corte.ingles.madre

Las madres de El Corte Inglés son las hijas de las hijas de sus primeras clientas. Y se diría que aquel concepto de la mujer quedó prendido de sus paredes por más que esas estancias hayan visto en tantas décadas, precisamente el cambio de las modas. El grupo se creó en 1935, cuando Ramón Areces compró una sastrería fundada en 1890 en la Calle Rompelanzas de Madrid. Los grandes almacenes, que llegaron a ser los primeros de España, echaron a vender en 1940. En el muy sombrío 1940. Tras la guerra civil y el inicio de la dictadura, el régimen franquista –éste sí era “el régimen”- se dedicó con pasión a cortar las alas de las mujeres, muchas de las cuales habían emprendido fructífero vuelo en la República agostada.

Las mujeres supieron que su misión en la vida se resumía en ser esposas y madres. Secundariamente, “amas de casa”, y, de no disponer de medios económicos, también trabajadoras fuera. Aunque los maridos lo veían como un desdoro y difícilmente lo aceptaban. Varias series española que hemos visto en los últimos años mostraban ese papel y esas dificultades para cualquier otro desarrollo al margen del hogar.

Así pues, las madres de la época fueron y serán para siempre, al parecer, 0% quejas, 97% entrega –no dedicación, entrega- y un 3% egoísmo dejando una pincelada humana de imperfección del modelo. La suma da un 100%… de madre. Fue una mentalidad que se trabajó a fondo y que, con excepciones, iba adiestrando a la descendencia femenina y de paso a la masculina en su superioridad. La misión histórica de las mujeres impregnó las costumbres de forma que ha sido difícil sustraerse a su influjo en sectores conservadores, como se puede apreciar.

Una labor abnegada donde las hubiera. Una de las primeras cosas que aprendían las hijas era que el estado de pulcritud del hogar estaba por completo a su cargo. Que si, por cualquier desgracia, llegaban extraños a casa y había un plato sin lavar el estigma caería sobre el honor de las mujeres de la familia. A pensar en un futuro que incluía el matrimonio. De ahí, que las chicas “no necesitaran estudiar”. Para conseguir casarse, ayudaba ser “como la mujer del Cesar”, no solamente honrada sino parecerlo.

Hasta el 21 marzo 1963 -con media juventud mundial prendida de flores e ingenua bohemia-, no se derogó la ley que permitía a maridos y padres matar a sus esposas o hijas si las sorprendían en adulterio, y también a sus parejas en venganza. El argumento se basaba en que se había quebrado la certidumbre del marido sobre la paternidad de los hijos que  nacieran. Es decir, se protegía la paternidad. Si se ejecutaba o no, ni se sabía.  La restricción no fue solo de no poder ni abrir una cuenta corriente sin permiso del varón al cargo, como tanto se ha contado y ha costado creer. Para viajar al extranjero, incluso para tener pasaporte hacía falta “licencia marital”, que no se suprimió hasta 1975. Y España no era el Tercer Mundo, era Europa. La que entonces acababa en los Pirineos.

El cuidado de los hijos durante varias décadas correspondió en exclusiva a las madres. Alimentación, cambio de pañales, aseo, lavado de la ropa, levantarse a los lloros. 97% entrega. 0% quejas.  Muchos músicos dedicaban canciones a sus madres. Diciéndoles por ejemplo que eran las más bellas del mundo y ellas se emocionaban mucho.

Se diría que la mayor parte de las letras, incluso las melodías, en homenaje a las progenitoras han venido teniendo un marcado cariz cursi. Manolo Escobar le puso su ritmo característico y de hecho se le hizo su querer canto campero, y saturado de ripios,  al decirle cuanto la quería a su madrecita.

Así crecimos. Así se formateó esta sociedad. Vedando a las mujeres hasta la educación que es el principal pilar del progreso. Éramos en torno al 35% cuando yo estudié Ciencias de la Información. Si lo pensamos bien, los avances obtenidos –la mayor parte debidos a la voluntad y lucha de las propias mujeres- son espectaculares. Avances y retrocesos, con balance positivo, que hemos ido viviendo y sufriendo. Fue la mayor revolución del último cuarto del siglo XX, y sigue y se reaviva masivamente. Así se explica nuestro presente y así las involuciones que se intenta volver a imponer desde el fondo de las simas de un pasado con grandes telarañas.

El vínculo es enorme, en general. De las madres a los hijos, y de los hijos a las madres. Personal y no excluyente de cualquier otra actividad. Ya está bien de misiones históricas, de madres abnegadas.  O de mujeres incompletas si han renunciado por cualquier causa a la maternidad, no lo olvidemos.

El Día de la madre se organizó para mayo, el mes de las flores y de la Virgen María en 1965 como una fiesta comercial. Ese año se trasladó de fecha desde el 8 de Diciembre. El Día de la Madre se había asociado durante décadas a la Inmaculada Concepción, que es todo un síntoma.  Yo lo celebro, secretamente, en cada cumpleaños de mi hijo.

 
 

Unas elecciones que cambiarán nuestra historia

España va a votar con la mayor incertidumbre desde la Transición.  Algunos factores han cambiado sustancialmente. Aquel clima de euforia y esperanza tras la larga dictadura es ahora temor y desconcierto por si llega otra etapa tenebrosa. El mundo es otro, España es otra, los seres humanos hemos cambiado y , sin embargo, para nuestra sociedad la inquietud política tienen el mismo origen, idénticos genes.  Pase lo que pase en las elecciones de este domingo es seguro que la ultraderecha entrará en las instituciones españolas oficialmente. En el Congreso y, de triunfar en votos la triple derecha, también en el gobierno tomando las riendas del Estado. La Europa democrática contiene la respiración como avanzan los medios internacionales. Casado ha sacado del armario al PP y  ha ofrecido a Vox formar parte de su hipotético gobierno si lo permite el resultado de las urnas.

La historia dará una vuelta atrás. España volverá a sentar en el hemiciclo la ideología franquista, aprovechando los resortes de la democracia en la que no cree y quiere destruir. A la torre de Babel en la que se va a convertir el poder legislativo, se incorporan además una serie de personajes pintorescos, ídolos de la sociedad del espectáculo y la involución. Desde toreros a estrellas mediáticas y famosos de sucesos, a cazadores y pistoleros. Un tema serio de reflexión porque la historia también puede cambiar si se decide echar el freno a la palanca del retroceso.

No nos engañemos, la jornada de reflexión ha dejado de existir. A esta hora y durante todo el día millones de ciudadanos seguirán siendo objeto de propaganda política indiscriminada, bulos y bots incluidos, aunque lo prohíban las leyes electorales. Obsoletas, sin duda, e inadecuadas para el momento que vivimos.  Algunas portadas se saltarán las normas, como hacen sistemáticamente a modo de tradición de la caverna mediática. Los medios traerán declaraciones destinadas a influir en el voto. Las tertulias hablarán de mensajes políticos. Y en las redes públicas y privadas se actuará políticamente con total arbitrariedad. La jornada de silencio desapareció ya pero es más necesaria que nunca la de reflexión.

Reflexión activa. Así la tendrán las redes de WhatsApp cuyos 28 millones de usuarios hacen de España el país líder de Europa y uno de los primeros del mundo. La red tiene una cuota de penetración entre nosotros del 70%, al nivel de Brasil, Sudáfrica o Singapur, mientras en Francia solo la usan el 6%. Probablemente la gratuidad de los mensajes frente a otras plataformas que exigen un pago ha influido. Detrás hay auténticos medios de comunicación, partidos y organizaciones difundiendo mensajes sin contrastar. Como ocurrió en Brasil, serán decisivo el bombardeo de los últimos días, de esta jornada de reflexión. Circularán millones de envíos diciendo con múltiples admiraciones: ¡¡¡HAY QUE DIFUNDIRLO!!! ¡¡¡POR OBLIGACIÓN!!! La ultraderecha es experta en su uso. Y el caldo de transmisión se nutre de mucho oscurantismo y pensamiento conservador. 9,6 millones de personas han recibido por WhatsApp bulos contra la izquierda, según un estudio. A eso nos enfrentamos en la… reflexión.

A los mensajes selectivos también, como ya comentamos en otro artículo acerca de las nuevas estrategias que llevaron al triunfo del Brexit: Ni conspiraciones, ni paranoias,  computación aplicada a fines concretos. De alguna manera, se está hackeando el sistema político. Así llegó a definir la táctica,  Dominic Cummings, el asesor político que  fraguó el triunfo de los eurófobos para la salida del Reino Unido de la Unión Europea.

