¿El PP es un partido político o qué es?

Ningún país serio, ninguna sociedad medianamente decente, toleraría lo que está pasando en España. Los hechos concatenados ofrecen mucho más que “sombras de corrupción” -como las califican los medios- en el partido gobernante, se asemejan más a la boca negra de la cueva de los incontables ladrones. Estamos hablando de una contabilidad B para gestionar dinero sucio, procedente de donaciones ilegales a cambio de adjudicaciones públicas –cohechos y prevaricaciones-. Desde la fundación del partido. En todas las provincias y muchos municipios. Que reparte sobresueldos en B – añadidos a los que Rajoy admitió en A porque, según él, los cobra todo el mundo-. Y,  estamos hablando además, de intolerables obstrucciones a la justicia.

 Si Bárcenas , el extesorero, -que así lo ha declarado en sede judicial- miente, no podemos decir que buena parte de sus ex colegas sean muy aficionados a la verdad. En particular, el presidente Rajoy podría contar con los dedos de la mano las veces que no engaña. Y las hemerotecas rebosan de ejemplos. Pero es que se acumulan las pruebas de las investigaciones policiales y judiciales, con datos coincidentes. A estas alturas de la historia ya muy pocos dudan de la corrupción del PP, los fieles de enormes tragaderas se aferran nada más al paliativo “todos lo hacen”. Como si justificara algo.

 Lo mejor sin duda es que la justicia actúe, lo aclare y concluya responsabilidades. Suya es la última palabra. Es lo que hacen los países democráticos. Pero, qué casualidad, aquí desde el propio gobierno se ejercen acciones que se asemejan mucho a la coacción como cuando l os agentes que investigan la trama corrupta son llamados por Asuntos Internos de la Policía que gestiona el Ministro del Interior, incluso varias veces. Si, como el ministerio ha admitido, esto ha ocurrido ¿Qué hacen todos en sus cargos? ¿No confirma, precisamente, las sospechas? ¿Cómo se ha podido dejar pasar esto también? ¿Por qué no clama la justicia, la sociedad y todos los medios informativos? En las preguntas se encuentran las respuestas.

O las maniobras que ejerce el Ministerio de Justicia, con esa “remodelación” tan oportuna de los órganos judiciales. O del propio Código Penal. Repetiré hasta la saciedad que cuando los españoles consentimos que se expulsara de la carrera judicial a Baltasar Garzón al iniciar la investigación de la Gürtel –con todo lo que concurrió- estábamos sentando un precedente irreversible. También empieza a entender mucha gente que algo extraño -o demasiado claro- ocurrió entonces aunque entiende que en un país como éste estos hechos se dan. Gravísima e increíble aceptación. Así seguimos. En caída libre.

  Imaginemos que todo esto ocurriera en Alemania, en Suecia, en Gran Bretaña donde han obligado a dimitir a una ministra por no haber podido justificar un cobro de 7.000 euros. Prácticamente solo Italia y Grecia han conocido actuaciones similares, más Italia incluyendo el terreno judicial también.

Porque tenemos que hablar con propiedad. Una organización que desde el primer día -hace ya varias décadas-  busca réditos económicos a sus acciones políticas, trampeando con las concesiones que otorga, escondiendo la contabilidad en cuenta opaca y repartiendo sobres entre sus principales ¿es un partido político o qué es?

 Y si esa organización utiliza medios de coacción –o algo que se le parece mucho- y maniobra en el ordenamiento del Estado que controla logrando, en la práctica, frenar la acción de la justicia o acallar voces disidentes ¿Es un partido político o qué es?

 Esto va mucho más allá de EREs fraudulentos, cursos tramposos, y todas las rapiñas que nos han deparado los políticos, aunque añadan porquería. Es una corrupción troncal que afecta a los pilares del Estado. Esto ya no es derecha o izquierda, porque igual –básicamente- no estamos hablando ni de política. Tiene que haber gente honrada y coherente dentro de todas las ideologías que deje de colaborar y ataje de una vez esto.

 Sus cómplices son muchos, como señalamos. Los hay en la Justicia. Sin duda en la política con posturas de oposición que prefieren no gritar mucho para no airear sus propios trapos sucios aunque vean hundirse un país en la miseria ética y social. Muchos medios informativos participan de esa condición de complicidad, callando la realidad o manipulándola con absoluto descaro. Algunas veces de forma tan burda que sorprende cuele su mensaje. Y desde luego la sociedad que no debería permitirse excusa alguna ante la infinita gravedad de lo que está ocurriendo, incluso de un calibre sin precedentes en democracia. Afrontar el problema es inaplazable.

 Con absoluta desfachatez los actores de esta catástrofe caminan airosos como si nada fuera con ellos. Con sus mentiras y promesas habituales. No, los problemas de este cariz no se resuelven solos: empeoran. La recuperación que la casta vende es para sus miembros, mientras el resto se empobrece cada día. Sin fin. Un nuevo récord histórico de la deuda pública (96,5% desde el 68,5% que la tomó el PP) demuestra que quienes se “recuperan” de verdad son los bolsillos de los acreedores que Rajoy engrosa. Y es que los resultados dependen de los objetivos de la empresa.

