El FMI pide más recortes pero no para el registrador amigo de Rajoy

España -por lo que oigo y leo en la prensa oficial- va de maravilla. Rajoy dice incluso que somos el ejemplo del mundo. Solo hay algún problemilla. Según el FMI, España cerrará 2014 con el mayor déficit de la zona euro: el 5,9%. De la deuda no hablamos, no hablan tampoco los expertos del Fondo porque es dinero que se debe a los amigos y están que se frotan las manos con la descomunal subida que ha propiciado Rajoy.

En fin, que también es casualidad que con lo bien que lo hace el PP y los palos que ha dado al bienestar de los ciudadanos para “arreglar la crisis”, incumpla el déficit de esa manera. El FMI pide por tanto que se recorte -más- el gasto social (léase inversión social). Que menos sanidad pública, menos educación pública,  alargar la edad de jubilación para pagar menos a los pensionistas y desde luego reducir el sueldo de los funcionarios. Se dedican al sector público y ya no se van ni a necesitar. El que quiera educarse, o tratar sus dolencias que se lo pague o que se muera.

Eso sí, hay que ser generoso con los bancos. Aún no están bien “saneados” a pesar de las ingentes cantidades de dinero público que les hemos entregado. Pero necesitamos seguir regándoles con nuestros derechos, con lo poco que está quedando de ellos,  porque así igual dentro de dos años se reactiva el crédito. El paro no se va a arreglar -ya lo han advertido- pero las cifras macroeconómicas mejorarán. Comeremos balances contables, y nos curaremos con la balanza de exportaciones o algo así. Ah, y Rosell de la CEOE ha declarado que, vale, que ya pronto se crearán puestos de trabajo -es mentira- pero que necesitan salarios variables. Trabajar a destajo. Hoy te pago 5, mañana 3, y tú nada, créate una vida así. La CEOE, también la tenemos bien atendida, ved.

Lo hermoso de este panorama es que, por ejemplo, Rajoy le ha apañado a un colega un puesto en la SAREB, en el banco malo. Vamos al que ocupó su plaza de registrador -esa que no cuenta si le da o no beneficios porque no les sale de los cataplines-, como interino. Repito, al que le sustituyó de forma interina mientras él se dedica a la sagrada misión de velar por los intereses de los ciudadanos desde la política -si es eso lo que hace-. Esto sí lo ha confirmado. Se lo preguntó Gaspar Llamazares de Izquierda Unida que algo debía saber, y el gobierno ha dicho que sí. Que el interino que le guarda la plaza es consejero de la SAREB. Y ya sé que el FMI no se mete en estas cosas pero tiene triste gracia que no diga mi mú por lo menos. Que le recorten algo el sueldazo, o las dietas.  Aunque en estricta justicia a quien tenían que recortarle los emolumentos, dejar a cero por abandono del cargo, es al Rajoy que se ha atrevido a tamaña desvergüenza.

En Gran Bretaña la ministra de cultura ha tenido que dimitir debido a fuertes presiones. Resulta que no ha podido justificar un gasto parlamentario de 7.000 euros.  Allí hay democracia y sobre todo ciudadanos, con sentido cívico, honestos como sociedad.

Aquí ¿qué hay? ¿Qué tipo de gente se calla ante lo que nos está pasando, ante lo que nos están haciendo?

 

Con lo perdido en el rescate bancario nos podíamos haber comprado dos Whatsapp y medio

Y aún nos sobraría dinero. Es la evidencia del timo del rescate bancario. Basta relacionar conceptos. Facebook ha comprado Whatsapp por 16.000 millones de dólares, es decir 13.800 millones de euros. Whatsapp es –por si alguien aún lo desconoce que ya me extraña- un sistema de mensajería instantánea de la telefonía móvil a la que se han apuntado entusiasmados como mínimo unos 400 millones de usuarios, que intercambian 50.000 millones de mensajes al día. No es mi caso en absoluto –que detesto ese control y dependencia y le he puesto el veto-, pero ésa es otra historia.

Lo interesante es cotejar esa cantidad -13.800 millones de euros- con lo que nos ha costado a los españoles por ejemplo el rescate bancario. Más aún, solamente con lo que el Estado –es decir, el gobierno- da por perdido de esa inversión millonaria: 36.000 millones de dinero público. Nos podíamos haber comprado, por tanto, casi 3 Whatsapp, 2 y medio, desde luego.

Pensemos con lógica. Si realmente se quisiera sacar adelante a un país y uno fuera un liberal decente, invertiría en productos rentables. Finlandia es Nokia por ejemplo. Es muchas otras cosas, pero Nokia representó una parte fundamental de su desarrollo. También se ha vendido. A Microsoft. 5.440 millones de euros pagaron. También podríamos haber adquirido Motorola y Skipe. Los liberales honestos -con el negocio en los genes- deberían haber apostado por esto en lugar de por el rescate bancario.

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Así nos encontramos que rescatar a Bankia, donde insignes miembros del PP como Blesa y Rato hicieron su agosto con la colaboración de otros partidos y sindicatos, nos hubiera dado para comprar Whatsapp y Nokia, insisto, dejando dinero de sobra. Estarían generando beneficios en lugar de recortes. Hemos entregado, por callarnos -por la mayoría amorfa y sumisa que se calla-, sanidad, educación, pensiones, dependencia, sueldos, derechos, a mantener el entramado bancario español. El enorme y sucio entramado bancario español. En lugar de dejar caer a las entidades con problemas. ¿A qué en términos de rentabilidad no es lógico? ¿A que nos están estafando como a auténticos pardillos? Se llama neoliberalismo. E idiocia colectiva. La mezcla es letal.

Los países no son empresas. Deben apostar por el bienestar de los ciudadanos, pero en el reinado del dinero puro y duro, lo que es de locos es dedicar ingentes cantidades de dinero a negocios ruinosos.

Ese sobrante de comprar -en el terreno teórico- dos veces y media Whatsapp -1.500 millones- debería emplearse (de tener un gobierno, ya no apostillo nada, un gobierno) en hacer un master de ciudadanía en España para los casos más graves, con especial incidencia en el uso de la cabeza. Para razonar, se entiende.

