Alerta: machismo encubierto

Arrimadas con lazo violeta en 2018
Arrimadas con lazo violeta en 2018

Quizás la mejor metáfora del feminismo oportunista, machismo apenas camuflado, la dibujó Inés Arrimadas con el lazo violeta más grande de la red a las 15.11 del 8M de 2018. Tanto ella como el presidente de su partido, Ciudadanos, Albert Rivera, se habían declarado en contra de la huelga de las mujeres por considerar que atacaba los fundamentos del capitalismo, pero al constatar su éxito arrollador se apuntaron sin el menor reparo. Muchos otros lo hicieron a lo largo de aquel histórico día.

Hace un año, España culminó en alta cumbre la reivindicación de las mujeres por nuestros derechos que se venía gestando desde muchos otros movimientos. Los de siempre y como siempre, no lo vieron venir. Habían escrito, incluso, que las mujeres se morirían de vergüenza al conocer el manifiesto, “monjil y putrefacto”. Solo entre periodistas y comunicadoras en general, lo habíamos firmado 8.000 mujeres, organizadas en una cuenta de Telegram que fue una gloria, aún lo es. No hay nada como conocer los datos para “prever” el futuro.

Fue de esas veces en la vida que los hechos te dan la razón y en horas para ser más contundente el efecto. Y vas viendo cambiar la chaqueta al hilo de la codicia malsana de votos o audiencias. Cuando la hipocresía muta esa aspiración lógica en una vergonzante maniobra. En la Plaza de Callao de Madrid apareció alguna reina de la mañana mediática, muy propia sin maquillar, convertida en feminista urgente. Algunas periodistas de base pugnaban por hacerse selfies con ella en esas escenas que se vuelven paradojas de la vida.

Albert Rivera se atribuyó, naturalmente, el éxito de la huelga feminista. En serio, vean. Y se permitió dar la bienvenida a Mariano Rajoy al nuevo mundo. Porque, sí, hasta el entonces presidente del gobierno apareció con lacito morado. Incluso Pablo Casado que iba a ser llamado a altos destinos en el PP se descolgó a las 19.05 con una declaración feminista de esas de “mis mujeres” son lo más. Su madre, su mujer y su hija.

Rajoy con lazo feminista el 8M de 2018
Rajoy con lazo feminista el 8M de 2018

Mucha atención, porque en un año se han producido cambios sustanciales. Ahora Casado manda a su hija a ese reducto en el que la mujer es un potencial peligro para el hombre. Ahora toca reivindicar los derechos del hijo varón amenazado. Vean. Ahora toca competir en territorio cómodo ideológicamente. ¿Leyeron ayer al director de eldiario.es Ignacio Escolar?: “A Casado le ‘parecería cínico hacer un discurso de mi hija contra mi hijo”. Abascal quiere “una ley que proteja a mis hijos de la denuncia falsa de cualquier desaprensiva”.

La derecha se ha trufado de ultraderecha si alguna vez dejó de estarlo. Y demuestra una vez más su portentosa capacidad para replegarse y retornar a las posiciones que le convienen como si de una goma se tratase. Las mujeres del PP se están batiendo por demostrar al líder que defenderán el antifeminismo con ardor. A Díaz-Ayuso, candidata a la Comunidad de Madrid, antifeminista de vox feroz, le ha salido una rival que no quiere perder comba. Y busca su momento de notoriedad para medrar. Se dedica a la “comunicación y telegenia” del PP. Y posa, brazo en pared, mirada seductora al suelo, reivindicando a la mujer- mujer pera-pera de los Aznar-Botella. No tendría precio una foto así de Pablo Casado, hombre-hombre níspero-níspero, en aras de la telegenia igualitaria.

Nadie como ella, sin embargo. Ella, Inés Arrimadas, entra en la política nacional presentando el “feminismo liberal” de Ciudadanos. Nunca encontró el marketing mejor comercial de cualquier producto. Ejemplo para los asesores de imagen, como pudimos comprobar. Arrimadas sería capaz de vender, con énfasis precisos, la Guía telefónica como si fuera la “Kritik der reinen Vernunft” de Kant, filósofo y obra de cabecera de Ciudadanos. Y el “Cuento de la Criada” de Margaret Artwood como “El segundo sexo” de Simone de Beauvoir o como Blancanieves y los siete enanitos. El lazo morado ya viene con tintes azules y sepias, al presentar como logros de “la libertad de la mujer”, los vientres de alquiler y el derecho a prostituirse. Para la historia quedará este diálogo con la periodista de la Cadena SER, Pepa Bueno, que feminista de verdad es un rato.

Video insertado

Javierito Stone 🔻@javieritostone1

Arrimadas: Hay quien dice que todos los hombres son unos maltratadores.
Pepa Bueno: ¿Quién dice eso?
Arrimadas: Lo dicen.
Pepa Bueno: ¿Quién?
Arrimadas: No lo sé.
Pepa Bueno: Lo dice solo Vox.
Arrimadas: ¿Ah, lo dice Vox?…

Las mujeres españolas han parado el mundo, titulaba en 2018 la prensa internacional. Lo reactivamos, en realidad. Alababan una España prodigio de madurez, creatividad y afán constructivo. Ahora la regresión la quiere sepultar, vestida de eufemismos que no tapan sus costuras. Y se emplea en ello con todos los medios.

Estos doce meses trajeron un cambio de gobierno que ha impulsado leyes progresistas, con el PSOE en la Moncloa y el apoyo indispensable de Unidos Podemos y los nacionalistas que tanto molestan a la derecha crisol de la españolidad. Menos de las necesarias, quizás por la regla del “poco tiempo, mucho miedo” en la cúspide. Por el freno que supone la guerra sucia continua de una oposición política y mediática que juega más a la imposición de intereses que a la confrontación de programas.

La mujer es mucho más visible que hace un año. Las librerías se han llenado de libros sobre mujeres y feministas tratando de suplir en aluvión el enorme atasco de desconocimiento. Se impone seleccionar. Ir a historias que nos expliquen a todos, fuera de fuegos vacuos. Y permanecer alertas, con todos los sentidos, a la involución que nos amenaza realmente. Al rearme machista vestido incluso de estudiadas sonrisas de mujer. Empeñados en que machismo es lo opuesto al feminismo, y que la igualdad quita injustamente derechos a quienes los poseen por encima de la otra mitad del mundo.

Queda mucho por avanzar, quedan muchas reivindicaciones concretas que conseguir, queda apartar morralla del camino y centrarse en los objetivos. Este año los enemigos de los derechos de la mujer se han preparado. Y hay que trabajar cada día, con firmeza, alertas. Tras la explosión del hartazgo y el júbilo por el encuentro, la madurez. Quizás sea útil aquello que dijo la escritora Virginia Woolf: “Estoy enraizada, pero fluyo”

 

*Publicado en eldiarioes. 5/03/2019 –

1 comentario

  1. Paco

     /  31 marzo 2019

    Cada vez hay más humanas y humanos con cerebro de mosquito. Y ¿qué hay que hacer con las plagas?

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