La clave -que exige respuestas y soluciones- se centra en definir esta cuestión origen ya de tantas confusiones: ¿El PP es un partido político o qué es a la vista de sus actuaciones? Y si no fuera un partido político ¿qué estamos haciendo al entregar todo el poder a una organización como la descrita?  No estaría de más tampoco que, de ser un partido político, el PP se comportara como tal erradicando ciertas conductas, para disipar dudas.

*Publicado en eldiario.es

“Lo de aquí” como prioridad informativa

Si repaso las noticias que este lunes me han llamado la atención observo una cierta variedad.

Fuerte tensión en Ucrania. Con salidas preocupantes que podrían llegar a la guerra. En Europa. El conflicto, además, radicaliza el fuerte ascenso de la extrema derecha política. En Europa, repito. Nazis varios que apoyan al gobierno salido del golpe de Estado en Ucrania. O la ultra oficial, Marine Le Pen, visitando a Putin para evidenciar que está con él.

Siria. Donde la guerra es declarada y larga. Y el poder intocable sigue asesinando salvajemente. Denuncian nuevos ataques químicos.

La ONU alerta que solo un giro radical detendrá el cambio climático. No le harán caso, aquí priman los intereses inmediatos. De unos pocos.

Un aniversario: La República. De la que ya se puede hablar que antes parecía que no.

“El 14 de abril fue una fecha fundacional para nuestra historia democrática. También para celebrar el surgimiento de un Estado moderno, laico, inclusivo, orientado a producir los cambios estructurales que necesitaba una sociedad arcaica. En la Segunda República tuvimos, por ejemplo, la primera ministra en la historia de Europa occidental. Por eso debe ser un día celebrado por todos los demócratas de distintas ideologías. Para entender su significado, lo que supuso para una ciudadanía que estaba construyendo políticamente su dignidad, sólo hay que ver que el pueblo español fue el único de Europa que se levantó en armas contra el fascismo. Esos miles de hombres y mujeres se negaron a perder la realidad política y social que estaban construyendo. Era el futuro en libertad y bienestar de sus hijos e hijas, de sus nietos y nietas. Recordar, celebrar y reivindicar esa fecha tiene que ser un deber para acabar con la injusticia que han supuesto el olvido y la distorsión histórica para una de las generaciones más brillantes, comprometidas y generosas de nuestra historia”, escribe en este excelente artículo Emilio Silva.

Pero… hay que ocuparse “de lo de aquí” -como hace poco comentábamos Olga Rodríguez y yo-. De lo de aquí y ahora. Del continuo latrocinio, mentira y manipulación.

España es interesantísima para los “inversores” se congratula ABC, están comprando auténticas joyas inmobiliarias.

El diario.es da datos más preocupantes acerca del asalto de los fondos buitres a todo lo que vale en suelo patrio. Solo que piden bajar precios. Suele venderse de saldo. Aún quieren más. A ver quien recupera lo enajenado en esta época ominosa.

Del lío en Andalucia, me fío de lo que cuenta mi amigo Juan Tortosa. Un paripé le llama. El País en cambio observa que Susana Díaz es ya una mujer de Estado. 

Arias Cañete sale impoluto de sus yogures caducados y sus intereses empresariales no muy favorables al cuidado del medio ambiente, hablando de “jamón”. Curiosamente es una de las palabras que más emplea. 

Y luego está Gallardón indultado presos… coleguillasClama Jiménez Villarejo por los indultos a corruptos y se pregunta cuándo lo hará con el juez Garzón.  Por dios, qué peligro. Con lo a gusto que están con sus apaños los socios de la Caja B del PP.

Dicen en la radio local. en la SER, que no hay tráfico hoy en Madrid. A lunes de Semana Santa y ya no hay tráfico.

¿Cómo no priorizar “lo de aquí”? Cuando un incendio nos invade lo sensato sería atajar primero el origen del fuego. Poco haremos pensando en lo demás, si ya estamos abrasados. Aunque aburra a Ángels :) Y a mí. Y quizás a todos. Porque “lo de aquí” empobrece, constriñe. Mal andaremos, peor aún, si no solucionamos “lo de aquí” de una vez.

Contagiada del tedio que produce este país, la retina aún guarda la imagen y el sonido del inmenso mar mediterráneo. Manto de calma que terminará por generar estímulos. Quizás otro día, sí.

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El FMI pide más recortes pero no para el registrador amigo de Rajoy

España -por lo que oigo y leo en la prensa oficial- va de maravilla. Rajoy dice incluso que somos el ejemplo del mundo. Solo hay algún problemilla. Según el FMI, España cerrará 2014 con el mayor déficit de la zona euro: el 5,9%. De la deuda no hablamos, no hablan tampoco los expertos del Fondo porque es dinero que se debe a los amigos y están que se frotan las manos con la descomunal subida que ha propiciado Rajoy.

En fin, que también es casualidad que con lo bien que lo hace el PP y los palos que ha dado al bienestar de los ciudadanos para “arreglar la crisis”, incumpla el déficit de esa manera. El FMI pide por tanto que se recorte -más- el gasto social (léase inversión social). Que menos sanidad pública, menos educación pública,  alargar la edad de jubilación para pagar menos a los pensionistas y desde luego reducir el sueldo de los funcionarios. Se dedican al sector público y ya no se van ni a necesitar. El que quiera educarse, o tratar sus dolencias que se lo pague o que se muera.

