
Es mi hermano, uno de los tres que tengo. En numerosas ocasiones he querido escribir de él, pero ahora, este miércoles, abre exposición en Vigo, y es un buen momento. Siempre ha dicho que fue la pintura quien le eligió a él desde niño. Es cierto, una apasionada vocación por la que luchó incluso en circunstancias difíciles. Algunos años mayor que yo, era una cría cuando me imbuía de Historia del Arte y me mostraba sus libros. Creo que conocí antes –gracias a él- los clásicos, el impresionismo, el expresionismo, las vanguardias, que la España en la que vivía. En algunas cosas somos dispares, en otras absolutamente idénticos.

Por él conocí también la semiótica, por ejemplo, y la necesidad de pensar y crear, siempre investigaba. Y no dejaba de pintar. A épocas dolorosamente, de continúo como una necesidad adictiva y gozosa. Su pintura extrema el perfeccionismo. Cada fragmento es un cuadro en sí mismo. Lo era en el óleo, lo es en la acuarela a la que ha reivindicado.

Fernando Artal
Pertenecemos a una familia a la que casi nada se le ha dado gratis, todo ha tenido que ser labrado con enorme esfuerzo. Por eso Fernando, Fernando Artal, buscó. Y emigró a Galicia desde Zaragoza. Pintar había de ser para sus ratos libres. El modo de vida se lo dio una academia de arte, de cuyos alumnos dice él que aprendió, aunque en realidad son ellos los que nunca le olvidarán. Quizás, sí, es mutuo, todos nos nutrimos los unos de los otros.

Fernando Artal
No sé si fue el mar, o su paz interior, su núcleo familiar perfecto, pero Fernando comenzó a pintar la luz, la alegría, la forma, el contenido, la complejidad, el misterio, bajo continuas transparencias. Es la obra de un espíritu joven, comprometido, provocador, una explosión. Pero no exponía, otras necesidades más acuciantes primaban. Vendió todo en su primera exposición tardía. Aquí tenemos otra.

Explica en el catálogo los palimpsestos: pergaminos antiguos en los que, por razones económicas, se borraba la primera pintura para elaborar la nueva. Aquella terminaba por aflorar. Quizás somos, como dice Fernando Artal, «un palimpsesto ético y estético, borrando y rectificando lo que estaba torcido y dejando algo, poco, de lo que va bien«… para seguir aprendiendo siempre. Fernando quiere que su pintura sea un espacio de reflexión. Él tampoco deja de reflexionar. Y de llenar de luz, belleza y esperanza el espíritu. Para mí es un cálido faro junto al mar que se abre al mundo.

Fernando Artal expone desde este miérocoles 20 de Octubre en la Fundación Caixa Nova. C/Velázquez Moreno, 18/20 – Vigo.
Esta es su web: fernandoartalmartinez.blogspot.com






