España S.A.

Pues ya tenemos la emblemática estación de metro en la Puerta del Sol rebautizada con una marca publicitaria. Somos muy modernos y le ponemos anuncios. Más aún, para obtener mayor beneficio, los dirigentes del suburbano madrileño van a proponer a los grandes centros comerciales colocarles una parada en la puerta, previo pago naturalmente. Nuestra vida, la vida decretada por los neoliberales, gira en torno al dinero… y al consumo.

Aunque cada vez sea más difícil consumir y obligue a malabares o frustraciones. Incluso encender la luz o usar un ordenador conectado a la corriente para comunicarnos va a ser un lujo inaccesible: calculan que las tarifas eléctricas españolas –las más caras de Europa- van a subir un 17% por cierto, tras la oportuna sentencia del Supremo. Copago en sanidad, por pernoctar en un hotel, en Cataluña y pronto donde toque porque “total es un euro o dos y lo pagamos entre todos”. ¿Sí? Ni de broma, valientes incautos, pero para eso ya nos tienen entretenidos con neones publicitarios, con burda propaganda por las pantallas del metro, y distracción absoluta en las de casa a través de eso que ahora se sigue llamando televisión.

La inmensa creatividad de twitter lleva varios días elaborando una lista de estaciones patrocinadas. Los medios lo cuentan y, con su habitual desconocimiento de las Redes sociales, lo hacen aparecer como chistes de frikis. Profundizar puede producir infarto cerebral. Vamos a ver algunos ejemplos que han citado como posibles #estaciones patrocinadas, no tan ingenuos:

Rajoy Callao.

Tribunal Orange Market

Retiro a los 67

Delicias Gürtel

CruzCampo de las Naciones.

SEAT Ibiza

Barrio Dell Pilar

Libertad Digital

Durex Barrio de la Concepción

Port Aventura Rodríguez

De momento, sin embargo, esta crítica populariza la medida de Aguirre y opera el efecto contrario al deseado.

En La energía liberada cito el consumismo como una de las causas que nos hace tapar nuestros ruidos y permanecer en el limbo de una superficie que pese a todo nos cruje:

El consumismo nació como vocablo en el siglo XX —una de sus grandes aportaciones— como consecuencia del capitalismo y el nacimiento de la publicidad. Se liga a la acumulación de bienes o servicios considerados innecesarios. Etimológicamente, la palabra consumismo proviene del latín “consumĕre” que significa gastar o destruir. ¿No lo vemos al revés, adquirir, construir?

De la mañana a la noche, día tras día, el gran motor y colaborador del sistema, la publicidad, nos bombardea. Todos enormemente contentos —y en tono más elevado que el resto de la programación— nos crean necesidades que no tenemos. Esa sucesión chirriante es nociva para la salud. Especialmente —pero no sólo— la mental. Calculada, premeditada.

En cada esquina, en cada carretera… cadenas de tiendas, centros comerciales. Hay calles urbanas que ya parecen también centros comerciales. Peatonalizadas, ofrecen entretenimiento y las mismas marcas de los espacios cerrados. Estaciones de tren y aeropuertos; fuera de casa, todo es un lugar especializado donde comprar. Mueren los cines —además de por el cambio de modelo audiovisual— por más y más comercios, todos iguales, en todas las ciudades del mundo. Los integran en el mercado del ocio y el gasto. Entrar y consumir, adormecida la voluntad por la música ambiente. Comprar, comer, defecar, comprar, solazarse, olvidar, sin salir del recinto. El mundo termina siendo un enorme centro de venta. Todos son iguales. Una vez dentro, uno no distingue si se encuentra en Vallecas (Madrid) o Colonia (Alemania) salvo por el idioma. Y ni eso que ya hemos aprendido hasta sueco en Ikea. Y en las calles se tumba un teatro y emerge otra tienda más. O se conserva con el nombre de un producto comercial para que compense su falta de “utilidad” anunciando algo.

 Y así es. Esta sociedad de epsilones que lucra a los listos y manipuladores del sistema camina hacia un modelo de vida altamente peligroso sin apercibirse en absoluto de ello. Mi amigo Javier Valenzuela nos alerta también de la otra gran estrategia programada: el juego. Y merece la pena leer su análisis detallado de qué es y qué reprenta. Un anticipo:

Porque no es sólo que el modelo del capitalismo de casino haya triunfado en el mundo, es que el casino en sí mismo, el negocio de la ludopatía universalmente identificado con Las Vegas, disfruta de un crecimiento como no se conocía desde los tiempos en que Meyer Lansky se dedicaba a blanquear el dinero de la Mafia.

 España se va a convertir, como comentábamos en casa, en la Florida del Museo Europeo (que hacia ahí camina también Europa: un parque temático de monumentos sin la mayor vitalidad social ni económica). Un lugar para jubilados preferentemente extranjeros, para mirar lo que ellos compran con los ojos verdes de envidia o vidriosos de ceguera y sumisión.

No olvidemos que, puestos a cambiarlo, hay otro posible nombre para la Estación de Sol.

Foto: Mirentxu Mariño

Este es un hombre que apostó un millón al negro y salió…


Y salió rojo. En los años ochenta este anuncio inauguraba el uso del hombre como reclamo sexual y publicitario. Maruja Torres llegó a escribir una columna en nombre de todas las asombradas del mundo. Hasta entonces sólo la mujer era utilizada como imagen para vender lo que fuera. Durante mucho tiempo, antes y después, se observó que aunque se tratase de promocionar lavadoras –uno de los artefactos correspondientes al acervo femenino por la gracia de Dios, menos mal que algo ha cambiado- la mujer contaba su experiencia con el jabón y la ropa, pero la sabia voz que daba el consejo en off, era masculina. También sigue ocurriendo en gran medida.

