El Papa y Ben Laden fichajes estrella del nuevo programa de Rosa María Artal

así volveré a ser con las cremas y el botox

así volveré a ser con las cremas y el botox

Disculpad el autobombo en el titular. Sé que mi nombre no arrasa en popularidad –todavía- pero la autoalabanza y la seguridad en uno mismo son esenciales para lograr ciertos objetivos. La gente confía en quienes las practican.

  Mis días de penuria se acabaron: he conseguido un programa matinal en una cadena de televisión. Española por supuesto, podía haber sido italiana, pero es española, dado que el idioma lo domino mejor. Me he preparado a conciencia inyectando botox allí donde lo precisaba, me cuesta sonreír porque los músculos tiesos no obedecen a mis órdenes cerebrales, pero bien mirado me da un aire interesante, elegante diría con más precisión. No es por presumir pero hablo bien, tengo buena dicción y me expreso con convencimiento. No sé si excesivo, habrá que moderarlo.

Comienzo el próximo lunes. Mis fichajes estrella: el Papa Benedicto XVI y Ben Laden. Anotad, quiero titulares, difusión. Dos concepciones opuestas de la vida –y nunca mejor dicho- y de la sociedad. Debate, rifirrafe, mucho rifirrafe. Queda bien entendido que uno de los dos no es preciso que venga y el otro con que aparezca un día para promocionarse personalmente es suficiente.

He contratado ya anuncios de una amplia variedad de cremas y ungüentos para que compréis, vistos los efectos que obran en mí. De hecho tengo acciones en varias de las empresas que los producen. Pronto espero adueñarme de una SICAV con impuestos testimoniales. Voy a por todas. Asesinatos, violaciones, pedofílias, efebofílias también que tiene su diferencia. Crímenes de toda índole. Ando en negociaciones con el más allá para entrevistar al espectro de Marta del Castillo. Aún no lo puedo anunciar, porque no está cerrado el asunto, las difíciles exclusivas es lo que tienen. De fallar, traeríamos a cualquiera de las más de doscientas mujeres asesinadas por la violencia machista en los últimos tres años, cuyas historias permanecen inéditas. Tendremos la suplicante polla de Dinio, putas y proxenetas, y alguna cosa más que me aconsejen mis colaboradores, dado que no sigo puntualmente a la competencia y escasea mi inspiración. En mis horas libres, anunciaré un tarrito de líquido que nutre las defensas o las anula, eso da igual, y me veréis a toda hora en televisión, radio, periódicos y carteles respondiendo a la pregunta: ¿Por qué Rosa María Artal toma el tarrito de las defensas? Espero que me quede algo de dignidad y responder en confianza: “Porque me pagan, digo que lo tomo porque me pagan por decir que lo tomo”. Y haré caja otra vez, igual me compró otra SICAV. Y, nada, dos segundos después, seguiré informando de la vibrante actualidad.

Vendrán al programa ministros y periodistas, con los que podré seguir manteniendo el gusanillo de mi profesión. Criticaremos, horrorizados, la pensión que se lleva el consejero delegado del BBVA, aunque algún contertulio la justificará porque los bancos sostienen el sistema. En mi programa, como en el resto, se podrá hablar de cualquier cosa, porque siempre habrá alguien que la compense. Pluralidad ante todo, y en ella no pueden faltar los representantes de sectores como la manipulación y la delincuencia, junto a nombres acreditados que me den caché. Pluralidad, mucha pluralidad. Un fidedigno reflejo de España. El objetivo es facilitar información a los telespectadores: que puedan elegir cuál de las versiones opinativas les gusta más. Si alguna ofrece datos pero tienen el pálpito de que no son ciertos, dado que otro contertulio también lo siente así, está en su derecho. Será un programa “muy democrático”.

