¡Qué vergüenza!

Es el grito unánime de quienes asistimos impotentes al linchamiento de un juez que osó hurgar mínimamente en el intocable franquismo ¡Qué vergüenza! A Garzón lo han liquidado. Sus propios compañeros. Oyendo contranatura a organizaciones de ultraderecha y a oscuras rencillas y envidias personales. Juan José Millás lo expresa muy bien: “Le han roto las piernas, pero han hecho que parezca un accidente”. Y José Saramago nuestro sentimiento: Las lágrimas de Garzón son las mías.

Lo sucedido con Garzón consagra la pervivencia del antidemocrático franquismo en la sangre de España y nos sitúa ante el bochorno internacional. Las referencias al caso se contabilizaron ayer entre las diez noticias más vistas de todo el mundo. Y las criticas y reacciones solidarias cuajan los periódicos desde New York Times hasta Le Monde. Todos hablan del poder de la ultraderecha española, todos sacan las vergüenzas de este país a la intemperie.

Nos espera una nueva semana de prueba en el terreno económico –ya hablaremos de ello-. El “mercado” no está satisfecho con el duro ajuste anunciado y su portavoz, el FMI, pide más recortes, hasta en la cobertura sanitaria. En buena lógica, encontrarse ante un país bananero debe influir.

Estoy harta de la caspa y el fango que inundan este país. Me avergüenzo de nuestro poder judicial y en buena parte del político. Del oscuro Salieri Varela. el patético ejecutor de la “vendetta“. Siento auténtico bochorno de que ostenten cargos públicos gente como el melífluo y atildado Francisco Camps, quien –vestido de trabilla italiana, más que presuntamente costeada con fondos públicos- se permite decir, con total impunidad, anteayer que “ya han echado a dos (Garzón y Bermejo) y que ahora van a por los demás”. El juez cuya estrella no podrán apagar era independiente, por eso acumuló tantos odios. Camps vincula así el linchamiento de Garzón a la venganza por investigar la trama corrupta de la Gürtel. La camorra no lo hubiera hecho mejor.

Cerca de él, me abochorna otra de sus “amiguitas del alma”, Rita Barberá, que en un país serio no podría ser más que alcadesa de un pueblo con 300 habitantes. Y Trillo, responsable de un ministerio que llevó a la muerte a 62 militares españoles en el colmo de todas las chapuzas, que ve imputados a sus subalternos y se libra de castigo penal. Pero sigue en la vida pública, en cargo de responsabilidad, cuando alguien con decencia ante situación similar, se hubiera retirado a cultivar coles en un discreto huerto murciano. ¡Qué decir de Mayor Oreja! Aquel que considera el franquismo “una época de extraordinaria placidez”, que se manifiesta contra leyes constitucionales españolas que no casan con su retrógrada ideología y que es nuestro representante más votado para Europa.Y el gris e indeciso Rajoy, el de la mala memoria que olvida sus años de gestión, el que ofrece la misma confianza para sacarnos a flote que un pelele ciego, mudo y sin brazos. Y la osada Cospedal que se inscribe en la cuadrilla de cínicas e indocumentadas mujeres del PP.

Y no perdono a quienes, dentro del PP y en su masa electoral, no reaccionan para acabar con este circo de tarados. En Francia tienen a Le Pen, sí, en Italia a Berlusconi, pero el cruce caricaturesco de los dos probablemente solo se da en España. Y en Honduras. Y en Guinea. ¿Cómo van a respetarnos fuera?

Me avergüenzan los socialistas que tampoco reaccionan. Los que también ven vengados los problemas que les ocasionó Garzón -al descubrir sus errores y delitos- y hablan de respeto a las decisiones judiciales, lavándose las manos. U otra indocumentada: Leire Pajín, que me obliga a meterme debajo de una silla cada vez que abre la boca. Y sobre todo nuestro presidente que no ha tenido las agallas de salir a contarnos cómo “el mercado” y sus propagandistas le obligaban a doblegarse y  me preocupa que no nos haya pedido ayuda –que a ese nivel estamos de peligro-.

