Ha tenido a bien nacer hace un rato. O yo acabo de descubrirla. Todavía me asombra la idea de ver algo -tan precioso además- donde no había nada. Sí, el tronco, las raíces, la tierra. Suelo regar la maceta. Ayuda, creo. Pero otras no se muestran igual de generosas. Es la primera vez que florece desde que me la regalaron. No esperaba semejante explosión de belleza. Parece mentira que uno pueda sonreír por tan poco. Por fortuna, así sucede. Y que no deje de hacerlo.





