La España que no ama Albert Rivera

Tenemos un político, con aspiraciones a presidir el gobierno, que solo ve españoles allá por donde camina. Las bromas sobre su visión de la realidad -ni rojo, ni azul; ni viejo, ni joven; ni trabajadores, ni rentistas- no deben enmascarar el profundo problema: Albert Rivera solo ve españoles de su cuerda. Los que le caben en su mirar de un solo ojo profundamente derecho como evidencian sus palabras y  sus decisiones políticas. Rivera ha reeditado el discurso del fundador de Falange, José Antonio Primo de Rivera. Y ha asustado hasta a sus mentores. Lo lanzó en un acto que tuvo su momento culminante, nos dicen,  con Marta Sánchez y “los versos que ella misma ha puesto a la Marcha Real”. Es como si todo fuera una versión de segunda mano del más antiguo y nefasto ultranacionalismo de siempre.

Es doblemente trágico en un momento en el que la derecha revienta por el PP y su nuevo detenido de peso: Eduardo Zaplana. Seguro de su triunfo (demoscópico), Rivera ya manda. Manda hasta incorporar delitos de ingeniera legal. Anticipatorios. O ampliando, por la brava, el artículo 155 de control al gobierno electo de Catalunya.  Pedro Sánchez en nombre del PSOE, se ha apuntado con fruición. Y al PP no hace falta animarle. Lista la gran coalición con la que soñaban los poderes del sistema. Se suelta tinta de calamar desde las cloacas del Estado contra los obstáculos – con motivo o sin él- y aquí gloria y después guerra.

Los expertos, sociólogos y politólogos, apuntan dos causa principales de este aparente viraje de la sociedad española hacía las posiciones retrógradas que acaudilla Rivera. La primera, que muchos lo ven como lo han vendido: de centro derecha, más a la izquierda del PP. Que ya es usar el modelo de Gafas Naranja. Y la otra, fundamental, que lleva a preguntarse: “ ¿Puedo mantenerme fiel a mi ideología o puedo votar por una vez a Ciudadanos para defender mi identidad”.  Esto se da, principalmente, entre votantes del PSOE, que han descubierto en su alma una bandera rojigualda de bandas anchas que lo tapa todo. Les oyes y parece que les va la vida en ello. Como a Ciudadanos y a PP.

Desde hace meses se advierte que el gran triunfo del “a por ellos” y, por tanto de Ciudadanos, está basado en llenar identidades perdidas o no halladas. En la necesidad de un sentido de pertenencia. Al margen de un notable rechazo hacia los diferentes. Vamos, lo que es todo nacionalismo excluyente. Todo. Pero cuesta creer que personas progresistas compartan la idea de España que abanderan Rivera o Cospedal como máximos exponentes del movimiento.

Es la España de los novios de la muerte, los toros, el eterno cerrado y sacristía, las banderas y los himnos. A los que se ha sumado Marta Sánchez , con sus “ versos” de fin de curso en Colegio concertado, gran aportación de 2018. La España de hacer la vista gorda a las trampas, a la desigualdad, a nada que perturbe el “así ha sido toda la vida”.

Con suerte, los  “patriotas civiles” –en definición de otra potente ideóloga del movimiento: Inés Arrimadas-  se pasan a la España de Campofrío, a lo alegres que somos.  A que nos dan las tantas en la calle.  A que compartimos un plato entre muchos. Aunque los mismos miren para otro lado al conocer las carencias reales de esos 10 millones de personas que en España viven bajo el umbral de la pobreza. Aunque otros se lo quiten de la boca y lo compartan fuera de los focos. Así somos. Como la mayoría de los pueblos.

Lo prioritario es la unidad –que renquea desde el nacimiento de España como nación- a la fuerza y sin condiciones.  Nos encontramos en pleno pulso suicida. Una cerrazón histórica –mutua- en busca de réditos electorales ha desembocado en un monstruo incontrolable ya, y que no lleva signo alguno siquiera de rebobinarse al menos hasta el aciago día en el que Rajoy llegó a la Moncloa.

En España hay viejos y jóvenes, mujeres a no excluir de los listados, y una notable diversidad de culturas y colores de piel.  Bastante más enriquecedora que la uniformidad que buscan. Más aún, hay zotes a barullo y gente inteligentísima. Personas honradas y auténticos forajidos. Mujeres y hombres  solidarios y generosos, y… políticos como muchos de los que ahora copan grandes espacios del escenario.

Nacer en un lugar o en otro es una cuestión accidental. De las definiciones de patriotismo clásicas, comparto la de George Bernad Shaw: “Patriotismo es tu convencimiento de que este país es  superior a todos los demás porque tú naciste en él”. Y ése es todo el argumento. Es cierto que a muchas personas, a la mayoría, el lugar donde se ha nacido y crecido les crea potentes lazos afectivos, vinculados a su desarrollo como seres humanos.  Pero de ahí, a construir todo un edificio de caracteres y superioridades sin tino va un trecho.

Nos están volviendo a vender una España de catálogo costumbrista y no la que empezaba a crecer. Una España abierta, con imaginación y creatividad. Con una capacidad de improvisación inigualable, debido a la falta de planificación previa concienzuda, en su caso. Siempre de una forma relativa, porque el peso de la España inamovible siempre se pega a los cimientos.  Y de abiertos y creativos tienen bien poco.

En la España que nos venden somos campeones en tolerancia a la corrupción. En autocomplacencia.  Lideramos la nueva lacra de los trabajadores pobres  que acaba de descubrir, aterrada, la Francia que salió de Manuel Valls para entrar en Emmanuel Macron. Compartimos con Hungría o Polonia leyes autoritarias que abochornan. Tenemos condenados por cantar. Encarcelados durante largo tiempo en prisión preventiva y privados de sus derechos por hacer política. Bajo delitos que varios países no consideran tales y por eso no entregan a los que se fueron. Por mucho que insistan como hace el juez Llarena.

Llevamos camino, como los EEUU de Trump, de un Hagamos grande España otra vez, la de la pandereta y el autoritarismo que tantas  veces ha acabado mal. Cuando podríamos  hacer una España habitable y prospera de la que sentirse orgulloso de verdad. La que, desde la Justicia a menudo obstaculizada, ya obtiene logros en su lucha contra la corrupción. La que se vuelque por la ciencia en lugar de frenarla. Por la cultura, que tanto nos ha dado a pesar de las trabas. Por la educación que es el auténtico punto de apoyo de toda sociedad civilizada. Por los ciudadanos libres y conscientes. Una España que ría, escriba y cante sin miedo. Que respete a las personas en lugar de intentar embrutecerlas para usarlas. Que no se empecine en tomarnos por idiotas. Que apueste de una vez por la decencia y erradique a tanto miserable que pudre hasta las entrañas del Estado. Por la cooperación. Por el entendimiento. Que no frene el progreso apenas lo ve despuntar. Que se quite la caspa y la gomina, o, al menos, no la imponga como modelo. Que aviente la envidia y el odio.

En pocas palabras, la idea de España que yo y muchos otros amamos, no es la España de Albert Rivera. Pero múltiples fuerzas apuestan por ella y contra nosotros.

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Federico Mayor Zaragoza: Recuerdos para el porvenir

Fue como encontrar la brújula guardada en un cajón y recordar dónde está el norte. Y, naturalmente, el sur, el este y el oeste. Agobiada por la deriva que está adoptando nuestra sociedad, un acto, un libro, una persona -y cuantas van con ella-  abrieron una ventana. Federico Mayor Zaragoza acaba de presentar  “Recuerdos para el porvenir”, referentes y valores para el siglo XXI. En un momento el que los Derechos Humanos están siendo seriamente vapuleados –y lo que es peor, obviados, ignorados-  es incluso saludable escuchar a quien ha hecho de su defensa razón de vida.

Federico Mayor Zaragoza es uno de esos escasos compatriotas contemporáneos que han dotado a la Marca España de auténtico prestigio y dignidad. En la cumbre de la madurez,  ha cuajado un libro en el que escribe de personas que “le han dejado una huella indeleble”. Habla de referentes y de valores, de ética, dignidad, humanidad, confraternización… Un discurso radicalmente opuesto a la mediocridad reinante, a la pérdida del norte y la brújula que caracteriza este tiempo. Un discurso profundamente constructivo e inspirador.