Me irritan hasta más allá de lo soportable los Díaz Ferrán, Rouco Varela, piomoas y asimilados, los Manolo Lama y numerosos rostros mediáticos que inducen la imbecilidad y la falta de escrúpulos, y hasta los Florentino Pérez. Y la sociedad muda, y los tibios, y los que viven en Babia y  los epsilones fabricados en probeta que no son conscientes de su situación. ¡Qué vergüenza! “La sociedad está anestesiada y no es consciente de lo extremadamente peligrosa que es para ella misma”, dijo ayer Rosa María Calaf en un acto público. Sí, porque el lobo acecha debajo de la cama aunque nos duerman con dulces nanas.

Estoy harta de la mala educación, insolidaridad y egoísmo de los españoles que cada día nos embiste en múltiples expresiones. De la corrupción y la chapuza. De los que, con la mejor intención, aún creen que el liberalismo era aquél de las meritorias empresas familiares que -jugándose su patriomonio en responsabilidad no limitada o anónima– daban trabajo de por vida. Me saturan los que han engullido la patraña de que el capitalismo nos hará ricos a todos, incluso que nos dará a todos la oportunidad de robar y especular impunemente. No, esto no funciona así. Son habas contadas, y la calculadora la tienen otros.

Pero España no son ellos, y aún confío en buena parte de aquellos a los que dediqué mi último libro. A algunos de ellos invoco de nuevo:

A los profesores que luchan por educar seres responsables y libres. A mi fontanero, y a todos los fontaneros, pintores, albañiles, abogados, médicos, investigadores, profesionales de cualquier oficio que, como él, cumplen puntual y eficazmente su trabajo. A quienes ceden el paso. A quienes piensan en los demás. A quienes dan calor. A los cumplidores, a los que no se resignan, a quienes protestan por lo que hay que protestar. A los que esperan, a los idealistas, a los que no se amoldan al criterio imperante y piensan que dinero, mercado, utilitarismo, no merecen veneración. A los jóvenes periodistas y creadores, compañeros de nuestro afán innovador. A todos los que, en definitiva, aspiran a cambiar el mundo, empezando por el suyo propio.

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29 comentarios

  1. El oscuro “Salieri Varela”, ¡buenísimo!

  2. apajerabierte

     /  15 mayo 2010

    Es que estamos en España, la de los pelotazos, la del futbol elevado a la categoría de opio del pueblo, la del liderazgo social de Belén Esteban, la de políticos que viven de enfrentarnos, la de los reinos de taifas, la de socialistas que no se atreven con las SICAV pero si con los jubilados, la de la fuga de capitales, la de los chorizos que consiguen juzgar a jueces, la de los escándalos urbanísticos apoyados por las administraciones locales, la de la incultura ilustrada, la de meapilas que se escandalizan por el aborto pero disculpan la pederastia eclesiástica, la de los sindicatos comprados, la de los empresarios reperesentados por un impresentable…

  3. Miguel Deza

     /  15 mayo 2010

    Estimada señora Artal: No sé en que momento se ha introducido usted en mis pensamientos, pero le agradezco que los haga públicos.

  4. El franquismo se encargó, con éxito, de pintar con minio las ‘caenas’, para que no se oxiden nunca. Muy poco hemos avanzado desde la Hispania retratada por Uderzo y Goscinny. Es así. Lo grave es que hay muchísimos españoles que lo llevan a orgullo. Demasiados. Triste, pero así es.

  5. Es una humillación vergonzosa… Ayer creo que muchos españoles nos sentimos muy tristes por la sociedad en la que vivimos.
    http://jesusmargon.blogspot.com/2010/05/la-humillacion-garzon.html

  6. Creo encontrarme, Rosa María, entre las personas que requieres. A veces, tengo la sensación de ser un extraterrestre ante la percepción de algo a lo que yo no había puesto nombre aún viéndolo materializado: la sociedad narcotizada.
    No obstante lo cual, este artículo, cuyas palabras asumo como propias, lo coloco como texto de cabecera para cuando alguna duda me surja a la vista de lo que nos rodea…

    Necesitaba leer algo así. G R A C I A S ……!!

