Primera inmolación pública en Europa por la crisis

Dimitris Christoulas. 77 años. Farmacéutico jubilado. Casado y padre de una hija. Este miércoles -cuya santidad celebran con tanto fervor muchos neoliberales- se ha pegado un tiro frente al Parlamento griego en la mítica plaza Sintagma de Atenas.

Grecia ha pasado a ser el país europeo con menor tasa de suicidios hace 3 años al extremo opuesto, elevando en un 40%  los que se producían entonces. El primer suicido público en Europa -evidente, señalando culpables, más ha habido- por las terribles consecuencias de la crisis que originaron los poderes financieros y los gobiernos no merece un espacio preferente en los medios. Se supone que temen el efecto contagio. Quienes sí lo han publicado dulcifican la nota que ha dejado el anciano desesperado. Habrán pensado que puede constituir una “apología antisistema” y -por acción u omisión- prefieren hacer “apología de [este] sistema”, tal cual está. Al fin y al cabo es la carta de un suicida, qué va a decir.

 Este es un fragmento de la carta, según Athens News:

“El Gobierno de ocupación de Tsolakoglou [gobierno colaboracionista nazi durante la segunda guerra mundial] ha reducido a la nada, literalmente, mi capacidad de supervivencia que dependía de una respetable pensión que, durante más de 35 años, yo solo (sin contribución del estado) he pagado. Dado que tengo una edad con la que ya no tengo el poder de resistir activamente (aunque, por supuesto, no descarto que, si cualquier griego hubiese empuñado un kalashnikov, yo habría sido el segundo en hacerlo) no encuentro otra solución para un final digno antes de que esté reducido a buscar en la basura para alimentarme. Creo que los jóvenes sin futuro tomarán las armas algún día y colgarán a los traidores nacionales en la Plaza de la Constitución [Plaza Syntagma], igual que los italianos colgaron a Mussolini (en la Piazza Poreto de Milán)”.

Portavoces de alguna oficialidad explican que “mire Vd igual es que tenía deudas”, que en un suicidio siempre se juntan varias causas. Mientras psiquiatras griegos avisan de que son numerosas las personas que llaman avisando de estas mismas intenciones.

Acribillada Grecia por el pago de los intereses de la deuda especulativa, ningún durísimo recorte impide que siga creciendo su deuda. Incluso su déficit que se ha elevado un 15% en los últimos 9 meses. Cada vez ha de pagar más, y cada vez ganan más los “mercados” con los altos intereses. Es el mecanismo perverso de la “crisis de la deuda” que ideó el neoliberalismo para lucrarse más.

En Sintagma se empiezan a registrar concentraciones y a dejar flores donde Dimitris se ha quitado la vida. Aunque han sido muchos más los desesperados al punto de llegar a esta terrible e irreversible decisión, la reacción a la muerte de Dimitris guarda similitudes con la de Mohamed Bouzazi en Túnez, que desencadenaría toda la “primavera árabe” y sus repercusiones internacionales. No es imposible evitarlo. Ni por parte de los gobiernos, ni tampoco de la sociedad. En La energía liberada concluyo con algunas ideas como ésta:  Somos… “Los que quisiéramos haber estado atentos para que no se suicidara el joven tunecino Mohamed Bouzazi. Los que nunca más moriremos en las hogueras de la intolerancia, porque habrá muchos para apagar el fuego”.

En España estamos de Semana Santa y de operación salida. De fútbol, de que si hace mal tiempo para las vacaciones… y de adelgazamiento absoluto del Estado del Bienestar. Una regla elemental del raciocinio es relacionar conceptos. Sacad conclusiones pues. Es más cómodo no hacerlo. Da miedo. ¿Más o menos que el futuro al que nos abocan?

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