La sociedad no debería quedarse inerme en manos de estos forajidos que nos colonizan. Políticos que olvidan hasta los trazados de la democracia en aras de su propio interés y de aquellas élites a las que representan. Gobernantes saqueadores de lo público gracias a su cargo. Estafadores de todo principio de honestidad. Periodistas manufactureros de carroña al servicio del poder. Ciudadanos tibios, inconscientes del mal que causan. Hay otros, menos visibles a lo mejor, que trabajan seriamente cada día sin producir esa otra insufrible repugnancia.

Lejos de un tópico y frío relato de vidas ejemplares, Mayor Zaragoza evidencia que en todo tiempo ha habido y hay personas que han hecho realidad las utopías.  En el grado que sea. Y creo que es una luz para retomar el camino.

Aprender de Nelson Mandela el valor de la reconciliación.  De Mijail Gorbachov, la imaginación.  De Rigoberta Menchú o M´Bow, la existencia y defensa de los Derechos Humanos Universales. De Mario Soares, la visión global. De Arafat, Simon Peres e Isaac Rabin que la paz es posible. De José Luis Sampedro y Stéphane Hessel, la implicación, el compromiso. El mismo que tiene Mayor Zaragoza. Una de las pocas voces que clama contra las atrocidades que está cometiendo ahora mismo Israel con los palestinos y critica el silencio de la Unión Europea y de nuestro gobierno.

Permanente defensor de los derechos de la mujer. En constante denuncia de la pobreza y el gasto en armamento. Una vida intensa en la que Mayor Zaragoza ha estado con nombre propio en escenarios esenciales y que le ha permitido conocer de primera mano a quien importa, grande o pequeño. Para aprender y compartir lo aprendido. Siempre le he visto, en todos los actos, tomando notas en un pequeño cuadernillo.

“Los que no bajan a la calle y se funden con la sangre de su pueblo, con el barro de su tierra, con las manos de sus gentes… de displicencia mueren “,  le escribió a Indira Gandhi.

“Nadie nace odiando a otra persona por el color de su piel, su procedencia o su religión. El odio se aprende, y si es posible aprender a odiar, es posible aprender a amar”, decía Nelson Mandela,  de quien repasa múltiples vivencias compartidas.

Federico Mayor Zaragoza es un referente para mí. Lúcido, valiente, comprometido, nunca falsamente neutral, positivo.  Forma parte de un hecho importante en mi vida, además, que tuvo trascendencia. Surgió en una manifestación contra la pobreza en la que ambos leíamos un manifiesto. Hablamos mucho en las pausas de las paradas. De aquel libro de Hessel, Indignáos, que recién publicado arrasaba en Francia. España precisa muchas más indignaciones y a todas las edades, pensé. Y de ahí surgiría más adelante la idea de Reacciona, el libro español de no ficción más vendido en 2011. Con Sampedro y Mayor Zaragoza, y otros autores rotundos. “En un momento en el que los seres humanos comenzaban a inquietar a los poderosos”, escribe Federico Mayor.

“Tendréis que cambiar de rumbo y de nave”, destaca de José Luis Sampedro, otro enorme ejemplo y afecto esencial.  Y muchas de sus grandes ideas, guías  permanentes: “Tapona tus oídos contra toda sirena, átate al duro mástil de tu barca y, obediente a tu brújula secreta, pon rumbo a la aventura irrenunciable: el viaje hacia ti mismo”.

Regresar a la actualidad soez, de gritos y mezquindades,  es un duro choque. Aunque más fácil con pautas para sobrevolarlo, para ver el profundo error de dejarse succionar por esa mugre.  Con los pies hundidos en el chapapote es arduo andar, no digamos ya, volar. Bien distinto sería si al menos media docena de ideas de entidad, de reflexiones, de valores, ocuparan lugar destacado diariamente entre el adocenamiento mediático, político y, como consecuencia, social.

Es posible. Una y otra vez recuerda el que fuera Director General de la UNESCO el peligro mayúsculo de los fascismos. Una y otra vez, brinda como llave el preámbulo de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, cuando nos remite a no tener miedo.

Rigoberta Menchú saluda sus mañanas diciendo: “Perdona, amanecer, por no haberte recibido como mereces”. Mayor Zaragoza con ese recopilatorio que se hace al abrir los ojos, pensando en los instrumentos y pautas disponibles. Para “cada mañana, abordar la hoja de ruta del milagro de la vida”, dice.

“Los ojos se habitúan a lo tenue, la espalda, a estar sin alas”, cita de Mario Benedetti en la introducción. Limitaciones que coartan hasta cierto punto cuando se sabe volar.

Yo me agarré a una frase suelta en el aire cuando Mayor Zaragoza hablaba de la poderosa creatividad del ser humano, de sus logros cuando se lo propone:

“Lo inesperado es nuestra esperanza. Ojalá surja algo”.  Otra vez. Porque así ha sido a lo largo de la historia. Y ni todos los camiones de inmundicia han logrado parar el mundo. Darle una buena sacudida, sí. Y así estamos ahora. En un momento crítico en el que peligran pilares fundamentales. Una larga trayectoria permite ver, sin embargo, como dice Mayor Zaragoza, que “los “imposibles” hoy pueden ser realidades mañana”.

La democracia puede desvanecerse de la noche a la mañana

Dejemos de llorar por el 15M. Dejemos de pensar en lo que puedo ser y no fue, porque lo que hoy amenaza nuestro presente aterra. Dejemos de llorar por la leche derramada dado que estamos en trance de verter lágrimas de dolor irreparable. Múltiples y muy claros síntomas apuntan a un camino que conduce al fascismo. Con algunos matices diferentes, la versión fascismo siglo XXI. Y a una creciente campaña para su normalización. Algunos de sus exponentes están ya en la agenda mediática. Y en los propios medios incluso.

La ultraderecha actual viene envuelta en modelos de diseño y una vaciedad de mensajes que se inscribe en lo pueril. Es lo que cuadra a la sociedad, a una parte de la sociedad, que se ha dejado formatear a esa misma imagen. El cuñadismo al poder que podría caer en la tentación de saltarse buena parte de los procesos imprescindibles en democracia. Abusar de los atajos, de las fakenews que al mismo tiempo dicen combatir en un redoble del cinismo. Temibles sus señalamientos y su irresponsabilidad. Trump es el prototipo, pero no está solo. El modelo se está expandiendo y brotan esquejes por medio mundo. En Europa. En España. Sin reparar en la extrema peligrosidad del fenómeno.

Nuestro país es proclive a esa tendencia. Un artículo de The New York Times se preguntaba hace unos días  por qué se están rompiendo tantas democracias y citaba en la primera frase a España: “Italia, Polonia, Hungría e incluso España: la democracia europea está en ruinas”. Luego venía un listado de los habituales.

Una de las razones fundamentales -explicaban los autores y  lo comparto completamente- está en el poso que dejan las dictaduras. “Más de dos tercios de los países que han pasado a la democracia desde la Segunda Guerra Mundial lo han hecho bajo las constituciones escritas por el régimen autoritario saliente”, dicen. En esas circunstancias han procurado  salvaguardar a las élites y darles una ventaja en política y en competencia económica. “Para lograr estos fines incluyen factores como el diseño del sistema electoral, los nombramientos legislativos, el federalismo, las inmunidades legales, el papel de los militares en la política y el diseño del tribunal constitucional”.

En este contexto y con una severa recesión económica puede ocurrir que “el descontento ciudadano cristalice en furia e incite a los votantes a expulsar en masa a los partidos políticos tradicionales”. Y “conducir finalmente a la desaparición democrática” cuando los actores principales de la política apelan a la demagogia.

En España, clavan el diagnóstico. Nosotros tenemos viejos y nuevos entusiastas adictos a la demagogia. Además.

El sustrato antidemocrático, impregnado de corrupción, nos lleva a asistir a hechos espeluznantes que no hubieran sido admitidos hace bien poco. No en el famoso 11M del 11.  Ahí tenemos vigente y renacido un Ducado de Franco que se están comiendo todas las élites y que, como decía nuestro compañero Carlos Hernández, no será tan difícil de suprimir cuando Felipe VI le quitó a su hermana y a su cuñado el Ducado de Palma.  Es un conjunto inmenso  donde el viejo franquismo y la eterna ultraderecha sientan sus reales sin el menor pudor. Un sector de la justicia se muestra tuerta al enjuiciar sus atropellos.

