El PP tiene la conciencia tranquila

Dice Pablo Casado, vicesecretario de Comunicación del PP, que tiene la conciencia tranquila, él y su partido tienen la conciencia tranquila. Ese delito del que usted me está hablando, la corrupción, es algo extensamente desconocido. Rajoy vuelve a ver manos inquisitoriales en quienes intentan indagar y atribuir responsabilidades a uno de los más grandes saqueos de las arcas públicas que ha podido darse en un país formalmente democrático. Pero, como dirían algunos de los escribidores del periodismo oficial, hay al menos dos formas de verlo.

El PP no se ha financiado ilegalmente durante décadas tal como contó su tesorero Luis Bárcenas –cuando hablaba– y confirmó con múltiples pruebas documentales la investigación judicial.  El PP no ha recibido donativos de empresarios a muchos de los cuales entregó luego obra pública. Ellos lo hacían por cariño y a quién mejor dar negocio en justa compensación.

No hubo sobres en B, ni cajas de puros llenas de billetes en B. No se cargaron los discos duros del ordenador de Bárcenas, borrándolos 35 veces, donde había aún más pruebas. Los SMS de Rajoy, presidente del Gobierno, fueron solo otra prueba de afecto. El propio Bárcenas pasó de ser un apestado a quien cargar las culpas, a un colega que defiende los intereses del PP en la Comisión investigadora del Congreso con la prepotencia que lo haría cualquiera de sus portavoces. Repartiendo culpas y responsabilidades fuera. Y callando cuanto dijo. Sopla el viento de otro lado, trayendo silencio. Nadie nunca supo nada, ni recordó, ni le constó y si alguna desviación mínima se produjo es atribuible en exclusiva a otro tesorero, Álvaro Lapuerta. Incapacitado actualmente por demencia sobrevenida. En el umbral  de los 90 años y tras haber sufrido una caída que le mantuvo en coma, es el único responsable de los deslices. Inimputable, tras una trayectoria marcada al servicio de la derecha ya desde el franquismo.

No hay Gürtel, ni Púnica, ni Lezo, ni Taula, ni Canal de Isabel II, ni el abecedario casi completo de la corrupción que ha podrido los cimientos de España los últimos años. Nadie en el PP se ha enriquecido sacando dinero hasta de los colegios, a costa de mandar a los niños a barracones prefabricados. No ha habido ni cacerías ni volquetes de putas para festejar la faena. Todo lo que usted creyó ver y sufrir no sucedió. El PP tiene la conciencia tranquila.

No se han cambiado a conveniencia jueces y fiscales, no hay trato de favor jamás. Las buenas gentes nombradas para presidir tribunales decisorios lo son por puro merecimiento. Moix no existió, Catalá es un ministro ejemplar.

España no se encuentra en la cúspide del crecimiento de la desigualdad en Europa. Los datos del aumento de la pobreza infantil no nos los creemos,  porque nosotros (ellos) nos creemos lo que queremos. Los votantes del PP tienen la conciencia tranquila. Crece el empleo con unas remuneraciones suficientes y somos las estrellas de la recuperación. Eso sólo podía hacerlo el PP que se encontró un país en bancarrota por sus Comunidades Autónomas que gestionaba en su mayoría dirigentes del PP. Y por la soga al cuello de la burbuja inmobiliaria que andan inflando otra vez. Si usted es prudente, sabrá apartarse.

Nunca hubo un Soria, ni un Wert. De Guindos se desvive por nuestros intereses económicos lo mismo que el presidente del Banco de España. El ministro de las amnistías fiscales siempre sabe lo que hace y ahí sigue. Y esa vicepresidenta que con tanto tino controla todo. Y, cuando se dice todo, es todo.

Rajoy sí existe, es el presidente que necesita España. La España de esta gente. Aunque si un día cesa, tendrán otro presidente de derechas a quien necesitar.

¿No leen ustedes los periódicos, escuchan las radios y ven las televisiones? No hay problema en el que se encuentre el PP, no digamos problema, no hay atisbo de duda, presunción de presunta posible implicación en algún indicio de principio de presunto delito, que no tenga ahí a unos servidores de la información prestos al quite. Con la conciencia muy tranquila.

Los periódicos de papel ya casi no editan portadas, editoriales, precisas columnas de opinión de los más fiables periodistas, sin un fin o dedicatoria específicos. Anegados en lágrimas o rabia además por la incomprensión que sufren.

Se notan voces molestas por ver entorpecida la labor del PP.  Que si una comisión parlamentaria, que si unas críticas por haber perdido 60.600 millones de euros de nuestro dinero en el rescate a los bancos (cosa que no pasó en otros países) o por la gestión de paraísos como el Parque Natural de Doñana que acaban entre llamas. Las urnas las carga el diablo, esto lo dicen de vez en cuando. Conllevan una pérdida de tiempo lamentable para quienes tan bien conocen lo que nos conviene. El Parlamento decididamente es un incordio.

Estos días andan abriendo (poca cosa) las cloacas de Interior, las cloacas del Estado. No terminamos de saber por qué ahora y así. En los bajos fondos se libran batallas por el poder, y producen movimientos. Las cloacas del Estado con sus dosieres, presiones, amenazas,  aparecen a nuestros ojos ahora con alguna mayor nitidez. Como una red subterránea, podrida de cavernas, que comunica emporios y palacios, búnkeres y desagües, intereses particulares y mucho dinero.

Las víctimas de este país, de sus poderes más insanos y sus cómplices, merecerían que unos cuantos de ellos se buscaran la conciencia, a ver si la han extraviado por algún sumidero. Y que ofrecieran alguna compensación. La mejor sería que depusieran las trampas y empezar a hablar de responsabilidades.

CETA, barómetro para saber quién manda aquí

Hay días en los que la calculadora da la suma exacta y la última pieza encaja en el puzle. La reacción al tenue cambio de postura del PSOE de Pedro Sánchez respecto al CETA (Tratado de Libre comercio de la UE con Canadá) termina de demostrar quién manda aquí. Una piña a favor del poder no elegido en las urnas, del poder financiero y aledaños, que mueve todas las teclas sin permitir ni una nota suelta.

Las razones invocadas por el PSOE no dejan lugar a dudas: “CETA penaliza a los estados miembros que adopten decisiones que perjudiquen a los inversores”, CETA no garantiza “el equilibrio entre la protección jurídica de los inversiones y el interés general de los derechos sociales, laborales y medioambientales”. En definitiva: CETA no es la gloria de la globalización como lo presentan sus defensores, sino un paso más –y decisivo– en dar prioridad a las empresas sobre el Estado y, en consecuencia, los ciudadanos.

La postura del PSOE es testimonial, no alterará el resultado. El CETA será aprobado en el Parlamento español, como ya lo fue en el europeo. La pregunta que toda persona responsable debería hacerse es por qué sabiendo lo que saben y pensando como piensan van a limitarse a la abstención. Seguramente, porque son conscientes de quién manda aquí y lo difícil que resulta darle a esa tecla sin que las furias del sistema caigan encima. Personas menos condescendientes afirman que siguen en el papel que ha caracterizado las últimas etapas de la socialdemocracia: denunciar y consentir.

Tiene un punto de utilidad nada desdeñable, sin embargo. El cambio de postura del PSOE ha servido para que personas que no se plantearon jamás una duda sobre lo que manda el poder reparen en que existe el CETA y les interese saber más. Y no es poco cuando nos movemos entre semejantes ataduras.

Ese cambio testimonial ha desatado una notable ofensiva, y es trasfondo crucial a tener en cuenta. Se ha venido a España el comisario europeo Moscovici a hacer “reflexionar” al PSOE. A invitarle a que se sume a “los que sí están concienciados con la globalización” y el Libre Comercio. El uso y abuso de las personas, la obtención del lucro por encima de los derechos, la precarización del trabajo, el levantamiento de muros y fronteras, es lo estos llaman Globalización y Libre Mercado.

Moscovici, socialista francés, dice que él no hubiera votado el TTIP pero al CETA sí, cosa que no hizo el socialismo francés en el Parlamento Europeo. Da igual, Canadá, con su Trudeau tan aseado es un buen anzuelo. Al TTIP nos lo vendieron igual, exactamente igual, y con Tratados sellados se puede terminar a los pies de los caballos de un Trump o de quien sea. Ni siquiera eso, se vive a diario bajo el mandato de los intereses comerciales sin trabas.

