Crueldad

Son, dice, “sin raza reconocible, viejos, enfermos, potencialmente peligrosos”. Julio Calvo, veterinario de profesión, concejal del Ayuntamiento de Zaragoza por el partido ultraderechista Vox, propone matarlos porque sale cara su manutención estando vivos. De momento, habla de los perros de la perrera  “inadoptables“. De momento. Sacrificio humanitario, añade. Se propone revertir la normativa que regía en anteriores corporaciones progresistas porque ellos son más de gastar el dinero en banderas, promoción de la tauromaquia –tan humanitaria también- o luces de navidad. Es el sentido utilitarista de la vida que se ha enseñoreado de la sociedad, lo que no sirve se desecha. Pero no solo: indica una personalidad potencialmente peligrosa.

Discúlpenme por la dura escena que voy a describir. Han pasado ya más de 15 días y no consigo olvidar a Alma, una perra que acababa de parir seis cachorros. Su dueño le disparó, la apaleó y arrastró anudada con una cuerda por el cuello, causándole la muerte tras unos días de sufrimiento. Ocurrió en Chantada, Lugo. Unos ciudadanos lo vieron, grabaron la escena y denunciaron al individuo ante la Guardia Civil. Cada poco vemos a otros indeseables ensañarse de similar forma con sus mascotas o animales a su cargo. No es ninguna enfermedad, como no sea social, de la sociedad que lo tolera. Es puro sadismo, disfrutar causando daño a otros seres vivos. No hay excusas. Mucho más allá de frustraciones personales que lleven a la ira irracional, pagarlo con víctimas débiles e indefensas es de una bajeza sin límites. Y nada lo justifica. Nada. El tipo contestó a los vecinos que le vieron: “Yo disparo a quien me sale de los cojones”. A su perra, de momento. En estos casos se añade al sadismo el derecho de posesión que este tipo de seres creen tener sobre otros. Con lo suyo hacen lo que les viene en gana.

En la clara involución que sobrecoge al mundo, se están normalizando características humanas absolutamente detestables, hasta la crueldad. Matar animales para que no gasten o porque son “suyos” y hacen con ellos lo que les place es, por supuesto, extensible a los humanos más pronto o más tarde. Los renacidos fascismos no están muy lejos de quitarse de en medio cuanto señala el concejal de Vox en Zaragoza: sin raza (valorada por ellos), viejos, enfermos, potencialmente peligrosos (para sus privilegios), y añadan género “inferior” (según su criterio) o cualquier factor fuera del patrón oro que se atribuyen a sí mismos.

Acaba de suceder en Pozo Alcón, Jaén. Un hombre de 31 años fue depositado en el centro de salud, ya cadáver. Era un inmigrante marroquí que se desplomó en una finca olivarera mientras recogía aceituna sin contrato. Supuestamente fue el dueño de la instalación quién lo dejó en una camilla del centro médico y se fue. El individuo ha sido ya detenido.

De ahí, de la creciente inhumanidad, que se siga viendo admisible que tres hombres adultos, o cuatro o cinco o los que sean, actúen en manada para violar a una mujer, a una niña de 15 años incluso. O que salgan a defender a los condenados, vejando a la víctima, decenas de personas en su pueblo. O que se difundan vídeos y detalles personales de la agredida, incluidos un par de ejemplares mediáticos que denigran el periodismo, como Cristina Seguí y Alfonso Ussía. O que tantos justifiquen la violación, como hace cualquier talibán de cualquier fanatismo. O que, como un diputado de Murcia, de Vox también, menosprecie en el siglo XXI a los hijos de mujeres solteras llamándoles “conejos“.

Lo doblemente preocupante es que dispongan de altavoz mediático, que estos temas vayan a las tertulias y debates de televisión por puro espectáculo y búsqueda de audiencia en el morbo. Que se pretenda debatir con opiniones a favor y en contra la pertinencia de que sea un derecho violentar a una mujer o degradarla, si “les sale de los genitales” de su cerebro. Que “expertos” en derecho vía Google, creencias y prejuicios, se monten sus juicios paralelos. Pónganse siempre en el lugar de otros ¿imaginan que se juzgara popularmente con igual rasero a todo tipo de delincuentes, asesinos, ladrones, y, en particular, a hombres agredidos sexualmente? ¿Que fuera analizado si dio o no la víctima su consentimiento a que le atracaran o si se negó con la suficiente contundencia?

Estos sujetos han existido siempre, lo que no se daba es la tolerancia o el apoyo explícito. Sí en la práctica, no en vano violentar a mujeres suele ser botín de guerra, y hasta se capturan para convertirlas en regalos al vencedor. Hablan ahora mismo de reparar ese atropello con las surcoreanas secuestradas en su día para disfrute del ejército japonés.

Estamos asimilando que un ser como Rocío Monasterio, con su expresión de iluminada en trance, cargue contra los menores emigrantes sembrando un odio que germina en torvas mentes proclives. Seres como ella y los ultraderechistas de su ralea han establecido ya las fronteras humanas que separan a las personas según procedencia, raza, religión, edad o sexo. Sin la menor empatía humana, siquiera un mínimo de humanidad del que carecen al situar en el punto de mira incluso a niños y adolescentes.

Cuando Aylan quedó varado en una playa mediterránea pareció el final de la historia, pero fue el principio como he dicho otras veces. La sociedad hipócrita cumplió con él su cuota de lágrimas de cocodrilo y miró para otro lado. Desde la muerte de Aylan Kurdi en 2015 han perdido la vida igual centenares de niños y adultos. Y otros han sido encerrados tras barrotes por la Europa inhumana que se desentiende de ellos. No creímos que llegara a suceder, pero hasta ese punto han llegado. También son, al parecer, “inadoptables”, “inatendibles”, costosa su manutención. Las Rocío Monasterio y toda su cordada de sonrisas huecas y mal de alma tienen esa misión.

Y siguen siendo entrevistados en los medios y siguen saliendo en las televisiones y hasta se vuelve a discutir la basura que propagan. Ni esta tierra ni otras son suyas. Seres agujereados como los quesos de Gruyere por cuyos huecos huyó la empatía, una emoción que se creía primordialmente humana. Es la base de la vida social, pero esta gente solo se entiende entre aquellos con quienes comparte coordenadas como la supuesta superioridad, la posesión, el egoísmo, el utilitarismo que desecha cuanto no le sirva.

Hay ya millones de votantes que les han encargado los asuntos de todos. Porque o son increíblemente ignorantes o participan de su doctrina y culpa. Y están los allegados, los que pactan con ellos, los que engañan y roban basados en su cargo, echando al viento el daño que causan. Se apuntan a su corte individuos perdidos, sin otra vida social que las redes virtuales, donde expulsan su malestar desde que apunta el alba. Hacer daño por hacer daño, repetir campañas sucias puestas en marcha por quienes más que políticos o medios parecen formar parte de una delincuencia organizada para que nada cambie en sus privilegios.

El cáncer de esta sociedad es ya la falta de empatía, de solidaridad, la apuesta por la crueldad sin el menor escrúpulo. Y que va desde disparar a la perra recién parida porque les sale de los cojones, a señalar a los emigrantes como peligro, a robar de las arcas públicas, a dejar sin empleo a quienes enferman, a manipular para defender los intereses de su empresa mediática, a difamar para recoger el pago en un plato de lentejas, a cuestionar que no sea condenable violar a una mujer y menos “si se lo ha buscado”. Todo ese universo de excusas para no mirar a los otros, a todos, como iguales en dignidad y derechos. Salvo a aquellos que perdieron el alma en la ambición, e incluso a esos.

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Niño en un campo de refugiados. 2015. Fotomovimiento.org

Días de Navidad, de felicidad, amor y consumo programados. El Portal de Belén volverá a ser en muchos lugares del planeta, una caja de cartón sobre el suelo mojado por la lluvia. Como el de aquel otro niño refugiado que nos miró a los ojos en 2015 cuando se abrió por completo la mano a la inhumanidad en la Unión Europea y más allá. Esta criatura debería haber añadido, por tanto, otros cuatro años a su vida. Y comer e ir al colegio y tener techo y cerca a su familia. ¿Dónde estará? ¿estará?

Los que matan perros, secan vidas, señalan dianas o dan altavoz a todos los miserables son quienes ponen trabas en su camino y en el de muchos otros, en realidad a la especie humana en su conjunto, trabas a veces insuperables. Crueldad es también ignorarlo deliberadamente, ser cómplices sin asumir la responsabilidad, no aislar la barbarie. La empatía es saberlo, contarlo y hacer cuanto sea posible por ponerle remedio.

 

*Publicado en eldiarioes

 

From lost to the river

“From lost to the river” es una traducción, literal y sin sentido alguno, del refrán español “De perdidos, al río”. Despierta la hilaridad de los angloparlantes cuando se les explica. Y, sin embargo, se presenta casi como un símbolo de la preocupante realidad del mundo en el que vivimos. Lo ha confirmado el triunfo, previsible e ilógico, del conservador Boris Johnson en las elecciones del Reino Unido. Deja al desnudo las grandes fallas que han llevado a la degradación -cercana ya a la descomposición- del sistema. Los ciudadanos votan emocionalmente, con rabia incluso, con motivos para ella y sin la menor esperanza de construir. Demasiados factores ajenos al interés común marcan el tiempo de hoy.

En el Reino Unido han votado Brexit a un altísimo precio, pero Brexit de una vez. De perdidos, al río. Voto visceral, primario, que, de paso, evidencia el fracaso de la Unión Europea del que sus gestores siguen sin querer enterarse, de la política de hoy, de los ciudadanos inermes ante presiones externas y ante sí mismos. Ante los conciudadanos que embisten y nos llevan por delante. Demuestra las consecuencias del entontecimiento de la sociedad a través de los medios. Hasta la duda existencial de lanzar columnas de opinión que se perderán en un inmenso marasmo que exige voluntad para ser abordado. El giro experimentado por la escala de valores. De perdidos, al río.

