Con nuevas elecciones, habría de cambiar el candidato

El espectáculo que está ofreciendo la negociación de gobierno puede calificarse de bochornoso. Dejemos de dar vueltas a lo accesorio y vayamos al grano: si se convocan nuevas elecciones, sin razones objetivas de peso, es porque el candidato ha fracasado. Se precisa otro. Hastiados, con profunda irritación, muchos ciudadanos empiezan a esbozar esa posibilidad. La equidistancia reinante –nada que ver con la imparcialidad– pide siempre «al otro». El otro también, sí, pero la responsabilidad máxima es de la persona que ha de constituir el gobierno. Pedro Sánchez, a la cabeza del PSOE, es a quien compete lograr un ejecutivo estable.

El conflicto es de dimensiones cósmicas y surgido prácticamente de la nada. A no ser que ahondemos en esos matices que se agrandan y se convierten en escollos insalvables. Supuestamente, PSOE y Unidas Podemos son dos partidos de izquierda. No debería haber mayor problema para llegar a acuerdos. Lo han hecho en ayuntamientos y comunidades autónomas. Unidas Podemos accedió en la primera parte del fiasco de las investiduras a descabalgar a su líder, Pablo Iglesias, porque no gusta al PSOE. Han llegado a decir que sería como tener al enemigo en casa. Al enemigo, que se dice pronto.

Punto primero: el PSOE no se ha enterado, tal como se manifiestan en sus filas, de que no tiene escaños suficientes para gobernar. Y pretende que Unidas Podemos le dé los votos suficientes, sin más. Ése es el camino en el que realmente está actuando. Las presiones, coacciones, al partido que dirige Pablo Iglesias sonrojan.

En política, se ha apuntado el PNV, cuya sensatez tanto apreciamos, rezando y todo para que haya un acuerdo que evite nuevos comicios. Ellos no bloquearán la investidura (¿no votarán en contra?) «si el programa es asumible». Gabriel Rufián, por ERC, evolucionado al más prudente diputado de la Carrera de San Jerónimo, conmina a Unidas Podemos a no ser un obstáculo para el gobierno de Sánchez, después de haber tumbado los presupuestos que llevaron a Sánchez precisamente a la disolución de las Cortes.

Mediáticamente, no pueden decir más claro lo que ocurre: el PSOE «hace guiños» a Unidas Podemos incluyendo medidas sociales. Qué suerte, por favor, las medidas sociales son «guiños» y sirven para tener los votos de la izquierda. A mí me parece sonrojante, pero en las cómodas almenas en las que viven algunos, la realidad cotidiana de los ciudadanos de a pie no se contempla.

Y eso nos lleva a otro punto clave: ¿las medidas sociales serían «guiños» de investidura en un partido que realmente fuera de izquierdas?

Pedro Sánchez y su círculo quieren ir a elecciones. Cada vez son más las voces –y los indicios que así lo indican. Como en un juego que puede resultar el de la ruleta rusa. Con un objetivo claro: que el tiro mortal vaya para Unidas Podemos. Podría ser el reto. Los retos estimulan personalmente a ciertos caracteres. Es el famoso relato, esa frivolidad de tópico que nos tiene a muchos hasta más allá de donde alcanzan los brazos en alto. Prueben a subirlos, va bien para aliviar tensiones de cuello y espalda. El relato. Lo importante no es lo que es, sino cómo se cuenta. Y cuando se usan demasiados adornos el fondo se enturbia.

El intento de recobrar el añorado bipartidismo. Con un PP que –repitamos hasta que cale obtuvo en abril el peor resultado de su historia: 66 diputados en el Congreso, y la pérdida de 71, ¡3,6 millones de votos menos! y 145 sueldos públicos. De ahí que aumente las consejerías en la Comunidad de Madrid en ese laboratorio de la provocación y la impunidad que resume el gobierno de Casado/Díaz Ayuso.

Es el relato auténtico, compuesto de hechos. El que llevó a Pedro Sánchez a La Moncloa gracias a una moción de censura a Mariano Rajoy con la decisiva ayuda de Unidas Podemos y los nacionalistas. El puesto que le ha permitido viajar por medio mundo, recibir a mandatarios, y saborear las mieles y las hieles de gobierno. Apenas un año que puede cerrar con el camión de la mudanza en la Moncloa para recoger sus pertenencias. Y con el incomprensible balance de haber perdido el gobierno por una estrategia peligrosa.

El que puede sentar de nuevo al PP, aceptado rival bipartidista, en el gobierno de España. El de los discos de Bárcenas borrados 35 veces, rallados y machacados al que un juez no ve delito por falta de pruebas y por otros resquicios de la ley. De esa ley que aplican, los jueces que, en altas instancias, nombra el bipartidismo. El que pacta con Vox y Ciudadanos y su campaña ultra para competir en los espacios de ultraderecha. Con esa Cayetana Álvarez de Toledo a la que odiar e insultar en twitter para distraer y perder fuerza, pero hiela la sangre –desde su ser tan antidemocrático al decirle a alguien «que pierda toda esperanza«.

Casi parece dedicarlo al Pedro Sánchez que se ha dejado comer el terreno y acariciar los oídos. Casi a la sociedad expectante que creyó votar para que hubiera un gobierno progresista.

Abordemos medidas de alivio ante semejante panorama. Es evidente que el bipartidismo quiere revivir modificando el artículo 99 de la Constitución, para regalar escaños a la lista más votada aunque no se corresponde con la voluntad popular. Ese intento ya se ha mencionado. El propio Sánchez lo planteó y también, en su día, Pablo Casado. Se hace en otros países nos dicen. Pocos, otras medidas son más frecuentes.

Vemos en diferentes lugares en los Estados Unidos por ejemplo que tanto gustan que cuando un candidato fracasa, se va a su casa. Quizás, es una opción demasiado drástica para estos lares, pero como idea nos sirve para cotejarla con otras mucho más lesivas para la sociedad. Un ejercicio para ver las dimensiones de cada salida. El propio Pedro Sánchez debería ser el primero en mirarse en ese espejo.

¿Qué tal pues la propuesta? De no llegar a acuerdos de gobierno, sin mediar obstáculos de peso, exigir que no repitan los mismos candidatos que han sido incapaces de conseguirlo.

 

*Publicado en eldiario.es

 

Aguirrey Cifuentes, el virreinato de Madrid

Han pasado 16 años desde que, en junio de 2003, Esperanza Aguirre se convirtió en presidenta de la Comunidad de Madrid en una sorprendente sesión que nos dejó boquiabiertos. Dos diputados del PSOE, Tamayo y Sáenz, dejaron sus escaños vacíos para dar la mayoría a la candidata del PP. El ‘Tamayazo’, nunca aclarado oficialmente pero con sus tentáculos al aire, inauguró el virreinato de Madrid con el PP más corrupto de la historia al frente y una titular, Esperanza Aguirre, que lo formatearía a su gusto. Por aquellos tiempos, su antecesor, Alberto Ruiz-Gallardón, que ocupaba el «trono» desde 1995, pasaba por ser un progresista liberal de lo más moderno. En el gobierno de España, en ese período, José María Aznar.

En aquella histórica sesión de 2003 en Madrid, se propuso a Concepción Dancausa como Presidenta de la Asamblea y ella se levantó, sacó un papel del bolsillo y leyó cuanto estaba sucediendo e iba suceder. Dancausa ha sido nombrada viceconsejera de Vivienda en el gobierno de Isabel Díaz-Ayuso. Es la misma que fue condenada por el Tribunal de Cuentas por vender pisos municipales de protección oficial a Fondos Buitre. Luego sería exonerada, junto a Ana Botella, gracias al voto de dos consejeros vinculados al PP. El Partido Popular es una gran familia, especialmente el de Madrid.