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Rajoy, el peligro de un mediocre con poder absoluto

En un momento de la noche electoral, Mariano Rajoy quiso corroborar que su triunfo era por mayoría absoluta en un aparte. Su expresión lo decía todo. Tras 8 años de opositar y dos sonoros suspensos, tras toda una vida de hacer lo conveniente, de aguantar hasta ataques de depredadores de su misma piña, había ganado su silla en La Moncloa y todo el poder para hacer y deshacer a su criterio. Fue un gesto, casi imperceptible, que helaba la sangre. Ese día ya estaba claro cuanto iba a suceder. “Los electores nos han dado un mandato claro”, dijo varias veces desde entonces.

Ya no hacía falta responder a los periodistas, ni dirigirse a los ciudadanos –ni para prometerles lo que no iba a cumplir aunque por inercia lo siguiera haciendo-. Ni negociar, ni siquiera hacer como que se dialoga. El Congreso de los diputados en la realidad de nuestra estructura política es innecesario cuando la suma de los escaños da un resultado aplastante. Abrevia utilizar la vía de los Decretos Ley. Los ritos democráticos son accesorios, pérdidas de tiempo que distraen de “lo importante”.

Rajoy entró en el gobierno ya con “el síndrome de la Moncloa” y hoy ha conseguido el récord de ser “un jarrón chino” mientras continúa en el puesto. Es de escarnio mundial verle esconderse de las graves acusaciones que pesan sobre él, secundado por ese gobierno y esa camarilla que eligió a su imagen y semejanza. Algunos más locuaces –incluso en exceso-, portavoces todos de la misma iniquidad. Con insultante perseverancia en la mentira. La parodia de rueda de plasma que Rajoy se marcó el lunes, leyendo la respuesta a una pregunta pactada y amañada, da idea de quién es en realidad este individuo. Por si alguien tenía alguna duda. Parece que todavía queda alguno, bastantes incluso.

Mariano Rajoy, como el resto del equipo, pretenden obviar un entramado de corrupción que se extiende por toda la historia del partido y en el que los datos y hechos oficiales y las denuncias de Bárcenas se entrelazan formando un retrato esclarecedor. No se puede despachar con un “todo es mentira”. ¿Labrada durante ¡20 años!? ¿Con qué objetivo? El eficiente tesorero, tantas veces defendido por todos ellos -incluso cuando ya se le investigaba judicialmente-, hoy es un delincuente que les engañó. ¿Podría gestionar un país una gente tan absolutamente torpe de ser cierta esa explicación? Porque no lo olvidemos, su propósito sí lo están cumpliendo. Mariano Rajoy -y los que eligió para acompañarle-, tenía una meta muy definida y la está culminando con enorme eficacia.

Ante la mirada estupefacta e indignada de buena parte de los españoles y la cómplice o bobalicona -dispuesta a tragarse un elefante con pintas en un solo bocado- de quienes aún le apoyan, Rajoy y los suyos siguen su estrategia sin fisuras. Dicen no poder perder el tiempo para atender a “tareas de gobierno”, y seguir con “el programa de reformas” imprescindible para sacarnos de la crisis. La ambiciosa vicepresidenta de todo es especialmente amante de la frase.

¿Y en qué consiste el programa de reformas? ¿Se lo han preguntado los que confían en el PP y se distraen con el loro que repite “pues el otro más”? En una loca carrera por desmantelar la sanidad pública, destruir la educación para criar trabajadores sumisos sin brizna de pensamiento crítico, abortar el futuro del país al cercenar la investigación y la ciencia sin dar a cambio sino la competitividad de los sueldos miserables, y, desde luego, acabar con el Estado del Bienestar. Rajoy -y sus etcéteras- se lo está merendando con la misma fruición que se oculta para no dar explicaciones.

Cada “reforma” es una merma social y una apuesta por la España del pasado que nos hundió en el hoyo. Ya hemos visto los resultados de la laboral. Pasa lo mismo con la eléctrica, los transportes, la función pública, la justicia. Con la Ley de Costas o la LOMCE. Ahora le toca a las pensiones. Todo. Cada vez que nos cae una “reforma” del PP implica tijera y consolidad privilegios de aquellos para quienes se gobierna a costa de la mayoría. Saben lo que hacen. El modelo de país que añoran, predesarrollado, ultracapitalista, sin futuro como tal, con la masa empobrecida, dependiente y vulnerable, con enormes desigualdades sociales que siempre pasan factura. Grave. Para los ciudadanos. Para el propio país.

Hay ya personas desnutridas, pero para muchos que no lo están cada pago es un una preocupación. Todos reduciendo gastos, vacaciones, aire acondicionado en este tórrido julio, comida incluso, para lograr… ¿qué? ¿Costear los intereses de la deuda que crece sin cuento? ¿Los sobresueldos y todo tipo de lujos, mangoneos y corrupciones?

El gobierno de Rajoy –recordémoslo una vez más- inició su mandato con la deuda pública en el 68,5% y la tiene –a día de hoy- en el 89,5%. Un ritmo de aumento descomunal y sin precedentes. Ya debe más de 20.000 euros por ciudadano. Solo en un trimestre, el primero de este año, se pulió 40.000 millones de euros, 23.000 en Mayo en aceleración ya inaudita. Nadie más que ellos “ven” brotes verdes y flores de invernadero ¿Es posible que aún haya algún incauto que crea que él va a salir de la crisis si no es de los que nunca la padecieron?

Todos entraremos en la precariedad de no variar el rumbo. Cada dolor que nos cuentan, cada ansiedad por lo que viene, cada desesperación, tiene una única respuesta: ya no es un problema aislado, ya no es tu problema, nos va a llegar a todos, sino se erradica… el cáncer. Las revelaciones de estos días nos hablan de uno enormemente dañino y virulento, con extendida metástasis. Arroja sus fluidos purulentos, su cadena de carcoma, sobre el tejido social, sobre los fundamentos democráticos del Estado. Y se va extendiendo ¿hasta dónde? Lo dicen incluso los medios internacionales. El Financial Times habla de un “ venenoso fondo de reptiles” en la España del Partido Popular.

