Hartos de estar hartos

Llevamos años estando hartos. Fue palabra de moda en el 2011. Junto con Indignados. Junto con Reacciona. Y seguimos hartos, cada vez más hartos. Estamos hartos de estar hartos. Hartas también en particular. Mucho. Hemos hecho varios masters en hartazgo y conocemos causas y consecuencias. La fundamental es que el tiempo no arregla nada si no se ponen los medios. En la mayor parte de los casos, lo empeora, siguiendo la tendencia natural.

Resulta que tras ocho años de dominio pleno del Partido Popular en todos los ámbitos del poder, se desbordó el pozo negro de la corrupción, el autoritarismo y los manejos y trampas. Hubo que presionar y consensuar mucho para llegar a una moción de censura que llevara el camión de mudanzas a La Moncloa. No sin ayuda. Insistente. Quedaron sucursales de ámbito local, algunas muy tiznadas.

Y aquí estamos de nuevo casi en el punto de partida. Hartos hasta más arriba del más allá. El PSOE ha ganado las distintas elecciones celebradas en el breve espacio de un mes primaveral. Como se gana ahora en numerosos países: sin mayorías suficientes. En municipios y comunidades ha habido lo suyo, y ahora queda pendiente nada menos que el gobierno de España. El espectáculo para formarlo es de dejar boquiabierto, e ir pasando por todas las fases desde el estupor a la ira. Que si gobierno de cooperación y no de coalición. Que si ahora que he tengo más diputados que antes te voy a dar a ti parte sustancial del pastel. Que si vamos a ir viendo pasar la vida mientras siguen las espadas en alto y la casa sin barrer. Y muchas despensas sin llenar lo suficiente y muchos sueños sin cumplir.

En las puertas de julio, el tradicional mes de las tradicionales vacaciones para quienes pueden disfrutarlas que no son todos, con la tradicional ola de calor, parecen dispuestos a agotar plazos y ver qué se hace cuando ya la tradición marque la hora de entrar en la tradicional depresión postvacacional para aquellos que hayan disfrutado de las vacaciones tradicionales, con sus maletas, sus atascos y sus in situ de las televisiones.

En este clima, se presiona desde el PSOE a Unidas Podemos con nuevas elecciones. Y Errejón, siempre al quite cuando ve un hueco, prepara ahora, según cuenta el periodista Pedro Vallín, la Operación «Más País» por el método habitual de las cuentas de Telegram y aprovechando el éxito sin precedentes de Más Madrid. Ese proyecto ni de derechas, ni de izquierdas tan evocador.

Y Rivera que reaparece desde su purgatorio retando, aparentemente a sus críticos, y lidiando con ellos en el campo de batalla de los tuits. Dice que funden un partido si quieren que «Sánchez campe a sus anchas». Luego aseguran que se refería a Bancos, sindicatos y Empresas. Rivera aclara que quiere actuar «sin tutelas, ni presiones». Es casi una confesión de un modus operandi. Él quiere quedarse y, de todos los objetivos posibles, el suyo es abatir al soldado Sánchez.

Y la grada mediática animando. Pitando al contrario –que es prácticamente siempre el mismo y mostrando las bondades del equipo de casa, en sus distintas vertientes.

Viéndoles moverse y hacer declaraciones pensamos si se dan cuenta de que debajo de ellos, de sus sillas y divanes, hay una sociedad esperando respuestas. Los más optimistas de la población, no nos engañemos. No conviene engañarse nunca.

En la otra banda, por así decirlo, tampoco están mansas las aguas ni mucho menos. Salvo para el feliz alcalde de Madrid y su corporación ultraderechista con Villacís y sus ciudadanos azules y los añiles de Vox. Lo que están disfrutando. Ni dos semanas en el cargo y ya se han cargado Madrid Central, pese a la alarma causada internacionalmente por devolver la capital a la contaminación. Han cerrado oficinas de Derechos Humanos. Han prohibido actos vecinales. Han mostrado su inquina al Orgullo de la diferencia sexual.

Banderas en el nuevo Ayuntamiento de PP, Cs y Vox en Madrid
Banderas en el nuevo Ayuntamiento de PP, Cs y Vox en Madrid

Han descolgado las pancartas contra la violencia machista, y a favor de los emigrantes, y han plantado una gran bandera española en el Palacio de Cibeles, debajo de otra que ondea. Una fija grande y otra que se mueve sujeta a un mástil. ¿Qué más podrían desear los madrileños?

En la Comunidad sobrevuela el muy feo pufo de la candidata popular Isabel Díaz Ayuso. La apuesta por ella y su deslumbrante talento debe venir de lejos, como la del presidente del PP, Pablo Casado, y su también mente preclara. El piso de Díaz Ayuso y el préstamo público que su padre no pagó es otro mayúsculo escándalo que habremos de sufragar los contribuyentes y el peor aval para gestionar nada. Lean los alucinantes detalles aquí.

El mismo PP de siempre, con sus trampas y su desfachatez apoyado ahora por el Vox de los impagos y las mansiones y las extravagantes querellas o el Aguado que pide al PSOE, la lista más votada y capaz de sumar más escaños, que se abstenga para que gobierne Ayuso. El mismo PP, el de los pisos buitre de Botella, el de la impunidad agobiante.

Paradigmático Madrid político, ombligo sucio de España, extrapolable a unos cuantos territorios más, numerosos, que muchos de ustedes conocen en detalle, de cerca, para su dolor. Con algunas excepciones periféricas.

Y la investidura de Sánchez como presidente del gobierno en el aire. Y el pulso. «No habrá segunda investidura» amenaza la ministra María Jesús Montoro. Sé que es otra palabra desgastada por los medios, pero en este caso se puede usar, creo, con precisión. Celaá piensa desde la portavocía que no se contempla esa opción a pesar de los sondeos con los que cuentan, por respeto a la ciudadanía.

Estar hartos de estar hartos es una constante española. Serrat lo cantó en 1971, imaginen. En los últimos años parece dominar en los altos despachos una caótica directriz que obliga a volver al punto de partida pero para dar vueltas, una y otra vez. De nuevo estamos en la desesperante rueda. No se entiende, sin explicación convincente, lo que está ocurriendo. Y la tiene. El candidato a la presidencia es el mismo Pedro Sánchez que contó al periodista Jordi Évole las presiones sufridas para no gobernar con Unidas Podemos, el que dos días antes de las elecciones de Mayo dijo esto que destaca Aitor Rivero:

Aitor Riveiro@ikaitor

Entrevista en El País a Pedro Sánchez, el 26 de abril de 2019. A dos días de las elecciones generales

“Que entre en el Gobierno Podemos no es ningún problema”https://elpais.com/politica/2019/04/25/actualidad/1556218285_890314.html 

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El hartazgo es una bolsa que se va llenando de una forma impredecible. Un proverbio de Oriente Próximo lo formula con más realismo que la gota que colma el vaso de dimensiones conocidas. Dice: «Nunca sabrás qué paja romperá la espalda del camello». La saca al lomo acumula peso y una simple brizna de más puede quebrarla cuando llega al colmo, a la saturación.

Hartos, hastiados, enervados, enfurecidos, crispados, cansados, desencantados, agotados, desesperanzados… y vuelta a empezar la rueda a la que obliga la impotencia ante la incoherencia. O no, ya no.

Miren, Sr. Sánchez, ministros y ministras, barones y baronesas, cúpulas varias, portavoces mediáticos, subsidiarios o mantenidos, formen gobierno: realista, firme y duradero. Salvo esa derecha ultra, irracional e incongruente, que ve satisfechas sus ansias de involución, los ciudadanos estamos hartos, pero hartos de verdad.

 

*Publicado en eldiarioes

 

O gobierno progresista o triple derecha

Habrá que decirlo sin sutilezas porque sin sutilezas se maniobra. Pendientes de la investidura de Pedro Sánchez y de la formación de su gobierno, se multiplican los gestos para condicionarlo. Mientras, la triple derecha  llegada en pactos a las instituciones, da aplastantes muestras de lo que es y piensa hacer. Hay que elegir el bando, no hay otra. Pero en la mesa de negociación, o en la silla, o en el diván, se sientan más de los que se ven, siendo muchos los que se ven.

La cúpula y los barones del PSOE no quieren a Pablo Iglesias en el gobierno. Textualmente. Como mucho tolerarían,  desde su minoría insuficiente, a otros miembros de Unidas Podemos en algún ministerio, o en puestos administrativos de segundo nivel. Es lo que ofrece Pedro Sánchez a Pablo Iglesias. La cuarta reunión este martes entre ambos ha concluido sin acuerdo y con posiciones alejadas.

    Puestos a elegir, preferirían mejor a nadie de UP en ningún puesto. Así se deduce de la apasionada lucha por sumar a Ciudadanos al proyecto como siempre quisieron los que quieren estas cosas para sus fines. Lo que vienen a ser los mercados con piernas, o los poderes en general con manos largas. O la alta autoestima de quienes no quieren sombras. Inciso, Joan Baldoví de Compromís lanza la genial propuesta de incluir en ese bloque a Errejón y Carmena como ministros de Sánchez.  Nada podría hacer más feliz al aliado preferente, a Pablo Iglesias.

