¿Quedará algún derecho democrático a los españoles tras el paso de Rajoy?

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Rajoy “no sabe qué efecto causan en las personas las cuchillas de la valla de Melilla”. Es muy simple conocer ese dato: que salte él y lo experimente. Ya que a veces se anima con estos brincos de felicidad, que se ponga en el lugar de quien tiene que arrostrar impedimentos del calibre de la valla de Melilla por lograr una vida mejor y sin atajos fraudulentos. Deberíamos exigirle que lo compruebe. No es bueno adoptar medidas a ciegas.

Mariano Rajoy hacía estas declaraciones en los fastos de celebración de su segundo cumpleaños al frente del gobierno español. Concretamente en una entrevista en casa amiga: RNE. Los principales indicadores económicos -18- revelan que todos han empeorado con su gestión salvo la prima de riesgo, pero él sigue levitando, o -para ser más precisos- dando saltos de alegría como cuando atisbaba el poder. Le va tan maravillosamente bien a él y a sus amigos…

Las perlas de hoy son a juego con el personaje. Va a encargar a Fátima Bánez que ponga en marcha una“ley de servicios mínimos”, es decir, va a reventar el derecho de huelga que está no solo en la Constitución Española, sino también en la Declaración Universal de Derechos Humanos. Borregos al uso han dicho que muy bien, que así se respeta la “libertad” del resto de los ciudadanos.

Todos los ministros tienen su apoyo. Wert, en particular, que “ha cumplido el programa electoral”. El oculto, el de la involución, a pleno rendimiento. Con este conjunto de medidas está dejando el país niquelado, lleno de epsilones o ciudadanos de pleno ejercicio coartados en sus libertades. Parecería que fuese su anhelo. El del salto. Atrás. Sin valla y sin cuchillas. Como su dios manda.

La ley que prepara de “Seguridad” ciudadana –calificada incluso como más propia de una dictadura por asociaciones de juristas- es para Rajoy, por el contrario, algo que nos hará más libres. Qué obsesión en mentar la “libertad” cuanto más la restringe.

La cascada de atropellos es diaria. Empiezo a dudar que este sujeto vuelva a convocar elecciones o que lo haga sin trampas.

Los colegas en radicalismo ultraconservador del PP en Madrid -es decir, Ana Botella, esa “gran alcaldesa” según Rajoy- nos han dejado hoy una imagen para la historia como símbolo: han quitado el nombre de Fernán Gómez a su teatro. Ojalá la historia ponga en su sitio y su responsabilidad a esta gente y a todos cuantos les apoyaron. A veces pasa.

Revista Mongolia

Revista Mongolia

Franco felicita a Rajoy en su segundo aniversario. Un respiro provocador de Carne Cruda.

Wert acusa de “ijnorancia” palmaria y pereza mental a los diputados de la oposición

 

Todos los grupos parlamentarios, salvo UPyD, se han comprometido a derogar la LOMCE en cuanto pierda el poder el PP.

La cultura ¿un bien superfluo?

Fue entender por qué cuando lo miraba “se me llenaban los huesos de espuma”.  Gabriel García Márquez me llevó en volandas al universo mágico de Macondo y nada volvió a ser exactamente igual. Fue, también, comprobar que en el  “Mundo Feliz” pergeñado y controlado por otros, la división de clases llega a fabricar incluso “epsilones” apenas sin cerebro para los trabajos duros. Aldous Huxley abría las páginas de mi mente en la brillante metáfora. Solo unos pocos cuestionaban el orden establecido, el resto “Sin esfuerzo excesivo ni de espíritu ni muscular, siete horas y media de un trabajo ligero, nada agotador, y enseguida la ración de soma, deportes, copulación sin restricción, y el Cine Sentido”. Y fue leer para saber, para querer emular y buscar ideas y palabras que enriquecen y hacen sentir y pensar. Y fue escuchar a Luciano Pavarotti en el espacio abierto para todos del Hyde Park londinense en una noche de lluvia intensa e integrarse en un Nesum Dorma colectivo. O querer parar un avión en Casablanca para que Ilsa Laszlo hiciera lo que realmente deseaba en una película perfecta. Mil manifestaciones más que hemos paladeado para ser más felices y mejores ¿Cómo es posible que la cultura no se aprecie ni se proteja, que se apueste incluso contra ella en estos días amargos?