Es un país en donde está a punto de entrar en la cárcel una persona por cantar. Se juzga a una revista por un chiste. A la mínima –y a causa de las reformas que votaron y no retiran PP, PSOE y Ciudadanos- cualquier cosa puede ser considerada terrorismo. Es un país en el que el bocazas mayor del reino propone desde los micrófonos bombardear Barcelona, atentar en Alemania, o descargar una  escopeta sobre políticos que le cae mal, en total impunidad.

Es un país en el que los líderes de Ciudadanos, Rivera y Arrimadas en cabeza, presionan para saltarse la voluntad de la mayoría de los catalanes y los propios mandatos constitucionales y no solo seguir sino intensificar la soga del artículo 155 en Catalunya. Pedro Sánchez, reunido con Rajoy, se apunta al tutelaje. Se ha mostrado dispuesto a activar el 155 con contundencia, si el Govern toma el camino de Torra y  a mantener el control de las cuentas públicas de la Generalitat . Desde el PSOE,  Pepe Blanco propone que Rajoy nombre presidenta a Arrimadas (el gran plan del sistema) porque es “lo normal”. ¿En serio no chirría todo esto a los demócratas?

Denunciarlo no es apoyar las ideas y los excesos del nuevo presidente catalán, Quim Torra. O cualquier disyuntiva excluyente entre blanco o negro. Salvo la que preserva  valores fundamentales como la verdad, la justicia, la democracia. Precisamente los que no admiten medias tintas. El problema es que la torpeza malintencionada actual no entiende o no quiere entender que el maniqueísmo se supera al término de la infancia. Esta puede ser la gran falla de base que nos está conduciendo a un futuro realmente temible.

Hablamos ya un día de El cuento de la criada ( The Handmaid’s Tale), publicado por la escritora canadiense Margaret Atwood en 1985, y renacido en 2017 al convertirse en serie de televisión. En una nueva introducción, la autora apunta ideas clave: “Como nací en 1939 y mi conciencia se formó durante la Segunda Guerra mundial, sabía que el orden establecido puede desvanecerse de la noche a la mañana”. Asegura que no sirve decir “esto aquí no puede pasar”. Porque, “en determinadas circunstancias puede pasar cualquier cosa en cualquier lugar”.

Cita Atwood los temores que suscitó Trump desde que puso el pie en la Casa Blanca. Con él se instaló “la percepción de que las libertades civiles básicas están en peligro junto con muchos de los derechos conquistados por las mujeres”. Porque “las mujeres y sus descendientes han sido la piedra de toque de todo régimen represivo de este planeta” a lo largo de la historia. No ocurre solo en EEUU ni mucho menos. Repasen la lista de las democracias en ruinas.

Añade la autora de El Cuento de la Criada que “muchos regímenes totalitarios han recurrido a la ropa -tanto prohibiendo unas prendas, como obligando a usar otras- para identificar y controlar a las personas. Así resulta mucho más fácil señalar a los herejes”.  No pienses en amarillo, se podría añadir. Usa rojigualda en bandas anchas o estrechas.

Ve Margaret Atwood  al alza –también-  “la proyección del odio contra muchos grupos”.  Muchos. Los extremistas solo ven odio en el odio ajeno. Y no olvida hablar de la complicidad con la tiranía de algunos entre las propias víctimas. Los que aceptan la merma de sus derechos a cambio de una cierta protección.

La democracia, toda tu vida, se puede ir al traste en un momento, en cualquier momento. Te pueden matar a sangre fría en una protesta cuando se abre una cadena de resultados previsibles. Eligen a Trump, un necio, ególatra y malintencionado. Por sus intereses personales cambia su embajada a Jerusalén en el polvorín israelí.  El Ejército mata  a 49 palestinos. Hiere a más de 2.400. Así, precisamente, triunfaba la involución en El Cuento de la Criada.

El principal valor de escribirlo ayuda a que no se cumpla, dice  Margaret Atwood, quizás para alentar la esperanza. A buscar resortes para salir de ese canal de bordes elevados que nos impide ver el conjunto y el rumbo, desde luego.

En 2011, una gran parte de la sociedad española entendió, tras la indignación de las plazas del 15M, que no debía votar otra vez al gobierno del PSOE. No atendió tanto a la segunda parte del enunciado: tampoco al PP.  Y así le dio mayoría absoluta. Manos libres para cuanto quiso y quiere hacer.

Ahora mucha gente va comprendiendo que el diluvio de destrozos, insultos y desfachatez del PP hacen insostenible su gobierno. Y se disponen a solucionarlo –dicen las encuestas y los medios, dicen, dicen que no sé yo- entregando el poder a Albert Rivera y sus Ciudadanos. Cada vez que España tiene un problema serio, se va más a la derecha.  Y a una sociedad más banal, más perdida.

Crónica emocional de la malsana realidad

Sigue el PP su camino imperturbable de reincidir en sus clichés. Ya tiene presidente en Madrid.  Designado por Rajoy. Es experto en ceremonias de puestas de largo de siglos pasados y en insultar a la izquierda, especialmente a las mujeres. Por la edad, también. Se traga y difunde los bulos de su partido. Se comporta, pese a todo, como un trol sensato en Twitter, más sensato que los titulares. Un precursor del cuñadismo en política. Es, en definitiva, un señor de la tradicional derecha española, manifiestamente clasista y rancia.

A Ciudadanos le parece bien Ángel Garrido. Comparten odio visceral a la izquierda.  Los habitantes de Madrid les importan mucho menos que manejar bien el interregno para ganar las elecciones en 2019. Pío García Escudero, tocado por una buena pasta “en créditos” –como él mismo dijo- de la Caja B que controlaba Bárcenas, va a presidir la gestora. Nada dice el partido de Rivera. Tan selectivo y cambiante para sus cosas.

Siguen PP y Ciudadanos tal cual, pues. Y, sí, también el PSOE y Unidos Podemos en sus distintas burbujas, flotando en paralelo.  Y los partidos catalanes. Y el PNV. Todo.  Igual, con viraje a peor. Tan similar que sale el Barómetro del CIS y todos se congratulan de sus éxitos. Al PP le aguanta un 24%, seguiría siendo la lista más votada, que ya les vale. PSOE y Podemos confían en que Ciudadanos se desgaste. Una vida esperando que se desgaste el PP y ahora toca aguardar desgastes nuevos, mientras quien más se desgasta es la sociedad.

En el continuo girar de la rueda, no faltará alguna crítica ácida de Felipe González a la Venezuela de Maduro que es lo peor del mundo mundial de todos los tiempos. Ni una exaltada preocupación desde Ciudadanos y el PP por el adoctrinamiento escolar que no sea en cuplés de Banderitas e himnos de novios de la muerte. Ni una coz del portavoz Hernando.  Ni una salida de tono, altamente estentórea de Girauta. A quien se le sube el agro a la mínima como a su correligionario Jiménez Losantos (demos gracias que no coge la lupara) . El propio presidente de Ciudadanos participa de esa enardecida actitud. Es ver un independentista y también se tira al monte.

No nos veremos libres tampoco de los centenares de machistas de testosterona desbocada luchando prestos a desahogarla sin pararse en nada.  Ni de la ceguera buscada de varios miles más. Ni de algún juez que disminuya una condena porque el violador de un objeto etiquetado como mujer c ontó con algún atenuante como ir borracho,  el angelito.

Tampoco nos privarán de la enésima manipulación de RTVE. Una televisión pública que ha convertido sus informativos en una máquina de propaganda del PP y de sus propios programas de entretenimiento. Y que hurta información esencial. Ni de un, dos, tres, cuatro tertulianos, sentados en los platós con la sagrada misión de lavar los desafueros de la derecha. Tan segura de su impunidad que manda a joderse, con todas las letras, a quien se le antoja. Con las mismas “santas pascuas” que precarizan la vida del colectivo del que toque aprovecharse. Y siempre caerá algún tipo, un catedrático, por ejemplo,  obsesionado con que le chupen él sabe  qué un par de mujeres concretas: Carmena y Margarita Robles como castigo a su maldad.