En su delirio, Rajoy llegó a identificarse él mismo con el Estado de Derecho en su comparecencia del lunes. Mediocre pero no solo, también prepotente, enorme embaucador, dios en su pedestal. Mezcla letal cuando se acompaña además de escasos fundamentos éticos, por no decir nulos a tenor de su actitud. Igual que cuantos le secundan. Ni uno nos sirve por eso. Todo lo que no sean elecciones generales, libres e informadas, con compromiso de cambios estructurales que impidan repetir esta situación, es inadmisible ya. España es un país enfermo, casi terminal si no se actúa. Un mal inmenso nos corroe. Y ante eso solo cabe cirugía radical y urgente.

*Publicado en eldiario.es

No vamos a tener ni dónde caernos muertos

Perdida en una noticia local, encuentro que Ana Botella -la alcadesa de Madrid a la que nadie votó para el cargo- ha acordado disolver la Sociedad Mixta de Servicios Funerarios. La gran privatizadora consorte nos está vendiendo todo el sector público, y hasta los cuadros para pagar pufos, pero esto de no tener donde caernos muertos me parece ya concluyente.

Un rosario kilométrico de nuevos atropellos nos sacude esta mañana como sucede a diario, de todo signo, pero quizás convenga hablar de esto. Morirse es cosa seria, definitiva sobre todo. Y las políticas que sigue el PP nos abocan conminatoriamente a ello.

 

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No puede expresarlo mejor El Roto. El recorte de pensiones se ha “argumentado” así: la culpa es nuestra por vivir demasiado. Muénrase antes, todos, e igual mantenemos lo que teníamos, no más, claro. La gente pobre, aunque se haya empobrecido por medidas erráticas deliberadas, es cara. Por eso empezamos desde niños a matarlos de hambre. Cuenta Fernando Berlín cómo los medios internacionales están alarmados por los datos del incremento de la pobreza infantil en España. El prestigioso ‘British Medical Journal’ ha elaborado un informe afirmando que los recortes en sanidad en nuestro país están poniendo vidas en peligro, que aumentan las enfermedades. Ellos andan a lo suyo, con sus sobres y sobresueldos y, como nos cuenta un juez afectado, presiones a la Justicia en busca de dificultarla. La Fiscalía entregada a conseguir que se declara nulo el juicio a Blesa. ¡La Fiscalía!

Y la masa de apoyo a estas atrocidades , el percebismo congénito,   imperturbable.

Botella heredó la alcaldía de Madrid como Ignacio González la Comunidad de manos de sus edificantes antecesores y mentores Gallardón y Aguirre. González, entre su “reforma” de la sanidad pública y la drástica retracción del fomento del empleo, también trabaja por la causa: un Madrid para gente de bien. La que puede pagar lo que sea, desde el lujo al tanatorio de última hora. La chusma que palme.

No sé si Botella reactivará las fosas comunes que por Ley –todavía y hasta que se cambie si es menester- todavía han de mantenerse en la competencia municipal. Pero igual no estaba de más plantar a los muertos en las aceras hasta que alguien reaccione. Ella misma podría sentir un absceso de asco ante tamaño ordinariez e irse de por vida a consolarse en un spa portugués.

Por el momento, esta señora ya ha firmado la supresión de la Empresa Mixta de Servicios Funerarios. No tendremos dónde caernos muertos. Literalmente. Y desde luego este estupendo  “ahorro”, esta sólida fuente de riqueza privada, pronto se extenderá a toda España. Otra cosa no, pero la muerte está asegurada. ¿Quién se priva de explotarla para el lucro de quien convenga? Así que, mientras tanto, a disfrutar de la vida, queridos.

Sin Rajoy sería mucho peor

Nos decía Mariano Rajoy que imagináramos lo mal que hubieran ido las cosas para España de no haber accedido él a la presidencia del gobierno. Sí, podíamos tener en su lugar –pongamos por caso- a Pelayo de Arriérez y Torquemada. Hijo de una estirpe acreditada ya en la Hispania Romana, impulsora de la Reconquista patria y de esplendoroso apogeo en la Edad Media. Conservador, vetusto, clasista, sumiso con los poderosos, autoritario con los débiles, nos habría hecho comprobar que, en esta tierra, todo es susceptible de empeorar, según quien consiga el mando. Imaginémoslo, podemos.

A sobresalto diario, sabríamos que el partido de Arriérez lleva varias décadas –incluso desde antes de su refundación en lo que hoy es- financiándose ilegalmente a través de empresas interpuestas. Sus dirigentes cobrando sobresueldos millonarios procedentes prácticamente en su totalidad de dinero público y subiéndose los oficiales en las épocas de la más dura crisis. Que reciben donaciones de empresas a las que a cambio dan negocio en las distintas administraciones que regentan. El propio partido vinculado a la mayor trama de corrupción a la que ha asistido este país. Una podredumbre estructural, de fondo. Sí, los tiempos de Rajoy  están siendo mucho más honestos.

En el gobierno de Arriérez, lo más granado. Desde un ex presidente de una empresa cuya quiebra fue determinante para el hundimiento de la economía internacional, a una monja seglar –corta y deslenguada- que confía la resolución del insostenible desempleo a la virgen. Una receptora de sobres y confetis para festejos privados que mata la sanidad pública. Una vicepresidenta aspirante al Oscar de Hollywood y que, como los demás, ha colocado parientes y gremio profesional en los más altos cargos y remunerados puestos. Un ministro de Hacienda que se ríe a carcajadas en cada recorte. Un par de beatos recalcitrantes que se empecinan en coartar nuestras libertades y devolvernos a los tiempos más florecientes de los Arriérez y Torquemada. O un tertuliano, también ultracatólico, a cuya reforma educativa llegaría a criticar de tal forma el Consejo de Estado que prácticamente le diría fuera consciente de que España es también Europa. Por no seguir en la descripción y por no incluir al resto de los prebostes del partido. O sí. Uno que, de joven, se solazaba en barco y otros viajes de placer con un conocido narcotraficante. Una aguijonera líder de vuelta e ida, populista y campechana, acérrima admiradora del brutal neoliberalismo de Margaret Thatcher. O la Cruella de Vil de las mentiras compulsivas que presenta su rostro cementado para explicar lo inexplicable. Siempre mejor, sin embargo, que el propio Arriérez que la rara vez que comparece ante la prensa lo hace a través de un monitor de plasma.