La piña ha hecho horas extraordinarias estos días para defender el fuerte. Saltaron PP, Ciudadanos y miembros del PSOE con objetivos muy nítidos. De Guindos cree que Sánchez va contra “el sistema que triunfa en todo el mundo”, el mundo que aumenta las desigualdades sociales. Rajoy dice que el PSOE va a “hacer el ridículo” porque el presidente del partido enfangado tiene muy claro que “hacen el ridículo” quienes no siguen los mandatos del poder. Y por eso están en ese lado todo el PP, Rivera y Elena Valenciano.

Y, por supuesto, se han desplegado los periodistas por noticiarios, tertulias, titulares, editoriales, tuits y cuanto tienen a mano. Los defensores del CETA relatan sus maravillas, los aranceles que se suprimen, lo que va a aumentar el mercado de bienes de consumo. Entonces, se dicen ellos mismos en sus resúmenes, ¿por qué hay gente que se opone a algo tan estupendo? Es que no quedan garantizados los derechos de los ciudadanos. Nada es perfecto.  Y, ya se sabe, que querer garantizar los derechos es peligrosamente izquierdista.

A mí me resulta llamativo el “dicen” de supuesta objetividad cuando apuntan la postura contraria (al poder). Verán, han tenido años para saber qué es el CETA y el TTIP, informes, iniciativas populares europeas. Su obligación como periodistas es saber y contar si lo que “dicen” es verdad o no. Y esto sirve para todas las cuestiones que nos afectan como sociedad. Son muchas, cada día asistimos a nuestros atropellos. Echen un vistazo a la lista de morosos, a la nueva y tercera lista de morosos: pone los pelos de punta. En el fondo, lo viciado es la raíz.

No dejo de preguntarme cómo se puede dar como noticia lo que no lo es. Cómo se hurtan datos fundamentales que afectan al futuro de muchas personas, de los hijos de quienes las ocultan o manipulan. La respuesta de moda es: “El miedo, el hambre y la hipoteca son libres”. Discutible frase, de entrada. Quede claro al menos que no es libre dañar el presente y el porvenir de toda una ciudadanía.

¿Han visto la reacción de los trabajadores de RTVE a la llegada del Consejo de Informativos con una televisión pública bajo el brazo que deja de ser de partido, del PP, de los intereses espurios del PP? Un estallido de alivio, como si hubieran sido liberados de un campo de concentración. En cierto modo es una metáfora del momento que vivimos. Dentro, con algunas espitas de alivio. De momento.

Los grandes intereses de la economía sometidos a la política, con la justicia como departamento comercial de la empresa. Eso es CETA, por mucho que lo adornen. Una concepción del mundo bajo esos parámetros remite, en efecto, a una globalización: la de la codicia y la injusticia.

*Publicado en eldiarioes. 23/06/2017 – 20:17h

¿Se lo han contado a sus hijos?

ni.a.cosiendo

Imagen de archivo que suele mostrar el trabajo infantil.

No te quejes, que hemos venido aquí porque es tu cumpleaños.

No, si no me quejo.

La conversación, entre tres chicas adolescentes, se produjo en pasillos surcados de camisetas a 4 euros, bragas a 4 el pack de 3 y similares baratijas cualquier sábado en un templo de la ganga. El gran festejo para conmemorar la llegada de la joven al mundo se iniciaba de compras a bajo precio. Cada cual sabe cómo prefiere celebrarlo.

La incomodidad debía proceder de la aglomeración. Mucha gente se afanaba en la tarea y, entre ella, numerosos niños. Los niños pueblan los centros comerciales aprendiendo desde muy temprana edad la diversión del mundo creado para ellos. Ojean, buscan, opinan, dicen “quiero” esto o lo otro, “me lo pido”.

Filas de camisetas idénticas, en distintos tonos. A 2, 3 y 4 euros. Con su tela, su corte, su ensamblaje, su cosido puntada a puntada, planchado, etiquetado, almacenaje, distribución, colocación. 2, 3, 4 euros. Me dijeron los vendedores que, con prendas algo más caras –8, 10 y 12 euros– pegan otra etiqueta de precio inferior. Los bajos fondos del consumismo. Con niños por doquier.

Niños, adolescentes, como los que en el Instituto Neil Armstrong de Valdemoro (Madrid), han sufrido golpes de calor y crisis de ansiedad porque el centro, sobrecargado, sufre graves deficiencias. Aún andan, siglo XXI, con aulas prefabricadas que se recalientan. La educación física se practica en la calle porque no hay gimnasio. Si enferman por el calor, como esta semana, los llevan al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Los abanicos de papel que les aconsejó el consejero de Sanidad de Cifuentes no bastaron para temperaturas en torno a los 40º.

¿Qué podía salir mal? Votan al PP y a Ciudadanos, derecha. Un par de sus alcaldes, Granados y Boza andan entre rejas por corrupción o saliendo con permiso. Algún otro, investigado. Al IES le pilló de lleno la trama Púnica que se enriquecía con colegios a costa de los escolares. Y Valdemoro siguió votando derecha. Ahora está algo más repartido el voto, pero prevalece la derecha.

Niños. Como los que han caído Bajo el Umbral de la Pobreza y que sitúan a España en el puesto número 28 de los 41 países más ricos que forman la OCDE. Tampoco está tan mal, ¿eh? En Europa incluso nos encontramos en situación algo mejor que Lituania, Rumanía,  Malta y poco más.

Tenemos a más de 2,5 millones de niños pobres, según este informe de UNICEF, organización de la ONU vituperada en particular por el autor de la Amnistía Fiscal a los amigos ricos, que ha considerado inconstitucional el TC. Montoro, aún ministro. El Gobierno confirma la cifra de todos modos. El 30%, 1 de cada 3 que gustan decir para que se entienda mejor. En 2012 nos echábamos las manos a la cabeza porque eran más de 2 millones. El informe señala, además, que España es uno de los países con mayor desigualdad y con menos ganas de acabar con esa lacra. La España de Rajoy invierte casi la mitad de la media europea en la protección social de los niños, destaca el estudio. Entretanto se rescata a los bancos con nuestro dinero y el Banco de España da por perdidos 60.600 millones de euros, hay que saber quién manda y para qué se gobierna.

La noticia del informe sobre pobreza infantil en la Cadena SER comenzaba diciendo “ Tirón de orejas de UNICEF al Gobierno de Rajoy“. El Parlamento se lo estaba dando bien al rechazar la moción de censura de Unidos Podemos planteada básicamente por corrupción y, sin duda, por sus consecuencias. Le dieron tirón con orla y cuatro vueltas al ruedo los socios del PP, mientras la prensa aplaudía a unos niveles de sumisión que enrojecían de vergüenza solo con ojearlos. En el instituto de Valdemoro se ve con claridad la cadena. Se empieza por robar de los centros educativos, se acaba en barracones y de ahí al Tanatorio que es el único centro cercano con aire acondicionado. Este final no lo hubiera firmado ni Berlanga.

Pero parece que hay gente que piensa que esto lo arreglará el bocazas machista que responde al nombre de Rafael Hernando en la manada. O la vicepresidenta de risa floja cuando insultan a una portavoz “enemiga” que lo está haciendo muy bien. O Rajoy, el dios a preservar por la derecha mediática. O Rivera que ya ha confirmado lo que supimos desde el minuto 1, que él pondrá cuantas trabas sean precisas para que nadie desbanque a Rajoy de la Moncloa. O Cifuentes que lanza también a su jauría para atacar a Lorena Ruiz-Huerta, portavoz de Podemos en la Asamblea de Madrid, a la que no puede soportar.

Todos estos se lo van a arreglar. Fíense de Susanna Griso, tan presta a lavar lo que tenga Hernando por cara. O a criticar lo que ocurre lejos de España para que veamos la suerte de contar aquí con el PP. O de Inda y Marhuenda. O de Caño y Cebrián. En TVE también hay unos cuantos que les van a sacar las castañas del fuego. Todos estos lo van a solucionar. Porque la culpa de todo la tiene el 15M, y Podemos, Iglesias, y sobre todo, ahora, Irene Montero con la que no contaban.