  7. Hola, doña Rosa.

    Estoy pensando en publicar en mi blog mi identidad (nombre y apellidos, nº D.N.I., dirección, código postal y ciudad, junto con un par de fotos mías) para apoyar al Sr. Garzón.

    Apoyar una causa como ésta desde el anonimato es muy fácil. Y más con la que va a caer.

    Porque, de seguir así, puede que resurjan los fichajes, amenazas, persecuciones, palizas, chantajes, detenciones, torturas y ejecuciones.

    Nuestros padres y abuelos pasaron por eso.

    Pienso muy seriamente que ahora me toca a mí. Y a estas alturas, me parece muy frívolo mantener mi anonimato por la temática íntima de mi blog.

    ¿Alguna sugerencia…? ¿existe algún enlace donde apuntarse, regido por gente seria, que no sean las de los consabidos sindicatos UGT y CCOO? (no me merecen ninguna confianza).

  8. Carlos Dominguez Burón

     /  15 mayo 2010

    Gracias, Rosa, por expresar tan bien mis pensamientos.¿O será que coincido con los tuyos?

  9. Etxebe

     /  15 mayo 2010

    A algunos, el sistema judicial español se nos vino abajo hace mucho, Garzón incluido, y ningún intelectual/perodista español movió un dedo. Garzón, para nosotros no es un santo, sino parte de la podrida justicia española que nos ha tocado. Nos apena ver lo que sucede, pero mentiríamos si no decimos nos queda el placer de que ahora prube de su propio jarabe, qué demonios
    http://www.gara.net/paperezkoa/20100515/199381/es/Baltasar-Garzon——–no-es-Socrates

  10. AlucinadoMeHayo

     /  15 mayo 2010

    Vuelve la mentira de que se ha apartado a Garzón por investigar el franquismo. Copio y pego comentarios de gente que argumenta mejor que yo en menéame, y que comparto totalmente:

    Los principios generales del derecho son «sagrados», hay que respetarlos por mucho que nos moleste, y por mucho que podamos pensar que son injustos desde un criterio moral absoluto. Yo a lo mejor puedo saber perfectamente que tú debes estar en la cárcel, porque sé que le pegas a tu mujer pero no puedo demostrarlo. Pero no puedo tener la potestad de saltarme el principio de retroactividad para crear una ley que te condene por un delito de fraude fiscal que no era delito en 1994, y así poderte meter en la cárcel y librar a tu mujer de tus palizas. Es posible que fuese justo, pero desde un punto de vista democrático es aberrante y altamente peligroso.

    Otro principio general del derecho es que sólo se puede encausar a personas vivas. Evidente, porque la base del sistema jurídico democrático de derecho es que los acusados se deben poder defender personalmente o por medio de un abogado de su elección. Por cierto, facultad que tenían hasta los acusados por la Inquisición, a los que les dejaban hablar para que dijesen lo que tenían que decir.

    Pues bien, Garzón quería el certicado de defunción de Franco porque «asegurarse de su muerte» era el trámite inicial, que había que pasar por ser un formalismo, para iniciar su encausamiento. Esto no lo digo yo, ¡lo dijo Garzón! Es algo tan surrealista como cualquier sketch de «La vida de Brian».

    ¿Qué sucede aquí respecto a lo que decía del problema ideológico? Que buena parte de la izquierda razona, jurídicamente, del siguiente modo: «es verdad que formalmente no se puede hacer, pero HAY QUE HACERLO, porque es de justicia». Lo cual es lo mismo que yo estaría haciendo si me inventase una ley para meterte en chirona porque estoy «convencido» de que «debo» hacerlo. Lo cual es lo mismo que el sistema de justicia que aplicaba Harry el Sucio, que cuando sabía que no podía probar los delitos de un criminal pero sabía que «fue él», le pegaba un tiro. Lo cual es también, y esto es importante, lo mismo que se hizo en todo sistema dictatorial, sobre todo en los comunistas (a los comunistas y a los nazis les gustan mucho los juicios políticos), donde lo primero que se hizo, por parte del poder político y de los juristas afines a la dictadura, fue desmontar la lógica de prelación de los principios generales del derecho sobre la ley positiva, y de la constitución sobre la ley, y de la ley sobre los reglamentos.