Con todo, en poco más de un año de mandato, el gobierno de Pelayo habría logrado cifras espectaculares de fracaso. La recesión triplicando los cálculos iniciales. Elevación de la deuda del 68,5% al 84,2%. Récord europeo de déficit, superior a los países más rescatados que el nuestro. Los inmigrantes huyen, los españoles emigran, y con ello la población desciende en la mayor proporción desde que se hacen registros. El propio Rajoy habría increpado con dureza a este presidente. Abochornado le tendría todo el PP, los medios afines y buena parte de la sociedad.

El gobierno de Arriérez y Torquemada pone en marcha una nueva Reforma laboral, para hacernos “más competitivos” al cobrar sueldos todavía más miserables. En el primer año de vigencia el desempleo crece en 691.700 personas y se destruyen 850.500 puestos de trabajo. El número de personas ocupadas está en mínimos: 16.957.000 en una cifra de destrucción de empleo sin precedentes. La ley además  devalúa las condiciones laborales, con un despido más fácil y barato para la empresa. Son las reformas que había que hacer - dicen los responsables- para solucionar el problema  y todo es culpa de la “herencia” recibida. Entre la larga lista de eufemismos con los que agreden nuestra inteligencia, dicen ver signos positivos porque, aseguran, “hay una desaceleración relativamente sincronizada, relativamente homogénea del aumento del paro”.

Repagamos en sanidad lo que ya abonamos con nuestros impuestos. Nos venden hospitales y edificios públicos sin resarcirnos. Amontonan y merman la educación. Nos suben los impuestos. Cada vez pagamos más por menos. Nos han incrementado el precio del gas y la electricidad, la gasolina, los peajes, los medios de transporte. Sí, realmente, gracias a que contamos con Rajoy en lugar de Pelayo de Arriérez y Torquemada para frenar todo esto.

Se entrega dinero público a las autopistas deficitarias, a los hospitales privatizados. Se regalan bancos y cajas cargados de viejos pufos propiciados por mala gestión y corrupción políticas por un euro, tras ser inyectados con cifras millonarias del erario. Se  juegan, literalmente, nuestras pensiones invirtiendo toda la hucha en deuda española y ya estudian cómo devaluarlas para “hacerlas sostenibles”.

No podríamos creerlo, pero asistiríamos a cómo el Fiscal General del Estado ordena, exige, encausar por el grave delito de colaboración con banda armada a dos policías con el mejor historial de detenciones de ETA. Por una vieja filtración de la política antiterrorista practicada por todos los gobiernos, sin que la que la investigación haya encontrado pruebas de la autoría concreta de los encausados.  Asombrosamente, sin pasar nada. Por nada. Tampoco pasa ahora pero es que tenemos un gobierno ejemplar.

Algunos grandes medios haciendo política de partido, del partido de Arriérez. Enmascarando cifras, desvirtuando transgresiones, alabando triunfos inexistentes, próximas recuperaciones sin base.

Uno de los ministros de Arriérez pergeñando una reforma de la ley del aborto que obliga a seguir con el embarazo incluso de fetos con graves malformaciones.  Ni siquiera se mantiene que la mujer pueda opinar sobre su descendencia como si en lugar de un ser humano fuera una máquina de parir. A quienes protestan por lo desahucios les llaman acosadores e incluso nazis. A los que luchan por la sanidad pública en peligro, que montan  barricadas y… que no servirán para nada. Y no sirve. No escuchan a nadie.

Sí, Pelayo de Arriérez y Torquemada sería mucho peor que Rajoy y todos sus antecesores.  Sería capaz de privatizar el Registro Civil para entregarlo al cuerpo profesional al que pertenece: los Registradores de la Propiedad. Bueno, casualmente, el mismo de Mariano. Pero es mera coincidencia.

Arriérez, todo su partido, la oposición responsable también, habrían hundido la consideración de la política al subsuelo. Al tiempo que seguirían idiotizando a la sociedad o amedrentándola para que no reaccionara. Nuestro presente sería patético, el futuro sombrío. Menos mal que está Rajoy para marcar diferencias de buen gobierno. Incluso debemos rogarle que se quede para siempre. Él es nuestra única esperanza.

*Publicado en eldiario.es 

El ECOFIN con la tijera

Se reúne uno de los órganos con más poder en la UE: el ECOFIN, el consejo de ministros de finanzas. Tan expertos como son y no les salen las cuentas, la economía europea va de pena. Y así lleva desde que se siguen las políticas de “austeridad”. Pero ellos insisten. A Chipre, después de saquear las cuentas corrientes de los ahorradores, le van a apretar el duro gordiano y le van a pedir lo que a los demás: que eche funcionarios y recorte servicios sociales por todas partes. Ahora resulta que se “equivocaron”, y en realidad el país necesita 23.000 millones. La diferencia de más de 6.000 va también a las costillas de los contribuyentes. Parece que unos cuantos potentados se llevaron el dinero aunque “no se podía”, no podían los ciudadanos de a pie, y ha engordado la factura. Piden también privatizaciones para que se sigan lucrando los mismos y venta de reservas de oro. Que Chipre se vaya al cuerno no importa, lo importante es que los acreedores cobren.

Con Portugal también están muy enfadados. El Constitucional anuló por ilegales parte de los recortes y hay que hacer más. Lo habitual: sanidad, educación, gasto social. Esto de la justicia y la democracia es un asco para los negocios, y merece un castigo ejemplar.

Para España, ese país que va tan bien según cuentan Rajoy y sus secuaces, solicitan más impuestos, tajo a las pensiones y una reforma laboral aún más agresiva.

¿Creceremos así y se solucionará la crisis? No, iremos a peor. Como vamos cada uno de estos países y el conjunto de la UE, pero… no tenemos a nadie quien nos defienda.

