Trabajando para que nada cambie

El paquete incluye elementos altamente tóxicos, pero todo vale cuando se persigue un fin deseado, como definía Maquiavelo. Estamos inmersos en un tórrido verano electoral donde cualquier trampa vale para conseguir el objetivo. Algunos se están dejando en el empeño hasta el prestigio. La meta –buscada o sobrevenida- es que nada cambie en esta España récord en desigualdad y despropósitos que, sin embargo, tanto gusta a lo que llaman “el dinero”.

La trama Púnica del PP nos demuestra que no se cortaron ni un ápice con las macrocausas de corrupción previas como la Gürtel: ese mismo fangal está acreditado hasta las recientes elecciones municipales, y se sospecha llega hasta hoy mismo.

En resumen, han entrado en las arcas públicas a saco, llenando sus bolsillos de todo lo que fuera susceptible de ser afanado. Bolsillos, cuentas corrientes, zulos y maletas para Suiza. Andan de por medio jueces, empresas públicas, medios. Han mentido, extorsionado, robado y quién sabe qué más. Presuntamente. Las manzanas podridas del PP, nos dicen sus portavoces, dejan impoluto el cesto y les llenan de bochorno (no tanto como a nosotros). Pero, sin duda, harían caer gobiernos y partidos en cualquier país serio, con una sociedad decente. Aquí, Salvador Victoria, alto cargo del PP de Madrid, sentencia la frase definitiva: “ Esto se ha hecho toda la vida y nunca ha pasado nada”. Y no le falta razón. Esto es España.

Conocemos estos días con detalle, cómo el dictador Francisco Franco –tras ganar la guerra desencadenada por su golpe de Estado- destrozó la ciencia. Enseñanza, ciencia e ideología en España (1890-1950)  relata esa trágica labor que desmanteló pilares fundamentales del conocimiento para sustituirlos por la ignorancia y el fanatismo religioso. Muerte y exilio para gran número de docentes. Recordemos el escarnio al que se sometió también a las maestras de la República. Y varias generaciones de españoles educados en la irracionalidad y el oscurantismo.  No fue inocuo, y ese legado permanece de alguna manera. Cuarenta años es casi una vida. Y venía de atrás, de siglos de atraso.

Gran parte de la derecha española es hija aún de esos postulados. La asignatura de Educación para la Ciudadanía que Rajoy suprimió nada más llegar a la Moncloa, llegó a estudiarse -tras ser implantada por el gobierno del PSOE- con remiendos intolerables. El texto más difundido cuestionaba las teorías de Darwin sobre la evolución, reivindicaba la creación del estatuto del embrión –entidad humana desde el mismo instante de la concepción- y rechazaba la filosofía que interpreta el mundo sin la religión católica. Llamaba asimismo a la rebelión cívica en el caso de que España avanzara hacia un Estado laico y no consideraba posible ser “patriota” sin “amar, además del territorio, la religión”. Lo detallaba la periodista Manuela Prades en 2007. Ni que decir tiene que las nuevas leyes vienen impregnadas de ese espíritu ultraconservador. Y que los mismos adalides de esta ideología están sentados en el pleno de las corrupciones y que siguen en activo. Es inaudito ver a la presidenta de ese PP de Madrid que “les abochorna”, Esperanza Aguirre, no solo en política, incluso dictando doctrina a otros.

Y esto es lo que no solo políticos sino numerosos medios y periodistas se afanan en conservar y proteger, a juzgar por su nada disimuladas campañas. Con todas las mutilaciones de lo esencial y unos datos económicos preocupantes, como el brutal aumento de la Deuda Pública, que contradice la aireada recuperación. Son una maquinaria engrasada y eficaz, como una gota malaya.

 El PSOE aunque acierta al desmarcarse de algunas intolerables propuestas del PP como el cambio de la ley electoral, no parece ser consciente de su situación. Y no debería escuchar los cantos de sirena demoscópicos. La realidad es que ha seguido perdiendo votos aunque haya ganado poder municipal y autonómico. Y le condiciona la errática tendencia de la socialdemocracia europea en la que se inscribe de pleno: acaba de firmar con los conservadores europeos el informe del TTIP que consagra el poder de las empresas sobre la democracia de los países. Y, si ahondamos en lo pequeño pero nada nimio, tenemos a la Federación de Madrid con su Carmona y su Simancas (al que colaron el Tamayazo) avanzando que la alcaldesa Manuela Carmena no les acaba de gustar, dentro de una campaña infame de acoso y derribo por numerosos flancos a la edil de Madrid. Parece una forma muy poco sutil de anticipar cambios que les aúpen tras las generales. Igual no se limitan a la capital. Este punto habrá de quedar muy claro. Para hacerlo cuentan con decidido apoyo mediático, pero todavía es la ciudadanía quien vota.

 Entretanto, la locura parece haber impregnado a la izquierda, presa de una actividad febril. Está reeditando con creces sus viejas equivocaciones, egos, odios, descalificaciones, empecinamiento en el error. Sin darse cuenta de que la sociedad ha cambiado y que ya no le conmueven ni los “abajofirmantes”.  Es otra, condicionada por sus propias sensaciones de atropello y por una propaganda muy intencionada y la disuasión de los valores. Hay quien se preocupa por ellos. Existen personas luchando por los ciudadanos, numerosas, por mucho que ensucien su trabajo.

Pablo Iglesias y Podemos han cometido fallos. Como los demás. Pero se diría que la nueva unidad de la izquierda se basa en apear, precisamente, a Pablo Iglesias que -con la frialdad de la evidencia- es quien canalizó el malestar social. Otros no lo lograron. El rival no es él, ni Podemos. Es el PP y cuanto conlleva, son los verdugos de Grecia, los motores de la desigualdad. Abochorna ver cuantas fuerzas empujan a su favor, para que nada cambie.

La izquierda exquisita de siempre, la que, dentro de IU, la dinamitó y perdió todos los dientes en sus batallas internas no desaprovecha ocasión de meter palos en  la rueda de Iglesias, a ver si acaba de bruces en el suelo como el dios de la vieja izquierda manda. La que vio perder varios trenes, numerosas bicicletas y todos los dentistas. Si la confluencia sería deseable, se produce en un escenario de heridas abiertas y egos desbordados.

El escenario es inquietante por todo ello. La teoría da un mensaje claro: lo primero es el bien la ciudadanía, aparcando vanidades y verborreas varias. Y revisar esas listas en las que se cuelan los expertos en el trepe y el trinque, amén de alguna bajeza más.  Tanto en Cataluña –que ofrece inauditos compañeros de viaje- como en España. Ver si es posible una confluencia pero sobre todo provocar un cambio real.  Y sin perder el horizonte. La práctica es otra: que mejor es el suelo y sus cloacas que asaltar el cielo.

Un Agosto para superar la irracionalidad…  y el asco. Lo cierto es que este país disuade. Hay tiempo, ya poco, para enmendar. Pero lo hay.

*Publicado en eldiario.es

Construyendo, destruyendo, construyendo mundos

“Los edificios expresan orgullo, ira, ignorancia, amor, todo lo que los humanos son capaces de expresar”.  Lo dice el fotógrafo alemán Thomas Struth, uno de los 18 que ha reunido una exposición excepcional que se presenta en el Museo ICO de Madrid: Construyendo mundos. Fotografía y arquitectura en la era moderna. Es un recorrido de 100 años a través de 250 fotografías realizadas por esos 18 artistas, acreditados entre los mejores.