Todos los presidentes de la Comunidad de Madrid, salvo Ángel Garrido y Pedro Rollán en sus breves mandatos, han sido imputados por la Justicia. A Gallardón en otra vertiente y ya fue sobreseído. A cambio, tenemos en la lista a Francisco Granados, vicepresidente con Aguirre, que entró a lo grande en la trama, al decir de la justicia. Desde lucrarse con colegios de niños, a cacerías y volquetes de putas. Casualmente, presidió la comisión que hizo como que investigaba el ‘Tamayazo’.

Esperanza Aguirre es, para el juez, la jefa de la trama. Caminaba impoluta en lo que ella misma denominó charca de ranas y resulta que todas croarían a su batuta. Ultraconservadora y rabiosamente liberal a un tiempo, censora, añorante franquista y aficionada a las mentiras históricas, hasta al 15M vio como una rebelión copiada de la para ella malsana revolución francesa que tumbo a los Luis XVI absolutistas de toda la Historia. ¿Pagará ahora?

Hoy ha sido imputada por el juez con Cifuentes y otros empresarios, entre ellos de forma destacada Indra. Por organización criminal, relacionada con la financiación ilegal del PP para adulterar las elecciones a su favor. Habría empezado, según el sumario, apenas llegada a la presidencia. Hoy pringan también con ella, en esta imputación, el hostelero Arturo Fernández, ex presidente de la patronal madrileña, cuñado de Gerardo Díaz Ferrán, aquel otro jefe de empresarios que dijo a Aguirre uno de los piropos más sentidos de su vida: «es cojonuda».

Es difícil moverse sin árbol genealógico por la familia «pepera» de Madrid. Como se heredan las chanchullos de negocios entre todos, visto lo visto, a Cristina Cifuentes también le tocó lidiar con Arturo, el de los caterings de todo lo oficial. Y pasa lo que pasa. Cifuentes era otra moderna, otro verso suelto, que terminó insertada en ese gran poema épico y nada ético de su partido en Madrid. A Cifuentes, la tumbó de la presidencia el máster que no hizo y su empecinado empeño en negarlo para no ser ella la que palmara por lo que se diría es una extendida práctica en el PP. Y el fuego amigo del vídeo de las cremas. Y el juez cree que también la Púnica. En total, en esa trama van ya medio centenar de imputados.

La derecha, con sus ultras y todo, ha colocado ahora a Díaz Ayuso en Madrid, con sus líos de avales e impagos que se trae desde casa. Y ella ha formado un gobierno sin complejos. Ni uno: en esa banda de redimidos (porque para bravos con «che» ellos), se ha traído hasta al jefe de Seguridad del Madrid Arena en 2012. Un suceso en el que murieron cinco chicas jóvenes y causó enorme conmoción. Poco más cabe. Y bien repleto tiene Ayuso el plantel del ejecutivo de consejeros que pueden hacerle competencia en el título.

La imputación de Aguirre y Cifuentes es una noticia positiva para la justicia que debe imperar en un Estado de Derecho. Veremos en qué acaba. Cabe esperarlo todo de este país. Lo inaudito –por decir algo es que los cómplices de esta situación insostenible que se prolonga ya durante tantos años tengan la desfachatez de mirar para otro lado. Los Ciudadanos de Aguado y Rivera, desde luego. Madrid como epicentro de una derecha unida como una piña en un proyecto que sonroja y nos denigra como sociedad. Virreinato de prebendas de otra época y otro mundo. Tan pertinaz, desgraciadamente, en España.

Noticias bajo la espuma flotante

Cayetana, Arrimadas, Calvo. Mintieron, no mintieron. Sánchez, Iglesias. Le miró, no le miró. Ayuso y la banda de los redimidos. Porque lo valemos y nos sale del papel de fumar. ¿Qué pasa? Los periodistas desmemoriados. Las periodistas enfadaditas. Los secretos a voces. La nueva versión del «off the record», ahora para políticos. La piscina de pirañas de Twitter. Rojos 10, Morados 2. Campo abierto para los fachas. ¡Venezuela!, otra vez. Rivera la trae de su retiro agosteño. Los clubs de fans. No puedo.

«En un solo día esta semana, el primer ministro indio Narendra Modi deshizo casi siete décadas de historia», informan en The Washington Post. Ha despojado a Cachemira (la única región mayoritariamente musulmana), de su condición de Estado revocando una autonomía que había estado vigente desde la década de los 50. Hay protestas y más que se temen. Se habla de 3.000 detenidos, entre ellos niños de hasta 13 años.

Boris Johnson es un señor pelirrojo que se hizo famoso en el Reino Unido por sus excentricidades. Ese fue su principal valor, ser famoso, para que el Partido Conservador británico con cientos de años de historia lo eligiera como su líder. De ahí, y sin paso alguno por las urnas, ha llegado a la jefatura de Gobierno. Y desde ahí ha paralizado el Parlamento. El británico, que se dice pronto. Johnson quiere hacer un Brexit duro y la democracia resulta molesta para estas cosas. Miles de británicos se han echado a la calle, a la firma y a los juzgados. A ver cómo acaba el pulso.

No es el primer payaso presidiendo un gobierno. En Ucrania tienen uno que oficialmente lo es y presume de serlo: el cómico Volodimir Zelenski. Y éste es el que menos lo parece. Bolsonaro, el presidente de Brasil, en plena ola de aterradores incendios en la Amazonía, ha decidido recortar los fondos para su prevención. Y Donald Trump en EEUU se dispone a eliminar restricciones a la explotación forestal, minera y energética en una extensión que supone la mitad del Bosque Nacional Tongass de Alaska, el mayor bosque templado húmedo del mundo, según The Post, también.

Al neofascista Matteo Salvini en Italia le ha salido el tiro por la culata. Provocó la caída del Ejecutivo del que era ministro del Interior, y ahora los M5S formarán gobierno con el Partido Demócrata. Salvini afilará todas sus armas para volver por la puerta grande, si la cordura no lo remedia.

Aquí en España tenemos a Cayetana y a Arrimadas, a Casado y a Rivera, y a esos otros azules como la antracita al sol. Y a Sánchez y Calvo que miran o no miran. Y a redactores de sus estrategias. Y todo lo demás. No, no puedo.

El miércoles, ADF, filial de ISIS, secuestró a más de 200 personas en Boga, República Democrática del Congo, incluidos niños y niñas. Ya hay quien intenta rescatarlos, como sucede siempre, con riesgo de sus vidas. Como hay, en multitud de zonas de conflicto (bélico o de hambruna y abandono) médicos sin fronteras MSF que intentan atender a los enfermos con enormes dificultades y precariedad de medios. Españoles en ellos. Con familia y seres queridos preocupados por su suerte. Mezclados con voluntarios de otros lugares, porque para la solidaridad no existen colores, ni lenguas, ni fronteras. Hay gente que ayuda, en lugar de entorpecer.

Como tenemos a personas que se baten contra el creciente fascismo, la intolerancia y la maledicencia para salvar la vida de los más débiles en el mar. Y que son perseguidos y acosados por ello. Sin que flaqueen en su empeño. Òscar Camps, fundador del Open Arms, o Helena Maleno, que se define como Defensora de los DDHH en @walkingborders con cuanto implica, entre otros.

Cada día veo también, haciéndose un hueco en la piscina de pirañas de Twitter, a periodistas que están muy lejos de las sillas y el aire acondicionado, y sobre todo del influjo del poder, incluso del tedio adocenador. Javier Espinosa, por ejemplo. Y muchos otros. En Hong Kong también anda preocupante el panorama.

Javier Espinosa@javierespinosa2

Police to ban mass protest in citing risk and petrol bombshttps://www.scmp.com/news/hong-kong/politics/article/3024790/police-will-ban-mass-rally-and-march-saturday-call 

Police will ban mass rally and march on Saturday to call for universal suffrage on fifth annivers…

Planned action to call for universal suffrage was scheduled on fifth anniversary of failed electoral reform package being revealed and is first time an event has been totally vetoed.

scmp.com

Ver los otros Tweets de Javier Espinosa

¿Recuerdan cómo apoyamos la iniciativa de mujeres iraníes y de Arabia Saudí que se rebelaron contra la obligación de llevar velo? Han sido condenadas a duras penas de cárcel, hasta 16 años. Aquí tenemos a las de Irán. Hay que salvarlas. Sí o sí.