Eso sí, hay que ser generoso con los bancos. Aún no están bien “saneados” a pesar de las ingentes cantidades de dinero público que les hemos entregado. Pero necesitamos seguir regándoles con nuestros derechos, con lo poco que está quedando de ellos,  porque así igual dentro de dos años se reactiva el crédito. El paro no se va a arreglar -ya lo han advertido- pero las cifras macroeconómicas mejorarán. Comeremos balances contables, y nos curaremos con la balanza de exportaciones o algo así. Ah, y Rosell de la CEOE ha declarado que, vale, que ya pronto se crearán puestos de trabajo -es mentira- pero que necesitan salarios variables. Trabajar a destajo. Hoy te pago 5, mañana 3, y tú nada, créate una vida así. La CEOE, también la tenemos bien atendida, ved.

Lo hermoso de este panorama es que, por ejemplo, Rajoy le ha apañado a un colega un puesto en la SAREB, en el banco malo. Vamos al que ocupó su plaza de registrador -esa que no cuenta si le da o no beneficios porque no les sale de los cataplines-, como interino. Repito, al que le sustituyó de forma interina mientras él se dedica a la sagrada misión de velar por los intereses de los ciudadanos desde la política -si es eso lo que hace-. Esto sí lo ha confirmado. Se lo preguntó Gaspar Llamazares de Izquierda Unida que algo debía saber, y el gobierno ha dicho que sí. Que el interino que le guarda la plaza es consejero de la SAREB. Y ya sé que el FMI no se mete en estas cosas pero tiene triste gracia que no diga mi mú por lo menos. Que le recorten algo el sueldazo, o las dietas.  Aunque en estricta justicia a quien tenían que recortarle los emolumentos, dejar a cero por abandono del cargo, es al Rajoy que se ha atrevido a tamaña desvergüenza.

En Gran Bretaña la ministra de cultura ha tenido que dimitir debido a fuertes presiones. Resulta que no ha podido justificar un gasto parlamentario de 7.000 euros.  Allí hay democracia y sobre todo ciudadanos, con sentido cívico, honestos como sociedad.

Aquí ¿qué hay? ¿Qué tipo de gente se calla ante lo que nos está pasando, ante lo que nos están haciendo?

 

El registrador de estirpes

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España es hoy el paraíso de las élites. Las vemos salir de estampida en sus vehículos saltándose la ley sin temor a arrollarla porque se creen en posesión de ese derecho. Deben estar en lo cierto a la vista de la impunidad que suele acoger la variedad de atropellos que perpetran. España es el país donde, sin pudor alguno, los privilegios llegan a ser institucionalizados. Diez mil personas gozan ya de prerrogativas judiciales en caso de delinquir. La reina, el príncipe y la princesa acaban de sumarse por decisión del gobierno a esta larguísima lista de aforados. Otra anomalía democrática más que contrasta con los países de nuestro entorno donde solo los presidentes de República -como mucho, nadie en la mayoría de ellos- ostentan esa condición excepcional. Las élites en España están estos días que se salen. Tendrá algo que ver a quién tienen situado a la cabeza del poder  del Estado? Pocos nos han instruido mejor que Rajoy que acerca de cómo piensan las gentes de su clase

 Se diría que a los 24 años se estampó en la frente un sello de registrador de propiedades, timbrado en pesetas -la moneda española del siglo pasado-.  Ambas características marcarían el carácter de Mariano Rajoy: su amor a lo añejo y a fijar títulos. Ascendido hasta la cúspide en su carrera política, a la que lleva dedicada casi 35 años, Rajoy pasó a culminar su secreta vocación: convertirse también en registrador de estirpes.

 Hasta hace unos 5 ó 6 años aún se encontraban en la Red, sus dos famosos –aunque nunca lo suficiente- artículos sobre la desigualdad humana publicados en el Faro de Vigo en 1983 y 1984. Desgranaba el entonces diputado del PP sus argumentos sobre la preeminencia de unas clases sobre otras, escribiendo: “Ya en épocas remotas se afirmaba como verdad indiscutible que la estirpe determina al hombre (…), era un hecho objetivo que los hijos de ‘buena estirpe’ superaban a los demás“. Notemos que en la estirpe de Rajoy hay una afición desmedida por dar como “verdades indiscutibles” lo que no son sino opiniones personales.

 Suele resaltarse menos, sin embargo, el hallazgo intelectual del gran teórico de las estirpes: la “Envidia igualitaria”, concepto que Rajoy desarrolla a partir de la idea primigenia de un ilustre franquista, Gonzalo Fernández de la Mora. La igualdad para ambos se basa en los genes de mayor o menos calidad: “El hombre es desigual biológicamente, nadie duda hoy que se heredan los caracteres físicos como la estatura, el color de la piel y también el cociente intelectual. La igualdad biológica no es pues posible. Pero tampoco lo es la igualdad social: no es posible la igualdad del poder político”.  En la estirpe de Rajoy, por cierto, se hace un flaco favor al coeficiente intelectual de los progenitores.

