Posibilismo, nadando a favor de la corriente

El día que firmó la salida de un trabajo al que adoraba por un ERE, un responsable le dijo: menos mal que estábamos nosotros. Y lleva varios años preguntándose qué diferencia –sustancial- supuso esa eventualidad. Se trataba de cumplir una misión ingrata, traumática, y se hizo. Por estar ellos allí, aceptaron el despido de muchos profesionales y varios aditamentos más que de aquello se derivaban para el buen entendedor. Estas cosas no suelen venir solas.

 La disyuntiva se planta una y otra vez de frente en nuestras vidas: lo bueno o lo menos malo, el todo o “al menos” una parte. El posibilismo tiene excelente prensa, habla de negociación y se delimita sobre todo por a qué se opone, según sus partidarios. A radicalismo, extremismo, fundamentalismo (que no son sinónimos).  Implica, como definición, aprovechar las opciones que existen para solucionar conflictos aunque no sean del agrado de quien termina por utilizarlos. Los posibilistas piensan que deberían obrar de otra forma, pero un estamento o moral superior les induce a proceder contra su voluntad.  Sin traumas, terminan viéndose muy responsables al mirarse en su espejo.

 Lo esencial en todos los casos es el papel que el posibilista se otorga a sí mismo. Menos mal que está él allí. Y por ese protagonismo se erige en juez o ejecutor de asuntos de gran trascendencia, dado que el posibilismo cuenta con grandes adeptos en la política o el sindicalismo, por ejemplo. No solo, muchos periodistas lo practican con fruición diciéndose que otros en su lugar aceptarían mayores manipulaciones.

 La desgraciada historia de España está llena de posibilistas. Emilio Castelar llegó a fundar un partido así llamado, el Demócrata Posibilista, de tendencia republicana. También es triste suerte que -para una vez que estrenamos República y con un intelectual como presidente, crítico con la reina al punto de ser condenado a muerte (everybody expects Spanish Inquisition)-, luego le diera por cuanto les da a los posibilistas: “aplazar” las reformas sociales, mano dura y ceder ante las oligarquías. Los problemas le parecieron demasiado graves para abordarlos, al parecer. Se encapsularon, claro está. Ésa suele ser la consecuencia de la opción.

 Y así seguimos. Tras dejar Franco todo “atado y bien atado”, ya se sabe, hervía España entre dos actitudes a tomar: Ruptura o Reforma. Y triunfó de nuevo el posibilismo. Consagrando la impunidad para los golpistas y responsables de la eterna dictadura. Enquistando asimismo el problema. Al punto que el franquismo ha estallado en metástasis.

 Y así estamos. También Zapatero se creyó en la misión histórica de, cediendo a presiones, meternos el neoliberalismo en la Constitución para que –hasta que no se cambie- tenga prioridad pagar a los especuladores sobre cualquier necesidad de los ciudadanos.  Rajoy por cierto, se ha aplicado a su particular epopeya situando esa deuda ya en el 97% (desde el 70%) con lo que hay muchas carencias y derechos que aplazar. Pero es que el actual presidente del gobierno no es posibilista sino todo un depredador que goza con sus actos.

 Algún brío mucho menos conformista mostró Rubalcaba en su trayectoria, pero al final se vio igualmente impelido a quedarse hasta dejar bien apuntalado el sistema de lo que ellos consideran posible. Menos mal que él estaba allí, se lo agradece hasta el PP. Aunque tanto cocieron en el caldo los militantes destacados del PSOE, que la sucesión ha salido del mismo palo, el de los muy adictos a dejar todo como está. La nueva ejecutiva destaca por su intenso olor a posibilismo.Gente de orden y bienpensante donde los haya.  Orgullosos de las ( minuto 2,30) decisiones duras pero solventes que tomó Zapatero como se manifestaba el hoy número dos del PSOE, César Luena. El nuevo líder, Pedro Sánchez, se ha ocupado de dejar bien claro que “no es posible” no pagar la deuda. En su opinión… posibilista.

El posibilismo no es una característica española únicamente, ni  mucho menos. Estamos asistiendo entre espasmos de dolor, indignación e impotencia, a la nueva masacre que perpetra Israel sobre los palestinos en Gaza. Más de 1.000 muertos de los que la cuarta parte son niños. En el ataque han perdido la vida también una cincuentena de soldados israelíes. Soldados. La historia de cómo se llegó a esto la contó magistralmente aquí Olga Rodríguez. El problema es que quien puede parar la barbarie de Israel, no lo hace. Hay posibilismos que matan.

 Calla la UE, los grandes organismos que parecen siempre tener algo que imponer y no ahora, y la ONU aprueba la enésima resolución que no supondrá cambios efectivos como ha pasado siempre. Los Estados Unidos apoyan el ataque y condenan la condena maniatada de Naciones Unidas. Cuando ya la sangre salpica hasta a la Casa Blanca se declara una cierta “preocupación”. Los EEUU del Nóbel de la Paz Barak Obama no pueden enfrentarse a Israel, porque Israel está completamente infiltrado en sus poderes. Y hay que ser posibilista. ¿Hay que ser?

 Pero, mira por dónde, si cedes y apartas a un lado -con discreción, con algún llamamiento a la paz-, a los niños reventados en una playa, o a los que con sus profesores de la UNRAW creían refugiarse de las bombas bajo el amparo de la ONU, a todos los muertos y heridos, puedes ganar otros cromos. Obama ha logrado sacar, muy disminuida lamentablemente, su reforma de la sanidad, la Obama Health Care que esperó tantas décadas. Uno de esos pequeños avances que obtiene frente a la férrea oposición republicana, tan impregnada de poder israelí.

Obama, pues, elige. A quiénes salva y a quiénes deja sin cobijo bajo las bombas. Elige la ONU, y el FMI, y la UE.  La mayoría son posibilistas, cuando no directamente unos interesados defensores de las élites. Igual ése es el objetivo del posibilismo.

 Una y otra vez, tengo la impresión de que muchos de los que se congratularon de estar allí, menos mal,   tomando decisiones duras (no para ellos), hubieran debido irse bien lejos antes de estampar su aquiescencia. Pero es un dilema serio. A la vista de los resultados, diría que los pasos que da el pragmatismo, el posibilismo, lo son encaminados con decisión y firmeza a la derrota total.

  “Solo los peces muertos nadan a favor de la corriente”, dice un proverbio alemán.