Gonzalez, Vargas Llosa y Bertín Osborne
Gonzalez, Vargas Llosa y Bertín Osborne

A los barones del PSOE con inclinaciones naranjas e incluso azules ya los conocemos en vida y obra. En la cúpula, reinando aún, tenemos a Felipe González que se queja de no haber recibido ni una llamada de Sánchez. Y se teme lo peor.  El que se sienta con Vargas Llosa y Bertín Osborne, proclamado periodista, como moderador. Este Felipe González que dice: «¡Hay que plantarse!» ante Isabel Preysler con «unas grandes gafas de sol a las nueve de la mañana en un local con no demasiada luz», como cuenta Íñigo Sáenz de Ugarte. Porque lo más dramático de España hoy es el patetismo de algunas élites y de sus voceadores. Y este cuadro de ex presidente al que se le cayeron las tres primeras letras de las siglas del PSOE, Premio Nobel ultra enfurecido y cantante de derechas que entrevista es insuperable.

Y ese alborozo porque unos cuantos miembros destacados de Ciudadanos han descubierto que su partido es de derechas y se van incapaces de soportarlo. No les dio una pista ni la foto ultra de Colon. Ni los pactos suscritos con la ultraderecha. Toni Roldán, precisamente, el primer dimitido, aplaudió  el primer gran acuerdo PP-Cs-Vox: «Existe una ventana de oportunidad para un cambio de rumbo histórico en Andalucía». El eurodiputado Javier Nart  tiene en su haber unas declaraciones sobre los nacidos con Síndrome de Down por las que tuvo que pedir disculpas su partido.  Francisco Igea, otro crítico,  ha mantenido al PP al frente de  Castilla y León tras 32 años tiznados de corrupción.  Y sigan sumando en otras comunidades.

¿A quién ha engañado Ciudadanos, por favor?  Proclives a abaratar el despido, no subir el salario mínimo, retrasar la edad de jubilación o bajar impuestos a los ricos. Añadan la promoción de los vientres de alquiler, suprimir el agravante por violencia de género o vetar a migrantes de la sanidad pública. Con un Albert Rivera al frente, fuera de sí, que ha perdido el favor de los medios que le alzaron al infinito. Si cae, tienen a Inés Arrimadas, que es idéntica con voz de mujer.

Pues el PSOE lo tiene claro. Aprovecha la crisis de Ciudadanos para presionar a Rivera: «Escuche a su alrededor y recapacite«.  Ábalos le insiste a Albert Rivera: «Salga de su laberinto, la realidad es tozuda«.

La realidad es muy tozuda en efecto, y el clamor que no parece escuchar el PSOE es el de sus propios votantes, de los que acudieron a Ferraz a gritar «Con Rivera no» o de los progresistas asustados de todo el país porque la triple derecha puede sentarse también en la Moncloa.

No se ocultan. Almeida y Villacís, con Vox en trino y uno, han emprendido una feroz política de ultraderecha que ataca los derechos de la mujer y de los colectivos LGTB. Suspende actos culturales, los Foros Locales y comienza una batalla contra los movimientos vecinales de Madrid. El de Córdoba lo primero que ha hecho ha sido reponer los nombres franquistas suprimidos de sus calles.

PP, Ciudadanos y Vox  tampoco incomodan a quienes ven un resquicio para volver al bipartidismo imposible. Se hunde en toda Europa y aquí no lo resucitarán ni las maniobras mediáticas. Un bipartidismo en el que se ha vuelto a salvar al PP de Casado con los peores resultados de su historia. Y que llega –en el caso de que no se trunque por la ruptura de los acuerdos trileros de PP y  Vox con las sombras de trapicheos o corrupción que le son  propias. Antes de ser Presidenta de la Comunidad de Madrid, Díaz Ayuso ya viene con padre y pufo incluido.

Todo antes que Unidas Podemos, todo antes que Pablo Iglesias. Cómo se va a sentar en el Consejo de Ministros. Algunos tertulianos y periodistas de fuerte poder bajo mano anuncian cólicos misereres para sus intestinos si tal cosa sucediera. Uno, afín al PSOE, se desparrama en Twitter contra él de forma obsesiva: Veo que Pablo Iglesias vuelve a exigir sillones ministeriales. No aprenderán nunca. Pablo Iglesias, por un ministerio, MA-TA. Llevo 10 días viendo más a Pablo Iglesias que a mi marido. Pero está perseguidísimo por los medios. @Pablo_Iglesias_ ha hecho presidenta a Díaz Ayuso y alcalde a Almeida. @Pablo_Iglesias es el cáncer de la izquierda española. No me puede dar más asco.

Hemos vuelto ya a la fase en el que los sondeos sustituyen a las urnas. El 60% no quieren un pacto PSOE con Iglesias. ¿Entre qué muestra? Con todos los votantes de la triple derecha incluidos es un gran resultado que distrae el titular.

Todo empezó el día que se dejó impune al franquismo como no ha ocurrido en ningún país vuelto a la democracia tras una dictadura. Ni siquiera tan larga como padeció España. El franquismo, sus negocios, sus prebendas, sus lacras. Por eso siguen ahí pudriendo la legalidad y la convivencia.

Pedro Sánchez no tiene los escaños suficientes para gobernar. Es mucho más fuerte con Unidas Podemos. Y los nacionalistas son partidos democráticos y más presentables en general que Vox y hasta Ciudadanos y, desde luego, PP. Es cierto que «Por cada dos personas que han votado al PSOE, una ha votado a Unidas Podemos» como recalcó Pablo Iglesias en La Cafetera de @radiocable.

Dos y dos son cuatro por más vueltas que le den estrujando las cifras a derecha e izquierda. Visto lo que ya hace la tripe derecha, sería intolerable no formar un gobierno progresista, repetir elecciones y sentar a la involución declarada en La Moncloa. ¿Se entiende ya claro?

 

La «manada» a la cárcel, ahora toca cambiar los esquemas

No fue abuso, fue violación. No fue jolgorio, fue una agresión en toda regla. El Tribunal Supremo dicta sentencia firme contra los cinco miembros de ‘la manada’ que hace tres años violaron a una chica de 18 años en Pamplona. La pena aumenta de 9 a 15 años, y dos más para el que le robó el móvil. Dos veces ratificaron en los tribunales navarros la sentencia del abuso, desestimando todos los recursos. Las imágenes grabadas del ataque fueron difundidas, sufrió escarnio múltiple a través de los medios y redes, pero la víctima no cedió y recurrió. Este es el esquema a adoptar, sabiendo que queda mucho por hacer.

Más ahora que antes de esta violación múltiple que sirvió de ejemplo con visos de impunidad hasta esta sentencia. Los violadores, en libertad condicional desde hace un año, disfrutaban hasta de predicamento entre el machismo patrio. Desde periodistas a ciudadanos de a pie culpabilizaron a la víctima con ensañamiento incluso, por aquello de que la mujer algo ha hecho siempre para provocarlo. Un caso que actuó de revulsivo como ningún otro. Miles de mujeres nos vimos en las calles diciéndole a la víctima: «yo sí te creo». Y fue el punto de partida de una nueva era de reivindicación feminista. El 8M de 2018, meses después, hizo historia. Con mayor contestación machista, hasta en las urnas. Los votos a Vox venían cargados de machismo. Los votos a sus socios, PP y Ciudadanos, venían cargados de machismo. Primeras medidas en Andalucía o Madrid así lo atestiguan. Lo que se precisa cambiar es la mentalidad y no parece fácil.Esta sentencia histórica habrá de ayudar.

Malas noticias se confirmaban sin embargo hace unos pocos días. Extraordinariamente llamativo este dato: el vídeo más visto en Youtube es una violación en grupo muy violenta a una mujer. Crecen las manadas agresoras sexuales. Más de 100 judicializadas actualmente, con 350 personas encausadas, citó Carmen Orte, profesora de la Universidad de las Islas Baleares que junto con la red Jóvenes e Inclusión han elaborado un estudio amplio y serio que trataba de ahondar en los cambios en las relaciones interpersonales y la nueva pornografía.

Y había más aspectos preocupantes. Un 70% de los jóvenes españoles ha visto porno en Internet. Comienzan a los 8 años. Antes de los 13, lo hacen uno de cada cuatro y lo usan de referencia para iniciarse en el sexo. Desde los 14 ver porno es una práctica generalizada. Más utilizada por los chicos que por las chicas. Aunque no lo busquen inicialmente, lo encuentran en Internet. La violencia y el morbo siempre han atraído a determinadas personas, pero pensemos en el horror de inspirarse, para comenzar a practicar sexo, en el porno, y en una agresión violenta con dominación. Como guía. Sabiendo que es real, ni fantasía, ni ficción. Grabada y difundida para aumentar el escarnio. Qué mentalidad hace falta para esto y qué tipo de sociedad viene. Ha aumentado también el consumo de prostitución. Un panorama desolador que no puede pasar inadvertido. Urge verlo y darle solución.

Las encuestas a adolescentes revelan machismo y una mentalidad más retrógrada que en generaciones anteriores. Imprescindible cambiar actitudes. Los chicos y los hombres deben aparcar el control, y protecciones que no necesitamos más que ellos mismos. Y las chicas y las mujeres negarse a cualquier tipo de sumisión.

La violación presenta a una mujer sometida contra su voluntad. Pero la pornografía no es nada inocua. Aquí la mujer está dedicada a dar satisfacción al hombre y a sus fantasías. En unas relaciones forzadas, casi gimnásticas, sin humanidad. Se está desvirtuando el papel de la mujer –aún más, el sexo e incluso el amor. Cierto que la atracción sexual precisa pocas explicaciones y que el amor surge sin más porqués pero desvirtuarlo en origen es causa de disfunciones con gran probabilidad. Lejos de educar en estas cuestiones -que nunca se hizo en realidad-, se está deseducando y marcando unas pautas muy peligrosas. Bien es verdad, que se sigue hablando de sexo a oscuras. Sigue siendo un tabú en muchos ámbitos.