Por eso este holandés nos dejó perplejas. La sociedad empezaba a igualar… a la baja (en lo que sería ya un despeñe imparable), nada de hombres y mujeres dando útiles instrucciones, sino cuerpos (de unos y otras) como señuelo. Ni que decir tiene que media humanidad femenina se enamoró de este señor, a pesar de lo poco serio y cauto que se presentaba, que no daba una en el clavo. A quién se le ocurre apostar todo el dinero en el casino, con un 50% de posibilidades de perderlo. No tenía tampoco buenos contactos con asesores financieros, porque vender todas las acciones la víspera de que subieran, indica una gran falta de previsión. Ambas situaciones muestran un comportamiento alocado. Amén de ser un manirroto: 6.000 euros a una ficha ¡qué locura! Por todo ello, probablemente, le dejó la mujer de sus sueños, quien ¡para colmo! le fue infiel con su mejor amigo. Doble pérdida. Pero salir de tan elegante casino y bien vestido –aunque desaliñado por el dolor-, auguraba una previsible recuperación económica. Era guapo hasta decir basta, ni metrosexual, ni macho-Axel. ¡Y se le veía tan desvalido y, a pesar de ello, conservando su sonrisa encantadora! El colmo de la filigrana era que necesitaba “algo en qué confiar” ¡Qué bonito! El anuncio inaugural de la utilización del hombre, lo presentaba vulnerable, tierno y sensible y, a pesar del arraigado modelo del varón protector, una legión de mujeres quiso ser la única que le consolara.

Dicen los publicistas que ellos no innovan sino que siguen a la sociedad. Apenas se había enterado –la sociedad- de que una mayor emancipación femenina alteraba los roles tradicionales y su forma de relacionarse, desorientando un tanto al hombre. No a todos, porque nadie conoce a todos de todos los grupos, pero sí de una mayoría suficiente como para sustentar teorías. Al eterno desencuentro se le añadían factores desestabilizadores, en busca de estabilidad, mucho mejor.

Alfonsina Storni le escribió a un “Hombre pequeñito” antes de beberse por él medio océano muriendo claro está en el intento, lo que es una gran paradoja. Gioconda Belli se quejó de la ceguera de otro, aunque para concluir en el más hermoso alegato feminista que he leído, el que solo entiende de mutua necesidad y cooperación. Complicadas las relaciones humanas, la desazón gozosa solo merece la pena si se sacia, si no se convierte en un molesto incordio.

El hombre del casino no era perfecto, en absoluto, pero sí tiernamente humano. Y ¡cómo nos gusto! Un feo irresistible, fuera de todo tiempo y lugar para el encuentro real, fue también para mí Yves Montand. Como le contó Janis Joplin a Leonard Cohen en el Chelsea Hotel, a veces se hacen excepciones. Antonio Gasset, un genio, le despidió a su muerte en todos sus matices. Tampoco Yves era perfecto, casi extremo en defectos y virtudes. Es tan difícil apostar al negro y ganar…que casi parece mejor meter los ahorros a plazo fijo en un banco.

Víctimas de la “consumopatía”

¿La civilización actual?

¿La civilización actual?

Una noticia de 20 minutos ha confirmado –entre líneas- lo que sospechaba: Madrid es la comunidad con más centros comerciales por habitante: 97. Habla, por supuesto, de grandes megacentros que acogen a grandes estructuras que, a su vez, diseminan sucursales por toda la ciudad. Son como el hiper de los centros comerciales. Yo voy cuando necesito anestesiarme. Es mano de santo. Música alta para que no se oíga, que compite en ordinariez. E infinitas ofertas que uno termina por no ver. Pero ya no hay cabida para ningún pensamiento elaborado. Es un descanso. Degradante, como el sistema que nos envuelve.

Lo escribí cuando las calles se fueron quedando sin cines, para llevarlos, por supuesto a estos templos del consumo. Hasta los años 80 no conocimos su existencia. Los primeros fueron hipermercados de alimentación. La cosecha desde entonces ha sido fecunda, desbordante. Cada carretera de salida dispone de su conglomerado de centros. Siempre los mismos, aunque ostenten nombres diferentes: Las Rozas Village, Madrid Xanadú, Plenilunio, Espacio Torrelodones, La Gavia, Rivas Futura… y dentro, siempre, Carrefour, Alcampo, Mercadona, Caprabo, Eroski, Media Mark, todos juntos o en cuotas. Una vez dentro, uno no distingue si se encuentra en Vallecas o en San Sebastián de los Reyes, en Valencia, o en Cádiz. En los cascos urbanos sucede lo mismo. Cada cuatro pasos un Zara, un H&M, un C&A. Cada cuatro pasos. Se derrumba un cine, y aparece una tienda. Se tumba un teatro y emerge otra tienda más. O un banco, por supuesto.

En las ciudades europeas, encontramos el mismo paisaje: todas se han uniformizado. Y no sólo las capitales de país. En Malmo (Suecia) en Colonia (Alemania), Zara, H&M, C&A. Preguntas en cualquier parte adonde viajes, en España y fuera de ella, por el centro histórico. Y la nube de cadenas comerciales, ropa, bisutería, zapatos, bolsos, te envuelve. Todas son iguales. El comercio local, que aportaba alguna diferencia (estética y hasta de oferta), ha desaparecido prácticamente. Apenas he visto algo en Santander, Salamanca o Girona. Por el momento, pronto llegarán los carteles de “liquidación total por cierre del negocio”. ¿Se cierran los grandes centros comerciales? Apenas, desgraciadamente.