De Rosita Amores a doña María Dolores, el muy honorable y los nuevos gerentes del PSOE

Rosita Amores es contratada por la Generalitat Valenciana para distraer a los ancianos. En cuentas poco claras.

Rosita Amores es contratada por la Generalitat Valenciana para distraer a los ancianos. En cuentas poco claras.

Se llama o hace llamar Rosita Amores, una vedette de carnes desbordadas que se fotografía frente a una enorme paellera. Vacía, menos mal. ¿Adivináis dónde hace carrera a cargo de la Administración? Paella, mal gusto, trapicheos.. Sí, es el nuevo hallazgo de la corrupción Gürtel en la Comunidad Valenciana. En la actual, en la del Fabra bueno o menos malo.

El Juez Ceres en su investigación, y tras procesar a 21 cargos de la Generalitat de Francisco Camps, ha llamado la atención acerca del uso que el gobierno de la comunitat hace de la “caja fija” o de las “cajas fijas” porque en los distintos departamentos se gastan unos 40 millones de euros sin mayores controles.

Y allí se ha encontrado a Rosita, esta desparramada mujer que presume así de su físico y gracia sin par. La dirección general de Dependencia y Mayores de la Conselleria de Bienestar Social (ahí es nada) la contrata para que distraiga a los ancianos de la comunidad a razón de 726 euros el bolo. El Mundo incluye en su información el registro de los pagos que se extenderían hasta este agosto aún no iniciado.

Este atracón de vulgaridad extrema, de obscenidad estética, que perpetra el PP en Valencia, con cargo a los impuestos ciudadanos y con la debida opacidad en las cuentas, es casi nada al lado de la entrevista a la Presidenta de Castilla-La Mancha y Secretaria General del PP en el mismo diario. Precisemos, las preguntas y repuestas que para lucimiento de la interesada hace una individua que se firma como periodista. Héctor Juanatey ha sintetizado este derroche de cinismo que se gasta sin mover un músculo de su conciencia doña María Dolores y su interlocutora.

mundo.cospedal.periodista

Cospedal.mundo

Como Maruja Torres, creo que hay que llamar así a Cospedal, doña María Dolores. Mi colega la definía divinamente:  esa figura que tanto pone a muchos hombres progres (las hechuras y la maldad, combinadas, son el sueño de los varones huérfanos de madrastra), asoma a la palestra, enarbolando, cual Estatua de la Esclavitud, la antorcha ciega de un nuevo atentado a las libertades.

Y ahí la tenéis, sonriendo -lo cuál es raro de ver en sus fotos- pero manteniendo esa sonrisa casi diabólica que deja entrever las carcajadas que muestra en privado por su desfachatez.

¿Y Jordi Pujol? Pues nada, que el hombre, un día por otro ha visto pasar 34 años sin regularizar lo que dice ser una herencia de su padre, y que mantuvo oculto en el extranjero. A estas alturas tenéis sobradamente formada vuestra opinión sobre el asunto, pero es que no habéis caído en algunos detalles. Hay que acudir a esos periodistas como la que ha promocionado a Cospedal para encontrar detalles que nos pasan desapercibidos. Yo ayer, con este artículo de Manel Pérez en La Vanguardia vi otra cara del asunto y es que hasta se me saltaron las lágrimas. Ved.

“Fueron dieciocho días de pesadilla para la familiaPujol, y especialmente para el patriarca, Jordi Pujol Soley, durante 23 años presidente de la Generalitat, fundador y máximo dirigente de CDC, primer partido de Catalunya”, comienza. Y nos sitúa en en esos sentimientos tan humanos que se desbordan cuando uno ha evadido millones y le han pillado con el carrito del helao:

“La declaración a Hacienda supuso un paso sin marcha atrás y para Jordi Pujol Soley representó un auténtico tormento. Fue en ese contexto que, dando rienda suelta a su desesperación, suspiró pensando en “¡si pudiera quemar ese dinero!”, eludiendo así las consecuencias de 34 años de ocultación”.

Pero, tranquilos, que el PSOE se ha remozado que no veas. Ya tiene Consejero Delegado como le llama Antonio Orejudo y una ejecutiva estupenda. Dicen “yo” con frecuencia, mandan y ordenan, se autodenominan muy preparados -cuando no lo parecen- y ensalzan mucho al jefe. ¿Algo más sobre sus congresos y promesas? ¿Que les gustan mucho a quienes los han elegido? ¿Y a alguien más? Perdonadme, de verdad hay tan poco qué decir.

Quienes sí andan muy preocupados son los grupos pro sistema, pro sistema del PP y en su caso PSOE, con todas esas medidas que tanto favorecen a la sociedad y que dejan tan en buen lugar a la ética.  Los de las Rositas, los honorables, las Fiscalías que no quieren se juegue con las cosas de comer, etc…

Pero muy preocupados. Mirad lo que están osando hacer.

pais.antisistema

¿Rosita Amores es el principio? No, parece el fin de un camino que aún puede ir mucho más allá.

Podemos, un impacto en aguas estancadas

Estanque Parque de la Fuente del Berro, Madrid

Estanque Parque de la Fuente del Berro, Madrid

El éxito electoral de Podemos parece haber caído sobre un estanque de aguas encharcadas y no precisamente limpias. Cuando la corriente fluye, cualquier incursión en el cauce –una piedra, una rama– apenas se percibe. En la quietud, en cambio, supone una auténtica convulsión, la superficie se agita en círculos desplazando lo que era estático. Ese efecto, ocasionado por Podemos, revela la grave anomalía que vivimos en España. Ha sido el catalizador de una política podrida y hedionda, la sociedad que la sustenta –o la sufre–, y los medios que la amparan –o la critican–. En todo caso, no es normal en un país equilibrado que un partido nuevo –con cinco europarlamentarios– produzca semejante cataclismo. Indica una preocupante disfunción.

Circulos expansivos que empujan lo aposentado, lo largamente acumulado, a otra ubicación. Primero fue la Corona, la Jefatura del Estado. Había razones, pero el apresurado relevo de Juan Carlos se precipitó en parte por el resultado electoral que preveía más turbulencias.

Estanque Parque de la Fuente del Berro, Madrid

Estanque Parque de la Fuente del Berro, Madrid

Izquierda Unida se encuentra en plena zozobra. Dado que el PSOE no recogía electoralmente el malestar por la política practicada por el PP, las miradas se volvieron a IU. Un momento único porque pocas veces como ahora un gobierno ha trabajado tan intensamente en la  demolición del Estado del Bienestar, de lo público, y del propio sistema social en el que vivíamos. Y, aunque subieron en votos, no fueron los depositarios del descontento y de las esperanzas de la sociedad como sí ocurrió con Podemos.