Amnistía Internacional España

@amnistiaespana

Yasaman, su madre y otras mujeres hicieron lo q ves en el vídeo: manifestar su desacuerdo con la obligación q tienen las mujeres en Irán d llevar el velo repartiendo flores en el metro. Por ello han sido condenadas a la cárcel, Yasaman a 16 años. LIBÉRALAS http://amn.st/6018E4znm

Video insertado

656 personas están hablando de esto

Pero no tenemos un Albert Rivera, por ejemplo, que se ocupe de ellas. Ni de las perseguidas en El Salvador por interrumpir su embarazo, incluso accidentalmente. Ni de los guatemaltecos, hondureños, haitianos, víctimas de pobreza máxima y emigración. Ni de los nicaragüenses siquiera que, por el origen perdido en los tiempos de su gobierno, podrían dar beneficios electorales. Solo existe Venezuela. El país donde quieren que gobiernen algunos hoy opositores que se lucran de negocios inmobiliarios en España. De los pisos de lujo. Uno de los más florecientes: Madrid es la sexta ciudad del mundo donde más se incrementa el precio de este tipo de viviendas. Más que en París.

Volvemos a la mugre, que flota en la superficie como espuma flotante. A la desasistida hasta de una atención crítica que permitiera limar sus errores. Y al estancamiento de lo que ha de funcionar por el bien de todos. A ese mirarse el ombligo tan estéril y paralizante. Pero no es basura todo lo que reluce.

Hay gente que trabaja por los demás, a menudo calladamente. Capaz de conmoverse con las desgracias ajenas al punto de mover un dedo y la vida entera, por ayudar. Profesionales de todos los gremios, periodistas también, que cumplen con su cometido y más allá de él. Ciudadanos que se identifican con el dolor de un padre famoso, de una familia, por la pérdida de una niña maravillosa, hermanados en un sentimiento universal. Ciudadanos convencidos de que en un mundo con las prioridades lógicas de humanidad, lo primero es solucionar los conflictos, investigar para atajar causas y aportar soluciones. Lo llaman «pensar en positivo», pero más bien es «hacer en positivo». Porque hace falta, porque es imprescindible.

 

*Publicado en eldiario.es

Políticos que afectan gravemente a la salud

El caso del brote de listeriosis originado en Andalucía ha venido a confirmar el peligro de confiar los asuntos serios de nuestra vida a políticos ineptos. La cadena de despropósitos que está rodeando este tema llega a provocar estupefacción. Y lo peor es que ni siquiera se trata de un asunto aislado. Es la crónica de los fiascos anunciados, las profecías cumplidas.

Ya hay una tercera víctima mortal. Unos doscientos afectados, casi la mitad de ellos han tenido que pasar por hospitalización. Un aborto al menos a causa de la enfermedad, 15 embarazadas más en observación por este riesgo. Extensión a otras provincias e incluso algún posible contagiado fuera,  en el Reino Unido, tras ingerir la carne en España. Y las autoridades de la Junta que comanda la triple derecha, declaran que «ven impecable su gestión» dada «en tiempo y forma».  La ministra de Sanidad asegura que España es uno de los países más exigentes  y rigurosos con la seguridad alimentaria y que habrá que analizar más serenamente lo ocurrido.

  El caso de la carne mechada infectada de listeria ha demostrado que fallaron los controles previos y los posteriores. Se dilató la respuesta, al punto de seguir el producto a la venta varios días después de detectada la infección. Carne que se saca y se mete en otro envase sin etiquetar bien y se vende como marca blanca. Un pestilente hedor a negligencia, pero también a amiguismos y laxitudes rodea a la listeriosis infecta. Con epicentro en la Junta y salpicando a otros niveles de la Administración.

   Y la prensa. Entendiendo por tal más el artefacto que sirve para comprimir algo que el periodismo que de hecho se ha venido seriamente constreñido por algunos artículos. ABC publicó un memorable artículo en el que -de todo el caso- eligió para sus iras a Rubén Sánchez, presidente de la organización de consumidores FACUA que advirtió desde el primer momento de la gravedad del brote. Sánchez había cometido importantes delitos: hacer pesas y estar musculado por ello, y ser hijo de un sindicalista de CCOO.

 Y ahí tienen a ese marchoso gerente de Magrudis, la empresa fabricante, que declara: «Si hay bacterias en un quirófano, cómo no va a haber en mi empresa». Con lo que él se ha gastado en lejía, añade. Pues tenía bien puercas varias herramientas de la producción.

   Algunos dirigentes afectan gravemente a la salud. Y sus cómplices en los medios también. Vivimos momentos con una gran parte de los ciudadanos hastiados de las incongruencias de la política, mientras unos cuantos se muestran encantados con su elección. Ciudadanos que votan vísceralmente, a colores y banderas, a pasados inaprensibles, olvidando el presente y el futuro, y los elementos fundamentales en los que se basa la vida: atender a la salud, la educación, el rigor, la dignidad.

  Ver salir a los «irresponsables» del caso de la listeriosis diciendo que  aún hemos tenido suerte. Minimizando a las víctimas. Total un señor enfermo que se iba a morir de todos modos. Otra, la última, que «tenía patologías previas».  ¿Cómo con «patologías previas» osa comer carne mechada? ¿Los embarazos? Pues tampoco es para tanto, que se fabriquen otro. Sobre todo, que la gente sin circunstancias de riesgo no tiene nada que temer. Solo los débiles, los mayores, los enfermos. Fascismo puro.

Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid en el metro. Foto publicado por él mismo
Ignacio Aguado, vicepresidente de la Comunidad de Madrid en el metro. Foto publicado por él mismo

   ¿Y Madrid? Los nuevos –y viejos dirigentes, Garrido repite en otro partido- de visita en el metro, felices como chavales con su juguete, el mismo día que unas feroces tormentas dejan el  suburbano como el primero del mundo navegable. Este ejemplar hilo en Twitter del periodista Alejandro Melgares lo muestra en toda su crudeza. Llovió mucho es verdad, pero al metro de Madrid le bastan cuatro gotas para ahogarse. Son 25 años de PP de las mamandurrias, el de Madrid.

Alejandro Melgares@elentrometido

🛶🚇Navegando por el Metro de Madrid

Video insertado

101 personas están hablando de esto

  Ese que sigue en el poder, con una nueva presidenta que viene anegada desde el minuto uno, mientras sus colegas sonríen. Un mail revela que Díaz Ayuso medió ante Avalmadrid sobre la empresa de su padre horas antes de ser diputada regional. Y, a la vista del resultado,  se diría que le arreglaron el problema ¿bajo mano? Llegó ya falseando datos de casa y mezclando lo público en sus asuntos personales. Y no pasa nada.

   Los dirigentes impresentables se extienden ya por doquier. Jair Bolsonaro ha superado los peores pronósticos, si alguien tuvo la mínima esperanza. La Amazonía, pulmón del planeta Tierra, se quema. Nunca le dio el menor valor y mientras irrumpe, vía Facebook, en la Cumbre del G7 y se comporta como un patán machista, sección gerontofobia, insultando a la mujer de Macron. Compitiendo en el mismo muestrario con Donald Trump y Boris Johnson, fue el brasileño el que dio la nota. En España, ni los destrozos de las tormentas han abierto una luz en los cerebros de Vox:  no han secundado un apoyo a las damnificados por los incendios de Gran Canaria porque mencionaban a uno de sus belcebús: el cambio climático.

    Es el principio de una deriva que se engrosa a enorme velocidad. ¿No se dan cuenta de quiénes pilotan y adónde nos llevan?  Y habrán advertido quiénes los han puesto ahí. Toda esta gente ha sido votada por seres que conviven con nosotros.

