La derecha empieza a preocuparse

La imagen del presidente de Andalucía Juanma Moreno Bonilla doblado en reverencia ante el Rey, la propia actitud de Felipe VI ante ese saludo, reflejan la España que gustaría a la derecha. El político conservador, aupado por un partido ultra y por otro elástico, se inclina ante un jefe de Estado hereditario en el Siglo XXI. Todo era más fácil para ellos así, para el tiempo al que pretenden devolvernos.

Conforme avanzan los días, las opciones de un triunfo electoral de la alianza PP, Ciudadanos y Vox van mermando. El feminismo sepultó Colón y les dejó en cueros.  El poderoso bloque político y mediático está inquieto cuando preveía un paseo triunfal. Algunas encuestas rebajan sus expectativas. Es una percepción que se agudiza al observarles. Los discípulos de Losantos lanzan fatwas desde sus medios que muestran temor y rabia. El jefe de Opinión de El Mundo,  Jorge Bustos, publica una columna asegurando que la campaña electoral va de “aniquilar” a Albert Rivera. La malvada estrategia parte de Pedro Sánchez, naturalmente. Un ser casi diabólico a tenor por lo que Bustos cuenta a sus seguidores. Antonio Caño, ex director de El País, debe andar tomando notas.

“Cada mañana Pedro Sánchez besa el póster de Santiago Abascal que tiene en el despacho y clava otro alfiler en el muñeco vudú que representa a Albert Rivera”, así comienza Bustos. Y sigue como un ciclón: se trata de una “salvaje operación de desinformación y descrédito del rival”. Con  dinero público para inocular propaganda, redoblando la publicidad en “medios cautivos”. Que esto lo diga El Mundo se las trae. El futuro, si el malvado Sánchez, “un ser amoral”, consigue culminar sus planes es apocalíptico: “España se partirá en dos mitades”. Gobernará “de espaldas a la Constitución”. “Serán años de bloqueo, guerra cultural y cesiones de soberanía. Luego vendrá la recesión que otra vez destruirá al PSOE junto con los empleos de muchos de sus votantes comprados con cargo al déficit”. No sigo, se hacen idea. En contra mis principios de publicitar basura de grueso calibre, lo enlazo para que puedan comprobarlo.

No es cuestión de reírse, aunque den ganas. La caverna ultra española es muy peligrosa cuando pierde poder; la historia de nuestro país está llena de ejemplos. Ahora el pastel empieza a desinflarse porque fallan los ingredientes. Una buena parte de los medios han promocionada a la triple derecha hasta la náusea. El problema son sus líderes: endebles y con evidentes signos de nerviosismo. Vayamos a Albert Rivera que es quien les preocupa fundamentalmente.  Lo consideran el más presentable frente a ese pollo sin cabeza que preside el PP y los sueños húmedos de llevar a Abascal a caballo a la Moncloa todavía no lo ven viable, al menos de momento.

A Rivera se le ha caído de bruces al lodo el fichaje en Castilla-León. Silvia Clemente ha sido apeada tras un flagrante hinchado de votos en las primarias, en las que salieron más papeletas que votantes. Este dechado de virtudes que Ciudadanos arrebató al PP tiene un amplio historial –lo resumía aquí Ignacio Escolar. Y no es nada desdeñable lo que cuenta al final del artículo: la presidenta de las Cortes de Castilla y León gastó más de 700.000 euros en publicidad y reportajes pagados en 2016. Y, en 2018, un jurado compuesto por los directores de los principales medios de comunicación de Castilla y León premió a Silvia Clemente como “comunicadora del año”. Lo de Ciudadanos en Castilla y León le pasa a Podemos y el auto sacramental no se apaga hasta abril del 2020, comentó el periodista Enric Juliana.

Cuando el jefe de opinión de El Mundo habla de dinero público para estos fines sabe lo que dice. Pero normalmente quien usa esas tácticas es la derecha con los abundantes medios de la derecha.

Rivera fue entrevistado –es un decir por TVE en el telediario de las 9 el lunes. También, como Casado, dijo a placer lo que le convino. El rigor había sido más severo para Pedro Sánchez y, sobre todo, para Irene Montero.

Rivera miente al decir que ha habido un golpe de Estado en Cataluña. Si realmente fuera “constitucionalista” lo sabría. Sánchez no ha pactado con Torra y Bildu, apoyaron la moción de censura. El colmo es no pronunciarse sobre si Vox, con quien Ciudadanos ha pactado de facto en Andalucía, es constitucionalista, pero afirmar que “Sánchez, desde luego, no lo es“.

Se les desinfla Albert Rivera, mientras Casado sigue su despendolada gira soltando insensateces. Grave la de volver a la teoría de la conspiración en el 11M, en donde tan grave responsabilidad tiene su partido, dando otra bofetada a las víctimas. “El problema ahora es que el PSOE lo maneja Torra directamente”, soltó en 13Tv. Y ni se inmuta.

Al PP le sale también su fondo de armario con una Soraya Sáenz de Santamaria que ficha por el bufete de Cuatrecasas. Su líder fue condenado por ocho delitos fiscales pero evitó la cárcel tras pactar con el fiscal y la Abogacía del Estado que dependía de Santamaría. Cuatrecasas se convirtió en asesor de la Sareb, el banco malo, tras ayudar al gobierno del PP a crear un fondo de liquidez para proveedores por la cifra simbólica de un euro. El bufete pasó a trabajar para inversores internacionales que compraron activos tóxicos a la entidad. La firma es la segunda del mundo y la primera española que más denuncias de inversores extranjeros contra España ha logrado captar tras los recortes del PP a las renovables. Aquí, en Eldiario.es, la información completa.

La tercera pata de la derecha viene con X. Se ratifican los vínculos con la Fundación Francisco Franco. En España todavía hay un gran número de ciudadanos que no comulgan con el fascismo pleno, menos mal. El fascismo asesino y cruel que sigue arrojando las evidencias de su terrible legado. Nuestro compañero Carlos Hernández ha documentado la existencia de casi 300 campos de concentración que el régimen mantuvo hasta finales de los 60. Entre 700.000 y un millón de españoles pasaron por ellos, hasta 5 años, sufriendo torturas y trabajos forzados. Lo cuenta en el libro que acaba de publicar. Quienes votan fascismo agreden a la sociedad, por tanto.

La derecha está preocupada y se nota. La derrota en las urnas ha de ser contundente. Por supervivencia. Por esperanza de futuro, aunque sea imperfecto. La otra opción son las catacumbas. Pero nos esperan tiempos en los que esgrimirán todas sus armas y, visto el material, sabemos que no se paran ante nada.

Es tiempo, urgente, de saberse ciudadanos libres y ejercer de tales. Con la cabeza bien alta.

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