Otro detonante, la sicav para las pensiones de los parlamentarios europeos –revelada por Infolibre–, se lleva a Willy Meyer que, con todo, no deja de ser el participe más digno. Y las aguas se agitan ya de forma imparable. Cayo Lara es cuestionado como coordinador federal –o aflora lo que era una realidad– y se propone la alternativa del joven economista Alberto Garzón. No será fácil. IU tiene su propia parcela en el cenagal del fondo, pero sería saludable para el país que una corriente renovadora –siempre es una corriente, fluida– lograra limpiarlo.

En el PSOE el impacto ha sido devastador. Alfredo Pérez Rubalcaba que -pese a la caída en picado de las expectativas electorales- permaneció en la dirección para cumplir grandes servicios a la España del PP como el apoyo a la monarquía hereditaria y el no a toda consulta popular, decide irse hasta de la política. Entre sentidos lamentos del gobierno que veía en él un fiel aliado en “asuntos de Estado”.

El PSOE que queda es otro fangal que apenas deja vislumbrar el fondo. El aparato, la empresa, las redes clientelares que se sustentan a su calor, la delfina de ese entramado que espera su turno, tienen un claro candidato: Pedro Sánchez, el mismo que toda la derecha mediática incluido quienes no lo son para algunos ingenuos: El País o el debate de los sábados por la noche de la Sexta.

Y no están dispuestos a que nadie alborote sus aguas no vaya a ser que las limpien y alguien pierda su puesto. Y porque igual, la empresa, no pasa por sus mejores momentos, como buena parte de los partidos tan dependientes de créditos bancarios. Con Pérez Tapias, como honesta vieja guardia de la izquierda y menores apoyos, el adversario es Eduardo Madina. Quien merecería un margen de confianza solo por las cuchilladas amigas que debe estar sufriendo en su intento. El problema es que el PSOE perdió con el equipo de Zapatero toda la confianza de sus votantes más críticos y, aunque tarde, Madina formó parte de él. Como todos los demás, realmente. Tampoco es fácil empezar de cero. Las aguas se agitan de todos modos, el monstruo del pantano está vivo, ya nada puede seguir igual. Salvo que quieran hundirse más en esa política de la que huye la sociedad.

 Ada Colau irrumpe con la plataforma Guanyem para optar al ayuntamiento de Barcelona. Una decisión meditada, trabajada, y una forma de hacer política desde la sociedad, en paralelo a Podemos. Madrid se mueve para las municipales en opciones similares. Equo parece estar en la idea de la unión de fuerzas progresistas. Algo se ha movido y mucho, aunque de forma desproporcionada a lo que de verdad es la irrupción de un partido nuevo.

 La superficie vibra pero ¿y el fondo? Allí tenemos a un ministro de Hacienda que elude impuestos en una sicav de un paraíso fiscal y semejante inmundicia ética no conlleva su abandono del cargo, no aflora para producir reacciones. Ninguna de las que con tanto ahínco y tanta impunidad fabrica el PP. Desde la ministra de sanidad a la de empleo, pasando por los titulares de justicia, interior o educación; desde su secretaria general al presidente de un partido con Caja B y sobresueldos. El mismo que dirige un gobierno con tintes autoritarios y represivos de tal magnitud que, como en el caso, de la persecución de personas que ejercen su derecho a la huelga recuerda las etapas más negras de nuestra historia. Y ahí siguen tan campantes en las aguas ocultas.

 Y allí están también todos los elementos de esta sociedad clasista de Villa y Corte renacida, donde las altas magistraturas judiciales impugnan imputaciones de infantas negándose en redondo a que haya juicio. Donde se reverencia con genuflexión incluida a la Iglesia católica, y siempre al poder financiero. A ellos no ha llegado aún la onda de las convulsiones, ni tampoco a los grandes medios de comunicación, o al sector de la sociedad que siempre traga. Pero el movimiento causado por un solo impacto, indica que ya difícilmente sobrevivirá todo tal cuál lo tienen, salvo que la ciénaga acabe por engullir hasta las piedras que encuentre como obstáculo.

 Solo las sociedades dinámicas generan proyectos, ilusiones, vida. Con la savia que los movimientos sociales organizados representan ha entrado agua que fluye en el remanso de aguas muertas.  Se precisa más, desde distintas fuentes. España necesita un torrente para limpiar bien tanta mugre.

*Publicado en eldiario.es

La reacción del dinosaurio herido

Cuesta creer que no llegue  ni a dos semanas el tiempo transcurrido desde la celebración de las elecciones europeas. Se saldaron con un resultado adverso para el bipartidismo en la UE y en España, y la irrupción notable de otras opciones (ultraderecha en Europa y una agrupación ciudadana progresista, Podemos, en España) como hitos más significativos.

¿Y qué ha hecho el dinosaurio herido? Mover ficha para mantenerse. En el continente la primera estrategia ha corrido a cargo del BCE.  Mario Dragui ha visto llegada la hora de promover estímulos a la economía, 6 años después de cuando el staff del que él forma parte (fue vicepresidente de Goldman Sachs para Europa) debió haberlo hecho, y cuando ya se nos ha infectado el Parlamento Europeo de fascistas. Ese dinero que suelta el poder neoliberal, las medidas que dice adopta el Consejo de Ministros en España, serán administradas por el gobierno de un partido tan tiznado de corrupción que ya lo confirma hasta el juez. En las mejores manos está la pasta.

Cuesta creer que haya pasado tan poco tiempo desde el soplo de esperanza que trajeron las elecciones, solo el 25 de Mayo. El tinglado, el dinosaurio, reaccionó con prontitud y contundencia. La abdicación del rey Juan Carlos resulta cuando menos extraña. La justifica en la necesidad de una nueva generación “decidida a emprender con determinación las transformaciones y reformas que la coyuntura actual está demandando y a afrontar con renovada intensidad y dedicación los desafíos del mañana”. Y lo primero que dice su sucesor, su hijo Felipe, es que su reinado va a ser “de continuidad” y que la nueva etapa ya la inició su padre (hace 39 años).

La familia real está cumpliendo el papel para el que se ha preparado: perpetuarse de padres a hijos en la jefatura del Estado. Lo más desolador -al punto de brindarnos espectáculos auténticamente bochornosos- ha sido la reacción del resto de los poderes. Hay dos que sobresalen entre todos: el PSOE de Rubalcaba y su equipo (y su militancia que apenas pía) y la prensa oficial.

