos amarillos que piden la liberación de los presos y se convierten en cruzada del españolismo más radical. Con tanto oportunismo oportunamente nacido para la oportunidad. Con elitistas reservas espirituales.

Con firmeza. Con dolor.

Sembrando más y más preocupación.

Múltiples sinrazones tiñen este nuevo 11 de Septiembre, dije y digo. El mundo es aún peor. Cada aniversario.  La inacción permite avanzar insanas mareas y campar a sus anchas. Pero el calendario es un convencionalismo. El futuro se llena de doces, treces, catorces y mucho más días, más onces, incluso. Lo vivido sólo sirve para poner el pie, si es en sólido, y utilizarlo de impulso. Para saber desbrozar del camino lo útil de lo fútil.  A través de los 11 de Septiembre componiendo de continuo la Ítaca eterna. Sorber de la vida la felicidad mientras se abre a nuestros pasos, sobre las grandes frustraciones y los dolorosos desgarros. No queda más. Ni menos. La melodía continúa.  Ésta es la que escucho los 11 de Septiembre. “Dame un beso para construir un sueño”. Aunque debo confesar que unas veces la oigo con esperanza positiva y otras con los ojos llenos de lágrimas.

Ciudadanos a través de las crónicas amarilla, rosa y sepia

Este miércoles, Albert Rivera estará, según sus propias palabras, “defendiendo la libertad, la convivencia y la democracia“. Pide “tolerancia cero frente al totalitarismo nacionalista” y pregunta a los ciudadanos con minúscula si estamos hartos de lazos amarillos. Mucho. Estamos hartos bastantes de nosotros de ver políticos encarcelados por el ejercicio de la política. Sin juicio, en una larga prisión preventiva que se acerca ya a los 10 meses en algunos casos. Y también del pueril pero nada inocente juego de ir quitando lazos amarillos con los que se pide la libertad de esos presos. Es opinable, sin duda. Unanimidad no hay ni por lo más remoto.

A Albert Rivera le sobran, con demasiada frecuencia, los datos, las comprobaciones. Son numerosas ya las acusaciones que han sido rebatidas por la realidad. Concretamente, la que motiva la manifestación está en entredicho. No se ha demostrado en absoluto la raíz independentista de la agresión a una mujer en la Ciudadela, por mucho que la mantengan; grandes medios también. Hasta la foto difundida es una manipulación, se trata de una cirugía nasal publicada en 2013. La Policía Local de Oliva (Valencia) también les ha desmontado la supuesta agresión de independentistas a un hombre de 75 años.

Pero todo es perseverar, que habrá víctimas. Informan de que  un grupo de encapuchados con palos y cúteres arrancó lazos amarillos en Vinyols i els Arcs. Los Mossos les requisaron el material. La Fiscalía ha iniciado investigación… a la Policía autonómica.

Punto y aparte es haber convertido al juez Llarena en un asunto de Estado. A pesar de las críticas a cómo ha llevado la instrucción de su juicio al independentismo y de que la querella presentada en Bélgica se basa en sus declaraciones en una conferencia privada y muy bien pagada. Los titubeos del Gobierno en el tema han dado alas de nuevo a la demagogia más desbocada. La antigua ministra de Sanidad del PP y ahora portavoz de Casado, Dolors Montserrat, no lo ha podido dejar más claro. Profundamente crispada, chillando en una rueda de prensa, ha exigido “ el cese inmediato de Delgado y disculpas por no defender a Llarena”.

El gobierno y sus aliados –todos de “istas” feas en la genial definición de Antón Losada- tienen ahora a dos partidos de oposición que libran su propia batalla por el liderazgo en su ideología. Cada vez más a la derecha, más a la extrema derecha. Y, si nos atenemos a lo que se lee entre líneas, la apuesta de ciertos poderes vuelve a ser Ciudadanos, partido al que intentan espabilar del noqueo que le ha ocasionado el nuevo gobierno.

No se pierdan el relato de Carmen Moraga sobre los virajes ideológicos del partido de Rivera. Doce años, desde un desnudo al que había que vestir, o unas mentes que había que llenar. El partido de Arrimadas, tan coincidentes, tan clónicos.

