Instructivas noticias viejas

Es tal la sinrazón y el agobio de la actualidad en estos días, que recurro a noticias viejas. La hemeroteca siempre ilustra sobre por qué suceden las cosas en el momento que vivimos, cómo se han gestado. Incluso qué cabe prever para el futuro.

Noticias del último verano, primero.

En Septiembre, la deuda pública (que Zapatero dejó en el 68%) subía a su mayor nivel en un siglo: 75,9%. En 800.000 millones de euros de débito nos han metido los sucesivos gobiernos y su complacencia con los ”mercados”.  Esperan que llegue al 90,3% el año próximo. La gestión del PP, como se ve, está siendo ejemplar.

En el mismo mes nos decían que “El ahorro por los ajustes se destina a pagar intereses”. No deuda, intereses tan solo.

¿Quién lo costea? “El 40% de los asalariados ya paga más impuestos que sus jefes“, según datos de Hacienda.

Madrid, Baleares y Valencia (PP) renuncian a 444 millones del impuesto de patrimonio.

El coste de los medicamentos para los pacientes sube un 36% por el copago.

Los alemanes ricos duplican su patrimonio en 20 años y crece la brecha social.

El déficit portugués sigue aumentado pese a las medidas de austeridad.

España. Más de 170.000 empleados públicos han perdido su trabajo en lo que va de año (Septiembre, 3 trimestres.

Ésta es de 2011. El presidente de la patronal madrileña (Arturo Fernández) coloca a la mujer de Ignacio González de vicepresidenta, causando malestar en el gremio. Grandes destinos les aguardaban.

Enero 2010. Almunia, entonces comisario europeo de la competencia: 2010 será el año de la recuperación.

Enero 2011:

UE declara: 2011, año de la recuperación económica y el control financiero.

Esperanza Aguirre: “El año 2011 va a ser el de la recuperación del optimismo“. Un par de meses o tres les duró a los ingenuos votantes del PP. Quiero decir a los ingenuos entre sus votantes.

2012:

Lagarde: 2012 debería ser el año de la recuperación.

Septiembre 2012. “Rajoy pone fecha a la recuperación: Junio de 2013“  

Dos meses más tarde, en noviembre: “Rajoy sitúa en 2014 como el año de la recuperación económica de España”.

Para saber “cómo” será “la recuperación” basta volver a leer este artículo. Y “cuándo”, ah¡ ése es un misterio insondable. Pero las zanahorias ayudan a caminar.. a las liebres… más tontas.

José Luis Sampedro me contó ayer una “noticia” mucho más vieja (recordando hasta las comas a sus casi 96 años). De comienzos del siglo XIX, que conoce por sus muchas lecturas. La décima que se cantaba en tiempos de Fernando VII. En loor de multitudes –más o menos que esto es España- Adam Smith, y Jean-Baptiste Say, entonces se ensalzaba la “libertad”, en lugar de la austeridad y la libertad también, pero solo “de mercado”, como ahora. Y aún así, no marchaban las cosas bien para el pueblo.

Señor Don Martín Garay,

Vd. nos está engañando,

Vd. nos está sacando

el poco dinero que hay.

Ni Smith, ni Bautista Say,

enseñaron tal doctrina,

y desde que Vd. domina

la nación con su maniobra,

el que ha de cobrar no cobra

y el que ha de pagar se arruina“.

Martín Garay era el ministro de Hacienda. Hay cosas que aquí nunca cambian.

Fin de la crisis, una mala noticia

Contemplo con preocupación las noticias que hablan del fin de la crisis y de cómo empiezan a recuperarse algunas economías: Francia y Alemania han crecido un 0,3% en el segundo trimestre y Japón inicia un espectacular despegue con un 3,7%. Mientras tanto, China avanza en tromba hacia la reactivación -que nunca abandonó del todo- y a convertirse en motor de ella. Tal como reiteradamente se ha venido pronosticando, llega la nueva era china con sus dudosos métodos.