    Entretanto,  el PSOE de Sánchez, deshojando la margarita, con soberbia y displicencia. Descarta, pone condiciones, otorga poco y con desgana, como haciendo un favor, como si no necesitara apoyos.  Ésta es ya otra historia, pero también daña.  Gran parte de la sociedad progresista está desesperanzada, enfadada, harta. Mientras los felices votantes de esta derecha extrema y torpe se sienten protagonistas y dueños de la historia. Con las consecuencias que vemos. Para todos, los riesgos son para todos.

 Lo último. En Andalucía de nuevo. A 16 bebes que les dieron omeprazol para el reflujo, criaturas, les ha salido pelo por todo el cuerpo.  Le llaman el Síndrome del hombre lobo. «Sanidad suspende la actividad del laboratorio que importó de la India el principio activo, que contenía un producto anticalvicie», aclaran. Qué bien.  Y, oigan, hay que ser positivos: al menos han encontrado un crecepelo que funciona. Aunque parece que tiene que atinar la zona donde hacerlo.

 ¿Somos conscientes todos de en qué manos estamos?

*Publicado en eldiarioes

Los refugiados del Open Arms y la política sucia

«Las manos rotas a martillazos: así descubrí cómo empieza el drama del Open Arms«. Lo explicaba aquí Juan Cervera, médico del contingente de la ONU en Mogadiscio, Somalia. Una de tantas personas que se juegan la vida cada día por arreglar un trozo de este mundo cada día más inhóspito. Mientras, políticos sin escrúpulos juegan en los tableros de la ambigüedad o, directamente, se desentienden de las víctimas desde cómodos sillones.

El Dr. Cervera describía lo que vemos cada día en los informativos decentes. Las mujeres sistemáticamente violadas por sus captores,  porque asaltar a la mujer, torturarla y humillarla, sigue siendo un preciado botín de guerra. Siempre lo fue, se diría que va a más. Incluso en las guerras de todos los días. Ofreciéndose una a cargar con todo para ver si salva de ese suplicio a sus hijas o a sus hermanas. Y toda la caterva de horrores que impelen a dejar la casa y el país para emprender la aventura incierta de llegar a un puerto civilizado. Los que huyen de ser extorsionados para inmolarse, de la tortura o el hambre, perseguidos hasta por ir al colegio. Y ello a resultas, en buena parte, de arbitrariedades consentidas por diferentes intereses desde el poder. Soluciones habría.

Ese puerto seguro en principio es Lampedusa. Y allí han pasado varios días un centenar de refugiados a bordo del barco español de la ONG Open Arms, hacinados y desesperados. Hemos podido verlos presos del abatimiento, la ira o la incredulidad. La tensión aumentó, se tiraron al agua. Tenían la costa a 800 metros y no les permitían bajar. El Gobierno español ha enviado, por fin, un buque de la Armada a Lampedusa, para hacerse cargo de ellos y  «acompañar» al Open Arms a España. A Mallorca. Desde Rota son tres días hasta Italia y luego el trayecto a la isla balear. La urgencia no es la misma para las víctimas que para los gobiernos. Quizá el buque de la Armada nunca llegue. Finalmente, la Fiscalía italiana ha ordenado el desembarco de los migrantes en Lampedusa.

Cada una de esas personas -que tuvieron el coraje de afrontar grandes riesgos para buscar una vida mejor, una vida siquiera- valen lo que cien ratas del oscurantismo juntas. Las que prestan oídos a los propagadores  de la insolidaridad. Y de la injusticia, de la injusticia también. Hemos descubierto o corroborado la calaña de algunos «compatriotas». Esos seres que pasan por ser ciudadanos normales y no les importa dejar morir a personas en aras del más pernicioso nacionalismo. Esta tierra es suya porque la casualidad quiso que nacieran en ella, una tierra a la que degradan con su actitud. Luego les verás tragar con los rescates de poderosos banqueros a costa de todos, o con las peripecias de una sola persona atrapada en una coyuntura mediática. Española, eso sí.

Los cabecillas marcan las pautas. «Los bien alimentados pasajeros», dijo el millonario De Quinto, alto diputado de Ciudadanos, muy bajo en la escala humana. Hay quien les ve musculados, ¿quizás de batirse en el sofá por teclear improperios como ellos Pablo Casado advierte de un «efecto llamada» en la oferta de Pedro Sánchez de un puerto. ¿Qué oferta real hasta el día 19 del calvario? Ah, pero Casado nos ha confirmado «el efecto llamada» a corruptos, desaprensivos  y cínicos varios con el gobierno formado en la Comunidad de Madrid. El PP y sus aliados, piña de triple ultraderecha, saben de impunidades  cuando se atreven a plantar semejante ejecutivo. Los piopios ultras de esto no dicen nada.

Carmen Calvo, vicepresidenta en funciones, actúa entretanto de portavoz de marrones del gobierno de Pedro Sánchez. Ya tiene un enemigo nuevo: Oscar Camps fundador de Open Arms. En sus rondas mediáticas  asegura que «el ‘Open Arms’ pudo haber entrado perfectamente en Malta y no quiso». Y es incierto. Malta denegó el acceso del #OpenArms a su puerto y advirtió que debían contactar con el país de su pabellón (España) para que se encargara de la situación, asegura Camps, aportando email.

Oscar Camps

@campsoscar

El buque no rechazó nunca ir a Malta. El pasado dia 12, contactamos con las autoridades de Malta, las cuales declinaron aceptar la recepción de las 151 personas que estaban a bordo.
El día 15, varios medios publicaban que 6 países llegaban a un acuerdo de reparto.

Ver imagen en Twitter

Oscar Camps

@campsoscar

El mismo dia 15 Malta, por segunda vez, denegaba el acceso del a su puerto y nos advertía que debíamos contactar con el país de nuestro pabellón (España) para que se encargara de la situación.

Ver imagen en Twitter
445 personas están hablando de esto

Osan hablar de permisos para el rescate, cargarles de bulos, llamarles negreros y acusarles de practicar el tráfico de personas, igual que Salvini y su partido fascista a cuantos pretendan ejercer labores de salvamento. Es una cuestión de justicia. El Derecho internacional,  el convenio internacional sobre salvamento marítimo (Londres, 1989) que España suscribió, el artículo 98 de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 y otras legislaciones obligan a prestar auxilio «a toda persona que se encuentre en peligro de desaparecer en el mar». Este comunicado lo explica en detalle. Es de Garrigues, un bufete que no pasa por ser precisamente «una organización de ultraizquierda», como ven ahora todo desde los extremos del fascismo.

Con las vidas de los refugiados varados en el mar de moneda de cambio, ha habido un pulso entre el ultraderechista y desalmado ministro del Interior Matteo Salvini –que busca ser presidente de Italia- y Pedro Sánchez que no se sabe bien qué quiere. A tenor de algunas declaraciones de él mismo y de sus portavoces, sigue más interesado en lograr apoyos del partido de De Quinto y Rivera y del de Pablo Casado, Ayuso, Aznar o el juez condenado por conducir borracho, Enrique López,  que de Unidas Podemos. Con diferencia. La permanente siembra de insidias, lo deja bien claro.

La UE no mueve un dedo. Sí, la inacción lo mueve en contra. Bruselas y los gobiernos europeos evitan activar los mecanismos existentes para sancionar a Salvini. A la Grecia de Tsipras la machacaron, pero su tibieza contra la ultraderecha, racista, cruel, injusta, la están dejando bien clara.

Cada mano rota, cada mujer violada, cada niño ahogado en una playa, cada llanto y desesperación que pudieron haber sido evitados, son agravios a los nuestros. Ajenos y hostiles, en cambio, los que nos han metido en esta deriva que lleva camino de sepultarnos a todos. A no ser por el valiente trabajo, por el tesón y la generosidad de muchas personas que lo dan todo por remendar siquiera un trozo de este mundo viciado.