La triple derecha que lo primero que hace al llegar al ayuntamiento de Madrid es quitar los carteles contra la violencia machista, el mismo día en el que un asesino mil culmina la cifra de mil asesinadas desde 2003, está indicando sus propias aberraciones. Hasta un «nos queremos vivas» descolgaron. Es una derecha obtusa y retrógrada que nunca debió tener una mirada limpia al abordar las relaciones afectivas, ni meramente lúdicas, en equilibrio. Resulta aterrador que esa herencia oscurantista se reencarne al porno maestro de niños y jóvenes con acceso a todos los caminos para desarrollarse.

Tan extendida está esa enferma concepción de la mujer que los chistes infames se le escapan hasta a próceres del país. Quien llegó a ser presidente del Congreso por el PSOE, el sempiterno entrevistado José Bono. En plan de chiste alude a «la cantidad de mujeres que se mueren sin ser putas» para hablar de que no todos pueden ser ministros. Pidió perdón después, pero este fue su primer pensamiento.

Cambios drásticos y vertiginosos alumbran una nueva sociedad. Menos esfuerzo, más difícil selección por la sobreabundancia de contenidos. Y parece que añadidas frustraciones. El porno, el juego y los ansiolíticostratando de llenar vacíos inmarcesibles. Nunca se enseñó a amar es cierto, ni a solazarse con los placeres sexuales que andan entre los más atávicos instintos, pero no vendrían mal algunas pautas de educación en general, casi de la más elemental urbanidad. Para mejorar el amplio marco de las relaciones humanas de todo tipo.

Hay que educar en la colaboración, no la confrontación. En el diálogo, no en machacar al otro. Seguramente muchos ya no recuerdan que conversar no era interrumpir al otro para meter baza sin oírle. El griterío de indeseables en las tertulias ha creado escuela y habría que darle la vuelta. Dejar hablar. Escuchar, argumentar. Elevar el respeto a categoría imprescindible, siempre que el interlocutor lo merezca que es la mayor parte de las veces. Hablar, desarrollar ideas y expresarlas en público. Desde los 8 años en lugar del porno, o incluso antes. Como ocurre en otros países.

Y seguir interiorizando conceptos elementales de los que, al parecer, no anda muy sobrada la educación española tradicional. Más allá de los más tópicos, el derecho a equivocarse pero también a no eludir responsabilidades. Saber que la generosidad del otro no es un derecho adquirido. Aprender a adoptar decisiones basadas en la lógica. Buscar de forma permanente un pensamiento propio y crítico.

No se puede ni enseñar ni obligar a amar, pero sí a… mirar y ver. Importante tarea porque el amor es el más poderoso motor. Me dirán que el dinero y precisaré que es el amor al dinero. Todo tipo de amor por tanto mueve montañas. Y el sexo, en el carnal, es argamasa y fuente inigualable placer. Los niños y jóvenes deseducados por el porno deben saber en primer lugar que ni el sexo ni el amor son posesión del otro y que también aquí rige la cooperación, la complicidad. Y que el egoísmo funciona a pleno rendimiento en el “amor propio”, con la persona que mejor conocen y más quieren. Deben evitar, sobre todo, convertirse en esos seres constreñidos en sus entrañas, censores, que hacen bandera de quitar carteles y, lo que es peor, derechos.

El sexo se puede practicar como la satisfacción de una necesidad fisiológica más o con mucha más exaltación y plenitud, como describía la escritora nicaragüense, Gioconda Belli. Como logrando imitar el orgasmo del Big Bang con protones y neutrones, neutrinos y fotones, centellas y meteoros, que saltan a crear nuevos mundos. Y esto y mucho más no está en la pornografía, el asalto y la violencia.

 

*Publicado en eldiarioes 21 de Junio de 2019

Salvar los muebles de la Moncloa

Le llamaban «Pacto de perdedores», querían dar una prima contra natura a la lista más votada para desactivarlos, y han logrado convertir en éxito unos resultados parcos en las urnas. El PP, cosechando el peor balance electoral de su historia, se ha hecho con un enorme poder municipal, excepto en la periferia. Y Pablo Casado, su increíble líder, ha salido del coma para respirar hondo y pisar fuerte con un futuro por delante que no tenía. Una pura carambola cuyo único mérito ha sido aguantar firme el pulso de los pactos, frente a sus correligionarios de Vox que tienen clara su meta, y la impericia y torpe ambición de Albert Rivera incapaz de recoger otra cosa que descrédito en la operación. Sin olvidar a un centro izquierda, con errores y algunos signos de no pisar el suelo, que ha visto volar plazas seguras. Si no toma las riendas con firmeza, podría peligrar también la Moncloa.

La política española registra profundas muestras de degradación. Ahí están repartiéndose las cuotas de poder, con avidez glotona en algunos casos. Lo de menos son los destinatarios de sus empeños, la sociedad. Vemos mociones de censura que no reprueban acciones de gobierno del recién llegado sino desalojar de la silla al contrario. Mayorías absolutas, a falta de un voto, como la Melilla del PP, que se va a Ciudadanos con mucho menos porcentaje. Municipios a los que aplican una especie de custodia compartida para distribuir el mandato en tramos de dos años, como Albacete o Ciudad Real, Granada, o Cartagena que ya venía de atrás con la experiencia. Lo que importa es atesorar en beneficio propio los votos. Y ya como remate y ejemplo, a Manuel Valls, el ex presidente del gobierno francés, convertido en el más eficaz ultranacionalista español y  represaliado a causa de ello por Ciudadanos en otra cabriola ininteligible. Una más.

Una más en efecto. Almudena Grandes cuenta en El País que «Villacís, la oscura vicealcaldesa de Almeida, podría haber sido alcaldesa de Madrid. Más Madrid y el PSOE le ofrecieron sus votos para que el PP no trajera a Vox de la mano a las instituciones madrileñas». Y ni se lo planteó siquiera. Prefiere pactar con Vox. Villacís ha demostrado ser tan ultraderechista como la que más. Ya nadie puede ser tan ingenuo como para dudar que esa es la ideología dominante en el partido naranja. Arrimadas, la portavoz en Madrid, asegura, sin pestañear: «Dijimos que no nos sentaríamos a negociar con Vox, pero a hablar sí«. Igual fue de pie.

Toma de posesión de Martínez Almeida como alcalde de Madrid
Toma de posesión de Martínez Almeida como alcalde de Madrid

La España del «a por ellos» nos ha traído a los Almeida y los Espinosa de los Montero, a las Ayuso y las Monasterio. Con cuatro años de condena por delante, a salvo de los impredecibles resultados de peleas internas. Nos ha devuelto a la España caduca y retrógrada. Al peor PP, si en eso cupiera hablar de grados. El mejor resumen vino en la foto de la toma de posesión en el Ayuntamiento de Madrid. El encargado, otra versión del Paco, El Bajo de Delibes, rindiendo pleitesía al señorito. Al de toda la vida, al franquista desde antes que existiera Franco. Ante la sonriente mirada de Pablo Casado.

Martínez-Almeida, nuevo alcalde de Madrid, resucita «el sueño olímpico»  y estudia, a petición de los lumbreras de Vox, hacer un túnel bajo la Gran Vía madrileña, con sus cimientos ancestrales que vaya usted a ver cómo aguantarían. Pero no hay mejor lugar donde enterrar el superávit dejado por Carmena que en túneles y excavadoras, en más obras olímpicas para engrosar la ruta de los monumentos inservibles que atesora la historia del PP.  Qué mejor material que el cemento para invertir en proyectos como evidencian múltiples procesos judiciales que afectan al partido. Noticia de hoy. La UCO implica al exministro Josep Piqué en el supuesto amaño de un contrato multimillonario en la Ciudad de la Justicia de Madrid. Con OHL y el compiyogui de la reina Letizia de por medio.

Es tiempo de vacas flacas en el PP. Ha perdido un centenar de sueldos públicos y 257.430 euros al mes por la debacle del 28A en Congreso y Senado. Rentabilizar infraestructuras en bolsillo propio es tentación que, nadie lo duda, resistirá férreamente este trío de derechas tan regeneradoras y modernas. No hubo despilfarro en el sueño olímpico dice el emocionado nuevo alcalde. 6.500 millones de euros llevaban gastados en el tercer intento consecutivo, en el Madrid 2020, según desglosaba Raúl Rejón en eldiarioes. 200 millones de euros nos costó por ejemplo el Centro Acuático, que ni siquiera se terminó.

La derecha ultra, regidora en Madrid, toma también la llave de los derechos. A respirar por ejemplo, suprimiendo Madrid Central y llenándolo otra vez de coches. Martínez-Almeida elimina también el Área de Género y Diversidad y la integra en Familia y Bienestar Social. ¿Y qué me dicen de entregar Cultura y Deportes a Andrea Levy? El sostén del cacique Baltar en Orense escribe en Telva y Vanity Fair, ya ven. Y el panorama es similar en toda España.

No, en toda no. Es la España del «a por ellos» la que no funciona. Aunque haya algunos destellos de política posibilista, Catalunya irreductible da continuas lecciones de ciudadanía.  En sus votos y su actitud. No se arredra. Demostrando que cualquier gobierno español sensato no tiene otro remedio que negociar y resolver el «problema» catalán. El País vasco se organiza por su cuenta. Con la derecha más civilizada del país, por cierto, representada por el PNV. Valencia y Baleares evidencian signos diferenciales del centro y sur. Galicia se decanta esta vez por el PSOE ganador y no vota a Vox. Ángeles García Portela,  profesora de historia, me explicó sin embargo que lo que Galicia tiene y mantiene es el Vox genuino, el franquista.