En España nos lastra un notable número de ciudadanos que se tragan las mentiras como si fueran píldoras satinadas. Nuestros políticos usan la mentira como arma: no todos, una buena parte de ellos. Los líderes y equipos de PP, Ciudadanos y Vox ,en cabeza,  vienen diciendo una sarta de falsedades, de barbaridades fuera de toda norma, que suponen un insulto a la inteligencia. Demostrar con datos que mienten no les hace la menor mella y  siguen divulgando los mismos un día tras otro. Lo hacen porque saben que les funcionan con sus graneros de votos. Con los cronistas que dan lustre a sus apariciones en los medios. Se ha admitido como buena actuación discursos radicalmente inexactos, voluntariamente erróneos. Sucede en otros países pero aquí la laxitud moral es notable e hija de mucha dictadura, sacristía y fingimiento.

Y, sin  embargo, un punto básico de reflexión es la certeza de que quien ha decidido entregarnos a la barbarie  con sus votos no cambiará su intención. Es inútil perder el tiempo. Se pueden encontrar explicaciones en la falta de respuestas de la política, en el resentimiento, en añoranzas idealizadas sin base, en pensamientos primarios. En la pervivencia de un franquismo impune que ni siquiera conocen a fondo las nuevas generaciones. Explicaciones que no razones, porque no hay “ciudadanos honrados” que abracen la involución de la ultraderecha, o no son honrados o no son ciudadanos. El concepto de ciudadanía no les cuadra. Hay que apelar a los otros sectores de la población que, con su abstención, pueden dejar camino expedito a la gangrena del sistema.

Debíamos hablar de estas cosas cada día para no llegar tan desprotegidos a las puertas de una elecciones que pueden cambiar la historia de España en un sentido que se aleje de la democracia. Es una posibilidad cierta. Tiempo habremos de tener para preguntarnos –de nuevo- cómo llegamos hasta aquí, por qué se desoyeron todas las advertencias. Hay razones profundas y claras. Para de una vez, por tanto, responder y actuar en consecuencia. No es nada fácil. Cuando la historia se pone cuesta arriba lo hace a plenitud. Con tantos intereses de por medio, con tanta cloaca sin limpiar, la¨fiesta de la democracia” queda un tanto devaluada. Pero siempre existe la posibilidad de enriquecerla mientras siga en pie. De eso hablamos.

La reflexión troncal ha de llevarnos a pensar en lo que queremos para nuestra propia vida, personal y ciudadana. Con estas elecciones nos jugamos nuestro futuro y –lo que es más cierto- nuestro presente. Lo hacemos todos los días en las decisiones que nos definen como personas. Aquí y ahora, para mañana o nunca. Para todos siempre. “Son dos días”. Nos lo recordaron, me lo recordaron de alguna forma, hace pocos días en un blog que firma MartaEme, mientras iban cayendo los días cargados de hechos. Texto tan vital y hermoso que merece hacerse un sitio en nuestros pensamientos. Para saber detectar qué es lo importante.

Si son dos días, que sean con quien nos hace sentir vivos; si la vida es un vuelo, que sea libre y con nuestras propias alas; y si estamos de paso, que sea un baile con una gran banda sonora. Lo vemos cuando le ocurre a otro, en el momento en el que casi perdemos a alguien querido y vemos a la muerte que asoma. Es entonces cuando lo sabemos, aunque suene obvio y manido, que lo único real es el aquí y el ahora“.

Aquí y ahora. La historia personal y la colectiva cuando lo de todos importa. Para desenmascarar los proyectos de país guiados por el odio. Dando los pasos justos para hoy y más allá. Apenas quedan unas horas para ver cómo amanecerá el lunes España.

Una noche sin final y sin memoria

La casualidad ha querido que las elecciones legislativas españolas coincidan con la temporada final de Juego de Tronos, serie mítica donde las haya. No hace falta haber visto la serie para entender el nexo. Este lunes algunos hicimos tiempo hasta el debate de RTVE viendo el segundo capítulo ya disponible. El Cuervo de Tres Ojos, antes Brand Stark, es quien en la larga espera ante la que se presume batalla final suelta la sentencia: “Quiere una noche sin final. Quiere eliminar nuestro mundo y yo soy su memoria”. Quien quiere eliminar este mundo es el jefe de los muertos y empieza por borrar la memoria.

Audiencias millonarias para escuchar debatir a los candidatos que pueden presidir el gobierno de España y decidir el modelo de país. Las posiciones están muy igualadas y todo puede ocurrir. Lo peor es que muchos no parecen ser conscientes de lo que eligen. El marketing electoral manda y las mentiras son un divertimento que no pasa factura.  No es un juego, se opta por una sociedad y su contraria. Quizás hay alguna fuerza más que concurre a las elecciones sin presentarse. O  es la inercia de un tiempo que ha desembocado en una sociedad de escaparates. Debates de Dream Team y en Prime Time. La gresca. El zasca. No piense. No se nos distraiga. Los cronistas del palacio del silencio o del grito se lo darán mascado. Son las distintas ópticas, la pluralidad de pensamiento para verdades mutables, nos vienen a decir.

En choque frontal con la realidad. El resumen de portadas del primer debate en RTVE nos muestra a una derecha mediática entregada a Albert Rivera. El hombre, dicen, aplastó a Sánchez. Y Pablo Iglesias no existió para ellos. A Unidas Podemos lo llevan del trabajo sucio de las cloacas al ninguneo. A Casado lo vieron mal. Lo vieron hasta moderado. Algo que ha intentado paliar en el segundo Debate, el de A3Media, confrontando hasta con Rivera y mintiendo con más desesperación. Sin éxito. Está desbordado.

Los periódicos con mayor o menor intención de informar han establecido una sección para rebatir las mentiras de los políticos. Debería dar qué pensar y mucho. Nada se puede sustentar en falsedades , no se pueden pasar por alto. Muchas de ellas vuelan por el mundo incontrolado  de WhatsApp donde los bulos, las calumnias, la maledicencia no son desmentidos. Y el silencio. Qué casualidad. WhatsApp cierra la cuenta oficial de Podemos a cinco días de las elecciones. Mantiene con los mismos parámetros las de PSOE, PP y Ciudadanos. WhatsApp pertenece a Facebook.

Algunos políticos mienten y mienten sin dejar resquicio a una verdad.  Y desgranan su catálogo tedioso de promesas económicas manidas, irreales. Lo han hecho en los dos debates con especial énfasis, los lideres de PP y Ciudadanos. Pablo Casado miente como una picadora industrial. Y hay quien le encuentra moderado. Se diría que gusta más al espectáculo la soberbia autoritaria de Cayetana Álvarez de Toledo.  Pero como bajen de 80 diputados, les disminuye la asignación presupuestaria y se verían en apuros. No habría sobres para tan grave roto.

Moderado el presidente del PP que miente con las cifras del empleo, de la deuda pública que el PP aumentó a cifras récord, de la bolsa de las pensiones. Casado es una mentira andante sin escrúpulos que acusa de tener las manos manchadas de sangre a Sánchez por haber recibido apoyo en la moción de censura de Bildu. El PP firmó 127 acuerdos  con Bildu en Euskadi, como le recordó el candidato del PSOE. “¿De qué color tiene usted las manos, Señor Casado?”, le preguntó.

Gran metedura de pata de Casado al decir  que el consentimiento de la mujer para el sexo está regulado en España desde 1822 y  no hace falta regularlo más, ignorando hasta convenios internacionales y la evidencia de los hechos. Su enorme incultura ha vuelto a ser patente. Su machismo también, como el de Rivera. Sanchez e Iglesias sí han abordado cuestiones fundamentales de feminismo. Las dos derechas han demostrado en temas como la inmigración “a regular con las Fuerzas de Seguridad” y otros,  su ideología escorada al extremo.

Les gustó a los medios Albert Rivera el primer día. Su discurso en bucle de cuatro ideas básicas, tan falsas algunas como las del colega, repetidas con gesto adusto. En 24 horas, ha seguido hablando de que Sánchez les mete la mano en el bolsillo a los ciudadanos con palabras exactas y todos los tópicos habituales. Esta vez hiperventilado, muy nervioso. Le duele España. La que según él sufrió un golpe de Estado que no existe en ningún ordenamiento jurídico. El que nunca se dolió del golpe franquista, ni se duele de apoyar la ultraderecha pura y dura en Andalucía. “El señor Sánchez lleva escrito en la cara la palabra indulto”, dice.  Sin juicio, sin sentencia, con más de 500 días de prisión preventiva a los acusados.  Y sigue con Torra, los separatistas. En este martes, ha sido una pura incitación a tomar chupitos a media España. Esa forma de celebrar lo esperado.

La nueva comunicación exige llevar cartelitos como Eduardo Inda, maestro del género. Falsos, da igual. Saca Rivera una foto con marco ¡con marco! Y una tarjeta sanitaria única, que va a proponer, aunque ya existe. Con bandera rojigualda a juego con la pulserita. Hasta Casado se asusta. Sin una idea propia, Rivera se apropia de cuanto le viene bien. “¿Sabe dónde está el milagro económico del PP? En la cárcel”, le dijo a Casado usando la frase exitosa de la ministra de Hacienda del PSOE, María Jesús Montero.  Lo primero es destruir la memoria. Y le dan ganador en su coro mediático.