Al PP le falta poco para besar en la boca al líder de la presunta oposición (más presuntamente aún) socialista. Ya le llama Rajoy, Don Alfredo (lo escuché en El Intermedio). Se ha plegado a todo, ni libertad de voto da a los diputados de ese partido. No sé con qué espera ser recompensado por tan gran servicio a la derecha, a una política que consagra el expolio de la sociedad y por el hundimiento de un PSOE que tenía más de un siglo de historia.

Y luego está la prensa. Compitiendo a ver quién da más jabón a la monarquía. Ocultado datos esenciales para la información ciudadana.

De este modo, ese aire fresco que brotaba tras las elecciones, ha sido sepultado por 4 capas de merengue monárquico y 8 de betún y estiércol. Ya no ha faltado como símbolo la censura de la portada de la revista satírica El Jueves, y la dimisión del bloque principal de sus dibujantes, de lo que no dicen ni palabra la mayor parte de los medios oficiales. Lo que se dice una prensa libre y crítica, vamos.

¿Y qué hacemos? Cada día es un compañero periodista de los que más valoro –a otros realmente los desprecio- quien muestra su preocupación, su dolor incluso, su asco, por lo que nos está sucediendo. Hoy, sobresale, Isaac Rosa, en su “Los primeros trofeos de Felipe VI”. Así empieza, debéis leerlo entero:

“Pensábamos que la abdicación era inoportuna y precipitada, y que dañaría la institución. Pero la sensación tras solo cinco días es que la onda expansiva se está llevando por delante a otros, no a la corona, que más bien se ha venido arriba.

No sé si son daños colaterales, o buena puntería, pero quizás el rey Felipe VI tenga que ampliar el pabellón de caza nada más llegar a palacio, para que le quepan los trofeos y cabezas que ya está cobrándose casi sin mover un dedo. Y si no, veamos algunos efectos inmediatos de la operación sucesoria.

Para empezar, la maniobra ha desbaratado la agenda política: nos ha cambiado el paso, pues ya no estamos debatiendo en el mismo punto que estábamos el pasado domingo, tras las europeas. El régimen ha recuperado la iniciativa, pues ahora es dueño del calendario, marca los tiempos y los próximos pasos, y nosotros vamos a remolque. Estábamos pidiendo un proceso constituyente desde abajo, y veremos si al final no nos acaban dando proceso constituyente, pero desde arriba.

La abdicación ha supuesto también un cierre de filas mediático y político. En cuanto a lo primero, los grandes medios rivalizan en quién dobla más el espinazo. Desaparecen de la cobertura informativa las muchas sombras del reinado de Juan Carlos, se esconde el debate sobre la forma de Estado, se cargan las tintas más ridículas en la promoción del nuevo rey y señora, y se genera un estado de ánimo colectivo de fuerte carga emotiva, que prepara el terreno para que volvamos a gritarle “¡guapo!” al nuevo rey cuando lo veamos pasar.

Mal empezamos el nuevo reinado. No aprendemos la lección: después de que décadas de blindaje, censura y adulación hacia el rey dejasen como resultado un rey (y familia) que se sentía impune porque se sabía a salvo del ojo público, los primeros pasos del nuevo rey van acompañados del mismo blindaje, censura y adulación”.

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Ya se ve gente “comprando” el discurso remozado de reyes y princesitas. Se ven incluso impelidos a hacer proselitismo. Todo va bien en el peor de los mundos.

Solo espero que cuando se acabe el pastel de la entronización que no probarán, contemplen su realidad y evalúen la complicidad de algunos políticos y la prensa corrupta. Y sientan un poco de clemencia por su dignidad.

Los dioses políticos no merecen este trato

Este artículo podría ser –y es- continuación del anterior: las sectas destructivas andan muy revueltas desde el domingo 25 de Mayo. Parece que hubiera pasado una eternidad. Y un ciclón. Y todavía no llega a tanto.

5 diputados. Bien majos. El cabeza de lista lleva coleta y se viste en Alcampo critican en el Olimpo escandalizados. Es profesor. Un gran comunicador. Como me decía un amigo, un ejército de inquisidores escudriña su pasado a ver si un día, a los cinco años, le quitó un helado a un compañero. Entretanto con lo que ven y se imaginan están verdes y soltando espumarajos. Es divertido. A no ser por el miedo que da el fascio cuando se pone a odiar porque teme que le muevan el asiento. Y ya es hora, que llevan en él cinco siglos más o menos.

El PSOE es quien anda dando el espectáculo más patético (al margen de los insultadores profesionales de las carcundias mediática y política). Jesús Maraña, director de Infolibre resumía esta mañana la secuencia que se va quedando vieja cada hora por el afán de los socialistas de competir en ver quién mete más la pata en el menor tiempo.

Así concluía:

“En 48 horas pueden cambiar muchas cosas en un partido abierto en canal y condicionado por los movimientos, acuerdos y desacuerdos entre aparatos. Alguien ganará y alguien perderá, pero difícilmente se recupera así la credibilidad. Alguien interpretará como un éxito que los militantes puedan votar directamente a su secretario general, aunque se trate de un paso atrás respecto a las primarias abiertas comprometidas. Lo que no cambia de este modo es lo que este mismo miércoles ponía en evidencia el Informe sobre la Democracia en España elaborado por la Fundación Alternativas: la “ruptura progresiva entre la ciudadanía y la élite”. El estudio confirma que la sociedad “está muy movilizada”, pero absolutamente distanciada de unas estructuras políticas en las que la ciudadanía no se ve representada. La abstención o la aparición del fenómeno Podemos son señales rotundas. Aunque ciertas élites no las quieran ver”.

A estas alturas del día ya se han producido muchos más episodios, y ya no sabemos quién acuchilla mejor al oponente y quién preserva con más habilidad la espalda de las agresiones de los “compañeros”. Si creen que así van a recuperar la credibilidad perdida es que han subido a la parra el Olimpo en el que viven.

Al margen de la batalla interna, sí, de momento, Felipe González es quien más está evidenciando el enfado por el destronamiento del PSOE. Ése que advierten ahora, vamos, aunque lleve tiempo en marcha. Brillante como pocos políticos españoles, es cierto que edificó el Sistema nacional de salud, y extendió la sanidad y la educación para todos. Pero ahora no es quién fue. El Felipe rompedor de entonces no atacaría de esta forma a Podemos. Mucho menos cuando todos los dirigentes españoles tienen en su álbum de fotos algunas bien impresentables. Y cuando también errores de bulto jalonan su trayectoria. Lo peor siempre es exigir el reconocimiento cuando la gente es parca en elogios. Uno mismo, pues igual no. Y si no te gustan los cardos -que los hay- te vas y te callas.

