El FMI pide al Gobierno que “profundice” en la reforma laboral

Pero, como no será suficiente, ha pedido a Rajoy alguna cosilla más.

El gran timo de la crisis

Hay una vil estafa de la que apenas se está hablando: cómo los desaprensivos de siempre -a todos los niveles- están utilizando la excusa de la crisis para rebajar sueldos y derechos, y aumentar precios al mismo tiempo.  

 Si ha disminuido en el consumo se podría entender que los comercios mermaran personal o salarios, pero lo están haciendo igual prósperas empresas industriales y de servicios. Los mileuristas, cuya existencia mayoritaria asombraba a los países europeos de nuestro nivel, ya casi son un lujo: ahora se pagan 600,700,800 euros. Con suerte. Son utilizadas argucias como reducir parcialmente la jornada pero exigir la misma producción. Es decir, dar menor remuneración por el mismo trabajo. O despedir y contratar a la misma persona por horas y sin derechos.

Muchos empresarios –privados y públicos- han sacado el látigo del destajo, reduciendo empleos y obligando a quienes quedan a realizar el de los que faltan. La falta de productividad española tiene causas mucho más serias que la supuesta pereza de los trabajadores. Nuestro ejemplar empresariado adolece de falta de organización y de demasiadas reuniones y comidas que, por tanto, inciden doblemente en el asalariado que ahora realiza un trabajo doble.

Otra novedad actual es trabajar gratis. Como lo oís. No quizás en un horario, pero sí por labor. Se está extendiendo como el aceite.

El gobierno –dócil ante los “mercados”- nos ha impuesto además una “reforma” laboral que posibilita poner de patitas en la calle casi por nada. Ya está ocurriendo: inoportunas enfermedades, embarazos, disidencia.

Es decir que ese corazón timador de muchos españoles que avala nuestra historia con la ensalzada y consentido picaresca se encuentra en su pleno apogeo. La crisis ha hecho aflorar a buena parte de los tramposos, embaucadores, estraperlistas, chantajeadores, timadores, trileros y ladrones que siempre han vivido entre nosotros.

Doy por sentado que, en un país con 4 millones de parados, si todos ellos no obtuvieran ingresos realmente, veríamos las calles llenas de barricadas. Sé que muchos desempleados viven de la familia y amigos. Pero otros trabajan en la eufemísticamente llamada economía sumergida, la que nos roba a todos los españoles la cuarta parte de los ingresos del Estado. Añadid los millones que se llevan los políticos corruptos y veréis que aquí se trabaja para que vivan los “listillos”, pobrecitos sinvergüenzas.

¿Y qué más está pasando? Tengo un sueldo decente sin alharacas y estoy viendo mermado seriamente mi poder adquisitivo. Al punto de sufrir un respingo si algo se rompe o de mirar el gasto como en los tiempos de mayores penurias, que de todo ha habido. Todavía no ha llegado el recorte que sí sufren ya varios conocidos que cobran del Estado, como mis amigas enfermeras por ejemplo. Sin entrar en detalles adyacentes, lo cierto es que nos estamos apretando el cinturón al punto de perder un tanto el aliento.

  Sutilmente y sin avisar por completo, ha subido todo. Flagrante el incremento de los impuestos municipales que yo sufro del bienhallado Gallardón. Pero la gasolina se está acercando ya por ejemplo a sus precios récord. El IVA se ha notado, y se ha notado el recargo adicional de algunas tiendas. Estamos viviendo la segunda era del “redondeo”. No entiendo que el salmón fresco de piscifactoría cueste ahora casi el doble. El caso es que la cesta de la compra básica, duele. También se puede no comer, que es tan sano y estiliza la figura. O atiborrarse a pasta como hace tanta gente ya. Y encima nos toman por tontos, seguramente lo somos. Acabo de ver una “increíble oferta” de 3 latas de atún en pack, notablemente publicitadas, en las que habían bajado 14 céntimos. Seguramente les cuesta más el cartel donde se anuncian.