 

*Publicado en eldiarioes  20/8/2019

 

 

Ayuso, la musa del negocio del PP

Le gusta posar y, solo cuando en su postura explota las armas de mujer en el más lamentable sentido tradicional, su mirada vacía cobra expresión. La están convirtiendo en la Musa del negocio neoliberal del PP de Madrid, emblema del español. Si destaco la ridícula afectación, tan «femenina», ante las cámaras es porque Díaz Ayuso, nueva presidenta de la Comunidad de Madrid, tuvo el valor de decir que es víctima de una campaña machista, al ser preguntada por sus irregularidades inmobiliarias.

La pobre niña mimada de Esperanza Aguirre, community manager de su perro Pecas, «solo» recibió de su padre un piso para evitar perderlo ante sus acreedores. Un hecho que, en sí mismo, sería sospechoso del delito de alzamiento de bienes. Al padre de Díaz Ayuso le había dado un crédito Avalmadrid, financiera semipública de la Comunidad, que regaba a empresarios del PP de la región donde lleva gobernando un cuarto de siglo, desde el Tamayazo. Como aval del crédito, pusieron una nave industrial de un pueblo de Ávila que era una construcción ilegal. El dinero prestado por Avalmadrid nunca fue devuelto. Todavía se advertían más irregularidades, como pueden ver aquí. La nueva presidenta de Madrid además no pagó en 5 años el IBI de otro local de oficinas en Madrid. Y dice Ayuso que señalar sus trapicheos es machista. Ella que posa de esta guisa nada casual.

745 personas están hablando de esto

Ni siquiera son los turbios antecedentes lo peor, la tragedia es cómo la lavadora mediática se dispone a subir a Ayuso a los altares. TVE en su telediario del jueves dio entrada a la sesión de investidura diciendo: «Ayuso también se ha defendido de las sospechas de corrupción de las que le acusa la izquierda«. Y no, son investigaciones periodísticas basadas en datos. A veces, no querer molestar a los partidos con poder hace un flaco servicio a la información.  Por supuesto que la carcundia oficial fue más allá. «Errejón, atónito y soliviantado ante una mujer a la que creyó incapaz de defenderse», escribió uno de los medios. Se trataba de ahondar en la burda y falsa estrategia de Ayuso y su mentor Pablo Casado. La nueva presidenta, en un lamentable discurso, había soltado todos los tópicos y falsos dossieres al uso. Es la guerra. Sucia.

La ascensión promocionada de Ayuso al estrellato ha llegado al colmo al ser bautizada como «la nueva dama de hierro del PP«.  Dama y de hierro, cuando Ayuso viene a ser el instrumento, carente de escrúpulos, para salvar el negocio del PP. En Madrid y en toda España sí se puede. Del PP y de sus socios de la derecha extrema. «No debe ser tan tonta  -dicen los siempre bienintencionados-, ha logrado negociar muy bien el cargo». Ha logrado salvar los muebles con el edificio en ruinas y en eso la derecha es experta. Tiene muy claras sus prioridades.

De Ayuso se espera que coloque a cuantos pueda de los 263 cargos que quedaron descolgados de sueldo por la debacle electoral de Pablo Casado en las generales. ¿Recuerdan que el PP sufrió la peor derrota de su historia? No es que los medios ayuden mucho a fijar esa idea como sí hacen con otras. El problema es que la ultraderecha oficial, Vox, la que quiere adelgazar el Estado, también quiere colocar a los suyos. Y hay más demanda de sillas que asientos reales remunerados. De momento, hay mucho presupuesto del que tirar.

Sin escrúpulos, decía, dado que al margen de todo lo visto y apuntado, hace falta mucho valor para declarar –todos ellos, Ciudadanos también- que Madrid nace a no sé qué libertades y logros como si hasta ahora hubiera gobernado otro partido en la Comunidad. Más aún, sin pestañear, Díaz Ayuso llegó a presumir de la herencia de Aguirre que ha acabado en los sumarios de la Púnica.

Hoy habría que seguir hablando de los emigrantes varados en Lampedusa a bordo del barco Open Arms. Desesperados, mirando la tierra a la que no pueden bajar porque no les dejan. No lo permite el neofascista ministro del Interior, Salvini. De los muchos otros del Ocean Viking a los que no se da ni siquiera esa prerrogativa de estar cerca de suelo firme. De la crisis económica que se cierne sobre todos por los negocios de Donald Trump con China o de China con Donald Trump. De la amenaza de recesión en la locomotora alemana que renquea. Y de muchos otros temas esenciales. Pero estamos en el puente de mitad de agosto. Tranquilos. Mejor ver a Ayuso posar y contemplar cómo la elevan y cómo desata risas y preocupación entre quienes saben lo que supone ese perfil en ese cargo. Más recortes, más trampas, más mentiras, listas y persecuciones o mermas de derechos a colectivos vulnerables. Desde luego, bajar los impuestos -preferentemente a los más ricos y aplauden los medios afines-  lo paga en servicios esenciales todas la población.

Y es que las Ayuso del mundo, tampoco ella en particular en su nimiedad, como los Salvini y sus votantes, hacen posible en el fondo el drama de los refugiados, la injusticia de los gobiernos y de la UE, las crisis económicas cíclicas que al reasentarse dejan más ganadores en un lado y muchos más perdedores en el otro. Ayuso, como cara del negocio neoliberal, tan tiznado de corrupción y abusos en España.  Y encima machista para cumplir a rajatabla el programa de ultraderecha al que se ha comprometido. Encima mujer que juega a la terrible ambigüedad calculada de los posados que contradicen sus palabras. Modelo ya vetusto, cuando la gran mayoría de las mujeres ha conseguido que no se nos identifique con él.

Pablo Casado va camino de convertir en triunfo su aplastante fracaso. Al calor de los intereses, las tres derechas se han unido. Lo dramático es que todo esto ha sido posible también por la actitud de Pedro Sánchez y el PSOE y hasta sus acólitos. Se han dejado comer el terreno de forma incomprensible. Y se aprestan, con una cerrazón inaudita, a culminar la tarea: la derrota, la social desde luego. Hubo una parte mayoritaria de la ciudadanía que votó por un gobierno progresista y que supiera afrontar los retos como cabe esperar de un gobierno progresista.

 

*Publicado en eldiarioes

Hoy voy a escribir del tiempo

Hoy voy a escribir del tiempo. Se habla del tiempo cuando no se quiere decir nada, ni comprometerse en nada. Así lo dice la costumbre, pero no tiene por qué ser una regla fija. No hay tiempo más muerto en todo el año que la mitad de agosto, aunque esté igual de vivo. Y, sin embargo, el reloj hace como que se para en este punto crucial del crucial mes del verano. Las personas ociosas hablan del tiempo, de si hace calor o frío. Eso es clima, no tiempo propiamente dicho. A otras nos consume el tiempo que pasa sin resolverse problemas enquistados.

Más de 150 emigrantes siguen en el barco de la ONG española Open Arms, sin puerto donde atracar. La principal iniciativa ha sido que Bruselas «apela«. A la solidaridad. Esto debería funcionar en términos de justicia y derechos. Otros 356, rescatados en el mar, aguardan en el Ocean Viking de Médicos sin Fronteras (MSF) y SOS Mediterranée. Y el tiempo pasa sin soluciones.

Sorprende, eso sí, el poco tiempo transcurrido entre el día que Pedro Sánchez dijo: «haber salvado la vida a 630 personas me hace pensar que vale la pena dedicarse a la política» y el hoy que cierra puertos y sensibilidad a los actuales náufragos de la justicia varados en los barcos. Lo recuerda Angels Martínez Castells. 14 meses. No es tiempo suficiente para haber borrado el recuerdo de ese renuncio. Ni de otros drásticos cambios de opinión de Sánchez que, más que en tiempos diferentes, parecen haberse dado en estadios de física cuántica.