  11. Soto

     /  15 mayo 2010

    Hola Rosa Maria y amigos contertulios:
    No voy escribir nada,solamente decir que he leido un Post muy certero de lo que es España,lleno de un contenido en el que se refleja la rabia de estar rodeado de !MOITOS CABESTROS! y asi no podemos hacer nada de nada ,hay que enclaustrase ( yo desde luego) en su propio yo,autofortalecerse con mucha autoestima ,de sentirse orgulloso y valiente de ir contra corriente y blindarse seriamente contra lo que nos rodea,no entrar al trapo ,seguir los dictados ,pensaditos y meditados en nuestra soledad ;y; cuando veamos que alguien se parece a nosotros nosotros a ellos ir formando granero.Creo sinceramente, que estamos atrapados en una malla de estupidez,intolerancia e ignorancia de la malevola ,la !de SERPIENTE PITON ::!MOITO COBARDE,MOITO PERO MOITO DE MANDA CARALLO!!
    Rosa,este Post está escrito de esa rabia ( porque le quieres mucho a tu Pais) genetica de tu último libro(me está gustando muchisimo,estoy terminando de leerlo).Tu libro es un buen libro de cabecera del que debe uno “bucear” continuamente en los males de esta España ,para que no se nos escape “la olla” pero el Post de hoy puede añadirse a ese libro de cabecera señalado.”,( como de una formar similar escribe Narbona)
    Tranquiliños,tranquiliños,lo dice un hipertenso…….
    Saude e moias apertas agarimosas,rianse que e moi bo pra saude e falta fae….

  12. max

     /  15 mayo 2010

    Perfectamente definida la sensación de abandono que tenemos por parte de los “”que mandan””, pena de transición que no se llevó por delante a quienes debía. un saludo.

  13. Etxebe, no hay nada que me produzca más urticaria, cansancio, hastío y me provoque más rechazo que la izquierda radical vasca, regida por un puñado de gamberretes sobrecrecidos mafiosos con el tiro en la nuca y la explosión a distancia como métodos habituales de expresión. Así que, por mí, ETA, Gara y todos los que son como tú, os vais a la put* mierd*… ah, no, qué va, si nunca habéis salido de ahí… bueno, pues cogeos vuestros “argumentos” esgrimidos en ese enlace a Gara y metéoslo donde os quepa y no brille nunca el sol… ay, tampoco, si ya están ahí desde hace tiempo… bueno, pues usad esos argumentos como balas contra vuestros sesgados cerebros, y dejadnos equivocarnos e intentar rectificar en paz al resto.

    AlucinadoMeHayo, coger unos meros trámites burocráticos judiciales para usarlos como justificación en el actuar contra Garzón dice mucho de tí. Cuando se ha cometido un crimen, el que pase mucho tiempo no quiere decir que los descendientes directos de la víctima no puedan exigir justicia.

    Franco fue un dictador, sus esbirros causaron barbaridades, crímenes, delitos y abusos durante su dictadura (aunque las leyes de entonces y de inmediatamente después no lo digan así). Muchos de los cuales viven todavía en la más absoluta impunidad, disfrutando de plácida vejez, algo que NO debe ser así.

    Lo que es peor, sus descendientes y acólitos siguen defendiendo su figura, simbolismo e ideología con uñas y dientes, y si una figura relevante se alza y dice que eso no está bien y decide actuar, a mí me parece perfecto.

    Porque esto último quiere decir que hemos madurado como sociedad lo suficiente como para mirar atrás y tomar las medidas necesarias para corregir lo malo que arrastramos.