Ah, pero hay quien todo esto no lo sufre. Sin ir más lejos uno de los mayores defensores del sistema que nos ha traído a esta situación. El mismo que asesora a esa prensa tan poderosa que califica y hace sufrir a países enteros. Ante la que tiemblan los gobiernos, al punto de ver en sus salas de juntas a nuestro presidente del gobierno o a nuestra ministra de economía. La empresa de José María Aznar ha obtenido beneficios récord en el peor año de la crisis. Famaztella ingresó 620.000 euros y, descontados gastos, ganó 445.000, según figura en el Registro Mercantil. La sociedad fundada con 3.000 euros de capital en 2004, acumula ya 1,6 millones de patrimonio. Y lo más divertido: el gran patriota invierte en dólares la mayor parte de su activo. Claro, hay una poco escondida ya batalla por cargarse el euro. Mediática y de los mercados.  

¿Lo más? No, todavía hay otro aspecto más sorprendente, el objeto social de la empresa: “la explotación de los derechos de propiedad intelectual en todas sus manifestaciones”. De Aznar y señora, sí. Desde luego, ellos y todos los de su calaña, demuestran ser mucho más inteligentes que quienes les aúpan y consolidan.

Las nuevas bases laborales

Dos imágenes compiten hoy en la actualidad mundial y están rigurosamente unidas: las manifestaciones del 1 de Mayo por el trabajo (en España con cifras trágicas de desempleo) y la recién inaugurada Expo de Shangai. Ha costado esta última 55 millones de dólares. Pero hay más fotos de China a considerar. Vamos a ver la que envió un clandestino activista sindical chino –no tienen sindicatos reales – sobre las condiciones laborales en su país. En concreto en una fábrica para Microsoft. Son adolescentes que se ven obligados a dormir en su puesto de trabajo. “Nosotros somos como prisioneros… no tenemos vida, sólo trabajo”, dice.

Retomo gran parte de un post que publiqué en el caluroso verano. Cuando China despertó nos pilló desprevenidos. 1.300 millones de personas, ubicadas en el cuarto territorio más extenso del mundo, a quienes dejamos abandonados a su suerte, como a tantos otros. Aún asistiendo a las matanzas de Tiananmen en 1989 que sofocaron drásticamente las protestas populares. La férrea dictadura comunista ensayó con éxito la economía capitalista e irrumpió con fuerza en nuestro mercado. Aguardó su momento de expansión y de dominio, y éste llegó.

La liberalización absoluta de todos los mercados, suprimiendo cuotas y trabas, a partir del 1 de Enero de 2005, se acordó para favorecer a los países del Tercer mundo. Ni siquiera estaba entonces China en la Organización Mundial del Comercio, (OMC) pero su entrada en 2001 tras cuarenta años de cierre, cambió todos los planes. China se había preparado a conciencia, se había asegurado su papel de proveedor de mercados, disponía de una fuerza laboral de 20 millones de personas -sólo para el sector textil- y había acaparado maquinaría y tecnología.

Se inició la nueva ruta de la seda. Y del algodón. Y del lino. Trabajado ahora toscamente por las prisas y para ahorrar costes. Los barcos vienen con todo tipo de productos, a unos precios con los que es imposible competir. Una empresa china oferta a un empresario español su mercancía -me facilitó datos documentados, escritos, para un reportaje que hice entonces en Informe Semanal a mi iniciativa-. La fábrica dispone de 260 trabajadores que, por 80 euros mensuales, sacan 200.000 camisas al mes, una productividad insuperable que logra productos a un precio irrisorio. Para cualquier industria china la nómina es un factor poco reseñable. Se ha cifrado en el 1%. Lo dijo textualmente un jefe de personal.

¿Cómo lo consiguen? Con una mano de obra barata, sin derechos laborales, que sin embargo quiere huir del campo donde sólo trabaja para comer. En poco tiempo ha visto a enriquecerse a muchos de sus compatriotas y el Estado, mezcla de totalitarismo proteccionista y liberalismo feroz, subvenciona empresas y facilita créditos que no siempre se pagan. Cualquier chino aspira a esa vida mejor, aunque tenga que empezar por cobrar, como asalariado del textil, entre 50 y 100 euros al mes, en jornadas de 10 a 16 horas y con un día de descanso semanal como máximo. Aún así, les compensa o les venía compensando. Lo mismo sucede ya en la fabricación de juguetes, televisiones, automóviles y ordenadores.