 La necesidad creada del consumo, del hiperconsumo, es el eje en el que se asienta el sistema. Nadie me ha explicado aún –y creo que es pregunta fundamental- ¿cómo seguiremos comprando con sueldos y pensiones mermadas, en paro? Probablemente endeudándonos más. Vendiendo hasta un riñón, una córnea, para seguir con la “consumopatía”.

El consumismo nació como vocablo en el siglo XX –una de sus grandes aportaciones- como consecuencia del capitalismo y el nacimiento de la publicidad. Se liga a la acumulación de bienes o servicios considerados innecesarios. Etimológicamente, la palabra consumismo proviene del latín “consumĕre” que significa gastar o destruir. Los griegos al parecer no supieron de ella.

Una gran paradoja que me viene sorprendiendo: los grandes autores de ciencia ficción anticipatoria no osaron imaginar una sociedad de individuos entregado al consumismo voraz, encandilados con su botín, pero arriesgando su propio dinero y su estabilidad. Más dependientes y vulnerables, por ello, que los epsilones de Huxley con todas sus necesidades materiales cubiertas. ¿Quién induce tal ceguera? Otra neolengua, como la que ideó Orwell, logra ya anular el pensamiento crítico, el gozo de pensar y decidir. Y, paradójicamente, en aras de una libertad quimérica.

De la mañana a la noche, día tras día, el gran motor y colaborador del sistema, la publicidad, nos bombardea. Todos enormemente contentos -y en tono más elevado que el resto de la programación- nos crean necesidades que no tenemos. Esa sucesión chirriante es nociva para la salud.  Especialmente -pero no sólo- la mental.  Calculada, premeditada. Es el instrumento para vender, y -para que penetre mejor- se diluyen los mensajes que nos harían pensar. La telebasura, la información trivial (a mí me produce náuseas y más cuando presumen de ella), como soporte para el mensaje publicitario literal (o encubierto), para la expansión infinita del sistema. La publicidad es spam y sus mensajes no son fiables, no están contrastados, no aportan pruebas de la eficacia del producto. En muchos casos, mienten.

Entre el ascetismo y esta locura ¿no hay un punto medio?

TDT, informar, formar y entretener

Visto en la programación de tarde de VEO. Ya sabemos el objetivo de la televisión y de cualquier medio: informar, formar y entrener.

La publicidad comenzó a hacerse en directo, dado que entonces no había medios técnicos de grabación. Ahora, en el gran avance tecnológico de la TDT, también. Sólo que antes se especificaba que se trataba de un anuncio, aquí, aparentemente, es información sobre salud. Libertad digital Tv:

10 propuestas básicas para sanear la economía

Los sabios expertos en economía –esos que tan sagazmente alertaron de la crisis para atenuar su impacto y proponen, sin cesar, medidas para salir de ella- no pueden estar solos en tan decisiva labor. Cada ciudadano puede ayudar a los gobiernos con soluciones por más modestas que sean. Nunca serán tan efectivas como las que vemos a diario salidas de las prodigiosas mentes de quienes saben de esto, pero grano a grano también nosotros podemos contribuir a sanear la economía.

1) Vacaciones de Navidad de 15 días para los parlamentarios. Sus señorías vuelven hoy al Parlamento tras las vacaciones de aquella fiesta que vivimos en el remoto pasado: la Navidad. Propongo que diputados y senadores disfruten de 15 días libres en este período –como los más privilegiados-, y no de mes y medio.

2) Plenos de un representante por partido. Una medida más operativa que la actual sería que acudieran a los plenos un solo miembro de cada partido, dado que cada formación vota lo que le dice la dirección. El resto podría emplear el tiempo en trabajar por los ciudadanos en pequeñas y múltiples comisiones. Podrían incluso hacerlo desde sus circunscripciones –para evitar dietas- por medio de emails y teléfonos fijos con tarifa plana.

3) Racionalización de los móviles. La comunidad valenciana gastó en un solo año 451.753 euros en teléfono. Algunos incluso se descargaron politonos y llamaron a concursos. Se han denunciado otros muchos casos a lo largo de nuestra geografía. Parece un práctica general y, probablemente, extensible a los parlamentarios europeos. Se propone un control exhaustivo del uso de los móviles pagados con cargo al erario público.

4) Reducción en actos protocolarios.La Comunidad de Madrid se gastó 1,200.000 euros en el acto de inauguración del Teatro del Canal de Isabel II. En el desglose había 126.000 euros para el cóctel a los 900 invitados y 57.000 para las bolsas regalo personalizadas. La Comunidad luego justificó su necesidad. No es fijación, es uno más de los saraos ostensosos. Con enorme frecuencia, todos los estamentos, de todos los partidos, celebran diversos festejos. Una medida de choque sería servir patatas fritas y panchitos, con un buen vino español. Para empezar.

5) Extrema reducción en publicidad. Madrid y Andalucía -por este orden- gastaron el año pasado en publicidad más de 14 millones de euros cada una. La Comunidad de Madrid ha hecho un considerable esfuerzo de austeridad dado que en 2007 invirtió en publicidad más de la mitad que toda la Administración central; 169 millones de euros 268 millones la Administración Central. Innecesarios: Todos sabemos ya lo maravillas que son los entes que nos gestionan.