Con el mismo empeño que el PP va contra la sanidad pública, la educación o la ciencia y la investigación arremete contra la cultura. Y, en este caso, sin rechazo popular masivo. España soporta ahora el IVA cultural más caro de Europa, un 21%. Incluso el Portugal -que nos antecede en el calvario y que aplica un 23% a casi todo- reserva el 6% para los libros. Los recortes han supuesto un ataque frontal a cuanto suponga cultura. La ley Wert desprecia en el bachillerato las artes escénicas y restringe la música y la plástica. Ni un solo euro se destina a la compra de libros para bibliotecas públicas. Se resienten los museos con importantes mermas, hasta El Prado (“turístico”, “Marca España”) ha visto reducido su presupuesto en un 30%. El Teatro Real de Madrid el 23%. Teatro e igualmente cine, música y festivales asisten a momentos críticos por la tijera depredadora. Ni la Convención de la UNESCO DE 2005 que manda proteger y promover las expresiones de la diversidad cultural se tiene en cuenta a pesar de que España la suscribió.

De hecho, la estrategia del ministro liquidador de la Educación y la Cultura ha sido que cine, teatro y conciertos dejen de ser arte para meterlos en el saco del espectáculo, el entretenimiento. De este modo justifica la elevación de su precio. España ha pasado a ser  uno de los pocos países que considera la cultura una mercancía más.

Mariano Rajoy que acudió recientemente a la Biblioteca Nacional por primera en su mandato –puede que por primera vez en su vida- se refirió a ese concepto. Habló de que “el nuevo ecosistema de consumo cultural se encuentra ya en el cibersepacio”. Ése al que, por cierto, quieren controlar también con subterfugios por su “peligrosidad”, creo que para la Seguridad Nacional que es cosa seria. El presidente del gobierno lo que valora es la lengua española como “producto más internacional y prestigiado de España”. Y quiere que ley de educación -que ha perpetrado a medias con su ministro- impulse la cultura como “sector clave para adaptar lacompetitividad y transmitir una marca de vanguardia”. Así ve el PP la cultura.

Lo peor es cómo la ven los ciudadanos que engullen este enorme retroceso sin problemas. Los mismos que no leen o, si compran un libro, lo hacen preferentemente de los autores que  “salen por la tele” y que -como decía, el premonitorio Huxley-  con los deportes, la copulación sin restricción y todo el soma que arrojan sobre todo las pantallas de plasma tienen bastante. Y, encima, cuando la ración de soma de comer, de estar sano, de tener una vida digna empieza a escasear tan alarmantemente.

El domingo el predecesor de Wert, Ángel Gabilondo, se refirió en un homenaje a José Luis Sampedro a cómo “se empieza por leer libros y, claro, se acaba queriendo arreglar el mundo”. De eso se trata, sí. Dóciles epsilones de carga, percebes sumisos, y casi ni eso, una masa krill para usar y deglutir.

Es entrar en la Cuevas de Altamira. En la Catedral Gótica de León. En el románico Castillo de Loarre oscense. En el diseño de vanguardia. En la desarmada derrota del “Ne me quitte pas” de Jacques Brel.  En la alegría de vivir de Singing in the rain. Es tanto… Sentarse ante El jardín de las delicias de El Bosco o ante cualquier cuadro de Goya que tan bien reflejó España. Es leer a Saramago y a Sampedro, y a Calderón y  a Gioconda Belli y a Richard Dawkins. Cada cuál tiene su imaginario, sus preferencias, pero un país de ciudadanos libres no puede reducirlo a la bota de Messi o el cerebro de Cristiano.  La cultura no es un bien superfluo. Y no es tolerable que un gobierno de epsilones venidos a más con mando en tijera se empeñe en embrutecer a la mayoría de un país.