Todo ese cúmulo no es atribuible por supuesto a Boris Johnson y sus votantes, pero sí aparece como el revulsivo final –o punto y seguido- de la situación actual. Los hechos concretos nos sitúan ante un presidente que ha logrado una mayoría absoluta de los conservadores británicos que no conocían desde Margaret Thatcher, lo cual es otro gran síntoma. Experiodista, provocador, pendenciero, con un punto de fantoche, se aupó por ser famoso gracias a esas características. Prometió un Brexit, una salida de la UE, a ciudadanos hartos y a los convencidos de la singularidad british. Los laboristas se han hundido, con su peor resultado en décadas: desde 1935. La indefinición de Jeremy Corbyn hasta su ya inútil reacción de última hora, el continuo plegarse de la presunta socialdemocracia al neoliberalismo, lo explican. Las campañas de los medios, como apuntaba la periodista Olga Rodriguez, como parte del problema. Los medios en sí, batuta de estos tiempos y no solo en el Reino Unido.

Olga Rodriguez

@olgarodriguezfr

No puede dejarse de lado el papel de muchos diarios británicos a la hora de analizar los resultados en . Titulares estigmatizando a Corbyn día tras día, infundiendo miedo o llamándolo antisemita día tras día, cuando ha luchado contra la discriminación toda su vida

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Los escoceses -que pueden celebrar referéndums de independencia sin problema alguno y hasta con los parabienes de la singular Reina Isabel- han votado en masa a nacionalistas escoceses (48 de 59 escaños). Escocia ya ha anunciado que va a solicitar otro formalmente. Porque quedarse en el Reino Unido para salir de Europa no era el trato. Recordemos que uno de los argumentos que se les dio fue el frío helador que hacía fuera de la UE. En Irlanda también han votado más católicos que protestantes unionistas (partidarios del Brexit) por primera vez desde la firma de la paz de 1998. Escocia e Irlanda quieren ser independientes de Londres y seguir en la UE. La convulsión es notable.

Boris Johnson, electo como presidente por primera vez tras suceder a May, ahondará en el recorte de servicios de sus predecesores, en particular al ya maltrecho sistema público de salud. Pero hay una mayoría de ciudadanos que así lo prefieren por sentimientos varios que poco tienen que ver con la razón.

Boris Johnson y Donald Trump. EFE
Boris Johnson y Donald Trump. EFE

Johnson se une así en la cúspide del poder a Donald Trump, sujeto de impeachment por los demócratas que, sin embargo, será exonerado con gran probabilidad por sus correligionarios en el Senado donde tienen mayoría. Trump puede hasta ser reelegido para desesperación de la lógica.

El tema crucial es la falta de respuestas a los problemas reales de la sociedad. La salida del Reino Unido de la Unión Europea es una vuelta atrás, al mundo que dibujó en Yalta el fin de la II Guerra Mundial, con fascismos sin derrotar. El capitalismo hegemónico desde la caída del Muro de Berlín con la socialdemocracia plegada a sus postulados, han hecho regresar a los fascismos. La banalización de la sociedad, impartida por los medios de masas, cierra el círculo. Así están llegando al poder una serie de dirigentes insólitos. Y la tendencia va a peor.

En España, en Madrid de forma marcada, tenemos un alcalde inenarrable en Martínez Almeida, que a diario obsequia con gruesos insultos a la inteligencia, y a una presidenta de la Comunidad, Díaz Ayuso, que también se cae del guindo cada poco con una nueva insensatez y siempre del mismo sesgo. Ayer aseguraba que “un día sabremos qué hay detrás de las ‘emergencias climáticas“. La investigación, la realidad, les sobra. Ambos gobiernos –como otros en España- están sustentados por la ultraderecha oficial. Y con el apoyo de los restos de Ciudadanos que, lejos de haber aprendido tras la debacle electoral, siguen en la misma línea. Inés Arrimadas cree que el rey puede proponer la combinación de gobierno que más le convenga. Ella le dio la opción hecha con PSOE, PP y Ciudadanos

De perdidos, al río; ha llegado la hora que empodera a los idiotas de “tornillo” retorcido. Saltan, orgullosos de sí mismos en las redes: empachados de bulos, sin enterarse ni de lo que leen, felices y esperanzados en sus odios y venganzas. Monasterio, la arquitecta por intuición, se graba vídeos con ignorancia flagrante. Contra la periodista Julia Otero, por ejemplo, que le responde y los medios titulan: “La discusión de Julia Otero y Rocío Monasterio por el cambio climático” y van detrás las huestes y aclaman. No, es el ataque indocumentado de Monasterio y la precisión de Otero. Por política, por adocenamiento. El cambio climático es la excusa. Sin embargo, toda esta ralea que viene, que ha llegado ya, se oponen “al cambio climático” y a cuanto sea razonable.

Han resucitado e instaurado la desigualdad, el racismo, la homofobia, el machismo. La sentencia por agresión sexual en grupo a una niña de 15 años a cargo de tres exjugadores de fútbol en Burgos, llevó a las televisiones hasta al abogado de “La manada” de Pamplona que dio origen a la lamentable popularización de los protagonismos en esta lacra. Mucho que aportar… para extender el morbo. Y para criminalizar al feminismo de nuevo.

La solución llega rectificando. La izquierda ha de hacer política de izquierdas y efectiva. Absolutamente distinguible de la derecha cómplice de las patrañas. La información es básica para intentar revertir esta deriva. No se puede seguir mintiendo, promocionando la bazofia, ni siquiera con el desinformador “periodismo” de declaraciones. Al menos en la televisión pública, deseable sería en todas y en todos los medios. Sueltan a los políticos uno tras otro, a Cayetana Álvarez de Toledo, insistiendo en que ahora es peor que cuando ETA mataba y que lo repite por hacer pedagogía. No se puede seguir con informaciones parciales, ni con tertulias casposas. Porque se está reviviendo todo lo atávico. Un mayor nivel de autoexigencia de ciudadanía es elemento crucial.

De perdidos, al río, los ciudadanos del Reino Unido han votado a Johnson, sus recortes y necedades, a cambio de una bandera, de salir de una UE que naufraga sin enterarse tampoco. Y han elegido a Trump, a Bolsonaro y a Orban, que anda despiezando todos los derechos. Y espera en la antesala Salvini que, como gane las elecciones en Italia, pondrá la rúbrica a la descomposición del sistema. Por un puñado de share, por una ideología que beneficia en primer lugar a sus difusores, nos han metido en las instituciones españolas a inenarrables cretinos. Vociferan sus seguidores. Los de las banderas, los comedores de trolas, los odiadores.

Y probablemente es tiempo de combatir como David contra Goliat. Un emigrante, Rachid Bouikou, ha ganado a Goldman Sachs en el Supremo con un abogado de oficio. El Supremo ha anula la venta de 3.000 viviendas sociales de la Comunidad de Madrid a un fondo buitre. Perpetrada esta vez por Ignacio Gonzalez (PP). Son luces que marcan una salida, aunque la tarea es tan ingente como necesaria e inaplazable. Porque, si seguimos tirándonos al río cuando estamos perdidos, no habrá otro horizonte que al agua fría, los pies que no tocan el suelo.

 

El PP, ETA y las zancadillas a los gobiernos progresistas

Cayetana Álvarez de Toledo, la lenguaraz portavoz del PP de Pablo Casado, ha irritado a un buen número de ciudadanos al opinar que “el momento político es más difícil que cuando ETA mataba”. Desde un intolerable desprecio a la gran herida que el terrorismo infligió a nuestro pueblo, al enorme esfuerzo hecho para lograr finalmente la paz, a las víctimas de su propia formación política, la voz en el Congreso del Partido Popular vuelve a usar el terrorismo para sus fines electorales. Es ya una larga historia con unos soportes potentes que tiene en ETA uno de los principales, aunque no el único. Lo que está pasando ahora, lo que pasará si la cordura de la sociedad no lo impide, ha ocurrido ya antes. Muchas veces. Y se apoya en la desmemoria de los votantes.

Se recuerdan a menudo, como evidencia del más puro cinismo, las negociaciones del propio PP con los etarras partiendo de José María Aznar a los que llamó “movimiento vasco de liberación“, pero han sido tantas las mentiras, los renuncios y los torpedos a las políticas progresistas que convendrá refrescar la memoria con algunos hechos puntuales, constatados y perfectamente documentados. En los anales de la más absoluta ignominia está el haber usado la Fundación Miguel Ángel Blanco para, en datos de la policía, financiarse con la Gürtel. Y hay más.

La derecha mediática publica este martes un artículo con este titular que atribuye a una víctima de ETA: «A Pedro Sánchez se le han olvidado todos los muertos de ETA por seguir en La Moncloa». Esto es, además de mentira, una auténtica vileza. Incluye declaraciones del alcalde Almeida en la misma línea o peor, con afirmaciones falsas de grueso calibre. Con un PP que anda metiendo a Vox y a Házte oir en las instituciones para completar ese mapa de ultraderecha e integrismo religioso que amenaza ya en varios países la estabilidad democrática.

El PP y sus extensiones solo entienden el poder si lo ostentan ellos. El 14 de Marzo de 2004, José Luis Rodríguez Zapatero, candidato del PSOE, gana las elecciones generales frente a Mariano Rajoy. Solo han pasado cuatro días de los atentados de Atocha, Santa Eugenia y el Pozo con un aterrador balance de víctimas. La manipulación del gobierno de Aznar para desviar la atención de la autoría hacia ETA –que piensa puede favorecerle más electoralmente que la yihadista que ya conocen- le cuesta las elecciones.

Portadas de prensa internacional sobre los atentados del 11M.
Portadas de prensa internacional sobre los atentados del 11M.

La prensa internacional lo destaca ampliamente, aquí pasa algo más tapada, pero el dolor y la indignación provocan desafección ante el PP. A partir de ese momento, Zapatero es considerado por los populares un presidente ilegítimo, porque les ha salido mal la jugada.