6) Racionalización o supresión del Plan E, arbitrado por el Gobierno. Ni como excepción sería tolerable: el Ayuntamiento de Torrejón de Ardoz, Madrid –sí, uno de los que ahuyenta inmigrantes- construyó, con cargo a esta partida, reproducciones de la Puerta de Brandenburgo, la Fontana de Trevi o el Taj Mahal. En el enlace las fotos de la indispensable obra.

7) Exhaustivo control de las subvenciones, especialmente a las asociaciones autodenominadas “sin ánimo de lucro”. En este post os di cumplida cuenta de unas cuantas que encontré. Un ejemplo: 500.000 euros  en Baleares “destinados a fundaciones, personas jurídicas privadas sin ánimo de lucro, iglesias, confesiones, comunidades religiosas y entidades que les están vinculadas, y cualquier otra persona jurídica privada sin ánimo de lucro, que promuevan una actividad pública mediante actuaciones de interés general…”

8 ) Supresión parcial de Grandes Superficies y prohibición de establecer sucursales de tiendas de las mismas cadenas de venta a menos de 4 kms una de otra. La medida tendería a disuadir del consumismo en lugar de incitarlo.

9) Reciclaje de los trabajadores de las fábricas de coches para efectuar otras labores de elementos más precisos a la sociedad. Eliminaríamos la hiperconcentración de vehículos en la calle, estimularíamos el aprovechamiento del coche para quien lo posea, y el transporte público.

10) Conversión de las Cajas de Ahorros en bancos públicos. Competirían con los privados en concesión de créditos y facilidades para el usuario. Condición inexcusable: eliminar el “mamoneo”  -con perdón- de los partidos en sus cargos directivos. Observad en el enlace la composición del Consejo de Administración de Caja Madrid –el más recientemente remodelado- y decidme qué saben de economía algunos de ellos.

  Hay muchos otros sectores donde actuar, y os invito a proponer nuevas medidas.  No sabemos de economía como los grandes y eficaces expertos, pero toda idea sensata, toda ayuda constructiva, habrá de ser bien recibida.

Me comen los papeles

papeles 001

Cada vez que uno sale de su casa durante unos días, se encuentra al volver con una pila de papeles, llegados en su mayoría por correo, o buzoneados. Mientras –en tiempos de crisis- las carreteras se saturan en eso tan bonito del “éxodo vacacional”, yo voy a intentar hacer una primera aproximación al miura. El montón mide 15 cms., hoja a hoja. Es decir, lo mismo que los tres tomos de Millenium. Ya hace algún tiempo que, al toparme en la calle, con alguien que pretende –con expresión ausente- entregarme un papel, me niego diciéndole que piense en los árboles o que no quiero contribuir a la desertización del planeta.

Me resulta curioso que esté llegando a odiar el papel con quien he mantenido durante toda mi vida una relación excepcional. En blanco, me servía para escribir. No ahora que lo hago en el ordenador sin cercenar ningún bosque. Sin embargo, muchas cosas las imprimo. Todavía no me he liberado de él en este punto. Libros, periódicos, han representado para mí tesoros incalculables. La culpa de mi desagrado actual hacia el papel es del correo, de la publicidad, de la manía de inundarme e inundarnos, a poco que nos descuidemos.

Expurgar y clasificar los papeles que te llegan sin pedirlos, resulta una labor descorazonadora, además. Pésima desde el punto de vista psicólogico. Si me decido a acometer la tarea, apenas habré solucionado el problema. Dejaré la mesa expedita, pero seguirán llegando papeles una y otra vez, y en cuatro días, una semana, me veré exactamente en las mismas circunstancias. A los animales irracionales se les enseña que el esfuerzo tiene recompensa, que existe una cierta lógica en los comportamientos, pero recoger papeles crea indefensión, desconcierto. No se acaba nunca. Es como tejer y destejer: labor baldía.

Si me perdonáis un momento, voy a ver con qué me encuentro.  Luego vuelvo.

Os cuento:

Sobre con carta de un anuncio de ópticas 2000.

Invitación a la presentación de un libro de un querido amigo, que ya ha se ha producido. Vamos, que he llegado tarde.

Anuncio de Orange. Deberían emplear el dinero en dar el servicio que ofertan.

Factura de Telefónica (sutílmente elevada un poco más cada vez).

Revista-anuncio de un gran supermercado: Makro. Está bien.

Dos folletos de restaurantes chinos felices. Tres. Cuatro. ¡Cinco!

Revista de la Asociación de la Prensa. La ojearé más tarde.

Academia TV. Voluminoso sobre de papel caro y blanco. Los árboles desvencijados con este envío deben ser escandinavos. Incluye cartulina regia y hoja transparente grabada. Un pastón… en pasta de papel.

¡Factura de El Corte Inglés! Muy abultada también, dios ¿la abro? Ofertas de Junio. Menos mal, se ha pasado.

Otro sobre de la misma procedencia: revista, casi libro, Gourmet Magazine. 98 páginas y plagadito de anuncios. Una receta al azar: “Sandía caramelizada con verduras crujientes”. Vaya, entre los ingredientes “hojas de mizuna” ¿qué será? Busco en Internet:

“De aspecto es muy parecida a la Rucola. Su origen en Japonés y la denominamos la planta inteligente. La usamos en la ensalada Caprese, Carpaccio y muchos otros. Es inteligente porque cuando tú la colocas en el plato si quieres que se quede de pie ella lo hace si pestañear, elegante y orgullosa de su presencia. Además es que está buenísima, pero eso tendréis que juzgarlo vosotros”.