Como eliminando búsqueda de fuentes, comprobación de datos y otras menudencias, no acabaré cansada del trabajo, en el resto del día, me ocuparé de otros asuntos cruciales. Divertirme y hacer relaciones. Todos los días podré elegir entre varias invitaciones a comer, a cenar y a merendar. Haré también algún “bolo” de vez en cuando, presentar un acto o acudir a un coctel remunerado.

 Me buscarán las editoriales ofreciéndome ventajosos contratos, se pelearán por publicar mis libros, me promocionarán en todos los medios, y me darán muchos premios literarios. Arrasaré en ventas. Quizás busque un par de colaboradores africanos para ser aún más prolífica. Dado que lo soy, y mucho, quizás sea éste el auténtico cuerno de oro, y pueda adquirir una SICAV más.

Pero no me basta, soy persona inquieta y activa. Necesito una ocupación complementaria: social, altruista, solidaria, muy intelectual. Voy a ver si alguien ha tenido por ahí alguna idea más o menos brillante y arramplo con ella que no pasa nada en tiempos del “corto y pego”. Me han hablado de una asociación de “Viticultores saharauis”, que la veo muy original y progresista, y de otra de “Profundización en la comunicación interplanetaria”. Quizás tiene  más futuro ésta, y además se presta a conseguir subvenciones. Vamos, cualquiera de las dos suena bien para eso. Con la idea en mi poder –tras haberla conseguido sola o en compañía de otros- yo le daré mi impronta. Mi futuro es prometedor. Y ya era hora.

¿Os parece una entelequia? Pues a la vista de la realidad cotidiana, resultan mucho más factibles y gratificantes estos proyectos que intentar en España una empresa seria, honesta e imaginativa, o un periodismo comprometido. Más factible y gratificante, no imposible. ¿O sí?

Entrevista en la caspa.tv

 Antonio Delgado ha colgado en su web la entrevista que hicimos antes del verano, y que le agradezco.  Hablamos de los blogs, del periodismo, de España, de Europa, de los políticos, de la sociedad, de la televisión… Y si me permitís un apunte coqueto:  fue antes de erradicar los estragos de peso ocasionados por mi fallido intento de dejar de fumar. Además, la tele engorda.

Si os apetece echarle un vistazo aquí está:

 

España, patria, himno, bandera

Hubo un tiempo en el que el himno de España traía la imagen asociada de un señor bajito y rechoncho con el brazo derecho –por supuesto- en alto y la mano abierta. Con muchos otros afines que le rodeaban en idéntica posición. Había también una sola televisión, a las emisoras de radio se les prohibía realizar información, y, sólo Radio Nacional de España emitía “el parte”, propaganda del régimen con apariencia de noticias. Los periódicos sufrían, asimismo, censura, y, por supuesto, no existía Internet.

Esa televisión única usaba un bucle para dar algunos acontecimientos, con presencia popular, en diferido más o menos ostensible, por si había protestas –que las había igualmente-. Así les daba tiempo a cortarlas.

Alguna mente preclara decidió retrotraernos al viejo sistema, silenciando las pitadas al himno nacional en la final de la Copa del Rey, que –“maldita suerte”, se lamentaban algunos, muchos- disputaban dos clubes periféricos y con vocación nacionalista. Pero el campo informativo derribó hace tiempo todas las vallas y la torpe jugada ha acabado con el gol en la propia exigua y ficticia puerta. El himno protestado –más protestado que nunca- se ha visto en todo el mundo –también más que nunca-, repetido, analizado, sacando los colores a los poco informados censores que no previeron las consecuencias de su torpe acción.

  TVE ha cesado a media mañana al director de deportes, Julián Reyes, responsabilizándole del “error humano” cometido. Le recuerdo como una de las numerosas caras que llegó a la redacción de Torrespaña en tiempos del PP. En este caso para hacese cargo del área de deportes en informativos. Debe ser un gran profesional porque ahora había llegado al puesto máximo en su especialidad: jefe de deportes de la cadena. Bien es cierto que dudo que Reyes estuviera en el control de realización durante el partido. Parece más lógico que la idea -o cadena de “errores”- partiera de algún mando intermedio.