Pasaremos página de las corrupciones del día, porque el hecho de que miembros del PP –preferentemente – nos saqueen las arcas del Estado ya aburre un poco. Habría que echarle unos gramos de algún tipo de pimienta, la jamaicana que pica lo suyo. O un “Soraya y María Dolores se llevan mal”. Y una controla todo el aparato de poder y la otra un arsenal creciente de armas y efectivos para usarlas.

Y no pasa nada aunque sepamos –los que no viven a la sopa boba de la información oficial– que el PP contrató la plataforma SNAP para anular el éxito de Podemos en redes. Con Arriola de gestor y dinero público. Y otra, del Grupo Zed,  contra Pedro Sánchez, además.  Cómo van a estar las criaturas, si parecen los hijos de la madrastra. De las pérfidas del cuento, que, sin duda, encontrarían hoy justificación en medios y judicaturas. Este maltrato mientras los hijos favoritos del Sistema, PP y Ciudadanos, operan a sus anchas, entre algodones de mimo. Esto es trampa, altera resultados, pero éste no es un país que se preocupe en exceso de estas minucias.

Así ocurre que la prestigiosa revista The Lancet lanza un duro estudio contra el destrozo de la sanidad pública española llevado a cabo por el PP y exige a Rajoy que revierta los recortes. Y ni Trending Topic es siquiera. Cómo se le va a prestar atención sin ser  TT. Ni la desigualdad que se extiende hasta quitar el pan de la boca a 700.000 hogares como mínimo. Ni la advertencia de la Comisión Europea sobre los salarios reales españoles: retrocederán este año un 0,4%. Los  únicos de la UE que perderán poder adquisitivo en 2018.  Ni nuestro liderazgo en obtener los peores datos en la media europea  sobre “trabajo decente y crecimiento económico” de la ONU.

Hombre, pónganle otro poco de Sáenz de Santamaría con gafas Audrey Herpbun, otro poco de Girauta a punto de coger la escopeta, a ver si así entran mejor estas noticias.  O un libro que titule de forma “sospechosa” el nombre de España. O un libro, sin más, de los de leer. O sazónenlo con algún cotilleo que evoque las rivalidades de la corte versallesca.

En Londres, acaba de celebrarse un Congreso sobre temas tan aburridos como estos que acabo de citar. Han hablado sobre el lenguaje de los estornudos o sobre guisar en una tetera. El organizador dice que “cualquier tema aburrido puede resultar apasionante si se cuenta con energía y entusiasmo”. Prácticamente el mismo día, se supo que 78 personas sin hogar habían muerto durante el invierno en calles del Reino Unido. Habían muerto tirados en la calle en un Primer Mundo en el que sobra de todo y ha de fabricar interés para no morir de tedio.

Cunde una desazón que produce cansancio, agotamiento, cada semana desde el mismo lunes. Y, al tiempo o alternativamente, esa abulia que inclina a la indolencia. Es vivir en un bucle sin fin. En el que seguimos viendo a quienes pueden decir basta a todo,  critican la situación, y no se mueven. Hay que seguir esperando desgastes. Pobres de nosotros, bipolares, trifásicos, nos montamos a lomos de un cometa cuando avistamos una luz.

Menos mal que estamos las mujeres y los pensionistas saturados de agravios y decididos a no dejarnos engañar más.  En principio, que luego llegan las encuestas con su mazo disuasorio. Atrapados y asqueados, algunos, alguna, en esta rutina de la malsana realidad.  Esperando a ver qué fuerzas de la naturaleza humana pueden más.

 

*Publicado en eldiarioes 8/05/2018 – 

El Parque Juan Carlos I y las garrapatas del “yo primero”

 

Movil primavera 2018 498Redescubrí el domingo el Parque Juan Carlos I de Madrid que, con el tiempo, se ha convertido en un lugar precioso y muy bien ortganizado. Con campiñas para perder la mirada y tumbarse en la yerba.

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Juegos para niños y mayores. Jardines específicos. Zonas de comer trayendo los alimentos de casa.

Monumentos como estos dedos que escapan de la tierra.

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Un canal. Con suerte puedes ver a gente en bicicleta, pasando por la orilla del agua donde otros reman. El domingo había mucha gente, pero todavía podían encontrarse muchas zonas donde sobresalía el canto de los pájaros.

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En el exterior, un cómodo aparcamiento. Hoy, martes, estaba completamente lleno. Con colmo. Con coche cruzados en la última rendija.  Trabajadores de la zona me han confirmado que allí aparca todo el mundo durante horas. De oficinas y de donde les viene en gana. De forma que no hay lugar para quienes van al parque y utilizan su vehículo.

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El colmo ha sido ver a una pareja que ha aparcado en los espacios reservados para discapacitados. Y se han ido andando con todo garbo a la feria de Gourmet Arquitech que se desarrolla en el Recinto Ferial cercano. Sospecho que su discapacidad esencial  es en la ética.

Ser ciudadano, vivir en comunidad implica no aprovecharse de los demás. Ese aparcamiento es  para el parque. La Feria tiene uno enorme, de pago, eso sí. No es de recibo tampoco ocupar durante horas ese espacio a diario por trabajar allí cerca o donde alcance el bus, no es el cometido de ese aparcamiento.

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El cambio del domingo al martes en este parque me ha parecido un símbolo de ese Madrid que cuenta entre sus vecinos con una parte de seres notablemente incívicos que solo piensan en ellos mismos. Y cuyas actitudes se demuestran en múltiples facetas

En el parque seguían cantando los pájaros y se disfrutaba de una tranquilidad paradisíaca. Pero hay gente que no sabe vivir sin subirse sobre los demás y complican la vida a otros.

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Tetuán Resiste y los 1,7 millones de deshaucios

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Éste es un libro editado por crowdfundingInicialmente se buscaba ayudar a Isabel Tejero, #Isa, una mujer juzgada y condenada por ir a parar el desahucio de un vecino en 2014. Las leyes vigentes le depararon condena de cárcel -que sin antecedentes no implica ingreso en prisión-, multa y, sin duda, el vía crucis del proceso. Sentenciada a finales de 2017, sigue el procedimiento de recurso. Este libro sirve para pagar multas y procesos judiciales de otros vecinos del barrio. Y sirve sobre todo para informar de una forma directa y concienzuda sobre asuntos que interesan esencialmente a cualquier ciudadano.

Pero el libro se convirtió en mucho más que un caso concreto. Habla de Tetuán, un populoso barrio al norte de Madrid con más de 150.000 habitantes, que es varias veces más que algunas comunidades autónomas españolas. Muy heterogéneo, multicultural, auténtico, lleno de vida, y de gente luchadora.  Diría que es de los pocos que quedan con esa fuerza y esa conciencia de la realidad.

Tetuán Resiste nació del colectivo de vivienda de la asamblea 15M en el barrio. La que hizo y hace un trabajo minucioso de análisis, plagado de datos y cuadros explicativos. También muestra esas fotos en blanco y negro -imagino que para abaratar el coste de la edición- plenas de sabor de barrio obrero aunque ahora les están naciendo solares para construir pisos millonarios.

Fruto de este trabajo, el libro “Tetuán Resiste” nos cuenta la gran sangría que han supuesto en España los desahucios. Nacidos de una política de vivienda que, ya desde el franquismo y continuada por los gobiernos de la democracia, se basó en considerarla más un negocio lucrativo que un bien social, al contrario de otros países europeos. Alemania sin ir más lejos. Y ni mucho menos se pensó en el derecho a una vivienda digna que establece nuestra  Constitución.

Entre 2001 y 2016 se realizaron en España 1,7 millones de procesos de desahucio, según la estadística del Consejo General del Poder Judicial, CGPJ, tanto de casas en propiedad como de viviendas alquiladas.  Entre 2001 y 2007, antes de la crisis, se iniciaron diariamente 180 procesos. Tres cuartas partes lo fueron por impago de alquiler. Entre 2008 y 2016 la media diaria se dobló con 390 procesos diarios. Lo cuenta el libro entre otros muchos datos.