Mientras tanto son intocables las grandes corporaciones y millonarios particulares que tienen entre 16 y 24 billones de euros en paraísos fiscales, según ya hemos contado. Un tercio de la riqueza mundial. Traduzco: a nosotros por ejemplo nos suben el IVA o el IRPF cuanto estimen oportuno y no se puede ni rechistar. Estos no pagan apenas impuestos. Para ellos gobiernan los elegidos por una cuadrilla –amplia- de obstinados papanatas. Aunque sufren también los recortes, les consuela mucho decir: “Pues… el otro más”.

¿El futuro? Como las cuentas irán a peor…habrá que seguir recortando. No es un error, es auténtica mala voluntad. Una pura estafa. Pero mientras se consienta, así continuará.

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El pensamiento lógico de un votante del PP

Los votantes del PP, como gran parte de los españoles, también andan tristes y preocupados por la situación que vivimos. La corrupción -aunque su hedor atufe- no es algo que les preocupe especialmente dado que, argumentan, “todos los hacen”, “siempre ha sido así ” y suelen corear con grandes sonrisas el orgullo español del robo y la trampa, mal llamados “picaresca”. Pero sí les duele algo el bolsillo y, por encima de todo, el futuro de sus hijos y los jóvenes en general.

Están desencantados. El 21 de Noviembre de 2011, exultantes, ya hacían planes, de empleo, casa y vacaciones. Y ahora el plazo de la presunta recuperación se alarga a 2014, cuando ya había sido anunciada para Junio de 2013.  Es que la “herencia” socialista está siendo difícil de roer.  Aqueldespilfarro de los “cheques bebé” (4.000 millones en 3 años) o el “Plan E” (13.000) o subir mínimamente la inversión social para dar cobertura por ejemplo a la Dependencia. Sin llegar jamás, ni de lejos, a la media europea. Y, además, el déficit que se les disparó a las comunidades autónomas, la mayoría en manos… del PP. Ahora hay más paro, más recesión, se han recortado servicios esenciales y la deuda se ha catapultado del 68,5% al 85.3%. El votante del PP, ni aún frustrado, logra relacionar estas variables. No consigue aceptar que se han restado muchos más millones a la sociedad de los que hubiera necesitado compensar el “despilfarro” de Zapatero. Que estamos infinitamente peor que hace año y medio y que nos dan mucho menos, por muchos más impuestos y repagos. “Hay que dar tiempo a las reformas ”. ¿Cuánto? No saben. ¿Qué reformas? ¿Las destinadas a precarizar el empleo? ¿Las de dejarnos sin sanidad o educación públicas?

“No hay otra solución”, “es que les debemos dinero a los bancos”. ¿Y los miles de millones que han recibido de fondos públicos?  ¿Y los beneficios que sacan a nuestra costa con la inventada “crisis de la deuda” los bancos alemanes sin ir más lejos? ¿Y la ingente evasión a paraísos fiscales que se detrae del erario? “Siempre ha sido así ”. Pero ahora es peor. “Ya cambiará, hay que dar tiempo ”. Además, “la crisis ya se acaba”. Y ¿volverán las oscuras golondrinas portando en las alas todo lo que nos han quitado?

Vieron un halo de esperanza en los cinco mil empleos creados en la Semana Santa de Marzo, la primera en ese mes desde el inicio de la crisis en 2008. Aunque se les argumente que han sido en el sector servicios, han bajado todos los demás, y son efímeros. Que una cosa es el paro registrado y otro el real. “Cuando falta el aire, sirve respirar ”. Uno respira un rato, luego vuelve ahogarse, pero hay que ser “positivos”… cuando algo es obra del PP. Por eso también están dispuestos a aceptar todos los recortes: “algo es mejor que nada ”. Las viejas cadenas que viven y viven. “Si todos nos sacrificamos un poco, saldremos adelante”. Olvidando a quien, lejos de “sacrificarse”, se lucra obscenamente.

¿Y las mentiras? ¿Por qué alguien que ha engañado hasta nuestra extenuación va a decir finalmente una verdad? Ni se inmutan. El incumplimiento del programa electoral, la presunción de falsos logros, las esperanzas en futuros inmediatos de recuperación persistiendo en los errores, son, para un votante del PP ilustrado, “la dialéctica política tradicional”. Para el conjunto, el “todos los hacen”. No reparan ni en la impúdica entrega del Registro Civil nada menos que a los Registradores de la Propiedad (cuerpo al que pertenece Rajoy) o en la gestión de alto riesgo con la hucha de las pensiones.

Lo que no entiendo –avanza alguno – es por qué “antes” no había tanto paro. Por añorar, añoran hasta a Felipe González al cuál ponían tibio. De la crisis internacional no les hables, es un tema demasiado amplio.  De hecho abrevian las explicaciones y piden una respuesta corta. Un culpable. Uno. ¿La burbuja inmobiliaria ? Por lo menos la gente tenía trabajo. Pero se estaba gestando un enorme problema, no podía durar. El votante del PP no logra tampoco establecer esa relación. Si así se creaban empleos, no hay porqué dejar de construir.

De ahí -entre otros muchos descalabros- han venido los desahucios, les dices. En este punto se ilumina su rostro: pueden explayarse en la respuesta. Todos, sin excepción, conocen a alguien que “se embarcó en un crédito sin tener ingresos suficientes ”, que se convierte en regla de oro. Ya, pero otros, la mayoría, contaban con un trabajo que se esfumó y no por su culpa, o les rebajaron el poder adquisitivo, y no advirtieron las trampas de los bancos en cláusulas muy bien camufladas. “Siempre ha sido así”, “no hay otra solución”, “nos apretamos todos un poco”, cortan rápido para poder avanzar su postura: “es que la dación en pago tampoco es solución, quebraría el sistema”. Otros países la tienen. “Bueno, pero estas protestas van a acabar en violencia”.