No sé si los edificios expresan todo lo que afirma Struth pero sí que terminan definiendo a las sociedades que habitan las ciudades en las que se levantan. De forma contundente.

Berenice Abbott, otra de las pioneras de la fotografía,  abre el recorrido mostrando el Nueva York exultante y glamuroso de los tempranos años 30 del siglo XX cuando todavía no le llegaba el fantasma de la Gran Depresión.  Y, sin duda, el de los brutales contrastes que atrapan ayer, hoy y siempre,  el nacimiento de los rascacielos que irían fijando el skyline para configurar la arquitectura genuina del siglo XX.

Berenice Abbot. Brodway

Berenice Abbot. Brodway

Walker Evans precisamente se encargaría de llevarnos a ese amargo fantasma que sacudió América y el mundo tras el crack del 29. Y que plasma casi de forma documental. Fue el primer fotógrafo que expuso en el MOMA de Nueva York.

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Tras la Guerra, se produce una explosión de optimismo en la fotografía nos dicen y se evidencia en el color de las obras.  Sin embargo también se advierte que, muy tocado, los mundos volvieron a reconstruirse como se intenta hacer una y otra vez. Y que, cuando se puede, se ponen ganas y empeño en la tarea.

Hay un recorrido emocional de la exposición. Rememorando paisajes conocidos personalmente o en el cine. Unos años 70 que fueron de mirar y tirar hacia adelante. De esa época y algo posterior es la Italia de fuera de los catálogos del turismo que fotografió Luigi Ghirri.

Luigi Ghirri

Luigi Ghirri

Vuelvo a Thomas Struth, a sus panorámicas profundas que impulsan la búsqueda del horizonte.

Thomas Struth. Londres. 1977

Thomas Struth. Londres. 1977

Iremos avanzando en el tiempo, en la búsqueda de contenidos, enfoques, técnicas y creatividad, para ir hacia otros mundos. Dice el suráfricano Guy Tillin que no retrata “las historias fracasadas de los estados coloniales africanos” sino “un recorrido por las avenidas de los sueños”. Es lo que el arte logra. Con la realidad.  Catálogo de ruinas que se transforma en edificios, en lucha, en hechos.

Guy Tillin. Beira. Monzambique

Guy Tillin. Beira. Monzambique

Impresionante la serie de Iwan Baan sobre “Torre David”, el iba a ser el Centro Financiero de Caracas, Venezuela, y que se quedó en monumento al fracaso cuando en 1994 se produce la crisis bancaria.  Bajo mandato de Rafael Caldera y en herencia de sus predecesores, el país asiste al ya clásico derrumbe por insolvencia de los bancos y al apoyo económico del gobierno que ahonda la miseria de los ciudadanos. “Torre David” sería posteriormente “okupada”,  hasta convertirse en la gran favela vertical de Latinoamérica como ha sido llamada. Leo que la desalojan de vez en cuando.

Iwan Baam. Torre David. Venezuela

Iwan Baam. Torre David. Venezuela

Y ahí seguimos construyendo, destruyendo y volviendo a construir. El nigeriano Simon Norfolk nos acerca a las ruinas fotografiadas con crítica y con amor, con extraordinaria belleza. Esto quedó del “Palacio de cultura” de Kabul durante la ocupación soviética de Afganistán. El país al que unos y otros no dejan madurar por su importancia estratégica.

Simon Norfolk. Palacio de cultura. Kabul.

Simon Norfolk. Palacio de cultura. Kabul.

Nadav Kander ocupa la portada del catálogo. Un picnic dominical en China. Con aires de impresionismo francés. Mundos que se abren paso, que vuelven atrás y se proyectan al futuro.

Nadav Kander. Sunday Picnic.

Nadav Kander. Sunday Picnic.

Mucho más en la exposición. La casa, segunda piel; la ciudad, tercera. Y los humanos a la intemperie buscando caminos. Que sean por las avenidas de los sueños…

*Museo ICO. c/ Zorrilla, 3. Madrid. Hasta el 6 de Septiembre.

Por dar un empleo de los que crea el PP a los voceros a su servicio

Es un clásico, la prensa -con algunos matices y excepciones- echa las campanas al vuelo porque se ha creado empleo y la EPA registra un descenso -“histórico”- que nos deja “solo” con el 22,37% de paro.  Han sido 412.200 ocupados más, de los cuales, la mayoría, 307.600, han tenido un contrato temporal. Más datos en eldiario.es que informa equilibradamente del tema. Porque es cierto que es el mayor aumento desde 2005 pero hay que definir a qué llamamos empleo e incluir las variables que condicionan el dato. Y contar, desde luego, que en los tres primeros años de Rajoy se perdieron más de un millón de empleos.

La EPA del tercer trimestre, última de Zapatero, situaba el paro en el 21,52%. Y ni siquiera con las nuevas matemáticas electorales del PP, 22,37% es menos que 21,52%.

epa2011

Y eso sin contar la fuerte emigración registrada en virtud de lo que la ministra del ramo llamó la movilidad exterior.

3 años destruir empleo para empeza a crearlo porque alguien trendrá finalmente que hacer las cosas. Pero ¿en qué condiciones? Lo que Rajoy ha conseguido con los nuevos contratos que se establecen es un trabajo peor pagado y que no ofrece seguridades. Se han limitado también los derechos.

Los beneficiarios del PP dicen que “no estamos contentos con nada”. Las cifras del aumento brutal de la desigualdad en España desde que gobierna Rajoy son unánimes, de todas las fuentes. Lideramos ese incremento de la desigualdad, a veces a la par con algún otro desgraciado. Y lo cuenta hasta la prensa internacional. La misma que alaba  las cuentas macroecómicas que Rajoy brinda al capitalismo y que sirven a los españoles en bandeja. Y especifica menos el más del billón de euros de Deuda Pública en la que nos ha metido, con otra subida de récord.

deudapublica.infolibre.jpg.

Y que la Deuda es el mecanismo que esta gente emplea para atar por donde más duele a los ciudadanos, como hemos visto en Grecia. Por algo habrá sido que el día que el amigo Draghi le cerró el grifo a los helenos para crear el corralito, apoyara -de nuevo- a la España de Rajoy.

A muchos ciudadanos todo esto le suena a cantos celestiales. Mucho más a quienes son capaces de negar la evidencia de que se está gobernando para una minoría a costa de la mayoría: por eso aumenta la desigualdad. Una bomba de relojería para el futuro, por cierto. En una de las recopilaciones de Radiocable.com destacaba el periodico conservador francés Le Figaró cómo una mayor equidad nos ayudó a crecer  y el daño que causa revertir esa tendencia: la desigualdad, en una palabra.

lefigaro.desigualdad

Pero a un gran número de individuos todo esto les da igual. Interiorizaron aquello de Goytisolo:  “la tierra toda el sol y el mar son para aquellos que han sabido sentarse sobre los demás”. Es lo que les decían su abuelito y su papá a todos estos.

Hace unos día salió la noticia de que andaban pagando poco más de 5 euros la hora por la vendimia en Aragón. A pleno sol de #plagadecalor. Un trabajo para cimentar una vida, comprarse casa, tener familia ¿no?