    Pero se ve que no es así en absoluto. Seguimos en una especie de pseudo-democracia vulnerable y frágil a la que no dejan crecer y prosperar. Un árbol cuyas ramas se extienden libres en todas las direcciones porque sus raíces, supuestamente, también lo pueden hacer. Pero cuando un puñado de hojas cada vez más abundante “rozan” un espacio que debe permanecer oscuro, entran en acción los tijerones de podar a cortar las ramas que sostienen dichas hojas. Aunque el árbol quede feo, desnivelado, mutilado y con muñones sangrantes, lo importante es que el espacio oscuro siga oscuro durante treinta años más.

    Y como éste, otros muchos espacios “intocables” desperdigados aquí y allá en medio de la copa de dicho árbol. ETA, la ultraderecha española, los nacionalismos regionales y sus estatutos, la corrupción institucional a muchos niveles, los tiburones financieros y sus amplios márgenes de maniobra, el tremendo volumen de parados y la desgracia que representa para los que sufren ese estado…

    El árbol de la democracia española ya lleva demasiados “espacios en blanco” en su crecimiento.

  14. Joan

     /  15 mayo 2010

    Las circunstancias pueden ser controladas por nosotros, porque
    nosotros las hemos creado. La sociedad es el producto de la
    relación; de vuestras relaciones y las mías, de todas ellas juntas.
    Si cambiamos en nuestra vida de relación, la sociedad cambia.
    Confiamos únicamente en la legislación, en la coacción para la
    transformación externa de la sociedad mientras interiormente
    seguimos siendo corruptos y continuamos buscando el poder, la
    posición, la dominación. Todo esto es destruir lo externo, por
    muy cuidadosa y científicamente que se haya construido, porque
    lo interno triunfa siempre sobre lo externo.
    ¿Qué es lo que causa la guerra religiosa, política o económica?
    Evidentemente las creencias; ya sea en el nacionalismo, en
    una ideología o en un dogma determinado. Si en vez de creencias
    tuviéramos buena voluntad, amor y consideración entre nosotros,
    no habría guerras. Pero se nos alimenta con creencias,
    con ideas, con dogmas y, por lo tanto, generamos descontento.
    La crisis actual es de una naturaleza excepcional, y nosotros,
    como seres humanos, tenemos que, o bien seguir el sendero de
    los constantes conf1ictos y guerras continuas, que son los resultados
    de nuestras acciones de cada día, o bien ver las causas de
    la guerra y volverles la espalda.
    Lo que causa la guerra, evidentemente, es el deseo de poder,
    de posición, de prestigio, de dinero, así como esa enfermedad
    llamada nacionalismo, con el culto a una bandera; y la enfermedad
    de la religión organizada, con el culto a un dogma. Todo
    esto es causa de guerras; y si vosotros como individuos pertenecéis
    a cualquiera de las religiones organizadas, si codiciáis el
    poder, si sois envidiosos, inevitablemente crearéis una sociedad
    que acabará destruyéndose. Así es que repito: depende de vosotros
    y no de los dirigentes, no de los llamados hombres de estado,
    ni de los demás. Depende de vosotros y de mí, pero no parece
    que nos demos cuenta de ello. Si por una vez sintiéramos
    realmente la responsabilidad de nuestros propios actos, ¡cuán
    pronto pondríamos fin a todas estas guerras, a todo este espantoso
    sufrimiento! Pero, como veis, no nos importa mucho. Comemos
    tres veces al día, tenemos nuestros empleos, nuestra
    cuenta bancaria, grande o pequeña, y decimos: “por el amor de
    Dios, no nos moleste, déjenos en paz”. Cuanto más alta es nuestra
    posición, más deseamos la seguridad, la permanencia, la
    tranquilidad, menos intromisiones admitimos y más deseamos
    mantener las cosas fijas, como están; pero las cosas no pueden
    mantenerse como están, porque no hay nada que mantener.
    Todo se desintegra. No queremos hacer frente estas cosas, no
    queremos encarar el hecho de que nosotros somos los responsables
    de las guerras. Charlamos de paz, nos reunimos para celebrar
    conferencias, nos sentamos en torno a una mesa y mantenemos