Aquel sábado en el templo de la baratija y la ganga corrían tropezándose con los adultos –que es una nueva costumbre infantil– unos cuantos niños con el aire de suficiencia del primer mundo. Y por un instante sentí que veía aquellos mismos pasillos con las tejedoras en serie y aquellos niños españoles, sentados, cosiendo, encorvados. Se ha denunciado que las fábricas que surten a los grandes comercios occidentales emplean a críos de su edad. Cuánta explotación hace falta para cobrar 2 euros por camiseta, y menos en las próximas rebajas. Cuánto sufrimiento.

El derecho a progresar ha de erigirse sobre condiciones laborales, humanas, más justas. 85 millones de niños en el mundo trabajan a la fuerza. Una de las más grandes explotadoras es Ivanka Trump, a cuyo padre o dinastía han aupado a puestos de decisión estelares unos cuantos millones de seres inanes que no piensan o quieren fastidiar. “Los salarios son tan bajos que algunos no pueden vivir junto a sus hijos, mientras colocan etiquetas con precios que equivalen a semanas de trabajo”. El marido de Ivanka, por cierto,  construyó un edificio de lujo con fondos para barrios pobres. Una familia muy compenetrada en sus objetivos. No es la única.

Lo peor es que explotadores y embaucadores no andan en lejanas montañas. Los escenarios desoladores se construyen trabajando la injusticia y la irreflexión, en cualquier parte. La globalización del abuso es un hecho. Aquel sábado, como este y muchos más, me pregunté si aquellos padres habían contado a sus hijos quiénes y cómo elaboran esos productos. Si les habían advertido que, por el camino que vamos, un día pueden verse igual, en el otro lado de la fortuna. Hacen falta muchas manos para vender a 2 euros; muchas, para saciar la codicia aquí de tanto ladrón. ¿Se lo han contado a sus hijos?

Moción de censura: Nunca tantas cosas estuvieron tan claras

Nunca se había oído algo igual en el Parlamento español. Una descripción ajustada de la corrupción del partido que preside Mariano Rajoy y gobierna España y que justifica una moción de censura. Irene Montero, portavoz de Unidos Podemos, la ha desgranado durante dos horas con datos inapelables. Un trabajo exhaustivo de documentación. Y si, ni en los más convulsos días de nuestra historia se había escuchado algo similar, es porque nunca, en democracia, un partido osó llegar tan lejos en el saqueo de las arcas públicas, la utilización de las instituciones y la ostentación de la impunidad.

Nunca ha sido tan evidente el sólido soporte con el que el PP cuenta para sus actividades. “Para ustedes la política es el adjetivo pero lo sustantivo son los negocios”, dijo a poco de comenzar Irene Montero. Y es diáfano que en esa empresa el PP se ve muy apoyado, política y mediáticamente. Nunca ha quedado en mayor evidencia ese equipo, ese ejército desplegado por sectores fundamentales, que sostiene a Rajoy y al PP. Incluso a sus socios. No hay más que oír, ver y leer reseñas en las que se destaca y se silencia con precisión.

Hemos visto con más rotundidad que nunca las dos Españas, la real y la oficial que hoy forman ese concepto. El PP ha desplegado la estrategia de mostrar, como ya hiciera el de Cifuentes, un profundo desprecio hacia los diputados electos de Unidos Podemos. Muestran lo que sienten, en lo más profundo de su clasismo y prepotencia. Doblemente al tener enfrente en el inicio a Montero. El ninguneo era hiriente y se vuelve contra sus autores. En burla y protesta, para dificultar la exposición de las causas. Cabizbajos mirando el móvil o libros de soporte para escenificarlo, cabizbajos ante la batería de hechos consumados que jalonan las dos legislaturas de Rajoy.

El menosprecio se evidenciaba de nuevo en la decisión de Rajoy de salir a contestar a Irene Montero, personalmente, con un texto que traía escrito para Pablo Iglesias –con el fin de descolocarle dicen que dicen en el PP–. El enésimo intento de despreciar, hasta en alusiones, a Irene Montero. A la primera mujer que ha salido a defender una moción de censura en el  Parlamento. Lo que ha hecho con razón y coraje. Con un alegato feminista añadido que tampoco había resonado en la Cámara en décadas.

Pablo iglesias no se descolocó, claro. Once medidas urgentes para proteger la democracia, combatir la corrupción, proteger la independencia judicial y derogar leyes autoritarias. Búsqueda prioritaria de la justicia social. Programa y propuestas de una moción que sale rechazada pero ha sido reveladora. Iglesias ha hecho un llamamiento al PSOE para echar a Rajoy, con un acuerdo sin Ciudadanos, que fue lastre fundamental el año pasado. “Asumo los errores que pude cometer. Pido que asuman los suyos y trabajen con nosotros”, ha dicho el líder de Podemos. Destacados miembros de la nueva dirección del PSOE siguen estancados en el mantra de por qué no es Pedro Sánchez presidente. Igual deben preguntárselo de nuevo.

Lo peor es que esa ruptura absoluta entre la España real y la oficial es la que tenemos. La que jalea al PP y al degenerado sistema que representa. En el Congreso y en los medios, insisto. Habrá quien no escuche otra cosa. Los insultos que han sido la base del “argumentario” en las filas de PP y Ciudadanos, mientras Irene Montero hablaba sin dejar resquicio a las incontables deficiencias que jalonan la España de Rajoy. Las tramas de corrupción enumeradas una a una, el dinero que se han llevado sus protagonistas, citados por su nombre, que “no es suyo”. No se puede zanjar esta acusación documentada en que son casos aislados y de personas que pertenecieron en un remoto día al PP.

“La moción de censura no es contra España, es contra usted”, tuvo que recordar a Rajoy la portavoz de Unidos Podemos, dado que es evidente que Rajoy y cuanto representa creen que España es suya, que son España. Hoy nos demuestran una vez más que las víctimas de sus políticas o de sus negocios no les importan lo más mínimo. Ni los empleos precarios de los que presumen, ni el aumento de la pobreza infantil cuya cuantía insoportable el propio Gobierno confirma: más de dos millones y medio de niños. Nada, de los daños colaterales que arroja su actividad.

Montoro, el autor directo de la Amnistía Fiscal, considerada por el TC anticonstitucional, se ha reído cuando Pablo Iglesias ha mencionado a las víctimas de la llamada pobreza energética. Comprobamos de nuevo que no pisan ni huelen la calle desde las sucias alfombras con las que tapan sus trapicheos. El montaje incluye a quienes seguirán metiendo la basura bajo la alfombra, hasta que ya no quepa más y asome por los bordes, como escribía en 2011 José Luis Sampedro.

Con los datos conocidos, estamos ya muy lejos de tener que dilucidar si la corrupción del PP es cierta o no, si miente o no. Es un cúmulo de evidencias atronador. Y abarca un conjunto decisivo, graves desviaciones, las elecciones dopadas, las cloacas del Estado con unas extensiones que ponen los pelos de punta. La desvergüenza en la información privilegiada que despluma a los pequeños accionistas del Banco Popular, mientras grandes fortunas e instituciones sacaban el dinero el día anterior. Por citar lo último que siempre con el PP es lo penúltimo. Y ese tono de casino provinciano franquista, de telaraña consolidada, de perfume rancio, para negar y negar, leído y leído, e intentar que pase la tormenta con las complicidades bien amarradas. Su consecuencias nos sitúan ante millones de víctimas que se tragan el anzuelo mientras les roban la cartera y los derechos.

Nunca antes se escuchó en el Congreso lo que hemos oído. Con ese sentir que palpita en los ciudadanos de a pie, tan directo. Algunas individualidades en el pasado, partidos minoritarios, sin duda. El PSOE no cumplió ese papel exactamente, por los problemas internos o por lo que fuera. Por su apuesta por un papel institucional. Llegado el enorme deterioro de la crisis fue la causa para ser incluido en el No nos representan. Su abstención ahora no tiene excusa. Aunque el mismo entramado les jalee y lo justifique. Nunca estuvimos en una situación como ésta. La experiencia propia y ajena debería hacer reflexionar a un partido maduro sobre tácticas electorales. Vean Reino Unido y Francia, las actitudes marcan la diferencia entre la recuperación y el hundimiento.