Hoy tocaría analizar la inexorable elección de Isabel Díaz-Ayuso como presidenta de la Comunidad de Madrid. La triple ultraderecha –por sus hechos les conoceréis– sabe hacer una piña como nadie cuando median intereses muy precisos. Sesión de pantomima para darle la silla acordada y que todo siga igual –de mal– en Madrid. Ayuso promete lo que contradice el programa de ultraderecha que ha firmado con las otras dos ídem. Un clásico. Y hace guiños a Vox –guiños dicen las crónicas– para rechazar el machismo diciendo que ella «no quiere enfrentar a hombres y mujeres». Hablar de la política sucia nos mancha. No perdamos la fuerza por la tecla que tiempo habrá de analizar las consecuencias de esta elección. Pero ¿han reparado en cómo el PP y sus socios acortan los plazos del pringue en sus candidatos? Ayuso viene tiznada de sospechas de corrupción, de evidencias palmarias como pueden leer aquí en detalle, antes siquiera de tomar posesión. Esa aceleración en el tiempo de los fiascos debería hacernos reflexionar hacia dónde nos lleva.

Un agosto atípico con ministros en funciones esparcidos por doquier haciendo declaraciones y proyectos como si fueran a gobernar toda la vida, sin tener cerrada la investidura. Hablando de asombros ante «propuestas irresistibles» que graciosamente dio el PSOE a quien en la moción de censura le ayudó a llegar al trampolín de La Moncloa. Tampoco ha pasado el tiempo mínimo para el olvido de los hechos pero sí para que se agiten en el turbo de las pasiones.

La piscina de pirañas de Twitter que les contaba se encuentra ahora como si los contendientes llevaran una semana sin comer y tuvieran que alimentarse del otro a dentelladas. Bien es verdad que, como vemos, algunos de sus políticos hacen lo mismo y les sirven de inspiración y acicate. Este tipo de política hiede de tal forma que aleja. Salvo a muchos de sus partidarios que acuden al cuadrilátero de las redes a discutir como si fuera un trabajo.

Rata, racista, mierda, delirio, son términos frecuentes. Entre los feroces haters del socio político imprescindible, al que detestan más que a nadie en el mundo. La bazofia mediática contribuye, a niveles inmundos, con vídeos trucados, titulares manipulados y un insultante apoyo a la ultraderecha. Inacción y mentira son fecundos campos de bacterias de la sinrazón. Así, también se han soltado los que llaman barcos negreros a los que salvan personas,y los que presumen de salvajismo y de no respetar ni los Derechos Humanos.

Mientras el tiempo pasa. Y llegará septiembre, y octubre y noviembre y, solo con suerte dejará las cosas igual en política. Eso dicen las encuestas. Es desolador.

Hablemos pues más a fondo del tiempo. La idea me la dio un artículo de mi gran amigo el periodista Juan Tortosa. Rescató la entrevista que hace tres años le hizo Pablo Iglesias a Iván Redondo, el hoy todopoderoso asesor de Pedro Sánchez. «El tiempo en política es lo más importante, porque todo el mundo acaba cadáver. Solo es cuestión de tiempo. El que controla el tiempo gana«, sentenció. ¿Diríamos que Sánchez controla el tiempo o es ya cadáver?

El tiempo. Pasa muy despacio cuando se espera y demasiado rápido en la felicidad. Se habla de minutos eternos cuando todos tienen 60 segundos. Es la pasión lo que lo condiciona. Se dice que el tiempo pone todo en su lugar, cuando queremos referirnos a la distancia. Y a veces la distancia tampoco aclara nada. La mirada de lejos, quizás. Para actuar con la razón descontaminada, cuando en determinadas ocasiones es el corazón el que acierta.

Pero el tiempo no hace nada por sí mismo, si no se llena de argumentos y hechos. Siquiera de relax. O de reflexión. A veces se gana, cuando parece que se pierde. El tiempo es vida, dijo José Luis Sampedro para responder al mercantilismo que hizo furor de «El tiempo es oro».

El tiempo no deja de ser una muy pragmática magnitud física. Medirlo en los parámetros acordados e iguales, permite ordenar los acontecimientos y establecer un pasado y un futuro. En medio y fugaz está el conjunto de hechos que vivimos y al que llamamos presente. Por eso es tan estúpido perderlo en estupideces.

Estudiado por los filósofos como una de las primeras interrogantes, se suele convenir que el mundo está en permanente transformación y la medida del tiempo va fijando su camino. No se previó que los relojes marcharan hacia atrás y hay momentos en la historia en los que sí lo hacen. Como este. A lo visible aquí y allí, añadimos inquietantes noticias sobre misiles que explotan por error y lanzan radiaciones que habrán de competir con las culebrillas de verano.

Lo cierto es que el tiempo no vuelve, se desparrama ya inaccesible cuando se desperdicia. Habrá otro, si lo hay. MartaEme, la misma que escribe «si son dos días, que sean con quien nos hace sentir vivos (…). Es entonces cuando lo sabemos, aunque suene obvio y manido, que lo único real es el aquí y el ahora«.

Se sabe. Y que solo tenemos tiempo. Si lo tenemos. Y que los problemas esperan soluciones. Y las esperas, respuestas.

 

*Publicado en eldiarioes

«Tirar palante», un concepto genuinamente español

Se asombra el diario francés Le Monde, en su editorial, de cómo «la extrema derecha española ha obtenido un peso político y una ventana mediática que supera con creces sus resultados electorales». Y al ver que un PP bajo mínimos ha revivido en los pactos y un partido que venía de centrista, Ciudadanos, forme trío inquebrantable ultra. Y se extraña de que un PSOE que ganó con ventaja las elecciones de abril haya sido incapaz de formar mayoría de gobierno y se plantee mandar a los españoles a las urnas por cuarta vez en cuatro años. El anuncio de este viernes de aplazar la reunión con Unidas Podemos a «finales de agosto o principios de septiembre», se inscribe en el mismo contexto. Todo esto puede tener una explicación aún poco definida.

España posee una inaudita capacidad de querer mantener vivo lo que está muerto. Y no por altruismo o coraje alguno, sino por el empecinamiento en no torcer su camino aunque sea erróneo. No es arrojo, es ofuscación. En la Castilla antigua le llamaban al fenómeno «sostenella y no enmendalla», un nombre que no se puede mantener en tiempos de «relato» y demás simplificaciones de etiqueta. El apelativo que mejor le cuadra es «tirar palante», título poco refinado pero el más adecuado a la obcecación tosca y cutre de seguir y seguir por la senda equivocada contra toda lógica. Llegar al extremo del «patadón parriba» del término futbolero igual es pasarse.

El concepto español de «tirar palante» debería estudiarse como fenómeno. Viene de lejos, ahí tenemos al Cid Campeador que -en el caso de haber existido realmente- se tiró un par de siglos cabalgando después de muerto. Y muchos más siglos en las mentes pegadas a los tópicos. O a la Santa Inquisición, otro de los inventos españoles más significativos, que se resiste a desaparecer. Traído ahora por esa triple derecha que tapa mentes y cuerpos, y amordaza voces e ideas.

Nos invadió Napoleón y los españoles no se dieron por enterados. Me dirán que sí, que Agustina de Aragón y los madrileños castizos lo supieron y combatieron. Pero España no, al punto de mandar traer al trono al Rey felón Fernando VII que abolió todas las libertades como ejemplo de adónde  conduce el sofisticado método de toma de decisiones de «tirar palante».

El franquismo sigue muerto pero vivo en 2019, 44 años después de ser enterrado el titular. En honor y pompa, donde continúan también sus restos. Y su ideología fascista igual. Cuando los demás países, dando tumbos, acaban otra vez en esa fosa de la cordura, encuentran a la ultraderecha española como guardiana de sus  esencias. Por eso prende tan pronto aquí. Porque está en la ideología de los partidos conservadores capaces de volver azul el naranja.