Un votante del PP, lo mismo que los “apolíticos” y muchos establecidos de toda condición, mantienen una idea de la violencia de doble dirección. No entienden como tal la que se ejerce contra los ciudadanos, en sanidad, educación, vivienda o el trato con los bancos (no les salpica directamente sangre en la cara). Solo reventarle un ojo a una ciudadana en una manifestación les parece que es “pasarse un poco”. Pero les resulta intolerable la protesta o la presión pacífica a los suyos. “Hay que respetar la intimidad de las personas, la de los políticos también ”, aunque ellos no respeten ni nuestros derechos. Por ejemplo, el de manifestación al acotar los escraches.

La lección surtida por los medios, por algún intolerable presunto debate-encerrona a Ada Colau camuflado de progresista, ha trocado la admiración por la PAH en recelo. Un votante del PP es muy aficionado a los debates sesgados en los que le dicen lo que tiene que pensar, lo que quiere pensar. Y no puede ni llegar a concebir que, quien tiene sus mismas ideas y –sobre todo- habla en televisión, pueda obedecer a intereses espurios.

Por eso, los papeles de Bárcenas “no son verdad hasta que se pruebe”, aunque se amontonen evidencias. Todas las corrupciones que emergen necesitan el trámite judicial, siquiera para informar de ellas, por más que sepamos de dilaciones, amnistías e impunidad. “Siempre ha sido así”. Y… “todos lo hacen”, ese peligroso meme que pretende hundir la democracia más de lo que está.  Hasta risas histéricas provoca el ascenso en intención de voto de Izquierda Unida. Para un votante del PP, para todos ellos casi sin excepción, IU es un remedo de la Rusia de Stalin, y quiere salir de Europa, lo cual –como socios “privilegiados” que somos- es un horror. A Rosa Díez y su UPyD la ven, en cambio, con muy buenos ojos. Es lista y no tiene pelos en la lengua, aunque los haya mudado cien veces . Y decantarse por EQUO es… una ingenuidad. “No, no, yo voto a quien tiene posibilidades de gobernar”, afirman con alta suficiencia. Y ésos son PP y PSOE, el único que –de mal grado- admite su imaginario.

Porque esa sociedad que salió a la calle el 15M con un enorme grado de aceptación popular -aplaudida también por votantes del PP y de otros partidos que… terminarían por otorgar a los conservadores la mayoría absoluta- no es una alternativa para ellos. “Sería el caos”. ¿Mayor del que ahora vivimos?

Están tristes pese a todo. Cuando tienen en su mano exigir responsabilidades si consideran que –a pesar de las evidencias que se anticipaban y obviaron ver- fueron “engañados”. Pero, según muchos de ellos –todavía, aunque parezca inconcebible-, “hay que darles tiempo”. A que la putrefacción nos embadurne hasta la mirada, el oído, el olfato y el gusto, si no lo ha hecho ya. A que todas las mentiras – 2013 el último año de la crisis y demás- caduquen dejando el esqueleto de la más aguda precariedad. Se acabó la tregua. Y la paciencia. Los votantes del PP son responsables de los males que hoy sufrimos el resto. Tienen que saberlo y afrontarlo.

(“Que no me lloren, que luchen”, dijo José Luis Sampedro antes de irse. Pues eso).

*Publicado en eldiario.es

El programa que el PP tuvo que haber contado

Mariano Rajoy ha reconocido que tendrá que revisar las previsiones económicas que había hecho su gobierno para 2013. Y se ha quedado tan ancho. Sus cálculos fueron tachados de optimistas a todas las bandas. Todos los organismos internacionales y fundaciones de estudios españolas les dijeron que no era creíble una caída del PIB del 0,5%. Estimaban que andaría entre el 1,3% (FMI, por ejemplo) y el 1,4% (OCDE).  Un error de estas características influye –para mal- en toda la economía. De serlo. El objetivo último es presentar mejores registros aunque sean ficticios y tengan un elevado coste. Han hecho lo mismo con el déficit, al que ha maquillado retrasando pagos a enero. Y la deuda se les ha disparado del 68,5% en que la dejó Zapatero al 85,3% llegando al mayor endeudamiento en más de un siglo. Una gestión rotundamente nefasta.

Lo asombroso es que Rajoy ni se inmute –ni lo haga tampoco la sociedad- al quedar en evidencia, tanto la gestión como los cálculos presuntamente fallidos. Las mentiras a fecha fija tienen este recorrido. Cuando caduca el plazo marcado emerge la verdad. Entonces se vuelve a mentir y se mira para otro lado. Hasta ahora les ha funcionado. Pero ¿Qué pasará cuando la recuperación que sacan de la chistera cada poco se estrelle de igual modo contra la realidad?

Si un partido político no es honesto, la verdad debería ser exigible por el propio sistema democrático. El PP tenía que haber contado lo que pensaba hacer. Ayudémosles en la tarea. Cuanto sigue son actuaciones –reales- del Partido Popular de las que no dijo ni palabra en campaña. Esto es lo que debió contar:

Haremos una reforma laboral del gusto de los empresarios para que puedan pagar menor salario y despedir sin apenas costo. Una economía “competitiva” se labra con bajos costes salariales. Que luego no sea tampoco competitiva da lo mismo, mientras unos cuantos -quienes deben- ganen más.

Solo en el primer año elevaremos el paro en más de 800.000 personas y reduciremos los subsidios de desempleo que “desestimulan” de buscar trabajo. En particular, iremos contra los parados mayores de 55 años que tengan algún familiar del que tirar porque “la familia” está para eso. Un nuevo empleo no lo van a encontrar en su vida.

Lo mismo haremos con los jóvenes a los que animaremos a hacer las maletas y marcharse de España para que nos bajen un poco las cifras del INEM. Son los más molestos si se ponen a protestar.

No creemos en lo público. Cuando uno enferma, si no lo puede pagar, ha de recurrir de nuevo a la familia o buscarse la vida como pueda. La sanidad –que tan bien funcionaba hasta nuestra llegada- es cara –diremos-, y, sobre todo, muy rentable gestionada por amigos de beneficios privados. Pondremos repago farmacéutico, sacaremos de la sanidad pública más de 400 fármacos, haremos pagar por las sillas de ruedas, las muletas y hasta las ambulancias. Suprimiremos pruebas diagnósticas, incluso de prevención en los bebés. Como lo que importa es reducir el déficit –aunque no lo consigamos ni hasta arriba de anteojeras y rímel- nos cargaremos también la formación de médicos para trasplantes. De toda la vida los pobres han muerto más que los ricos.  Privatizaremos cuanto podamos. Nos obstinaremos hasta volver a quedar en evidencia porque da igual.