La lista de insultos que Mariano Rajoy dedicó a Zapatero -hoy tan añorado por su presunta prudencia y señorío-, es toda una ya histórica letanía del oprobio. Le llamó acomplejado, agitador, ambiguo, antojadizo, aprendiz de brujo, bobo solemne, chisgarabís, cobarde, débil, frívolo, grotesco, hooligan, impreciso, imprudente, incapaz, inconsecuente, indigno, inestable, inexperto, insensato, insolvente, irresponsable, maniobrero, manipulador, mentiroso, oscuro, perdedor complacido, radical, rastrero, sectario, taimado, traidor, turbio, veleidoso y zafio. En el Congreso le dijo: “traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda”. Cuando fue con el gobierno de Zapatero cuando cesaron los atentados terroristas, a pesar de las trabas puestas por el PP.

En las manifestaciones contra el gobierno del PSOE gritaban al presidente: asesino, mentiroso, anticristo. Incluso querían mandarlo “con su abuelo”…. que fue ejecutado en el paredón franquista. La vieja guardia socialista también les apoyaba desde la banda. Uno me dice que elegir entre Zapatero y Rajoy es hacerlo entre despeñarse por un acantilado o tomarse una botella de cianuro. ¿Les va sonando el parecido?

ETA es una baza esencial para el PP. El 19 de abril, poco más de un mes después de los atentados, el Partido Popular presenta 215 preguntas al gobierno, basadas en la teoría de la conspiración urdida por el diario El Mundo dirigido por Pedro J. Ramírez y que sigue impune profesionalmente. El diputado Jaime Ignacio Del Burgo publica un libro titulado: “11M, demasiadas preguntas sin respuesta”. Cuando saben de sobra lo ocurrido. Rajoy a la cabeza, acude el PP a manifestaciones de la AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) con el lema “queremos saber la verdad”. Todo ello acompañado de manifestaciones en la calle, con sus banderas y sus aguiluchos como es de rigor en la derecha española. Ultra, apenas hay otra. Con el rojigualda en gorros y gafas de sol. Cantando el “Cara al sol”. Vox ya estaba en el PP.

Unas veces protestan contra la política antiterrorista del PSOE y otras contra sus leyes, en algunos casos de la mano de la jerarquía católica. Desde 2004, se suceden no menos de 13 protestas masivas en la calle, fletando autobuses para traer a Madrid gente de fuera. Un clásico. Rajoy acude y cierra con discurso por ejemplo en las de AVT (Asociación de Víctimas del Terrorismo) con el lema “queremos saber la verdad”. Tan despistado el hombre que nunca se entera de nada.

Rajoy y otros miembros del PP en una manifestación contra la política de Zapatero en 2007. EFE
Rajoy y otros miembros del PP en una manifestación contra la política de Zapatero en 2007. EFE

El PP sabe la verdad, pero eso no importa. Rajoy llega a pedir la anulación del juicio –y por tanto la puesta en libertad de los detenidos- según lo que lee en la prensa, y no precisamente en el Marca. En El Mundo, que sigue presionando con las dudas sobre la Mochila de Vallecas, táctica que tan graves consecuencias tuvo para el valiente comisario que con su actuación encauzó las investigaciones. Zaplana apuntó la posibilidad de desenterrar a los muertos para comprobar el tipo de explosivos utilizado. Francamente lo que se hizo aquellos días es uno de los más terribles atropellos que quepa imaginar en un país democrático, perpetrado además desde el partido que estaba en el gobierno cuando se produjeron los atentados. Con consecuencias desestabilizadoras porque mentes débiles u obtusas aún siguen manteniendo dudas que el PP no se molestó en disipar.

De ETA, a las guerras de la codicia y a las protestas positivas o despreciables según les convenga. José María Aznar, sobrevoló por las masivas manifestaciones del NO a la Guerra de Irak, a las que no hizo caso alguno, acusando al líder del PSOE de “pancartero”. Luego el PP le pilló gusto a echarse a la calle para protestar contra Zapatero, como hemos visto. En la táctica habitual, los populares quitaron importancia, después, a la Guerra de Irak porque “es algo del pasado”, aunque siguiera estallando la violencia todos los días.

Cuando el PP ve flaquear la baza del terrorismo, acude a la unidad de España. Por aquellos días –y ya andamos ante la segunda legislatura de Zapatero- se nos andaba rompiendo el idioma. De ahí que salga un manifiesto de intelectuales “por una lengua común”. Esto sucede ya cada poco ya. Y por cierto, Cayetana Álvarez de Toledo suele pasar por intelectual cuando va de la mano de Vargas Llosa, y encabeza esas listas del ultranacionalismo español. Desde las Argentina y el Perú de sus nacimientos, que no deja de ser curioso.

Para ir constatando la dimensión de las zancadillas del PP a toda política progresista, es imprescindible recordar algunas de sus abstenciones señaladas y recursos de inconstitucionalidad. Su precedente Alianza Popular se opuso a la Constitución, a la Ley de amnistía para los represaliados del franquismo, al divorcio –al igual que lo haría UCD que también nutrió las filas de los populares en su momento-. Por cierto, la destrucción del Memorial a las víctimas del franquismo en el cementerio de la Almudena por el Ayuntamiento de Almeida y Villacís, es equiparable a los que suelen llevar a cabo los talibanes en otros lugares del mundo.

El PP de Rajoy, por su parte, rechazó varias leyes progresistas del PSOE de Zapatero. La Ley de Igualdad y de Conciliación de la vida laboral, conocida también por algunos otros de sus apéndices. Se abstuvo en la votación y ya en vigor la recurrió al TC. También la Ley que reguló los matrimonios entre personas del mismo sexo, que fue una de las que echó a la calle a gritar contra Zapatero al PP y votantes del PP y a los fieles Obispos a los que jamás hemos visto manifestarse por la pobreza o la desigualdad, y siguen poniendo el “cepillo” a nuestros impuestos.

El PP de Rajoy hizo campaña y presentó recurso de inconstitucionalidad al Estatuto de Catalunya, y a la ley de Educación de Catalunya. Hechos que están el germen del conflicto actual, que, sin duda, el PP exacerbó. El TC avaló la ley de Educación y en líneas generales, con algún recorte, el Estatut.

El mayor traspiés de Zapatero fue aceptar el mandato de la conjura internacional –porque prácticamente fue eso- en Mayo de 2010 para que redujera el gasto público. Hasta Obama le llamó, además evidentemente de la Troika y media Europa. Aquí le dejaron solo. Había intentado ponernos al nivel de nuestros vecinos en la inversión en los ciudadanos (como ocurría en Alemania, Francia o los países nórdicos que llegaba al 30% del presupuesto total) y le hicieron echar marcha atrás, cuando las culpas fundamentales eran de los agujeros negros de la economía y las finanzas españolas. En pugna con su ministro de economía Pedro Solbes, el PP, y una legión de comentaristas que ya apoyaban “la austeridad”, Zapatero llegó incluso a excusarse: “sólo restan unas dos décimas al superávit actual del 1,8% del PIB” (…) “no van a costar ni un euro al bolsillo de los españoles”. Y esta vez era mucho más verdad que el rescate bancario que nos vendió Rajoy.

El PP le hacía campaña en contra del gobierno del PSOE en la UE. Pablo Casado se animó a seguir esa senda y, apenas nombrado presidente del PP, se fue a Bruselas, a colocarse al lado del entonces presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, mientras caminaba y soltarle que España era un desastre. A mí personalmente todavía me produce vergüenza ajena este episodio. Y pavor que este tipo de personas tengan en sus manos asuntos serios de los ciudadanos.

Nada nuevo pues. Un gobierno de PSOE y Unidas Podemos no se librará de esa lacra. Hay que estar prevenidos. El pueblo que ignora su historia está condenado a repetirla, se dice desde antiguo porque es una verdad rotunda. Y hoy una batalla principal es, recordando al escritor checo Milan Kundera, la lucha de la memoria contra el olvido. Porque lo que está por llegar, se libra en ese terreno.

 

*Publicado en eldiarioes 10/12/2019

La elevada autoestima de los “constitucionalistas”

Día de trajes nuevos, sonrisas recién estrenadas y viejas retrancas en la sede del Congreso de los Diputados. Celebran 41 años de la Constitución de 1978 que puso fin, formalmente, a la extensa e intensa dictadura franquista. Es el día de las críticas y los tópicos, de los elogios y los vacíos. Una Constitución no debería servir solo para llenarse la boca sino como norma de obligados cumplimientos. Dudo que haya una en el mundo entero que lo haga. Hay algunos textos henchidos de ideales. Incluyen hasta la búsqueda de la felicidad. Nuestros compañeros de historia, los portugueses, apelaron en la suya (1976), tras la correspondiente dictadura, a bases de dignidad en el empeño de construir “una sociedad libre, justa y solidaria”.

Nuestra Constitución fue mucho más sobria. Invocó justicia, libertad y seguridad, le dio la forma de monarquía parlamentaria con el candidato a la jefatura del Estado que había designado el propio Franco y fue escrita solo por hombres, como solía pasar en aquellos tiempos. Sin duda, además, fue redactada bajo la presión de los vencedores de la guerra civil, la que habían desatado y de la que salieron por completo impunes. Pero, asombrosamente, al calor de los tiempos, al calor de las inmensas ganas de democracia que muchos españoles tenían, resultó un texto con medidas sociales mucho más progresistas de lo que ahora se incluirían. Desde hace años, desde la hegemonía, abusos y crisis del capitalismo la tendencia va a rebajar derechos. La involución es un hecho que en algunos países intenta revertir tímidamente el centro izquierda. Léase el Reino Unido, Portugal, España; hasta la socialdemocracia alemana se está poniendo las pilas para que no termine de engullirle la ola.

Recordaba este 6 de diciembre en las redes algunas ideas del periodista Ignacio Escolar, todavía sin nacer eldiario.es, en uno de los libros colectivos que escribimos: “Si la Europa arruinada de la posguerra fue capaz de construir el Estado del bienestar, ¿por qué la Europa próspera del siglo XXI va a ser incapaz de mantenerlo?” Y la constatación de que la redistribución de la riqueza que propugna la Constitución ya en 2012 parecía propia de peligrosos antisistema. Y la bola siguió creciendo y hoy nos vemos como nos vemos, con alguna esperanza que hay que trabajarse “para que pueda ser”, dicho sea remedando a Labordeta.