    debates; pero interiormente, en lo psicológico, deseamos
    poder y posición, y nos mueve la codicia. Intrigamos, somos nacionalistas;
    nos atan las creencias, los dogmas, por los cuales
    estamos dispuestos a morir y a destruimos unos a otros, ¿Creéis
    que semejantes hombres, vosotros y yo, podemos tener paz en
    el mundo? Para que haya paz debemos ser pacíficos; vivir en
    paz significa no crear antagonismos. La paz no es un ideal. Para
    mí el ideal es una simple evasión, un modo de eludir lo que es,
    una contradicción con lo que es. El ideal impide la acción directa
    sobre lo que es. Para que haya paz tenemos que amar, tenemos
    que empezar a vivir una vida ideal sin ideales, a ver las cosas
    como son y actuar sobre ellas, transformarlas. Mientras
    sigamos buscando seguridad psicológica, la seguridad fisiológica
    que necesitamos -alimento, vestido y albergue- seguirá destruyéndose.
    Andamos buscando una seguridad psicológica que
    no existe y, si podemos, lo hacemos por medio de poder, de la
    posición, de los títulos, de los nombres, todo lo cual destruye la
    seguridad física. Esto, cuando se observa, resulta un hecho evidente.
    Para procurar la paz en el mundo, para detener todas las guerras,
    tiene que haber una revolución en el individuo, en vosotros
    y en mí. La revolución económica carece de sentido sin esta revolución
    interna, pues el hambre es el resultado de un desajuste
    en las condiciones económicas, producido por nuestros estados
    psicológicos: codicia, envidia, mala voluntad y espíritu de posesión.
    Para poner fin al dolor, al hambre y a la guerra es preciso
    que haya una revolución psicológica, y pocos de nosotros estamos
    dispuestos a enfrentamos con eso. Discutiremos sobre la
    paz, propondremos leyes, crearemos nuevas alianzas, las Naciones
    Unidas, etcétera; pero no lograremos la paz porque no queremos
    renunciar a nuestra posición, a nuestra autoridad, a nuestro
    dinero, a nuestras propiedades, a nuestra vida sin sentido.
    Confiar en los demás es absolutamente vano; los demás no nos
    traerán la paz. Ningún dirigente, ni gobierno, ni ejército, ni patria,
    va a damos la paz. Lo que traerá la paz es la transformación
    interna que conducirá a la acción externa. La transformación
    interna no es aislamiento, no es dejar de lado la acción
    externa. Por el contrario, sólo puede haber acción correcta cuando
    hay pensar correcto; y no hay pensar correcto cuando no hay
    conocimiento de uno mismo. Si no os conocéis a vosotros mismos,
    no habrá paz.
    Para poner fin a la guerra externa, debéis empezar por poner
    fin a la guerra en vosotros mismos. Algunos de vosotros asentirán
    con la cabeza y dirán que están de acuerdo; y saldrán y harán
    exactamente lo mismo que han estado haciendo durante los
    últimos diez o veinte años. El que estéis de acuerdo es puramente
    verbal y carece de significado, pues los sufrimientos y las
    guerras del mundo no van a detenerse por vuestro despreocupado
    asentimiento.
    Sólo se detendrán cuando os deis cuenta del peligro, cuando
    percibáis vuestra responsabilidad, cuando no dejéis eso en manos
    de otros. Si os dais cuenta del sufrimiento, si veis la urgencia
    de la acción inmediata y no la aplazáis, entonces os transformaréis;
    y la paz vendrá tan sólo cuando vosotros mismos seáis
    pacíficos, cuando vosotros mismos estéis en paz con vuestro
    prójimo.

    Krishnamurti

    La libertad primera y última

    Prólogo de Adous Huxley

    Editorial Kairós

    Como decía José Luis Sampedro es tiempo de científicos y filósofos. Aquí tenéis el enlace al libro de Krishnamurti que cito, os recomiendo vivamente su lectura, es gratis. Para los que os suene a new age o autoayuda, nada más lejos de la realidad:

    http://www.jiddu-krishnamurti.net/es/la-libertad-primera-y-ultima

    PD. Rosa tu artículo magnífico y emotivo. Me gustaría saber que piensas del libro que enlazo, si te animas y lo lees, dime cosas.