Mi amigo Juan Tortosa explica muy bien –apoyado en su larga experiencia- cómo se  sienten los políticos de siempre. Apoyados férreamente en los “aparatos” ahora les ha llegado su ocaso, de hecho ellos mismos lo han propiciado. Escribe Juan:

“¡Ay, los aparatos, los pobres aparatos del bipartidismo! El tsunami del 25M los ha dejado con el culo al aire sin piedad alguna. Al psoe y al pp, pero también a iu, donde se han quedado con cara de dios mío, y ahora qué va a ser de mí. Muchos aparatistas de toda la vida han empezado a sospechar que sus días en la poltrona tienen fecha de caducidad y no acaban de dar crédito.

Se les había olvidado que todo lo que tienen es prestado, que no solo no les pertenece sino que les fue dado para ser útiles, para servir a quienes los votaron y no para servirse de los votantes ni de su dinero. Nos estafaron a todos y se han estafado a sí mismos. ¿Por qué demonios no volvió Felipe a ejercer de abogado laboralista cuando dejó la presidencia del gobierno? ¿Era necesario que él, como tantos ex del psoe y del pp, tuvieran que dedicarse a ir dando el cante por el mundo de cargo en cargo y tiro porque me toca?

¡Ay, el aparato! El aparato engrasa las puertas giratorias, agradece siempre los servicios prestados y no deja a nadie tirado, el aparato es la madre generosa bajo cuyo regazo nunca se pasa frío. El aparato, como en el caso del pp, forra los riñones con generosos sobres de empresas agradecidas por los servicios prestados o por prestar. El aparato, si no has sido díscolo, claro, siempre tiene un puesto para ti, el catálogo de mamandurrias es amplio: cargos en instituciones o empresas internacionales, diputado en el congreso o en Europa, senador…, cementerios de elefantes donde hasta te pueden mantener la inmunidad por si, es un decir, hubiera por ahí algún juez o jueza canalla que te tenga enfilao y te quiera empurar”.

No se queda ahí claro. Juan Tortosa tiene un cariñoso recuerdo para el resto de formaciones tradicionales, para unas cuantas.

Uno de los párrafos para el PSOE:

“Los aparatos, como las empresas, no tienen alma. Las empresas administran recursos y los aparatos votos. Por eso el mayor activo de Susana Díaz son los votos de Andalucía, la cuarta parte del total de “la empresa psoe”. Esas son las “acciones” que lleva a Ferraz a las reuniones del “consejo de administración”, donde no hay lugar para la piedad”.

Y fijáos si tiene razón: los barones se aprestan a apostar por los activos de la empresa. 

También le dedica unas palabras Juan Tortosa para la pobre Chacón que a mí sí me cae bien -igual porque va más a cara descubierta-:

“Cuando veo y escucho a Carme Chacón, que no es que sea precisamente santo de mi devoción, llorando por las esquinas y denunciando lo mal que la tratan, verifico la falta de sensibilidad de los aparatos, implacables con los aparatistas que se salen del tiesto, con los que asoman tímidamente la patita, con los que apuestan por la funesta manía de pensar”.

U otros…

“Cuando escucho a Patxi López despejando balones para evitar explicar las verdaderas razones de su dimisión me deprimo”..

Y concluye con una frase demoledora, tanto que prefiero la leáis en su artículo. Lo merece.

Aviados estamos si todos estos van a arreglar algo. La culpa es nuestra, de los ciudadanos, los dioses políticos no merecen este trato.

roto.maquinaescribir

El voto de las sectas destructivas

 En Cantabria, según escuchaba esta mañana muy temprano en Hoy por hoy de la SER, ha subido el  índice de pobreza 5 puntos en solo un año. El 70% de los hogares tienen dificultad para llegar a fin de mes. No son las tasas más altas de España, incluso está Cantabria por debajo de la media. Sin embargo, Cruz Roja ha contado, alarmada, que a estas alturas del año, Mayo, ya ha atendido al mismo número de personas que en todo 2013. La mayoría son por carencias alimenticias. En las elecciones del día 25 ganó el PP: le votaron 74.379 individuos. Aunque muchos de ellos -no todos, seguro- lleguen a fin de mes sobradamente, su vida también se degrada con el deterioro de la vida de quienes les rodean. Tarde o temprano sucede. Por no conocer la gestión que avalan no es. A ellos, a los empecinados votantes cántabros del PP, dedico, como símbolo, este artículo que publico en eldiario.es. Casi como ejemplo al azar pero evidente. Respetando su voluntad, aunque tratando de analizar su actitud.

Theon Greyjoy de Juego de Tronos que deviene en el personaje de Hediondo tras ser torturado

Theon Greyjoy de Juego de Tronos que deviene en el personaje de Hediondo tras ser torturado

Sí, algo está cambiando. El bipartidismo se ha llevado un sonoro batacazo. Esperanzador resulta como promesa de renovación el triunfo de Podemos en España o de Syriza en Grecia. En el conjunto de Europa se produce un voto de castigo a la política tradicional –bien es verdad que en algunos casos con tintes altamente preocupantes-. La llave sigue estando, sin embargo, en manos de las sectas destructivas de la sociedad. Y son capaces no solo de mantener la degradación actual sino de incrementarla como indica el resurgimiento del fascismo votado en las urnas.

 “Somos los únicos que hemos ganado de todos los que han hecho reformas en Europa”, repiten en un PP que ha perdido un tercio de sus apoyos y 8 diputados. Pero tiene razón, han sacado más votos que el PSOE, el partido que realmente cae en barrena. No tanto por los porcentajes que son similares a la otra pata del bipartidismo,  sino porque este resultado se produce estando presuntamente en la oposición y con las políticas de destrozo seguidas por el PP, conocidas por el eufemismo de  “reformas”.

 3.981.956 individuos han votado al PP. Evidentemente hay entre ellos beneficiarios de sus actuaciones, pero en un número necesariamente reducido porque el pastel no es de proporciones infinitas. En consecuencia existen en España casi cuatro millones de personas que avalan cuanto hace el PP, sin preguntarse nada más.