Las mareas gallegas quedaron desmanteladas, como tantas otras en otros tantos territorios por sus contradicciones y equivocaciones labradas a pulso. Volviendo a Madrid, la ruinosa operación magdalenas ha dejado sin gobiernos progresistas la capital y la comunidad pero no han tenido bastante. Ahora se reparten en facciones la herencia de Carmena. La lucha ha comenzado entre los carmelistas y los errejonistas, mientras ella se va a casa y él se sienta en la Asamblea sin siquiera sitio en la Mesa por la cacicada de la triple derecha.

El PSOE ganó las elecciones generales con un rotundo triunfo, las municipales, las autonómicas y las europeas. El PP, encabezando ya la triple derecha ultra, se le ha comido ya un abultado poder local. Queda la Moncloa. Nueva reunión de Sánchez e Iglesias. Posiciones alejadas, dicen fuentes del PSOE. Unidas Podemos pide derogar la Reforma laboral del PP y otras medidas. Ya puestos deben suprimir también la Ley Mordaza. Los medios menos independientes solo hablan de «exigencias de cargos de Unidas Podemos».   Aún les ponen pegas por algunas baronías. García Page se ha hecho un festín de puestos de poder con Ciudadanos.  El Ciudadanos que añoran pacta sin escrúpulo alguno con Vox.  Rechazan casi con rabia a los nacionalistas catalanes…

¿Cabe en este panorama descuido alguno? Ni nuevas elecciones ni exquisitos miramientos a los poderes que no lo merecen. El objetivo es salvar al menos los muebles de la Moncloa. No vaya a ser que PP, Vox y Ciudadanos estén apalabrando ya camiones de mudanza.

*Publicado en eldiarioes

Minero Zana, una historia personal y colectiva

Es la historia de un minero y de todos los mineros y de cuantos, en muy duros trabajos, ponen en riesgo su vida. Desde lo más heroico a lo más simple de lo cotidiano. Juan Carlos Lorenzana, Zana, Ciñera de Gordón, León, 1964, autor de «Relatos mineros», posee un talento natural que pudo tener decenas de caminos por los que desarrollarse y fluyó por el esfuerzo y el compromiso social. Y, sin duda, el amor a la tierra, a la familia, a los compañeros, a la mina, imán y dolor. Hijo, nieto y biznieto de mineros por partida doble, Zana pidió trabajo en Hullera Vasco Leonesa en La Pola a los 16 años. Ocultándoselo a su madre. Historias comunes, de silencios, compromiso, de protestas a las que abocan las circunstancias del trabajo. La reivindicación social surca estos relatos. Para denunciar que las industrias implantadas en la zona no permitieron que se asentaran otras diversificadas que dieran empleo al margen de la mina. Y que las condiciones laborales eran tan duras que había que luchar por mejorarlas.

La mina quedó como única salida. «El tiempo significa carbón, el tiempo, allá abajo, no significa vida».

Pero, por encima de la historia profunda y la de cada día, late el genio literario innato que la convierte en una novela –»en donde todo lo escrito es verdad», gusta recalcar Zana- plena de hallazgos. La madre, una madre, cualquier madre, que cierra el primer capítulo hablando  desde la superficie con el hijo encerrado en la mina.  Y una frase rotunda e inesperada, tras tanto temor por la reprimenda:

 – Hijo, no seas el primero en salir… aguanta, el primero en salir, no.

 Es la vida de las mujeres de los mineros también, de los hijos, de todo un pueblo, de muchos pueblos. Desde cuando el carbón era el petróleo sólido, fuente inacabable, hasta que ha quedado proscrito. Muchos años de crear riqueza que apenas quedó en el suelo del  que nacía. De caminar, al principio, con peores comunicaciones, dos horas diarias cada día para ir, y otras tantas para volver, y no menos de cien días a través de la nieve. Y todos los ritos y escalones, a veces torcidos, del camino.

«Las cosas suceden sumando las decisiones y las intenciones hasta que en un momento determinado se rompe el equilibrio, pero cuando se rompe el equilibrio siempre se rompe por el mismo lado».

Las jaulas que suben y bajan. El grisú. El polvo silicoso que va secando los pulmones. Los accidentes vividos dentro y desde fuera cuando suenan las sirenas sin saber quiénes serán los afectados. La primera jaula, con los primeros muertos o heridos. «No fue el azar».  Hablan poco, «pero nunca, nadie, culpó al azar». El talante pese a todo: «Salid firmes, arriba quieren ver mineros». El papel que unas veces les encumbra y otras los tilda de privilegiados por dejar temprano el carbón tratando de frenar las secuelas en la salud. «La mina funciona por el compañerismo», dice Zana. Y bajo tierra no hay fronteras, las que delimita la propiedad de una compañía u otra. Y la luz, la luz es básica, Juan Carlos Lorenzana la ha buscado dentro y fuera a lo largo de su vida.

«La mina le quiso como él la quería a ella, eso lo supo desde el primer instante, y donde hay amor, encaja cualquier verbo menos temer».

El nudo en la boca del estómago al bajar, el suspiro y el cansancio al subir, los ojos rojos, ribeteados de negro, de hollín. Y la ducha reparadora. Y, salirse del tópico, para vivir y gozar sin pensar en el riesgo. Para amar arrebatadamente. Ella lo mira, la mina lo ha ido gastando como una lija pero sus manos siguen siendo suaves cuando la tocan, esas manos que le abren los poros más recónditos del laberinto del deseo.

 Zana llegó a ser alcalde de La Pola de Gordón por Izquierda Unida en las elecciones de 2015, pero dimitió al cabo de unos meses por discrepancias con su partido sobre el acuerdo para la defensa del Sector de la Minería. «Soy minero antes que político», dijo. No quiso cobrar sueldos.

El texto de estos «Relatos Mineros» llegó por casualidad al escritor Julio Llamazares a través de la fotografía de la última jaula que subió de la mina tomada por Cecilia Orueta, autora también de la portada. Y quedó tan impactado que pidió escribir el prólogo, algo que rara vez sucede en esa dirección. «Literatura sin ganga, ni escoria, y con el aliciente de, por primera vez, haber sido escritos por alguien que conoció y vivió lo que cuenta desde dentro, no como quienes hemos escrito de la mina desde fuera de oídas o imaginándola».

Desde una calidad literaria sin discusión, una amplia cultura de absorber libros y artículos y el andar con los ojos y el corazón abiertos por la vida. Una admirable coherencia. Tenacidad irreductible. Hace más de diez años que Zana llegó a mi blog y supe ya todo eso, incluso a través de mayores o menos discrepancias ideológicas que acabaron en gozosa armonía. Lo que más quería Zana con este libro era, ahora que las minas se cierran en España, salir como vio en otros países, en Alemania, creo que dijo, con el presidente del Land y banda de  música. «Los mineros no merecemos salir por la puerta de atrás», afirma.

Y mostrar, más allá de las cuencas mineras, «cómo fue que sufrimos, que luchamos, que lloramos y que reímos. Cómo fue que vivimos. Cómo se llegó al convencimiento de que juntos, y solos juntos, podíamos soportar el vivir en zonas inhóspitas, con un clima adverso, en un trabajo duro, durísimo, que nos ha hecho pagar mucha sangre. Y, durante mucho tiempo, represaliados».

Relatos Mineros (Ediciones Eolas).

 

*Publicado en eldiarioes

Los pactos del caos

El Día D ha llegado. El problema es serio. Se vio venir, se avisó y no sirvió de nada. La sinrazón ultra va a gobernar sobre asuntos esenciales de los ciudadanos como la salud, la educación, servicios, hasta sobre las libertades y las ideas. Los pactos, tan esenciales en política y en democracia, nos han salido en España pactos del caos. Colocan en lugares cruciales de poder, no solo a una peligrosa ideología, sino a personas sin entidad, netamente poco preparadas. Síntoma evidente de lo poco en serio que se toman algunos partidos la gestión de las cosas de todos. Confusiones que obviaron señales claras, como la creencia de que Ciudadanos era un partido liberal de centro, han contribuido a este escenario. Recordemos que creer es adquirir certeza de algo sin basarse en dato real alguno.

Llaman la atención los aspavientos ante los rugidos del monstruo que alimentaron hasta ayudarle a crecer. Se dio la ecuación perfecta: servir escándalo político y hacer negocio mediático. Y ya está la ultraderecha sin cerebro en las instituciones. Lavada y planchada para seguir en la línea. Cómo será el acicale que a ese trío de partidos que la forman, se le llama, sin sonrojo, centro-derecha. Han influido otros muchos factores: dejar el franquismo intacto, protegido incluso, subvencionado, durante 40 años tras el final de la dictadura. Haber mantenido a muchos de sus adeptos instalados en importantes centros de poder como la judicatura. Sin ir más lejos. Tener infantilizado a un sector de la sociedad que se dejó invadir a través de la banalidad y el miedo, también el miedo.

Por definición los partidos de ultraderecha como Vox no creen en el sistema democrático y lo combaten. Es una anomalía de la democracia su concurrencia a las urnas. Y no hay ningún otro partido o ideología actualmente que se le pueda equiparar. Manipulen lo que manipulen con esos conceptos.