*Publicado en eldiario.es

Los mejores universitarios niegan el saludo a Wert

Les entregaba el premio fin de carrera a los universitarios más destacados. Y pasaron de largo sin darle la mano.

La obsesión del PP por regresar a los 70´

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Contra viento y marea el tertuliano Wert ha sacado adelante su ley de “mejora” –dice- de la educación, LOMCE. Quiere acabar con el fracaso escolar –nos repite todo el corifeo gubernamental- y para ello entre los puntos sobresaliente de la ley está volver a considerar la religión católica tan importante y decisiva como las matemáticas. Evalúa y computa lo mismo y hasta sirve para conseguir becas. En un estado aconfesional. Es decir que en su peregrina idea, el fracaso escolar podría acabarse… rezando, como ya nos adelantaba el telediario de TVE para lograr el sosiego por la desastrosa situación económica a la que nos ha llevado el gobierno del PP, agravando con creces la que “heredó”.

Hablaremos más despacio y muchas más veces de esta terrible norma que nos retrotrae a la época predemocrática. En mi libro Salmones contra Percebes anoto las “novedades” que se apuntaban y que van mucho más allá de imponer la religión. Trata, en definitiva, de  evadir aún más el razonamiento y el pensamiento crítico. Esa educación percebe de la derecha española más ultramontana  que tanto añora todo el gobierno en pleno y a su cabeza, Rajoy. Resulta bastante molesto que su infinita mediocridad le libre de ser considerado responsable de los hechos que se están produciendo y que obedecen también a su mezquindad y al mando que él imprime.

Aún nos falta la otra pata de la involución ideológica: Gallardón y sus leyes de reforma del Código Penal y del aborto, por las que también batalla duro.

Acabo de leer que Luis del Olmo regresa a RNE para ver si palia su estrepitosa caída de audiencia. Un gran profesional sin duda pero el hecho de que triunfara también en los 70´ en la radio pública da idea de esa añoranza del PP de hoy por la “época de extraordinaria placidez del franquismo” que, según estamos viendo, nunca quiso abandonar. No sé si porque la impunidad a la corrupción de entonces es también algo a añorar.

Quería hoy traer tres grandes artículos que hablan de lo que implica la ley werteliana. Comienzo con Juan González Bedoya que titula “Se han salido con la suya” y del que destaca “Hasta ahora, ningún Gobierno, tampoco el de Aznar, había legislado a satisfacción plena de los obispos”:

“La toma de poder ha sido ocupación preferida de las jerarquías cristianas desde que Constantino hizo del Cristianismo la religión oficial del imperio a cambio de servirle para doblegar a revoltosos. En premio, el emperador se empleó a fondo (y con fuerza bruta) para derrotar al obispo Arrio e imponer la idea de que Jesús era hijo de Dios y él mismo Dios. Modernamente, tras perder el poder terrenal salvo el minúsculo Estado del Vaticano, que fue un regalo del dictador Mussolini —a cambio, hubo también servidumbres, no la menor la de alabar Pío XI al líder fascista como “un enviado a nosotros por la Divisa Providencia”—, la jerarquía católica actúa mediante un método que los trotskistas popularizaron como entrismo, es decir, formando a minorías selectas destinadas a dirigir la vida pública entrando en los grupos que detentan el poder”.

El segundo es de Lolo Rico, la autora de la Bola de Cristal, aquel programa mítico de TVE.  Conviene leerlo entero porque sigue un cuidado razonamiento. Destaco de su “Gritando y leyendo” esto por ejemplo:

“El ministro basa su razonamiento en el fracaso escolar pero parece desconocer que para saber hay que estudiar y para estudiar hay que leer. La falta del hábito lector imposibilita el enfrentarse con éxito a libros de texto. Se considera que se aprende a leer cuando se conoce el alfabeto y se sabe que la ‘m’ con la ‘a’ es ‘ma’, pero no es así; si no se adquiere el habito de la lectura uno esta destinado a ser un analfabeto funcional. Es decir, que leerá y escribirá pero apenas entenderá lo que lee y escribirá siempre mal. El analfabetismo funcional está mucho más extendido de lo que podemos pensar y se esconde detrás de la mayoría de la frustración escolar. Si no entienden lo que leen ni pueden leer con agilidad, con soltura y, en consecuencia, con interés aquellos libros que deberían producirles placer  por  ser de entretenimiento, mucho menos los que exigen un esfuerzo de concentración y se les cae de las manos de puro aburrimiento. Sin embargo, el precio de los libros no esta al alcance de todas las economías pero no me consta que se subvencionen editoriales y librerías y que se apoyen las bibliotecas publicas y, muy especialmente las de las escuelas. O sea se aísla y el libro y a los lectores del conocimiento y de la cultura, palabra que no figura entre las que utiliza el ministro.

Por otra parte, el momento por el que atraviesa la gran mayoría de niños y niñas que no gozan de una situación económicamente desahogada, es de pesadilla: padres y madres sin trabajo y en riesgo de un inminente desahucio. Según las encuestas, un millón de niños vive en situaciones de pobreza. ¿Se puede estudiar cuando todo lo que te rodea es tan angustioso? ¿Están esas familias en condiciones de ayudar a los niños en su desarrollo intelectual, de darles ánimos, de leer con ellos? Incluso los que trabajan llegan a casa después de jornadas de explotación impuesta por empresarios sin escrúpulos. ¿Se dan cuenta estas criaturas de que cuestan muy caros sus estudios, que escasamente sus padres los pueden pagar, que el porcentaje de becas concedidas ha descendido de manera drástica? ¿Se sienten una carga?, ¿De dónde pueden sacar los libros escolares si no se los pagan? ¿Si la escuela publica, gracias a Wert, ni siquiera les puede dar de comer?”

Y por último, Paco Altemir. ¿Qué quiere decir Rajoy cuando habla de paciencia? Solo el comienzo es así de contundente, os invito a leer el resto en el enlace también. Define a la perfección el percebismo puro.

“Se le nota a Rajoy que no ha olvidado los consejos que le daba su preparador para las oposiciones a registrador pues  las repite constantemente: perseverancia y paciencia. Que las iniciales coincidan con las siglas de su partido político parece una premonición pero lo que es una realidad es que, con esas “virtudes”, el obediente opositor  llegó a registrador para convertirse, con el tiempo, en presidente del gobierno de España. Por eso nos recomienda que seamos pacientes (más bien enfermos) de la dura enfermedad que nos ha inoculado mediante la austeridad, recomendada por algunos economistas ineptos y descerebrados, como me comenta todos los días mi panadera cuando ve que aumenta la ingesta de pan mientras cierran otras tiendas por esa enfermedad que elimina el consumo.

Me permito dudar acerca de la extendida creencia de que la obediencia, la paciencia y la perseverancia sean “virtudes”. Mas bien opino que son antivalores  que nos han inoculado para que seamos mansos, dóciles y sumisos.

La educación debería buscar, ante todo, liberar al hombre de los prejuicios y del pensamiento único y permitir resistir a la presión que ejercen las fuerzas del estado y de la sociedad por medio de la publicidad y la propaganda”…

Estamos de luto por estos enormes atropellos que va a costar generaciones reparar.  Cada día que pasa es peor y más difícil, porque además no van a cejar en el empeño de devolvernos a su querido mundo predemocrático, mientras, encima, se les hunde la economía que fue por lo que al parecer buena parte de los incautos votantes les dieron su confianza. Pero no es, no puede ser, un luto resignado por lo que ha muerto sin remedio. Estamos vivos. Nos aqueja un mal perverso, pero no es irremediable. Lo sería si la mayoría  sigue engullendo todo esto.

Los talibanes y la sociedad ameba

Uno dice que “gobernar es repartir dolor”, otro admite que incrusta la religión católica en los planes docentes como una cruzada: “Que la religión esté en la escuela es una opción política”, dice Wert. En cualquier país democrático, en cualquier Estado cuya Constitución lo designe como aconfesional, estas actitudes llevarían a un cese como mínimo. Hemos caído en manos de talibanes integristas católicos, sin que la ciudadanía ameba se inmute tampoco. Mejor, la sociedad, que hablar de “ciudadanía” en este caso no cuadra.