Intento situarme en la mente de quien dio la orden de silenciar la secuencia y colocarla más tarde –sin pitada- alegando un “error humano” como explicación de la censura inicial. Y repetirlo de nuevo al final sin subsanar tampoco el tercer “error humano”: seguir sin emitir el sonido de protesta que era información.  Demasiados errores y del mismo signo para no atener más al resultado que a las explicaciones.  ¿No sabía que quien quisiera podría verlo y escucharlo igualmente y que se afearía su conducta… o no quería “herir susceptibilidades”? Conociendo el percal me inclino por la segunda explicación, con altas dosis de la primera.

Conceptos como España, patria, himno, bandera… en nuestro país enfrentan, lo que no sucede en otros. Y algunos se han trabajado a fondo esta situación. Vivimos una realidad compleja que muchos se empeñan en ignorar. Los mismos que quieren imponer los símbolos a la brava. La resolución del conflicto pasa por solventar el fondo, no tapándolo con enseñas.

Los últimos años han registrado un recrudecimiento de la exaltación de los emblemas. Esa descomunal bandera de España -21 x 14 metros- en la Plaza de Colón de Madrid que erigió Trillo en connivencia con Alvárez del Manzano.  Bono –o Gallardón que son parecidos- dejan allí la enseña. Trillo quería izarla cada mañana con una salva de fusiles.  A tanto no llegó. Y es el futbol, casualmente, el que la reivindica para España en los Campeonatos de Europa que, por una hábil propuesta publicitaria, pasa a llamarse “la roja”. Todas las ideologías se hermanaron debajo de esa bandera. Curioso tema a analizar.

Nunca ha habido en la calle tantas rojigualdas –incluso con aguilucho franquista- como en la artificial crisis de la pasada legislatura. Los actos de la derecha terminan con el himno nacional, aunque, de nuevo, Trillo lo prohibiera reservándolo para actos de Estado. En una palabra: una de las terribles dos, tres, Españas, se ha apropiado los símbolos. Sí, porque hay una tercera de la que no se habla, que no tiene nada de terrible, por cierto, sino de esperanza. La que los miró como símbolos de la democracia en la Transición porque era lo único que habían visto, dada su edad cronológica y que tambien enmarca a gentes de mentes abiertas.

A mí no me conmueve ningún trozo de tela, ni el español, ni el catalán, ni el vasco, ni siquiera el aragonés. Y prefiero para moverme el Imagine de John Lennon que el himno nacional de cualquier parte. Aunque confieso que simpatizo con La Marsellesa como tema musical vibrante, con un contenido literario un poco extremo pero reivindicativo. Y, sin embargo,  también entiendo su existencia y, por ello, los acepto de buen grado. (De hecho termino el capítulo dedicado a este asunto en mi último libro, con esto que sigo pensando):

Lo que está claro es que los símbolos lo son de una tierra y una idea. De todos los ciudadanos que la habitan y la comparten. Para identificarnos –si queremos ser identificados- para respetarlos sin demagogia como se hace en los países civilizados. Son la representación figurada de un concepto que distingue de otros. Los símbolos remarcan lo que uno es en comparación siempre con el resto. También los queremos. Como iconos de una sociedad que ha de seguir construyendo, sin la eufemísticamente llamada picaresca española, con ciudadanos que no tengan sólo memoria instantánea de pez, sin crispaciones artificiales, con educación, sin envidia ni prepotencia, con amplitud de miras.

El gobierno da el golpe de gracia a TVE

No, no habéis leído mal, en realidad éste es el titular correcto. El desmantelamiento paulatino de la televisión pública en España, llega a su meta hoy cuando el Consejo de Ministros ha decidido que la cadena estatal no emita publicidad a partir del año próximo. Bien estructurada, sería una medida acertada, ninguna televisión debería inundarnos de publicidad, ya lo expliqué un día aquí: la publicidad es spam. Pero resulta que es la que paga y todo se hace en función de ella, consagrando el modelo: la sociedad de consumo. El mecanismo adoptado para la teórica supervivencia de TVE es que contribuyan a su mantenimiento las cadenas privadas –que también parece lógico dado que, aunque lo olviden, están definidas como servicio público y son las que buscan el beneficio como objetivo prioritario-. También los teleoperadores que se han apresurado a decir que nos lo repercutirán en la factura.