Por eso creo que lo más oportuno será pedir que los voceros al servicio del PP logren uno de esos contratos por los que tanto se congratulan: Parcial, temporal y miserablemente remunerado, que lo experimenten en carne propia. Empiezo a pensar que será la única manera de que la sociedad se entere de lo que le atañe.

Aunque realmente, medios para informarse hay. El que no sabe es porque no quiere.

Europa: en qué manos estamos

Eurogrupo con Wolfgang Schaeuble, ministro alemán de finanzas en el centro

Eurogrupo con Wolfgang Schaeuble, ministro alemán de finanzas en el centro

Cuesta creer que pueda darse un cúmulo de mecanismos capaces de suscribir el escandaloso pacto de la UE con Grecia. Y que Europa, sus instituciones, medios y ciudadanos puedan seguir su marcha como si nada hubiera pasado. Cuando lo ocurrido lo cambia todo y nos sitúa en un escenario en el que sólidos valores se resquebrajan. El suelo de la democracia se hunde bajo nuestros pies. Y queda patente la ineficacia demostrada y la dudosa calidad de unos líderes a los que una persona sensata no dejaría ni al cuidado de una olla en el fuego.

El hecho definitivo es que Alemania propuso endurecer las condiciones del rescate a Grecia solo porque el gobierno de Tsipras había decidido consultar a sus ciudadanos sobre recortes que les afectaban y encima osaron votar No. Y que el resto de los países secundaron la voluntad alemana, pese a que nadie creía que la elegida fuera la solución. Y pasando por alto lo injusto de la medida.

La idea parte de Wolfgang Schäuble, el estricto ministro de finanzas democristiano alemán.  Cada vez se ve más claro que ofreció a Tsipras unas condiciones inasumibles para que se fuera del euro como defiende, pese a que ahora lo niegue. Dado que el club no prevé la expulsión de un socio, se le acribilla para que tome por sí mismo la decisión de irse. Es preciso insistir: los requisitos son mucho más duros que los rechazados por Syriza y no tiene lógica alguna, entra en otro terreno.

Los líderes europeos, de nuestros respectivos países, van y “toman la decisión por consenso” dice Schäuble. Y es cierto que fue así. De Guindos andaba presionando a ver qué había “de lo suyo” para presidir el Eurogrupo, incluso al Ministro de economía griego, recién estrenado y con un duro entuerto que resolver. Los demás llevaban muchas horas de reunión, había que acabar. Así se toman las decisiones sobre la vida de las personas en esta Unión Europea.  Estaban reduciendo las miserables pensiones de los jubilados griegos, elevando los precios al pasar el IVA del 13% al 23% en un país depauperado o agudizando la precariedad de sus servicios que –como en el caso de la sanidad-  tiene víctimas palpables. Mandando vender lo poco que ya queda del patrimonio griego. Pero eran muchas horas de reunión y lo que plantea Alemania es incuestionable. Desde su Olimpo, aprietan el botón y a casa.

Las diferencias evidenciadas entre Schäuble y Merkel pueden indicar la rebelión de un Ministro de Finanzas –en ascenso de popularidad entre los alemanes- que tomaba decisiones políticas cuando se le exigía un trabajo técnico. Y lo sigue haciendo al culpar –en diatriba con el Nobel Paul Krugman al que como todo prepotente neoliberal menosprecia- al actual gobierno griego de los problemas de su país. Se atreve a decir que “hace medio año Grecia se estaba preparando para salir a los mercados de capital, hoy está arruinada”. Olvida mencionar que su candidato, Samarás, se había comprometido a más recortes para la población. Si se destina la mayor parte de los recursos al pago a los bancos –ése es el fin- se sale a los mercados y a la plaza pública y a alta mar si se tercia. Es lo que está haciendo Rajoy, andamos en la primera fase: acumulación de deuda y recortes. Draghi entretanto realiza su papel –político- cortando el grifo a Grecia y apoyando a países como España en el mismo día.

A Tsipras lo acorralaron, no le permitían ni irse y tenía antes que aceptar el menú preparado por el cónclave. No debió hacerlo, bajo ningún concepto. Debió volver a salir a denunciar cómo se las gasta esta UE. En el Parlamento griego después, no fue el pueblo quien votó  aceptar la claudicación, el pueblo griego hacía dicho No a las duras condiciones de Bruselas ¿cómo iba a querer redoblarlas acompañadas de fuertes dosis de humillación y venganza… de irracionalidad como fondo? Es muy probable que Tsipras salga del gobierno más pronto que tarde. Pero nada cambiará para los griegos si no es a peor.

Lo terrible, pues, es cómo llegaron a esas decisiones y quiénes lo hicieron. Con qué soberbia y falta de humanidad. Con qué desconcierto y frivolidad. De nuevo nos situamos ante ese engendro que ha creado la UE. Se diría que a Juncker, como antes a Barroso, los tienen como representación y para gestionar sus cosas, pero la Comisión, el gobierno, no posee suficiente poder. Aún otorgan otra presidencia semestral por países. Luxemburgo la ostenta ahora, heredada de Letonia. No pintan nada pero queda muy decorativo y “plural”. Los que mandan son los jefes de Estado y de Gobierno, es decir el Consejo Europeo. Y no por igual, prima lo que dice Alemania y la jerarquía va en degradación hasta llegar a la irrelevancia de varios países –muy en precario ahora la de España-. En la práctica el trabajo lo elabora el Eurogrupo –los ministros de Economía y Finanzas-, un órgano “informal” de inaudito poder decisorio. Ahí Schäuble ha tomado el mando. Deberían explicitar que votar a Rajoy, por ejemplo, es votar a Schäuble y a Merkel. Votar a Rajoy… y a muchos otros.

Técnicos del FMI afirman que este nuevo rescate no funcionará. Cualquier economista o político sensato e independiente lo sabe y lo dice. Pero ya se ha creado la cortina de humo, lacra de nuestro tiempo, en el que editoriales y tertulias, periodistas llamados a crear opinión, defienden la bondad de este pacto ominoso. Ya se ha olvidado el disparatado endurecimiento de las condiciones, como castigo o listón a elevar para resultar intolerable. Es igual, hacen sus cábalas y pronósticos. Al margen de la realidad. En defensa de sus intereses políticos. No hay más que mirar los resultados: el yugo de la austeridad alemana no ha funcionado, cada día son mayores sus destrozos, hasta el norte europeo está tocado como explica Paul Krugman. Pero todo forma parte de lo mismo, hasta nuestros más diminutos asuntos locales están contaminados de esa inmundicia. Las personas reales no importan. No importa su dolor y frustración que es lo único que se va a sacar de esto, al margen de dar satisfacción a la soberbia alemana.

Creíamos pasados los tiempos de las aristocracias absolutistas, del poder omnímodo y arbitrario que ha dominado la humanidad durante siglos. Todos estos delegados –son eso- responden sin embargo a un principio democrático de  sufragio universal. No puede estar pasando lo que vemos y sufrimos. No podemos consentirlo. Es intolerable sentenciar y redoblar la pena por haber invocado la democracia. ¿Qué nos espera con esta gente, con toda ella en Europa y en nuestros países? ¿Qué más serán capaces de hacer? Millones de ciudadanos nos encontramos en estas manos  cuando menos irresponsables. Alguien de todos ellos debería salir y deshacer el fiasco. Y ya tarda.