Y otra revista, tamaño folio, de 134 páginas: ¡Guía de puericultura!, francamente creo que llega a destiempo. Esta va a la basura de reciclaje. La he metido dentro de una caja grande de detergente de lavadora.

Factura de la luz… La última antes de la subida. Sobre a la basura. Otro más.

Bancos… aquí no voy a profundizar, que me deprimo.

Telefónica móviles… ¡Qué barbaridad!

“Direct Seguros” Pero a estos ¿quién les ha invitado a entrar en mi casa? Basura.

Anuncio para conseguir “tu sonrisa más blanca”. Gratis, dice. ¿Para cuando medidas eficacez contra la publicidad engañosa?

Un anuncio de mi fontanero, por primera vez en su vida. Él no lo sabe pero fue uno a quienes dediqué mi último libro. Persona eficaz, formal, amante del trabajo bien hecho. Excepcional, en una palabra. Os lo recomiendo.

Universidad Rey Juan Carlos. Nueva oferta académica, 2009/2010. ¿Y eso?

Uf… Me voy a centrar en las revistas-anuncio que abultan más, a ver si baja el montón.

Lo dejo por hoy. Todo un trabajo. Y árboles rebanados en su carnes, cortados incluso. Años allí. Pulmones del planeta, para acabar en la basura sin haber cumplido otro objetivo que el de molestarme.

Gracias por compartir este esfuerzo conmigo.

papeles 008

Madrid: último reducto liberal

No conozco Cuba. Los planes trazados para visitar la isla caribeña alguna vez se desbarataron siempre por una razón u otra. Y sé lo que me estoy perdiendo: ver de primera mano el último reducto comunista. Mi actividad laboral me otorgó el privilegio de ser testigo de excepción en el desmoronamiento de todo el bloque soviético –de la URSS, al pacto de Varsovia-, incluso asistí en directo –sin ningún otro periodista occidental al lado- a la caída del símbolo: el Muro de Berlín. Mantengo que realmente nadie lo tiró, cayó por su peso y sus cimientos podridos.

Ahora resido en el último reducto del liberalismo mal entendido, del ultracapitalsismo feroz: Madrid. Sistema tan contra la corriente y la lógica como en su día fue el comunismo. Se ramifica en Valencia, pero allí aún palpita un alma moderada que se rebela, lo que apenas sucede en la Comunidad que alberga a la capital de España.

Turbios métodos llevaron a la Presidencia de Madrid a Esperanza Aguirre tras una meteórica carrera en el PP. Dos corruptos diputados regionales del PSOE cambian su voto a última hora para privar a su partido de la mayoría absoluta que le han dado las urnas. Cadena de errores de planteamiento -Tamayo y Sáez nunca debieron ir en las listas-, el hecho pasa decisiva factura a los socialistas, pero queda en el limbo averiguar a qué y a cuánto asciende el cambio de postura, y a quién beneficia. Año 2003 y hasta ahora, 2009, no se había investigado. Hoy sabemos, gracias al periodista Nacho Escolar, de una sociedad Fundescam, creada entonces, para producir estudios según sus estatutos, cosa que prácticamente no ha hecho. En cambio canalizó ayudas a la campaña electoral de Esperanza Aguirre aportadas por una serie de nombres significativos. El actual presidente de la CEOE, Gerardo Díaz Ferrán, propietario de viajes Marsans, según la información de Público, contribuyó con 246.000 euros, pese a que la ley prohíbe hacer donaciones cuando se tienen subvenciones estatales como era el caso. Otros destacados empresarios completaron una cifra cercana a los 800.000 euros para sufragar la campaña de Aguirre. Posteriormente lograron contratos con el gobierno regional. Atención a cómo Díaz Ferrán se hizo con Aerolíneas Argentinas a través de Air Comet, filial de Marsans. Propiedad de Iberia, Aerolíneas fue privatizada por el Gobierno de José María Aznar en 2001 y Díaz Ferrán se la adjudicó por el precio simbólico de un dólar. Ese mismo año, la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi) dio a Marsans 300 millones de dólares para cancelar las deudas de la compañía. El caso está siendo investigado por delito fiscal desde 2005.

   Todos los empresarios españoles eligieron después a Diaz Ferrán como su presidente. Los empresarios sustentan a Esperanza Aguirre, su máximo representante la considera incluso “cojonuda”. No son neutrales.

Un repaso por el entramado de asociaciones, organismos dependientes de la Comunidad de Madrid, fundaciones y demás entes abstractos –que os aconsejo hacer con la ayuda de Google- nos muestra siempre los mismos nombres que se reparten cargos y asesorías –y sueldos por tanto- como en un club de amigos.

Esperanza Aguirre, con su estilo populista, goza de gran éxito en Madrid. Una encuesta sobre la persona con la que desearían los ciudadanos salir a tomar copas, la situó en primer lugar, seguida de Ruíz Gallardón y de Joaquín Sabina. Y, desde luego, todos los sondeos la garantizar seguir revalidando la mayoría absoluta. A la descafeinada oposición socialista ni se la ve, ni se la espera.

Cuando el presidente estadounidense dice que se ha acabado la era del Hummer –el carísimo todoterreno dilapidador de gasolina- Esperanza Aguirre subvenciona a los coches más contaminantes. Devuelve 1.500 euros a quienes compren un Porsche Cayenne y no da nada a los ecológicos.

El gobierno anuncia que suprimirá la desgravación fiscal por vivienda a las rentas más altas. Aguirre –dentro de sus potestades- aumenta al 20% la exención de impuestos por este apartado. Los empresarios del ladrillo tienen muchos pisos sin vender.