 Rajoy traduce la desigualdad en la que cree. Desciende al terreno práctico y grita ante la aberración que planteaba en aquella época –ay- la Declaración de la Renta al establecer baremos distintos de cotización: “¿Por qué, mediante la imposición progresiva, se hace pagar a unos hasta un porcentaje diez veces superior al de otros por la misma cantidad de ingresos? Para penalizar la superior capacidad, o sea, para satisfacer la envidia igualitaria”. En la estirpe de Rajoy, como observarán, falla estrepitosamente el dominio de las matemáticas. Y también de la Constitución Española que consagra la progresividad fiscal, hoy bastante deteriorada.

  El registrador de estirpes llegó un día, pues, a la presidencia del gobierno español y ya pudo actuar sobre esos infectos seres que, además de ser inferiores, osan tener envidia igualitaria y perturbar –algo- a quien ostenta la supremacía natural. Y actuó en consecuencia. ¿Pero qué es eso de querer casa, comida, sanidad, educación, un trabajo estable, una remuneración que permita afrontar los gastos o una vejez como si fueran altos, guapos, delgados, portentosamente inteligentes y sobre todo de buena familia?

 Cuando habla de la crisis dice que se sale de ella “ sin las anteojeras de prejuicios ideológicos trasnochados“. Ya lo había anticipando en su tratado de las estirpes: “todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de la riqueza” tienen como objetivo imponerla y son “radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre”. Desigual. Con la superioridad incontestable de elementos como Esperanza Aguirre, Mariano Rajoy y sus semejantes. Hay seres tan estúpidos que no la aceptan ¿puede creerse? ¿puede tolerarse?

 Rodeado de mentes funcionarias de ganancias privadas, Rajoy se ha dedicado con fruición a desmantelar el Estado del bienestar al que la escoria social no tiene derecho. Todo pertenece por lógica a la estirpe de Rajoy, aquella para la que él trabaja. A la de las Aguirres prepotentes y el resto de la casta que ha vuelto a tomar por sus fueros este país, si alguna vez se apearon mínimamente de sus tronos.

 Imprescindible carecer de sentimientos o de la más mínima empatía hacia las víctimas. En la estirpe de Rajoy, el corazón sobra. Hay que primar el cuidado del bolsillo, con sueldos, sobresueldos legales y lo que caiga de esa contabilidad B de dinero tramposo cada vez más clara judicialmente. Viene bien, ayuda, corromperse y corromper, comprar voluntades y cortar las alas de alguna manera a quien quiera provocar algún cambio.

 Buscar el rédito personal y de grupo antes que el bien de la sociedad a la que se dice representar. No tener complejos, ni miedo de ser tachado de traidor y hasta rastrero porque también puede acarrear beneficios. Como cuando Rajoy aprovechaba sus salidas internaciones – desde una de las primeras como ésta- para que instancias europeas condenaran actuaciones progresistas españolas –cuando las ha habido-.O para alinearse con el ultimátum de Bruselas, Obama y todo el cónclave neoliberal, en los fatídicos días de Mayo de 2010, cuando el austericidio comenzó.

 A pesar de los incontables privilegios de los que disfrutan las estirpes de los Rajoy del mundo, no todos quisiéramos pertenecer a ella. Pensar, por ejemplo, en ese día que se cae –en desgracia o tal cual- y se ha sembrado tanto asco, desprecio y odio que nadie acude en ayuda. En cualquier caso, España tiene pendiente una radical transformación democrática. Algo así como dar un salto al siglo XXI desde la Edad Media en la viven instalados un montón de fantoches que se creen superiores a los demás.

*Publicado en eldiario.es

Ada Colau y los “debates” para afianzar el sistema

colau-rojo Me cuentan y leo con detalle el episodio bochornoso que vivió este sábado el programa La sexta noche. Nada no habitual solo que esta vez se pasó de rosca. Tres infectos tertulianos utilizaron de muñeco de feria para el ping, pang, pung a Ada Colau, representante de la Plataforma de Afectados por la hipoteca. Exactamente como sucede en las cadenas de ultraderecha de la TDT Party que llevan a alguien de izquierda para freírlo.

Pero es más grave todavía lo que sucede con estos falsos debates que pasan por serios y conviene insistir hasta la saciedad como hago de vez en cuando porque gentes con poco criterio -o con afán de morbo- los confunden con programas realmente informativos, avalados por algunas figuras que (en el caso concreto de la Sexta) tiene en otros programas. La intención de estos debates -de éste y de la mayor parte de los demás- no es clarificar nada. Es ofrecer un espectáculo para ganar audiencia y vender. Cuanto más “bronco” sea el diálogo más venden, y… más afianzan el  sistema. El mismo que consigue tantas víctimas traguen la estafa que los poderes del neoliberalismo nos están perpetrando.

Alfonso Rojo es el individuo que dirige una cosa llamada Periodista Digital. Hace bien pocos días os mostré la creativa versión que hicieron de un artículo que publiqué en eldiario.es. Por supuesto sin pedir permiso y sin pagar nada por incluirlo en su medio. Precisamente me refería en algunos párrafos al peligro de los falsos debates. Este sábado le dijo a Ada Colau:  “Está usted muy gordita para el hambre que se pasa”. Además del insulto, la ignorancia de las lenguas viperinas tiende a obviar que hay muchos gordos entre los pobres porque la comida barata -cerdo, tocino, pasta, etc..- tiene más grasa  e hidratos que el jamón de jabugo y las angulas.