Ahora bien, de las peores trágalas del momento actual es escuchar que son “constitucionalistas” gentes que solo creen en menos de media docena de sus artículos. A saber: el 2, que afirma la “indisoluble unidad de la Patria”, los que se refieren a las fuerzas del orden para mantenerla, el 155 para coartar la libertad de los catalanes independentistas o no, y el 135, que fue el único que se modificó en este periodo –a salvo de una pequeña corrección en otro momento–. Para cortar derechos ya. En 2010, cuando, tras el derrumbe financiero, nos hicieron pagar sus platos rotos a los ciudadanos. Con aval constitucional, se estableció la prioridad del pago a los acreedores sobre cualquier necesidad de los ciudadanos. ¿Y no saben? Sí saben, la deuda, ya con Mariano Rajoy al frente del Gobierno, se disparó a niveles de récord histórico.

Mariano Rajoy es un gran “constitucionalista”. Ha vuelto dando lecciones y ha sido muy aplaudido por los desmemoriados. Aquí, en las nuevas evaluaciones del rescate bancario (66.577 millones de euros) que les dieron casi a fondo perdido encontrarán unos cuantos pilares más de los “constitucionalistas”.

El PP está lleno de ellos. De estos, del 2 y el 155 y el garrote, y del 135. De Argentina se vino su portavoz, Cayetana Alvárez de Toledo, que rezuma democracia en cada una de sus intervenciones. Y en Madrid nos plantaron a Martínez Almeida en el Ayuntamiento y a Díaz Ayuso en la Comunidad. Muy elogiada por medios como TVE en sus telediarios, por haber tosido a la ultraderechista Monasterio antes de no firmar, al igual que ella, una declaración de condena al lanzamiento de una granada contra el centro de menores migrantes de la calle Hortaleza en Madrid. De no firmarla.

Begoña Villacís e Inés Arrimadas van de airosas “constitucionalistas” por el escaso recorrido de la representación política en la que ha quedado su partido, Ciudadanos. Desde esa convicción patriótica, los votos reales no cuentan, se pisa fuerte y ya está. Se es “constitucionalista” de palo y recortes y no se hable más.

Se ha llegado a la osadía de llamar “constitucionalistas” a los miembros del partido ultraderechista Vox. Una formación que arrasa con numerosos preceptos constitucionales, partiendo de los que explicitan que no se admite “discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”. Hoy, su líder, Santiago Abascal, según nos cuentan, no ha estado en la recepción del Congreso porque se ha ido “a defender la Constitución” en una manifestación en Barcelona. Ahí los tienen, un ultra “constitucionalista”. Claro que quiere reformarla para suprimir las autonomías. Hoy en Barcelona han exhibido una pancarta pidiendo la derogación de la Ley de Violencia de Género. Su España y su “constitucionalismo” son así.

Pablo Casado en cambio no quiere ni tocar la Constitución. El precedente de su partido, Alianza Popular, votó en contra aquel 1978, pasados 40 años ya les gusta. Las constituciones se reforman para la convivencia, no para desecarlas como Vox. La Primera Enmienda de la norteamericana fue en 1791, a los 4 años de promulgarse.

Lo realmente espectacular es la elevada autoestima de la que alardean gran parte de quienes se autodenominan “constitucionalistas”. Con la soberbia que caracteriza esa sensación irreal de superioridad, creen que todos desprecian como ellos a cualquiera que valore el potencial perfeccionamiento o cambios en la Constitución. Incluso el texto completo con tanta literatura accesoria.

Gentes como Aznar y la mayoría de los citados se sienten elegidos por la gloria de lo que llaman ser “constitucionalistas” sin defender los valores que la norma básica incluye. De su aprecio por la Constitución, de su lucha por lograrlos, quedarían fuera más de un centenar de artículos de los 169 que tiene, siendo generosos con ese cómputo. Esperanza Aguirre, por ejemplo, cree que el PP debe hacer un esfuerzo, para evitar que “el Gobierno caiga en manos de independentistas y comunistas bolivarianos”. Ellos son mucho mejores.

Unidos a ese coro político, numerosos periodistas y medios de este camino perdido defienden ese peculiar “constitucionalismo”. Todo cuanto quede al margen de este estereotipo les parece condenable. Con ese plantel y su historial, pasado hasta por los tribunales, el hoy presidente del PP acusa a Pedro Sánchez de haber elegido “a los enemigos de la Constitución”. De lo que todos ellos interpretan es su Constitución, la que se deja fuera un buen número de derechos y servicios que afectan a la vida diaria de los ciudadanos.

Y así nos vemos con un Pablo Iglesias, consciente de que de nuevo van a por él y todos ellos, abrazado al Mal Menor y proclamando hasta la buena salud de la monarquía. Mucho parece pesar el rey que solo reina, sin gobernar, según dicen. El legítimo pragmatismo de lo que se puede hacer desde un gobierno progresista y el peligro de lo que, sin él, nos vendría encima, quizás no debería aparcar, al menos, los desajustes mostrados por esa institución.

Singular España y variopinta sociedad que celebra este puente, luchando por el clima, de vacaciones o abarrotando a niveles de colapso las tiendas, el símbolo de un descomunal contrasentido. La Constitución española y la Inmaculada Concepción de la Virgen elevada a fiesta nacional. No es de extrañar que los “constitucionalistas” del séptimo día se hagan notar tanto.

 

 

*Publicado en eldiarioes 

Con los pies en el suelo

Va a ser una legislatura bronca e incomprensible para quienes sueñan con una apacible representación de los ciudadanos, que no se corresponde con la realidad.  España es un país plural y ha habido demasiadas convulsiones y presiones y hasta corrimientos de tierras no previstos. Es algo más que la vida que se mueve, es un país con problemas. Lo importante será no sacar conclusiones equivocadas que llevan a pasos erróneos. La ultraderecha ha llegado a las instituciones, con nutrida representación y por la puerta grande que le han abierto los pactos anteriores con sus colegas de PP y Ciudadanos y multitud de medios por diferentes razones, primando las ideológicas y las crematísticas. Desde hoy, Vox ocupa una vicepresidencia en la Mesa del Congreso. Siendo un trago grueso, no es el único.  Ante la imposible tarea de adivinar el futuro, lo esencial ahora es no engañarse, una afición extraordinariamente extendida ahora.

Escribió Calderón de la Barca que “todos sueñan lo que son aunque ninguno lo entiende”. El tiempo ha ido cambiando algo esa percepción y se entiende hasta más de lo que hay. El gran autor del Siglo de Oro da en un punto y seguido la clave. Lo peor es despertar del sueño y ver una realidad que difiere de los “estados lisonjeros” en los que uno se ve.  Uno de los primeros en aterrizar en el suelo ha sido Marcos de Quinto, el millonario autor del ERE en Coca-Cola que soñó ser ministro con Ciudadanos, se ha visto en una pelea a empujones con un diputado de Vox, por ocupar el escaño.

Otros aún flotan en sus ensueños. La tendencia a autoengañarse se dispara en estos tiempos cuando famosos de todo tipo viven en un escaparate en el que quieren mostrar sus mejores galas. Sueña Martínez Almeida que es un alcalde de los tiempos franquistas, con capacidad para reescribir la historia, tapar y encumbrar al gusto, envolver en la bandera española hasta el buey la mula del belén. Sueña que es el alcalde más ecologista del planeta y que todos se lo reconocerán así al ver las calles de Madrid llenas de tráfico y ostentosas luces.

Sueña Pablo Casado con ser el líder del centro-derecha español, mientras aúpa e incrusta en puntos de decisión del Estado a la ultraderecha, hija predilecta de su partido. Sueña Inés Arrimadas que tiene 70 u 80 diputados, que ya es la presidenta de Ciudadanos, de extremo centro, ultranacionalista española y lo que convenga. Con el mismo aplauso mediático, si no más, que el recibido por Albert Rivera, hoy abrasado por las urnas. Sueña que podrá engañar sin fin usando la realidad como moneda de cambio: Se mezcla, se agita y se sirve al consumo.  Soñar por soñar, viejas glorias del PSOE también sueñan que son socialistas, Carmena que perdió el Ayuntamiento de Madrid “por ser demasiado innovadora” y el poder atrincherado en insolidarios privilegios que Unidas Podemos es de ultraizquierda.

Sueña Pedro Sánchez que esta vez sí podrá jugar un juego doble con los nacionalistas catalanes y con el propio asunto enquistado de Catalunya. Y Esquerra que estirando la cuerda resolverá sus problemas internos. En ambos casos, tratando de sortear un fiasco que lleve a otras elecciones. Pablo Iglesias sueña probablemente que habrá que estar en el gobierno, si lo hay, para afianzar algunas políticas de progreso, aunque será haciendo cesiones, circunstancia que será entendida o no.

Sueñan los empresarios, la jerarquía católica, los medios dominados por sus empresas conservadoras, con que no haya gobierno y que, si lo hay, se vaya al cuerno lo más pronto posible. Un tipo que preside una cadena de hoteles es el último en expresarlo así. Desean despiertos y dormidos, y trabajan por materializar sus sueños.

Y hay muchos más deseos y autoengaños. Tenemos a la venta otra piadosa autobiografía de un famoso político: Mariano Rajoy. Como su compañero José María Aznar, como José Bono y tantos otros, saca libro de memorias a su gusto para regalar en navidades con esas habituales historias de ficción plenas de interpretaciones benévolas y tantas lagunas que recogen a cientos las hemerotecas. Lo peor es que figuren en la listas de ensayos sobre la realidad.  Con lo interesante y útil que sería el análisis sobre cómo la distorsionan, si son personalidades disociadas que se creen lo que sueñan, o van directamente a vender la moto. Es una duda que me inquieta últimamente cuando veo presumir de lo que carecen a un buen número de personas populares. Importa porque desde su posición tienen influencia sobre la sociedad.

A ver, todos elegimos la mejor fotografía para mostrar, en lugar de aquella en la que salimos con  la boca hecha una mueca o los ojos cerrados: forman parte de la realidad pero optamos por la mejor cara. Lo de obviar episodios flagrantes de una trayectoria, perdonándose en el silencio, es otra cuestión. Es engañar a otros.