Vox dice que la libertad de expresión tiene límites –excepto la suya– y no se limita a decir porque hace y con la firma de PP y Ciudadanos que es factor esencial. Tres millones de entes humanos que se creen acreedores de respeto encima, nos han devuelto al medioevo. Con todas la palabras. Andalucía arbitra presupuesto para defender la conquista de América en 1492 y promocionar la herencia que nos llevó a ese hito. Mientras se lo quita a la lucha contra la violencia machista. Mientras machaca las palabras para destruir actitudes de combate: «violencia intrafamiliar» e «inmigración irregular» han puesto en el texto firmado por las tres derechas. Dicen y hacen: Vox se aparta del minuto de silencio por la mujer asesinada esta semana en Alboraya, Valencia. Vox llama, en boca del coordinador de Sevilla, «zorras machorras» a las feministas o «panda de comerrabos» a «los comunistas». Con la osadía de la ignorancia, Iván Espinosa de los Monteros –el señor de los inmuebles en solfa– se ha permitido decirle al Papa Francisco que se quede él los inmigrantes. Por cientos de miles. Un señor español y católico, habrase visto. Este Espinosa de los Monteros que resumía el periodista y escritor Andrés Villena Oliver

Es una pesadilla, como si se hubiera abierto la cueva de los horrores y una cuadrilla de ejemplares inacabados en sus circuitos neuronales invadiera las instituciones. Ampliamente. Porque –y es lo más terrible– el sello Vox inspira a las tres derechas, tras plegarse PP y Ciudadanos a acuerdos para obtener cargos. Pablo Casado también habló de la Hispanidad como la «etapa más brillante del hombre», junto al Imperio romano. Y luego está Ciudadanos. Y Albert Rivera.

El error fundamental fue creer que ciudadanos era de centro y Albert Rivera una persona seria. Bastaba verle y oírle desde sus primeras palabras en público, seguir su trayectoria asociado a la ultraderechista Libertas en elecciones europeas, para saber quién era. Pero Rivera fue alimentado, más que nadie, por la demoscopia –aquí tienen algunas muestras– y por los desayunos amigables en la televisión más mediatizada. Ninguna sorpresa. Rivera es hoy un político desbordado a quien empiezan a retirarle el favor aquellos que lo eligieron para el cargo, o el puesto de trabajo, a modo de gerente o relaciones públicas. Raíz fundamental de lo que nos ha traído hasta aquí es determinar quién elige a quién en la derecha y quién se carga a quién en la izquierda.

Macron no le suena nada bien la cooperación de Ciudadanos con Vox. El presidente francés avisa a los de Rivera que «no acepta ambigüedades» con Vox y baraja romper la «cooperación» con ellos. El diario Le Mondeadvierte al líder de Ciudadanos que «ya no engaña a nadie». Veremos. Seguirá yendo a desayunar en las pantallas en mutuo intercambio de caritas.

«Por tu culpa arrojas al PSOE a pactar con Podemos y con los nacionalistas, precisamente aquello que Cs debía impedir», le espeta a Albert Rivera uno de los fundadores de Ciudadanos, Francesc de Carreras, en una carta abierta en El País. Como se ve son todos muy templados en el conocido como partido demócrata y centrista. Lo más grave –para él y sus mentores– es que apenas ha sacado rentabilidad de su inmolación política. Segundos puestos a cambio del prestigio que algunos todavía le concedían. El PP, con solo unos pocos votos más, ha adquirido un notable peso territorial.

Firma y firman las gentes de Rivera con su logo en los membretes junto al de PP y Vox mientras él niega la evidencia. Firma y firma para mantener al PP, al que dijo iba a regenerar, en su andadura de décadas en Castilla y León, al mismo tiempo que le denuncia en otra firma por corrupción.

Ciudadanos elige al PP, que recuperará la Alcaldía de Zaragoza 16 años después con el apoyo de Vox, si no surgen inconvenientes con Vox. Rivera parece estar en una noria en la que solo importa el poder. Como editorializa la viñeta de Bernardo Vergara aquí en eldiarioes el problema no era repartirse sillones, sino repartirse ellos en los sillones.

Quienes acusaban de «ocurrencias» a otros en sus manidos tópicos, han llegado a plantearse una alcaldía rotatoria en Madrid. Dos años su Villacís –de cuyos manejos con sus sociedades nunca más se supo– y, otros dos años. Martínez-Almeida. Si eso podría darse en diputados, por ejemplo, como caso extremo, en toda una corporación implica legislaturas de dos años. Con cambio de equipos. Es demencial. Pero era la forma de «pillar cacho», como dijo –que no– alarmando al personal que la venera la nueva portavoz de Ciudadanos en el Congreso Inés Arrimadas. Finalmente, y a pesar de la resistencia de la líder madrileña de Ciudadanos, han llegado a un acuerdo para que Almeida sea alcalde y Villacís vicealcaldesa, a expensas de Vox. Los dos adoran el tráfico y los humos de los tubos de escape.

Son cuatro años con este tipo de perfiles en las instituciones. Con Díaz Ayuso y sus concebidos no nacidos incorporados a la unidad familiar,con sus atascos de tráfico y su mirada perdida. Y a tantos otros.

Cuesta creer que ciudadanos conservadores sensatos se sientan cómodos con algunos de sus regidores. Sí parecen ser muchos de ellos, los mejores servidores de ese imperio de interrogantes sin resolver en España. De la fuerza de los poderes que no se presentan a las elecciones. La bula de la jerarquía obispal católica en España. Las grandes fortunas nacidas de la nada. Las excepciones judiciales. El papel de los bancos en la vida política. Aquellos entre los medios que, en lugar de informar, manipulan.

En el aire aún los apoyos para el gobierno de España. Déjense de eufemismos y nomenclaturas. De puyitas desde el pedestal. Los ciudadanos serios nos jugamos mucho. No faltaría más que otro pacto del caos en La Moncloa.

 

*Publicado en eldiarioes

Si los medios informaran de todos como de Podemos

Pablo Casado hunde al PP en la mayor crisis de su historia. Casado, El Masters, ha perdido la mitad de los diputados del Congreso y dos tercios de los senadores. Apenas nadie de la ejecutiva de Rajoy queda en pie tras la purga efectuada por Casado. Lucha fratricida y de poder en el PP que arrancaría con la sangrienta hostilidad entre las dos mujeres fuertes del partido hace bien poco: Soraya Sáenz de Santamaría y Dolores de Cospedal. El Másters se alió con la secretaria general contra la ex vicepresidenta. Ambas están fuera de la política. Cospedal por la filtración de sus conversaciones con el comisario Villarejo para encargarle unos trabajitos. Marido en ristre. La pareja Cospedal y marido fue defenestrada de un golpe. De la política, no de sus cosas. Más aún, transcurrido un tiempo prudencial, ha sido rescatada como abogada del Estado para Sala de lo Militar del Tribunal Supremo.

La purga de Casado, el Másters, ha segado a grandes voces del partido. Fátima Bañez, García Margallo, Montoro, Catalá, Méndez de Vigo. Ya no tiene cargo relevante Rafa Hernando, el Bocachanclas, a pesar de su intensa sintonía verbal con el grupo dirigente. De Guindos bien, lo tienen colocado en Bruselas, de vicepresidente del BCE, para seguir cuidando también de sus cosas. Pero ¿dónde están los Wert, las Mato que alumbraron el PP que hoy agosta el tiránico Casado? ¿Qué fue de Soria? Genio y raza del PP. Este anda cuidando de sus propios negocios alejado de su amada tierra. Toda la culpa es de Pablo, el Másters. De esta guisa suelen hablar los medios al referirse a Unidas Podemos y en particular a su principal dirigente, Pablo Iglesias. Como mínimo.  Y se añaden matices.

En el PP la respuesta interna es tibia hacia el exterior. Se cuece puertas adentro y llega certera cuando, tras los aplausos, se les deja caer como ocurrió con Cifuentes y tantos otros. No hay apenas nadie en el PP que se descare en los medios criticando al líder. Quién sabe si por lo mucho que se juegan en represalias. Y porque debe haber trapos sucios de todos los colores en los armarios. Los críticos saben también que las disidencias en el PP no reciben políticas de micrófonos abiertos, y menos a toda hora del día.

Es tal el dolor de la prensa por la hecatombe electoral del PP que respetan su pena y no hacen leña del árbol caído. El PP ha perdido un centenar de sueldos públicos y 257.430 euros al mes por el desastre del 28A y merman también ingresos por el del 26M. Al punto que el partido se está viendo obligado a despedir a sus trabajadores en el Congreso y  evita pagar las indemnizaciones que les corresponden por pura precariedad de medios. Prensa responsable que ama al bipartidismo como a ellos mismos.

Si la prensa informara de todos como de Unidas Podemos leeríamos y escucharíamos titulares sobre la crisis soterrada en Ciudadanos. Albert Rivera no ha logrado el triunfo previsto a pesar del enorme esfuerzo mediático y demoscópico invertido en él. Los poderes económicos y sus portavoces meditan cambios. Rivera, Naranjito o Falangito, está preocupado. No hay más que ver su agria expresión. [Nota de la articulista: para motes y acusaciones no es imprescindible apoyarse en la verdad, como el propio Rivera y otros muchos saben]. Los síntomas de la crisis de liderazgo en Cs son evidentes si se sigue el hilo. Inés Arrimadas, la Montapollos, se traslada a Madrid y será la portavoz de Ciudadanos en el Congreso. La sangría de votos sufrida en Cataluña por su partido ha aconsejado a los mentores de la formación ese cambio. Lo que pasa es que tampoco lo ven claro. Begoña Villacís, la Ultra, tiene ese asunto con su sociedad que apenas cuentan los medios y algún día algún periodista se puede poner pesado. Ignacio Aguado, el Trolas, no se termina de ver como líder tampoco. Y De Quinto, el Multimillonario, el Cocacolas, menos.