 Dada la parquedad que con la realidad de este partido emplean los medios grandes, insistiré en un repaso –siquiera somero- de sus hitos reseñables. Se trata de una organización con Caja B y sueldos B procedente de donantes contratantes de obra pública, como ya ha certificado el juez instructor de la causa por corrupción de Gürtel/Bárcenas. Un partido que ha dado tales hachazos al Estado del Bienestar español que resulta irreconocible. Concretamente, el daño inferido a la sanidad pública –que era de las mejores del mundo- ocasiona ya víctimas reales y los repagos han convertido la salud en producto de consumo sujeto a precio y vaivenes del mercado. Los daños ocasionados en los derechos laborales son prácticamente irreversibles. El tandem interior/justicia se ha empleado a fondo en modificar los códigos con leyes francamente represivas e involucionistas. Y de sus acciones contra la mujer baste de ejemplo la elección de un candidato machista de manual que, por cierto, sale ya tan campante para Europa en nuestra representación.

 Todo esto y más lo aprueban y secundan casi 4 millones de personas. Individuos aparentemente normales se comportan de forma que daña al conjunto de la sociedad. Es verdad que en sus feudos tradicionales, Madrid y la Comunidad valenciana, los apoyos al PP han bajado casi a la mitad. También en Galicia sufre un importante retroceso. Pero todavía hay en esos lugares tan asolados quien va a una urna y dice: venga, adelante con ello.

 Las sectas destructivas no funcionan con lógica, les han programado para comportarse como soportes del líder al que siguen ciegamente. Para justificar sus atropellos con inverosímiles argumentos que en muchos casos ofenden a la inteligencia. Para amar a sus verdugos aunque llegaran a ejercer sobre ellos la tortura, y sin siquiera ser conscientes de ello. El personaje de la realista serie Juego de Tronos, Reek, Hediondo -desollado y mutilado, alojado entre los perros- que venera al tirano, sería un símbolo muy gráfico. Llevado al extremo, naturalmente.

 Por supuesto las sectas destructivas se dan, con mayor o menor nivel de abducción mental, en otras formaciones. En quienes buscan justificaciones a derrotas empecinadas como ocurre en seguidores del PSOE. En ese clima, Rubalcaba que se va diciendo que el nuevo Congreso seguirá el trabajo. ¿Ha entendido bien lo que pasa? ¿Lo han entendido sus compañeros? O entre quienes consideran un buen resultado el obtenido por Izquierda Unida que, ni con la debacle del PSOE y aun subiendo, consigue siquiera el  resultado de 1994: 13,44% entonces, ahora 9,9%. Su quinto puesto en la Comunidad de Madrid es definitorio. Izquierda Unida debe hablar… con Izquierda Unida en primer lugar.

 Mucho más terrible aún es el ascenso de la extrema derecha en Europa. Esa Francia que, con el Frente Nacional, emprende una contrarrevolución bajo el lema: Répression, inégalité,  haine et impunité ( Represión, desigualdad, odio e impunidad).  Dinamarca, Finlandia, Grecia, Hungría, Reino Unido, o Alemania con un escaño para un  partido directamente nazi, dibujan el desolador panorama.

 ¿Un voto de castigo? ¿A quién? ¿A ellos mismos? Les han programado para olvidar quiénes causaron la crisis, ya no se habla de los poderes financieros. Ni de las ayudas de dinero público que se les ha dado para mantenerse. Ni de las condiciones privilegiadas de las que gozan en sus préstamos. La culpa la tiene, oh, milagro, el pobre que vino en patera, o saltando una valla de cuchillas, a buscarse una vida mejor. Con enorme valentía, frente a la poca airosa actitud de los culpables de la crisis. O de quienes secundan desde sus casas la descomunal estafa. Votándola o absteniéndose como hicieron la mitad de los españoles y la mitad de los europeos.

 ¿Y quién programa a las sectas destructivas incapaces de ver la realidad?

  En algunas formaciones son simplemente sus líderes o la endogamia que les hace dar vueltas a una habitación sin ventanas a la calle. Pero el mayor peligro para la sociedad está en esas masas de abducidos que cierran los ojos ante toda amenaza aunque –como la peste fascista elegida en las urnas este 25 de Mayo- augure tiempos mucho peores. Los que se vivieron en los años 30 del siglo pasado. No es una entelequia: están aquí, los han votado personas como Usted o como yo.

 La historia estudiará la enorme responsabilidad de los medios de masas en la programación de la sociedad. Hurtando la realidad. O los datos objetivos que forman criterios. Inyectando –como el atracón de fútbol servido este fin de semana en particular por la televisión pública- evasiones que les liberen de pensar y les induzcan vivir despreocupados hasta de su propia vida. Con algunos de sus debates distorsionadores. Señalando a quien odiar. Alentando su pasividad.  Con su frustrante modelo social. Con pocos escrúpulos éticos.

Ejércitos organizados de zombies ya comienzan a atacar el espectacular éxito de Podemos. Les ha descolocado. Podemos, claro que Podemos. Queremos, debemos, es nuestra obligación imperiosa, desprogramar a las  sectas destructivas. Por el bien de la propia sociedad. Se hace con información, educación y apelando a su dignidad. Algo está cambiando, desde luego. Si a mejor o a peor dependerá de nosotros. Lo último, mirar cómo otros deciden la historia.

 

Todo es según el radicalismo del cristal donde se mire

“España no está para radicalismos”, acaba de declarar María Dolores de Cospedal. Cualquiera podría deducir que se refería –por aquello de la inmediatez– al arzobispado de Granada y su libroCásate y sé sumisa, recién publicado, que enseña a las mujeres a ser dóciles siervas de sus maridos. Pero no, aludía al PSOE y a su Conferencia Política de este fin de semana. Los socialistas dijeron “laicismo”. Hubo protestas por el apoyo a la monarquía –que se aprobó–. Proclamaron: “Hemos vuelto”. Desde la derecha sin remilgos, se deduce. Y, sí, hablan de la reforma fiscal que nunca hicieron y ahora prometen o de que las políticas sociales serán irrenunciables. José Bono –figura de tanto peso en el partido que hasta le confiaron la presidencia del Congreso– comenta que para ciertas cosas nada como la gente de bien: “En momentos difíciles, prefiero que el PSOE se entienda con el PP y no con IU”.

No es porque sea mayor y carca, Eduardo Madina, valor emergente, declara a La Marea que el PSOE sigue estando lejos de Izquierda Unida: “Seguimos siendo un partido con vocación de grandes mayorías, que no pierde de vista que, cuando se gobierna, se gobierna para quien te vota y también para quien no te vota, para quien te odia y no te va a votar nunca. Creo que es una diferencia sustancial respecto a las posiciones políticas de Izquierda Unida”.