*Publicado en eldiario.es

La Web de Carmena y otras hipocresías del periodismo oficial español

carmena,boyero

La columna la firma en El País el crítico cinematográfico Carlos Boyero. El mismo periódico que hoy da certificados de radicalidad y “centralidad” y que nos lleva a diario de zozobra en zozobra a quienes un día lo admiramos como ejemplo. Al ABC lo tenemos lanzando portadas de esta guisa, en total impunidad.

abc.derrocar

Su director es opinante fijo en RTVE.

Su colega Marhuenda no sale tampoco de las tertulias de opinión.

De esta guisa vienen hoy los principales diarios escritos:

kiosko.19dejulio

Y sin embargo la bronca de la semana es que el Ayuntamiento de Madrid ha creado una web para desmentir noticias que considera falsas, aportando pruebas que las rebatan. En privado, periodistas serios no ven objección alguna, de hecho esas páginas existen en varios países y organismos, hasta la UE dispone de una. Lo que ocurre es que públicamente se manifiestan menos. Miguel Ángel Aguilar sí, preguntaba a las Asociaciones de Periodistas su opinión sobre RTVE.

Y es que tanto la FAPE, Federación de Asociaciones de la Prensa de España, como la APM de Madrid han cargado a fondo contra “la Web de Carmena”. Le ven “un halo de censura”   al igual que toda la caspa que publica -no confundamos con periodismo todo lo que se publica-. Listas negras de periodistas, dicen. ¿De periodistas? pregunto yo. De mentirosos, manipuladores y partidistas igual cuadraba más. El asunto es tratado hasta haciendo gracietas por ese otro sector de la banalidad que también se ha insertado en nuestra profesión.

“El papel del periodista es ejercer ese contrapoder imprescindible en la sociedad y que garantiza a la ciudadanía el derecho a recibir información libre”, declara Elsa González presidenta de la FAPE. Exacto, ese debería ser el papel aunque no parece serlo mucho últimamente sino todo lo contrario. Contrapoder dice.

larazon_reconquista

¿Y el PP? El PP ha salido en tromba. Con esa gran adalid de la libertad de expresión que es Esperanza Aguirre o con sus portavoces Hernando y Casado. Esto es propio de “regímenes totalitarios”, dicen. Con un par.

Como digo, son pocos los periodistas que se manifiestan públicamente -y es bien sintomático del clima que vivimos- acerca del ataque político a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid… mientras le aguante el cuerpo ante el acoso sistemático de la prensa “independiente”. Que una cosa es crítica al poder -consustancial al periodismo- y otra esta locura.

Escuchaba a un periodista argumentar que la web no tiene espacio para comentarios que rebatan lo expuesto. Lo decía en una radio. Pues ahí tienes tu altavoz, en tu radio, como otros en sus periodicos y televisiones. Un total despropósito. En unos casos por simple corporativismo, en otras con bastante peor intención. Es de locos pensar que el periodismo puede publicar informaciones falsas y que haya que aguantarse. O utilizar, como decía la presidenta de la APM los mecanismos que ya existen. Sí, quizás la publicación en página impar y abajo de una nota tras meses de dilación.

Juan Tortosa se muestra enfurecido en su blog de Público y en Twitter. En particular con esas asociaciones de periodistas tan discretas criticando al poder o al periodismo manipulador. Tantas fotos y actitudes lo demuestran…

Juan Tortosa en Público

Juan Tortosa en Público

Infolibre trae hoy una jugosa información sobre La red de “periódicos fantasma” de la trama Púnica vinculada esencialmente a ayuntamientos del PP y al del PSOE de Parla (Madrid) y en el que está implicado -y en prisión- el que fuera número 2 de Aguirre y tertuliano de pro, Francisco Granados. Hay gente  “trabajando” en las redes a favor de políticos.

punica.red

Comunidad Valenciana, Madrid, León y Murcia, “cuando el alcalde pagaba 2.000 euros tenía derecho a un redactor” que, por entre 200 y 400 euros al mes, le manipulaba una información negativa o le creaba otras que la contrarrestaran.  Pero la red tenía, según la información de Infolibre, más clientes de postín.

punica.infolibre.fragmento

¿Dónde están la FAPE y la APM para comentar todo esto? Es de gran entidad, dado que se disfrazaban o se inventaban los hechos.

La verdad, lo confieso, es que he pensado otra cosa al leerlo: que poca falta hacía pagar para lavar la cara de los políticos amigos o cargarse a los enemigos, a la vista de lo que se está publicando ampliamente. Es así de triste.

También he meditado si realmente merece la pena siquiera denunciarlo. Todo seguirá igual. Mecanismos de disuasión, borrado y olvido. Hay gente ahora mismo, en festivo y en verano de ola de calor cobrando por eso. Una miseria o mucho más. Pensemos que sí, pensemos en cuando el periodismo, la información, han logrado y logran aportar datos a la sociedad para contribuir a un criterio más sólido.

Cautiva y desarmada la Grecia social, prosigue la campaña

eurogrupo.descojonados,com

Estamos asistiendo a la decidida voluntad de derrocar con ensañamiento a un país europeo, Grecia –o con más propiedad a su gobierno inconveniente a intereses económicos muy precisos–, sin que la ciudadanía afectada parezca ser consciente de a qué se enfrenta. Ocurre en nuestro nombre, ante nuestros ojos y a plena luz del día.

Dentro de 20 años, los hipócritas habituales llorarán sus lágrimas de cocodrilo por Grecia como hoy lo hacen por Srebrenica, o por cada atropello que históricamente propiciaron o no quisieron evitar. La Comunidad Internacional posee una habilidad pasmosa para inhibirse de asuntos cruciales. Lo asombroso es que ciudadanos decentes presencien la ejecución de Grecia que no será inocua para ninguno. La UE puede saltar en pedazos por esa obcecación alemana –secundada en realidad por todos sus colegas– de hacer ostentación de su poder indiscutido. Lo dicen hasta personas de la talla del Nobel Paul Krugman: el proyecto europeo está prácticamente muerto. Añadamos que Europa está volviendo a permitir que anide y crezca la ultraderecha en su seno –para eso el mando no plantea problemas–. El Reino Unido planea hacer vida por su cuenta.

No bastaba con aniquilar a Grecia, además había que humillarla porque había osado consultar a sus ciudadanos las leoninas medidas que el Eurogrupo le planteaba. Esa crueldad, esa irracionalidad, augura muy malos tiempos para Europa. A Grecia sola, ese diminuto 2% del PIB europeo, quizás la hubieran perdonado en su día tras darle su cuota de ostensible humillación, pero es la punta de lanza del malestar social que la codicia desbocada ha creado. Del colapso social en realidad, que brota en distintos puntos de los pueblos más castigados. España, “demasiado grande para caer” en cabeza. Hay que sacrificar a Grecia, ya lo dijeron, para salvar a España. O al PP. Al proyecto que representa y se ve quieren defender por encima de todo.

Una Unión Europea dispuesta a echar o asfixiar más aún a un país porque sus gobernantes actuales no querían secundar los planes de negocio que encontraron tan buen eco en sus predecesores. No importa la tragedia humana causada por la que claman personas y  medios con un mínimo de ética. Ni el saber, como ya sabe quien quiera enterarse, que la mayor parte de lo que llaman rescate va a los bancos -especialmente los extranjeros-, y que han sido los grandes emporios financieros los que han llevado esta presunta negociación que, lejos de ceder, apretó las clavijas en son de tiranía. Varufakis aclaraba este lunes en su blog que Grecia no tenía ninguna posibilidad, que se lo dijo el propio Schäuble, el ministro alemán de finanzas.