Les oyes, les ves, y no entiendes la apuesta mediática conservadora.  El rey de los cuñados. El paladín de los sembradores de odios, en perfecto equipo con la versión femenina del equipo. ¿No tienen otro modelo los diseñadores de un gobierno ultraliberal que satisfaga sus proyectos?

En  A3Media se ha debatido mucho más que el día anterior.  De forma más bronca. Con preguntas concretas sobre temas candentes, Pablo Iglesias demostró su conocimiento de los datos sobre cuestiones esenciales de la vida de los ciudadanos. Notablemente mejor preparado en esas cuestiones que Rivera y Casado.  Pedro Sánchez, también. Más tranquilo y ágil que el día anterior, ha escenificado acercamiento con Iglesias. Se han apoyado en varios puntos de temas sociales.  Sánchez ha respondido, por fin, a la pregunta formulada cuatro veces por el candidato de Unidas Podemos en RTVE  sobre una alianza con Ciudadanos: “No está en mi idea pactar con un partido que le ha hecho el cordón sanitario al PSOE”.

Las primeras encuestas dan ganador del segundo debate a Pablo Iglesias seguido de Pedro Sánchez. Casado bajo mínimos, gran pérdida para Rivera. Pero habrá que esperar a la versión de los grandes medios.  Lo decisivo será ver si quienes mueven los hilos de la opinión pública han decidido terminar de rematar a Casado -con su entusiasta colaboración- en favor de Rivera. Si le siguen dando ganador al líder naranja o cuáles son sus designios. La maniobra la pueden tumbar las urnas, no sin una seria dificultad ante la maquinaria dispuesta o las inercias adormecedoras. Se trata de pensar y no dejarse borrar el criterio y la memoria.

Siempre acaba así. Con dramática intensidad en el siglo XX. Hay que a acallar las protestas de las víctimas de los excesos del capitalismo desaforado. Siempre tirando a la derecha. A veces como en los años 30 se les va de las manos.  Y llevan el mismo camino. Ahora, la versión insustancial, hueca, da más juego. Los incautos estarían representados. Y los resentidos. Y los ejércitos del “a por ellos”.

Unas adolescentes que asistían al debate de RTVE dijeron que el contenido que más iba a interesarles era la política territorial. Con toda una vida por delante priorizan las banderas, se diría, a los cimientos de su futuro. Ni las hijas de los beneficiarios de este inmenso montaje lo tienen asegurado con dignidad en el mundo que preparan. Solo una ciudadanía idiotizada es capaz de primar emociones patrióticas con tal carga de falacias, antes que satisfacer las necesidades de un Estado social como busca una izquierda sometida al ninguneo.

En  Juego de Tronos nos dejaron esperando la llegada del ejército de los muertos, irracional, invencible en su ausencia de vida, en su silencio. En su silencio.  En la nada. A veces el silencio se confunde con la nada. Los personajes emplean su tiempo, que puede ser el último, cumpliendo sueños, buscando alianzas, eligiendo lo esencial del objetivo sobre las rencillas del pasado. El enemigo es cierto, poderoso, viene ya. Quiere una noche sin final. Quiere eliminar este mundo y su memoria. En la noche del 28A, al tiempo que conoceremos los resultados de las elecciones, la serie librará su contienda final. Hay circunstancias en toda confrontación que abocan a una batalla decisiva.  Lo esencial es saber si quienes quieren acabar “con este mundo” y su memoria se alzan con la victoria. O salen derrotados. Los juegos de tronos son en realidad juegos de hegemonías y de vidas.

*Publicado en eldiario.es 

Un jarro de agua fría en la campaña

Llueve en esta desoladora España. Para aguar las vacaciones de muchos ciudadanos o desatar el llanto de los amantes de las procesiones que –remedando a Machado- todas las primaveras andan pidiendo paraguas para resguardar su tradición. O cierre de nubes que podría llegar por decreto de las derechas cerriles. Llueve también para quienes nunca escampa en sus días y en sus noches. Llueve y llueve en Semana Santa, con elecciones, para recordarnos, inmisericorde, el país en el que vivimos.

A una semana de la cita con las urnas, Pedro Sánchez decide darse un tiro en el pie. Es el candidato que se presenta a revalidar la presidencia. Todas las encuestas le son favorables. No por cómoda mayoría absoluta, sino con pactos tal como llegó al Gobierno a través de una oportuna e inaplazable moción de censura, pero inequívocamente favorito. E irrumpe el fiasco de los debates, como un juego de políticos y medios, empecinados en dar vueltas ante una sociedad atónita. El debate del debate monopoliza la actualidad. Y deja desolada, harta, a la ciudadanía responsable. Es un jarro de agua helada.

España es el país en el que pasa lo que se anuncia de largo que va a pasar. En el que cada paso desde lejos hace saber a qué destino nos llevará. Cada cloaca, cada impunidad van trazando el camino. Cada error lo afianza, porque no es error sino consecuencia. Viene torcido. Desde hace tiempo llega impregnado de una banalidad ofensiva que desemboca en una involución aplastante, castradora.

Lo sucedido con los debates es ejemplo paradigmático, por cuanto ha revelado su gestión. Pedro Sánchez decide participar en el de Atresmedia el 23 de Abril porque está Vox. El desprecio por la televisión pública es manifiesto. La junta electoral dice que Vox no cumple los requisitos. Se llenan las tertulias de discusiones sobre si es así o no. Como ya no está Vox, Pedro Sánchez dice que irá a la de RTVE el 22 que, desde el principio, es con cuatro candidatos. Periodistas pujantes toman partido, siguen las discusiones, el debate del debate. La sociedad, estupefacta.

Rosa María Mateo, administradora única de RTVE, cambia la fecha al 23. Sánchez ya no tendrá que ir más que a un debate. Los otros tres candidatos mantienen la cita con la cadena privada. Los Consejos de Informativos de RTVE y la dirección de informativos protestan por la decisión de Mateo. La cuenta de @MujeresRtve, tan influyente en las protestas de hace un año, carga culpas donde no debe: Iglesias, Casado y Rivera, por este orden. Pedro Sánchez rectifica, irá a los dos debates. Mateo habrá de volver a cambiar la fecha. Las trayectorias vienen de lejos. Los errores no son tales, son consecuencias. La lluvia fría ya cae a pozales.

Y el asunto de fondo. Debatir. Qué. Quiénes. Dónde. La mayor parte de los países democráticos lo tienen regulado. Porque ha de primar la información y la igualdad de oportunidades. Si seguimos convirtiendo a los platós de televisión en parlamentos, las urnas acabarán sustituidas por tertulias con comentaristas designados por las empresas. Cloaqueros incluidos. O por las encuestas. Las que ahora se están dando adolecen de algunos defectos. La de la Eurocámara procede de una de Sigma 2 para El Mundo, sin más, como cuenta Andrés Gil desde Bruselas. Son elecciones al Parlamento, de las que se deriva un gobierno. La soberanía popular reside en el pueblo, si lo prefieren en la sociedad. No en los medios de comunicación y sus servidumbres. Privadas y públicas.

La campaña se ha empantanado más de lo que estaba. Los pollos sin cabeza de la derecha tienen un respiro e intentan convertirlo en balón de oxígeno. Están desquiciados, desenfrenados, ya no cabe decir más barbaridades. O hacer. Casado con sus desquiciadas declaraciones que, sin embargo, reciben cerrados aplausos. Su equipo apoyándole en un coro de desatinos, con Cayetana Álvarez de Toledo distribuyendo desprecios desde su pedestal. Rivera y Arrimadas haciendo campaña en la Fiscalía. Y Vox, lo de Vox excede todo lo admisible. “Para quejarnos de un asfaltado, lo vinculamos con las ayudas a asociaciones feministas”, programan entre sus afiliados. Su manual para manipular, exclusiva de eldiario.es, evidencia la calaña de esa anomalía democrática que creció al amparo de intereses espurios. Al calor de las impunidades hacia el franquismo y la corrupción. Todo venía avisando, desde hace mucho tiempo.

Una viva llama mantiene a la derecha española que revive y se agudiza al partirse en tres como las lagartijas. Las costumbres de asaetear a la izquierda se mantienen. Se lanzan dardos contra Unidas Podemos como si fuera lo más natural. Solo contemplar el embudo en el tratamiento mediático debería ser una señal alarmante. La izquierda debe luchar siempre con esa corriente en contra.