Creen periodistas que soñaron ser reporteros de guerra o enviados especiales en grandes hitos internacionales que han conseguido su objetivo al salir en pantalla y ser reconocidos en la calle, aunque se presten a vender infumables proclamas. O anuncios, directamente. Sueñan tantos en que todos lo hacen y no son tiempos de tirar, como piedras, ninguna crítica…

Los ciudadanos también sueñan. Con el legítimo deseo de conseguir sus objetivos. No reparan a veces en la relación directa entre sus elecciones y las consecuencias sobre sus proyectos. Y así terminan distorsionados también, creyendo que todo es negro o todo es blanco muchos de ellos, sin prestar atención a las tonalidades del gris.

La tendencia al autoengaño amenaza con ser una de las peores cargas de profundidad para la ciudadanía actual. Los estudios van demostrando que las fake news se engullen mejor que la realidad ya en muchos casos. “Las noticias falsas en redes sociales llegan a 100 veces más personas que las verdaderas, y duran mucho más tiempo“, confirman los datos. Influye que coincida con su percepción previa, con lo que “creen”.  Y si una mentira se repite, les da sensación de consenso, de que todo el mundo piensa así.

Si creen que esta va a ser una legislatura limpia, con partidos responsables de centro-derecha, centro-izquierda y nacionalistas de ambas tendencias no pisan tierra firme. Si creen que ser español, español, es envolverse en una bandera y múltiples carencias, prueben a repensarlo a ver si así no nos llenan las instituciones de ultras con escaso cerebro. Si prestan oídos a quienes auguran una debacle histórica con un gobierno de progreso y suponen que les advierten por el bien de los ciudadanos, decididamente más que flotar en la irrealidad, levitan. Si imaginan que los sueños son realidad, se engañan, pero si saben soñar con los pies en el suelo serán conscientes también de que  esos sueños pueden ser los únicos que estimulen la lucha por lograrlos.

Portugal no tiene un arzobispo como Cañizares

Titulo con el ejemplo más grotesco para que resulte más claro. Grotesco, pero real. Arzobispo de Valencia, Cardenal de la Iglesia Católica, vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, cargado de títulos y reconocimientos, Antonio Cañizares, 74 años, es un tipo al que le gusta disfrazarse con ostentosas vestimentas y lanzar apocalípticas soflamas contra todo progreso. Es uno más en proclamar la -a su juicio- “grave emergencia” que sacude a España con el preacuerdo para un gobierno de centro-izquierda.  Bien, pues, Portugal, por ejemplo, no tiene un arzobispo así. Y tampoco tiene un VOX ni ha exportado a Bruselas  ningún europarlamentario de extrema derecha. De los pocos países. Aun habiendo sufrido la misma dictadura fascista que España.

Portugal tiene un gobierno socialista, presidido por António Costa, en solitario ahora,  con apoyos puntuales de los que han sido sus socios de izquierda  -el Bloco y el Partido Comunista- desde 2015.  Los logros de Portugal para salir de la crisis y revertir hasta el rescate en este período han sido ejemplares. Hoy nos avanzan un dato más y no menor: Portugal ha recortado  su factura de la luz a precios inferiores a la media europea y aumenta la brecha con España.  Nuestro país comparte con Portugal  su pertenencia al Mibel (Mercado Ibérico de Electricidad) pero, en cambio, pagamos la quinta factura más cara de la UE, superior a la media por tanto, y hemos sufrido un aumento récord de precios de casi el 67% en la última década, según Eurostat.

Este contraste es lo suficientemente gráfico para que nos hagamos unas cuantas preguntas. Al margen de la evidencia de que las eléctricas españolas han empleado a políticos de lujo como José María Aznar o Felipe González. Españolas, o en suelo español, recordemos el empecinamiento del presidente del PP por vender ENDESA a la Italia de Berlusconi con tal de evitar que la adquiriera la catalana Gas Natural, que fue el inicio de su desastre posterior.

A los medios españoles les gusta mucho compararnos con “otros países”. Es una buena medida que comparto, si no fuera por su muy selectiva elección.  Por ejemplo el TD2 de TVE nos vendió la liberalización del mercado ferroviario con entrevista en estudio, de pie y todo, mintiendo sobre las bondades que ha supuesto en Italia, e ignorando el caos que se produjo en el Reino Unido que ahora los laboristas querrían revertir. Hay que mirar las actuaciones ciertas y efectivas. La rebaja de la factura de la luz en Portugal o el discurso antifascista neto de Angela Merkel. La diferencia de la conservadora alemana con el PP o el Ciudadanos españoles es sangrante. El propio programa laborista que en España parecería estalinista-bolchevique-bolivariano a los propagandistas de este estado de cosas en el que vivimos al que ya faltan calificativos.

No, en Portugal no tienen a Cañizares, ni una Iglesia que se ha “inmatriculado” – es decir, apropiado, poniendo a su nombre terrenos e inmuebles que no le pertenecen-. Son 30.000 en las últimas dos décadas, según datos del Colegio de Registradores.  Parece ser que son también una patata caliente en manos del gobierno, otra de las anomalías que no comparten otros países.

Los ciudadanos acarreamos un cúmulo de mochilas ajenas cargadas de no se sabe qué. Porque al peculiar peso de la Iglesia Católica en España, financiando por ejemplo, la COPE que a diario promociona a la ultraderecha, unimos otra serie de lobbies que ejercen una poderosa presión. Ahí tienen a los empresarios sobrecogidos por un gobierno de PSOE y Unidas Podemos que no llegaría a ser ni siquiera el de los laboristas británicos. Metiendo tralla a diario. Los empresarios se plantan y no quieren a Yolanda Díaz en Empleo, dicen ahí hoy. ¿Tienen en Portugal o en parte alguna un empresariado que se atreva a esto? Presionan para que el PP facilite el gobierno a Pedro Sánchez y hasta una Inés Arrimadas ofrece  desde sus escuetos 10 diputados un gobierno de derechas con un par de partidos como Ciudadanos y PP que no tienen empacho alguno en pactar con Vox y encima se atreven de hablar de sus principios y valores.

¿Y los medios? En los últimos tiempos, hasta Fox News ha debido sentir la llamada de un lejano periodismo porque su adorador número 1 Donald Trump se ha enfadado con ellos. ¿Qué pasa en España? Un zapping de radio nocturno te depara escuchar que “los de Puigdemont” son malísimos y la derecha, estupenda, porque ha salvado el decreto de control de Internet del gobierno de Sánchez. Las mañanas son bombas de relojería. El que llegue templado al quiosco, o a las webs de derechas, puede sentir la tentación de montarse una barricada si no sucumbe de un infarto. Luego están las tertulias televisivas como punto y aparte, haciendo estallar el diapasón de los nervios. Hasta los telediarios, dicho como nombre genérico, demuestran en sus entradillas sobre todo que no dan ni una puntada sin hilo. Hay formas de decir y de decir, los maestros de la manipulación han dejado sus huellas hasta en la televisión pública.

El colofón lo ha puesto la publicación diaria  que edita Pedro J. Ramírez, asiduo en las tertulias de TVE, atribuyendo al “bloqueo político” el dolor de espalda del Rey Felipe VI. Sin despeinarse la calva.

¿Y los políticos? Un tipo, diputado en las Corts valencianas, pide, atención, la lista de las Iglesias “profanadas” en la Guerra Civil del 36, y la de miembros de la División Azul que fueron a ayudar a la Alemania nazi en la II Guerra Mundial que desencadenaron. ¿Cómo el Estado de Derecho permite semejantes especímenes en las Instituciones? No sabemos qué querrá hacer el diputado de Vox con las reliquias de aquellos combatientes, pero sí vas viendo las consecuencias de haber dejado impune las del franquismo. Las que llevan a este gesto terrible de tirar al suelo la defensa de la lucha contra la violencia de género.

Juan Miguel Garrido@Juanmi_News

Fascistas consiguen en Les Corts Valencianes que se quite la pancarta desplegada por una diputada de Podem con la lista de los nombres de las mujeres asesinadas víctimas del terrorismo machista este año. Hoy Les Corts han declarado la Emergencia Feminista en Comunitat Valenciana.

Video insertado

Por supuesto que cada país aguantas sus velas. Pero las hay de algodón y de plomo. Esta Iberia que se desgajó por cuestiones monárquicas, es un buen ejemplo de lo que se puede hacer sin grandes ataduras y lo que coartan hasta las que no se ven. La coacción para que no cuaje el gobierno progresista en España está siendo abrumadora, abusiva e intolerable. Cualquier persona medianamente sensata y sobre todo totalmente decente se preguntaría qué esconde y teme ese poder que guía todas estas injerencias.

 

*Publicado en Eldiario.es

Los fascistas no son respetables, son una amenaza

Este 25N la realidad estalló en la cara de quienes no se enteran de nada, cuando un cualificado miembro del ultraderechista Vox, Ortega Smith, se permitió ningunear la protesta de una víctima de la violencia machista, Nadia Otmani, con todos los agravantes imaginables. Al tipo le han colocado en el Ayuntamiento de Madrid una serie de votantes y seguía el conocido discurso de su partido de negar la existencia de la violencia específica contra la mujer; Nadia lleva 20 años en una silla de ruedas a consecuencia de los disparos de su cuñado cuando intentó, sin éxito, impedir que asesinara a su hermana. Hasta The New York Times se ha hecho eco, pero no es un día, son todos: una actitud instalada en las instituciones, con apoyos, y en aumento. Fue terrible, y más lo es pensar que se trata de un episodio en la escalada machista y fascista que ha infectado a la sociedad. Y que tiene otros exponentes igual de espantosos.

Hemos hecho ya múltiples análisis de por qué se vota a Vox. Los ultraderechistas españoles son, sin duda, una escisión del PP y los depositarios de muchas papeletas perdidas por Ciudadanos. Son, en definitiva, la eterna derecha española, no más nutrida, sino más radicalizada. Ha influido decisivamente la larga impunidad del franquismo y la desmedida promoción de los medios, en unos casos por compartir ideología, en otros solo por hacer caja con el escándalo que proporcionan. Pero ya nada haremos con llorar por la leche derramada. Lo imprescindible es poner los medios que, en justicia y lógica caben, para evitar que se vierta otra vez. Una y otra vez de hecho, como viene haciendo.