El presentador le echó. Un ratito. Como leo pasa en el rugby. Luego regresó al plató para seguir cumpliendo su función. Eduardo Inda, de El Mundo, se animó entonces a pedir a Ada Colau que condenara a ETA. Parece una broma macabra ¿verdad? pues lo hizo.  Y nadie le echó. Y ya, en barra libre de acoso, llegó Francisco Marhuenda, director de La Razón y tertuliano permanente, y le dijo: “España ha progresado gracias a Amancio Ortega, no a gente como usted”. Más detalles del espectáculo que acaparó audiencia y morbo, aquí. 

Veamos, estos peligrosos programas han convertido en objeto de “debate” (sucio) y de duda… todo. Un día  muchos de los canelos que lo ven verán morir de hambre o de  hipercolesterelomia (por comida insana) a sus hijos, y acudirá un Marhuenda, un Rojo, un Inda, a decirles que no es cierto lo que están viendo. Acudirá sobre todo un presentador a echarles un ratito, si canta mucho. Para nadie puede representar una sorpresa que estos tertulianos se comporten como lo hacen, para eso les llaman día tras día.

Porque, aclaramos por si acaso la cabeza es perezosa, este sistema permite que miles de personas pierdan sus casas , muchas veces a manos de bancos a los que se ha apoyado con dinero público. Eso es lo que defiende Ada Colau y la PAH. Es lógico que quienes se lucran con este estado de cosas  -con las bajadas de sueldos, los repagos en sanidad, el recorte del Estado del Bienestar en definitiva- defiendan como sea -incluso con bajeza infinita- lo que permite su beneficio. Existe gente de esa calaña. Por lo menos los afectados -la mayoría de la población- deberían ser conscientes de qué están apoyando.

Si La Sexta no expulsa de su nómina fija a estos desaprensivos y no vuelve a llamarlos jamás, estará evidenciando que solo busca distraer de la verdad, buscar bronca para vender y afianzar el sistema de la estafa a la sociedad. En sus manos está. Y en las de su audiencia.

Aguirre a la fuga

No damos crédito a la nueva vuelta de tuerca de la casta que ostenta prácticamente todo el poder en España, Ignacio Escolar resume el episodio con las palabras que yo emplearía:

Imaginen, es un suponer, qué le pasaría a cualquier otra persona si aparcase el coche en el carril bus en el centro de Madrid, a las cuatro de la tarde en plena Gran Vía. Si al llegar los agentes de movilidad con la multa, le pidiese que se diesen prisa, que no tiene todo el día para aguantar “la multita y la bronquita”. Si cansada de esperar, arrancase el coche y se diese a la fuga. Si arrollase la moto del agente en la precipitada huida. Si se negase a parar y siguiese conduciendo tan campante entre el ruido de sirena del agente que la persigue hasta el garaje de casa. Si después, como si tal cosa, enviase a los escoltas –de la Guardia Civil– a negociar un “parte amistoso de accidente” porque “el seguro del coche es a todo riesgo”. Si más tarde argumentase ante la prensa que “lo único que querían era una foto”, que “sólo tardó un minuto”, que a “esa hora no hay nada de tráfico”, que “la moto estaba malísimamente aparcada”…

La pregunta: ¿dónde estaría un ciudadano cualquiera que hubiese hecho algo así? ¿En su casa o en un calabozo de comisaría?

El suceso retrata la falta de oxígeno que, a determinadas alturas, nubla la mente de aquellos cuyo poder es absoluto. La distorsión de la realidad de una condesa muy poco acostumbrada a vivir la vida de un españolito cualquiera. La evidente falta de consideración por la ley, por la autoridad, por los funcionarios, por todos los ciudadanos a los que ha representado y que no se pueden permitir estos excesos sin que se les caiga el pelo. El cinismo de alguien que da lecciones sobre la nación, la libertad y el respeto a la policía mientras se aplica este cuento. La falta de pudor. La prepotencia. La sensación de impunidad que se tiene que tener para actuar así y salir luego a explicarlo, culpando encima a los agentes por la “bronquita”, sin que se te caiga la cara de vergüenza.

Aguirre, a su manera, da ejemplo. Demuestra con sus actos la hipocresía de sus palabras. Se ha convertido en su propia caricatura”.

Ana Botella, la actual alcadesa de Madrid y enfrentada a Aguirre de quien se dice deseaba justo ese puesto, ha declarado que ante la Ley somos todos iguales y “el agente tiene PRESUNCIÓN DE VERACIDAD”. En serio, leedlo. 

Creer a Cáritas o a Montoro y los “marhuendas”

Creer o razonar, ésa es la cuestión. Cáritas ha presentado un demoledor informe sobre el aumento de la pobreza en España desde el inicio de la crisis que evidencia un agravamiento con la gestión del PP, y Cristóbal Montoro acusa a Cáritas de venir provocando, dado que los datos que aporta, dice, no se corresponden con “su” realidad.

Nos hallamos ante una disyuntiva clara: creer a esa peligrosa organización extremista radical de ultraizquierda vinculada a la Iglesia católica española por demás progresista o a un ministro fiable como pocos, incapaz de mentir y volcado en el bien común. Se organizan los habituales falsos debates –espectáculo para vender– en donde un lado de la grada “cree” a Montoro y el otro a Cáritas y una termina por certificar que vive en un país con un decisivo predominio de idiotas que explica la caótica situación que padecemos.