En consecuencia, la medida suscita un profundo rechazo. En las privadas porque, a pesar de lograr su reiterada petición de que TVE redujera su publicidad -para ganar aún más-, van a tener que aflojar el bolsillo. En las compañías de telecomunicaciones –Telefónica, Vodafone y demás-, que braman aunque anuncian que lo pagarán los ciudadanos… y algo más: amenazan con despidos en sus plantillas, la obscena forma de presión de los empresarios. Y en los españoles porque tampoco quieren costear un servicio que no les gusta, o no les ofrece una oferta demasiado diferenciada. Todos descontentos ¿qué queda?… El autor de este modelo es Nicolás Sarkozy, que tiene poco de socialista.

D. Quijote de la Mancha, los Gozos y las sombras, Fortuna y Jacinta, Historias para no dormir, Doce Hombres sin piedad, el Rinoceronte, Eloisa está debajo de un almendro, La cabina, El asfalto, Historias de la frivolidad, Un dos tres, Escala en hifi, Mariona Rebull, la Sra. García se confiesa, la bola de cristal, la mandrágora, metrópolis, la edad de oro, Érase una vez el hombre, El hombre y la tierra, La clave, Informe Semanal, En portada… retransmisiones, todos los eventos deportivos importantes, todos los hechos noticiables ocurridos en el mundo vistos en directo, desde la llegada del hombre a la luna al 11-S norteamericano… Para hacer esto hace falta dinero. Y las privadas no lo invierten porque es caro.

Cada uno compondrá la propia historia de sus recuerdos de TVE hasta hacerla exhaustiva. Algo hizo bien la televisión pública a pesar de las muchas agresiones sufridas. Entre ellas, la mala gestión en muchas épocas –incluso corrupta- y la manipulación política. Había que cambiar el rumbo pero ¿mermando su influencia a favor de las privadas?

UN POCO DE HISTORIA.

Tras la puesta en marcha de canales autonómicos en 1983, el monopolio estatal de televisión se rompe definitivamente con la ley de 3 de Marzo de 1988 que liberaliza el mercado televisivo. A principios de los noventa empiezan a emitir Antena 3 y Telecinco, antes de acabar el año lo hará Canal Plus, de pago por visión, salvo los informativos y algún programa. Más adelante entran en el juego Cuatro y La sexta.

El primer día de Antena 3 ofrece, desde las 8 de la tarde, la presentación de su director general Manuel Martín Ferrand, luego noticias con José María Carrascal, la picota, la ruleta de la fortuna con Mayra Gomez Kempt, Y con el bebé son cinco, la tarántula de Antonio Herrero, un show de Juanjo Menéndez y videoclips hasta la despedida y cierre.

Telecinco se estrena el 3 de Marzo, media hora más tarde, a las 20,30. Con una gala inaugural, la película En busca del arca perdida, y boxeo.

No creo que nadie con espíritu democrático quiera el monopolio en televisión. Sólo lo conservan países como China, Cuba,Corea del Norte o Libia. La mayor parte de los de nuestro entorno tienen un régimen mixto de televisiones privadas y públicas. Y suele ser el Estado quien hace concesiones a las empresas privadas. La BBC británica –siempre el modelo- se financia por subvención estatal y por un canon que pagan los ciudadanos. Las privadas se agrupan en la ITA, que también es un organismo estatal y quien contrata a las empresas que gestionan la privada. Estas se nutren exclusivamente de la publicidad. Ambas variedades tienen una gran independencia financiera.