El insulto a los millennials de Navalón en El País tapó el artículo que había que leer de Joaquín Estefanía, director del diario en tiempos dignos. Hablaba de ‘Corbyn y las promesas rotas‘. Las promesas rotas a unos jóvenes, millennials en particular, a los que el abuso del capitalismo que llamaron crisis les ha cambiado la vida. Para mal. Estefanía citaba un estudio de la Fundación Felipe González, casualmente: Millennials Dialogue, elaborado en 21 países. Los jóvenes españoles son los más críticos con los políticos y con el capitalismo. “ Y –atención– creen que el partido político que mejor les entiende (porque es más creíble, porque tiene las ideas correctas, porque es más abierto y honesto) es Podemos“, escribía Joaquín Estefanía.

Saben perfectamente lo que ocurre pero intentan desactivarlo. De un lado con una impostada nueva lucha generacional. Son las gentes como Rajoy y cuantos le sirven de pedestal los que viven fuera del mundo en el que están, estamos, los demás sea cual sea nuestra edad. Del mismo modo que hay un profundo regusto a antiguo y caduco en numerosos miembros del Congreso y en los intérpretes de la actualidad. Y, desde luego, trabajando por la negación de la realidad y la descalificación de quienes se la enfrentan a la cara. Unidos Podemos en la moción de censura a Rajoy. Más castigados que los corruptos por los adalides del sistema.

“España ha ganado, ustedes han perdido”, concluía Rajoy su primer discurso. De momento. Lo ocurrido este martes 13 de junio de 2017 tiene trascendencia. “Nosotros nos hemos podido equivocar, pero nosotros no robamos ni damos aire a los corruptos”, concluía Pablo Iglesias. Y así queda escrito para el futuro. La España de estas élites precisa una desinfección intensa, es cierto. De momento, Rajoy ha ganado… rellenen los puntos suspensivos con la conclusión.

*Publicado en eldiarioes 13/06/2017 – 21:16h

*Actualización:

La moción salió derrotada como estaba previsto.  Dicen que salió el portacoz Hernando haciendo el ridículo. no hay estómago para verlo. Poco se estiman quienes votan a un partido que tiene a este individuo como voz y coz. Los medios letizios enjuiciaron la primera sesión como una piña con Rajoy. A estos niveles.

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Por lo demás, el hemiciclo  sigue de esta guisa cuando hablan quienes salen menos en plano.  Por ejemplo Alberto Garzón que ha tenido una intervención bien interesante. Todo un símbolo de lo que apoyan y rechazan sus señorías.

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 Y, como un símbolo, a la misma hora en la que se votaba para rechazar la moción de censura por corrupción salía de la cárcel Francisco Granados, PP Madrid, amenazando con querellas a las fuerzas que les investigaron. 
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El triunfo en derrota de May y Cifuentes

Theresa May adelanta elecciones para contar con más respaldo y pierde la mayoría absoluta que le dejó Cameron. Anuncia que dimitirá si queda con 6 escaños menos, se deja el doble en las urnas y se dispone a formar gobierno. Liar, liar, le canta la canción. Esa pasión común de la más cerril derecha por hacer de la mentira su asidero de gobierno.

A Trump le ha plantado cara James Comey, el director del FBI que destituyó cuando indagaba en la presunta trama rusa. Acusa al presidente de mentir y de difamarle a él y a la agencia. El bravucón queda empequeñecido y al descubierto por un hombre que le pasa dos cabezas, en el más amplio sentido de la palabra. Soplan ciertos aires de cambio y estos ejemplares de la política de la involución no se enteran o hacen como que no se enteran.

Menospreciaron a un Corbyn que ha recuperado la cifra récord de 31 escaños para el laborismo. Le atacaron a fondo la derecha política y la mediática. Aún siguen en la tarea: las elecciones son un error… cuando no salen a gusto del mando. Todavía rezuma aquel artículo que hermanó a  Corbyn, Hamon y Sánchez, en el abismo. Y la manía de la gente de quejarse cuando le roban la cartera, el futuro y los derechos. Eso a lo que llaman “populismo”, insuflado en las almas descarriadas  que no se conforman en votar como el que va a misa. O al fútbol. ¿Saben cómo bautizaron a la prensa de esta tendencia en la web ‘ La página definitiva‘? Los letizios, mucho más fashion que compi-prensa.

España, el reducto de las esencias conservadoras y alguna cosa más. El laboratorio para probar y testar. O para enfrascar y ensuciar si nos apartamos de lo conveniente. Por fin los letizios y la Caverna en general tienen a su Puigdemont, su referéndum, su fecha y su pregunta, y meses para machacar con ello. Votar es tan peligroso. Y el cielo informativo se cubre de un manto que no deja ver el sol de cualquier otra noticia. Los robos, las amnistías fiscales, los ministros en la cuerda y esas menudencias.

Ni a Cifuentes. La moción de censura que le presentó Podemos no pudo ser más útil: mostró a la presidenta de la Comunidad de Madrid y al PP que preside en toda su crudeza. Una derecha prepotente, rancia, manipuladora y agresiva, de la peor especie y época. El hábito de modernidad, de tenerlo, no ha hecho al monasterio al completo.

Una derecha tan original que ataca los informes, documentados, de la Guardia Civil. Los que implican a Cifuentes en los delitos de “prevaricación continuada y cohecho”. No son a vuela pluma o inventados como los quiere hacer pasar.  Vean el análisis de Ignacio Escolar que lo explica.

Cifuentes se sentó en su escaño a evidenciar el profundo desprecio que le inspiran los representantes electos de Podemos, en particular Lorena Ruiz-Huerta, su portavoz. La presidenta de la Comunidad de Madrid se permitió estar charlando y riendo con sus compañeros, mirando el móvil ostensiblemente, tirando los papeles que le entregaban, y rebuscando en sus bolsas depositadas en el suelo. Ni todos sus afeites disimulaban su mala educación.

Desde la altura en la que ella se ve, no se dignó responder a la moción. Lo hicieron un par de portavoces. El primero, Ángel Garrido, lanzó un alucinante tratado sobre cómo se ponían de largo las jóvenes ricas de la época franquista que debe sonar a cuentos del abuelo a media España de hoy.  Era “con su primer traje de etiqueta”, en un baile que suponía “su consagración como señorita”. Apostilló que eso ocurría, sin embargo, a una edad que Ruiz-Huerta había sobrepasado con creces. Cifuentes en declaraciones a la prensa –con la que sí hablaba– alabó la “fina ironía de su portavoz que no todos comprenden”. Fina ironía de ForoCoches. O de ForoTartanas.

Garrido se alternaba con Enrique Ossorio quien acusó a los miembros de Podemos de ser “todos pederastas, abusadores sexuales, defraudadores, nazis y narcotraficantes”, entre otros graves delitos. Paradójico. Ossorio formó parte del Consejo de Administración del Canal de Isabel II. Y se sintió muy ofendido, junto a todo el grupo del PP y la misma presidenta, cuando Ramón Espinar les dijo que aplaudían a corruptos. Su dignidad herida les hizo abandonar en pleno el hemiciclo. Madrid no se merece un gobierno así.

Para los amantes del periodismo letizio, alguien de Podemos dijo “Cristina I, la loca”, lo que llevó a ser destacado en la misma proporción. En el curso de “rifirrafes” bochornosos a partes iguales. Lo que ocurrió fue que otro portavoz de Podemos,  Jacinto Morano, remitió al “no ha pasado nada” de Jorge III cuando se firmó la independencia de EEUU en 1776. Dado que era conocido como el Rey loco, anunciaba el mismo paralelismo con Cifuentes. 

Con todo el historial del PP de Madrid, sus tramas de corrupción múltiples, los episodios flagrantes como los que rodean al Canal de Isabel II o el escándalo de la Fiscalía, una política prudente se hubiera comportado siquiera con más humildad. Cuando ya se sabe de las subvenciones ideológicas –o de grupo de intereses– del PP a la prensa afín. Cuando profesionales de la sanidad pública madrileña han de rogar medios, incluso en UCIs pediátricas, la arrogancia de Cifuentes y su trasnochado coro de ofensores son un puro chirrido. Produce desazón pensar en qué manos estamos.

El PP de la manipulación informativa. Telemadrid no retransmitió la moción de censura a la presidenta de la Comunidad. Por la tarde emitió dos westerns, Las pistolas del Norte de Texas y Duelo en santuario, según su escaleta. Ambas producidas en los años 60′ del siglo XX, tiempo en el que parecen vivir en el PP de Madrid. Dio avances en La Otra, segunda cadena, que cuenta con 0,7% de audiencia.