Un punto de partida esencial es aclarar una grave confusión: quienes votan fascismo no son respetables, porque no todas las ideas son respetables. El fascismo es una ideología que incluye principios opuestos a la Democracia y a los Derechos Humanos. Otras ideologías han podido tener errores en su aplicación, ninguna otra en cambio contiene raíces absolutamente antidemocráticas y de rechazo a valores humanos esenciales. El fascismo acabó con ese principio de diálogo. Aquello que venía a resumir la frase atribuida nada menos que a Voltaire, uno de los puntales de la Revolución Francesa, aunque en realidad la formuló su biógrafa británica Evelyn Beatrice Hall: “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defenderé hasta la muerte tu derecho a decirlo”.

A pesar de las devastadoras consecuencias que el fascismo desencadenó en los años 30 del siglo XX, ha vuelto a colarse en las instituciones, ha vuelto a utilizar la Democracia para asentarse con todos los métodos a su alcance. Y hasta goza de cierta comprensión porque (todavía) no incluye todo el temario de sus antecesores fascistas que desencadenaron la segunda guerra mundial. “Solo” son machistas, racistas, homófobos, clasistas, partidarios de la violencia, de ilegalizar a partidos independentistas o de mentir con fake news. Al tener ese cauce, hemos de reconocer que una parte de la sociedad ha decidido estar al margen de la democracia. Y su apuesta no es respetable, sean tercera fuerza, segunda o primera, de un país. El problema añadido es que, al estar representados, han visto reforzadas sus creencias. Es como si hubiera ocurrido lo mismo con los terraplanistas o los antivacunas y estuviéramos discutiendo sus delirios, más allá de las redes sociales. Con mayor peligro en este caso, al incluir propuestas dañinas para diversos colectivos, y por tanto para el conjunto de la ciudadanía.

Personas muy lúcidas estiman, como digo, que pueden estar en el juego político porque no es para tanto su derecha extrema, pero la práctica en la historia ha demostrado su carácter infeccioso. En cuanto al tratamiento, aconsejan “los expertos” no molestar al grueso de los ultraderechistas, utilizar conceptos simples para que los entiendan. Al grueso de ellos, porque eso sí hay diferentes grados. Nunca habrá nada más corto y trivial, sin embargo, que el bulo que difunden los “enteraos” o el whatsApp que les manda un conocido, si está cargado de mala intención y alimenta su ira. Los promotores de Vox y otros partidos ultras saben cómo manejarlos: la ira y la envidia les funcionan. Para el 25N prepararon un argumentario plagado de falsedades. La indignidad de Ortega Smith ha provocado mucho rechazo pero también ha habido cerebritos entre sus seguidores que han comprado el paquete.

El machismo asesina y hay una larga lista de víctimas mortales. En el Día Internacional contra la Violencia Machista algunos países organizaron exposiciones de radiografías y resonancias magnéticas con los daños sufridos por mujeres. Ya nos vale, es una realidad brutal de tan plástica. ¿Qué otro colectivo puede ofrecer semejante balance? Casi 28.000 hombres fueron condenados por violencia machista en 2018 en España. En los últimos años han sido penados más de 250.000. Son datos del magistrado Joaquim Bosch. Y con todas estas evidencias, Vox niega que haya una violencia específica contra la mujer. Y sus socios de gobierno lo tragan sin problemas, porque ahí siguen todos juntos.

No entra dentro de los valores humanos aceptar que las mujeres somos inferiores y que amar a un hombre implique firmarle un contrato de propiedad que le autorice a todo tipo de degradaciones, muerte violenta incluida. No hay nada que lo justifique, nada que lo explique en términos de dignidad humana. Por fortuna, muchos hombres son feministas, cada vez más, pero la ultraderecha anda intentando recuperar sus caminos de involución. Y cuenta con la complicidad de las otras dos patas de los conservadores: PP y Ciudadanos. Gente como Villacís, vicealcaldesa de Madrid gracias a Ortega Smith, tuvo el descaro de condenar la violencia machista que apoya de facto. Y así lo hicieron otros políticos de Ciudadanos y PP. Esperando que sus votantes no relacionen hechos con consecuencias.

El Ayuntamiento de Madrid se está convirtiendo en el símbolo de la tragedia que nos sacude. La ultraderecha lleva la batuta ideológica. Porque apoya al PP y a Ciudadanos y porque los miembros del consistorio comparten su ideología a tenor de sus actuaciones. Un Martínez Almeida, de ínfimo nivel, que llega a alcalde porque el PP de Pablo Casado no quería quemar a ningún peso pesado ante el triunfo que parecía seguro de Manuela Carmena, previo a la merienda con magdalenas. Pero ahí están todos ellos, apoyados por sus partidos. Ambos añaden a otra inefable para la Comunidad, Díaz Ayuso, con los mismos mimbres que sus colegas.

Placas de los represaliados del franquismo desmontadas por el ayuntamiento de Madrid. Foro de la Memoria
Placas de los represaliados del franquismo desmontadas por el ayuntamiento de Madrid. Foro de la Memoria

Catorce años de consenso contra la violencia de género se rompieron este 2019 con la triple ultraderecha que gobierna Madrid; lo mismo en Andalucía. Almeida se apuntó a la vez a retirar del Cementerio de la Almudena las placas con los nombres de los casi tres mil represaliados por el franquismo. También quiere hacer un homenaje “a ambos bandos”. Todo su ayuntamiento anda con la teoría de “los dos bandos”, en particular el de las mujeres asesinadas y sus verdugos.

Si PP y Ciudadanos quisieran desmarcarse de la extrema derecha, buscarían otras alianzas, aun perdiendo poder. Al menos, no permitirían que tuviera peso en las instituciones, para empezar en la Mesa del Congreso y el PP ha confirmado este martes que no va a impedirlo. Si los periodistas que se alarman por la presencia y el apoyo o el lavado mediático al fascismo fueran consecuentes, no se sentarían a su lado a discutir bulos u obviedades. Y no debemos olvidar tampoco que los ciudadanos demócratas y respetuosos con los Derechos Humanos, y consigo mismos, ni votan fascismo, ni intentan justificar a quien lo hace.

No hay dos bandos, ni otros extremos en las ideologías que los que separan la democracia de lo que no lo es. Ningún respeto hacia quien la agrede para destruirla. No hay nada que discutir, nada que divagar para normalizar la ultraderecha. Si faltan luces para entenderlo, en los rescoldos de la lógica encontrarán alguna bombilla.

 

*Publicado en Eldiarioes

El fracaso del capitalismo, Casandra ya avisó

Deberíamos recordar más el mito griego de Casandra. La antigua sacerdotisa de Apolo predijo incluso la trampa que escondía el Caballo de Troya, pero nadie la creyó porque había sido condenada a que no se hiciera jamás el menor caso a sus pronósticos, aun basados en la lógica y demostrados por la evidencia. Insertados en el siglo XXI, sería todavía más útil saber qué produce el gen humano de evitar ver la realidad. Le ponen banderas y abalorios al muñeco de madera; y en las tertulias televisadas discuten si es un alazán pura sangre o un jamelgo. Está ocurriendo ahora de forma descarnada. Una crisis de valores brutal y un modelo cuyo fracaso se obvia, aturdidos por los cantos de sirena de las emociones, a menudo exacerbadas deliberadamente. Por supuesto, hay quien afirma lo contrario, que en esto se basa el juego actual de la confusión.

A las embestidas del mausoleo del PSOE y de un PP disuasor de la memoria, se está sumando el brazo mediático sembrando dudas sobre si el gobierno de PSOE y Unidas Podemos llegará a ser. Sánchez se lo piensa, ya no ve la investidura en semanas, blindará la Seguridad Social para no dejarla en manos de Podemos. Ciertamente son medios hasta condenados por inventarse entrevistas, pero la siembra queda. Cuando las negociaciones con otros grupos para que Pedro Sánchez obtenga la investidura, y la propia actitud de los coaligados suena muy positiva. Por lo demás, la Seguridad Social ha estado en manos del PP –con quien los poderes desean que pacte el PSOE-. Y se vació la hucha de las pensiones, se recortó sin crecer, se elevó la Deuda Pública a niveles de récord –como demuestra una gráfica terrible-. Casandra habla y algunos votantes miran los emblemas y a sus odios programados.

Más amenazador aparece el Banco de España en su Cruzada contra las pensiones. Apoyado por “expertos” de la misma rama. Dicen que el futuro exigirá “cesiones” a trabajadores y jubilados. Los empresarios buscan “un gobierno estable”, estable en mantener los privilegios de los que gozan. Piden uno alternativo, y dicen que se está retrayendo el consumo. Curioso, si no se retrajo cuando desde potentes partidos robaban a saco del erario. La OCDE rebaja la previsión de crecimiento para España, aunque la evolución de nuestra economía será mejor que la media de la eurozona, dicen. Inquieta “la inestabilidad“, cuando la inestabilidad se apuntala con un gobierno que gobierne.

Han conseguido trasladar la preocupación a los ciudadanos, a los que no venían ya preocupados de casa por sus prejuicios. Y tenemos a gente, nos cuentan, trabajando de sol a sol inquietos por si les suben los impuestos a las grandes fortunas. Entretanto, la factura de la luz ha batido su récord histórico en el semestre de 2019, según datos de Eurostat. Desde 2008, ha subido casi un 70%. España cobra por la energía eléctrica uno de los precios más altos de Europa. Casandra se lo contó desde hace años. Entretanto, tenemos ayuntamientos que destinan menos de 50 euros por habitante al año. Y los hay que compiten por ver quiénes encienden más luces de Navidad. Madrid piensa quemar en ese cometido tres millones de euros mientras familias con niños duermen en la calle. Es de imaginar a Casandra desesperada porque nadie la escuche.