Lo leo con disgusto digo, frente al alborozo de los demás. La transfusión de fondos públicos sin control ha reanimado al agonizante, promete que no hará excesos una temporada llevando una dieta adecuada, y el esparadrapo que cubre las cicatrices aún aguanta. En este panorama, que España siga en declive es una mala noticia sin embargo porque sola no podrá acometer la cirugía que precisa el sistema, ni gran intención de ello hay por otra parte.

   De cualquier forma hasta en el supuesto mal informado EEUU, la población – según una encuesta Gallup-, cree en un 57% que la multimillonaria  ayuda para salvar al capital no mejoró en nada o poco la economía real, un 60% que el plan de ayuda no hará nada por el crecimiento en los próximos años y el 51% que se tendría que haber gastado menos-

Hemos puesto el parche a esta crisis… hasta la próxima. La anterior de similar envergadura, la del 29 del siglo pasado, se saldó con el ascenso del fascismo y el nazismo y una guerra mundial. La involución ideológica ya está aquí. Se añaden elementos nuevos, sin embargo: la fiereza del lucro con sello chino a costa de sus trabajadores. Ha marcado el modelo que siguen de alguna manera el resto de las economías, también la española -si nos atenenos a cuantos piden reestructurar el mercado laboral-. El problema reside, dicen, en esa gravosa mano de obra que además exige derechos y pide seguridades. Ya os conté que en China el gasto de personal representa el 1% del total, según nos declaró para un reportaje de Informe Semanal un jefe de personal. Y nos despreciemos la gula del agonizante una vez repuesto ¿cuánto tardará en volver a desmandarse?

El capitalismo caerá o nos hundirá. Y no parece haber más alternativas. Confío parcialmente en la linea Obama, al menos intenta cambiar algo y no entrega por completo nuestros destinos a los consejos de administración privados como se ha venido haciendo en todo occidente los últimos años. Pero no dejan de ser medidas paliativas, cada recaída será, previsiblemente, peor. Hubiera sido preferible tocar fondo y cambiar el sistema. Así sólo prolongamos la vida del enfermo.

El monstruo necesita alimentarse del consumo, del gasto individual de unos ciudadanos cada vez más apretados. No soy ni de lejos economista, pero contemplo como causa fundamental del problema lo que los regentes de la economía neoliberal ven como solución. Hay una sobreabundancia de oferta. Si nos atenemos a España, cada ciudad, incluso pueblos, llena sus alrededores de multitud de centros comerciales. Doscientos Caprabos, trescientos Carrefour y quinientos Mecadonas, por citar algunos. Grandes cadenas de ropa han engullido al comercio tradicional, de forma que hoy la fisonomía urbana en ese aspecto es igual en todas partes. Allí tenemos a Zara, HM y las demás, en Pernambuco y en Cádiz, y no una dependencia, sino varias. Ya hablamos de las oficinas bancarias: somos el país del mundo con más sucursales por habitante del mundo. En Berlín costaba encontrar un cajero automático, están los justos, o menos, aquí los tenemos cada cuatro pasos. Y el problema es extensible prácticamente a todos los sectores, hoy habla El País del turismo, ya habíamos tratado el asunto. Y la gran pescadilla enroscada: nos han hecho sentir la necesidad de comprar sin medida, trabajar más para comprar más.

Parecería más racional que dispusiéramos de una oferta proporcionada –que tampoco ha redundado en una bajada de precios por la competencia-. Hace falta una reestructuración mundial. Grandes hilos ocultos trabajan en nuestra contra frente políticos serviles, esos que dependen de los bancos para subsistir, y a quienes les entregan nuestro dinero como pago de su propio secuestro. El sistema en el que vivimos no tiene remedio, debería haber petado con esta crisis, así sólo prolongamos su agonía o nuestro sometimiento. Pero, igual estoy equivocada, no soy economista. Los regentes del mundo lo hacen mucho mejor y saben lo que nos interesa.

Una foto “histórica”: comercios tradicionales. Están en Girona.

    verano 2009 168

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