  15. Genial, estoy completamente de acuerdo, a mi también me dan verguenza, como decía Argentina en el 2001 “que se vayan todos”.

  16. ¿Qué decir?

  17. “Si hay hombres que contienen un alma sin fronteras,
    tú eres uno de aquellos,
    las patrias te llamaron con todas sus banderas …”

    Venía yo en el coche escuchando estos versos en la voz de mi amado Serrat y he pensado que quizás Miguel Hernández también estaba pensando en Garzón.

    Animémonos, Rosa, nos queda Internet para compartir nuestra desazón a la vez que nuestra fe en la humanidad, en que todavía queda gente honrada y decente, que va todos los días a trabajar, que trata de hacerlo bien y que no tiene como objetivo pisar callos (incluso aunque alguna vez nos los pisen)

  18. Carlos

     /  15 mayo 2010

    Rosa, hace tiempo que sigo tu blog y me encanta pero nunca me habia sentido tan identificado con esta frase:”Leire Pajín, que me obliga a meterme debajo de una silla cada vez que abre la boca”. Yo no me meto debajo de ninguna silla, siento vergüenza ajena, de ella y de muchos burócratas que bajo el calificativo de socialistas no son nada mas que una panda de vividores. Felicidades por tu artículo.

  19. Solo felicitarte por este artículo sincero, valiente y, desgraciadamente, tan real que no caben matices.

    Solo decir que soy socialista, hasta no hace mucho militante de base, una currante por el partido en cada elección. Pero cuando se cambió la ley de Jurisdicción Universal para evitar juzgar a criminales de lesa humanidad israelís y torturadores de Guantánamo me bajé del barco. La dignidad, la defensa de los derechos humanos, debe estar por encima de partidos, políticos y gobernantes que sólo saben ponerse de rodillas ante los de arriba y vapulear con desvergüenza a los de abajo.

    Lo que me sorprende es que periodistas de renombre -supuestamente de izquierda- nos califiquen despectivamente a “esa gente de izquierda” porque no estamos de acuerdo con la forma de resolver una crisis creado por gente con nombres y apellidos, que pueden seguir acumulando capital, cual vampiros, chupando la sangre y lo que haga falta de las clases más desfavorecidas y que no tenemos culpa de la esta crisis prefabricada.

    Rita Blanco

  20. Víctor

     /  16 mayo 2010

    Hay que rebelarse contra el pesimismo. Abandonar el estado de lamento continuo y moverse. Moverse mucho. Empezar a creer en nosotros.
    Hay que abandonar la actitud del “que se vayan todos”. Si no se construye una alternativa ocurre como en Argentina, ellos vuelven.
    Hay que tener la capacidad de ilusionarse.
    Hay que aunar esfuerzos. Intelectuales, colectivos de calle, personas anónimas, organizaciones, sindicatos (si a ellos, con todos sus errores son lo único que tenemos ahora con una mínima capacidad).
    Hay que ser capaces de presentar una alternativa mínima, de pocos puntos, con la que se pueda enganchar a las partes más sensibles de la sociedad.
    A partir de aquí crecer. Cada uno aportando según su medida. Y mojarse. Sin miedo.

  21. jose manuel

     /  16 mayo 2010

    Gracias por un artículo tan bueno. Me identifico totalmente.

  22. Gracias, Rosa María, porque existes. Y por toda la gente como tú, la que da sentido a la especie humana. La suspensión de Garzón es el 23-F del año 2010. No hay manera de vivir en el país que deseamos. ¿Cómo no nos van despreciar los del “mercado continuo”?. . . Volveremos a empezar, contra los millones de mediocres, contra los ciegos por vocación, contra los asesinos a sueldo, contra los políticos de campaña electoral permanente, contra los periodistas que cobran por mentir, contra los jueces peleles, contra los prevaricadores de cualquier evangelio, contra los legisladores de gafas oscuras, contra la basura histórica.