Ciudadanos votó en contra de la moción de censura como estaba previsto. Su apoyo al PP siempre está previsto. Y el nuevo PSOE se abstuvo porque no era el momento ni el modo de la moción, dicen. Y así este PP sigue al mando de asuntos de trascendencia para la ciudadanía. Hay veces que no se entiende que a esto le llamen política.

Trump empieza a estar tocado. May tiene los días contados, ni su partido le perdonará la debacle. Con la negociación del Brexit de por medio podrían ser necesarias hasta nuevas elecciones. Y hay una alternativa laborista en Corbyn que se ha fortalecido, a pesar de las zancadillas.

Los ultraderechistas de UKIP han quedado fuera del Parlamento británico. El Frente Nacional de Marine Le Pen, en Francia, sigue noqueado. El PP español aguanta en sus incontables soportes. Algunos de ellos poco defendibles. A no ser con la teoría expandida por las pantallas de que es preferible un corrupto a un “comunista”, que en la terminología patria es cualquier no conservador.

La dirección del viento cambia de rumbo. Y nunca se sabe si la nave que se va, volverá a pasar.

Se cambia una May, un Trump, un Rajoy por políticos racionales

El jueves los británicos mueven pieza en el tablero de una partida global. Cada vez son más parecidos los problemas y las soluciones en los no tan distintos países. Hablar de Theresa May es, en cierto sentido, hablar de Trump o de Rajoy. La alternativas no son tan similares, lo positivo es que las hay.

Theresa May cumplirá 61 años en octubre pero, en esa tijera que tienen por cabeza los conservadores de hoy, no se le ocurrió otra cosa que añadir a última hora en su programa un copago sanitario a los jubilados. Y no uno cualquiera: se trataba de que costeasen sus enfermedades incluso vendiendo su piso, caso de tenerlo. Pretende además gravar con más intensidad las dolencias crónicas, sobre todo artritis y demencia senil. De ahí que se le haya bautizado con el nombre de “impuesto a la demencia”. Lo corrigió en parte por la auténtica escandalera que se formó entre jubilados, pobres y ricos. Solo en parte.

Fue el 17 de Mayo y May, la primera ministra que no fue directamente elegida en las urnas, cayó en picado en las encuestas. 23 puntos, mientras su rival el laborista Corbyn ganaba 11. El atentado maldito del sábado en Londres ha servido para dejar al descubierto también su gestión como ministra del Interior desde 2010 a 2016. Su drástico recorte de medios y la supresión de 20.000 policías. Lo peor es que ha culpado a la política antiterrorista de los atentados (dos en poco tiempo), como si no tuviera ninguna relación con ella en lugar de haber sido su principal responsable.

Como dicta el manual, May aplicaría recorte de derechos a la población. Más aún, acaba de declarar que “está preparada para debilitar las leyes de protección de los Derechos Humanos para luchar contra el extremismo”.  Pero desde luego seguiría el doble juego de apoyar tácitamente a Arabia Saudí. Al punto de silenciar, como ha hecho, un informe sobre la financiación de los grupos yihadistas en el Reino Unido que apunta directamente a la poderosa autocracia de la Península arábiga, con tan hipócritas relaciones en Occidente. Lo contaba muy bien Iñigo Sáenz de Ugarte. No se pierdan el último número, de intereses y propaganda, de la monarquía saudí y sus vecinos Emiratos, Bahréin y Egipto rompiendo relaciones con Qatar “porque apoya el terrorismo”. Trump acaba de firmar con Arabia Saudí un contrato de venta de armas por valor de 100.000 millones de dólares. Y otros acuerdos que triplican con creces esa cantidad.

Son tan parecidos los dirigentes de este modelo.

Por muchas razones, por su inconsistencia de la que ha dado sobradas pruebas en la campaña, por su ideología fuertemente conservadora, May es la Trump británica. La diferencia más notoria es que ella no hace muecas infantiles de continuo, ni “pucheros” cuando se enfada, ni se pelea con cuantos se encuentra a su paso como el presidente estadounidense. Tampoco juega May en Twitter tanto como Trump. En ese sentido se parece más a Rajoy, huyendo de los periodistas y de debates que la comprometan. Le ha restado simpatías, en el Reino Unido esa actitud importa.

El capitalismo ha ido demasiado lejos. En su crisis y en sus soluciones. Y ha desembocado en el alumbramiento de estos especímenes políticos tan escasamente presentables. Hay más. Pásense por Hungría, por Polonia… Voces de peso en el laborismo piensan que esta situación ha llegado al límite y se van a producir cambios. Las políticas seguidas han traído aumento de la desigualdad y el ascenso de la extrema derecha e incluso el fascismo. “ Todo el mundo sabe que el barco se hunde“… “y vamos a ver la luz”, dice la escritora y columnista de The Guardian, Michele Hanson.

Jeremy Corbyn, el líder laborista más a la izquierda en décadas, al que ni su partido valoraba demasiado, crece ante el descenso de May. Que la canción superventas en el Reino Unido sea ‘Liar, liar’ llamando mentirosa a la candidata tory no es una anécdota. Muchos británicos empiezan a atar cabos y ven la diferencia entre las promesas de los conservadores y los estragos que han causado. Por ejemplo en el Sistema Nacional de Salud al que Cameron dejó exhausto y hoy se considera prácticamente desahuciado.

Y ahora el copago extra. No faltaba más que, después de pagar impuestos toda una vida, los “trastos inútiles” que no producen ya, los jubilados, las personas de la edad de Theresa May en adelante, tuvieran que deshacerse hasta de su casa para pagar las enfermedades que acometen con los años. ¿Unirán los británicos hechos con consecuencias? Los españoles mayores de 65 años parece que no. Han quedado con el egoísmo al aire ante el CIS. Es el tramo de edad en el menos preocupa la corrupción, que ha registrado una meteórica subida de más de 12 puntos en un mes. Solo al 13%, frente al 25% de quienes tienen entre 35 y 44 años. Más o menos, al revés que las pensiones. Más drástico, el 0,9% en los más jóvenes, 25,7% los mayores. De ganar May, los jubilados van a aprender una dura lección.

Y puede ir a más. El ultraliberalismo ataca de antiguo en la calvinista Inglaterra. El dios católico era menos mercantilista antes de sus sucesivas interpretaciones. Desde los años 80, desde Thatcher, se empezó a hablar de restringir tratamientos de la salud pública. Primero fumadores y obesos. A Thatcher por cierto la derribó un impuesto arbitrario: el Poll Tax. No saben ustedes dónde dejaron la flema los británicos para luchar contra la irracionalidad que expurgaba sus bolsillos. Los británicos y todos los demás ciudadanos deben saber, saben ya muchos, que volverán a la carga hasta el despoje final si así lo estiman.

Corbyn ha pedido la dimisión de May, ¿dimisión como candidata? Ella habla de la seguridad que nunca podrá garantizar y mucho menos usando la tijera de los recortes. Pero es cierto que, en estas circunstancias extremas, el Reino Unido podría dar un giro no previsto antes de que May empezara a patinar. No es lo que se prevé, se dilucida en los votos de la Inglaterra profunda, aunque se espera un fuerte aumento del voto joven. Está en el aire.

El giro que sí dio Portugal, gracias quizás a la mano izquierda de los socios de gobierno. El que se esperaba en España y no ha logrado aún ser más fuerte que la poderosa maquinaria de intereses y corrupción que se aferra a que nada cambie. La que ve cómo se desbordan las Cloacas del Estado –y esta semana ya llegan a marear tantos vapores fétidos– y sigue apoyando al PP.

Imaginen nuevos vientos en Europa. Los británicos tienen ahora la palabra.

El PP actúa como si tuviera un seguro de impunidad

Dejas unos pocos días sin meter un artículo sobre corrupción y le cae encima unas cuantas paletadas inmensas que parecen tapar todo lo anterior, que lo envejecen al menos. Hoy tenemos un escandaloso episodio vinculado a las Cloacas del Estado, concretamente a las de Interior en la época de Fernández Díaz.