Lo esencial es el castigo encarnizado, la venganza. Nadie tose al dinero que hoy acaudilla la eterna Alemania y sus lugartenientes varios. Las deudas no se perdonan –como sí se hizo con la propia Alemania tras la segunda guerra que desencadenó y perdió–. Ni se aplazan si ponen en peligro la ortodoxia neoliberal o, simplemente, el lucro bien dirigido. Podría estudiarse si de una vez se aparta a Tsipras de un puntapié y se pone a un tecnócrata o político fiel.

Y allí han ido a darle a Tsipras las dos tazas que reclama la prepotencia alemana, por no haber querida una. Todos. Con Hollande, el presidente francés, de poli bueno para convencer al griego, que viene a demostrar en qué ha quedado la socialdemocracia europea. Y los medios y comentaristas que pretenden justificar el atropello de suprimirle a un país miembro de la UE su soberanía y poner en venta todos sus activos, aumentar la precariedad de los ciudadanos,  por haber querido paliar la crisis humanitaria que gobiernos anteriores causaron. Es más importante que los acreedores, los bancos, cobren a pesar de los privilegios que les otorgan  los gobiernos en un juego de manifiesto desequilibrio. No todos los medios, algunos de los más importantes periódicos de Europa se muestran alarmados de la dureza empleada, de la sinrazón. Grecia podía pagar negociando el aplazamiento de la deuda y utilizando la pausa para crecer, pero eso no se quería en absoluto. Esta crisis ha servido para aclarar muchos papeles y saber de qué lado está  cada uno. Los gobernantes europeos todos con la intransigencia alemana. Sin discutirle la inquina utilizada.

Vivimos en un colapso social y democrático. Con sus consiguientes oportunidades de cambio pero habrá que ganarlas cada vez con más esfuerzo. No más llantos ni justificaciones hipócritas. Con esta UE que secunda la locura que estamos presenciando, no se puede contar.  Y parece que esta vez no vendrán los aliados a liberarnos. Hoy tienen a Grecia caminando por el tablón hacia el agua, a punta de espada y con las manos atadas, pero detrás vamos unos cuantos más. La democracia es un bote pinchado de difícil pronóstico. Aún quedan millones de ciudadanos para remar. Hablamos de supervivencia.

Periodismo: cómplice del poder o al servicio de la sociedad

Es una constante: las grandes tribulaciones que está padeciendo la sociedad remiten una y otra vez al papel de los medios que en muchas ocasiones se convierten en instrumentos de manipulación masiva, y no de información. Creo que en todos mis últimos libros o capítulos de libros he llamado la atención sobre ello.

Cuando se estudie el tenebroso periodo que estamos viviendo, se verá el papel decisivo que los medios de comunicación tuvieron en la consolidación de un sistema que cada día añade mayores injusticias y mayor corrupción de sus ejecutores, en endulzar la estafa para hacerla tragar. (ReaccionaDos 2015) Porque es cierto que la gran diferencia con otras épocas de la historia es que ahora la comunicación es global y puede lanzar mensajes idénticos como bombas expansivas.

Maruja Torres en su artículo de este jueves para eldiario.es se fija también en este hecho. Se diría que el asalto neoliberal disparó la táctica. Se lanzaron al abordaje, sin dar ni tiempo a respirar tras la caída del Muro de Berlín dado que el Consenso de Washington se promulgó el mismo mes de Noviembre de 1989.

Esto dice Maruja Torres:

He tardado en leer al joven y emblemático periodista de izquierdas británico Owen Jones, y al principio de su segundo libro, El Establishment, la casta al desnudo, cuenta por qué se produjo el éxito del thatcherismo, de qué modo trabajaron las fuerzas conservadoras para recuperar un poder que creían haber perdido a partir de una posguerra en la que se abrió mano a los derechos de las clases consideradas como inferiores. La idea de que la revolución conservadora era inevitable, y de que también lo era poner en su sitio a sindicatos y trabajadores para asegurar el bienestar del país, fue penetrando la malla social gracias al trabajo de numerosos think tank de derechas y a un montón de dinero que fue invertido en colocar en puestos clave de los organismos de manipulación de masas a jóvenes despiadados y ambiciosos. Fue una operación lenta pero brutalmente eficaz que condujo a la desregulación de los mercados y la corrupción que finalmente ha sido descubierta en todos los países que se entregaron al neoliberalismo inaugurado oficialmente por Thatcher y su compinche Reagan: incluido el nuestro. Leed el libro, si no lo habéis hecho ya, vale la pena.

Recalquemos: “un montón de dinero que fue invertido en colocar en puestos clave de los organismos de manipulación de masas a jóvenes despiadados y ambiciosos”. Y coló, cómo no iba a hacerlo.

La ejecución de Grecia como castigo ejemplar a navegantes que pretendan intentar otra cosa, una política para la ciudadanía, nos ha vuelto a mostrar a qué extremos puede llegar el poder para defender su… negocio. Se obliga a comprar armamento a Alemania, se cortan pensiones, sí o sí, y encima se les humilla con recochineo. Como no haría un animal, sino un ser de los que caminan a dos patas.

grecia.eurogrupo.Dijsselbloem

Lo de Grecia es un escándalo. Tanto políticamente como en su tratamiento informativo. Acudo ahora a Íñigo Sáenz de Ugarte  que comienza así su, de nuevo, excelente artículo.

Primero, fueron los líderes de la eurozona en la noche del martes y a partir de ahora serán los demás los que señalen con el dedo a Grecia y a su Gobierno. No se toma una decisión de consecuencias tan dramáticas e imprevisibles como la expulsión de un país de la eurozona sin preocuparse antes de que no aparezcan tus huellas dactilares en la escena del crimen y de armar un relato en el que las culpas vayan dirigidas a la víctima.

Finalmente os remito al economista Juan Torres López que, mira por dónde no es llamado prácticamente nunca a las pizarras del espectáculo informativo. De su documentada reflexión ( La Europa totalitaria en evidencia) destaco estas ideas:

 Al pueblo heleno no le van a perdonar que haya tirado de la manta para poner en evidencia a la Europa totalitaria que con palabrería vacía gobierna en contra de lo que quiere la mayoría de los europeos.

Las autoridades europeas y los economistas que defienden las políticas que se vienen imponiendo en Europa en los últimos años se empeñan en presentar las cosas como resultado de una disyuntiva: o se hace lo que dicen ellos, o vendrá el caos. Basta oírlos día a día en los medios de comunicación, donde aparecen sin descanso.