Pero es hora ya de abordar los jugosos datos que aporta el otro relato, las crónicas rosa y sepia que distribuyen numerosos artículos. Uno de los periodistas de cabecera de Albert Rivera nos contaba el domingo los planes para convertir a Manuel Valls en alcalde de Barcelona. Con las mismas pautas utilizadas con Rivera y sin duda con varios otros líderes. A los grandes dueños del dinero les gusta conocerlos. En privado. En secreto, suelen decirnos para que sepamos lo importantes que son esos contactos. Empiezo por esto.

 Los presidentes del Ibex 35 se reúnen en secreto con Rivera por el auge de Cs”, titulaba en marzo El Confidencial. “José María Álvarez-Pallete, Borja Prado e Ignacio Sánchez Galán han mantenido reuniones con el líder de Ciudadanos, al que las encuestas dan ganador de las próximas elecciones”, añadía. El imparable ascenso era demoscópico nada más. Luego llegó la moción de censura de Pedro Sánchez y La Moncloa se alejó.

No sabemos en qué quedará sin embargo “ el ‘feeling’ eléctrico de Albert Rivera con su principal embajador del Ibex 35”. Dado que, nos decía la crónica, “el candidato de Ciudadanos había sembrado una especial relación con Borja Prado, presidente de Endesa y el empresario que le organizó el encuentro secreto con Nicolas Sarkozy”. Todo secreto. Esto era en abril. A Rivera le organizaron una gira internacional. No he leído nada de feelings mutantes o compartidos con Pablo Casado, aunque seguro que tiene los suyos. Y ahora las giras las hace Pedro Sánchez, como presidente del Gobierno.

Lo de Manuel Valls es todavía más bonito. Una historia de amor, lujo y poder para salvar a Barcelona del nacionalismo, el separatismo, los supremacismos y los totalitarismos. Es conocida la imaginativa prosa de al menos uno de los autores del artículo, pero se edifica sobre hechos constatables. Veamos.

 Manuel Valls resucita en la política y encuentra el amor con la ex ‘primera dama’ de Pronovias”. A toda línea en este caso, relatan que la exmujer del exdueño de Pronovias hace reuniones en “su magnífica residencia de estilo colonial a la que cada año acuden numerosas personalidades nacionales e internacionales, cuya identidad nunca trasciende gracias a la discreción”. En secreto, vayamos entendiendo. Y en Menorca.

La anfitriona invitó al expresidente francés y exsocialista Manuel Valls a iniciativa del clan. Congeniaron y salen juntos. Las reuniones en casas coloniales y de vanguardia, áticos, chalets o palcos de estadios de fútbol son un clásico. Allí se fabrican negocios, líderes y políticas si es preciso, lejos de la gente a la que va a afectar. Muy lejos también de la cárcel, de los lazos amarillos, de las agresiones que dispara el odio, de las declaraciones para los medios.

Albert Rivera ofreció a Valls ser candidato a la alcaldía de Barcelona, y Valls, tras Menorca se fue a Marbella. Pero, atentos, a lo que relata la crónica cortesana:

“Manuel no acudió a Marbella a disfrutar de sus playas y espetos de sardinas, sino a trabajar a destajo. A reunirse con esas personalidades políticas, como José María Aznar, y empresariales que siguen apostando cada verano por este municipio para descansar”. Marbella, llena de amigos que organizan más reuniones, cenas y comidas, en hoteles de lujo, es el lugar ideal para pensar en ganar la alcaldía de Barcelona. “Allí había constructores, empresarios hoteleros, farmacéuticos, directivos de grandes grupos de comunicación, productores de cine y televisión, lobbystas… Mucho poder”, escriben. Le han prometido a Valls, según los cronistas, “financiación para la campaña, logística y contactos”.

No he dejado de pensar en rellenar con nombres las casillas de esas profesiones tan definidas.

La campaña sigue por este otro flanco mediático. Los independentistas hacen aquelarres pensando en las municipales, el ‘Ciudadano Valls’ tiene dudas razonables. Por cierto, las tiene, no lo ve claro aún. Sus soportes le animan entusiastas, como se ve.

Ahora ya podemos volver a leer en su contexto las proclamas por la libertad, la convivencia y la democracia de Rivera y Arrimadas y su impenitente lucha contra los totalitarismos nacionalistas, supremacistas, separatistas.

Y “todas las istas feas” también.  No están solos. La oposición embarca a la política española en la enfermiza senda de convertir los debates en un agrio cuadrilátero en el que prima el golpe sucio. Lo malo es saber cuántos hilos se mueven fuera de las cuerdas, fuera de las urnas. Aunque mucho peor es no saberlo.

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