España es el país europeo con más pobreza infantil sólo superado por Rumania. Casi el 30% de los niños están en riesgo de pobreza, nueve puntos más que la media europea. El 12% de los españoles con trabajo no reciben el salario que cubra sus necesidades. También ha aumentado la pobreza de los ancianos, cuando además se ha incrementado el número de familias completas que viven sólo de la pensión de los abuelos. ¿Nos lo creemos o preferimos seguir las zanahorias de recuperación que nos presenta el PP? ¿Nos atenemos a los datos o miramos cómo los retuercen en las pizarras de la complicidad mediática?

Porque es muy fácil saber la verdad. Basta con atender a todos los indicadores, todos, para ver que reflejan ese descomunal aumento de la pobreza y la desigualdad en España.

El índice Gini –el más conocido y valorado– refleja en España un 34% de desigualdad (en una escala que va del 0 al 100% y en el que 0 sería la perfecta igualdad y 100%, la completa desigualdad). Suele crecer muy lentamente, por milésimas, y en cambio ha subido 2,7 puntos para España durante la crisis. Sólo Letonia supera a España, con un 35,2%. Alemania tiene el 29 % y Noruega, el 22,5%.

En datos de Eurostat, España saca la nota más alta en desigualdad de los 28 miembros de la Unión, un 7,5, medidos esta vez del 0 al 10. Aquí superamos incluso a Letonia. Alemania baja a un 4,6. Y Noruega, al 3,3.

Veamos la OCDE: las rentas más bajas en España han perdido un 33% de capital; las más elevadas, un 3%. Al 10% de la población más rica, apenas le ha afectado. “El retroceso de las rentas bajas no ha sido tan notable en ningún otro país desarrollado”, firma la OCDE. Y añade: el 30% de la población más rica recibe más ayudas que el 30% de los más pobres. De filiación liberal, la OCDE advierte: “las prestaciones asistenciales para los desempleados de larga duración y para las familias de trabajadores pobres deben ser fortalecidas urgentemente”.

Seguimos por el Informe Global de la Riqueza de Credit Suisse. Pese a los recortes y la crisis, el número de millonarios ha crecido en el mundo y en España. Tenemos 47.000 conciudadanos más que añadir en el último año a los que les sale el dinero por las orejas. Ésos no se pueden quejar, ésos son a los que mira Montoro y su patrocinador Rajoy. Y sus compinches mediáticos y la sarta de bobos que contemplan la filigrana sin usar ni una neurona en el empeño. Hay que estimarse en muy poco para no aventar hasta el receptor de televisión cuando le presentan ciertos panoramas.

La Comisión Europea, este mismo lunes, también certifica que los recortes y subidas de impuestos se han ensañado con los hogares españoles más pobres, liderando con Reino Unido ese ranking, dado que otros países repartieron las cargas de forma más equitativa. El incremento del IVA del PP –que fue el mayor de toda la zona euro– ha tenido consecuencias devastadoras. El empleo no tiene ni el más pequeño signo de recuperación, advierte el informe. El recorte en inversión social (no gasto) nos está volviendo mucho más vulnerables. También señalan que, como consecuencia de estas políticas, ha aumentado la pobreza y la exclusión social.

El mundo entero, una vez más, contra la España “de bien”, la de derechas, y sus colaboradores necesarios. Pero es que organismos patrios también aportan datos. El Instituto Nacional de Estadística, el INE, cuantifica cómo han disminuido los salarios en España, en especial los de las rentas más bajas, que están en caída libre. Mientras los ricos se forraban, por ejemplo, los consejeros del IBEX.

Y ya no nos faltaba más que Cáritas. A la que Montoro, este lunes, ha dedicado un amago de rectificación con la prepotencia habitual, sin entrar, por supuesto, en el fondo.   El informe de Cáritas llama particularmente la atención sobre las descomunales cifras de abandono escolar en España y lo que implica. Las generaciones de jóvenes sin trabajo que no podrán acceder a una jubilación. Cita informes internacionales que reflejan el profundo deterioro de la sanidad pública. El poder, los marhuendas y los que potencian y acentúan el sabor de los marhuendas para desvirtuar el producto niegan hasta lo que contemplan nuestros propios ojos: cómo van cayendo en la precariedad tantos ciudadanos, cómo no pueden ni calentarse adecuadamente en invierno, la angustia por nuestro propio futuro si –por decencia– no pertenecemos a las corruptas castas de la Gürtel y similares.

Hay un grupo que les cree o duda. Es el mismo que les compra el mensaje de la violencia radical de los manifestantes que quiere, les cuentan, desestabilizar el Estado de derecho. De atemperar sus atropellos, ni palabra. Los que andan de corrillos por la calle temerosos de que les quiten ese pienso rancio con el que –a toque de campana– les suministran miedo.

Entonces, ¿qué hacemos? ¿Creemos o nos guiamos por la realidad? La creencia se basa en la fe, considerar cierto lo que no se ve, lo que carece de fundamentos. Rechazar incluso la razón y las certezas. Confiar no es creer –aunque se utilicen como sinónimos– porque se apoya en bases sólidas.