Rajoy les apoya. Incluso se permite menospreciar a los representantes de un poder fundamental del Estado, la Justicia, para situarse al lado de ese ministro que no solo quiere infligir dolor, sino establecer la cadena perpetua y una figura que resta todas las garantías: dejar 10 años en la cárcel a los condenados que estime oportuno tras haber cumplido su condena. Más aún, “Gallardón no se contenta con poco, Gallardón quiere convertir a un Poder del Estado, al Tercer Poder, en una parte de la Administración, que el Poder Judicial sea una parte de la Administración del Estado sometida directa o indirectamente al poder político”, escribe Elisa Beni en un muy documentado artículo.

Rajoy tiene el país hecho una ruina, con la cifra más alta de deuda en un siglo, un incremento del paro espectacular debido a su gestión, o los mayores impuestos para las menores prestaciones. “Sor” Fátima Bañez falta a las cumbres europeas de empleo para irse a tomar canapés o invocar a la Virgen del Rocío, mientras las cifras del paro se despeñan. Otra saca la mantilla para mentir con desparpajo sin igual cada vez que aparece en pantalla. Ignacio González, el sucesor a dedo de Esperanza Aguirre, insulta a los profesionales de la sanidad en perdición, por su causa y la de todos sus colegas, Ciu incluido. Y la de la ministra premonitoriamente llamada Mato.  Gallardón y Wert, de nuevo, a los de justicia y educación. Y todos ellos y su prensa, agitan el trapo de Cataluña a toda hora para distraer de lo esencial. Maquiavelo no encontró mejores alumnos.

Por ninguno de ellos ha pasado el desarrollo. Han vivido medio siglo, o desde su nacimiento, ajenos a los tiempos. Con eficacia inusitada (en progresión opuesta a la solución de la crisis) nos han devuelto a los oscuros tiempos de la dictadura franquista. Y las amebas tragan y tragan.

Anoche vi por enésima vez “Un franco, 14 pesetas”, de Carlos Iglesias. Siempre que la proyectan no puedo evitar seguirla porque me recuerda tiempos vividos y que había creído dejar atrás. Carlos Iglesias nos cuenta una historia biográfica de cuando sus padres emigraron a Suiza. La lucha del progenitor por abrirse camino con la mente bastante abierta. La madre, mujer tierra, que solo piensa en volver a España y amarrar la familia a su manera. El chico –el propio Carlos- que, tras cinco años de escuela –gratis- y ya en perfecto alemán, explica en una clase de reproducción humana: “Eso será en Suiza, a los españoles nos trae la cigüeña”. Y que sufre un fuerte impacto al regresar a ese país empobrecido, paleto, en el que oirá decir que “como aquí no se vive en ninguna parte”. Quiere irse, pero se queda. A ser actor y director, a volcar su frustración y su rabia. Ése es el modelo del PP, aquél en el que los señoritos eran ellos o sus familiares. Cuando no se pensaba más que en el bien de éstos.

La programaron en TVE, un día después de “V de Vendetta”. Algún currito de la empresa burla el cerco oficial y nos manda mensajes. Pero con las amebas no va nada de lo que nos ocurre a todos, fundamentalmente por su causa. Basada en una serie de cómics de los 80, también aparece rigurosamente actual.

España, cortijo del PP

Es cierto que les votaron 10.830.693 personas, el 30,2% de los electores, pero el PP cuenta con unos 800.000 afiliados y, de ellos, no serán más de un millar los que poseen capacidad de gestión. La bendita democracia, dicen, que ha otorgado un poder omnímodo a un partido aunque se haya basado en mentiras para alcanzarlo. Como que iba a solucionar la crisis y el paro, por ejemplo, cuando los ha acrecentado. Y eso al parecer no tiene consecuencias. Esperar 3 años más y sin exigir responsabilidades. Algo falla aquí ¿no?