Todos ellos con personas dentro, como es obvio. Con sus historias, sus anhelos y su desconsuelo y desamparo al tener que dejar su casa. Con sus mecanismos de defensa frente a los bancos. Casos muy sonados como el de Ofelia Nieto. Está la búsqueda de cambios legales, o de que se apliquen resoluciones y recomendaciones internacionales. Se aportan caminos y soluciones.

El libro cuenta con imágenes de fotografos profesionales como Olmo Calmo, Hugo Atman o Juan Carlos Mohr, entre otros. Con textos de Isaac Rosa o César Rendueles, que han colaborado con ellos, y de los propios vecinos del barrio. #Isa, la heroína, el detonante, dijo que ella no sabía escribir. Y sí sabía contar ideas y mandarlas en WhatsApp, en donde sobresale esa potencia de las mujeres que existe como sólida base y tantos pretenden acallar.

“Este libro va de lucha. Yo he llegado aquí y allí estaban ellas. Movemos montañas. Nadie sabe más de precariedad que ellas, ni economistas, ni nadie. Y nadie reconoce la justicia social. Mis compañeras no dan conferencias, pero se enfrentan a estafadores, a fondos buitre, fabrican trincheras.

Y dulces. De chocolate”.

 Este libro y esta actitud va de lucha, sí.  Y de organización. Y de ganas de resolver los problemas. Juntos se logra más que solos. Y cada cual ha de arrimar el hombro en lo que pueda.
Queda pagar multas, recursos, procesos. Así que para conseguir el libro “Tetuán Resiste: la lucha por la vivienda de un colectivo de barrio”, que cuesta 15 €, nos dan estas referencias:
En el barrio en fotocopias Asaf de Francos Rodríguez 6.
O por correo a tetuanresiste@gmail.com

Albert Rivera y su ultranacionalismo español

Abres la web del diario El Mundo y te encuentras las fotos de varias personas que, por su aspecto, podrían formar  parte -piensas- de un grupo de investigadores. Pero la noticia que incluye sus imágenes viene con un titular muy distinto: “Los 9 maestros catalanes de la infamia”. Sentenciados de antemano por Javier Negre, un conocido escribidor diestro en estas labores. Quiénes son y cómo se comportaron el 2-O, allí está Negre para despedazarlos en la más acreditada escuela de “La mirada del asesino” de ABC o la Conspiranoía del 11M de su propio periódico.

La pesadumbre es grande al ver este señalamiento activo, sin pruebas, de unos maestros que el 2 de Octubre tuvieron que explicar a los alumnos los destrozos que se encontraron en su colegio al llegar a clase. A preguntas de los propios escolares, según declararon. La Fiscalía los denunció, el gobierno no abrió expediente. Se les acusó de “injurias graves a los cuerpos de seguridad del Estado” y la denuncia se encuentra en un estado preliminar de tramitación.

Dos secretarios de Estado acudirán al Colegio a prestar su apoyo a los padres. El asunto se ha enconado desde el artículo de El Mundo. Negre, muy novelesco en sus descripciones, enumera a los maestros casi en ficha policial. Y nos cuenta, por ejemplo, que una de las profesoras “organiza eventos de salsa”.  A ésta le pone la foto en minifalda. Es la que más ataques está sufriendo.  A los familiares les cuesta creer lo que se ha desencadenado.  A este punto que enlazo. Porque las voces de las denuncias o de las especulaciones periodísticas se oyen, las de los profesores aludidos no. Salvo que niegan las acusaciones.

La desazón se acrecienta el domingo cuando a primera hora de la mañana aparece un tuit de Albert Rivera, reproduciendo las fotos. Tan rápido para unas denuncias, tan lento para otras (la sentencia a La Manada, por ejemplo).

Albert Rivera@Albert_Rivera

Los maestros separatistas que señalaron públicamente a hijos de @guardiacivil en Cataluña. La fiscalía les investiga por delitos de odio, pero el Gobierno de España dice que no les abrirá expediente. Con cobardía nunca se vence al nacionalismo. http://www.elmundo.es/cronica/2018/04/29/5ae49c68e5fdea63208b45de.html 

Los 9 maestros catalanes de la infamia

La mañana del pasado 2 de octubre el profesor de Matemáticas del instituto público El Palau de Sant Andreu de la Barca (Barcelona) no dio clases de álgebra a sus estudiantes de cua

elmundo.es

Un aspirante a la presidencia del gobierno no puede dar por buena una información como ésa. No puede sumarse a una condena sin juicio. Y mucho menos aplicar tan grave pena. Son maestros, no terroristas. Un político, medianamente sensato, sabe de los peligros de los señalamientos y debe tener la mesura suficiente para obrar con proporcionalidad. Los maestros de la infamia, casi nada.  Las dianas son muy peligrosas en política.

En sociedades mucho más violentas que la española los señalamientos llegan a tener graves consecuencias. A Sarah Palin, líder del Tea Party y aspirante a la vicepresidencia de los EEUU, la apartaron de la carrera tras haber colocado puntos de mira de rifle sobre varios nombres de sus rivales políticos. Fatalmente, un asesino se animó a dar la solución como pedía Palin. Y tiroteó en el cerebro a la congresista demócrata Gabrielle Giffords, destacada en la lista negra de Palin. La dejó con graves secuelas y, de paso, mató a otras 6 personas.  Fue en enero de 2011. Hubo un gran debate sobre los señalamientos. Pueden verlo aquí con detalle. Incluí, por cierto, las declaraciones exculpatorias de Palin de un periodista español llamado poco después a superiores destinos.

Concluye Albert Rivera su desafortunado tuit: “Con cobardía nunca se vence al nacionalismo”.  Me animo pues a alertar del ultranacionalismo español que aqueja a Rivera y en general a su partido, a Ciudadanos. Hemos visto ya múltiples síntomas y éste lo ha corroborado. Rivera empieza a parecerse mucho más a Marine Le Pen que al Macron con quien se quiere equiparar. Y eso que Macron propugna una ley de inmigración que ha hecho dimitir a uno de sus diputados. Y tiene a Francia en pie de huelga por sus drásticas reformas neoliberales. En ese punto, sí coincidirían.

Tampoco es ajeno Macron a la exaltación nacionalista. Se le han visto ramalazos con la grandeza de La France, pero la Cruzada de Rivera o Arrimadas va mucho más allá del clásico chovinismo francés. Es un nacionalismo populista de derechas inequívoco. Del que no parece ser consciente. Dice Rivera que hay que ser valiente para afrontar este problema y se lo puede y debe aplicar a sí mismo. Hay que decirlo  aunque choque al paraguas  protector que rodea a Ciudadanos.

El problema de posiciones tan extremas es que acarrean falta de mesura en el juicio. La nueva hornada de políticos, muy cercanos a la ultraderecha, viene con una notable falta de criterio. La verdad, como valor relativo, y la mentira o inexactitud, como herramienta a utilizar a discreción.  Donald Trump se plantó el domingo ante una multitud para decir que la Unión Europea nació para aprovecharse de América y se quedó tan ancho. Sus fieles se lo tragan. Son los que le han elegido a imagen y semejanza de sus sueños de triunfo. Este es el mundo que viene, hasta que estalle por su propia sinrazón y vacuidad.

No se pierdan a nuestro  Albert Rivera apropiándose de Clara Campoamor para su causa con tales errores históricos que tuvo que ser corregido por Isaías Lafuente, el biógrafo de la gran política feminista. Pero en estos tiempos funciona el “tú di que algo queda”.

El Partido Popular está cayendo absorbido en su degradación y Ciudadanos sube en las encuestas. Con estos preocupantes parámetros que se observan. Cambian de opinión de forma drástica sin pestañear.  Adoptan decisiones por encuestas como si fueran  estudios de mercado y no fundamentos sólidos.  Les sobran los sindicatos y apoyan la justicia exprés para los desahucios –de momento, para los desahucios-. Las dilaciones en  la Comunidad de Madrid, tras el penoso episodio de Cifuentes, ya no ocultan la búsqueda de su propio interés.  ¿Qué quieren los madrileños? Un interino, ya ven ustedes.