Subvencionar la ayuda dependencia es un regalo innecesario, cuando hay familiares –particularmente mujeres- que pueden cumplir esa función. Esto lo recortaremos hasta el chasis.

Suprimiremos médicos y maestros en el ámbito rural, y servicios de transportes. Lo bucólico se paga. Una nueva Ley de Costas, con ladrillos por doquier, hará emigrar al secano y eso no puede ser gratis. Nada es gratis.

Ya hemos avisado –esto sí- que nos sobra la asignatura de Educación para la Ciudadanía y también la de Ciencias para el Mundo Contemporáneo. Hacen pensar. Hacinaremos las aulas para fomentar la comunicación de los escolares. Pondremos a trabajar el doble y en materias que no dominan a los profesores a ver si se estrellan. De universitarios nada. Solo los ricos estudian, aunque tengan pocas luces.

Como no creemos en lo público, los funcionarios son nuestro principal objetivo. De todo tipo. Fuera pagas extraordinarias, más horario, puteo sin fin a ver si se hartan. Si protestan, campañas de desprestigio, que los españoles suelen tender a culpabilizar más a sus iguales. Fuera sindicatos, por lo mismo.

Buena tijera a la ciencia, la investigación, la cultura. Cuanto más burros, mejor. El modelo es el ocio, el juego, el lavado de dinero de negro, las prostitutas, que -si logramos apañarlo- exigirá importantes créditos bancarios que se detraerán de otras cosas. Pero contaremos que proporciona puestos de trabajo inmediatos aunque luego todo se vaya a pique.

Las pensiones son cosa del pasado. Que se acojan a un plan privado o que les atienda la familiacomo dios manda también.

Elevaremos el IRPF, el IVA, el precio de los transportes. Hay que pagar “la herencia” que permitía tener todo lo que antecede, procurando que no se note que pagan más por menos servicios, ni adviertan cómo habremos hundido la economía y aumentado el déficit y la deuda a pesar de mermas y recobros. A los bancos de la jefa Merkel –a todos en general, a los nuestros que nos subvencionan- esto les gustará.

Subiremos las tasas judiciales. Disminuiremos el número de jueces y de inspectores fiscales aunque nos llenaremos la boca de palabras como “transparencia” y “lucha contra la corrupción”. Para el Registro Civil tenemos una idea mejor: entregarlo a los Registradores de la Propiedad para que amplíen el negocio y cobren también por esto como por el resto de sus gestiones que en toda Europa son gratis para los usuarios. Es el gremio del presidente y la vida puede dar muchas vueltas.

Estableceremos una nueva ley del aborto que obligue a las mujeres a volver a ser tuteladas en sus decisiones. Y una a modo de cadena perpetua que tan bien queda de cara al exaltamiento de pasiones populares. La resistencia a la autoridad será muy penada. No nos atrae de lo público más que las Fuerzas de nuestra seguridad. La de permanecer en el cargo por más tropelías que cometamos.

Cuando no nos gusten las leyes –que en Europa se envician con tachar de ilegales tantas de nuestra querida España- sacaremos la “ingenieria judicial” y las dejaremos niqueladas. Al menos hasta la próxima reclamación.

Seguiremos colocando a familiares y parientes en todos los puestos que den dinero y aseguren un vivir como corresponde a nuestra estirpe superior.

Les trataremos a Vds., sobre todo eso, como a tontos. Ya sabemos que no todos los españoles lo son ¡ni mucho menos!, pero nos bastan con unos cuantos millones que nos den mayoría y que traguen con cuanto se les haga. Los medios afines echarán una mano. Sacarán al Papa nacido santo y sencillo. Fútbol, escándalos, lo habitual. Plantearán las manipulaciones de la economía –previsiones, déficit o deuda- como un “rifirrafe” entre gobierno y oposición. Y enviaremos a tertulianos de confianza las consignas que interese cada día difundir.

Hay muchos tontos. Que incluso nos defenderán, repetirán que “todos hacen lo mismo”, creerán que nuestras medidas van encaminadas a la resolución de la crisis y seguirán esperando que “ya pronto” todo cambiará.

Y, nada, hasta las próximas campañas electorales (europeas, municipales y autonómicas, generales). Les volveremos a contar a Vds. las mismas milongas. Y volveremos hacer lo mismo.

Lo más triste es que, incluso contando lo que iban a hacer y han hecho, igual muchos les hubieran votado y les volverán a votar. Pero, insisto, un sistema democrático debe prever estas eventualidades.

*Publicado en eldiario.es

 

O povo é quem mais ordena

  Cientos de miles de portugueses han salido a la calle a protestar por los recortes, tanto en Lisboa como en otras ciudades del país.  Supone la contestación más masiva de los últimos tiempos, desde que la Troika y el gobierno conservador de Passos Coelho los cogió en sus manos. Ciertamente, fue al que votó la mayoría desencantada con los socialdemócratas.

   Dice el presidente del gobierno que todo marcha bien y se encaminan a la recuperación. Que las medidas adoptadas son las que había poner en marcha. Que ya se ven datos positivos. Que Portugal ha logrado credibilidad en los mercados financieros con sus reformas y que la deuda a diez años se cotiza ahora  a un interés del 6,3%, cuando hace un año rozaba el 17 %. Algo que, por cierto, puede cambiar en cualquier momento dada la impunidad y el amparo de los gobiernos neoliberales con la que operan. De algo nos suena todo esto a los españoles.

Lo cierto es que, como ya os conté de primera mano, los portugueses viven ahora mucho peor y los datos económicos van en despeñe, exactamente igual que aquí. Allí el paro se ha disparado al 17,6 % (el doble que hace tres años) y el PIB ha caído al 3,8 %. Nuestra recesión económica no es aún tan grande, pero en la tasa de desempleo les ganamos por goleada.

