La ciudadanía despierta

Saludé, con alborozo, los primeros «Tengo una pregunta para Vd.» porque parecían la ocasión de que los políticos se bajaran de su torre de marfil y hablaran con aquellos a quienes representan y deben su poder. Pero eché en falta siempre a un periodista -en activo- que repreguntará y precisara con datos. Ahora, la ciudadanía ha aprendido por sí misma, bien es cierto que acuciada por la crisis. Ya no pregunta por el precio del café, sino por lo que les duele de verdad.

 Andan revueltos esta mañana los analistas políticos. Casi sólo les falta por decir «nos están quitando el pan». Se asombran de que la política ha cambiado y -como ya sucediera en la campaña electoral americana- desciende a «historias personales» -en la SER, un señor muy culto lo ha dicho en inglés-. Ojala fuera cierto que la política hubiera cambiado, porque lo que no funciona precisa modificaciones. En el programa de TVE los ciudadanos demostraron que saben dónde les aprieta y que no se conforman con frases hechas. La primera reflexión la dirijo, por tanto, a los políticos, y la segunda a los periodistas -a algunos, a muchos- que TAMBIÉN se están alejando de la sociedad. Es lo que tienen las élites.

Más de seis millones de audiencia, notable en aceptación popular y aprobado -como mucho- entre los comentaristas. Se destaca, eso sí, la valentía de Zapatero para enfrentarse a preguntas sin guión con la que está cayendo.

Los ciudadanos se enfadan mucho cuando se les miente, y así lo demostraron anoche en varias ocasiones. El presidente arguyó error en lugar de falsedad, pero no convenció a todos de que eso fuera cierto. En mi opinión, hay un pequeño fondo de verdad en la justificación de Zapatero. Sólo unos pocos avisados predijeron en su día la magnitud de la catástrofe, incluso se quedaron cortos. Pero las causas añadidas de la crisis en España apenas se tocaron. Una referencia de pasada a la quiebra de la construcción. Y nada sobre el turismo, la industria. Ahí sí hubiera hecho falta un periodista.

Una buena aclaración acerca de que no se entrega dinero a los bancos, sino avales. Pero nadie afronta el tema de fondo: ¿no es el sistema lo que ha quebrado? Predecir cuando terminará la travesía del desierto es una pura especulación, sino se aborda el cáncer del sujeto. El liberalismo no funciona, y mal arreglo tiene transfundirle sangre, como ya hemos hablado estos días.

La política se muestra atada de pies y manos ante los poderes fácticos. Pregunta reveladora la de un granadino sobre la venta de armas de España a Israel. «Sólo es un millòn de euros», «pero todas las armas matan» -insistía el hombre implacable-, «las nuestras no»…  ¡por dios!…  Un presidente pacifista sin duda ha de sucumbir a la incroguencia, a la hipocresía, como la calificó el granadino. De nuevo vemos que es el sistema el enfermo, lo que hay que cambiar.

¿Quién lo hará? La ciudadanía despierta y yo me congratulo. La democracia es como el amor humano: hay que cuidarla cada día para mantenerla por lo menos, para que crezca.

Zapatero no tuvo más que palabras de comprensión y condolencia ante los ciudadanos parados o en crisis que, con gesto serio y preocupado, le preguntaban qué les pondrían a sus hijos en los platos. Y para eso hay pocas respuestas cuando son los cimientos los carcomidos. Zapatero estuvo más cercano y humano que nunca. Pero siempre echaré de menos que un político sepa acercarse, aún más, a aquellos que, insisto, le han dado el poder. En efecto, cuando el dinero no llega para las necesidades básicas huelgan las explicaciones y hasta las dudosas promesas. Quiébrate con ellos, abrázales siquiera simbólicamente y lucha porque, de verdad, cambien las estructuras. Si persistimos en el empeño, los políticos se verán obligados a hacerlo.

1 comentario

  1. Avatar de Kane

    Kane

     /  27 enero 2009

    Intersante blog. Lástima que no publiques las entradas completas en el feed rss.