Y, entretanto, el PSOE va haciendo concesiones al establishment. Su programa no habla ya de suprimir ni adecuar el artículo 135 de la Constitución por el que Zapatero y Rajoy nos hipotecaron a los ciudadanos. En su apresurada reforma de 2011 se estipuló que el pago a los acreedores “gozará de prioridad absoluta”. Sobre las necesidades de los ciudadanos. Absoluta. No prevé la denuncia del Concordato con la Santa Sede, que recibe, según sus propias fuentes 250,26 millones de euros anuales de asignación tributaria. Según Europa Laica son 11.000 millones anuales en la suma de partidas. En esa línea conservadora, siguen las llamadas a Ciudadanos, cada día más bronco y españolista. Hasta The Economistse apunta a aconsejar ese gobierno fuerte. PSOE con mayoría y si acaso los naranjas. Considera que Ciudadanos sería “una influencia útil pro-mercado”. Podemos no porque dispararía el gasto social.  La revista británica ha sido considerada durante décadas como “la biblia neoliberal”. Hay que contrapesar con izquierda esa poderosa maquinaria.

Y hay más datos preocupantes. La rueda de prensa autorizada a Jordi Sànchez, actual candidato de JXCat, desde Soto del Real donde lleva encarcelado casi 500 días en prisión preventiva ofreció una imagen patética al mundo. En una sala vestida únicamente con la bandera de España y un retrato del Rey Felipe VI.  Los “nunca” de Pedro Sánchez en el jueves santo, dejan muy claras sus preferencias. Cuando Oriol Junqueras afirma que no facilitarán ni por acción ni por omisión un gobierno de extrema derecha“.

PSOE

@PSOE

📝@sanchezcastejon: Les digo a los independentistas que nunca habrá independencia, nunca habrá referéndum y nunca se romperá con la Constitución y el Estatuto de Autonomía de .

Pedro Sánchez: Les digo a los independentistas que nunca habrá independencia, nunca habrá referén…

Recuerda que “la moción de censura no fue por Cataluña sino por la corrupción del Partido Popular”

psoe.es

Las pantallas de los televisores se llenan de procesiones. En los telediarios, en los informativos, en titulares. Procesiones y llantos por la lluvia. ¿No cabrían en un programa aparte dedicado al costumbrismo? ¿Dónde está la noticia? Sigue la precariedad de millones de españoles, las soluciones a cuenta gotas. La amenaza cierta de una involución sin precedentes si gana la derecha neta. Avisa y terminado ocurriendo. Recortes con profusión. A los servicios públicos, a las pensiones, a la mujer, a los derechos, a las libertades, a la coherencia, a la inteligencia, a la verdad. No dejan de decirlo. Todo antes que la derecha cerril que nos llevaría a un retroceso de muy difícil recuperación en décadas. Todo antes que esta derecha que enarbola la tijera de varios filos pero con mucha cabeza: el gobierno fuerte ha de tener el componente prioritario de unos políticos decididos a trabajar en favor de los ciudadanos. España avisa. Es hora de actuar masivamente y votar en defensa propia.

Prohibido protestar

Rivera pide a la Fiscalía que actúe contra el intento de boicot en su acto de Rentería. Y por los abucheos e interferencias al acto de su candidata en Barcelona en la Universidad. Pablo Casado teme que se pierdan libertades cuando recibe protestas en sus periplos electorales.  Ambos, con su extrema derecha oficial, Vox, no dejan de evidenciar el nulo respeto que tienen por las libertades de los demás y por las opiniones que no sean la suya. Lo peor es que se esté imponiendo, que se haya impuesto ya, la represión de las ideas propia de los regímenes autoritarios. Y antes de llegar al gobierno en el supuesto de que tal cosa suceda. Varios medios convencionales y algunos de sus periodistas participan de la mano dura contra quien levanta la voz, la voz exclusivamente, con gran entusiasmo.

  No sé si la sociedad es consciente de que la Ley Mordaza del Partido Popular restringió ya un grueso paquete de derechos. Se diría que supuso un bozal a la libertad de expresión, a la libertad intrínseca de las personas vista la forma en la que ha calado: la mayoría lo acepta. No por casualidad España es el país que se arrodilló ante el rey felón para pregonar su sumisión con aquel aterrador “Vivan las caenas”. No tenemos más que ver que esta ley denunciada hasta por la ONU  o el Consejo de Europa sigue vigente por las trabas puestas a su derogación en el Congreso. Y que a los nuevos piopíos de la derecha se les hace la boca agua pensando en qué más derechos restringirán o anularán si llegan al poder.  No paran de anunciarlo, nadie puede llamarse a engaño.

   Las tres derecha sueñan con una Catalunya sometida a Madrid por un 155 perpetuo. Varios líderes han hablado de ilegalizar a los partidos nacionalistas, Albert Rivera, presidente de Ciudadanos, en cabeza.  Huelgas, manifestaciones, protestas, no gustan a esta derecha radical. Si sus miembros pudieran reformar la Constitución, la dejarían en tres artículos como suelo comentar. Derechos ni uno, solo unidad de España, fuerzas de Seguridad para mantener sus órdenes y barra libre para los saqueos permitidos del neoliberalismo.

  El tema de las protestas, los escraches, es enormemente delicado. No cabe en la puerilidad sin matices, no cabe en el conmigo o contra mí. Nos encontramos con unos líderes -y una parte de la sociedad que les sigue- totalmente inmersos en el maniqueísmo. Solo existe para ellos el blanco y el negro. Les ocurre a los niños en general y a los adultos que no han logrado madurar su inteligencia. Como era de esperar, Casado “denuncia –en la terminología subjetiva mediática– el “silencio cómplice” de Sánchez ante la “violencia”: “O con los demócratas o con la kale borroka”.  En mi caso soy tan contraria a la violencia que acompaño a las moscas fuera de la ventana en lugar de aplastarlas.  Lo que no quita para ver que se está suprimiendo por coacción hasta la crítica y que es intolerable.

  La libertad de expresión y el derecho de manifestación están recogido en la Constitución española, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en los tratados internacionales y  en cualquier conciencia democrática. Dejen tranquila a la Fiscalía. Es lícito protestar, pacíficamente, ante políticos con los que se discrepa o que han insultado a su vez.  No son dioses, están al servicio de los ciudadanos. Y algunos no lo saben. Unas de las nuevas adquisiciones, Díaz Ayuso, del PP, contó con voz mohína ante la mirada compungida de su entrevistadora que si se iba a fiscalizar todas sus propuestas no era plan. Lo de los embriones incluidos ya en la familia. Y, sí, la fiscalización forma parte del sueldo.

  En ese circo de candidatos que han montado las derechas, Juan José Cortés, PP, Huelva, acusa a Pedro Sánchez de “sentarse a la mesa con asesinos, pederastas y violadores”. Eso es insultar. Villegas de Ciudadanos dice: “Pedro Sánchez está inhabilitado para presidir el Gobierno”.  Otro insulto. No parecen entender que insultan a sus rivales… y, sin duda, a sus millones de votantes y a la ciudadanía en su conjunto.

 No se paran ante nada. La cabeza de lista por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo ha dicho, sentada en TV3, que TV3 “hace daño” y “humilla” a la mitad de los catalanes. Su primo ideológico Albert Rivera ha llegado a amenazar al director de la televisión autonómica catalana.  Están fuera de sí. Pablo Casado insulta a cuanto se mueve cada vez que abre la boca.  Lo primero que deben aprende es a predicar con el ejemplo.

   El colmo es resucitar ETA para atacar a Sánchez. El final de ETA, hace 9 años, llegó con el PSOE de Zapatero. Leer esta noticia y sus sumarios cargados de insidias nos recuerda la falta de escrúpulos de una derecha que siempre utilizó a las víctimas del terrorismo en su provecho. Y lo sigue haciendo.

   PP y Cs buscan la crispación y en ella el voto de la ira. Irracional, destructor, que no piense el propio votante ni en el daño que se hace.  Con éxito, la crispación se palpa hasta andando por la calle. Escribía Íñigo Saenz de Ugarte aquí que Ciudadanos obtuvo 682 votos en Errenteria en las últimas elecciones generales. Ahora van, más que a por votos, a salir unos minutos en televisión. Y, añado, en radios y periódicos.  Por supuesto que todo el mundo tiene derecho a hablar en todas partes. Pero el País Vasco es una herida abierta, la historia de un dolor inconmensurable, y algunas visitas huelen a ir a buscar votos en la bronca. Pueden ir, por supuesto, lo deseable es que les dejen hablar, por supuesto,  pero ellos saben lo que hacen y muchas otras personas también.

  El coro de voces mediáticas alarmadas por estas protestas sorprende en sí mismo y, ya puestos, se echa de menos cuando toca a la parte estrecha del embudo. El colmo es colgarle el muerto a una persona ajena por un tuit, como ha sucedido con Pablo Echenique en el caso de Rentería. Entiéndase sin maniqueísmo, a ser posible.  Algunas tertulias y portadas terminan por venir cargadas de gasolina.