La derecha se nos ha ido de las manos, confiesa la prensa antipodemos en grandes titulares. O no. Podría. Debería. Tanto alentar a la ultraderecha y ya la tenemos en las instituciones. En confianza, son muy parecidos. Casi iguales. Y ya se ve en Andalucía. PP y Cs hacen suyo el discurso de Vox en contra de los «chiringuitos» de género en plena crisis por el Presupuesto. El primer acuerdo a la sombra de Vox es el machismo.

Uno de cada cuatro euros de gastos de personal de Vox en 2018 se destinó al sueldo del jefe Santiago Abas Khal, El Pistolas, como verán en eldiario.es pero no en todos los medios. Lo mismo que la financiación iraní, a cargo de un oscuro grupo, que ha pasado a mejor vida en los informativos, descansando en paz, y con el peso leve del cemento armado. O lo de los negocios varios con casoplones de otro de sus dirigentes. Iván Espinosa de los Monteros ha sido socio en negocios inmobiliarios de condenados por la Gürtel y por delito fiscal. Echando a los vecinos en algún caso que está tan feo.

De Pedro, El Guapo, El Insensato sin escrúpulos, según versiones, ya nos informó a fondo la prensa. Pocos de los grandes medios en detalle. De los navajazos que llevaron a Pedro Sánchez a saltar desde la barandilla del barco acosado por garfios y sables arriba y tiburones abajo. [Otra nota de la articulista: esto nos lo contarían así los cronistas más floridos]. Ahora, de ser la información el objetivo, se hablaría más -junto a los aciertos-  de promesas incumplidascambios de opinión, y cierta ingratitud al partido por el que llegó a Presidente del gobierno tras una justificada moción de censura a Rajoy. En una reedición del pasado, Pedro Sánchez apela a la «altura de miras» (dar a cambio de nada) a Unidas Podemos para que le dejen formar gobierno. En  pack completo con Ciudadanos y PP. Y comienzan las presiones. Susana Díaz, critica «la ambición de poder» de Iglesias presentándose a ella misma como adalid de nobleza política y nula ambición de poder. Y la prensa ya encuentra hasta amenazas y chantajes.  A Sánchez.

Si la prensa, radio y televisión informaran de todo como de Unidas Podemos, nos contarían cómo se formaron grandes fortunas de la nada. Y cuál es la influencia con la gestión de los asuntos de la sociedad. No hubieran parado de ahondar en la permanencia e impunidad del franquismo en España. Nos explicarían los nombramientos en la judicatura. Los créditos de los bancos y sus cláusulas. Causas y compromisos del tratamiento dado a los independentistas catalanes, tanto políticos como ciudadanos. Los conciliábulos del «a por ellos». Cómo solventarán el espectáculo judicial del procés. Dentro y fuera de España, fuera especialmente para frenar la estupefacción

Sabríamos qué pasó con la ilegal venta de pisos de protección oficial a fondos buitre en Madrid. Porque como ha contado Patricia López en Público Villarejo, precisamente el comisario Villarejo, invirtió en el grupo al que Botella vendió pisos a precio de saldo. Y por qué Ana Botella, la alcaldesa, no está encausada. ¿Será porque su marido, José Mari, el Tenebroso, tiene un inmenso poder? En el fondo, cualquier ciudadano puede encontrar información si la busca y la selecciona.  A veces cuesta.

Llegados a este punto de equilibrio informativo, de hablar de todos como de Unidas Podemos, igual deberíamos saber de financiaciones ilegales verdaderas. O de cargar muertos desde el Estado y su prolongación en las cloacas mediáticas a PP, PSOE, Ciudadanos, Vox, PNV y todos los demás, sin consecuencia alguna. Incluso continuando los bulos aunque hasta la Justicia haya certificado el engaño y muchos ya sepan de la mentira y la treta.

Y vendría bien una confesión en regla de la ideología y los intereses que rigen desde la prensa de ultraderecha a la felipista. De sus compromisos. De los porqué y para qué de los Inda y Claver permanentes y hasta de Federico, el Lozanitos. Por qué se equivocaron dos eternamente anónimos senadores al votar el Consejo de RTVE. Por qué el silencio sustituye al negro.

Si el periodismo español, fiel seguidor de cualquier andanza de Unidas Podemos, usara la misma regla para todos, informaría de los entresijos de la Familia Real, de sus negocios. De las y los amantes que se salen de las camas –en donde todo humano tiene derecho a explayarse como le plazca para entrar en asuntos de Estado por las consecuencias que se derivan. De la amplia sonrisa del Jefe del Estado al ultraderechista líder de Vox cuando hasta se negó a recibir a la presidenta del Parlament catalán, Carme Forcadell.

No importa siquiera quiénes son las víctimas de la flagrante desigualdad de trato. Abrumadoramente clara en sus motivaciones. Es casi imposible ya revertir el daño causado. Solo se puede apelar ya a un examen de conciencia de cuantos han sido sujetos activos de estos hechos. Y a la reflexión ciudadana de si merece semejante castigo quien osa afectar a los privilegios de unos pocos.

Creo que con información rigurosa los ciudadanos se  preguntarían cuál de todos estos asuntos, de todos estos partidos e instituciones, afecta de verdad a sus propias vidas.

*Publicado en eldiarioes el 7 de Junio de 2019

Una democracia seriamente tocada

España registra una profunda degeneración de sus élites, del cuerpo troncal del país. El Tribunal Supremo ha paralizado cautelarmente la exhumación de los restos de Francisco Franco del Valle de los Caídos preservando los derechos de la familia. En tanto se solventan los recursos,  el dictador continuará enterrado en sagrado y en gloria para seguir pudriendo esta peculiar democracia. El alto tribunal ha llegado en su argumentación prácticamente a legalizar el levantamiento militar. Considera a Franco jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936, cuando lo nombraron los militares sublevados.  Y en el juicio del procés, la Fiscalía afirma en sus conclusiones que lo que hubo en Catalunya fue «un golpe de Estado». Ni intento siquiera, golpe. Así anda la democracia española de tocada.

Todo se resiente. El nefasto espectáculo que están sirviendo políticos carentes de mayorías para gobernar es otra parte del cuadro. Hay que negociar pactos de gobierno y muchos de los que se plantean pervierten la voluntad popular. En todo acuerdo se cede, desde  luego, pero en algunos casos es demasiado ceder si realmente existe una discrepancia ideológica y de objetivos y no una afinidad.

Ciudadanos hace equilibrios en el alambre con un plato en cada mano mientras la hinchada neoliberal –política y sobre todo mediática si es que son diferentes le anima conteniendo la respiración. Neoliberal o del sistema de privilegios y apoyos que aquí rige. Y dice Ciudadanos que no van a negociar nada con Vox, que si acaso la «vía andaluza». Es decir, el acuerdo a tres con los naranjas de tapadillo, silbando allá arriba a ver si no lo vemos. A tres, cada uno de ellos imprescindible.

Y va Vox y dice que ese papel no le gusta y presenta una enmienda a la totalidad a los presupuestos de Andalucía. Ese Vox del que nos informan los medios sin cesar porque, como hablan mucho y dicen cosas muy llamativas, son como el abalorio con brillos para el periodismo de declaraciones.

El PP, con los escasos votos logrados, simplemente ve cómo los coloca mejor. Es socio preferente de Ciudadanos, dicen los de Rivera dando otro paso en el alambre colgado a muchos metros de altura. Con red, grandes y pequeños medios siempre se la prestan.

El PNV ha estado coherente al advertir a Pedro Sánchez que si pacta con Ciudadanos no cuente con sus votos. Ha salido del suspenso casi general.

El PSOE ha dicho que quiere un ejecutivo monocolor frente a las pretensiones de coalición que pide Unidos Podemos por boca de Pablo Iglesias. Ocurre que los resultados electorales no hay que mezclarlos para que no den resaca, salvo los de UP. Cuyos 3.700.000 votos en las generales parecen haberse subsumido por el batacazo de municipales y autonómicas.  Y surgen voces más sueltas. Emiliano García Page ha dado al PSOE  en Castilla- La Mancha una de las dos únicas mayorías absolutas y se siente reforzado para animar a Sánchez a acercarse a Ciudadanos. Su ultraliberalismo, ultranacionalismo español con el «a por ellos» por bandera, medidas de corte autoritario, no incomodan al barón del PSOE. Ni a muchos otros del gran aparato de poder instalado en España.

Y otra vez Unidos Podemos, Podemos, Pablo Iglesias en el punto de mira. No oye la contestación interna, leemos, oímos, vemos, interminablemente. Interna poco, hablando con propiedad, las voces críticas ya fueran externalizados o, básicamente, se externalizaron por sí mismas.  Y ahora surgen redobladas en el momento preciso que se negocian los gobiernos.  Aquel grupo de amigos que  se animaron a formar Podemos parecen ignorar que cinco millones de votos de izquierda que les siguieron están más interesados en lograr políticas de izquierda que en ver dónde asientan ellos sus traseros.

Portadas, monográficos, columnas, artículos, tertulias, barras de bar… Otra vez. No sé si se habrán enterado de la última primicia: los rusos han seguido viniendo los rusos.  A lomos del mismo redactor que nos las sirvió en su día en El País. Ahora en ABC y aliados con… sí, Unidos Podemos en el sibilino intento de adueñarse de la UE. Es otro símbolo de la decadencia del sistema que este presunto periodismo político representa. Luego la Asociación de la Prensa de Madrid les da premios, una y otra vez,  y la mayoría se calla.