La doctora Pinto reconoce al comisario Villarejo como el hombre que la apuñaló

Así lo cuenta Público que ha padecido en sus carnes esa oscura policía que llamaron polítca:

La doctora le ha reconocido “sin ningún género de dudas” nada más entrar a la sala donde se ha celebrado esta diligencia judicial. Acusa a Villarejo de ser el autor de uno de los dos apuñalamientos que sufrió, en concreto el del 10 de abril de 2014. Ha costado tres años llegar siquiera a esa rueda de identificación. Ha sido dentro de la causa que investiga al empresario Javier López Madrid por acoso sexual, amenazas y agresión contra la dermatóloga. El empresario, yerno de Villar Mir, investigado en tramas de corrupción del PP y al que la Reina Letizia envió un SMS  de apoyo llamándole “Compi-Yogui”.

Ahora ya podemos entrar en materia de cuanto representa lo que está sucediendo en España.  Hace 4 días estábamos con esto.

rajoy.congreso.capturaice el ex fiscal jefe de Anticorrupción, Manuel Moix, obligado a dimitir por su insostenible situación, que “se ha inmolado para proteger a su familia y a la Fiscalía”. La Razón, el diario de director y consejeros dudosos, lleva esta sentida declaración a portada. Maza, el fiscal general del Estado, declara: “Sería de justicia que Moix siguiese ejerciendo el cargo”. Lo dice en una comparecencia en la que, como describía detalladamente Ignacio Escolar, era difícil mentir más. El ministro Catalá vuelve a ponerse de perfil  invocando exquisitas independencias y, ahora, censurando la empresa offshore de Moix. Rajoy califica estos escándalos de “chismes” que dificultan su alta misión, y diversos cargos intermedios sacuden aquí y allá para distraer. Por favor, un poco de pudor siquiera, que les oyen personas adultas e incluso decentes.

Semejante dolo no impide al PP ver cómo va a hacerse cargo de varias de las causas judiciales en las que están inmersos justo el juez favorito de Ignacio González y del PP en definitiva. Hay que sustituir al juez Velasco que deja el delicado puesto, vía ascenso. “Si se confirma el regreso a la Audiencia Nacional de Manuel García Castellón, unos cuantos en el PP de Madrid dormirán mucho mejor“, explicaba también el director de eldiario.es. Muchos nombres de peso en el partido se encuentran en esta circunstancia. Algunos pierden el sueño. O los nervios, como Cifuentes y el PP de Madrid. En el caso de García Castellón renunciaría a un destino más cómodo y mejor pagado. Otro gran sacrificado.

Nos faltan palabras para expresar el desgarro que ocasiona el deterioro ético al que ha llegado la España del PP. Ningún argumento por sí solo explica cómo se sostienen sus niveles de desfachatez. Y sin que ni siquiera afecte al Gobierno de Rajoy, el primer presidente que habrá de testificar en un caso de corrupción. Hay una respuesta clara: porque pueden. Y pueden porque hay muchos colaborando en la empresa. Y en el PP lo saben. Están sufriendo más incomodidades que en otras épocas pero la seguridad con la que despliegan una y otra vez sus ardides evidencia que no sienten ninguna intranquilidad. Lo que bien pensado es lo que más intranquiliza. No temen cambios. Existe como un seguro de impunidad. ¿Han visto el respeto que infunden las críticas en RTVE?, siguen en su tónica como si nada ocurriera. Por citar un ejemplo.

Se aprecia una labor conjunta de los medios conservadores, que son casi todos. Muy visible en televisión y prensa se complementa en la radio como una auténtica gota malaya. Un ejército compacto: se apoyan unos a otros, citan sus artículos y frases, se emplean entre sí. Un rastreo por las distintas emisoras, por la mañana en particular, ofrece una machacona rueda de ideas base para afianzar las posiciones del PP y el descrédito de sus rivales. La consigna actual es que lo sucedido con la Fiscalía es una treta de los fiscales díscolos que quieren ir por libre. Difunden sin cesar la versión de Moix como un mártir que se ha inmolado por el acoso “de la oposición”. Y hay quien se lo cree o se lo quiere creer. Lo enlazan, invariablemente, con la bondad de haber aprobado los presupuestos del PP. Un veterano periodista decía: “Hoy hemos dado una lección al mundo de estabilidad, responsabilidad y credibilidad”. Precisamente. En la orla de la transparencia y la ética mundial estamos.

El PP sabe que sus escándalos se tapan con otros nuevos, gracias a esta ayuda indispensable. Con la gente que se niega a saber que apenas queda resquicio en el que políticos corruptos no se hayan enriquecido metiendo la mano en el dinero de todos. ¿Se han enterado de lo de ADIF? Pues también se mojó,  defraudó a Hacienda casi 5 millones de euros. Es como una orgía de latrocinio en la que se mezclan nombres y tramas. ¿Que hay gente decente en todos los sectores afectados? Por supuesto.

La caja fuerte del erario público ha dado mucha publicidad y muy precisa a algunas empresas de comunicación. El dinero negro de las Cajas B les aportó medios de promoción superiores al resto de los partidos para encarar las elecciones.  Trampas que alteran resultados.

Falta la política. Con la caja fuerte de nuestros impuestos el PP ha compensado a nacionalistas vascos y canarios el voto a su política, a la del PP, a sus recortes y el estado de putrefacción que nos envuelve. Los desequilibrios que pueden existir, que sin duda existen, se solucionan por la vía recta preferiblemente. Con un gobierno decente que se ocupe del bienestar de todos, sin privilegios a cambio del voto. Eso no es política, es una transacción. Y el “aprovéchate” que tanto se oye en los mercadillos de saldos contribuye a la Marca España más nefasta.

El PP de Rajoy gobierna y desgobierna, corta, manipula y teje las redes que le convienen, sin grandes escrúpulos, porque puede y le dejan. Porque le apoyan Ciudadanos, nacionalistas y el PSOE con su abstención. Albert Rivera y sus Ciudadanos han hecho trizas su credibilidad, por más que se lleven a Rivera al Club Bilderberg, Cebrián, Ana Patricia Botín y De Guindos. El PSOE que ha cercenado la investigación parlamentaria de las Cloacas de Interior no tiene excusa. Y si la tiene debería aportarla.  Igual debe negociar con el núcleo duro que le echó por tener tan clara como tenía su postura hacia Rajoy. Pero el tiempo pasa y el problema hoy en el PP no son ramas podridas, es el árbol el que está enfermo.

¿Alguien conoce alguna razón presentable que justifique el apoyo al PP?

*Publicado en eldiarioes   02/06/2017 – 20:26h

Raimon: Quien ha sentido la libertad tiene más fuerzas para vivir

Verán, probablemente habría que hablar de un fiscal jefe Anticorrupción que añade a su pesado baúl una sociedad en el paraíso libre de impuestos de Panamá. De Rajoy, obligado a ir a declarar en persona a la Audiencia Nacional por la Gürtel y cuantas previsiones suscita. De la estabilidad que la amplia derecha dice sentir al ver bendecidos los presupuestos del PP. Del aterrador saqueo e injusticia que se esconde tras esa palabra, estabilidad, que solo contenta a los beneficiarios del sistema. Del oxígeno que se brinda a la anomalía que nos gobierna. De la compraventa de favores personales y de partido a los que llaman política. De los atajos ideológicos para lograr un botín que no es un derecho. De las trampas, eso es una constante. Hay tiempo. O formas. Porque la historia se puede contemplar desde otra atalaya: la que es y la que pudo ser.

Imaginen el salón de actos de una Facultad, la de Medicina en la Universidad de Zaragoza. Aquel edificio flanqueado por un maestro de la lógica, el turolense Andrés Piquer, o por un portento de la ciencia que fue el oscense Miguel Servet. Dentro, en vida de Franco, una multitud de jóvenes nos disponíamos a escuchar a un cantautor valenciano: Raimon, puntal de la Nova Canço catalana. No había resquicio ni para sentarse, ni para andar. Repartieron hojas multicopiadas con las canciones traducidas. Y, no sé cómo, terminamos todos coreando en un grito liberador: “No, jo dic no, diguem no. Nosaltres no som d’eixe món”. Porque, en efecto, habíamos visto el miedo y la sangre ser ley del mundo; y el hambre, el pan de los trabajadores. Y sentíamos que había llegado la hora de situarse ante un país que no habíamos hecho pero ante un tiempo que sería nuestro, para cantar las esperanzas y llorar la poca fe.