Ciutadans@CiutadansCs

💃@InesArrimadas “Si se repiten las elecciones en Cataluña será porque los partidos separatistas no han tenido la valentía suficiente para reconocer el fracaso absoluto del ‘procés'” pic.twitter.com/UGMIPklqTu

Ciutadans@CiutadansCs

💃@InesArrimadas “Lo que más importa a los madrileños es que haya un presidente interino hasta el final de la legislatura para así generar un cambio con elecciones en mayo de 2019” pic.twitter.com/tNNuqLXjkf

Ver imagen en Twitter

La ocurrencia de un Manuel Valls, desahuciado en Francia, como candidato a la alcaldía de Barcelona, no hace sino acrecentar la inquietud. Un puro dislate.  El presidente que expulsó a 12.000 gitanos de Francia. Y tan creído de sí mismo -a pesar de los varapalos recibidos-  que quiere encabezar una candidatura unitaria. De todos los que se llaman “constitucionalistas”, apartando a un posible candidato de PSC. Es como si quisiera seguir el camino que iniciara en Francia donde su partido pasó del gobierno a malvender la sede de París. Y Valls a renegar del socialismo.

El gran escollo de Ciudadanos puede ser su sesgo de género, con un impostado y oportunista feminismo reciente que no ha convencido. Inicialmente incluso negaron la propia existencia de la violencia machista diferenciada. Y con Inés Arrimadas de estandarte, pasaron de rechazar la huelga feminista del 8 de Marzo a plantar el lazo violeta en primer plano. Les ha pasado factura. Un trabajo demoscópico publicado por el analista Kiko Llaneras en El País a través de 33.000 entrevistas desde 2015 advierte que el voto de las mujeres se aleja de Ciudadanos.  Ven más allá del modelo que se ofrece en la pasarela. Mientras, otros, son tan miopes que no entienden en su plenitud el poder que ha emergido de las mujeres, el inmenso hartazgo de las mujeres.

Ciudadanos no es un partido de centro, no lo es Albert Rivera en particular. Entre sus múltiples cambios de postura, siempre emergen posiciones altamente conservadoras. Incluso algunos atajos en los valores esenciales como ha evidenciado el señalamiento de los profesores con la divulgación de sus fotos.  Fundado en el señuelo del adoctrinamiento en la escuela catalana que no avalan los datos como algo generalizado  y con repercusiones. Vean  este estudio del politólogo Luis Orriols de hace unos meses. El mantra queda, sin embargo, como tantos otros.

Albert Rivera parece desahogarse en Twitter como Donald Trump. Cada vez se da más a conocer a través de su profusa exposición. Y ofrece síntomas de actitudes inapropiadas en un político que aspira a gobernar para todos los españoles. Asustan y preocupan. Porque quizás lo más temible de estos tiempos políticos, tan escorados hacia lo irracional, es la frivolidad y falta de criterios responsables.

 
 
 
*Actualización 3-5-2018
Arran-joven, una organización juvenil independentista de la órbita de la CUP han puesto este tuit:
 ciudadanos.arranz.nonoscallarán
 
Al que se han lanzado en masa Albert Rivera, aspirante a presidir España o Begoña Villacís a la que dan por hecha la alcaldía de Madrid -salvo imprevistos-. Con un hashtag que dice #NoNosCallarán y es el primer TT en la tarde/noche de este jueves. Lo más visto. Tras haber tuiteado desde presuntas posiciones de más altura la infamia de Negre.
 
Qué nivel. Como niños. Unos lo son, otros no. Me pregunto, asustada, en qué manos estamos. O quieren que estemos. 
 
 

Acaben con esta insoportable pesadilla

Fue un mazazo, no por esperado, menos traumático e indignante.  La Audiencia de Navarra dicta una sentencia por la que exonera a ‘la manada’ del delito de violación.  Y se hace una filigrana para nombrar uno por uno los “abusos sexuales” de cinco hombres que acorralaron a una chica de 18 años y la sometieron a 11 tandas de penetraciones alternativas orales, anales y vaginales. Con agravantesLos detalles enervan.  Y se agravan con la interpretación de los magistrados. No se resistió. Y se ve que juzgaban a la víctima, a la mujer vejada, a la mujer.

La sentencia ha dado la vuelta al mundo para nuestro escarnio, para una nueva evidencia de lo que es España hoy. Informan de ella en periódicos como The Washington Post The Guardian o  The New York Times y destacan que dos miembros de ‘la manada’ pertenecen a “cuerpos militares”.  En España esto cuenta. Del mismo modo que se pena con cárcel un rap, se persiguen camisetas amarillas, y se dan por sobreseídas  las denuncias presentadas contra agresiones de la extrema derecha. Flagrantes casos hemos visto. Se puede hasta insultar, amenazar y agredir a cargos públicos siempre que sean de izquierdas. Léase el caso de la Presidenta de las Cortes de Aragón o de la Alcadesa de Madrid.

Miles de personas nos vimos impelidas a salir a la calle tras conocer la sentencia. Afrontando incomodidades. Afrontando los rigores de este cuasi estado de excepción que penaliza la protesta. Y era un alivio sentirse hermanada con las voces que rechazan la justicia patriarcal, que se ofrecen a ser el apoyo, la manada de la doble víctima de las cinco moles que la usaron como cosa sexual y de los 3 magistrados. Pocas veces he visto tal indignación, masiva, intensa, nacida de una reacción inmediata a un desgarro.

La concentración en Madrid era ante el Ministerio de Justicia. Y poco a poco empecé a fijarme en el abismo que mediaba entre los manifestantes y el edificio que alberga el Ministerio. Cerrado, seco, pétreo, sin vida, sin soluciones. No, a las miles de personas que las piden porque las necesitan. El antiguo Palacio de la Marquesa de la Sonora, levantado en el Siglo XVIII, completaba la gran metáfora de España frente a una multitud viva y cargada de razón.

El problema es que ésta es la tónica. Y no podemos más. Millones de personas nos sentimos acorraladas  en un oscuro portal mientras la fuerza irracional nos asalta penetrándonos por cualquier parte que pueda. Y  tenemos la impresión de que algunas veces  la forma de impartir justicia y las propias leyes lo amparan. Las reformas de las legislaturas de Rajoy han colocado en el ordenamiento jurídico mordazas impresentables en democracia y ahí siguen.

Las respuestas políticas a la sentencia de La Manada no pueden basarse en que se tengan hijas, madres, tías, primas, padres, abuelos, hijos o padrinos. Como han hecho, en particular, los líderes de Ciudadanos Rivera, Arrimadas o Villacís en tuits clonados. No, hablamos de personas, de derechos, y de políticos que aspiran a gobernar y solucionar problemas reales.  En la misma línea, el ministro de Exteriores o el propio Catalá, de Justicia, han proclamado la misma comprensión, sin madres e hijas de por medio.

Todo nace de un fondo que nunca se ha limpiado. Que se recuece en sí mismo. Es la exoneración de La Manada, la eterna culpabilización de la mujer, la desigual actuación de la justicia, la censura, el recorte de derechos. Y además la corrupción, el abuso, la mentira y manipulación constantes. Es la compraventa de votos para amarrar la silla y seguir en la brecha de lo mismo. Los fiascos económicos edulcorados que ocultan la miseria que ha creado la desigualdad. Es Cifuentes y todo el PP, son los medios de parte, son las inverosímiles excusas de los políticos que tienen en su mano cambiar este escandaloso despropósito en el que vivimos y no lo hacen.

Volviendo a casa de la concentración, nos cuentan que el PP y la presidenta que puso Rajoy en el Congreso  se han movido por fin en un tema enquistado. Para aferrarse. “ El PP se niega a soltar el control de RTVE ante la indignación de la oposición: “Es un escándalo sin precedentes”. Y una piensa que el escándalo, con precedentes, es esta enorme pantomima de la que algunos de sus protagonistas no parecen ser conscientes. O creen que todos los ciudadanos se tragan.

La deriva de este país precisa un cambio total. Urge un futuro diferente.  Se ha propalado tal degeneración que millones de personas no cuentan entre sus valores ni con la democracia, ni con la más elemental decencia. Cuando este mal afecta a una sociedad puede hablarse de un camino hacia un Estado fallido.