Entretanto, acabamos de recibir otra noticia sobre el rescate bancario. El Banco de España lo eleva a 65.725 millones, de los cuales solo ha devuelto apenas el 6% cuando EEUU regresó a las arcas públicas el 85% de las ayudas recibidas por la crisis de 2008. El rescate que pidió Rajoy, asegurando todo el PP que no nos costaría ni un euro. La dramática trayectoria de ese dinero que perdimos, sus consecuencias, puede seguirse aquí, en titulares a través del tiempo. Da para un solo artículo. ¿Cómo es posible que se lo traguen tantos ciudadanos viendo enemigos fuera de este meollo?

Los ataques al acuerdo de gobierno en España llegan por todos los frentes del poder (que no se presenta a las urnas) en un momento crítico mundial que no da respuestas a los problemas. Y que reacciona con autoritarismo a las protestas. Bolivia, Chile, Colombia arden en este momento con durísima respuesta policial. Se está llegando a disparar con fuego real a los manifestantes. Se está desligando de responsabilidad penal a las fuerzas armadas por matar ciudadanos como en el golpe de Estado en Bolivia. Entretanto, según denuncia el candidato demócrata norteamericano Bernie Sanders, Trump ha desplegado tropas norteamericanas para proteger los pozos de petróleo sirios, porque el propio presidente norteamericano ha dicho que “quiere hacer un trato con ExxonMobil para vender ese petróleo”. El ultraliberalismo nos devuelve a las Cruzadas, a lo que siempre fueron las Cruzadas. Seguro que Casandra lo anticipó. El Partido Laborista británico, en consecuencia, acaba de lanzar lo que llaman “el programa electoral más radical de las últimas décadas“. Medidas de corte socialdemócrata, no más, que probablemente llegan tarde por las muchas cesiones del candidato Corbyn. Lo que no se entiende es que se prefiera el sálvese quien puede ultraliberal Boris Johnson, embarcado en la locura del Brexit a la brava.

Sí, el modelo en entredicho es el capitalismo desbocado, hegemónico, sin controles, ni frenos. Lo que consagró la caída del Muro de Berlín que hoy, en su infinita vacuidad, reivindica para sí Pablo Casado. El Nobel de Economía, Joseph Stiglitz, que tanto advirtió sobre lo erróneo de las salidas a la crisis del 2008, regresa con sus tesis ante la que se avecina. Porque viene otra: era la consecuencia lógica “¿A quién se le ocurrió que la contención salarial y el menor gasto público podían contribuir a mejorar los niveles de vida?”, escribe en El País. “El crecimiento se desaceleró, y sus frutos fueron a parar en su gran mayoría a unos pocos en la cima de la pirámide. Con salarios estancados y Bolsas en alza, los ingresos y la riqueza fluyeron hacia arriba en vez de derramarse hacia abajo”, explica.

Hay otro modo de hacerlo. De suprimir incertidumbres. De no verse conminado a las exigencias de “cesiones”. En momentos críticos para la economía -de seguir por este camino- millones de personas se olvidan de ella para embarcarse en una especie de epopeyas pueriles que llevan aparejada unas medidas delirantemente ultraliberales que aumentarían el bache. Hay otro modo de gobernar. Como Corbyn quiere. Como ya ha hecho Merkel, conservadora, contando con el apoyo del empresariado alemán, bien diferente al español en este punto. Economía verde. Para Stiglitz, reiterando ese fracaso, “debería bastarnos la crisis climática: el neoliberalismo provocará literalmente el fin de la civilización”. Hay que volver a la inversión pública, como debe hacer un gobierno progresista en España. Hay que parar el sálvese quien pueda que condena a la bancarrota por ejemplo a quienes caen en enfermedades “caras” y carecen de sanidad pública o de seguros que cubran sus necesidades. Así ocurre en Estados Unidos con más de medio millón de familias que entran en bancarrota cada año.

“La pérdida simultánea de confianza en el neoliberalismo y en la democracia no es coincidencia o mera correlación: el neoliberalismo lleva cuatro décadas debilitando la democracia”, advierte Stiglitz. Y lo vemos, el Caballo de Troya ya está en la plaza. Casandra avisa. Casandra muestra.

 

 

*Publicado en Eldiarioes

La situación creada tras el ERE al Régimen del 78

La sentencia de los ERE se aúpa en la actualidad como “tema del día”, cuando no deja de ser una evidencia más de la descomposición del llamado Régimen del 78. Durante cuatro décadas, se fue afianzando una forma de gobernar en ciertos territorios como si fueran cortijos regentados por una camarilla caciquil con ínfulas de virreinato. Ocurrió en Andalucía, sin duda, o en el Madrid, Valencia, Galicia o Castilla del PP, o en la Catalunya de los Pujol, por citar algunos que no todos. Lo hicieron amparados por complicidades y silencios. Añadiendo corrupciones a gran escala y de la mayor bajeza –se aprovecharon hasta de colegios o discapacitados- como la Gürtel del Partido Popular. Sin limpiar tampoco instituciones pringadas. La sentencia de los ERE andaluces es pues una condena a ese Régimen endogámico y enquistado, cuyos actores se permiten aún dar lecciones y seguir el baile del “y tú más” en el que diluyen responsabilidades. Y no puede ser. Esto se ha acabado, hay que limpiar a fondo y emprender un tiempo nuevo. Contra su férrea oposición.

Los principales responsables de los desmanes de ese tiempo son los que ahora quieren seguir marcando el debate político. Escuchar los bramidos de Aznar, González, Margallo, Leguina, Corcuera, Rodríguez Ibarra y de su desprestigiada corte mediática, da idea de la impúdica benevolencia con la que se juzgan a sí mismos. Muchos de ellos sí tenían cargos de responsabilidad cuando el mal camino se trazó.

Ahora toca durante unos días, unas horas, abofetearse con las sentencias, pero el tema de fondo es otro, por eso utilizan el más fácil. Toda esa morralla beneficiaria de intolerables desvíos en nuestra democracia se ha propuesto tumbar el gobierno progresista de PSOE y Unidas Podemos antes de que nazca. Todos gozan de privilegios sobre el resto, todos tienen mucho que callar y han callado, por cierto, demasiado. Desde la jerarquía católica española, a los jarrones chinos y tazas de muestrario políticos, a sus periodistas y medios de propaganda. ¿Cuándo les han oído quejarse siquiera de la pobreza, los recortes sociales, el ascenso de la ultraderecha que ya marca su impronta contra las mujeres y hasta contra los niños? ¿Saben que ese Vox, al que lejos de denunciar amparan, se desmarca hasta de la Convención de los Derechos del Niño de la ONU?

Oír a ese oscuro hombrecillo, llamado José María Aznar, hablar de “devastadoras consecuencias” del futuro gobierno, es un insulto a la inteligencia y a la memoria. Elementos esenciales de los que, al parecer, carecen una parte del electorado de su PP y de los que se han derivado de él, no sin razón, como Vox. Él prefiere un pacto de partidos corruptos como el suyo y aquel al que acusará de serlo aún: el PSOE. Sin Sánchez, eso sí.

Aznar, señor de las Azores, que embarcó a España como invitado de segunda en la invasión ilegal de Irak –cuyas consecuencias aún se pagan y seguramente aún se cobran-. La que costó la vida a 600.000 iraquíes y más de 4.000 soldados norteamericanos y a un periodista español y a 7 miembros del CNI. Aznar, el del Yak 42 contra militares españoles. El del Prestige. El que infló la burbuja inmobiliaria de la mano de Rodrigo Rato, padres de endeudamientos y desahucios. El que terminó de privatizar las joyas de la corona económica: ENDESA, Tabacalera, REPSOL, Telefónica y Argentaria, que buen papel nos harían ahora. Las que casualmente pasaron al control de amigos incluso compañeros de pupitre. Marido de la alcaldesa que vendió viviendas sociales a Fondos Buitre, suegro de Agag, cuya hermana aloja en su domicilio fiscal los chanchullos de esos 14 bloques de edificios de la Iglesia que se entregaron para los pobres y de las que se benefician los espabilados. Eso y mucho más. Y sigue aullando y siguen prestándosele oídos y micrófonos.

Aznar y Felipe González pillaron unas buenas puertas giratorias. Sus trayectorias les han desprestigiado. Saben mucho más sobre qué es bueno para sus bolsillos que de qué es bueno para España. González prefirió degradar su legado por esas y otras prebendas. Es marca del Régimen del 78. Los demás se reparten por las tertulias que no buscan luz sino disuasión de la verdad y la crítica, en las que periodistas auténticos creen que deben estar para que se oiga la voz de los hechos.

Y los medios. ABC pregunta ¿Apoyarías un gobierno PSOE, PP y Cs para evitar un gobierno Frankenstein?, tras haber decretado en portada que “La inversión extranjera se lo piensa”, por “Temor a la coalición sociocomunista“, por eso, dice, han puesto sus ojos en Portugal. Ese Portugal con un gobierno socialista que se apoya en el Bloco y en el PC. Su director se sienta a dar opinión en TVE.

Los empresarios que quieren evadir impuestos –a tenor de lo que seguimos leyendo-, temen ese gobierno. La supuesta Seguridad del Estado –seguimos leyendo- también, o serán más bien las cloacas que crecieron en su seno. Son un número ingente, un acoso intolerable que debería dar qué pensar a los ciudadanos íntegros.

Antena 3 remata este lunes con una pieza que presentan como “Escucharemos lo que opinan algunos expresidentes (del Gobierno español) sobre la situación creada después de las elecciones”. Menos mal que incluyen a Zapatero, que la aplaude, pero el encabezado se las trae ¡La situación creada! ¿Y qué pasa con “la situación creada” en gobiernos que ya sientan a la ultraderecha? ¿Y qué “situación creada” hubo con el acuerdo entre PSOE y Ciudadanos? Y así me pregunto hoy ¿Qué hacemos con “la situación creada” tras el ERE al Régimen del 78? Hay tantos medrando bajo su sombra.

¿Qué busca, por ejemplo, la impresentable jerarquía eclesiástica española siempre al lado de los poderosos con sus críticas al acuerdo de gobierno? Dinero. Lo que está en juego no es “la libertad de enseñanza” ni tampoco “el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formación religiosa”, sino si el dinero público tiene que financiarlo”, escribe Ignacio Escolar en este análisis de la educación concertada. La escuela concertadaes un negocio de 6.000 millones de euros al año y dos millones de alumnos.