España va a tener entonces un régimen diferente. Desde que en 1983 se retira la subvención estatal para RTVE, se vino financiando sólo con publicidad. Se trabaja en realidad como soporte de los anuncios, como van a hacer las televisiones privadas. Pero ahora la archiconocida tarta se reparte y hay que atraer a las audiencias que… ven anuncios. Ésa es su prioridad. Como dice Ramón Colom, ex director de TVE, “no se programa para los espectadores, se programa para las agencias de publicidad”. Y eso necesariamente ha de cambiar los mensajes.

Hay seis potentes grupos mediáticos en España y todos están o han pasado por las televisiones privadas, en las que también participan todos los que mueven la economía, incluidos los bancos, por supuesto. En Junio de 1997 el Partido Popular privatiza, también, Retevisión, la red de difusión de la señal, que era una empresa pública -de todos los españoles por tanto- actuando en régimen de monopolio. La base que creó RTVE para que todos emitieran. No conozco a quien haya seguido la pista de esta empresa y sus beneficios. Las autonómicas están controladas por los poderes políticos locales.

Muchos de quienes se sientan ante el televisor a ver un partido de fútbol, un telediario, una película, ignoran el entramado de intereses que se esconde tras la pantalla. Poderosísimos grupos financieros, entrecruzados, participados unos por otros. Su forma de hacer va a ser distinta. El catedrático Ramón Gubert, lo definió con claridad: “Habían empujado mucho sus peticiones invocando la libertad de información, luego hemos visto que lo que invocaban de verdad era el derecho a la libertad de negocio”.

La televisión ha cambiado desde comienzos de la década de los 90. Es un fenómeno mundial que también sobreviene por los cambios tecnológicos. Los sociólogos no se ponen de acuerdo en si ha sido la televisión la que ha transformado a la sociedad o al revés: si ha sido la audiencia la que ha pedido otros contenidos. Cada cual puede sacar sus conclusiones. Yo creo que la televisión es “la madre del cordero”, una de las principales causantes de la degradada sociedad actual. La televisión es ahora exclusivamente un negocio y por tanto exige costes baratos y más audiencia para vender lo que anuncia la publicidad. Proliferan los programas de entretenimiento sobre la información o la formación, nace y se expande la telebasura.

¿Qué fue primero la tele o la sociedad? El hombre y la mujer modernos quieren ahora, según los expertos, imágenes fácilmente digeribles y situaciones que les hagan vibrar y reaccionar, como la violencia, la sangre y el sexo. Y rechazan casi todo lo que les haga pensar. Es una sociedad hedonista, hija del aparente bienestar económico, pero en realidad cada vez más desequilibrada en la diferencia entre ricos y pobres, que ha olvidado el revulsivo de la Segunda Guerra Mundial y no parece conmoverse con los conflictos bélicos aislados que no les tocan de cerca, ni con el hambre y las injusticias que otros soportan. Ni casi con los suyos propios. Han logrado desactivarla por completo. No recibe información de calidad, no tiene opinión madura, se deja manejar y no reacciona.

4.150 trabajadores, algunos altamente cualificados, nos vimos obligados a marcharnos de RTVE -¡menos mal con lo que habría de venir!-, como les ha pasado a muchos otros compañeros de ya casi todos los medios informativos. El periodismo está en crisis pero ése es otro debate, o quizás el mismo. La consecuencia, insisto, es que la sociedad no está bien informada. Y no le importa.

   Los jóvenes ya no ven televisión, ha quedado para un reducto envejecido y escasamente formado, que son los únicos que la ven con asiduidad. Aunque para ellos es su principal fuente de información y de entretenimiento. Masa amoldable para ser aún más manipulada.

