ETA: Fuera del tiempo

De todos los males que asolan a esa “España” fuera del mundo civilizado y fuera del tiempo, el peor es el terrorismo de ETA. Un país capaz de parir a Vicente Ferrer, entregado a las más justas causas, coherente, inasequible al desaliento en sus objetivos, alumbra también a ese grupo de desequilibrados fanáticos –incluyendo en él a quienes les apoyan-. No pueden ser más españoles, de la peor estirpe, de la que poblaba nuestro suelo semicubierta con pieles, garrote en mano, en tiempos de las cavernas.

Cada vez que el “urgente” salta y leo que un ser humano ha sido asesinado por ETA, me sacude la sensación de que no vivo en Europa, ni el siglo XXI. Ayer fue aún más desolador, cuando escuché que a Eduardo Puelles le habían quemado vivo. Sólo la sin razón puede actuar así.

He reflexionado ampliamente a lo largo de mi vida acerca de ETA. Residí en el País Vasco, por trabajo, en el momento crucial en el que Franco murió y empezó una nueva historia. Apasionante tramo en el que, como periodista –y rodeada de otros periodistas que estaban llamados a ser la élite de la profesión en España- conocí muchos entresijos. Mucho tiempo más tarde, un atentado me sacudió de cerca en Madrid. Murieron cuatro personas, una de ellas un conductor de autobús que dejó su cerebro en el suelo. El paisaje, de cascotes y cristales rotos, era el de la desolación. Comparable a una guerra que no respondía a ese lugar ni a esa época.

Y, sin embargo, he reiterado sin descanso algunos puntos a considerar.

-En 40 años ni el Estado –dictatorial o demócrata- ha conseguido erradicar a ETA, pero tampoco la organización terrorista ha logrado sus objetivos. Ese tema enquistado exigirá medidas más imaginativas.

-En cuatro décadas, las cúpulas y los miembros se han renovado continuamente. Los primeros etarras peinan canas o han muerto, pero siempre hay descabezados jóvenes que se unen a la idea. Es una parte de la sociedad vasca quienes les alimenta para que crezcan. Se trata de, con todo dolor, pero también con toda firmeza e inteligencia, sentar las bases para que no hoy, ni mañana, los nietos de los que hoy matan y los nietos de los son asesinados, no se vean enfrentados nunca más, de impedir que hereden y perpetúen los viejos rencores.

-Por último, el tratamiento informativo y político del terrorismo. La utilización que de ello hizo el PP en la pasada legislatura fue vergonzosa, además de negativa. Acrecentaba la tendencia mediática de amplificar las acciones terroristas que es el principal objetivo que persiguen. No hablo de silenciar, hablo de priorizar la búsqueda de causas, base social.

Treinta años después de dejar de vivir en el País Vasco, regresé a ahondar en su situación, como suele hacerse en un reportaje –se mira con ojos diferentes al del turista-. Lo encontré… mucho más triste. Y los relatos de quienes allí se enfrentan al riesgo de hacer política –es un riesgo en el País Vasco-, resultaban altamente preocupantes. Un catedrático respondió a algunas cuestiones esenciales. No cito su nombre porque él no hablaba para mi blog, pero me parece interesante reseñar lo que dijo:

“La violencia siempre ha sido un componente importante de un sector del nacionalismo, lo que pasa es que eso sólo explica una parte. El declive del nacionalismo de la izquierda abertzale en los últimos años se puede medir y se puede cuantificar. Cuando ETA ha declarado una tregua, o ha tenido otra forma de expresarse que no sea mediante atentados o la utilización de la violencia, sus expectativas electorales se han visto favorecidas”. (…) “Yo creo que la mayor parte de la izquierda abertzale apoya la violencia, continua apoyándola, ETA siempre ha sido un referente para la izquierda abertzale y continua siéndolo. Lo que pasa es que si miramos la evolución histórica, vemos que cuando ha declarado una tregua por ejemplo han subido sus expectativas electorales y cuando se ha incrementado la violencia, progresivamente se ha ido minando su apoyo social”.

Ahí es dónde se precisa actuar. Y no se trata de ilegalizar ideas. La sociedad vasca se ha comprometido de alguna manera con otro proyecto en las últimas elecciones. Tibiamente. Entiendo que no es nada fácil allí enfrentarse a la irracionalidad, al miedo, pero ha marcado un ligero cambio de tendencia.

Las palabras y la expresión del rostro del Lehendakari López me aportan, al menos a mí, cierta esperanza. Le habían matado a “uno de los suyos”, a “uno de los nuestros” y se comportó como un ser cercano y muy humano.

Siglo XXI. Europa. Civilización. Ya no queda en parte alguna (que responda a esos conceptos), la pistola, la bomba, la crueldad extrema, por, supuestamente, defender una idea. En el mundo, hoy, sólo el atraso y el fundamentalismo, lo practican. La razón tiene que terminar por imponerse.

Y dicho esto no creo que vuelva a tocar este asunto. Por coherencia.

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3 comentarios

  1. Ya tuvieron varias oportunidades. La última, la que les dió en anterior gobierno de Zapatero en la anterior legislatura. Desaprovecharon esa oportunidad de oro; Rubalcaba y el propio Zapatero se mostraron claros y condundentes: dijeron que ya no habría más oportunidades.

    Soy muy pesimista en cuanto a la deriva que lleva Europa por el ascenso de la extremaderecha y el que se les ria las gracias a un un déspota, a un presidente hortera, putero, mafioso y neofascista como Berlusconi.

    Sin embargo, y a pesar del atentado terrorista de ayer, en ésto soy optimista: Son cuatro gatos, que afortunadamente están en peligro de extinción y a los que la sociedad vasca les está dando la espalda y no correrán en su ayuda para salvarlos ni para conservar esa dañina especie.

  2. MACGO

     /  21 junio 2009

    http://macgo.wordpress.com/2009/06/21/por-iran/

    La libertad de pensamiento siempre vencerá al fundamentalismo, se éste del signo que sea.

  3. josemi2009

     /  21 junio 2009

    Sinceramente no entiendo el conflicto vasco que dicen algunos vascos que existe entre ellos y España. Desde 1978 que llegó la amnistía esa cuadrilla de de desnortados, por decirlo suavemente, no tienen razón de ser.

    Sólo deseo un día despertarme y ver como entregan las armas y se dedican a defender esas ideas con la palabra., todo lo demás sobra. Sobran las palabras tratando de entender lo que hacen y porque lo hacen; sobran los análisis que tratan de expurgar qué de verdad existe en esas ideas, yo lo digo, nada.

    El pueblo vasco no desaparecerá, ni dejará de hablarse el idioma, ni la historia se tragará a nadie, todos, subrayo lo de todos, tenemos derecho a la vida, nadie desde su prepotencia puede asumirse como representante de las esencias de un pueblo.

    En mi caso escribe el hijo de un vasca, pero no entiendo realmente que nadie defienda sus ideas con la muerte de los demás, de forma y manera que está deslegitimado para arrogarse el hecho de representar lo que dice que representa.
    Si quieren defender a su pueblo que lo hagan desde la palabra, nada más y nada menos

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