Por un lado, se presentan ellos y sus propuestas sensatas y cargadas siempre de una lógica que a primera vista suena como indiscutible: hay que moderar los salarios y eliminar derechos laborales —aunque a esto lo llaman flexibilizar— para que se creen puestos de trabajo, hay que reducir los gastos del Estado en servicios públicos o en pensiones porque suponen una carga que no nos podemos permitir, los impuestos son innecesarios y es mejor bajarlos, hay que privatizar las empresas y servicios públicos porque los privados funcionan mejor y todo eso es todavía más imprescindible ahora porque hemos de reducir la deuda por encima de todo… En ese bando están Merkel o Rajoy y los economistas que los acompañan con su fundamentalismo ideológico para justificar estas medidas que a la postre solo están beneficiando a las grandes empresas y patrimonios. En el otro lado estamos todos los demás, los que no sabemos nada —según dicen—, los que solo vamos a traer el caos y la pobreza, los que con nuestras propuestas haremos que salgan capitales a montones, los que arruinaremos a los pensionistas y haremos que el paro se multiplique. Ahí están ahora, Syriza o Varoufakis.

Da igual que junto a estos últimos se encuentren premios Nobel de Economía como Krugman o Stiglitz y muchos más como ellos, de primera fila y de valía reconocida desde hace años en las instituciones académicas más rigurosas del mundo. Da igual que los datos demuestren sin ningún tipo de dudas lo que es evidente: que quienes dicen que no saben nada han sido los que supieron predecir lo que ocurrió, mientras que quienes han producido una crisis gigantesca, millones de desempleados, quiebras bancarias, huida de capitales, destrucción de cientos de miles de empresas, la ruina de pensionistas y de millones de familias son los que ahora se presentan como los únicos sabios capaces de solucionar los problemas que tenemos. Y da igual que las hemerotecas demuestren sin lugar a dudas que todos ellos se equivocaron, que negaron la crisis o dijeron que sería pasajera o sin importancia, y que no supieron prever lo que iba a suceder. Ahora, los que más erraron en sus predicciones se empeñan en decirnos que saben lo que hay que hacer para afrontar con éxito el futuro”.

Sí, da igual. Porque siempre habrá una “noticia” o tertuliano que siembra la duda, o que entretenga lo suficiente para distraer la atención. Un político, como el nuevo portavoz del PP, que utilice una información de atracos en Grecia durante el gobierno de Samarás para decir que Syriza es un caos y que donde esté su partido no hay color. Y no se puede competir. Ni ya desde las redes sociales apenas.

Ando hablando con algunos compañeros de RTVE. Estamos preocupados por la salud de un gran realizador y la charla se va a otras inquietudes. Convenimos que nunca la televisión pública estatal ha vivido una etapa peor. Nunca. Porque durante toda su trayectoria hubo profesionales que no se conformaron. Informe Semanal nació en 1974. Vivo aún Franco. Yendo siempre un poco más allá de lo admitido por la censura. El esperpento que hoy se sigue emitiendo con el mismo nombre da idea de lo que estamos hablando.

Es cierto que ahora las empresas periodísticas, quebradas o en el borde del precipicio por sus muchos errores (empresariales y de los otros), parecen un téntaculo más del poder, de ese poder que está aprisionando a los ciudadanos ya hasta sin disimulos. También resulta evidente que en ese maravilloso mundo que nos vendieron desde Thatcher, el paro se ha agudizado. Y que comer es una necesidad perentoria, incluso para los pensionistas griegos hoy sacrificados. Este gobierno que aspira a repetir y que contará con medios de “información” que le ayuden a conseguirlo nos ha atizado hasta leyes y códigos mordaza. Pero sí se puede. Que nadie crea que no entrañaba riesgos informar en tiempos pasados. Siempre ocurre en mayor o menor medida. Es que el periodismo es, entre otras cosas, informar de lo que el poder no quiere que se sepa. Y por algo no quiere.

Se ven portadas, editoriales, titulares que sonrojan. Se escuchan y se ven auténticas barbaridades sembradas para hacer un daño devastador. Y luego hasta les quitan a algunos el plato de lentejas por el que se han vendido. Les he visto bajar la cerviz y besarles los pies  y… salir luego despedidos en un ERE. De los de una mano delante y otra detrás, los duros.

Siempre se puede ir más allá. Hay que elegir, ésa es la clave. Entre ser cómplices de un poder cuyas acciones avergüenzan a poco que se tenga un atisbo de ética, o informar verazmente como servicio a la sociedad. Todos nos jugamos mucho en ello. Otro periodismo, el periodismo en realidad, asiste a un momento brillante en Internet, eso es cierto. Los caminos existen. Y quien quiera puede saber lo que ocurre.

Pero la auténtica disyuntiva es por qué camino opta el periodista o el lector: manipular o informar. A quién sirve, a la codicia y sus trampas o a la verdad.

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Grecia arranca las máscaras de la UE

El  resultado del referéndum griego ha sido el triunfo rotundo e indiscutible de la dignidad de un pueblo. Y aún puede añadir otro decisivo logro: ha despojado a la política actual y, en particular, a la Unión Europea de todas las caretas en las se envuelven. Aunque disimulen, muestran ostensibles sus vergüenzas al aire. Y es el objetivo más perentorio sobre el que actuar.

Antes y después de la consulta a los ciudadanos griegos, propuesta por el gobierno de Syriza, hemos asistido a un cúmulo de desafueros.  Les sobran las urnas, no entran en sus objetivos empresariales. Lo han declarado por activa y por pasiva.  En cabeza, los socialdemócratas alemanes Martin Schulz y Sigmar Gabriel. El primero, ascendido a Presidente del Parlamento europeo, ha llegado a declararse partidario de colocar a un gobierno tecnócrata, otra vez, y en gesto manu militare. El segundo, mano derecha de Merkel en el gobierno, afirmó tras conocer el No de los griegos que implicaba la ruptura de todos los puentes de Tsipras con el resto.  Desafío, chantaje, los políticos se han empleado a fondo. También en España. Desde el fosilizado ex presidente Aznar a la ministra de Agricultura. Desde un Zapatero que justifica su patética cesión por “ayudar a Grecia”, al actual presidente que pide no “ceder” ante Syriza. Pensando como siempre en sus propios objetivos políticos.

Sumemos a unos medios de comunicación oficiales que llaman a los ciudadanos de un país a “derrotar a su gobierno”, como hizo El País, o que se ríen públicamente del presidente de Grecia como la enviada especial de TVE, una tal Susana Burgos, contratada para la redacción paralela que ha desplazado a los auténticos profesionales. Varios diarios, aún siguen vomitando su rabia y servilismo desde las portadas.

Sobraban las razones para no aceptar un nuevo hachazo de los acreedores a Grecia. A esa Grecia, quebrada y corrupta, que forjó y sostuvo el sistema. Basten unos pocos datos de las exigencias requeridas: bajar aún más unas pensiones de 600 euros en su mayoría, subir el IVA, no incrementar  los impuestos a las empresas con más de medio millón de euros de beneficio y olvidarse de los convenios colectivos que Syriza quería recuperar (Conservadores y PASOK habían aceptado su supresión). Este último punto resume, en mi opinión, la clave ideológica de los acreedores. En un país con una grave crisis social desde que se iniciaron los rescates -con la errática directriz merkeliana de la austeridad-, pocos remilgos tendrán los asalariados en aceptar cualquier condición. Exigir su desprotección firmada es tratarlos como los rehenes de un secuestro. A los ciudadanos, por los errores de sus bancos y sus políticos. ·

Esto es ideología, es despotismo y coacción. Ejercido con dudosa legitimidad. Por ejemplo, solo los alemanes han elegido a Merkel para que rija sus destinos, no el resto de los ciudadanos europeos. Nadie a Lagarde y su FMI que viene a suponer una rueda de cemento al cuello del que cae en sus manos. Tampoco el mando de Draghi nos ha sido consultado, a pesar del currículo que arrastra. Mientras, la UE se diluye en numerosas instituciones prácticamente decorativas, porque quien manda es el Consejo, es decir, los presidentes y jefes de Estado de los países y, para que no se agoten sus señorías, el Eurogrupo. Un organismo “informal”, no constituido, como denunció el propio Varoufakis, que quita trabajo a sus superiores.