Era necesaria una televisión pública fuerte, de calidad, porque sería la única cuyo fin principal no fuera el lucro, sino el viejo axioma: informar, formar y entretener. Con un presupuesto de subsistencia y con todo el entorno en contra, imbuida de la moda -nada ingenua- de la trivialización  ¿qué futuro le espera? Y ¿qué necesidad había de anularla? La respuesta es ya un clamor y, en mi opinión, costituye uno de los más graves errores de Zapatero. Él sí se ha atrevido a realizar la tarea exigida que, sin duda, hubieran acometido los populares, aunque beneficiando a otros grupos distintos.

El Gobierno aplicará una “drástica reducción” de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

España: la mala educación

cumple2009-074

¿Para qué me voy a molestar en aparcar en el espacio reservado? Quien venga detrás que espabile… o que se fastidie. Es al volante de un coche cuando el español retrata mejor su mala educación: no piensa en los otros, no busca el bien común, y ése es el fondo de una formación integral. Esta manera de aparcar es tan frecuente que me bastó salir con la cámara para encontrar varios ejemplos. (Atendamos a otro detalle: suelo agrietado, marcas difusas sin pintar en mucho tiempo ¿es propio de la capital de una potencia mundial que se ha endeudado en actuaciones accesorias? Aquí todos andamos a juego).

Luego está dejar el vehículo en doble fila, esto no sucede en casi ningún país del mundo que yo conozca. Escuché a Javier del Pino, corresponsal de la SER en Washington, decir que para los -¿maleducados?- norteamericanos es una actitud impensable.

O abandonarlo tapando la salida de un garaje, porque es “un momentito”, mientras voy al banco o saco una película en el videoclub. Es algo que a mí me sucede casi a diario, cuando quiero salir de casa. Si pitas, se enfadan. Tampo hay que hacer sonar tanto el cláxon, cietamente, sólo lo hacen los paises subdesarrollados. 

O no ceder el paso al ver que otro quiere acceder a una vía principal o desaparcar. También contribuyen los poderes públicos: en Madrid tenemos, entre otros muchas, una vía de circunvalación, la M30, diseñada al parecer con la parte del cuerpo que uno utiliza para sentarse. Se hace preciso atravesar dos y tres carriles en un brevísimo espacio para incorporarse al centro, que a su vez es la única forma de llegar adonde uno se propone. También dispone de vías de salida e incorporación que se cruzan entre sí. Pues bien, a veces no hay forma de lograr el objetivo porque lo impide la velocidad de los demás coches que no facilitan la maniobra. Un taxista me explicó que este trazado no era intencional, resultaba más barato simplemente. Se lo contó un ingeniero municipal a quien llevó en su automóvil. Decidida a ser cívica, ahora facilito siempre las maniobras de los demás y he comprobado que se pierden exactamente dos segundos al frenar para que el otro pase. Recibo saludos y muestras de gratitud, asombradas, y muy reconfortantes. “Vd. quiere provocar un accidente”, me comentó otro taxista, este oyente de la COPE.

El tráfico constituye uno de los principales reflejos de la mala educación de algunos españoles, de su primaria vanidad y egoísmo. Pere Navarro, Director General de Tráfico, lo resumió así, a mis preguntas, en un reportaje de Informe Semanal: “en otros países se conduce pensando en los demás, aquí somos algo más egoístas y más individualistas”.

No prodigamos dar las gracias, y pedir las cosas “por favor” sale con fórceps. Cosechamos un notable fracaso escolar y la educación de los adultos es muy precaria. Unos pocos ejemplos:

Antes de la crisis de la prensa de papel, los periódicos apenas vendían 100 ejemplares por cada 1.000 habitantes en España. Justo la cifra que la UNESCO marca en el umbral del desarrollo, y que supone menos de la mitad de la media europea. Finlandia y Suecia alcanzan, por ejemplo, más de 400 ejemplares por 1.000 habitantes. Y sólo Portugal, Grecia e Italia, como siempre, están a la par o por debajo de nosotros.