El caso es que tenemos a un exiguo grupo que solo demuestra eficacia en haber convertido de nuevo España en su cortijo, como hicieron sus ancestros.

Cada mañana trae novedades que, no por esperadas, dejan de soliviantarnos. El Ministro Wert actúa de elemento de distracción al provocar innecesariamente a Cataluña con su nueva ley de “educación” y calentar al ultranacionalismo español de paso. Ha generado un problema donde no lo había. Entiendo la indignación en esa comunidad pero tan grave o más es que el tertuliano venido a más devuelve la enseñanza a tiempos muy remotos, incluso del franquismo. Acaba con Educación para la Ciudadanía que, recomendación del Consejo de Europa, imparten sin problemas en todo el continente, incluso en colegios religiosos. También con Ciencias para el Mundo Contemporáneo que se ha contado menos pero era materia decisiva. Vuelve a imponer la religión y la segregación de sexos. En general, acaba con cuanto sea innovación y formación del sentido crítico. La jerarquía eclesiástica católica -en sus horas más bajas- ha ganado la partida según nos cuenta el indignado artículo de uno de mis más antiguos y queridos amigos: Juan González Bedoya. Analfabetismo religioso, lo llama.

El resto de la casta tampoco se queda atrás. El Gobierno balear despedirá o cambiará de isla a los profesores que expliquen a los niños los recortes.  No lo considera educación, sino “opiniones” políticas.  Un tema gravísimo también.

El empecinamiento en destruir la sanidad pública es parejo. Nada puede con el decidido propósito de depositar nuestra salud en manos de empresas privadas ávidas de lucro. Hasta con presiones que apenas entendería la lógica de no ser que escondan muy oscuros intereses. Y con las habituales mentiras, como la de engañar con el costo del servicio. Siguen en huelga sus profesionales. Perdiendo dinero y ánimo ante la impotencia de un maquiavélico plan que continúa adelante. Se comete la barbaridad de cerrar el Instituto de Cardiología, va a ser el primero, y sigue el goteo de despidos. La salud el primer bien que poseemos.

Mientras, corren buenos tiempos para el “sector del lujo“, y en noticia de ABC, hablan de 17 años más para recuperar el empleo, hasta 2022. Se ve que el periódico conservador confía poco en la capacidad de relacionar conceptos de sus lectores. Debe tener razón el estudio, es un año menos de lo que nos da el FMI que lo cifra en 2023. Y De Guindos sigue hablando de “crecimiento negativo” y de que éste va a ser el peor trimestre de la recesión. Hasta ahora, quiere decir. Lo que viene, por este camino, es negro.

Y nos falta aún otro gran pilar de la sociedad: la justicia. Ya no es sólo que este gobierno amnistíe torturadores contra viento y marea, o que haya convertido en delito casi todo -en particular las protestas ciudadanas- o que haya subido las tasas para que solo pueda acceder a un servicio fundamental del Estado de Derecho quien tenga dinero, la guinda la ha puesto otra novedad que paso a relataros. Me habían avisado, pero no podía creer que llegara a tanto la desfachatez de este gobierno.

Se privatiza el Registro Civil y pasa a manos… de ¡los Registradores de la Propiedad!, el cuerpo profesional al que pertenece Mariano Rajoy Brey, aún titular de Santa Pola. Considerado anacrónico en toda Europa como ya hemos hablado aquí otras veces, el dueño del cortijo y sus ejecutores deciden potenciar a los Registradores para que cobren aún por más servicios. En el resto de los países de nuestro entorno son gratuítos. Solo una ciudadanía en Babia puede engullir esto.

No se puede llegar a más ¿no? me temo que la apisonadora es imparable, y sí puede llegar a más, hasta donde quieran.  Y no se entiende. Repito las cifras con las que empezaba. La definitiva: unos pocos ultraconservadores desaprensivos están destruyendo cuanto teníamos y era base de nuestra convivencia. El cortijo, amos, criados sin derechos. ¿De verdad querían esto 10 millones de votantes, al margen de los que viven de ello?

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