Nada interesa más que la crisis de Unidos Podemos. El PP se ha reventado a medio partido, como lo hiciera el PSOE de Sánchez tras la encerrona que le plantaron. Añadan en el PP los caídos y retirados por sombras de corrupción, además. Dolores de Cospedal tuvo que apearse tras haberse difundido, como por casualidad, sus tejemanejes con el comisario Villarejo, incluidos «trabajitos» de espionaje y destrucción de pruebas. Ya ven, esto los colegas lo recuerdan menos.

Pero sin todo este espectáculo sería más visible el poder en la sombra del poder judicial. Los Marchena, padre e hija, los Lesmes y su círculo de poder sin control que cuentan en detalle Elisa Beni y varios otros columnistas de eldiarioes.

Y no pasaría como la seda que la Fiscalía tilde de Golpe de Estado celebrar un referéndum. Ni los largos encarcelamientos en prisión provisional para los políticos  independentistas. Ni las maniobras para privarles de la voz que les dieron las urnas. Ni tendríamos a un presidente del Parlamento Europeo, Antonio Tajani, Fundador de Forza Italia, que actúa a modo de «portero de discoteca» para impedir el paso a diputados elegidos en España.  Ni siquiera consultó a sus vicepresidentes, decidido, por su cuenta, a negar la acreditación a Puigdemont en algún intercambio de favores.

Y luego está la cúspide. El jefe del Estado actual, el Rey Felipe VI, ha esperado a que el Tribunal Supremo impida a Jordi Sánchez acudir a la Zarzuela en representación de Junts per Catalunya, para iniciar la ronda de consultas de cara a la formación de gobierno.  Es el mismo jefe de Estado que torció, ostensiblemente, el gesto porque una bandera no estaba suficientemente tensa en su izado.  Hijo del rey que se retira de la vida pública, con inmunidad, y en olor de incienso mediático.

Y Franco sigue en el Valle de los Caídos. Porque nada se hizo antes. En cuarenta años, nada se hizo para restarle su lugar prominente en España. Nada o poco se hizo en asuntos similares. Y así estamos. Para lograr objetivos no hay como poner los medios adecuados.  No puede haber verdad más lógica.

 

*Publicado en eldiario.es el 4 de Junio de 2019

Los atascos llegan a la cima del mundo

Filas interminables de escaladores que quieren coronar El Everest, la montaña más alta del planeta Tierra, situada en la cordillera del Himalaya, entre la República Popular China y Nepal. Son 8.848 metros de altitud. Una proeza para deportistas muy entrenados que ahora se ha masificado. Allí vemos cordadas de hasta 200 personas queriendo cumplir ese sueño. Es tal la aglomeración, que 11 personas han muerto en el intento, según los últimos balances que se actualizan cada poco. Está siendo uno de los nuevos símbolos de la sociedad en la que vivimos.

Los expertos relatan que llegar a lo más alto del Everest exige una adaptación paulatina a los límites de oxígeno en altura. Lleva como mínimo dos o tres meses ir aclimatándose en diversos campamentos. El Everest a su alcance, masticado. La comercialización del fenómeno ha propiciado atajos. De un lado tenemos el deseo de una serie de humanos de conseguir metas poco accesibles, la simplificación de los procedimientos, no informarse bien de en quién se confía, no prever las consecuencias y, del otro lado, hacer negocio con un buen trabajo… o con un mal trabajo.

La foto la tomó, alarmado, el alpinista nepalí Nirmal Purja. Se vio literalmente tropellado por la marabunta tal como relató a El País. Han llegado a poner bombonas de oxígeno a los clientes, en lugar de aguardar su acomodación progresiva a las circunstancias ambientales. Las marchas de varias cordadas juntas, al ritmo del más lento, terminan en ocasiones agotando el aire embotellado. Añadan atasco puro y duro que obliga a esperar hasta dos horas para llegar a la cumbre.  La mayor parte de las víctimas han sido por insuficiencia respiratoria. Se relatan espectáculos puramente dantescos.

Nimsdai@nimsdai

If you use this image it would be appreciated if you could inform me & credit the photo @nimsdai Project Possible also please make a donation to the go fund me campaign.Promotion of would also be most welcome.http://www.projectpossible.co.uk , http://www.gofundme.com/147-power-of-possible 

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Mientras tanto, en la Fosa de las Marianas, ubicada en el Océano Pacífico, el lugar que pasa por ser el más profundo del mundo 10.927 metros–, un submarinista ha encontrado una bolsa de plástico. Hasta ahí ha llegado la basura no degradable que consume la población masificada.

Somos víctimas de este siglo peculiar en el que la población mundial ha alcanzado los 7.700 millones de personas. Asia cuenta con 4.600 millones en un crecimiento espectacular. Europa con 800 y un ritmo mucho más lento. En 1987 el mundo celebró con gran énfasis el nacimiento del niño 5.000 millones de la Tierra. El escritor uruguayo Mario Benedetti le dedicó a ese hipotético niño un poema deduciendo por calculo que probabilidades que le tocaría pasar hambre, el hambre de su madre y de sus ancestros. En Informe Semanal me tocó hacer un reportaje in situ en el Hospital de la Paz con conexiones durante todo el programa con Ramón Colom, el director y presentador, para ver nacer a una niña, la vida real, en un programa salpicado de datos. La población mundial se ha incrementado desde entonces más de un 50%.

Hay menos inseguridad, sin embargo, que en las sucesivas masificaciones de la historia. Se ha democratizado el acceso a bienes. Al turismo. El turismo nació por hacerse más asequible a la población viajar,  privilegio del que disfrutaban prioritariamente los ricos. Los que veraneaban de por vida, hasta que el resto empezó a hacer vacaciones. Hay una diferencia fundamental entre veranear e irse de vacaciones.

De ahí, llegar al Everest. De ahí, organizar atascos mortales. De ahí, tener que cerrar el Museo del Louvre en París por las protestas del servicio de seguridad que se siente incapaz de contener las avalanchas de visitantes, como acaba de ocurrir esta semana. O el haber convertido en una fila tras otra la contemplación de muchos monumentos de enorme valor estético. La Alhambra de Granada se ve así, en fila, en masa. Aquella en la que, hasta hace no muchos años, nos paseábamos para sentarnos un rato en el alfeizar de alguna ventana contemplando el exterior, como lo hicieran sus primitivos inquilinos. Lo positivo es que la belleza esté al alcance de tantos; lo negativo, el cómo.

¿Se ve aún al mirar? Esas grandes afluencias, cámara o móvil en mano, para captar el momento. Llegan, bajan de algún vehículo, fotografían, difunden, siguen. Ven a través del visor que siempre interpone una pantalla, un obstáculo. ¿Cómo harán en lo alto del Everest para lograr un ángulo en el que mostrarse épicos ganadores de la cima sin que entren en la imagen el tumulto humano que les acompaña? Se podría pensar que es la fila para entrar a un concierto de rock, en exceso abrigados.  Se diría que el nuevo ciudadano del Siglo XXI precisa imperiosamente mostrarse. Cuanto hace, especialmente sus hazañas.

¿Mostrar sin reflexionar?  No se entiende que en un mundo masificado se vote, se elija, el liberalismo salvaje del sálvese el que pueda en lugar de tejer una red social que dé cobertura. Porque nos dicen que «no hay para todos». No aclaran que no hay… para todos los que no son ese 1% que acumula tanto dinero como el resto de la población mundial. Que no llega lo que se produce para alimentar lo suficiente a cuantos lo precisan porque se especula con la comida y se presiona con el hambre.

¿Se piensa aún? Los atascos han llegado a las neuronas. La candidata que por las sumas y restas de votos y segmentos ideológicos cuenta con más posibilidades de ser presidenta de la Comunidad de Madrid es Isabel Díaz-Ayuso, del Partido Popular. Una apasionada de los atascos, por cierto. Un cometido anterior la ascendió en el escalafón: llevaba en Twitter la cuenta de Pecas, el perro de Esperanza Aguirre. Es casi un sarcasmo, un atasco de la cordura.

Tobogan "de la muerte", Estepona, Málaga.
Tobogan «de la muerte», Estepona, Málaga.

El alcalde en funciones y candidato a la reelección a la Alcaldía de Estepona (Málaga) ha sido el más votado de España entre municipios mayores de 50.000 habitantes. Más aún que Abel Caballero, del PSOE, en Vigo que se dijo ostentaba el récord. José María García Urbano, del PP, logró el 69,04% de los votos emitidos en la localidad y, con ese porcentaje, 21 de los 25 concejales. Este venerado edil fue el que puso en marcha un tobogán conocido como «el de la muerte».  Se trataba de cubrir un desnivel entre calles para bajar sin esfuerzo (a diferencia de las escaleras, los toboganes solo sirven para bajar). Y se construyó  demasiado vertical. Con todos los parabienes técnicos. Y no funcionó. Hubo de ser clausurado por los varios heridos causados en su breve espacio de funcionamiento. Los vecinos han desagraviado a su alcalde con esa masiva votación. El humorista Gila lo hubiera contado mejor que nadie, lo que han disfrutado a pesar de las lesiones.

Y el Estado español, tras dos elecciones sin mayorías absolutas en general. Se atascan los egos, las rivalidades, las prepotencias, los desprecios, los agravios. La eterna constante de los días. La paciencia.

Una población que crece diversa e indiscriminadamente. No habrá trabajo para todos. No habrá ingresos para todos. Al menos mientras no se alivien siquiera las desigualdades. Una ciudadanía que a veces mira tanto que no ve. Y le cuesta relacionar hechos con consecuencias. Que se atasca por llegar a cimas en masa. Que vive anudada a la cuerda del grupo. Que muere por nada. Cuando el dolor y la felicidad se experimentan de uno en uno. Y todavía se buscan y se encuentran lugares donde disfrutar sin colapsos. En un mundo en el que, bien repartido, caben todos.

