Estratosférico aumento del presupuesto en antidisturbios

Privatizan la sanidad, recortan ésta, la educación, los servicios públicos. El Estado –es decir, el Estado del Bienestar- sobra a los gobiernos del PP, central y autonómicos. También al catalán, no nos olvidemos. De él solo quieren mantener el poder de decisión sobre arcas y haciendas… y lo que llaman Seguridad. Para ser precisos, el aparato de reprimir cualquier protesta social por los atropellos causados a la ciudadanía.

El periodista Javier González, en El Mundo, ha escudriñado los presupuestos y ha encontrado estos desproporcionados gastos:

El gasto en antidisturbios y material de protección pasará de 173.670 euros en 2012 a 3,26 millones en 2013 .

El presupuesto a cinco años vista se dispara de 759.330 euros a 10 millones de euros.

Disminuye, entretanto, la partida destinada a Seguridad Ciudadana.

El gasto en reponer la totalidad del material policial pasará de 1,6 millones de euros anuales previstos en los anteriores presupuestos a 4,4 millones en los nuevos.

Se congela, en cambio, el gasto en reposición y nuevo equipamiento de la Policía Científica.

¿Cómo interpretáis estas medidas?

Por cierto, 128.000 personas más en el paro registrado en el INEM.

 

Felip Puig, precursor

La cúpula de la policía autonómica de Cataluña (los Mossos D´Esquadra) y de la guardia urbana de Barcelona han sido imputados por un juez que va a investigar la brutalidad de su actuación contra las acampadas de los indignados. El balance final fue de 120 heridos.
El responsable máximo, Felipe Puig, consejero de Interior de la Generalitat de Cataluña, es aforado en razón de su cargo. Pero en aquellos días hizo unas declaraciones muy sentidas y llenas de orgullo en la que se veía precursor de una tendencia mundial, de las palizas represivas que tantos muertos ocasionaron por ejemplo en las revueltas del mundo árabe. Y es que, amigos, el principio de autoridad “que se encuentra en crisis” se sitúa a la cabeza de todos los derechos. Menos mal que están ellos, esos grandes y felices pioneros…

Coincido con él en que hay una grave crisis de valores: en primer lugar el haber consagrado el dominio del poder financiero sobre los derechos de la sociedad y que el dinero (para unos pocos) sea la única medida de todas las cosas. Dentro de este enorme desatino, está tolerar que personajes de este calibre ocupen algún cargo público, propiciarlo con los votos.

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