«Tirar palante» después de muerto implica volverse zombi. Y volver zombis aspectos fundamentales de la vida española. No es mérito alguno. Refleja una grave incapacidad porque cuando las cosas no pueden ser, han terminado, seguir y seguir no lleva más que a la frustración y a la desesperación.

Estamos viviendo un viacrucis. Una elección tras otra, sin mayorías –lo que no es un problema en otros países nos  mete en un túnel sin final. Andas, parece que se ve la luz de la salida, pero no, la meta se aleja de nuevo, una y otra vez. Lo peor es el cansancio, el agotamiento al que someten a la ciudadanía, mientras los protagonistas andan a pleno desvarío en insultos y hasta en chistes.

El PSOE recibió votos de ex electores de sus propias siglas que regresaron, de Unidas Podemos en aras del voto útil y de quienes no solían ni acercarse a las urnas. El objetivo común superaba todas las diferencias: había que evitar el triunfo de la triple derecha. Se vio la noche electoral pero parece que Sánchez ha preferido olvidarlo. Ir a unas nuevas elecciones con candidatos muertos por incapacidad no tiene ningún sentido. En el estado anímico que tienen a los votantes progresistas, los resultados pueden ser iguales o peores. Si un camino está agotado, hay que probar otro. Diferente.

Catalunya es ejemplo exacto de ese «tirar palante« sin resolver en años, en décadas, en siglos, un problema que la cordura debería haber solucionado hace mucho tiempo. Y  ahí sigue también enquistado en errores cada más graves.

Ufano anda Pablo Casado, «tirando palante» con su máster y carrera exprés bajo el brazo, que ya pasó a la historia de la atención mediática. Ayuso, en Madrid, pringada desde antes de llegar al cargo hasta las pestañas de esos ojos que reflejan la nada dentro. Como anduvo Esperanza Aguirre toda su carrera política y aún veremos qué pasa con su imputación.

Los Hernando reviven en Cayetanas Álvarez de Toledo, tan agotados sus cerebros como boyantes sus cinismos. Toda una caterva de zombis políticos para ciudadanos zombis. Unos sueltan carnaza, otros les escuchan y oyen, tragan y difunden aberraciones y bulos que no tienen cabida en mentes vitales.

Los científicos rectifican si la investigación registra errores. Los ratones o cualquier cobaya de laboratorio, cuando encuentran un camino cerrado, dan la vuelta y emprenden otro. Prueben a poner un obstáculo a una fila hormigas cargadas de comida: se girarán para evitarlo, en lugar de precipitarse todas encima. En cambio, un número significativo de españoles, como ya se dijo, se topan contra un muro y embisten. Lo peor es cuando son los dirigentes lo que nos llevan hasta él. Estamos ya exhaustos y doloridos.

No se trata de seguir en modo «palante» si no hay salida. Algo habrá qué cambiar  para dar con el camino.

*Publicado en eldiarioes

Juegos de burla y muerte

«Lo mejor es encontrar una solución antes de ir a elecciones», dijo Felipe VI durante el posado veraniego de la familia real en el Palacio de Marivent, Mallorca. La prensa ha destacado cada detalle de las fotografías. Un rey, jefe de Estado hereditario, no debería entrar en esos comentarios, dado el papel que le atribuye la Constitución. A tenor de la ideología que manifiesta a través de numerosos detalles y en particular su famoso discurso del 3-O, el acuerdo que aconseja el monarca no será ni con los nacionalistas, ni con Unidas Podemos. Pero, palabra de rey, esa frase ha sido aprovechada por la política patria.

El PP se apresuró primero a pedir que Felipe VI designe a otro candidato. Esto en democracias parlamentarias no funciona exactamente así. Para nada, vamos. Y ya, en otro subidón, plantea que sea Pablo Casado el candidato con sus 66 diputados, el peor resultado en la historia del PP. Contarían, nos anuncian, con «los constitucionalistas» (selectivos, de un par de artículos) que ahora han quedado reducidos al propio PP y Ciudadanos. A los que pactan con Vox como si fuera lo más natural del mundo. Ni siquiera el PSOE es ya constitucionalista para esta triple ultraderecha tan rumbosa. Y le piden abstenerse, devolviendo la pelota.

Con amplia sonrisa, Pedro Sánchez responde al quite y dice: «el Gobierno tampoco quiere nuevas elecciones pero «habrá que ver si es factible«. Porque ya han anunciado que «el gobierno de coalición» (con Unidas Podemos) ha fracasado. ¿Cuándo? ¿Antes de empezar a andar? Lo factible es el gesto que piden al PP, la vicepresidenta Carmen Calvo sobre todo: que se abstenga y permite gobernar al PSOE.  Democracia a base de favores y no de mayorías.

Es un momento idóneo para que los Anticapitalistas cuestionen el liderazgo de Pablo Iglesias, dado por otra mayoría: la de los inscritos. El desgajado Íñigo Errejón, en su tercera entrevista en El País en 15 días -amén de las emitidas por otros medios-, suelta la frase certera: «Yo sí habría aceptado la oferta de Pedro Sánchez». Y otra, en crítica a los estragos de la política «viril». ¿Cómo?

Este simpático juego de intereses políticos se desarrolla ante millones de ciudadanos, españoles y extranjeros, con sus propios problemas, en algunos casos de necesidades esenciales. Y no hay derecho. Las víctimas se resienten. Victimas de todo tipo, de la banalidad también, del desamparo que produce ver algunas de las manos en las que estamos. No es un juego, ni da risa.

Hay que sobrevolar las redes sociales para comprobar las dimensiones de la irritación que se respira. Sobrevolar solo, poner la punta del pie siquiera es como meterlo en una piscina de pirañas.  Las tropas de adictos a los diferentes contendientes –algunos periodistas incluidos- hurgan en lo más recóndito de su vocabulario para buscar insultos. Ven defectos y agravios exclusivamente en los otros. Vuelan piedras con machos alfa,  caudillos  y «la collares» de antiguos fans del partido primigenio. No hay en el mundo gente más detestable que los «podemitas» o los simpatizantes del PSOE, según el bando.

Entretanto, la ultraderecha asiste a sus días de mayor gloria desde el franquismo. El sector azul y naranja lavan y lavan a sus socios de Vox. Una de las noticias más graves del año es ésta: «PP y Ciudadanos apoyan que Vox esté en la comisión de Secretos Oficiales del Congreso«. Los asuntos de tal envergadura que ocultan a la sociedad en manos de los neofascismos apenas remozados. Para su disfrute y uso. A meter en la bolsa de las mentiras continuas que desgranan varios de ellos y que difunden en bulos sus seguidores.  Si apoyas a la ultraderecha, compartes gobiernos y tareas, eres ultraderecha. Por eso hablo de tres ultraderechas.  Que no se ocultan en verdad. Dice Villegas que Ciudadanos quiere aplicar ya el 155 en Cataluña: «No hay que esperar al asesinato para detener al asesino». «Justicia» preventiva. Asesinos. Tiras la piedra y escondes la mano.

Asesinos. 80 años después de su fusilamiento por el régimen golpista de Franco, recién terminada la guerra civil que provocaron, las 13 rosas han sido cuestionadas por esas hordas de descerebrados que fomenta la incorporación ultra a lo cotidiano. Lo merecían y un tribunal las condenó, dicen.

Las violaciones en grupo dependen para su catalogación de la nacionalidad de los agresores. Porcentaje y autoría no se rigen por los datos, sino por el «me lo creo» o «no me lo creo». Y ya está. Se atribuyen delitos y se llegan a publicar fotografías de inocentes. Si la chusma lo cree, ya sirve.  Mientras, en el balance diario, 6 hombres violan a una chica de 18 años en Bilbao que termina en un hospital. Otro sujeto, en L’Hospitalet de Llobregat, Barcelona,  mata a su ex pareja por lo que le venga en gana.  Y la junta de la triple derecha en Andalucía se merca un anuncio de modelos extranjeras, exultantes de felicidad, tipo Viva la vida, en una campaña contra los malos tratos a las mujeres. 