Pero no hay que olvidar que los expertos en raíces y radicalismos son los miembros del PP. Los que saben de verdad qué es España. El secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle, ha venido a aportar luz sobre el tema. En un auténtico tratado sobre las raíces patrias, comparte conLa Vanguardia “una experiencia transgeneracional” con la tauromaquia. Eso sí que es España. La acaban de declarar bien de algo, con su asignación presupuestaria y todo, naturalmente. Se promovió una ILP y se aprestaron a darle la mejor acogida. Lamentablemente, coincidió con otra –avalada por millón y medio de firmas– para acabar con la lacra de los desahucios. Pero eso es una ordinariez que tiene muy poco que ver con España.

El Gobierno aspira –ya lanzados– a que la tauromaquia sea incluida en el Patrimonio Mundial de la Unesco. Alguien que conoce bien el organismo me comentó que no le darán ese título ni muertos. Pero el Gobierno se entretiene y –lo que es mejor– entretiene al personal. El caso es que Lassalle sitúa la tauromaquia entre los aspectos de la cultura española que constituyen “tradiciones vivas” heredadas de nuestros antepasados. Y añade otras dos indispensables: la Semana Santa –ésa tan española del luto, la sangre y los latigazos– y el “cante jondo”. Las tres aportan vivencias “que requieren de una protección que transciende el ámbito territorial de una comunidad autónoma”.

Pocas patas son tres para sostener una mesa, ésta de la gran España. Así que es preciso añadir unas cuantas más para que se siga asentando de forma firme e imperecedera:

Tenemos a la Virgen del Rocío como suprema conseguidora de empleos. Tan eficiente que ha añadido casi un millón de parados desde que Fátima Báñez la colocó al frente del Ministerio de Trabajo. Pero es para que luego, con la recuperación tan estupenda que se avecina, se noté más su acción cuando se anime a desplegarla.

La familia es otro de los grandes pilares de España. Dado que el libro de la sumisión marital es una traducción del italiano, convendría para ser más precisos traducir también la palabra: famiglia; Lafamiglia. La que hunde sus fundamentos en la mafia y la camorra. La que usa y abusa de razzias y vendettas y, como mínimo, de silenciar bocas. La que emplea a redes clientelares por proximidad de sangre e intereses. La que sitúa en todos los órganos decisorios –desde la judicatura al poder económico y político o la prensa– a miembros del clan para que obren a su favor en cualquier prebenda o litigio.

Enlazando con ella, la corrupción es igualmente una seña identitaria de España, sobre todo de la derecha más casposa. De la que se cree merecedora de todos los privilegios y ajena a toda ley. Y a fe que parece estar en lo cierto cuando obtiene tan amorosos cuidados, en algunos casos, del ejercicio de la Justicia. De la derecha que ve lógico aplicar a sus inferiores desde el racionamiento de la comida al derecho de pernada –real o figurado–. La Unesco sí debería estudiar la inclusión de la corrupción española entre los Bienes Inmateriales de La Humanidad o en el Patrimonio Mundial, incluso en el Galáctico. Tener a 46 millones de ciudadanos callados y sumisos –pongamos como mucho un millón menos que protestan– ante tanto latrocinio y atropello tiene mucho mérito. Hay que dar con la tecla empleada porque igual sirve para otros menesteres.

Radical viene de raíz o base. Alude a lo fundamental. A la causa u origen de algo. En botánica, raíz es el órgano de las plantas que crece en dirección inversa a la del tallo e, introducido en tierra, absorbe lo que precisa para el crecimiento. El radicalismo propicia cambios. Según la RAE, son en sentido democrático, pero eso no se tiene en cuenta. Hay unos funestos, los que el PP ve en el “nuevo” PSOE, el que “ha vuelto”. Éste se cuida mucho de ser confundido con Izquierda Unida –igual es también porque atesora un radicalismo malicioso– en la aspiración de que le elijan los votantes de derechas decepcionados del PP. Qué poco les conocen a pesar de los pesares. Y quien realmente está volviendo del revés España es el PP con sus “reformas”. Pero es que este radicalismo es del bueno, pata negra, español por los cuatro costados.

España está precisamente para radicalismos, los auténticos. Necesita –urgentemente– limpiar sus raíces de tanta porquería como se adhiere a ellas. Hundirse en la tierra de la decencia y la educación y no en un estercolero. Solo así podremos dar frutos. Ser radicales de verdad, ir a lo esencial, a lo que importa y beneficia a todos.

*Publicado en eldiario.es

Almunia: “Si todo tuviera el tipo de IVA general, España recaudaría el doble”

Lo ha dicho en RNE. Eso y muchas otras cosas… en la misma línea.

Le dejo el comentario a Trancos quien apunta en el blog:

Elemental, señor comisario de la incompetencia: con el pan, la leche, los huevos, la fruta, las verduras, el agua, las medicinas… con un tipo impositivo del 21%, (en vez del 4%) mientras hablamos de niños malnutridos y de abrir comedores escolares en verano para que coman por lo menos una vez al día porque la cosa del papeo no sabe de vacaciones, se recaudaría mucho más (o no, como se ha demostrado con la última subida). Lo que sí es seguro es que mucha más gente se estaría c****** en la madre que los parió (a ustedes, señor Almunia, en general, sin entrar en detalle).

Este tipo milita en el partido que aspira a gobernar cuando le toque, en régimen de alternancia, cuando la plebe se canse del PP. El partido cuya máxima preocupación al día de hoy es pactar algo con los otros. Para tener una sola voz contra Europa, dicen. O sea, contra usted, que por lo visto es Europa, y a la vez milita en el partido que pide un pacto contra usted (¡Uy, que dolor de cabeza me está entrando! ¡no entiendo nada!)

Al borde del precipicio

 Sé que es agorero, pero sólo pretendo aportar datos y únicamente de estos últimos días para evaluar cómo andamos. Y veo una escalada de circunstancias que conducen ¿al abismo?

Foto 2006 ¿Desde entonces caza elefantes el Rey?

El Rey Juan Carlos se va a Botsuana a cazar y matar elefantes. Y nos enteramos porque se rompe la cadera. Las críticas a su inoportuna, insolidaria y cruel práctica no cesan, mientras la familia y los medios nos cuentan lo valiente que es que no toma analgésicos y lo bien que se recupera. Añadamos el ya habitual desconcierto. Si se lo dijo al Gobierno,  si no se lo dijo…  En el PP cada uno que habla dice una cosa distinta.