Mil trescientos millones de consumidores, sometidos a un poder dictatorial. Pero todos los países bajan la cerviz ante China, el país que acapara el 65% de las ejecuciones mundiales, según datos de Amnistía internacional. Los dirigentes políticos no materializaron su promesa de no acudir a los Juegos Olímpicos. Prácticamente todos pasaron por taquilla. Igual que en la Expo de Shangai. No pueden arriesgarse a perder semejante negocio. Ése que dicen hacer en nuestro nombre, por cierto. Por nuestro bien.

Desde hace meses los interlocutores válidos en el mundo son China y EEUU, que hasta abordan la remodelación del mundo. “Las relaciones entre Estados Unidos y China determinarán el siglo XXI”, dijo Barack Obama en la inauguración de una conferencia de alto nivel.

Hundido el comunismo, la izquierda socialdemócrata incluso, con el capitalismo sostenido artificialmente por los gobiernos, China aguarda cada vez menos agazapada y más presente, a ocupar su lugar en la Historia. China ya es, según algunos baremos, la segunda potencia económica mundial (era la tercera en Julio, cuando escribí el anterior post).

Los acallados Bloggers chinos cuentan y no acaban sin embargo. Cuando pueden. Según una investigación interna llevada a cabo por varias instituciones autorizadas en Beijing, de los 3.000 mayores multimillonarios en China, más de 2.900 son hijos de cuadros de altos rangos del Partido Comunista Chino; esto quiere decir que más del 95% de los multimillonarios chinos están vinculados al partido único. Estas cifras sirven a los comentaristas neoliberales para asegurar que ya los sueldos chinos no son tan miserables, toman “la media”. No cuentan que en China, el 0,4% de la población posee el 70% de la riqueza nacional. El año pasado, la brecha entre ricos y pobres en China alcanzó su nivel más amplio.

Ahí está la mano de obra barata que el gran empresariado occidental necesita. Ahí, y en otros países eufemísticamente llamados “emergentes”. Hasta ahora China copiaba toscamente los diseños, ahora ya tiene sus propios estilistas. La semana pasada encontré una tienda que, a precio de saldo, vendía ropa “italiana y francesa” me dijo el chino que la atendía. Auténticas maravillas. Seguid en manifestaciones, en desencantos y preocupación, atacad con razón a gobiernos inoperantes, el futuro lo marcan las “nuevas” relaciones laborales. Las que hunden sus raíces en la vieja esclavitud.

Actualización:  Dice el refrán, “cuando las barbas de tu vecino…  “

La baja productividad española no es responsabilidad de los trabajadores

  En mi libro ya contaba como causas la mala organización -responsabilidad de la dirección-, el elevado porcentaje de jefes por número de trabajadores y, últimamente, descubrí que los españoles “se reunen” mucho más que los extranjeros, restando tiempo a la productividad efectiva. Lo que no quita los “cafecitos” y aperitivos de los asalariados durante la jornada laboral, en cuanto tienen oportunidad, sobre todo en el sector público -aunque también son fruto de la planificación de la empresa- . Y que cada día se dan menos, por cierto, a excepción -insisto- del sector público.

  Este artículo de “porantonomasia” señala el conjunto de problemas del sistema laboral en España. Me ha parecido magnífico. Y, asimismo, todos los enlaces que incluye.

“Es común achacar, cuando se habla de la baja productividad española, la responsabilidad a los trabajadores cuando realmente el problema de fondo es otro. Un problema estructural: el sistema productivo español está desfasado y las condiciones laborales son mediocres. De ahí, entre otros, los graves problemas de desempleo actuales”.

Artículo completo aquí.