Ha entregado la gestión de la sanidad de Madrid a empresas privadas, fundamentale a Capio, la misma que gestiona el pan de molde Panrico.

La educación sigue sendas paralelas beneficiando a la iglesia católica en su gestión u organizaciones ultraconservadoras como el Opus Dei. También favorece los colegios que segregan niños y niñas. Profesores que acudieron a una prueba escolar con una camiseta en defensa de la educación pública fueron amonestados, porque debían ser neutrales.

  Sabe como promocionarse. La vergonzosa cadena de manipulaciones de la televisión pública regional llega al punto de censurar la frase “cambio climático”, en un reportaje en defensa de Gas Natural. ¿Noticias contratadas? Sus licencias de radio y televisión para Madrid recaen siempre en las mismas manos: El mundo y Federico Jiménez Losantos.

  Además, Aguirre ha multiplicado el gasto por publicidad institucional en un 369%, hasta llegar a los 169 millones de euros, más de la mitad de toda la Administración central.

    Hambrienta de poder, es conocido su desencuentro con el alcalde de la capital, Alberto Ruíz Gallardón que pugna con ella por un hipótetico control del PP, una vez superada la etapa Rajoy contra el que también presumiblemente maniobra según numerosos episodios conocidos. Sus declaraciones a favor del ultraliberalismo son constantes: “la crisis es consecuencia de un exceso de intervencionismo estatal”. En la línea de Aznar, y en contra de la tendencia generalizada. Hasta Obama pretende moderar los excesos del capitalismo. Él ha sido el causante de los males que padecemos, que sufragan los trabajadores mientras la misma selecta élite de siempre se sigue beneficiando.

     El último reducto del liberalismo salvaje: Madrid. El muro de Berlín cayó abatido ante mis ojos, pero la España de charanga y pandereta puede reedificar desde el corazón de su territorio un sistema caduco.

El gobierno da el golpe de gracia a TVE

No, no habéis leído mal, en realidad éste es el titular correcto. El desmantelamiento paulatino de la televisión pública en España, llega a su meta hoy cuando el Consejo de Ministros ha decidido que la cadena estatal no emita publicidad a partir del año próximo. Bien estructurada, sería una medida acertada, ninguna televisión debería inundarnos de publicidad, ya lo expliqué un día aquí: la publicidad es spam. Pero resulta que es la que paga y todo se hace en función de ella, consagrando el modelo: la sociedad de consumo. El mecanismo adoptado para la teórica supervivencia de TVE es que contribuyan a su mantenimiento las cadenas privadas –que también parece lógico dado que, aunque lo olviden, están definidas como servicio público y son las que buscan el beneficio como objetivo prioritario-. También los teleoperadores que se han apresurado a decir que nos lo repercutirán en la factura.

En consecuencia, la medida suscita un profundo rechazo. En las privadas porque, a pesar de lograr su reiterada petición de que TVE redujera su publicidad -para ganar aún más-, van a tener que aflojar el bolsillo. En las compañías de telecomunicaciones –Telefónica, Vodafone y demás-, que braman aunque anuncian que lo pagarán los ciudadanos… y algo más: amenazan con despidos en sus plantillas, la obscena forma de presión de los empresarios. Y en los españoles porque tampoco quieren costear un servicio que no les gusta, o no les ofrece una oferta demasiado diferenciada. Todos descontentos ¿qué queda?… El autor de este modelo es Nicolás Sarkozy, que tiene poco de socialista.

D. Quijote de la Mancha, los Gozos y las sombras, Fortuna y Jacinta, Historias para no dormir, Doce Hombres sin piedad, el Rinoceronte, Eloisa está debajo de un almendro, La cabina, El asfalto, Historias de la frivolidad, Un dos tres, Escala en hifi, Mariona Rebull, la Sra. García se confiesa, la bola de cristal, la mandrágora, metrópolis, la edad de oro, Érase una vez el hombre, El hombre y la tierra, La clave, Informe Semanal, En portada… retransmisiones, todos los eventos deportivos importantes, todos los hechos noticiables ocurridos en el mundo vistos en directo, desde la llegada del hombre a la luna al 11-S norteamericano… Para hacer esto hace falta dinero. Y las privadas no lo invierten porque es caro.

Cada uno compondrá la propia historia de sus recuerdos de TVE hasta hacerla exhaustiva. Algo hizo bien la televisión pública a pesar de las muchas agresiones sufridas. Entre ellas, la mala gestión en muchas épocas –incluso corrupta- y la manipulación política. Había que cambiar el rumbo pero ¿mermando su influencia a favor de las privadas?

UN POCO DE HISTORIA.

Tras la puesta en marcha de canales autonómicos en 1983, el monopolio estatal de televisión se rompe definitivamente con la ley de 3 de Marzo de 1988 que liberaliza el mercado televisivo. A principios de los noventa empiezan a emitir Antena 3 y Telecinco, antes de acabar el año lo hará Canal Plus, de pago por visión, salvo los informativos y algún programa. Más adelante entran en el juego Cuatro y La sexta.

El primer día de Antena 3 ofrece, desde las 8 de la tarde, la presentación de su director general Manuel Martín Ferrand, luego noticias con José María Carrascal, la picota, la ruleta de la fortuna con Mayra Gomez Kempt, Y con el bebé son cinco, la tarántula de Antonio Herrero, un show de Juanjo Menéndez y videoclips hasta la despedida y cierre.