Estados Unidos se está viendo sacudido por  un peligroso terrorismo, el más tolerado, el de los supremacistas blancos, alias «casos aislados».  Trump señaló las dianas del racismo.  Trump, el que insulta hasta el llanto de periodistas sosegados. El «loco» nuevo gendarme del mundo, en pelea económica ahora con China y de réditos electorales también con Venezuela.

No sé si en las playas pelean los veraneantes por el mínimo espacio para la toalla. No sé si trabajando con este asfixiante calor en las ciudades está justificado dejar en tierra a las 12 de la noche a una niña de 15 años en el autobús Madrid-Las Rozas porque no llevaba cambio y el conductor cumplía el reglamento al no dárselo de un billete de 20 euros, según responde la empresa de la Comunidad de Madrid.

Contamos con otras certezas rotundas, sin embargo. Aumenta el desencanto y la crispación. El dolor no se evapora haciendo daño, transfiriéndolo a quien está más cerca o más lejos: lo expande. Lo mismo la rabia que añade un efecto bumerán. Todavía la lucidez se mantiene a cargo de la situación en una serie de puntales. Sin gritos, ni brillos, igual es lo que logra que todo esto siga funcionando.

De la caverna de Platón a la España de las cavernas

Los líderes de las tres derechas han llegado a un acuerdo de gobierno en la Comunidad de Madrid. El 1 de agosto. Han elegido el día perfecto, la víspera de que la Fiscalía Anticorrupción pidiera imputar a dos de sus ex presidentas, Esperanza Aguirre y Cristina Cifuentes, por la financiación irregular del PP de Madrid. Mientras España sestea en vacaciones. Los que disfrutan de ellas cuando quieren, los que solo tienen unas, los que ni a ésas llegan, verán pasar con sordina informativa que se ha consumado una tragedia: la entrega a la ultraderecha de la gestión de instituciones. Algunas tan potentes y decisivas como la Comunidad y el Ayuntamiento de Madrid. Tienen cuatro años para enterarse a fondo.

Era absolutamente previsible. El PP siempre ha sido una empresa más que un partido político. Una empresa con métodos laxos de negocio que tiene claras sus prioridades. 25 años en la Comunidad de Madrid, casi los mismos en el Ayuntamiento –con el lapso de Carmena-, han creado una estructura sólida que por nada del mundo se podía perder. Es el «régimen de Madrid» como lo definió este artículo de Ignacio Escolar. «Madrid es el epicentro de la Gürtel, de la Púnica, de la Lezo. Es la capital del Tamayazo, de la quiebra de Caja Madrid, de las tarjetas Black».

La Comunidad de Madrid es la más rica de España y la que menos invierte en educación pública. La segunda que menos invierte en sanidad pública. Un paraíso fiscal para los más ricos. 373 multimillonarios viven en Madrid, con patrimonios por encima de los 30 millones cada uno, según los datos de Escolar. Y este gobierno, estos gobiernos, son «los que ha votado la gente», dicen. «A disfrutar lo votado», dicen.

Algunas personas, unos cuantos millones si lo vemos, acudieron a las urnas pensando que votaban a un partido centrista liberal al introducir su papeleta para Ciudadanos. Los hay así de ingenuos o distraídos. Pero tanto Aguado como Villacís rebosan felicidad por sus acuerdos con PP y Vox en Madrid. Y la apuesta de Albert Rivera es idéntica si no más radical aún.

Añadamos -punto decisivo- que algunos medios son muy selectivos en sus críticas y «olvidos». Miren cómo jalea la COPE, emisora de la Conferencia Episcopal, que subvencionamos con nuestros impuestos, a un ultraderechista, condenado por no pagar las obras de su mansión. El alto cargo de Vox no quiere ni huelgas, ni sindicatos. Y ve a Errejón con manos menos duras que las de ellos. «Se confunde a la gente ofreciéndole libertad de expresión al tiempo que se le escamotea la libertad de pensamiento», escribía el gran pensador José Luis Sampedro, argumentándolo.

¿Libertad de expresión? Ya ni eso y, al paso que vamos, cada vez menos. El distrito de Aravaca, Madrid, ha prohibido esta semana una actuación del cantautor Luis Pastor con su hijo. PP y Ciudadanos vuelven a prohibir una actuación programada durante la gestión del anterior consistorio y lo hacen por unanimidad, con Vox.

Ignacio Aguado, Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso
Ignacio Aguado, Rocío Monasterio e Isabel Díaz Ayuso

Vox marca pauta ideológica en la triple derecha. Con su sarta de bulos e involución. Los acuerdos, en Madrid por ejemplo, incluyen bajar los impuestos, a pesar de la deuda de la Comunidad. Es la mayor de la historia de la región: 35.150 millones de euros cuando hace una década se situaba en los 11.380 millones.

«Lucharán» contra la inmigración y marcarán su impronta en la educación, aun cuando eufemísticamente dicen que no lo harán los poderes públicos. Violencia intrafamiliar, control de la «educación moral» y la «aportación de España a la civilización» son pilares del acuerdo «trifacha» en Murcia.

Almeida y Villacís revirtiendo una zona peatonal en Madrid. Foto publicada por el alcalde
Almeida y Villacís revirtiendo una zona peatonal en Madrid. Foto publicada por el alcalde

El Medio Ambiente es otra de las víctimas de las políticas ultras que han llegado a Madrid. La felicidad con la que Martínez-Almeida, alcalde PP, y Begoña Villacís, vicealcaldesa de Ciudadanos, levantaron setos para poner asfalto y coches da idea de lo que puebla estas cabezas.

Lo hacen, dicen, «Por España». Es el emblema que figura en las carpetas de Vox. La frase que lleva permanentemente en la boca la ultraderecha titular, la azul y la naranja. El PP ha soltado a Cayetana Álvarez de Toledo, nueva «portacoz», para decir que «ETA está detrás de la investidura de Chivite [candidata del PSOE] en Navarra», Es una ignominia, absolutamente inadmisible. Ante la que el coro mediático calla. Por España, la banda y el plan, vienen Albert Rivera y los suyos.

Por España. ¿Qué España? Esta derecha se apropia de cuanto le place, hasta del nombre del país en el que vivimos todos. Su España es la del lejano Imperio y la Conquista y la Reconquista y las Cruzadas y, siguiendo para atrás, la de los «trogloditas» de Atapuerca. La España de la caspa, la mordaza, las clases, machista, aprovechada. La que alimenta «las manadas» depredadoras de mujeres, como la ocurrida este viernes en Bilbao. La franquista sobre todo. La caverna de Platón que solo alimenta lo oscuro, dejando el mundo de la razón a otros. Porque existe otra España luminosa y de progreso. De la que forman parte conservadores y progresistas.

Los de Ciudadanos, los más cínicos, protestan y acuden a la Fiscalía si les increpan en las manifestaciones en las que se plantan buscando votos, y no han dicho ni media palabra de los conciertos suspendidos con sus votos y de todos los recortes de libertades. La derecha extrema ha convertido libertad en una palabra de uso restringido: solo existe la libertad de mercado y la libertad de represión. Las de comer suficiente, tener un hogar, vivir o expresarse son secundarias.

Con este panorama –del que se pueden dar muchos más ejemplos-, España está sin nuevo gobierno. Y el PSOE se pasea por los medios con declaraciones que nos llenan de hastío. Por decir lo más suave.

Inolvidable verano el de 2019, para borrar si se pudiera. Poblado de constataciones lamentables. Y le seguirá el otoño y el invierno. El futuro se puede cambiar, si existe voluntad de hacerlo. Las prioridades para quienes disponen de esa capacidad deberían estar por encima de cualquier interés espurio.

*Publicado en eldiarioes 02/08/2019