Cuando tratamos de explicarnos por qué triunfa esta solemne estafa que vivimos, acabamos en esa conclusión: todo se debe a una minoría decisiva de crédulos que actúan ante su partido y su medio con ceguera religiosa. Para alimentar su idiocia trabajan sus políticos y sus falsos periodistas. Con ellos les basta y les sobra. No necesitan más para mantenerse. Pero no es un eximente, son culpables de cada daño que causan. En sus manos, la verdad es como este valeroso ser humano arrodillado por la fuerza, a quienes estos mediocres y pusilánimes coautores, todos ellos, gasean para inmovilizarlo y acallarlo.

*Publicado en eldiario.es

*Hablando del clan de los marhuendas, ved lo que ha publicado Periodista Digital -sin pedirme permiso una vez más- fusilando literalmente mi artículo. Ésta es la versión que han hecho de él, de este mismo que veis. Con un par.

La imagen de la deshumanización: gas paralizante a los sin papeles

No puedo quitarme de la cabeza la imagen. La he visto en los informativos de La Sexta. Hace falta ser de una pasta muy especial, mucho, para tratar así a un ser humano. Para ordenar que se le trate así. Y para votar y mantener el apoyo a estas políticas.

No hay excusa.

Y no hay justicia porque si la hubiera esto no sucedería.

 

“El Estado soy yo”

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La frase se atribuye al rey francés Luis XIV. Dos “Luises” después se desataría revolución francesa, por cierto.  El joven rey, de 16 años entonces, la pronunció al parecer ante el parlamento el 13 de Abril de 1655 (Abril les sienta muy mal a los reyes franceses). Hacía pocos días que el Parlamento se le había rebelado en un lit de justice, una costumbre por la cual el monarca se llevaba hasta la cama con cojines a la sesión. “El Estado soy yo” (L’État, c’est moi) es el símbolo de la monarquía absoluta.

Pues bien, el PP también es el Estado, el Estado de Derecho por más señas. Lo repiten sus miembros, incluido el presidente, Mariano Rajoy, a menudo. Hoy ha sido su jefe policial, Ignacio Cosidó, quién, en la COPE y ONDA CERO, ha declarado que “se está produciendo una “escalada de violencia” que busca “desestabilizar el Estado de Derecho”, y ha anunciado –como si no lo viéramos- que la Policía tiene intención de hacer frente con “firmeza, con la ley en la mano y con el Estado de Derecho”. Más Estado de Derecho, para entendernos.

Un gobierno jamás es El Estado de Derecho, El Estado c’est moi, no puede decirlo un demócrata. La soberanía popular reside en el pueblo, según la Constitución, es decir, obvian hasta la Carta Magna. Y no se protesta contra el “Estado de Derecho” ni mucho menos –mejor nos gustaría que funcionara, con su separación de poderes y todo- se protesta contra el gobierno. Una entidad y un partido autoritario, con gravísimas y ostensibles sombras de corrupción y que ha desmantelado el Estado del Bienestar y privatizado cuanto le ha venido en gana. Como si todo fuera su cortijo. No olvidemos la gestión de Ana Botella que anda vendiendo de saldo, por tres veces menos de su valor, lo que le pasa por la cabeza, y tan demócrata ella  que pide sacar las manifestaciones fuera de las zonas turísticas y creo que hasta ha firmado un decreto en ese sentido que suena a anticonstitucional. ¡Qué más dará que vaya contra la Constitución! ¿No?

Un partido, además, que oferta el palo y la multa y jamás el diálogo.

Meten por los ojos a la gente, con la vergonzante complicidad de muchos grandes medios, que la violencia es lo que se ve en grupos minoritarios, y no el robo de cuanto era nuestro. El hambre y precariedad de muchas personas, la negación de su acceso a la educación a través de costosísimas tasas universitarias, por ejemplo. Eso es violencia. Causa víctimas, algunas mortales.

O atribuir a las Marchas por la Dignidad, como ha hecho la Delegación del Gobierno en Madrid que preside Cristina Cifuentes, estas faltas:

“Asalto a la sede del PP de Perales de Tajuña, intento de asalto al ayuntamiento de la misma localidad, intento de entrada en masa en una entidad bancaria, desobediencia a las indicaciones de la Guardia Civil, infracción de la normativa de seguridad vial por los coches participantes e incumplimiento de dos itinerarios. En total involucra a tres columnas de las marchas: la procedente del Mediterráneo, la de Andalucía, y la del noroeste”. En el texto de Olga Rodríguez los involucrados dicen que las acusaciones son radicalmente falsas y explican por qué.

El fascismo está llamando a la puerta de toda Europa y se verá en las próximas elecciones europeas. Aguantar los desmanes de la derecha neoliberal lleva a este camino y éste, el siguiente, a  terrenos muy temibles. Se quita con más democracia, y enseñando a esta gente que no la mamó, ni la quiere, que el Estado no es el Partido Popular. Y a la gente que cree que esto se pasará que abran un poquito los ojos de su cerebro que están siendo los culpables de cuanto nos ocurre.

La credibilidad rota es irreparable

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Después de cuatro horas en las que miles de personas se manifiestan de forma pacífica, surgen los disturbios… a tiempo para entrar en los telediarios. Para acudir a las portadas de los medios afines al PP en ideología y carácter. Es un clásico. Encapuchados contra fuerzas pertrechadas prácticamente de armaduras. Jamás se vio violencia mayor dice la delegada del gobierno. Puede ser hasta cierto,  no sería raro -motivos sobran-, tampoco aclara quién la provocó; lo peor es el cúmulo de dudas que nos asaltan. Es que a este gobierno y todos sus adláteres ya no les creemos.

