Aznar y el exotismo histórico

Habló Aznar y nuevamente dio la nota. Le sucede como al italiano Berlusconi, proclive también a los excrementos verbales. El ex presidente español ha calificado el triunfo de Obama de “exotismo histórico”, el italiano habría destacado el color de la piel del próximo ocupante de la Casa Blanca para mofarse de él. Probablemente, Aznar también alude a la calificación de exótico porque la raza negra del presidente electo estadounidense no es la de la mayoría blanca del mundo occidental. Por mucho que viaje e imparta clases, Aznar no ha debido entender que no somos el patrón oro: el amarillo domina en la poderosa China, y el negro en África, el mundo es multicolor y poliédrico, incluso polimorfo. Pero el racista, el poco ilustrado, separa y elige lo mejor identificándolo con él mismo.

Ahora bien, Aznar se refiere a un “exotismo histórico”. Es decir, algo extraño, chocante, extravagante, algo excepcional en definitiva. Ése es el problema. “De toda la vida” han mandado unos y no lo han hecho otros. La mayoría se alzan con el poder por pertenecer a un grupo o casta, el caso de George W. Bush, que se situó en el punto de mira de quienes iban a usarle para sus fines por ser rico e hijo de ex presidente y, seguramente, por sus escasas luces intelectuales y sus pocos escrúpulos éticos. Otros llegan a la cúspide luchando, Atila, por ejemplo. En los partidos políticos españoles, suele darse una mezcla de ambas habilidades –aunque no siempre-. La pelea en esta ocasión es contra los propios compañeros que pugnan por la misma silla. Aquí nos encontramos a Aznar.

Obama es un proyecto colectivo. Enamoró a los norteamericanos hartos de élites y de lobbys, y muchos se dejaron el dinero y la piel porque triunfara. Seguramente sentían que triunfaban con él. Se propone hacer una política diferente a Bush –sólo por eso sería bien recibido-. Y Aznar espera que en lugar de facilitar el dinero a los ricos, preferiblemente amigos, como hizo Bush y él mismo, reparta un poco las oportunidades. Por eso, el sagaz analista cree que EEUU “irá al desastre económico”. ¿Se puede hundir más un país de lo que ha hecho éste con Bush?

¿Esta situación va a ser exótica, extraña, y por tanto caduca? No lo creo, o no lo debemos consentir. Una vez conocidos por sus palabras y por sus hechos, se demuestra su incapacidad para el cargo que ocuparon. Pensar que nuestros destinos estuvieron en manos de esta clase de sujetos, produce escalofríos. Estos presidentes envueltos en vanidad y naftalina no han debido leer la Constitución de sus países: el poder emana del pueblo. Ha llegado un nuevo tiempo, un cambio, un giro radical: más ciudadanos y menos poltronas.

La lotería de El Niño

El fenómeno se desata en cuanto el reportero acciona la cámara y se enciende el piloto. Ayuda que el periodista –generalmente mujer- comience a hablar. Un grupo de seres humanos comienza a saltar y a vociferar, con una botella de cava o champán entera -a veces con una copa- en la mano. El mecanismo es inmediato. Como un bucle de demora, la conexión se inicia en un relativo silencio, para dar paso a los brincos acompasados del personal.

El sujeto que porta el micrófono también sufre una metamorfosis. Tiene que contarnos un acontecimiento tan novedoso como que  uno o varios bombos han sacado un número al que le corresponde premio y esos señores, señoras y niños que están detrás poseen algún ejemplar del décimo agraciado. Pero no lo cuentan así. De su boca emana todo el repertorio de tópicos de la lengua castellana: se ha desatado la locura, lo van celebrar por todo lo alto o a lo grande, no es para menos,  quien mas quien menos no va a olvidar este día, la fiesta está asegurada, hay barra libre, el premio está muy repartido, todos han recibido un pezquillito, con él, taparán agujeros,  y han cumplido un sueño. Quienes no han conseguido ninguno de esos billetes disponen de salud –mucho suponer- y de nuevas oportunidades en posteriores sorteos.

¡52 años así! En Navidad y en Reyes. Un tal Sr. Fabra, de Castellón, a quien suele tocarle la lotería con frecuencia, jamás aparece saltando en la tele ¡ni mucho menos! Pero el reportero de premios siempre encuentra concurrencia.

Este 6 de enero de 2009, se ha producido una novedad: había un beneficiado un extranjero, aparentemente francés. No sabía, el pobre, que debía saltar. Así que, con serenidad, ha contado que empleará el dinero en comprarle una prótesis a su hijo que sufrió un accidente.

El gordo lo han cantado Vanesa y Brandon. Vanesa, como la mayor parte de las nuevas reporteras de la televisión.  Ayer hizo un año justo que, quien esto escribe, emitió su último plano por TVE, en Informe Semanal, y su último mensaje inadvertido: luz para los años vividos, calor para el futuro que llega a partir del próximo segundo.

Pasa el tiempo sin embargo y aquí no cambia nada. Al menos, a mejor.

Mi primera entrada

No es un deseo ni proyecto de año nuevo, porque este año sabe cada vez más viejo antes casi de nacer. Esto arranca de la necesidad de comunicarme, algo que he hecho durante décadas por mi profesión. Se abre un  nuevo cauce. 5 de Enero de 2009: empiezo un blog.