Telecinco se estrena el 3 de Marzo, media hora más tarde, a las 20,30. Con una gala inaugural, la película En busca del arca perdida, y boxeo.

No creo que nadie con espíritu democrático quiera el monopolio en televisión. Sólo lo conservan países como China, Cuba,Corea del Norte o Libia. La mayor parte de los de nuestro entorno tienen un régimen mixto de televisiones privadas y públicas. Y suele ser el Estado quien hace concesiones a las empresas privadas. La BBC británica –siempre el modelo- se financia por subvención estatal y por un canon que pagan los ciudadanos. Las privadas se agrupan en la ITA, que también es un organismo estatal y quien contrata a las empresas que gestionan la privada. Estas se nutren exclusivamente de la publicidad. Ambas variedades tienen una gran independencia financiera.

España va a tener entonces un régimen diferente. Desde que en 1983 se retira la subvención estatal para RTVE, se vino financiando sólo con publicidad. Se trabaja en realidad como soporte de los anuncios, como van a hacer las televisiones privadas. Pero ahora la archiconocida tarta se reparte y hay que atraer a las audiencias que… ven anuncios. Ésa es su prioridad. Como dice Ramón Colom, ex director de TVE, “no se programa para los espectadores, se programa para las agencias de publicidad”. Y eso necesariamente ha de cambiar los mensajes.

Hay seis potentes grupos mediáticos en España y todos están o han pasado por las televisiones privadas, en las que también participan todos los que mueven la economía, incluidos los bancos, por supuesto. En Junio de 1997 el Partido Popular privatiza, también, Retevisión, la red de difusión de la señal, que era una empresa pública -de todos los españoles por tanto- actuando en régimen de monopolio. La base que creó RTVE para que todos emitieran. No conozco a quien haya seguido la pista de esta empresa y sus beneficios. Las autonómicas están controladas por los poderes políticos locales.

Muchos de quienes se sientan ante el televisor a ver un partido de fútbol, un telediario, una película, ignoran el entramado de intereses que se esconde tras la pantalla. Poderosísimos grupos financieros, entrecruzados, participados unos por otros. Su forma de hacer va a ser distinta. El catedrático Ramón Gubert, lo definió con claridad: “Habían empujado mucho sus peticiones invocando la libertad de información, luego hemos visto que lo que invocaban de verdad era el derecho a la libertad de negocio”.

La televisión ha cambiado desde comienzos de la década de los 90. Es un fenómeno mundial que también sobreviene por los cambios tecnológicos. Los sociólogos no se ponen de acuerdo en si ha sido la televisión la que ha transformado a la sociedad o al revés: si ha sido la audiencia la que ha pedido otros contenidos. Cada cual puede sacar sus conclusiones. Yo creo que la televisión es “la madre del cordero”, una de las principales causantes de la degradada sociedad actual. La televisión es ahora exclusivamente un negocio y por tanto exige costes baratos y más audiencia para vender lo que anuncia la publicidad. Proliferan los programas de entretenimiento sobre la información o la formación, nace y se expande la telebasura.

¿Qué fue primero la tele o la sociedad? El hombre y la mujer modernos quieren ahora, según los expertos, imágenes fácilmente digeribles y situaciones que les hagan vibrar y reaccionar, como la violencia, la sangre y el sexo. Y rechazan casi todo lo que les haga pensar. Es una sociedad hedonista, hija del aparente bienestar económico, pero en realidad cada vez más desequilibrada en la diferencia entre ricos y pobres, que ha olvidado el revulsivo de la Segunda Guerra Mundial y no parece conmoverse con los conflictos bélicos aislados que no les tocan de cerca, ni con el hambre y las injusticias que otros soportan. Ni casi con los suyos propios. Han logrado desactivarla por completo. No recibe información de calidad, no tiene opinión madura, se deja manejar y no reacciona.

4.150 trabajadores, algunos altamente cualificados, nos vimos obligados a marcharnos de RTVE -¡menos mal con lo que habría de venir!-, como les ha pasado a muchos otros compañeros de ya casi todos los medios informativos. El periodismo está en crisis pero ése es otro debate, o quizás el mismo. La consecuencia, insisto, es que la sociedad no está bien informada. Y no le importa.

   Los jóvenes ya no ven televisión, ha quedado para un reducto envejecido y escasamente formado, que son los únicos que la ven con asiduidad. Aunque para ellos es su principal fuente de información y de entretenimiento. Masa amoldable para ser aún más manipulada.

Era necesaria una televisión pública fuerte, de calidad, porque sería la única cuyo fin principal no fuera el lucro, sino el viejo axioma: informar, formar y entretener. Con un presupuesto de subsistencia y con todo el entorno en contra, imbuida de la moda -nada ingenua- de la trivialización  ¿qué futuro le espera? Y ¿qué necesidad había de anularla? La respuesta es ya un clamor y, en mi opinión, costituye uno de los más graves errores de Zapatero. Él sí se ha atrevido a realizar la tarea exigida que, sin duda, hubieran acometido los populares, aunque beneficiando a otros grupos distintos.