Creo recordar que los organizadores –en cabeza Plácido Serrano, de la combativa emisora entonces de la COPE en Zaragoza–, acabaron en el cuartelillo, pero aquella semilla había prendido. Tiempo después Raimon recordaría otro recital –no se llamaban entonces conciertos– en Madrid que reprodujo aquella sensación, 18 de mayo a la Villa : “Por unas cuantas horas nos sentimos libres y, quien ha sentido la libertad, tiene más fuerzas para vivir”. Sobre todo tiene más querencia por ella y más afán por no perderla.

Aprendí a entender catalán con las letras de Raimon, aprendí sus canciones de memoria. Ahí siguen intactas frase a frase. Sin problemas de inexistentes fronteras, ni físicas, ni lingüísticas. Barcelona, donde residía Raimon y casi todos los compañeros de la Nova Canço, era entonces un prodigio de modernidad, un foco cultural de primer orden, una capital de la Europa que se nos vedaba por tragar al maldito dictador. Los nacionalismos, todos, no digamos los grandes de tierra extensa y prieta, suelen ser reductores. Y aquella etapa mágica se diluyó en parte.

Pero hemos llegado al esperpento con el montaje actual que quiere convertir en el problema mayor de España que Catalunya haga un referéndum para opinar sobre su futuro. Órdagos secesionistas, Desafíos soberanistas, gruesas expresiones pueblan una prensa que parece haber vuelto al monocorde blanco y negro. Es como asistir a una partida de tute, ese juego tan español. Una escenificación para la galería.

La vicepresidenta del Gobierno del PP –del nacionalismo español, para entendernos–, dice que “Puigdemont quiere hacer un referéndum en lugar de escuchar a los catalanes”. Sin inmutarse. Solo el 1,4% cita en los barómetros del CIS, la independencia de Catalunya como problema, con ligeras oscilaciones por mucho que lo pregunten mes tras mes, año tras año. He llegado a la conclusión de que están todos en los partidos y medios conservadores y ultraconservadores, de otro modo no se comprende la bulla que meten.

Un gran tipo Raimon. Hombre discreto, tenaz y valiente, nos fue acompañando a lo largo de la vida. Levantándonos en vilo por su autenticidad en los tiempos de las esperanzas y los ideales compartidos. Aquel chico que dejó a su madre en Xàtiva, en el carrer Blanc, y a hermanos y amigos que, como su madre, esperaban que él volviera como siempre, eligió su camino. Raimon sintió que debía salir a contar palabras y hechos que nos hacen ser hombres entre los hombres. Humanos entre los humanos en la lucha contra todas las miserias, morales sobre todo, que nos lo impiden.

“Le he conocido siempre igual”, como él cantaba de otras personas con peso, sobre el escenario y fuera de él. Se retira después de 50 años en la brecha. Es de justicia decirle cuánto significó para una generación que soñaba con la libertad y descubrió que era posible tenerla. Y que entendió que tampoco es una utopía aspirar siquiera a los elementos de la justicia básica, el pan, el respeto, los derechos, la cura del dolor, la educación, la cultura. La decencia.

Para volver ahora a esta barbarie. A la corrupción y el fango, las mentiras, los intereses, por miserables pagos, platos de lentejas podridas. Escribiendo de Raimon, de aquel proyecto, de aquel empeño, actitud esencial que nació bajo el palio del dictador, y no terminamos de erradicar, se habla y se explica lo que ocurre ahora mismo. PP y Ciudadanos, la derecha española más rancia con su esqueje nacido para apoyarle, el PSOE que no encuentra su norte, quieren dar carpetazo a la investigación parlamentaria de la policía política con solo dos comparecencias. ¿Política? Están avalando las cloacas de interior. Las cloacas del Estado que hoy revientan de escándalo en Justicia. Esto sí que es un órdago y un desafío a la democracia. Todo estaba allí y los que nunca se enteran de nada ayudan a que permanezca.

Hay otras formas de vivir. Las esperanzas perdidas fueron muchas, son, a pesar de los logros, de no sentir vergüenza por la trayectoria como deben, tienen que, sentir otros. “A golpes se hace la vida, a golpes de fe perdida”. Lo que pasó, dolió, y no era nada. La luz que alumbra las metas permanece aunque a veces se ensombrezca. La amplitud de miras se quedó para siempre.

Muchas personas han comentado también cuánto les influyó Raimon. Y basta retomar las ideas, los sueños, para saber que era lo que había que hacer. Volver a oír las palabras que nos hermanan para reconocernos en la distancia y seguir diciendo que para esta basura que han montado no, no cuenten con nosotros. Pero sigue habiendo un mundo mejor por hacer.

Tiene Raimon una frase en su primer disco que fue como el carpe diem local: “Vivir como si nada fuera eterno, nada más este momento –la tarde, el cielo– quizás esto sea la vida”. No es mal consejo, momento tras momento se hace cada uno y la historia de los pueblos.

Asesinato machista en la ciudad aislada

Lees, vuelves a leer, que una mujer “ha fallecido” al tropezarse con unas manos que la estrangularon, presuntamente las de su marido. Y que “el supuesto autor ha intentado matarse clavándose un cuchillo en el tórax y el abdomen”. En realidad la autolesión ni siquiera ha penetrado, no ha sabido acabar con su vida con lo certero que fue segando la de su pareja. Él mismo llamó a la policía. Se ha confesado autor del crimen: estranguló a su mujer. De 55 años. Él tiene 61. Ha sido detenido. Ambos españoles. No había denuncias por malos tratos.

Madrid, Ciudad Lineal, calle de Alcalá,  abigarrado barrio que te conduce por un laberinto de Vírgenes al otro lado de la gran arteria, no menos enrevesado, de calles con nombres de intelectuales. En la de Vicente Espinel, en el número 27,  sucedió la tragedia en la noche del sábado. Encuentras el número por los periodistas apostados preguntando a los vecinos. Según manda el manual de los asesinatos machistas, la mayoría no sabe nada, no ha oído una riña, nada podían imaginar, saludan con mucha educación. Aunque hay dos niveles de relación social: están los del  “buenos días, buenas tardes” y los del “buenos días, buenas tardes ¿qué tal?”. Aquí es donde puede lograrse una mínima información.

Porque es cierto que la mayoría no sabe nada, ni siquiera se han enterado. En un barrio de calles estrechas y balcones en las fachadas en su mayoría, apenas se conocen unos con otros. La ciudad de vidas aisladas se extiende del centro a los extremos. Quizás podrían aportar algún dato si la vieran en fotografía. Sin imagen, no saben quién era. Signos de alarma en la mujer –china- que gestiona una pequeña tienda de ultramarinos y en la peluquería donde una docena de clientas latinoamericanas comentan el hecho. Con temor y resignación dicen: “Habría bebido, se ponen locos”. Nunca hay que aceptar esa excusa.

“Una excelente persona”

El “¿qué tal?” añadido al “Buenos días, buenas tardes” permite saber que él, Jesús, es “una excelente persona”, menos mal. Me lo dice una vecina del mismo portal.  Le conoce desde hace muchos años. Vivía con su madre, hasta que la conoció a ella –cuyo nombre no recuerda-, lo que pudo suceder hace 4 o 5 años. Jesús llevó a su madre a una residencia. Pocos datos, ninguno, para entender qué se gestó en aquella casa y tener el fin que tuvo.

“Había un partido y no paraban de gritar por todo el barrio, gol, gol”, explica una mujer de la casa de enfrente. Reflexiona que quizás la víctima pudo gritar y confundirse con la euforia del fútbol. A su lado, un hombre, español, da lustre a su coche sin cesar. El ¿qué tal?  al que llegaron no avanza demasiado en el conocimiento. La pareja era normal, ella era normal, él también. Comentamos cómo hemos llegado a vivir tan alejados de quienes tenemos al lado. A él también eso le parece normal.

Otra mujer apareció muerta este domingo por apuñalamiento  en Molina de Segura, Murcia. El presunto autor, un compañero de trabajo, se ha ahorcado. Y a otra en Collado Villalba, Madrid, la han encontrado sin vida, maniatada y con una bolsa de plástico en la cabeza.   Tres, en pocas horas. Son 28 las mujeres asesinadas por sus parejas en lo que va de año, según muestra la contabilidad. Pueden ser más, a las victimas mortales del machismo no las cuentan con demasiada precisión. Niños, hijos de los verdugos, también han caído víctimas de esta lacra. Y quedan las secuelas de quienes supieron que papá mató a mamá. Y permanecen los daños a toda una sociedad aquejada de permisividad, y de una abrumadora indiferencia.