Los portugueses han vuelto a cantar con lágrimas en los ojos el himno de la Revolucíón de los Claveles. Está ya en sus raíces. Y desde luego si o povos maltratados por el neoliberalismo en Europa se unieran volvería a caer el tinglado que se han montado a nuestra costa, como sucedió en Portugal en 1974, totalmente en paz. Y es que, sí, el pueblo es el que más ordena.

Cuando pase la crisis

Rajoy ve signos de recuperación. Draghi, señales positivas porque las reformas están “en el buen camino”. Rajoy se felicita por su propia labor y afirma que “la reforma laboral deja ver ya su efecto en la economía”. El presidente del Banco Central Europeo alaba las medidas del colega y nos dice: “tendrán que reconocer el enorme progreso realizado por España”. Mientras nos recuperamos del espasmo de escuchar eso sin anestesia, nos damos cuenta de que nosotros vivimos en un país diferente al que vive Rajoy y contempla Draghi. La mayoría solo vemos 6 millones de parados, 400.000 desahuciados, alzas de precios, merma de nuestras condiciones de vida y derechos, y las víctimas que ya está dejando esta recuperación tan estupenda. Un futuro muy negro por las “reformas” que –dicen los que mandan- es necesario realizar todavía. Un “plan creíble” define el italiano; ‘el afán reformista ni se distrae, ni flaquea, ni se agota”, precisa el gallego.

Hasta personas críticas con las políticas que siguen el PP y la UE dicen alguna vez: “Cuando pase la crisis”… Temen –más bien, esperan- que eso suceda a tiempo para que Rajoy revalide su cargo en las próximas elecciones. Es una característica humana soñar –aunque sea sin fundamento- en que el dolor y la penuria tienen un final… positivo. Creer – tener por cierto lo que no está comprobado ni demostrado- que las cosas cambian porque sí, sin intervención que enderece el rumbo erróneo. “Siempre ha sido así, todo termina por arreglarse”. Sí, aún recordarían los ciudadanos del final de la Edad Media cómo sus lejanos antepasados de diez siglos antes esbozaron el mismo comentario que se transmitió de generación en generación.

El PP intenta con fruición pasar la página de los múltiples escándalos de corrupción. Su ejército de altos cargos y voceros mediáticos han logrado sembrar dudas. Y muchos ciudadanos “ecuánimes” están más atentos al “todos lo hacen” y “solo son indicios y no pruebas hasta que decida la justicia”, que a las mil y una fumarolas que se escapan de una raíz podrida ( presuntamente) que bulle en magma bajo los pies de todos. Así que toca sacar la zanahoria otra vez: la crisis se está terminando.

En el improbable caso de que así fuera a la vista de los datos (el BBVA acaba de “mejorar” las previsiones para 2013 y nos da un -1,1%) ¿Cómo saldríamos los ciudadanos de la crisis? Bien claro dicen Rajoy y Draghi que una de las causas es que hemos ganado competitividad, al rebajar los costes laborales. En el país de los salarios más bajos de la UE 15 (junto a Portugal) se ha practicado una seria poda a los sueldos. Y además echamos a los jóvenes para que se busquen la vida fuera de España y bajen las cifras del paro. Pero hay mucho margen para lograr más “competitividad”. Ahí tenemos las fábricas de APPLE en China –y muchas otras en muchos otros países- con semanas de 60 horas laborales por 220 euros al mes y empleo de niños. Pagándose ellos el dormitorio hacinado y la comida.¿No tenemos en España un gran margen para lograr esa “competitividad”?

Se reactivará el crédito, aseguran. Dice Draghi que España es el mayor receptor de fondos del BCE del que se lleva el 30% del total (ése que nos cobran a los ciudadanos en dinero o en especie). Y que como los bancos tiene “crédito ilimitado” al “precio oficial”, ya pronto empezarán a surtir a empresas pequeñas y ciudadanos. El precio oficial es el 1%, ellos lo prestan a no menos del 5%, incluso a los Estados. Pero hay unos fondos y una deuda pública que aporta grandes rentabilidades si se quiere especular. Y, de momento, ahí estamos. ¿Por qué van a cambiar? ¿Por su demostrado altruismo? ¿Por su patriotismo acreditado quizás?

Ahora bien ¿quién consumirá? Parados precarios, empleados y pensionistas devaluados, ciudadanos todos ahogados por la brutal elevación del coste de la vida ¿Cómo habrá crecimiento si cada segundo somos más pobres? Las empresas se vuelcan en exportar a otros países, a nosotros ya no nos toca. Obama anuncia que va a reactivar el sector público en EEUU para crecer, nuestros jefes se espantan.

Aquí andamos en “el buen camino”: mermar las condiciones de vida de la población en general en vistas a enriquecer más al selecto grupo para quien se gobierna. Y hacer pagar mucho más por menores servicios, como vengo diciendo y demuestran los hechos. Ni un solo país se ha recuperado con las recetas neoliberales, no lo han hecho quienes cuentan: los ciudadanos que son ahora mucho más pobres. Grecia, Portugal, Irlanda, Letonia…

Existe otro camino más. Islandia nos da una lección. Crece más que ninguno en Europa. Y ha logrado que la justicia falle a su favor y pagar a su criterio todo el daño que hicieron sus bancos. No pagar a ingleses y holandeses que buscaron rentabilidades desmesuradas sin mirar más, hasta que no vendan los activos del principal banco causante del desastre. Dos diferencias fundamentales nos separan. Allí es mayoría una ciudadanía real no lastrada por siglos de incultura y mojigatería. Aquí lo es la masa ameba, aunque estemos viendo una minoría crecientes de gran arrojo. Y otra fundamental: al ser poca población están mucho mejor comunicados para compartir información.

Hay quien cree al PP y a sus homólogos europeos. Hay quien cree que habrá una recuperación y que el Estado del Bienestar volverá con su lluvia de jamones de jabugo y langostas y largas vacaciones en la playa. O al menos con lo que había. ¿Qué más datos necesitan para ver lo que muestra, fehaciente, la realidad?

Cuando pase la crisis, si pasa, no pasará para ti.

*Publicado en eldiario.es

 

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