Un estudio de la agencia de medios “Initiative” – que es una reconocida marca internacional de consultores comerciales y estrategas de imagen-, analiza nuestro primer consumo de ocio: la televisión. Y asegura que, en España, 5.200.000 personas sólo ven programas de corazón, y que ése es su único entretenimiento. Mujeres de edad madura, amas de casa -más de entornos rurales-, forman el núcleo principal de este sector. Y otro grupo, de 3.100.000 teleadictos, ven todo lo que les pongan, cualquier cosa. También la mayoría son mujeres, aunque más jóvenes.

Parece obvio tener que repetir que la falta de información hace más vulnerables a los ciudadanos ante los mensajes dirigidos intencionadamente. Es preciso saber, para tener opinión y decidir. Frente al “que me den lo que quieran”, 5 millones de personas buscan información, en cambio, por varios medios. Son hombres y mujeres jóvenes, adultos informados, que ven menos televisión, visitan con asiduidad Internet y leen páginas de noticias, finanzas y ocio. La formación marca profundas diferencias, que no se resolverán en el sofá engullendo programas adocenadores. De cualquier forma, según el EGM (Estudio General de Medios) el consumo de televisión ha descendido en los últimos diez años 2 puntos, mientras crecía de forma espectacular el de Internet que ha pasado de un 0,9 en 1997, a un 27,2%.

Sería exhaustivo señalar todos los puntos que reflejan la mala educación española y, también, las profundas diferencias que se crean al tener mayor o menor instrucción, o mayor o menor interés . Ya lo he tratado, además, en otras entradas y artículos. Sólo la educación nos salvará, es la raíz de todos nuestros problemas.

Un país atrasado hasta el bochorno se rebeló votando en las urnas otro sistema: la república y lo que llevaba aparejado en aquel momento. Y el experimento -que posiblemente tuvo errores- cayó sofocado por las armas, para consagrar un retraso social histórico. Un comentario del portal meneamé.net, dio un certero diagnóstico hace unos días: “la guerra civil la perdieron los maestros y la ganaron los curas“. Y ahí seguimos. Cuando nos quejamos de que nuestro país no cuenta internacionalmente, deberíamos preguntarnos -insisto un día más- si no será culpa también de la sociedad española.

Un último ejemplo. Alguien ve mal que se fume en los wáteres y quiere ponerle remedio. ¡Bien! Lo hace…. ensuciando la puerta.

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PD. Hoy cumple tres meses el blog. Muchas gracias por el impresionante número de visitas, por las ayudas, citas y reproducciones, y por los inteligentes comentarios.

La calle es mía

foto-calle1

Una plaza de Madrid, bajo el letrero “propiedad particular”. Está cerca del Estadio Santiago Bernabeu, patrimonio de un afamado club de futbol… privado. En realidad es una calle con forma de “ese”. Además de la cámara de vigilancia, está vallada por ambos extremos. ¿Cuándo la ha vendido el Ayuntamiento? ¿Lo permiten las leyes?

La viñeta de Forges, hoy, en el País, está patrocinada por REPSOL. O así lo parece. No sé si es la primera vez. Amarillo de rabia se advierte al gran personaje.

La mayor parte de las noticias en vídeo que ofrecen los periódicos digitales, obligan a pagar un peaje: unos segundos de publicidad.

Ya no hay quien vea la televisión convencional. Abruman tantos “consejos” y sugerencias de compra. La calidad de los programas se ha envilecido porque la irrupción de las cadenas privadas abrió a la voracidad eso que llaman la tarta publicitaria. Hay que repartir los ingresos, adocenemos al personal con mensajes triviales y será más vulnerable al consumismo.

La televisión concebida como negocio no ha sido inocua. España es el tercer país del mundo en consumo de anuncios de televisión, tras Estados Unidos e Indonesia. Más de 33.000 impactos al año, un 32% superior a la media mundial. El día que se “patrocinó” -respaldó, favoreció… pagó en definitiva- un informativo, llegó el fin de la información. Ahora es “otra cosa”, espectáculo, vehículo, reclamo.