Los obispos además alientan en la COPE, emisora a cuyo funcionamiento contribuyen nuestros impuestos, una diaria apuesta por la ultraderecha. Algunas afirmaciones son denunciables. Pero deben formar parte de ese delirium tremens de barbaridades en la lucha por la audiencia.

Cómo será lo que pretenden esconder los prebostes del Régimen del 78 para que empleen de tal forma su artillería con tantas mentiras y malas artes. Cómo será no, cómo es.

Calificar al gobierno que se apunta de extrema izquierda es tan falaz como creer honestos a quienes así intoxican. Los calificativos con los que lo adornan –desde bolchevique a terrorista- entran ya en los agujeros mentales de sus propulsores. Igual también en sus carteras. El gobierno lo preside el PSOE con mayor sustento de votos que Unidas Podemos en él. No habrá medidas radicales, aunque pudieran ser necesarias. Pero representa una magnífica oportunidad para abordar un futuro que nos haga despegar de ese terrible lastre con el que cargamos desde hace décadas. Un punto de partida. Pablo Iglesias escribe en el diario británico The Guardian algunas premisas.

Este gobierno es el que quieren tumbar, antes siquiera de constituirse. A cambio de más cimientos de EREs y Gürtel. De más trampas, más miseria, más injusticias. Del “cuanto peor, mejor” tan peligroso e irracional si se cree en la democracia. “La situación creada” indica que la cuerda no da para más. Mucha suerte a los osados políticos que quieren afrontar el reto en estas circunstancias, pero no hay otra: la sociedad española lo necesita como el aire para respirar. Y basta mirar la faz de esos poderes torvos que ponen las zancadillas.

*Publicado en eldiarioes 

Por qué millones de personas votan contra sus intereses

Han llegado 52 de ellos al Congreso, dos al Senado y pueblan, con marcada influencia, destacadas Comunidades Autónomas y Ayuntamientos como en Andalucía y Madrid. Son unos pintorescos ejemplares que han sabido unirse en la corriente ultraderechista que, en España, bebe del franquismo y de un nacionalismo carpetovetónico en su mejor definición. Una España profunda enfrentada a todo influjo foráneo, según la RAE.

Tres millones y medio de personas les han votado en las elecciones generales. A la ultraderecha nata. Y otros seis millones y medio a PP y Cs. El excelente estudio de datos cruzados de Raúl Sánchez en eldiario.es permite constatar reveladores hechos. Vox subió en los vecindarios situados en el 10% más pobre de España (y a costa de PP y Ciudadanos). Los ricos tienen mucho más claro quiénes defienden sus intereses. El 1% más rico de España vota masivamente (75%) a la derecha. “A más pobreza, mayor abstención. A menor nivel educativo, mayor abstención. A más desinformación, mayor abstención”. De ahí la estrategia de la derecha: la crispación. Así lo resumía, aquí, Ignacio Escolar.

¿Por qué hay tantas personas que votan en contra de sus intereses? Es algo que me pregunto desde hace muchos años. Y recientemente, todavía más, si no prevén siquiera qué futuro les espera por ese camino. Permítanme que empiece por aquí. Por este muchacho mexicano que ha cosechado enorme éxito en las redes. Basado en hechos exactos o no, felicita a un pobre anciano que reparte comida en Distrito Federal para UberEats. Es mayor, se pierde y tarda en llegar, pero es amable y muy meritorio… trabajando en tan precarias condiciones a su edad.

el GuillenBichi@GuillenEtAl

El señor Francisco es un repartidor de UberEats que hace sus entregas a pie, se pierde un poco entre las calles pero de que llega llega, tengan paciencia y sean generosos con su propina, es mayor y tiene la necesidad de trabajar. Muy amable el señor lo hace con toda la actitud 👏

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A tener en cuenta la actitud del chaval, porque la comparten gran número de jóvenes abducidos por derechas ultraliberales –otro contrasentido, por cierto-. Vox está prendiendo en los jóvenes españoles con fuerza. ¿Han pensado ocupar en el futuro el lugar del Sr. Francisco o de todos los Sres. Franciscos que surjan por esta vía?

El acuerdo de gobierno entre PSOE y Unidas Podemos ha encabritado a la ultraderecha (y asimilados) cuando pensaban seguir su paseo triunfal. Hablan de “fraude electoral” y hasta se permiten citar “nuestra democracia”, en la que ni creen, ni entienden. En “nuestra democracia”, en la nuestra, las mayorías mandan. En Madrid, con potentes dirigentes ultras, la presidenta de la Comunidad, Díaz Ayuso (PP intenso), discute con Monasterio (Vox). Y surge una voz de las cavernas franquistas, de la pata doblada y en casa, una castrada y castradora nata, fruto de aquella educación. “Yo pondría como asignatura obligatoria costura. Empodera mucho coser un botón“, dice Alicia Rubio, diputada de la Comunidad de Madrid. No quiere educar en igualdad, contempla el feminismo como “un cáncer” y le preocupa lo que llama “lesboterrorismo” y el “pornofeminismo”. Años de progreso pasaron por su cabeza como la luz por el cristal, sin romperlo ni mancharlo. Y sus correligionarios sienten algo parecido. Y le han votado, incluso mujeres.

¿Qué futuro esperan para las mujeres esa gente? ¿Creen posible coser botones para subsistir en el mundo actual y en el que están forjando? Quizás en las fábricas de la miseria en la que trabajaran sus votantes pobres para que se vistan sus votantes ricos. Hay que decirlo así de gráfico para que lo entiendan.

Porque es un ejemplo que se extiende a todo el programa –me cuesta llamarlo ideario-. Votan desigualdad, machismo, intolerancia, supremacía blanca y masculina, disminución del Estado del Bienestar, incultura, violencia, pero incluso dicen no saberlo. Solo se han subido a un carro, o ni siquiera, a lo mejor solo tiran de él.

Miremos otro poco afuera. En los Estados Unidos de Trump, Walmart, los famosos almacenes donde compran muchos de sus votantes, están registrando grandes beneficios tras superar un preocupante periodo a la baja.Trump los cita como ejemplo de la “strong economía” de la que presume. Aunque igual esa economía fuerte tiene sus lagunas. Compran con tarjeta. Un plástico que no necesita historial crediticio, ni de ingresos mínimos, ni siquiera de comprobantes de ingresos. Walmart, eso sí, cobra un 67% anual de intereses, uno de los más altos. El parecido con las hipotecas “sub prime” es tal, que igual debemos empezar a hablar de la burbuja “shop prime” en ciernes. Los Sres Francisco y las Sras Francisco se están formando hoy.

Insistamos en el profundo desencanto con la política neoliberal que no da respuestas, como causa de este delirio que invade a la sociedad desarrollada. La insatisfacción está dominando la sociedad. Se suceden las protestas. La salida más irreflexiva es optar por la ultraderecha. Es el camino que lleva a un futuro todavía peor. Reflexionen sus votantes, si son capaces, sobre adónde conducen las propuestas. Aunque no crean en la democracia –que ya les vale-, crean en la lógica.

La rebeldía bruta por insatisfacción es una de las causas de este votar contra los propios intereses, pero no la única, ni quizás la mayoritaria. Es la evidencia más citada como distintivo en la mayoría de los estudios sobre la ignorancia. Lo hacen, sin siquiera darse cuenta. En España influyen los largos períodos en los que se ha educado en la sumisión, el paternalismo y el miedo cuando los “salvapatrias” deciden por todos. Como pretende hacer ahora la ultraderecha. Esa educación, como nos muestra la empoderadora del botón, se prolonga en algunas familias durante generaciones.

Los medios influyen también para nublar el juicio al punto de obrar en contra de los propios intereses. Dejaron de informar, formar y entretener para pasar muchos a distraer con el fin de vender: objetos o ideología. Los apocalipsis económicos que anuncian están muy manipulados. Por ejemplo, cuando destacan la caída de las bolsas por el acuerdo entre PSOE y Unidas Podemos. Suele ocurrir, lo ha hecho en otras elecciones, “el dinero” huye de incertidumbres, y luego se recupera. Todo se olvida, sin embargo, si se calienta su fobia anticatalanista y se enciende en un “a por ellos”. Hay una gran masa humana que pasa del sálvame de los chismes a los sálvame políticos en toda su gradación y diversidad de matices. De ahí se salta a engullir bulos, a las fake que se propagan como el agua. A la maledicencia que vuelve a generarse en la ignorancia osada y torva.

Han convencido hasta el tuétano de que la izquierda que se preocupa y trabaja por sus intereses es un demonio que les empobrecerá. Quienes así les aconsejan y dirigen no piensan en absoluto en el bien de los ciudadanos sino en el suyo propio. Incluyan ahí a dirigentes que dicen sentirse “huérfanos” de partido, tras haber dejado ellos huérfano al socialismo. O a viejos conservadores añorantes de “gobiernos de salvación nacional”, como ese ministro de Exteriores del PP que parece andar pidiendo a gritos su ingreso en Vox. Basta un poco de información, de cultura y dos dedos de frente, para ver la realidad, pero son muchos los que todavía hacen dejación de sus facultades. Son un peligro para sí mismos y para los demás. Porque, a la postre, quien mete el voto en la urna no es tal o cual cadena de televisión o tal o cual político, lo hacemos cada uno de nosotros. Adultos todos.

La insatisfacción con el momento presente, real, se palia con respuestas reales. Y hay que buscarlas. Un gobierno progresista ayuda, y todavía más un gobierno honesto. Es más importante para el futuro lograr una ciudadanía responsable y madura que ninguna otra cosa. Porque ella será la que disponga y sepa elegir quién mejor se encargue de la gestión. Si el Sr. Francisco lo hubiera sabido, igual estaba descansando en su casa. Ya no tiene remedio, pero sí para quienes cerrando los ojos a la cordura se abocan, abocan a la sociedad, a un futuro muy similar.

*Publicado en Eldiarioes

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