Déjense de zarandajas y actúen. Manden al PP a la oposición a que se regenere con cuanto conlleva. Que buena falta les hace y nos hace.  No precisan a Ciudadanos -cada vez más a la derecha- a quienes están ayudando a crecer. El PSOE tiene en su mano esa posibilidad y no lo hace. ¿Por qué? No empiecen otra vez unos y otros con la falacia de que si un día Pablo, que si un día Pedro. Aunque así fuera estamos a 28 de Abril de 2018 y esto es insoportable.  El drama es que no lo hará, casi nadie confía en tal posibilidad. Hay derecha sucia y descomposición para rato.

Nadie es imprescindible en política. Nadie. De hecho, los cargos no son perpetuos más que en ciertas anomalías democráticas.  El que no sepa cómo afrontarlo que se vaya a casa. Ustedes no se dedican a la política para asegurarse un sueldo.  Es el servicio a la sociedad lo prioritario. No basta con cambiar leyes torcidas. Hay que limpiar las instituciones. Arbitrar mecanismos de protección de la democracia.  Hay que educar en valores y no en burricie para proteger a las personas más sugestionables y por extensión a toda la sociedad. Hay que responder al abandono, la impotencia, en la que muchos se ven.

“Me levanto igual que me acosté triste, enfurecida, dolorida ante la indefensión que sufrimos las mujeres”, leo. “No puedo describir la sensación de desamparo, rabia, y profunda tristeza que siento”… Es el latido de dolor de muchas personas. Hombres y mujeres, ante múltiples situaciones de todos los días. Hay una acumulación insoportable de abusos, prepotencia, mentiras que ocasionan daños, zozobras y angustia.  Salvo unos cuantos beneficiarios de esta situación, y la inevitable cuota de “amebas”, estamos indignados, descompuestos, heridos, desesperanzados.  No podemos seguir así, no aguantamos más. Por eso nos tiramos a la calle algunos, muchos, y algo se mueve.  Ese muro pétreo, de ventanas quietas, de visillos inamovibles, que es de todos, ha de abrirse para que entre de una vez la luz y el aire.

Demos gracias al PP

¿Por dónde empezamos?  ¿Por un portavoz del PP exigiendo a los pensionistas que den las gracias al gobierno y encima por una presunta subida que no se ajusta a la realidad? Quizás, mejor, arrancar con la policía nacional requisando camisetas y bufandas amarillas a la entrada de la final de la Copa del Rey. Haciendo desnudarse de ellas a quienes las portaban para arrojarlas a un contenedor común. Por la brava, el amarillo como peligro público.

O por Cifuentes en la descomunal osadía de acallar las voces que informan de su falso máster y cuanto ocultaba. La querella contra Ignacio Escolar y Raquel Ejerique de eldiario.es , ha llegado. La ya es presidenta de la Comunidad de Madrid los denuncia por  “faltar a la verdad, injurias y calumnias”  que “persiguen” atentar contra su reputación y su honor. Agarrada a  la roca como Rajoy contra viento y marea. Cayéndosele a pedazos cuanto toca e inmutable en el puesto. Hasta que la tumbó un vídeo guardado con la peor intención.

Es difícil elegir el hilo de dónde tirar para iniciar el relato de esta enquistada etapa.  La conclusión está clara: España ha entrado en una deriva delirante. Sin que, quienes podrían operar cambios sustanciales, muevan un dedo. Es una clave significativa. El PP les ha pillado de tan forma el punto a sus colegas de presunta oposición que se permite tensar la cuerda  cuanto le place, como convencido de que no la van a romper. Salvo que convenga a alguien con toda nitidez, sopesando intereses. No se entiende de otra manera lo que está sucediendo.

Cada día más datos de la inmensa trama que ha hundido a la Universidad Rey Juan Carlos y tocado a la universidad española. Salieron truenos. A manos del Rector, el centro dispone de un hangar de un millón de euros en el que empresas privadas dan decenas de cursos de formación. Cuenta con arquitectos bipolares, contratados como funcionarios y manteniendo sus estudios privados. El consejero de Educación de Cifuentes es el responsable de vigilar el instituto que organizó el Máster de su jefa. La funcionaria que modificó las notas de Cifuentes controla las subvenciones a las asociaciones de estudiantes. Y suma y suma.

Y sigue el desquicie diario en múltiples frentes. La cruzada del juez Llarena, el estrambótico duelo entre este juez del Supremo y el Ministro de Hacienda, con los informes de la Guardia Civil de por medio. La Fiscalía que se multiplica en tareas de impulso y afinamiento. Un juez de Martorell admitiendo la denuncia contra 9 profesores catalanes por delito de odio contra los cuerpos de seguridad, basado en presuntas humillaciones a hijos de miembros de la Benemérita.

Demos gracias al PP. Sin flores amarillas por si acaso.

Demos gracias al PP por los recortes, las largas listas de espera en sanidad, el copago, la merma de medios y personal. Así han socavado los recortes el derecho a la salud en España.  La ideología clara debilitando la escuela pública en favor de la concertada. Es una permanente lucha por el lucro selectivo y en contra de la educación, la cultura, incluso la ciencia. El Ministerio desoye a los científicos y otorga 12 licencias de extracción de coral rojo en la Costa Brava, encuentras perdido en esta marea de despropósitos que siempre llevarán la puntada con hilo de algún interés no general.

Cojamos el mapa de la corrupción para no perdernos. Tenemos trama nueva descubierta por la UDEF. Una desaladora en Murcia . El PP “regaló” 600 millones a ACS, de Florentino Pérez. La Unidad de Investigación de la Policía nacional descubre que el Gobierno murciano del PP colaboró para que la constructora consiguiera rendimientos del 60.000% desplazando todos los costes y riesgos a las arcas públicas, cuenta El Confidencial. Eso sí, a cambio según la UDEF, ACS pagó un millón en facturas falsas y regalos para entrar en la trama del agua. ¿Un millón a cambio de 600 millones? Hasta para eso nos hacen pufos ruinosos.

Españoles casi todos, repitan conmigo: gracias, gracias, PP.

La investigación política de la corrupción española por fin traspasa fronteras, dado que la exportan embutida en un senador del PP. El Consejo de Europa  -no Consejo Europeo- estudia este caso de Pedro Agramunt, destituido de la presidencia por “fuertes sospechosas” de corrupción en un asunto de presos políticos en  Azerbaiyán.  Una actividad “diplomática” salpicada de lujo y sexo, con prostitutas contratadas de tres en tres en hoteles de lujo, billetes de 500 euros, caviar, regalos caros.

Mujeres, hombres y niños, demos gracias al PP por la vergüenza nacional e internacional que nos infieren, que tanto curte.

Los medios vendiendo procés, procés, procés, y prácticamente sin mencionar el botín amarillo que incauta la policía de este conglomerado que manda, del que parecen actuar como parte. Apenas nada dicen del profundo retroceso en libertades que padecemos los ciudadanos. Ya es delito todo, a veces de terrorismo.

El PP no ha cedido a ninguna crítica. TVE como ejemplo paradigmático sigue en sus obscenos informativos en particular los del fin de semana e Informe Semanal. Ni siquiera han sido condescendientes en la Hora Punta de  Cárdenas. No nos faltaba más que l a desaparición del costoso vestuario para uso en pantalla, valorado en 4 millones de euros. El presidente de RTVE, José Antonio Sánchez,  es otro miembro del PP sujeto a la misma roca que Rajoy y Cifuentes. No hay percebeiro que los suelte, de hecho los que pueden no lo hacen. ¿Por qué?

Sánchez, Pedro, se va a Alemania a alertar contra el separatismo.  Ángel Gabilondo sostiene el estandarte de la moción de censura a Cifuentes. Iceta y el PSC acuden a la fiesta de Sociedad Civil Catalana que entrega premios internacionales: A Tajani, cofundador de Forza Italia de Berlusconi y a Manuel Valls, el azote de gitanos, a 12.000 de los cuales expulsó de Francia. Albiol tiembla ante tal rival.