Es cierto que ahora las reacciones son más intensas, cuando se dan.  Pero más localizadas. Quisiera fuera una falsa impresión la que he experimentado comparando otras épocas:  que los asesinatos machistas han entrado en el efecto vacuna, como la corrupción, y ya se asumen poco menos que como inevitables. Y no lo son. La aberración es que existan.

El gobierno del PP restó medios a la lucha contra la violencia machista. Los presupuestos que se dirimen ahora, a punto de lograr el suficiente apoyo parlamentario, mantienen la tónica. El trabajo positivo precisa inversión económica y cambios en la mentalidad.

Las mujeres de la calle Vicente Espinel y aledaños se preocupan, la tarea nos supera. En Alcalá, por la zona de las tiendas de ropa abiertas en domingo, ponen una cierta distancia. La asesinada número 28 de 2017 no tiene nombre, ni foto. Aún. Solo una vecina corre, descompuesta, repitiendo: “Que no haya sido Susana, que no haya sido Susana”. Parece no verlo descabellado.  Cualquier mujer es víctima posible. Lo normal.  En los pueblos y en la ciudad aislada, en la ciudad cerrada, ciega, sorda y muda, ajena a los gritos que no son “gol”.

Dicen que se está poniendo en peligro el Estado de Derecho

El PP ha copado la cúpula judicial. El nombramiento de los jueces Concha Espejel y Enrique López –recusados en la Gürtel por su vinculación al PP–, para dirigir dos salas fundamentales de la Audiencia Nacional, ha producido un escándalo considerable. Ambos, desde Penal y Apelaciones, tendrán a su cargo precisamente dilucidar los casos de corrupción del PP. Ha sido posible por los votos de los vocales adscritos al PP en el CGPJ, el órgano de gobierno de los jueces. Disculpen la repetición de las siglas PP en el texto, es que se repiten igual en nuestras Instituciones.

“Se cierra el círculo”, decían desolados desde Jueces para la Democracia. “Hay un asalto enorme del poder político para colocar jueces y fiscales afines en órganos decisivos que juzgan la corrupción”, escribe su portavoz Joaquim Bosch. Se pone en riesgo el Estado de Derecho, concluyen expertos independientes. Hasta los prudentes o tibios habituales se muestran estupefactos.

No hay mayor problema. El PP ha podido comprobar que sus escándalos se diluyen en poco tiempo y les compensa pasar unos días rebatiendo acusaciones, limitadas, con cara de cemento. El mecanismo es siempre el mismo. Las operaciones que se avistan terminan confirmándose –imprescindible la serie de artículos de Elisa Benisobre justicia–. Se produce un alboroto, limitado, y el hecho consumado se queda. El tratamiento mediático ayuda mucho en la tarea. De los periódicos grandes –cada vez menos grandes– de tirada nacional solo El Mundo traía en portada este viernes el acceso a un puesto clave de la Audiencia de una jueza afín, muy afín, al PP. Pasen ustedes a las radios y televisiones y verán cuántas hablan de esto que nos afecta de forma concluyente. Igual el periodismo también está copado, colonizado.

Todo empezó mucho antes. Aquella mayoría absoluta del PP en 2011 desencadenó una contrarreforma judicial sin precedentes. Se ampliaron las funciones del Tribunal Constitucional para darle poder sancionador y fueron accediendo a cargos fundamentales profesionales de reconocida solvencia… en el PP. O, aunque en mucha menor medida, en el PSOE. Porque los relevos en el TC  a repartir entre ambos partidos, excluyendo a los demás, se realizaron en este marzo, en el curioso tiempo de prórroga del que disfrutaba Rajoy como presidente del Gobierno.

A la cúpula fiscal, en constante entredicho, se la considera diseñada al servicio de los intereses del PP. El ministro de Justicia ha sido hasta recusado en el Congreso. Se les sorprende en inexactitudes, por no decir mentiras, reiteradas, Moix, fiscal jefe Anticorrupción, es un claro exponente, y no pasa nada. Ayuda, insisto, el tratamiento mediático. La presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Victoria Prego, se molestó en escribir un artículo laudatorio a “ Moix, el buen fiscal vapuleado“.

Preguntémonos como haría el Derecho Romano, fuente de todo el Derecho, a quién beneficia este estado de cosas. Más aún, preguntémonos qué tipo de organización monta esta estructura judicial y la acompaña de las leyes y códigos “Mordaza” para castigar las protesta. Fueron calificados de antidemocráticos por el Consejo de Europa. De Ley Ominosa por el New York Times y no fue obstáculo alguno para promulgarlos y para que permanezcan. La justicia española es una de las más desprestigiada de Europa.

La separación de poderes es la esencia del Estado de Derecho. ¿Está en peligro en España?

Pasemos a la política. El socio de gobierno del PP, Ciudadanos, calla sustancialmente ante esta situación. El tiempo ha confirmado lo que desde el comienzo se apreciaba: su objetivo prioritario es el mantenimiento en el gobierno del PP, de la derecha incluso corrupta. Sean cuales sean sus declaraciones, los hechos lo confirman.

El caso del PSOE merece una disección ordenada. El Gobierno de Rajoy ha cerrado ese círculo judicial en la actual legislatura. El golpe de mano interno que apartó a Pedro Sánchez de la Secretaría General el 1 de octubre fue esencial para ello. Imprescindible. Las nuevas primarias han demostrado que se obró en contra de la militancia. Que realmente la militancia era partidaria del No a Rajoy. Igual que sus votantes que recibieron el mismo mensaje antes de acudir a las urnas. Ateniéndonos a los hechos, el objetivo prioritario del PSOE que quedó era evitar un gobierno progresista y por tanto apostar por la continuidad del PP. Siguiendo el hilo del razonamiento fue una decisión que cambió el rumbo previsto. Una decisión que afectó a toda la sociedad.

Es el colmo oír en tertulias o ver en la prensa que Pedro Sánchez está haciendo “tragar sapos” a los susanistas. Después de lo sucedido. Todavía habrá que ver si la guerra no trae nuevos episodios. El Intermedio, de la Sexta, elaboró un resumen de declaraciones antes y después de las primarias del domingo, demoledor.

Tenemos que atender a otros elementos esenciales. Es inaudito en democracia, intolerable, digan lo que digan los reglamentos que se fabricaron que un presidente o una presidenta no responda a una moción de censura presentada legítimamente. Es lo que va a hacer Rajoy y también Cifuentes, presidenta de Madrid, señalada por corrupción. Ciudadanos lo ve bien, el PSOE no se opone.  El PP despliega esa prepotencia porque lo sabe.

Lo poco que permanece al margen de ese entendimiento tácito es el Parlamento. Algunos ayuntamientos también. Con Unidos Podemos entró un tipo de diputados y senadores al que los establecidos tratan como advenedizos. Por eso se niegan a responder personalmente a su moción Rajoy y Cifuentes. La endogamia es corta de miras, siquiera para ver al conjunto de la ciudadanía a la que las Cortes representan. La realidad española no admite esperas a una moción de censura a Rajoy y a cuantos le sustentan. Aunque venga mal al PSOE y sea comprensible en este momento.

El papel de la prensa afín es fundamental al objetivo, determinante. El silenciar o alterar noticias, el descomunal embudo con el que se aborda la información internacional por si influye en la política española. La protesta por la corrupción del presidente que echó a Dilma Russeff en Brasil y la represión con el ejército patrullando por las calles apenas se ha difundido o comentado.

La deuda pública, cebada como para un banquete de inversores y especuladores. Bruselas, sin levantar la vigilancia a otras desviaciones como ha hecho ya con Portugal. La desigualdad, disparada. Los recortes en lo esencial, inamovibles. Subvencionando con dinero público los errores de bancos, concesionarias de autopistas y operaciones como Castor. Y la justicia que escandaliza con sus nombramientos y deja voces grabadas de vergüenza, como la de un expresidente de Madrid hoy encarcelado y un exministro. Jueces que convienen o no convienen y hay que “poner a tomar por culo a Onteniente”, en la senda de lo que luego ocurre.

Y todavía es un “numerito” una moción de censura, o hay que esperar.

Con todo ello y mucho más, ¿se puede considerar que está en peligro el Estado de Derecho? Un riesgo es algo que se vislumbra y está por venir.

¿Ustedes qué opinan?

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