Tsipras, Varoufakis , el gobierno de Syriza han dejado su verdad oculta a la intemperie. Con una jugada arriesgada que sin embargo apelaba a la dignidad y a la democracia. El ministro de finanzas ha terminado de descolocar a los autoproclamados dueños y guardianes de las esencias, al dimitir “para facilitar la negociación con los acreedores”. Porque la izquierda tiene proyectos colectivos y no se amarra a las poltronas, ha dicho. Los Rajoy del mundo miran, aterrados, a su silla de poder no vayan a perderla. El retorno a la democracia ha hecho envejecer a la política y al periodismo oficial.  Era el retrato de Dorian Grey escondido en otra habitación, descompuesto por cesiones, trampas, mentiras, injusticias y traiciones.

No nos equivoquemos. Los países no son empresas dedicadas a la obtención de beneficios para sus dueños que parecen ser unos entes a los que llaman Mercados. El logro de ese fin no puede estar por encima de las personas y sus necesidades, como incluso obligaron a firmar a España en el famoso artículo 135. No nos conmueve que baje la bolsa o se frene la pretendida recuperación. Es una falacia. Tenemos a España creciendo, mientras miles de personas se sumen en la pobreza y aumenta obscenamente el porcentaje de ricos. Así funcionan las “recuperaciones” de la religión neoliberal que no admite contestación sino fe ciega. Porque, si miramos fuera, vemos que México crece aún más que España, mientras añade a la desigualdad social, el tener a la mafia sentada en algunas instituciones y el acallar a tiros la disidencia. Desde unos pobres chavales que protestaban, al reciente asesinato de dos periodistas. Incluso podemos dirigir nuestros ojos a China para ver cómo explota su burbuja y pierde la bolsa un 30% en dos semanas. Comentan que no nos intranquilicemos: los grandes prebostes tienen su dinero e inversiones a salvo, “solo” se hunden los pequeños comercios e industrias. O sea, el país, sus ciudadanos. Menos mal.

Su negocio no es el nuestro. Su  club tiene reservado el derecho de admisión y utiliza a menudo como norma la ley del embudo. Su democracia parece una parodia. De representantes, empleados, de la soberanía popular –y no es un radicalismo de ultraizquierda sino que figura en la Constitución española y en todas las democráticas-, han pasado a ser los directores de su empresa. Con sus Consejo de Administración como el Eurogrupo, el banco o la policía.

El FMI y la propia unión europea, entonces CEE, se crearon para erradicar la resolución violenta de los conflictos. Hoy,  vuelve a crecer la ultraderecha cerril que suele aparecer en las grandes crisis económicas, sin que los Amados Líderes de Europa con su FMI de estandarte levanten ni una queja. Pero sí actúan y con inusitada virulencia contra los gobiernos que como el de Syriza se ha propuesto luchar por su gente y que les “desafía” con un referéndum. Las personas son las que ponen en peligro su empresa. La suya, constituida con el  esfuerzo y la vida de todos nosotros.

Habrá que permanecer atentos a cómo digieren el NO griego. A cómo actúan para cortar el “contagio” a España, Portugal, Italia, o a ese olvidado y masacrado Chipre. Cuanto más agudicen la venganza, más deslegitimados quedan. Un día será tal la indignidad que el Dorian Grey podrido saltará a las portadas de sus diarios y a las pantallas de sus televisiones. Porque, si no es así, la auténtica tragedia contra la ciudadanía se habrá consumado.

*Publicado en eldiario.es

Apuntes sobre el No de Grecia

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La foto la ha difundido unos de los jefes de la Agencia Reuters. Angela Merkel estaría entrando de esta guisa a la Cancillería alemana en la mañana de este lunes.

El humoristas Omar lo veía con esta rotundidad.

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La campaña de coacción a los griegos para que aceptaran las condiciones leoninas de Bruselas, sus organismos múltiples y el FMI no tiene precedentes. Las televisiones privadas griegas estuvieron 24 horas diarias apoyando el Sí, sin dar cabida a ningún partidario del No. Periodistas en Atenas llegaron a contar la oferta de una telefónica que daba minutos gratis para el móvil por un sí acreditado. Y sin embargo los griegos perdieron el miedo y dieron un NO atronador.  A veces es que el hartazgo y la rabia se disparan. Para los que  no sepan inglés es lo mismo que dijo la diputada del PP Andrea Fabra a los parados recortados.

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El presidente del Eurogrupo, Jeroen Dijsselbloem, se quedó atónito al ver un resultado tan abultado a favor del NO. Terminan por creerse sus propios deseos.

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Ni Syriza esperaba tanto. Pero se arriesgaron porque algo que hay que hacer cuando el abuso llega a límites desproporcionados. Y es esto lo que se dilucidaba.

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Otros tienen una actitud muy diferente con el poder.  Suele irles muy bien personalmente, saltan de cargo en cargo. Con unos sueldos estupendos.

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Yanis Varoufakis en cambio no parece tener apego al puesto, le importa más el fin a conseguir. Esta mañana nos ha invitado a desayunar con su dimisión. Para facilitar la negociación con los acreedores, ha dicho. Llevará con orgullo su odio, deja como declaración impactante. Porque sí es cierto que no le podían ver. Y se ha apartado. Él mismo ha explicado las razones en su blog.  Argumenta esto sobre todo:

En la izquierda sabemos cómo actuar de forma colectiva sin importar los privilegios del cargo. Apoyaré totalmente al primer ministro Tsipras, al nuevo ministro de Finanzas y a nuestro Gobierno.

El esfuerzo sobrehumano de honrar al valiente pueblo de Grecia y al famoso ‘oxi’ que han trasladado a los demócratas de todo el mundo acaba de comenzar”.

Anoche salió en camiseta a comentar el resultado del referéndum para delicia de los sin corbata. Y hoy se ha ido. En moto. Libre. Le echaremos de menos.

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Aquí siguen empleándose a fondo para que no sé  extienda la epidemia… de democracia. Contaba estos días Ana Cañil  cómo la desigualdad ha venido marchando al galope en Grecia, ahogando toda posible recuperación por esta senda. Esto va a cargo de quienes se venden por un plato de angulas o de lentejas para difundir tanta mentira y para hurtar tanta información.

Así venían hoy los periódicos españoles. Todos los destacados diciendo que los griegos rechazaban Europa, cuando lo que rechazan es la austeridad que les ha ahogado. Y este par de ejemplos extremos. Y habituales.

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Los políticos declaraban sus cosas arrimando el ascua a su sardina.  Hasta Albert Rivera, la gran esperanza de la derecha que se esbafa por momentos, se ha subido al carro con un gran zasca de Pablo Echenique, el lídere de Podemos en Aragón.

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Mucho por andar, se lo pondrán difícil a los griegos. Hablamos de religión. El neoliberalismo lo es. Exige creer en lo que no se ve, porque lo que se ve son los estragos de la austeridad y el beneficio de los elegidos.  Para eso sí funciona.