  Clama este paripé de las formas cuando políticos que se dicen hoy tan agraviados nos han robado a saco. Será, por haber metido la mano en las arcas públicas con su mejor sonrisa. En algunos casos se adivinaban hasta carcajadas. Han cercenado la sanidad pública, dejado sin atender a tiempo a pacientes con enfermedades caras, con modales no censurables. Han echado a la gente de sus casas, han permitido trapicheos de los bancos con las hipotecas, con toda amabilidad. Han alimentado cloacas de basura policial con fines políticos partidistas, han mentido, profanado derechos, hecho trampas al infinito, sin alzar demasiado la voz. ¿Quieren más escrache, más insulto, que todo eso?

  La democracia exige respetar hasta la crítica y más cuando se cobra un sueldo público por trabajar por los ciudadanos de un país. Lloran de emoción cuando escuchan aquello de “el corazón ingobernable de Nelson Mandela”, porque vieron Invictus y se jugaba al rugby.  Pero luego legislan mordazas y llaman a la Fiscalía.   La libertad es el más preciado valor humano, poderosamente imbricado en la dignidad. Y no la entienden.

 

*Publicado en eldiarioes

El 28A se elige lo que importa pero ¿Qué es lo que importa?

Quince días para decidir entre las necesidades reales de la gente y los mitos emocionales. La triple derecha opta por hacer una campaña bronca en la que solo destaca la unidad de España, mientras prepara los mayores hachazos al Estado del Bienestar en su historia. Es a lo que se enfrentan los partidos progresistas para lograr el apoyo a medidas sociales y de protección de derechos y libertades. Dos formas de vida. Un choque frontal. Pocas veces se ha visto tan extremo. Y tan igualado en fuerzas. El 28A se elige lo que importa, pero ¿Qué es lo que importa?

La pregunta es tan obvia que casi parece absurda y, sin embargo, en modo alguno está clara la respuesta. Ni los factores en los que se sustenta que son la clave. Otra evidencia, nivel Perogrullo, nos asegura que las directrices del gobierno que se forme son para todos, piensen lo que piensen. O sientan lo que sienta. O crean lo que crean. Ahí está el quid.

El funcionamiento de España que se propone la derecha es del más radical neoliberalismo: privatizaciones de los servicios básicos –incluso sanidad y educación por si hay alguna duda-,  pensiones públicas reducidas con complemento privado quien pueda pagarlo, desguace del sistema fiscal para favorecer a las rentas altas –como ya están haciendo en Andalucía-, recentralización, o fuertes restricciones de derechos, hasta al de huelga. Toros, armas. Y, desde luego, la mentira.

Todo es por el bien de España, dicen, de su España, de la involución. Los planes de la derecha nos devuelven al franquismo sin disimulos. Nostálgicos de aquella época de muerte y dolor desempolvan las banderas que nunca ocultaron y se exhiben brazo en alto si les place. Saludos fascistas fueron la respuesta a la protesta de algunos estudiantes a la candidata del PP, Cayetana Álvarez de Toledo, en la Universidad de Barcelona señalando una clara hoja de ruta. Como otras veces en la historia, buscan que la democracia de las urnas dé cobertura al fascismo o, si prefieren términos eufemísticos, a la ultraderecha autoritaria. Esforzados investigadores, como el periodista Carlos Hernández, divulgan extremos escalofriantes de la dictadura que asoló España 40 años, despertando gran interés. Muchos jóvenes la desconocen. Quienes viven de sus falsos sueños de gloria intentan volver a imponer sus líneas básicas.

¿Por qué numerosos ciudadanos eligen emociones viscerales a cubrir lo que necesitan y de forma tan excluyente en este caso? ¿Por qué oyen solo los gritos que dicen buscar la unidad de España a cambio de temibles quebrantos de su sistema de vida? ¿Por qué prefieren el mito a la realidad?

¿Qué es la realidad? El viejo dilema filosófico vive un momento estelar. Y conviene darle una nueva vuelta aunque llamen mucho más la atención los exabruptos de campaña. Que Casado hable de banderas y mocos.. O que Rivera afirme que “no se puede tener un proyecto para España obviando a la mitad de España”. Cuando él  cree representar en todo caso a la otra mitad. ¿La mitad? ¿De España?

Ya no estallan revoluciones por la subida del pan. La última que recuerde fue en la primavera árabe de Túnez, la que movió al resto.  Rara vez salta la gente por hambre o frío. Menos aún por perder o ver mermados empleo, vivienda, atención sanitaria, aunque parezca mentira. Y en cambio son capaces de prescindir de lo esencial por una bandera y un trazado de fronteras. Muchas personas se mueven solo por sentimientos primarios. Los más invasores de la razón son la ira y el miedo. El miedo a moverse, a perder más. La ira, que a menudo nubla y borra el origen del daño. Ambos son instrumentos de la derecha en esta campaña.

La gente se mueve por mitos. Relegan soportes reales a cambio de la ilusión de una empresa que creen ejemplar, incluso gesta heroica, y ni ven sus trampas. Esa apelación continua a la unidad de bandera de la España de derechas, se inscribe claramente en el concepto. Y poco se puede hacer con razonamientos. Entran aquí incluso sentimientos atávicos de fuerza, victoria y humillación.

Vivimos en un orden basado en convencionalismos comunes, es la forma de organizarse en sociedad. Mitos compartidos que crean un orden imaginado.  Por eso, en él, “los mitos se desmoronan cuando la gente deja de creer en ellos”, dice el escritor Yuval Noah Harari en su best seller mundial Sapiens. La imaginación compartida de millones de personas precisa de millones de personas para ser cambiada, añade.

Todo termina por abocarnos, sin embargo, desde el colegio a la televisión, desde el consumo a la propaganda política,  a mantener ese orden que a los principales beneficiarios del sistema les funciona. No admite cambios. Cuanto más obtusa es una mente más se resiste a la mínima modificación.  Cualquier giro no previsto –especialmente si es progresista- les lleva al intento vano de retornar al pasado. El río ya no es el mismo río cuando entras por segunda vez, decía Heráclito en la Antigua Grecia, uno de los primeros filósofos en esbozar que el orden real procede de la razón. No parece ser así en la práctica y menos cuando se exacerban las emociones.

Tiembla la prensa de derechas temiendo por la pérdida del Estado de Derecho, dicen, que para ellos es solo la unidad de fronteras y el sometimiento por la fuerza. Son los grandes soportes de los mitos que obnubilan mientras manos –a veces bien sucias- operan. Porque se callan los objetivos fundamentales: la unidad de mercado, la unidad de beneficio. El dinero es el motor, y los signos que emocionan su cobertor.

“La Realidad es aquello que, incluso aunque dejes de creer en ello, sigue existiendo y no desaparece” dijo el escritor Arthur C. Clarke en la mejor definición que conozco. Pongamos como ejemplo La Ley de la gravedad. Aunque no creas en ella, los objetos caerán por su peso, no se quedarán flotando en el aire. Pensemos en ello cada vez que nos inciten con quimeras.

El empleo, la educación, la salud, el bienestar, los derechos y libertades que necesitamos muestran el peso de su importancia. Pero precisan políticas que, trabajando por ello, eviten su desplazamiento y sustitución por entelequias. España, la sociedad que la habita, existe por sí misma al margen de esas banderas que enarbolan para amarrarnos a la involución.  Quince días para decidir entre las vísceras que desprecian el raciocinio y las que aman su futuro con algo más de cabeza. Para saber qué es lo importante

 

*Publicado en eldiarioes 12/04/2019 – 

Assange, el hombre que informó demasiado

Ese hombre, enterrado en el silencio de una embajada en Londres, fue un hito hace ahora 9 años. Julian Assange despertó de un modo altamente provocador al periodismo. La revelaciones de Wikileaks, organización de la que era alma y portavoz, supusieron un auténtico aldabonazo. Los ciudadanos tuvimos acceso a una masiva información confidencial que dejó en cueros a muchos gobiernos. La publicaban, a cuentagotas, a jarros de agua fría y pasión ardiente, 5 grandes diarios del mundo. En España, El País. Y además The New York Times, The Guardian, Der Spiegel y Le Monde. Volvimos a estar pendientes, ávidos, de la información como no ocurría desde hacía mucho tiempo.

Es en 2010 cuando Wikileaks irrumpe con fuerza. Aunque había comenzado su andadura 3 años antes. El impacto mundial de Wikileaks se produce con un vídeo, Collateral Murder, en el que muestran una grabación tomada por el ejército norteamericano en Bagdad. En él se ve a varias personas caminando por la calle. Una de ellas es un reportero de la agencia de noticias Reuters con una cámara que los militares confunden con un arma. Inician un tiroteo en el que matan al periodista, a su colaborador y a diez iraquíes; entre ellos, un niño. Como en la peor película bélica, los soldados les gritan: “Bastards”. Cuatro millones de personas lo vieron en YouTube en apenas tres días. Era la tarjeta de presentación.