Atentos a la burbuja turística

El turismo ha descendido en España y se prevé que lo siga haciendo. Lo anticipaba en mi libro: España ha dejado de ser el paraíso encantador que conocieron. En su lugar tenemos playas enladrilladas de cemento en construcción anárquica, precios desorbitados, mal servicio -en algunos casos de no profesionales- y malas caras. Me habían comentado algunos extranjeros especialmente ese punto, la poca amabilidad en el trato en contraste con el pasado: “Parece que te perdonan la vida”.

Berlín me ha sorprendido, después de varios años sin visitarlo, por lo asequible que es cenar fuera en coquetos restaurantes, no de lujo extremo. Estoy hablando de un sólo plato –enorme- que viene con todos los acompañamientos. Y, en concreto, de un cordero en un restaurante turco, una parrillada de carne a la brasa otro día, una exquisita caldeirada portuguesa o un servicio de delicatessen alemanas frías, desde quesos a embutidos con ensalada –de tal tamaño que en España tomaríamos cuatro personas-. Con cerveza y sin postre, sale entre 16 y 20 euros comensal. No cobran el pan. Y estoy hablando de zonas caras, las hay más baratas. Mesa con mantel y velas, ni una palabra más alta que otra en el salón o la terraza (salvo cuando el grupo es numeroso y han tomado demasiada cerveza). Y servicio extremadamente atento. Tardan en traerlo, los platos los hacen al momento, sin recalentarlos.

  Al margen de comparaciones, el problema de España es que hemos matado la gallina de los huevos de oro, o la hemos enfermado seriamente. Los monumentos -y la alegría y espontaneidad españolas también- seguirán atrayendo imperecederamente. Nadie dejará de ir a Toledo, Santiago, Barcelona, Madrid, Córdoba y todo lo que vosotros queráis en esa línea. Pero, para vacaciones de playa o descanso, en Túnez o Punta Cana ofrecen lo que antes ofertaba España. Mejores precios que en casa, belleza sin alterar por la atroz especulación inmobiliaria, y buen trato.

Cuando uno cae en pendiente, dispone de la posibilidad de parar y remontar. Hay que ponerse a la tarea. Fuente esencial de nuestra economía, tampoco nos podemos permitir perder sus puestos de trabajo.

Baleares lee la Constitución

Lo dice nuestra Constitución en su artículo 47:

“Todos los españoles tienen derecho a disfrutar de una vivienda digna y adecuada. Los poderes públicos promoverán las condiciones necesarias y establecerán las normas pertinentes para hacer efectivo este derecho, regulando la utilización del suelo de acuerdo con el interés general para impedir la especulación.

La comunidad participará en las plusvalías que genere la acción urbanística de los entes públicos”.

El proyecto se venía gestando desde las elecciones municipales y autonómicas, ahora ha sido aprobado por el parlamento regional: Baleares garantizará por ley comida, ropa y techo a todos los ciudadanos de la Comunidad. No sólo eso, los ciudadanos podrán acudir a los tribunales para exigir el cumplimiento de estos derechos: alimentación, vestido y vivienda.

El PP se abstuvo en la votación, argumentado que no queda claro en la ley quién asumirá el coste de estas garantías.

    Por cierto, la medida de Baleares se dedica a necesidades perentorias. Falta por exigir a todos los poderes públicos que impidan -o hubieran impedido- la especulación urbanística. ¿Algún abogado en el foro?

Leer nuestra Carta Magna es un ejercicio estimulante para conocer nuestros derechos.

Vayamos al artículo 35:

.”Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo”

Articulo 16.3

“Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones”.

Y ahora recordad que “la soberanía nacional reside en el pueblo español del que emanan los poderes del Estado”. (Artículo 1.2)

La soberanía reside en ti y en mi, en todos nosotros, no en los consejos de administración privados, ni en las hoy élites –bien degradadas por cierto- que elegimos para representarnos, ni en las normas morales dirigidas desde el extrajero Estado del Vaticano.

Y cada vez que hay una ley que favorece a los ciudadanos de a pie leemos la misma frase… “El PP se abstuvo”.

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