Y, mientras, la privatización supera hasta las concepciones más esencialistas del concepto Estado, como “el monopolio de la violencia legítima” de Max Weber. Todo hoy se queda corto ante la realidad: ya se ha privatizado hasta la guerra. La principal empresa, Blackwater, dispone de 20 aviones de guerra y más de 20.000 soldados, entrena a 40.000 agencias privadas “listas para entrar en combate”, y en su página web se publicitan así: “la más completa compañía de militares profesionales para tareas de refuerzo de la ley, seguridad, pacificación y operaciones de estabilidad, en todo el mundo”. Dirigida por un ultraconservador cristiano, financió a Bush. Cuando él, con la ayuda de Blair y Aznar, invadió Irak, la proporción era de 10 soldados profesionales estadounidenses por uno privado, ahora, hay desplegados 180.000 contratados, frente a 160.000 militares, en palabras de Naomi Klein, autora de “La estrategia del Choque”.

Me niego -y todos deberíamos hacerlo, con todos los instrumentos de los que dispongamos- a que mi vida y hasta mi muerte se decidan en consejos de administración privados, pese a la ultramontana defensa que los liberales hacen de ese sistema. Todos pagamos ahora el fiasco económico mundial, dirigido desde las plantas nobles de los más grandes edificios. El fin de una empresa es el lucro privado, no el mío, no el tuyo.

En un Madrid cada día màs privatizado. uno puede, según la prueba gráfica -que, seguro, tiene alguna explicación ¿cómo va a ser lo que figura textualmente?-, y pese a que las leyes -¿qué leyes?- no lo permitan, plantar un letrero y hacerse con la tierra, igual que en el lejano Oeste. Como en la foto: propiedad particular… o “la calle es mía”.

La lotería de El Niño

El fenómeno se desata en cuanto el reportero acciona la cámara y se enciende el piloto. Ayuda que el periodista –generalmente mujer- comience a hablar. Un grupo de seres humanos comienza a saltar y a vociferar, con una botella de cava o champán entera -a veces con una copa- en la mano. El mecanismo es inmediato. Como un bucle de demora, la conexión se inicia en un relativo silencio, para dar paso a los brincos acompasados del personal.

El sujeto que porta el micrófono también sufre una metamorfosis. Tiene que contarnos un acontecimiento tan novedoso como que  uno o varios bombos han sacado un número al que le corresponde premio y esos señores, señoras y niños que están detrás poseen algún ejemplar del décimo agraciado. Pero no lo cuentan así. De su boca emana todo el repertorio de tópicos de la lengua castellana: se ha desatado la locura, lo van celebrar por todo lo alto o a lo grande, no es para menos,  quien mas quien menos no va a olvidar este día, la fiesta está asegurada, hay barra libre, el premio está muy repartido, todos han recibido un pezquillito, con él, taparán agujeros,  y han cumplido un sueño. Quienes no han conseguido ninguno de esos billetes disponen de salud –mucho suponer- y de nuevas oportunidades en posteriores sorteos.

¡52 años así! En Navidad y en Reyes. Un tal Sr. Fabra, de Castellón, a quien suele tocarle la lotería con frecuencia, jamás aparece saltando en la tele ¡ni mucho menos! Pero el reportero de premios siempre encuentra concurrencia.

Este 6 de enero de 2009, se ha producido una novedad: había un beneficiado un extranjero, aparentemente francés. No sabía, el pobre, que debía saltar. Así que, con serenidad, ha contado que empleará el dinero en comprarle una prótesis a su hijo que sufrió un accidente.

El gordo lo han cantado Vanesa y Brandon. Vanesa, como la mayor parte de las nuevas reporteras de la televisión.  Ayer hizo un año justo que, quien esto escribe, emitió su último plano por TVE, en Informe Semanal, y su último mensaje inadvertido: luz para los años vividos, calor para el futuro que llega a partir del próximo segundo.

Pasa el tiempo sin embargo y aquí no cambia nada. Al menos, a mejor.

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