 Le sigue la revelación de muchos más secretos. Por ejemplo, los documentos que prueban la quiebra y el fraude del banco islandés Landsbanki, que iban a sacudir al país nórdico y en cierto modo dar origen a las revoluciones pacíficas que llenaron el mundo de luces de esperanza en 2011.  En 2010 pues llega toda una batería de secretos ocultos. Primero los 92.000 documentos clasificados sobre los crímenes de guerra en Afganistán con atrocidades que hubiéramos tenido que conocer y no fue así.  Wikileaks hizo temblar al Pentágono, comparecer a Obama, temer a los poderosos.  Hillary Clinton declara: “Estas revelaciones son un ataque a la comunidad internacional”. El gobierno francés asegura que son “un atentado contra la soberanía de los Estados”. Tom Flanagan, asesor del primer ministro de Canadá, en una entrevista a la CBC, propone asesinar a Assange “por el bien de la seguridad mundial”. La seguridad albergaba muchas trampas y muertes de inocentes.

   Las reacciones son las del manual. Wikileaks “sólo cuenta trivialidades y cotilleos”. “Son demasiados impactos, la gente se cansará”, “Por encima de la información está la seguridad nacional”. “Total no dicen nada nuevo, ya lo sabíamos”. “¿Alguien pensaba que la diplomacia y el mundo funcionan de otra manera?”.

  La mayoría de los periodistas estamos encantados. Quiero recordar a un gran compañero fallecido, Pepe Cervera, que escribe en RTVE: “El hecho de que las élites de poder (e incluso cierta prensa) estén reaccionando con virulencia parece confirmar que la teoría política del hacker australiano (Assange) es correcta, y que los poderes fácticos se sienten verdaderamente amenazados”.

 En septiembre de 2011 Wikileaks  publica miles de  cables diplomáticos, sin proteger los nombres de los informantes. Divulgar las fuentes no es periodismo. El peor error de Assange, sin embargo, fue espiar al país que más espía del mundo: Estados Unidos. Y el segundo mostrar un auténtico desprecio por los periodistas. Los rasgos de su filosofía se resumían en tres:  que “los secretos existen para ser desvelados”, que es necesario hacerlo para frenar “la muerte global de la sociedad civil de la que algunos se están aprovechando para acumular riqueza y poder” y porque “los medios de comunicación no cumplen su labor”. Más aún, llega a decir: “Dado el estado de impotencia del periodismo, me parecería ofensivo que me llamaran periodista”.

España sale en los papeles de Wikileaks. Dicen que la embajada norteamericana presionó a jueces, ministros y empresarios. Que maniobró y, sobre todo, amenazó para lograr sus fines, como que no se investigara el flagrante asesinato del cámara de Telecinco, José Couso, en el hotel Palestina de Bagdad. El Gobierno español protestó y negó esas presiones, pero todavía no se han dirimido responsabilidades por aquel atentado terrible que segó la vida de Couso e hirió a otros periodistas. Hace 16 años de aquello.  Se supo también que la Embajada en Madrid colocó desde 2008 la propiedad intelectual como tema prioritario en su agenda para lograr en España una ley antipiratería que favoreciera los intereses de la industria estadounidense: la Ley Sinde.

   Surgen divisiones en Wikileaks. Se desencadena una denuncia por violación en Suecia, con intenso sabor a montaje. Fue retirada el año pasado, como confirma Baltasar Garzón, uno de los abogados de Assange. Siete años encerrado en la Embajada de Ecuador en Londres, asilado por el entonces presidente Rafael Correa, que argumenta lo hace por “falta de garantías” que preserven la vida de Assange. El actual, Lenín Moreno lo entrega “a petición de Estados Unidos”.

   Las aguas vuelven al cauce donde las quieren. La publicación de secretos de Estado llevada a cabo por Assange fue periodismo y libertad de expresión, valiente y osada. Pero resultó intolerable. La opacidad es indispensable en la democracia, decían, y hay que atenerse a lo que llaman “la Realpolitik”, así fue mencionada varias veces aquellos días.  Siempre me he preguntado ¿Es de extrañar que se terminara clamando por una democracia “realmente” real? A partir de entonces fueron segando tantas flores…

Encuestas, cloacas e intereses bastardos

Un clásico en las elecciones son los sondeos de opinión, constituidos cada vez más como promotores de tendencias. Con cierto éxito como influencia, a pesar de sus muchas equivocaciones. Y entre ellos sobresale la macroencuesta del CIS, realizada con más de 16.800 entrevistas. Buena parte de las restantes suelen tener entre 800 y 600, aunque copen titulares. El Centro de Investigaciones Sociológicas nos avanza que… todo puede pasar, a tenor de las anchas horquillas que ofrece. Para cumplir el rito al completo, sus barómetros son ampliamente criticados y objeto de chanzas.

Sí llama la atención la espectacular bajada del PP: pierde uno de cada dos votantes. El PSOE crecería hasta obtener 138 diputados desde 85. En porcentajes el partido de Pedro Sánchez (30,2%) dobla al de Pablo Casado (17,2%). A Unidos Podemos y a Ciudadanos el CIS los deja en 13,9% sumadas confluencias y 13,6%. Y lo más impactante es la estimación que el CIS da a Vox que pasa de un voto directo expresado de 3,8% a una estimación del 11,9%, triplica la intención de los encuestados. Cuando la estimación  incluye el recuerdo de lo votado. Dado que en las últimas elecciones Vox no llegó a ni a las 50.000 papeletas y se quedó fuera del Parlamento parece un tanto excesivo. Subiría de la nada en línea vertical. Aunque sin duda influye la intensa promoción mediática de la que goza el partido de ultraderecha nata.

Las tendencias sí seguirán influyendo. El triunfo del PSOE  y la bajada del PP son más que probables, dentro de la más estricta lógica. Los primeros disponen de una excelente atalaya desde el gobierno que propició la moción de censura y la aprovechan con una acertada estrategia de moderación. El PP está inmerso en una alocada carrera al despropósito. Varios candidatos participan en ella. Suárez Illana haciendo continua proclama de su soñado paraíso franquista. Cayetana Álvarez de Toledo mirando por encima de sus hombros de marquesa a todos los plebeyos y castas inferiores que no están a la altura que cree tener. Y Pablo Casado en un puro delirio que debería desencadenar denuncias explicitas por injurias y calumnias.

Hablamos del partido que alojó, premió y condecoró a la policía sucia por hacer trabajos sucios contra sus contrincantes políticos a niveles inadmisibles en un país democrático –según la investigación, y con dinero público. El partido de la Guerra de Irak, el del Yak 42, el del 11M y mucho más, y tiene el cuajo su presidente hasta de acusar a Sánchez de preferir las manos manchadas de sangre a las manos pintadas de blanco. Repasen los chanchullos gurtelianos para ver qué pasaba mientras toda la España con alma lloraba por los asesinados en Atocha, El Pozo y Santa Eugenia. Pablo Casado es un peligro público. Imaginen a esos cerebros de cabras montesas –a tenor de lo que andan soltando por sus bocas al frente de un gobierno. Es raro hasta que haya un 17% pensando en votar al PP.

La triple derecha no obtendría mayoría absoluta, según el CIS. La querencia demoscópica por Ciudadanos es otra de las claves fijas. Pero Albert Rivera no debe ver nada claro su futuro cuando se ha situado en el mismo desvarío que Pablo Casado. “No se puede moderar a Sánchez, echarlo es una emergencia”, grita en El Mundo mientras el aludido sonríe. Los separatistas, rompedores de España y demonios varios, le salen a Rivera por los ojos en chiribitas. Ciudadanos remata con un vídeo pueril hasta el sonrojo en el que dicen y –lo que es peor para la pura estética escenifican que los malos pueden esperar sentados que suene el teléfono para pactos. 

Todo está por ver. La guerra sucia contra Podemos sigue de alguna manera en las cloacas mediáticas. Aunque puede darles una sorpresa. La cámara de vigilancia para la protección de Pablo Iglesias e Irene Montero ante las amenazas sufridas ha terminado emitiendo en abierto para quien lo quisiera ver. La Guardia Civil no cifró la señal hasta después del hackeado. El famoso teléfono robado a la colaboradora de Iglesias acabó en manos de Eduardo Inda para su difusión –la policía requisó una copia en OkDiario el viernes–, se lo habría entregado el entonces director de Interviú, Alberto Pozas. Hasta su dimisión este lunes era director de información nacional de Moncloa. Dimitió al ser llamado por el juez de la Audiencia Nacional y salió imputado.

Lo atronador es el silencio o la tibieza con la que el asunto pasa por los partidos y medios. No es un ataque a políticos, es un atentado contra la democracia. Hay que insistir en decirlo. Ha alterado ya el panorama político de forma irreversible como era el propósito. El remate llegó de una columna de la presidenta de la Asociación de la Prensa de Madrid, Victoria Prego, titulada El cuento chino de Pablo Iglesias. No ha sido la Audiencia Nacional, ni todos los procesos judiciales, nada. El culpable que se inventa todo para promocionarse en elecciones es Pablo Iglesias, según ella. Desde su posición en la APM es doblemente grave.