Un pacto PSOE y Ciudadanos sobre el desplome de Podemos

El poder acaricia conseguir el pleno. El dios de las urnas puede convertir en realidad sus sueños más acariciados. PSOE y Ciudadanos bajan las líneas rojas que impedían los acuerdos. El presidente de la CEOE lo llama el triunfo de la moderación. El Banco de Santander ya dijo, al día siguiente de las elecciones generales, que un acuerdo PSOE-Cs caería mejor en los mercados. Todo va confluyendo hacia el asentamiento del socioliberalismo. Unidas Podemos se ha desplomado en las municipales y autonómicas. Hay planes tan perfectos que parecen diseñados.  Añadan que debemos darnos por contentos dado que se atenúa la amenaza de la ultraderecha neta. De los populismos que prefieren decir, dulcificándolos.

En apenas 24 horas, nos encontramos, como verán aquí, con que Pedro Sánchez se ha ido a ver al presidente francés Emmanuel Macron en busca de una alianza entre socialdemócratas y liberales. El PSOE enfría la coalición con Podemos y presiona a Ciudadanos. Cs crea un comité para alianzas y se abre a pactar con el PSOE. Las diferentes portavocías mediáticas recalcan que los ciudadanos han puesto a cada uno en su lugar y, con fuerte énfasis, que Unidas Podemos ha salido muy debilitado. Eso es cierto, preciso que recalcan. Metan en el paquete a nacionalistas, a ser posible asimilados con Vox –que ya es asimilar- y sírvase el pastel. Miel sobre hojuelas.

Ocurre, sin embargo, que este tipo de planes en su conjunto suelen tener sus fisuras como viene acreditando la historia. Ciudadanos ya ha advertido que se aviene a negociar como lo hace la derecha: con rendición incondicional. Al punto que “exigirán en sus pactos con líderes del PSOE que renieguen por escrito de las políticas de Sánchez y apoyen el 155”. Claro que Ciudadanos se desdice con suma facilidad cuando le conviene.

   Más Madrid, la plataforma que formó como alcaldesa Manuela Carmena,  promovida en su día por Podemos, ha perdido 15.000 votos. Ha sido el PSOE, que presentaba al entrenador de baloncesto Pepu Hernández, el que se ha dejado más: 25.000, aunque no se destaca. Lo tremendo es que al PP se le han ido casi 169.000 y es su candidato el que puede ser alcalde. El golpe duro es la pérdida del ayuntamiento de la capital. Y señalar sus culpables. Y sus soluciones.  Quién no firmaría, nos vienen a decir, una alcaldesa como Begoña Villacís, de Ciudadanos, a cambio de alejar a Vox, y de compensar con la presidencia de la Comunidad a Ángel Gabilondo, del PSOE. Villacís pasa por la derecha a Vox, pero el mal menor es una tradición en nuestro país.

   El PSOE venía dilatando el acuerdo de gobierno estatal con Unidas Podemos hasta después de las elecciones locales. UP sigue teniendo 3.700.000 votos para el Congreso pero el resultado municipal les lastra, se asegura. El primero Pedro Sánchez que ha pedido a Iglesias reconsidere su postura de un gobierno de coalición, tras «lo que ha pasado» el 26M.

Para que esta situación tan idílica para el poder se produjera fue necesaria previamente la debacle del partido que lidera desde el principio Pablo Iglesias. A la que han contribuido ataques desde el exterior y desde el interior de grueso calibre. Las cloacas del Estado maquinando acusaciones falsas contra rivales políticos son algo que ninguna democracia se permitiría, pero este país lo ha engullido como normal. Sobre las rupturas y traiciones internas cada cual, parece, tiene su opinión. Se suceden acaloradas discusiones sobre el tema, incluso públicamente en las redes sociales. En cualquier caso no hay un único y absoluto culpable.

En la noche electoral, Íñigo Errejón salió diciendo «Ha nacido una izquierda diferente que ha devuelto la esperanza».  Errejón, el brillante político que conocimos, pareció sufrir una transmutación. Como si Manuela Carmena se le hubiera aparecido en una zarza. A Carmena se la añora ya, y más será cuando vuelvan los atascos y la contaminación  y cuanto adora la derecha. Trabajó por un Madrid más humano, aunque su indudable viraje le restó apoyos en ese sector de la ciudadanía a quien importan esas actitudes. Los barrios del sur se han sentido peor tratadosque los del centro. La abstención de aquellos a los que defraudó ha sido decisiva en el resultado. Muy ajustado por cierto. La desolación de hoy indica que no se previó lo que se pasaba.

   En la política convertida en partido de fútbol apenas caben los argumentos. Los sentimientos fundamentados, sí. En el relato de lo acontecido desde el 15M de 2011 vemos un masivo movimiento de repulsa ciudadana a las injusticias del orden establecido. Podemos no creó ese movimiento, lo recogió. Y las políticas sociales le deben mucho. Especialmente desde el día en el que la carambola perfecta apoyó la moción de censura a Rajoy que llevó al líder del PSOE a la Moncloa. Pedro Sánchez no hubiera sido presidente sin la decidida actitud de Pablo Iglesias –buena parte de sus rivales ya no estaban-.

  El gobierno del PP y sus cloacas policiales y mediáticas se dedicaron a fondo a destruir a los líderes de Podemos, con especial hincapié en el secretario General. Era osado, destacaba su ego sobre todos los egos,  ocasionó agravios y llevaba coleta. Hasta eso pesó, hay gente muy conservadora, muy cuadriculada en asuntos de estética. El chalet hipotecado en la Sierra se convirtió en «casoplón» a diferencia de otros, mucho más suntuosos de diversos políticos. Los medios de la familia hicieron el resto. Con un trato desigual donde los haya. Entiéndanme. Por encima de simpatías y antipatías, debe existir en las personas decentes un respeto prioritario por la justicia y la verdad. Y Pablo Iglesias no lo ha tenido. Y no tolerar esto entra, más que en los sentimientos, en el terreno de los principios éticos.

Es difícil ya remontar semejante campaña. Apenas cabría otra cosa que resetear  el partido y evitar que entren de nuevo “troyanos”.  Claro que el propio Pedro Sánchez demostró cómo el coraje puede remontar la adversidad. Lo hizo desde el fondo de la más sucia jugada. Le echaron los mismos que siempre quisieron este acuerdo socioliberal con Ciudadanos que ahora se quiere reeditar, a pesar de la manifiesta antipatía que se profesan los líderes implicados: Sánchez y Rivera.

  Los votantes del PSOE, sin embargo, siempre han ido por delante de sus líderes. Apoyaron al Sánchez del “no es no” –a la investidura de Rajoy que sin él se consumó- y le ayudaron a  volver a la secretaría general empujándole en su nado contracorriente. En las elecciones de hace un mes, temerosos de los designios inapelables del poder, regresaron a Ferraz y advirtieron: «Con Rivera, no». Y ahí estamos.

     El acuerdo con Errejon hubiera sido más fácil que con el proscritoPablo Iglesias. Podía haber sido vicepresidente de un gobierno de coalición con el PSOE de Sánchez, si no le hubiera podido la prisa, como formuló Pedro Vallín, periodista de la Vanguardia. Ya no es nada moderno, vaya por dios, ocuparse como objetivo rotundo de los desfavorecidos, ocultos bajo esa crisis superada (especialmente entre los creadores de opinión). Toda la izquierda bendecida tiende al socioliberalismo.

  Ciudadanos es liberalismo agudo. Villacís se parece más a Esperanza a Aguirre que a la Carmena a la que puso todo tipo de trabas. Su cruzada es contra los vendedores del top manta, no contra los abusos del poder. Y así esparcen su ideología por el territorio nacional. Albert Rivera muestra evidencias de marcado tinte autoritario. No ha logrado superar al PP. Y está cada día más crispado. Ha sido obligado a virar de opinión tantas veces que ha quedado torcido. Atentos a cómo Inés Arrimadas, nueva portavoz del Congreso, ha dulcificado –a ratos- su actitud. Atentos.

  Ampliemos el campo de mira. Europa se felicita porque la ultraderecha no haya logrado sobrepasar el 33% del Parlamento europeo al que aspiraban, «solo» han crecido hasta el 22%. Eso al parecer es un éxito.  El PSOE español es el partido socialdemócrata más votado. Nos venden como un avance que Sánchez vaya a ver a Macron. En límites críticos de popularidad, el presidente centrista francés se ha visto superado en votos por la extrema derecha de Le Pen. Tiene la protesta en pie de guerra en la calle, con una brutalidad irracional, hija de hartazgos absolutos. Su liberalismo no les sirve a los franceses. A veces la realidad se escapa por las fisuras de los planes ideales.  Y merece la pena tenerla en cuenta.

Quienes celebran alborozados el hundimiento de Unidas Podemos tienen una visión muy corta o muy interesada de la realidad. El socioliberalismo es una entelequia en el que la segunda parte engulle a la primera. No hay izquierda moderna y bucólica cuando los problemas de millones de personas persisten por mucho que se las ignore. La pobreza más repartida no deja de ser pobreza. Las políticas sociales y progresistas siguen siendo de imperiosa necesidad. La realidad no desaparece mirando para otro lado.

Queda mucho por ver.  Y será la imprescindible alianza del PSOE con otros partidos  -está en minoría- la que marque el signo de las futuras políticas radicalmente.

*Publicado en eldiarioes 29/05/2019