Valls, la gran apuesta de Ciudadanos para la alcaldía de Barcelona, ahora que está en horas ínfimas en Francia. A Ciudadanos se les han subido las encuestas a la cabeza, y a la vez han caído en la cuenta de la que podría avecinarse. Albert Rivera busca otros Valls para completar cuadros, porque como ganen a ver qué hacen. Entretanto echa una mano al gobierno para  seguir paralizando las 58 leyes que, con asuntos bien serios, quiere mantener el PP.  Pide informes. Ha aprendido también la táctica de la excusa.

Demos gracias a todos, mientras ya lloramos de impotencia.

Bescansa tropieza en formas. Monedero dice que “el Congreso pierde una mala política con Bescansa”. Pierde, mala. Bescansa, por cierto,  no se va con toda razón. Menos mal que no sin dificultades salen adelante difíciles logros. El ayuntamiento de Manuela Carmena en Madrid ha conseguido  vetar a las grandes eléctricas –lo que pocos se atreven- y apostar por las energías renovables al 100%.  Los jueces han dado vía libre al cambio de calles franquistas que había recurrido la Fundación que mantiene el nombre del dictador. Algo es algo.

El PP confía en sus votantes  al extremo de que ahora ya incluso el portavoz  Rafael Hernando puede humillar y llamar estúpidos a los pensionistas y luego negar lo que ha dicho y está inmortalizado en vídeo. Quizás confía también en la tácita empresa común con sus apoyos políticos y mediáticos. Gracias a todos.

Era la guinda. En la web de la Xunta de Galicia desde 2010. Y lo han retirado ante las protestas. Recomendaba utilizar “la marcha atrás” como método anticonceptivo válido. Consiste “en retirar o pene de la vaxina antes de exaculacion”. Por si acaso, explicaban la técnica en un folleto.

Demos gracias al PP, con freno y marcha atrás hasta volver al menos a los albores de este siglo XXI.

Dr.Montes, víctima adelantada de la salud como negocio

Hablemos de la salud. De la salud como negocio. Una de las primeras víctimas de su mercantilización fue el doctor Luis Montes, fallecido de forma repentina este jueves.  Hemos perdido a un médico entregado al concepto más altruista y humano de su profesión, y hemos revivido la impune cruzada que el PP de Madrid emprendió contra él por su defensa de la sanidad pública y el derecho a una muerte digna. Tal es la inquina de esos sectores turbios y reaccionarios españoles que ABC se permitió dar la noticia con este titular: “ Muere Luis Montes, el doctor juzgado por sedar a 400 enfermos terminales”. Cuando el caso fue archivado  y no existe condena que permita esa vinculación tan malintencionada.

No fue un caso aislado. La destitución e  investigación judicial -no llegó a haber procesamiento- del Dr. Montes y su equipo supusieron un enorme retroceso en la atención a los enfermos terminales. Por temor, muchas personas fueron condenadas a morir con dolor.  Así es. Aún hoy sabemos de víctimas de esa concepción talibán que se resiste a aplicar incluso el Testamento Vital. Acaba de ocurrirle a la madre de una amiga mía.

 Morir con dolor. Y, otros, morir en el más exacto sentido de la palabra. No deja de ser curioso ese celo en evitar que se palíe el sufrimiento en las horas finales de la vida bajo la excusa de sentimientos religiosos, cuando se despliega tal crueldad. En realidad, había otras razones más prosaicas: ocurrió cuando se iniciaba el desmantelamiento de la sanidad pública. En Madrid de la mano del consejero de Esperanza Aguirre, Manuel Lamela.

La misma crueldad desplegada hacia la vida de las personas directamente. Ha pasado casi desapercibido un estudio solvente que cifra en un 15% el aumento de los fallecimientos de emigrantes, desde la “reforma” del PP en 2012. Cuando sacó de la sanidad pública a personas de las llamadas “sin papeles”.  La Dama de los Confetis, Ana Mato, dictó el Decreto de la mano de Mariano Rajoy, y a ninguno de los dos les tembló como ellos mismos dirían. Del mismo modo que suprimió medicamentos subvencionados por el sistema público, con bastante menos ahorro económico que dolor causado.  El hecho es que un 15% de seres humanos llegados de otros países que podían estar vivos no lo están, y hay que decirlo así de claro. Y que ha aumentado la incidencia de algunas enfermedades en la población en general.

Hay gente tan desalmada que lo ve como algo ajeno. Emigrantes. Muertos. Pero el liberalismo feroz y algunas corrupciones también vienen o han venido ya a por ellos. Se han duplicado las muertes por gripe. Y hay más causas que “el mal tiempo” y la vacuna que este año no sirvió por mutación del virus. Que la precariedad debilita defensas no es decir nada nuevo. Sí inconveniente.

De precariedad y desprotección hablan las pensiones sentenciadas. Tras prometer en cada elección que no perderían poder adquisitivo, va y suelta el Banco de España que van a estar 50 años, ¡50 años! Sin subir más del 0,25%. Los escolares de secundaria ya cargan con esa losa encima. Si no cambian las políticas aplicadas, que no son las únicas posibles.

El liberalismo feroz viene a por todos. Llegan noticias alarmantes sobre el aumento en los precios de algunos medicamentos esenciales. Los del cáncer en particular. Y ya se menciona, se anticipa, que el Sistema Público no va a poder sufragar el coste, añadido con un previsto incremento de la incidencia. Más cáncer, más caro tratarlo, y menos dinero. Las amenazas se cumplen cuando están fundamentadas en hechos. Con el ultraliberalismo suele suceder. Y con creces.

La salud es un negocio para quienes consideran el lucro una prioridad sin reparar en el daño causado a las personas. Y el cáncer, el gran monstruo de nuestro tiempo, cotiza al alza en ese mercado. Tiene en su tratamiento uno de sus bocados más apetecibles.  Para las farmacéuticas y la medicina privada, sin duda, el problema es que los gobiernos no les ponen condiciones. Y se toleran “precios descontrolados y arbitrarios”,  y técnicas  como  “retirar un fármaco para volver a sacarlo al mercado un año después con un coste 12 veces superior”, según contaba el subdirector de eldiario.es Juan Luis Sánchez.   Ya vienen a por todos los que no puedan pagar los tratamientos “caros”, que son la gran mayoría. Desde luego, dificilmente se tendrá acceso a los tratamientos punteros con mayor fiabilidad de curación.

Ya no ha faltado más que la filtración de un documento de Goldman Sachs, la influyente consultora que tiene sus piezas bien colocadas en puestos fundamentales de decisión. Con crudeza máxima explica a sus clientes claves de rentabilidad. “ ¿Curar es un modelo de negocio sostenible?”, se pregunta. Y se responde: “La curación genética de enfermedades es un mal negocio. Es más rentable invertir en tratamientos para terapias crónicas”.  Se lamenta de que la eficacia del Sovaldi para la Hepatitis C  ha hecho caer los beneficios de la farmacéutica. La gente se cura, y es preferible que cronifique sus males. Más tiempo gastando. Solo que la sanidad pública, en manos liberales ahora, no está por la labor de costear lo más gravoso. La científica Esther Samper llegaba a plantear la posibilidad de una farmacéutica pública. Solo que este viernes cargado de noticias apenas deja espacio para… lo vital.

Acongoja ver a una ciudadanía tan profundamente desvalida ante las amenazas que la cercan. Tan distraída con asuntos que afectan mucho menos a su vida que la realidad que se sienta ya en su mesa y le pone puentes a un despeñadero futuro.

Tiempos de juicios precipitados. Salvo notables excepciones, de periodismo cautivo. De periodismo valorado en función de la aparición en las pantallas de la peor televisión de la historia. De opiniones que arrancan de prejuicios, de prejuicios que toman forma. De política de encuestas. De política egocéntrica. De ciudadanos, periodistas, políticos y poderes superiores obrando bajo el lema: “sálvese quien pueda”. El primer paso para perecer de no estar al margen de la jauría.

El Dr. Montes como metáfora. Su ejemplo, su peripecia, las iras que desató, la admiración y el agradecimiento que cosechó. Su labor cargada de altruismo y humanización de la medicina está ahí para algo más que darle una calle con su nombre que si es necesario también. Para mover a la reflexión. La mentes sanas saben que la salud está muy por encima de los beneficios empresariales a su costa. Que lo primero son las personas. Pero esta otra doctrina es la de nuestros de nuestros días. Todavía.

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