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La prensa tiene clara su apuesta. Esa vuelta al españolismo de toros y procesiones, a recentralizar el Estado, a privatizar los servicios esenciales y proteger la tauromaquia a cambio. Las pensiones –complementadas, dicen eufemísticamente, con ahorro privado o dejadas en el mínimo, según el programa de Vox que es quien dirige la orquesta de esta derecha. La mujer tutelada. Y sobre todo un 155 perpetuo para Cataluña. Casado y Álvarez de Toledo, Rivera y Arrimadas, Abascal y cualquier otro tipo de Vox lo tienen como acto prioritario.

Se llaman a sí mismos constitucionalistas, y solo ven en nuestra ley de leyes tres artículos: el 2 de la unidad de España, el 155 para anular las instituciones catalanas y someter  a sus ciudadanos al gobierno de Madrid. Y, desde luego, el 135 que prima el pago a los acreedores a cualquier necesidad de los ciudadanos. Unos constitucionalistas muy precisos y escuetos, pero constitucionalistas porque se han colgado esa etiqueta. No como otros.

Este martes, en una radio he escuchado al despertarme que Unidos Podemos había hecho un programa basado en cada artículo de la Constitución –para que se cumplan a pesar de que cuestiona el Régimen del 78. Se ha instalado la costumbre. En mi opinión se puede estar de acuerdo con la Constitución y criticar la deriva del régimen que nació entonces. Actualmente, ofrece el panorama nauseabundo que vemos. Huele mal, apesta, viene el hedor de las múltiples cloacas y no lo quitan los continuos pasos por la lavadora, ni los perfumes caros.

Los periodistas que no abrían la ventana

Si uno dice que llueve y el otro dice que no, abre la ventana ¡y compruébalo! en lugar de dar las dos versiones. Es lo que una brillante viñeta viene a decir como regla fundamental del periodismo. Sobre todo del actual, en exceso basado en declaraciones. Numerosos periodistas no abren la ventana, algunos la cierran fuertemente y unos pocos la utilizan de vertedero. Vivimos un momento en el que las cloacas han reventado quién sabe si incapaces de acoger tanta porquería. O por pura guerra de facciones. Tramas sucias políticas, policiales, mediáticas, económicas. Para tumbar rivales. Una sociedad no puede funcionar así. Nuestro turbio pasado sin lavar, estalla ahora por estas costuras.

Dejemos un punto de partida bien claro: los ciudadanos no tienen ninguna culpa de los problemas de los periodistas y desinformar por la causa que sea conculca sus derechos. Los ciudadanos son parte dañada en estas contiendas.

Entre demócratas, al menos, han causado alarma social las revelaciones –constataciones, para ser precisos de que existió un complot para fabricar dossieres falsos sobre Podemos que, dañando su imagen, impidieran su acceso al poder. Bajo mano, de forma ilegal, con presiones, con dinero público e interés privado, al más alto nivel –se cita al Ministro Fernández Díaz y al propio presidente entonces Mariano Rajoy, y, todo ello, expandido con divulgadores mediáticos. No menor espanto produce ahora la reacción de algunos políticos y medios. Es un atentado al sistema. Los detalles son espeluznantes. Y hay demasiados silencios y demasiado ventilador. Aún siguen enmarañando. “Aquí se juega”, como dicen, sí, pero con fuego real. A la ruleta rusa o al canibalismo.

El último en sumarse a la confesión de irregularidades de gran calibre ha sido David Jiménez, que fuera durante un año director del diario El Mundo, justo en 2015 cuando irrumpe con fuerza ya Podemos en la política. Publica un libro, El Director, contando su experiencia que acabó en despido. Es un inesperado tirar de la manta que seguro levantará contra él al corporativismo. Claro que hablar tras haber callado y ser expulsado ofrece algunas dudas. Algunas cosas de las que dice Jiménez pueden obedecer a una visión subjetiva, pero otras son verdad y una verdad aterradora.

La intensa entrevista que le ha realizado al ex director de El Mundo José Precedo en eldiario.es arroja titulares terribles, desestabilizadores. Confirma la operación contra Podemos. La participación de las élites económicas. Relata las presiones de ministros y directivos del IBEX. Ofertas económicas que le hicieron a él mismo algunos de estos empresarios. Habla de prebendas, de influencias y sobresueldos, vinculados a informaciones precisas y titulares grandilocuentes. Acuerdos por encima de la dirección del periódico. Llamadas hasta para promocionar el fiasco de Bankia. Periodistas a sueldo. Tertulianos impuestos por el poder político. “Información vaginal”,  obtenida con prostitutas y modelos, a élites y políticos. Y siempre los nombres fijos: Villarejo, Eduardo Inda, BBVA, López Madrid y otros clientes que resalta Victoria Rosell.

Y es que la jueza canaria Victoria Rosell fue víctima directa de otra campaña particular de desprestigio que la apartó de la carrera política como diputada de Podemos. Villarejo había sido, desde hacía al menos dos décadas, una de las principales fuentes de El Mundo y facilitador de la mayor parte de nuestras “exclusivas”, escribe David Jiménez. El Mundobajo su dirección participó en difundir esas falsas noticias que eran guerra sucia. Detengámonos ahí. Las informaciones al dictado y con fines interesados no son ni “exclusivas”, ni noticias. Ni es periodista quien las emite sino portavoz o sicario de la trama. Es importante señalarlo. Hay muchas víctimas. Nunca pueden ser verdad total cuando surgen de esa forma, vienen contaminadas.

Cometió errores, dice David Jiménez. Reprueba los ataques a Pablo Iglesias también. Aunque en un exceso de celo escribiera una columna editorial como director en la que lo comparaba con Stalin y Kim Jong-un, el dictador de Corea del Norte. A David Jiménez le machacarán pero por corporativismo periodístico, no por esto.

Y algo mantiene de la actitud cuando en el “pero” reglamentario al enorme atropello cometido, acusa al líder de Podemos de haber ironizado –es lo que ocurrió- sobre un periodista de El Mundo en un acto en la Universidad. Hubo un gran revuelo entonces. El aludido se levantó y se fue, otros compañeros le secundaron. Nunca antes o después lo hicieron. Aquí, en Los verbos que acabaron con el periodismo, incluí un amplio surtido de titulares tendenciosos de aquellos días nefastos, varios de ellos con la firma del periodista. Esa crítica a Pablo Iglesias, en un solo párrafo, fue destacada en la entrevista de El Objetivo de La Sexta.

Y es que el corporativismo no discrimina. El corporativismo hace daño a cualquier profesión. En el caso del periodismo, a la sociedad por lo que representa. Una cosa es defender el buen periodismo -que sí, totalmente- y otra las malas prácticas -que no, en absoluto-. El corporativismo ampara las malas prácticas. Y se defiende con uñas y dientes de cualquier crítica.

Muchos ciudadanos están asustados e indignados por lo que ven y algunos tienden a meter a toda la profesión en el mismo saco. Y no es justo. La inmensa mayoría hace su labor con honestidad y no cobra  bajo mano, cobra su salario. La inmensa mayoría no son millonarios. Por el contrario, el periodismo es una profesión cada vez más precaria, lo que induce miedo a perder el empleo. Y más en ese caldo de presiones.

Más aún, decenas de  periodistas sufren las consecuencias de su labor de informar a la sociedad, persecuciones y amenazas –en España también-. Decenas de periodistas mueren incluso, a lo largo del mundo todos los años. Háganme el favor de no confundir a los periodistas con Eduardo Inda, o con cualquiera de sus similares. Resulta ofensivo. Ni con quienes combinan la propaganda política con el “periodismo” carroñero. Este viernes Susana Griso, en Antena 3, le ha preguntado a Ángel Hernández, el marido que ayudó a su mujer a morir tras 30 años de invalidez y sufrimientos, si lo había hecho para influir en la campaña electoral. Pero, insisto, los ciudadanos no tienen la culpa y no deben pagarlo.

Todos pagamos este estado de corrupción. Insostenible. Con técnicas que pueden calificarse ya a la luz de los datos de mafiosas. Con daños irreparables. Con implicados que gozan de una relevancia que no merecen. Con  partidos responsables que deberían ser llevados a los tribunales, que ya deberían estar intervenidos y dirigidos por una gestora y no malmetiendo a voces en la campaña electoral. Un país que mantiene vivo el franquismo al punto de ir a las urnas el 28A. Con Instituciones como la jerarquía de la Iglesia católica paradigma de la involución mundial, sin un gramo de piedad hacia sus víctimas, sean los homosexuales, o los miles de niños sodomizados. Con un sector de la sociedad sin respeto siquiera por la democracia.

Hay periodistas que atrancan la ventana, sí. Y otros, pocos y poderosos, que abren rendijas para volcar basura contaminante. Pero, les aseguro, que también los hay -aquí en este medio sin ir más lejos y en muchos otros-, que levantan las persianas, abren las contraventanas y miran y se lo cuentan aunque amenace un vendaval.