El Gobierno aplicará una “drástica reducción” de la publicidad en TVE

 Mucho qué decir al respecto, demasiados intereses contrapuestos. Gran parte de lo que tenía que decir lo dije en TVE, en Informe Semanal, en Octubre de 2006, cuando la televisión en España cumplió 50 años.  Creo que tiene una gran vigencia. (Magnífica la realización de Carlos Alonso). Lo rescato de los archivos del programa:

       http://www.informesemanal.tve.es/?go=e5911a8f3a240786c19429278dceea2c54011d4340331c100a811dd8cebcd5cc88c36af9aca51024762f42cf9ae57e40d0f63f197898469de9aea46a2142e76c0802591bccaef003a141466bb04ff24e8c22df979f3bea764e8dfa85ff9d87e16c35977e1c585516964b8c02b2ea069c2a4a9dded99f0a7a83516897cea0b2f68bcc35f7297770cd

La publicidad es spam

Leer, ver o escuchar lo que a uno le interesa, exige pagar un molestísimo peaje: la publicidad. Abre uno los ojos por la mañana, le gustaría saber qué ha ocurrido en el mundo durante las horas de sueño, si alguno de los grandes problemas se solucionó, si ha sobrevenido algún cataclismo. Pero no, se encuentra con max sofás y su aprovechamiento del tópico de la crisis, con el corte inglés y sus interminables rebajas, con ahorra más que vende tan sumamente barato, nos dicen. Acude al ordenador. Pincha una página y le salta un anuncio que, con sadismo, pregunta. ¿Ir a información? ¿Ir al anunciante? Y yo reflexiono si habrá algún ser humano -aparte de los dueños de la empresa- que se haya conectado para ver consejos publicitarios. En mi repaso diario, hoy he encontrado a ING que no sabe como sobrevivir, Repsol, Nokia, Ford Ka, Banesto, Cepsa. Todas las opciones cubiertas. Porque, cuando uno pretende ver la tele, le bombardean con más coches, detergentes, comidas, lugares de vacaciones, productos de belleza, colonias. Diez minutos seguidos con propuestas.

 El colmo ha llegado con algo que no sé qué vende pero que produce arcadas al ver que a una señora -vaya por dios y cómo no- le pica una oreja y se lo cuenta a su churri. ¡Dios qué ingenio! ¡qué nivel!

Y es que la publicidad paga programas, textos, sonidos, imágenes, noticias… todo. Copiando datos de mi libro, recuerdo que España es el tercer país del mundo en consumo de anuncios de televisión, tras Estados Unidos e Indonesia. Más de 33.000 impactos al año, un 32% superior a la media mundial. Las cadenas españolas obtienen pingües beneficios, y no van a perderlos. Al contrario. Aunque la eurocámara ha abierto la puerta al aumento de la publicidad, estima que España rebasa los límites establecidos. Y habla de infracciones. Europa no quiere una televisión como la estadounidense, donde los programas son pausas entre los anuncios. En teoría, porque está dispuesta a admitir que los mensajes publicitarios ocupen hasta el 20% diario de emisión, es decir casi seis horas. De anuncios. Incluyendo la teletienda, que se lleva tres horas. Establece que se podrán cortar las películas cada 30 minutos para poner anuncios, que rebaja en 15 lo permitido -y no siempre cumplido- hasta ahora. Salvo el cine, los informativos y los programas infantiles, no hay regulación para insertar “consejos”. No se podrán interrumpir para nada, únicamente… los programas religiosos. El primer día que un anuncio, varios, “patrocinaron” las noticias, profanaron el espíritu de la información, pero nadie se ha preocupado de salvarla.

En la excelente película “Carta a tres esposas” de Joseph L. Mankiewicz (1949) ya se denunciaban los desmanes de la publicidad en radio en EEUU. Hoy han llegado a patrocinar los colegios o similares. Se pueden ver anuncios en las paredes de las aulas, o, en el patio, en los lavabos. “Channel One”, dice, equipa “gratis” a los colegios de material audiovisual a cambio de que los alumnos presten atención a 2 minutos de publicidad. “Chips Ahoy” proporciona galletas para que los críos cuenten cuántas pepitas de chocolate contienen. Están formando nuevos consumidores, los del mañana.

La publicidad nos da, además, información no contrastada. ¿Por qué me voy a creer que un botecito de líquido blanco mejora mis defensas aunque me lo cuente una “presunta” periodista, previo pago de sus servicios? Ya he comprobado con las cremas de belleza milagrosas que no rejuvenezco, cada día, diez años. Ni siquiera diez minutos rejuvenezco. Cuándo me dicen que ese super vende más barato ¿lo acepto? Las empresas toman por tontos a los consumidores y no veo que haya leyes eficaces para erradicar la publicidad engañosa que campa a sus anchas por todos los medios. En algunos casos, como en productos que nos cuentan mejoran la salud, puede llegar a ser francamente peligrosa. Pero siempre algún incauto pica.

Ya no caben más coches en el mundo; queremos bancos que nos atiendan, no que nos vendan; compraré donde me venga bien y yo misma haya comprobado sus excelencias de todo tipo: adquiriré el teléfono que me dé el servicio que preciso por el mejor precio. ¡Estoy harta de la publicidad! Ha sido la causante indiscutible de la basura televisiva, por la competencia por atrapar el pastel del dinero. ¿Cómo vivían nuestros padres y abuelos sin apenas publicidad? ¿Podían resistirlo? A lo sumo compraban colacao. ¿Cómo lo hacían los estadounidenses antes de que los anuncios entraran en su sangre? ¿cómo consiguen mantenerse en pie los africanos sin saber de coches, televisores, spas, productos milagro?

Al final, necesitamos cuatro cosas para vivir, el resto es superfluo. La publicidad es spam y ha convertido en spam hasta las noticias, la economía, la política, la cultura, formateándola a su imagen y semejanza. Tras sortear los anuncios como puedo, encuentro a Rajoy hablando. Spam, puro spam.

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