Las mentiras de Rajoy, de Soraya Sáenz de Santamaría, Cospedal, González Pons, Floriano, de cualquiera de ellos en quienes se repare, pueblan las hemerotecas, incluso de su viva voz. La falsedad como norma de vida, la falacia como deporte, los embustes como medio de obtener los fines perseguidos, la invención interesada llevada al extremo. Mucho más allá de las posibilidades de ser aceptada por una sola persona con dignidad y un cierto criterio, siquiera mínimo.

Es a diario. Este gobierno podría inventar el género del sainete trágico con todo lo hecho y dicho, filtrado, expuesto y no expuesto, en la tragedia de Ceuta. Saldada, no lo olvidaremos nunca, con la muerte de 15 inocentes. Escudados en esa sucia maraña ni una dimisión se ha producido, pero no nos han convencido.

Cuanto más impostan la voz para mencionar –paladeando cada sílaba- “Estado de Derecho” y “Democracia”, más notorio nos resulta su ancestral desprecio por estos conceptos. El engolamiento y la teatralidad al pronunciarlas va en proporción inversa a su estima por las libertades de los otros. No cuela.

La creatividad desplegada para embaucar con artimañas en los datos económicos sería de premio internacional si no fuera tan tosca. Reparemos en Cristóbal Montoro, por ser el más reciente. Va el hombre y se encarga un informe a un grupo de sabios –todos hombres, viejos y de traje riguroso-. Le dicen que hay que subir impuestos. Crece el temor de la ciudadanía esquilmada. Se planta en la rueda de prensa del consejo de ministros y rechaza a sus expertos porque la subida del IVA ya ha conseguido reducir el déficit y España está que se sale.  Ha cumplido paso por paso las técnicas de la manipulación –de Maquiavelo a Goebbles pasando por Esperanza Aguirre-. Llamas a unos técnicos para que digan lo que quieres, creas la alarma y luego rebajas la amenaza para que se acepte el mal menor sin rechazo. Y sales impoluto. Hasta agradecidos quedan algunos.Tan obvio que sonroja.

 Otra cosa es que existen muchas dudas acerca de si conseguirá alcanzar los objetivos de déficit. Lo que sí está claro –y tenemos que repetirlo- es que el PP ha elevado la deuda pública del 68,5% al 94% en insólito récord histórico y que esa cantidad por la que nos han endeudado no hay quien la pague. Pero Montoro ha cumplido con el sector bobalicón de sus votantes, ésos que no estiman su cerebro más que las uñas de sus manos.

 Cuesta mucho lograr credibilidad, es algo que se labra a lo largo de los años. Se teje con una sustancia rica pero frágil porque se quiebra al primer golpe o a los dos o tres errores. Como un cristal exquisito. Y no es posible pegar los pedazos rotos. Una vez que el político, el periodista, el médico, tu novio o tu padre te han engañado ¿Cómo volver a creerle? ¿Cómo admitir que ahora te dice la verdad? ¿Qué sentido tiene hacer ese esfuerzo?

 El paternalismo autoritario de la derecha más rancia –hay otra- se empecina en contarles a sus adeptos que la nevera está llena, aunque ellos al abrirla la encuentren vacía. En describirles los manjares que la pueblan a ver si olvidan las telarañas de su estómago. Les mandan a la socia dela Virgen del Rocío dando saltitos y ya entra el sueldo en casa. Abre la boca la poderosa vicepresidenta o sus rivales y amigos y la be vuelve a ser la be y no la zeta. Se le dispara el tic del ojo a Rajoy y ya encontramos guía para distinguir si la mentira es cum laude o solo digna de un aprobado en falsedad. No, ya ni dudas albergamos. No les creemos. Ni comprendemos siquiera cómo se atreven a declarar nada después de haber sido pillados en tan ingente cantidad de renuncios.

 Si los militantes activos del PP, investidos de periodistas para ocupar puestos claves en la manipulación, nos inundan a diario con portadas e informaciones falaces y exageradas, con auténticas obras maestras de la tergiversación ¿se puede creer algo de lo que cuenten? ¿La previsión meteorológica quizás? Puede que hasta eso esté movido por intereses. ¿Cómo discernirlo pues? ¿Para qué?

Harían falta semáforos para entender a los profesionales de la trampa. Ahora miento, ahora no, ahora sí, ahora no. Cuando el engaño es sistemático, cuando la verdad es una aguja en el pajar, ni merece la pena intentarlo. Decenas de manzanas podridas no dejan nada sano. Litros de tinta negra en el recipiente, lo tiznan por completo.

Todos necesitamos referentes, alguien en quien confiar, personas con credibilidad que enriquezcan nuestro propio criterio. Incluso nos conforten en la seguridad que aporta alguien fiable al lado, un soporte que no se hunde. Pero, señoras y señores del PP –por no hablar hoy de otros partidos-, a ustedes no les creemos. En absoluto. Se lo han trabajado a fondo. Ustedes no son de fiar, no alientan, empobrecen (en todos los sentidos) y no les compraríamos ni un caramelo porque cuenta con grandes posibilidades de estar envenenado.

*Publicado en eldiario.es

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