Vota en defensa propia

El 28 de Abril los españoles nos enfrentamos a unas elecciones cruciales. Está en juego el modelo de país y el modelo social, a decidir por muy pocos votos.  La derecha se ha partido en tres, radicalizándose, y con un redoblado apoyo mediático. Y la izquierda, o el centro izquierda más progresista, ha sufrido avatares fuera de programa. Las encuestas dan casi un empate entre los bloques o se decantan por uno u otro por la mínima.  Puede ocurrir incluso que, de no haber un triunfo nítido, haya que volver a las urnas en no mucho tiempo.  Por eso, resulta esencial volcarse en estas elecciones.

Hemos llegado a un punto en el que hay que votar, ineludiblemente, y votar en defensa propia. La frase surge de esas tormentas de ideas que se desencadenan en Twitter. Votar por supervivencia supone una actitud más pasiva que en defensa propia, con voluntad y arrojo.  Si gana la triple derecha, todas las mujeres estamos en peligro. Esta vez no les ha hecho falta ni el uso de eufemismos. El lumbreras en jefe del PP, Pablo Casado, y los dos vicelumbreras, García Ejea y Suárez Illana, han sido explícitos. Más aún sus socios en Andalucía, el partido ultraderechista Vox. Ciudadanos tampoco se queda atrás en algunas propuestas.

Existe, en opinión de PP y Vox, una dictadura feminista.  Las mujeres gestantes son como  taxistas que llevan un pasajero, según el libro entrevista entre Abascal  y Sánchez Dragó, el que presumiera de acostarse con niñas de 13 años. Pablo Casado ya nos dio un docto consejo al hacernos pensar en lo que llevábamos dentro al estar embarazadas. García Egea, PP, declara que quien quiera abortar tiene muchas opciones “incluso salir fuera de España”, evocando los nostálgicos viajes a Londres en el franquismo y posfranquismo. Suárez Illana hace el ridículo internacional al hablar de una ley en Nueva York que permite abortar a niños nacidos. Sí, abortar a nacidos. Y pide disculpas porque es mentira. Y se lía con los neanderthales que cortan la cabeza al nacer. Y no pide disculpas aunque también es mentira.  Rivera, mucho más moderno, prefiere el uso mercantil de la mujer y aboga por los vientres de alquiler y “una prostitución con luz y taquigráfos”, dijo textualmente. Ya puestos con IVA ¿verdad, Albert? Para  cualquier mujer es imprescindible votar en defensa propia en la idea de preservar los derechos que tanto nos costó conseguir. Cualquier mujer, salvo varias de las filas conservadoras que se apuntan diligentes al machismo, remedando el papel de la mujer del Comandante en “El Cuento de la criada”.

Quien desee mantener al menos el Estado del bienestar ha de votar en defensa propia también. Vox propone privatizar la sanidad y la educación, desmantelar el sistema público de pensiones y denuncia la discriminación fiscal de los ricos. Marcos De Quinto “número dos” de Rivera en Madrid, promotor del ERE de Coca-Cola, cotizante en Portugal para pagar menos, declara que “si se cerró ese centro algo de culpa tendrían los trabajadores”. El ultraliberal Daniel Lacalle, por el PP, propone bajar impuestos a los que más ganan pero le parece un error que se paguen 900 euros de salario mínimo. Comparte la privatización de la sanidad y la educación y nombra, aunque desmiente la intención, el recorte de las pensiones, bajo determinadas circunstancias, que puede estar entre el 20%, el 30% e incluso el 40%.

Esta derecha estima que los jubilados se pondrán gustosos al borde de la inanición, o que la sociedad completa afrontará pagarse sus propios tratamientos médicos y la educación de sus hijos, por la grandeza del nacionalismo español tal como ellos lo entienden: de represión y atraso. Sueñan con un 155 eterno para Cataluña (los tres). Con degradar a Mossos y Ertzainas (Casado) o suprimirlos (Abascal). Los tres quieren cerrar la televisión autonómica, TV3. La marquesa Cayetana Álvarez de Toledo (PP) habla de “ver arrodillados” a los independentistas, con esa altanería  proclive a la  humillación del inferior propia de su casta. Prácticamente todos los españoles con dos dedos de frente y los cinco de ética han de votar y votar contra la derecha en defensa propia.

Quieren devolvernos a la ley de la Selva de la que ellos, en su inmensa cortedad intelectual y moral, no salieron jamás. Cadena perpetua, mili obligatoria, cine patriótico, en la mente de Abascal en la que solo cabe España y ni una idea de progreso. Con mayor o menor intensidad esta derecha admira o no rechaza el franquismo. Abascal califica el golpe del 36 de “movimiento cívico militar”, aunque ocasionara una guerra y una dictadura fascista de 40 años. Suárez Illana también admira a Franco. Cs ha evitado condenar el régimen. En los países serios la apología de la dictadura está prohibida y penada. Los ultraderechistas ya han logrado de sus colegas del PP la promesa de suprimir la Ley de Memoria histórica andaluza. Uno de los más destacados prebostes de Vox promete en un acto público que “quién dispara y mata a un ladrón será premiado con la Medalla del Mérito Civil“.

Los ultras quieren suprimir el Ministerio de Cultura. Materia con la que desde luego no parece simpatizar la triple derecha vigente. Pablo Casado no tiene ni la más remota idea de geografía del país que aspira a presidir. Y su pereza mental es de semejante calibre que ni se prepara en sus visitas presenciales, en qué provincia está Getxo o que existe Ceuta. Rivera suelta “motu propio” oyendo campanas sin saber de dónde vienen. A los de Vox no hay más que verlos.  Una de sus portavoces se queja de que “hay mucha ciencia y poco bandera”.  Vota en defensa propia, porque si esta derecha llega al poder, España podría contagiarse de su burricie, su incompetencia, su ignorancia, su bajeza de miras.

Las mentiras de Casado se han convertido en un clásico. Las exporta con total impericia, haciéndose daño. Se va a Bruselas a afirmar que “Torra está el mando del gobierno de Sánchez”, como si en las Instituciones Europeas fueran lerdos. Pablo Casado ha llegado a mentir a los niños diciéndoles que la caza “es para que los animalitos no se pongan enfermos”. Sí, muerto el animalito, muerta la enfermedad. Y ya se ha esbozado el primer duelo de miradas y testosterona entre dos luminarias de primer orden: Aznar y Abascal por aquello de la “derechista cobarde”.

El triunfo de uno u otro bloque va a depender de mínimos. Los poderes que no concurren a las urnas no son nada proclives a permitir un gobierno realmente progresista en España. Se precisa recorrer un camino previo, ya iniciado.  Europa, las democracias occidentales que se dice o como quieran, apuesta por Pedro Sánchez. La moción de censura le ha propiciado una excelente campaña electoral. Y nadie en su sano juicio daría un gobierno al mentecato de Pablo Casado. Sin mayoría del PSOE, la gran decisión está entre Unidos Podemos o Cs para sumar fuerzas. El capital apuesta por Albert Rivera, no puede estar más claro, pero empieza a asumir que Pablo Iglesias es una opción. Como segunda fuerza. Muchos en el propio PSOE prefieren al naranja, azul, y ahora verde Rivera pero se ha tiznado demasiado.  Fuera de sí, asegura que “Sánchez es un problema para España, y echarlo es una cuestión de Estado“. Nada crítico dice de los ultra de Vox.

El poder mediático no quiere a Iglesias ni en pintura, no hay más verlos. El poder mediático, digo. No el periodismo. Precisamente, conocer  la guerra sucia de las cloacas del Estado ha mostrado en radiografía los perfiles de periodistas y políticos. Hasta Iñaki Gabilondo dice que esto es un escándalo y que Pablo Iglesias es “uno de los nuestros”. No lo son desde luego quienes habitan las alcantarillas mugrientas. Las encuestas pueden darles una sorpresa.

Vota en defensa propia. Sin confusiones. La derecha también anda preocupada. Temen no les salga su proyecto de país de banderas, toros y toreros, y famosos de la tele. De volver a la mujer “a sus labores”, sin rechistar, y los privilegios a las clases de las que nunca debieron salir. De sanidad, educación y pensiones de beneficencia.  De mucho embestir y  poca  cabeza. De involución y autoritarismo.  Promotor de miedo. Todas las trampas son esperadas. Hay que sortearlas.

Votar en defensa propia es asegurar un gobierno fuerte progresista. Impelido a exigirse el cumplimiento de medidas progresistas si se dan desviaciones. Sabiendo en qué país estamos. Pongámonos en el camino posible para un día poder mejorar esta democracia imperfecta. Evitar caer en el abismo ultra es prioritario. Empezar a remontar. Interiorizarlo, difundirlo. Votar, como obligación con los ciudadanos demócratas. En defensa propia.

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