La UE ha quedado con sus vergüenzas al aire.  La democracia muy mal parada en el conjunto de Europa y renacida en su lugar de origen: Grecia.  Amplío este punto en eldiario.es. Lo publicaré también aquí. Porque tenemos un problema y se llama Europa, con más precisión: el mando actual de Europa y su diseño de lo que es este club.

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La libertad es algo que un día te llega

Lo dice una voz sugerente y candorosa, tipo sombra de Grey, en un anuncio de Loterías y Apuestas del Estado. Y vuela la imaginación paladeando esa grandiosa palabra, libertad, que da sentido al ser humano. Pero enseguida un hombre, con tono prepotente, casi fanfarrón, aclara: “No tenemos sueños baratos”. Y ahí sí lo entendemos todo: la libertad y los sueños –para el PP, que gestiona esa empresa, aún con mayoría pública– son el dinero.

Forma parte de un concepto de la vida basado en la riqueza material que prende en numerosas capas de una sociedad sin valores. El dios calvinista ya situó, recién nacido, al dinero entre las virtudes que llevan al cielo, parece que ahora, en la práctica, también el católico. El que abraza ese poder híbrido, ultraliberal, intervenciionista y extremadamente conservador, que nos atenaza. El que lleva todo el día la libertad en la boca y fulmina a quienes la utilizan.

Es cierto que hay pocas cosas más terribles que carecer de los medios para acceder a las necesidades básicas.  Y que, con estas políticas, cada vez más personas caen en esa bolsa de impotencia. El dinero ayuda al bienestar pero es preciso algo más que dinero para lograrlo. Lo más grave es situarlo como eje y razón de la existencia.

Los sueños “no baratos” de la lotería española pueden llevarte a desayunar en Miami y cenar en las islas Seychelles ¿Y?… Hay una coincidencia plena en que ese placer es efímero, siempre pide más creando insatisfacción y continuas búsquedas.  No resuelve todo lo esperado. Más allá del manido “los ricos también lloran”… Como cada hijo de vecino. Y de que sosiegue más, probablemente, llorar en un hotel de 5 estrellas frente al mar que apeado a palos de tu casa por un desahucio. Algo, esto último, que un Estado social como decía la Constitución es España debería evitar.

La gran falacia es que el dinero da la libertad. Porque exige atesorarlo, mantenerlo y aumentarlo. Y en progresión sin fin. Y ata lo indecible si se prioriza extirpando cualquier escrúpulo. Y cercena. Y traiciona. Y envilece hasta la náusea. Hasta masacrar cualquier último atisbo de decencia, solidaridad o valor humano. Hasta pisotear pueblos enteros y quitarles la comida por poder ir tres veces al día a las Seychelles si tomamos ese ejemplo. O estirarse más la ajada piel del rostro y ejercer un poder sucio y omnímodo.  Hasta llegar a vender por un plato de lentejas –que puede derramarse en el próximo ERE– la vida de millones de personas. Algunos se venden muy barato, eso es cierto.

La ejecución de Grecia como paradigma. Todas las caretas han caído. El triunvirato neoliberal –UE, BCE y FMI– impone su ideología a países soberanos. No es economía, es política. La libertad solo es de mercado, de lucro. Cobrar impuestos a los que nunca los pagaron y a las grandes fortunas, no. Hay que seguir exprimiendo a los ciudadanos. Quitándoles hasta el derecho a la negociación laboral –dato nada  anecdótico– para escenificar que han convertido a los ciudadanos en rehenes del rescate a los bancos. Bochornosa actitud de un Draghi que aprisiona en Grecia a quienes cargaron con el muerto de la quiebra que su anterior empresa ayudó a crear al falsear sus cifras. O de la Angela Merkel inflexible, cuando a su propio país se le condonó buena parte de la deuda, tras haber desencadenado y perdido una cruenta guerra mundial. La de Lagarde, que preside un organismo creado para el fin contrario del que ejecuta. O la de un club, la UE, que asume tanta trampa. La de editoriales, portadas, titulares y contenidos que produce intensa vergüenza ajena leer.

Y todo por qué el Gobierno de Syriza ha enarbolado precisamente la libertad que queda cuando duros poderes te acorralan. Si convocar un referéndum para que las víctimas decidan sobre los nuevos recortes, organiza tal cisma es que algo muy grave falla en la Unión Europea y en la propia civilización occidental. “La libertad es algo que un día te llega”… Cuando es más lo que tienes que perder. Cuando la dignidad emerge del barro en el que te aprisionan.

La libertad es no tener miedo. Superarlo con valentía. Y muchos ejecutores temen hasta a su sombra. A sus traiciones y traicionados. Su sueño es un mal saldo. En cambio, hemos visto perder seguridades por dignidad, múltiples y en todas partes. Desde esa Grecia que se enfrenta en su pequeñez y por supervivencia al monstruo que nos ha crecido en las entrañas, a los héroes cotidianos. En este diario hay más de uno de esos, publicando. Viñetas, por ejemplo. Esos sueños, como la verdad, la justicia o la equidad, no son carostampoco, andan en otra dimensión que abaratadas mentes no alcanzan ni a entender. Y no es imposible lograrlos.

Una nueva tendencia se abre paso y con gran predicamento mediático: la felicidad es conformarse con lo que se tiene, tragar, aguantar. Aunque implique aceptar chantajes. Sin aspirar a objetivos caros. A lo sumo, a soñar con que “La libertad es algo que un día te llega”… Si compras lotería y sale tu número entre  unos cuantos miles más. “La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, definía la OMS. Nuestra sociedad refleja numerosos síntomas patológicos.

Parece haber una felicidad íntima e intransferible que depende sobre todo de la propia actitud ante la vida. De la coherencia con uno mismo. Y otra externa a la que influye el entorno.  Filósofos, sociólogos, psiquiatras y psicólogos concluyen que se tiende a ser más feliz en los países con mayor calidad de vida –aunque no sea regla fija–. Y que son esenciales la democracia, la equidad, la libertad y la capacidad efectiva de elegir. La libertad siempre como elemento básico.

La libertad. Como factor de felicidad. De dignidad. No hay dinero para comprarla, no llegan a ella los sueños caros de la lotería, de lo que compra el dinero, de los que precisan humillar a los otros, de la miserable vacuidad. “La libertad, dice el anuncio, es algo que un día te llega”. Y, despistados en el sueño irrisorio, otro te la quitan, la auténtica. No hay que irse muy lejos. Un gobierno similar, en ideología y corrupción, a los que hundieron Grecia se dispone a tapar bocas. En horas entran en vigor en España las ominosas #leyesmordaza del PP, sus códigos para acallar las protestas ante intolerables conductas y acciones políticas.

Que se apañe cada uno con lo que ha contribuido a forjar o no ha sabido ni querido defender. Con lo que merece y condena a los demás. La libertad da alas hasta entre barrotes y permite irse a volar por encima de la basura irrespirable. Adonde no anidan los sueños mezquinos.

“Y con el paso de las primaveras

la vida tendrá que desnudarme

de túnicas inútiles para el camino

que lleva hacia la esencia

donde sólo es necesario un deseo

de amor, un pueblo y una barca.”

Lluis LLach, Alè, Aliento, 1986

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