  23. Juanma

     /  17 mayo 2010

    Magnífico texto Rosa Maria. Contundente, helador, visceral. Gracias por hacerme sentir la sangre por las venas. ¿Sabes que gesto has provocado mientras leía tu estupendo texto? el apretar de mandíbulas: la rabia e impotencia de la realidad que tan bien has reflejado.

    Gracias de nuevo.

  24. DILYE

     /  18 mayo 2010

    Me da vergüenza pertenecer a esta España, esta España que se parte el pecho a golpe de fe, la que se jalea a golpe de sevillanas ante los Santos y Vírgenes “ oropelados”; la España que se funde en llantos ante las, imaginadas, penas que pasaron los héroes que defendieron, con su vida, la cristiandad; esta España ciega ante lo que no quiere, o no se atreve, a mirar, a ver, a considerar e, incluso a defender; esta España que confiesa, a golpe de rodilla, ante una celosía (que tranquila se queda esta España) sus pecados… ¿Qué pecados?…
    Esto sí es un pecado, negar que la gangrena, después de tantos años, continua royendo nuestros huesos y dejarnos morir, olvidarnos, no permitir que se cercenen los miembros gangrenados para poder sobrellevar una vida digna, esto sí es un pecado, mejor dicho, no es un pecado, no, es un crimen, un crimen premeditado, un asesinato de la esperanza, de los ideales, de la justicia, esto es lo triste, lo cruel y… lo peor, lo más indignante es que sean nuestros propios compañeros, los que se llamarón defensores de la libertad(en tiempos pre democráticos), de la justicia, de la igualdad, de los derechos humanos, los que, con su silencio, vergonzoso silencio, permitan que vayamos muriendo poco a poco, como desperdicios, como en tiempos del “señor omnipotente (o impotente)” que nos relegó a ser, servidores del amo, cuando menos, por el simple hecho de ser “PERSONAS”.
    Me avergüenza ver cómo se defiende la fiesta “nacional”, o como se defiende a un equipo de futbol, cómo la gente es capaz de tirarse a la calle para defender la vida de alguien que aún no la tiene, o como vitorea a un señor que gana una copa del “Roland Garros”, o un premio de fórmula 1, o… ¿Quién sabe qué?
    Me avergüenza que nos rasguemos las vestiduras ante la dictadura castrista, ante las exigencias del rey marroquí, ante los crímenes nazis, ante los terremotos de acá y de allá, ante el sufrimiento del pueblo palestino… ¿Dónde nos duele? ¡cohones!, ya, a veces, demasiadas veces, dudo que nos duela algo, porque si no somos capaces de defender nuestro dolor… ¿Qué dolor ajeno nos va a afectar?
    Aún más cercano… me avergüenza el enconamiento de las regiones, la animadversión entre catalanes y madrileños, entre vascos y madrileños, entre andaluces y… en fin, esa enemistad implícita que antes eran solamente rivalidades de vecinos (que existen y existirán siempre entre pueblos vecinos) y hoy parecen ser el centro del pastel, es fácil que ese enconamiento se deba a la falta de información sobre nuestros adyacentes, es muy fácil que no conozcamos como esas regiones llegaron a sentir las ganas de retirarse de esta España “pluralista”, tal vez algún motivo real tienen para desear desaparece del territorio “nacional”, tal vez les pasó lo que hoy me pasa a mí, tal vez sintieron la misma, o mayor, vergüenza de la que siento yo.

  25. javier lazaro

     /  18 mayo 2010

    Rosa María,

    Felicidades y muchas gracias por mostrarnos su sensibilidad que, al menos, coincide con la mia, aunque yo, ni remotamente, lo podría escribir así.

    En efecto, estamos ante una crisis de valores; muchos creimos que este país sería capaz de sacudirse todo el atraso secular acumulado de años de oligarquía, incultura y ese olor a rancio de sotana y confesionario que impregnó nuestra infancia…pero fueron muchos años; mucho exterminio; mucho ¡viva la muerte!; mucho intelectual y científico esparciendo sus conocimientos lejos de España, como para, haciéndonos trampas en el solitario, creernos que todo eso había quedado atrás definitivamente.

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