Rajoy huye de los periodistas a los que deja con la palabra en la boca mientras su popularidad y su prestigio  se desmoronan.  Lo mismo que las de sus ministros.  Aún así todavía un porcentaje  notable de españoles,  el 38%, seguirían dándole su apoyo según un sondeo de Metroscopia. Deben ser los que creen a Cospedal y a todos los demás cuando dicen que todo se arreglará. O aquellos que caminan divinamente siguiendo el paso de otros en manada gregaria. Aunque  padezcan la depresión y angustia  generalizadas. Para ayudar al “optimismo”,  contamos con una oposión -todavía- mayoritaria que ya solo congrega un 23% de atención  y cuya tibia y acomodaticia respuesta le augura -de no cambiar- días peores.  Al menos de entusiasmo.  

Y entretanto crece el acoso y la desconfianza hacia la España de Rajoy. Hasta los elogios neoliberales vienen cargados de metralla. Ya es un clamor que austeridad sin crecimiento lleva a la ruina (de la sociedad, del país, no de quienes se lucran con estas políticas) y que nuestro PP es el adalid de ese suicidio social calculado.  Tanto The Wall Street Journal como The Washington Post dedican sendos editoriales a decir que la draconiana austeridad decretada por Merkel y Rajoy  conduce al fracaso.

  Mucho más cerca, el economista Albert Recio, coautor de Actúa, aseguró en la presentación de Barcelona que ese “pues ya (después de los 6 millones de parados de este 2012) se arregla a continuación” que repite el PP, así ni por milagro. Menos mal que no todos estamos únicamente deprimidos y angustiados.

  Y a todo esto… gran hito mediático y social que hace un siglo se hundiera un barco de pasajeros. En este hoy desgraciado mundo ya no sabemos si se recuerda al Titanic o a la película, estratégicamente remozada. Al precipicio ya digo. El que quiera aún puede darse la vuelta. En este caso seguir la senda resulta un tanto peligroso.     

La cámara de criogenización del PP y otros ejemplares

Lo escribí hace año y medio, y el tiempo ha venido a darme la razón. Mantenía entonces que el secreto mejor escondido del PP era esta cámara de criogenización, muy sofisticada, en contra de lo que pueda parecer. Conserva los cuerpos (con su cerebro dentro, naturalmente) a temperaturas superiores a 120 grados bajo cero, pero, a diferencia de las más comunes que aguardan progresos científicos para revivir a sus ocupantes, de ésta se puede salir en cualquier momento, completamente sano (o tal como se haya entrado, que tampoco hace milagros). Su fin principal, por tanto, es conservar en el pasado, detener el tiempo.

La primera pista sobre la criogenización del PP, nos la dio Mariano Rajoy hablando de El Tato, un personaje muy de moda en España cuando él entró por primera vez en la cámara cercano a su adolescencia, recuerdo que lo mencionaba mi abuelo. Cuando la abandonaba –antes de ser presidente porque ahora parece que se encuentra permanentemente en ella- iba soltando giros tan arcaicos como “de matute”, “escurrir el bulto”, “¿de qué sirve cambiar la peana sin cambiar el santo, “Una imagen vale más que mil palabras”, o “todo el mundo”, expresión, esta última, utilizada por Ortega y Gasset en 1930 para definir características del hombre-masa, vehemente apasionado de la mediocridad.

Ingenua de mí creía imaginé entonces un sistema de mantenimiento que tan sólo pretendía conservar las esencias de la tradicional derecha española. En períodos críticos, cuando soplaba algún viento de progreso- se llegaba a técnicas extremas: rebajar la temperatura, aumentar el tiempo de exposición, y dotar a la cámara de un dispositivo que recita el antiguo refranero español y que va directo al subconsciente. En la placidez del sueño –y del franquismo según reza de saludo Mayor Oreja, otro usuario destacado del congelador-, se escuchaba:

A buen entendedor, pocas palabras bastan.

A enemigo que huye, puente de plata.

A otro perro con ese hueso.

En el país de los ciegos, el tuerto es el rey. (Éste en particular cala hondamente)

En casa del herrero, cuchillo de palo.

Más vale pájaro en mano que ciento volando.

Nadie tira piedras a su tejado.

Temprana es la castaña que por mayo regaña.

Todo depende del color del cristal con que se mire.

A buenas horas, mangas verdes.

A la fuerza, ni los zapatos entran.

En posteriores indagaciones hallé que, del rosario de frases, habían retirado –en estricta aplicación de la neolengua y el fomento de la memoria de pez- algunas que podían ser perturbadoras:

A caballo regalado no le mires el diente.

Bien predica quien bien vive.

Ojo por ojo, diente por diente

Al que buen árbol se arrima, buena sombra le cobija.

Cada palo aguante su vela.

En boca cerrada no entran moscas.

A mucho hablar, mucho errar.

Y héteme aquí que por la gracia de las urnas –y de una ley electoral muy bien pergeñada para el objetivo que dota de mayorías absolutas por el voto de un tercio de los electores, poco más de 10 millones de personas en todo el país- el PP ya ha salido de la cámara, incluso del armario. Aunque evidentemente la sigue utilizando de retiro espiritual y conservador de las esencias algunas horas al día.

A mes y medio de su toma de posesión han irrumpido en tromba desde el medioevo y las diversas dictaduras que nos han asolado para hablar de “Gibraltar español”, “nación española”, “aborto culpable” (y de momento sin hoguera reservada como manda la tradición a jueces que meten las narices donde no deben), sufridos palos del varón en “el entorno familiar”, comprensión a la “picaresca” (corrupción). supresión de educación en la ciudadanía y sí en el fervor religioso católico, moros (o cualquier extranjero no millonario) indeseables, ladrillo como fuente de ingresos a particulares, trasvases faraónicos, expurgación de sus bienes y derechos a la plebe, autoridad, mucha autoridad, y austeridad, mucha austeridad, aunque solo para la chusma del sistema (casi todos)… “como dios manda”.

 

Aunque empiezo a sospechar la proliferación de cámaras de criogenización en todos los partidos –confirmada en el caso del “nuevo” PSOE- , sindicatos, organizaciones empresariales, profesionales y sociales, y la existencia de un inmenso congelador –que en este caso ya ni mantiene constantes vitales- de uso común en buena parte de la sociedad española. Y mundial, con excepciones.

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