Syriza abre una brecha en la jaula

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Muchos ciudadanos nos sentimos desde hace tiempo como ese gorila que da vueltas interminables en una escueta jaula de un cutre zoológico. Camina entre límites que no logra franquear hasta que cae rendido y duerme para volver a levantarse y seguir andando como un autómata. Pocas imágenes más expresivas de la desolación, de la rutina sin horizontes, de la derrota, que las de ese animal encarcelado.

A estas breves alturas del triunfo electoral en Grecia de Syriza, contamos ya con todas las previsiones posibles acerca del futuro. Honestas e interesadas, clarificadoras y tendentes a enturbiar, cada cual sabrá discernirlo (si lo intenta). No desdeñemos, sin embargo, la simbología de la brecha que se abre en la jaula y los pasos del sujeto liberado construyendo el que será su propio camino. Es una clave llena de estímulos.

Parecía que no podría ser, que la austeridad suicida impuesta por la estafa de la crisis, el propio fraude en sí, las mentiras, los abusos, la rapiña, la propaganda, la disuasión, eran pena de cadena perpetua. Y comprobamos que hay salida si la ciudadanía quiere y no se deja intimidar. Todavía no sabemos cuál será el recorrido, si acertarán, si les dejarán, hasta dónde conseguirán llegar, pero un trazado abierto es una oportunidad. Incluso para alguien herido y obligado a portar una pesada carga. Como es el caso.

Dada la pasión por restringir la libertad real de las personas, por cortar alas y manos que forjen puertas, la historia nos sitúa en numerosas ocasiones en similar encrucijada. La última fue hace cuatro años, cuando una ola de indignación recorrió gran parte del mundo con epicentro en Túnez. La Primavera Árabe ha sido derrotada hasta el sadismo si miramos al Egipto golpista que mata la protesta. En Europa, el inconformismo se fue transformando. El 15M comenzó a mutar aquella misma noche de mayo. Paralelamente, Grecia se organizaba ya en cambio posible, pragmático (como demuestra desde las primeras decisiones Tsipras, en su alianza de Gobierno con los conservadores nacionalistas griegos). Acaba de verse el fruto. Y hay que regarlo, hay que preservarlo de las plagas. No es fácil. Por el contrario, lo van a poner muy difícil.

Las elecciones griegas han vuelto a demostrar que, como en España, hay un porcentaje alto de la población, en torno al 30%, a quien no le importa ver morir a sus conciudadanos sin medicinas, ni pasar hambre, ni carecer de casa y de abrigo, ni su dolor. El llanto ajeno, su desgracia, su angustia, les resbala. Les da lo mismo mientras crean guardar su propio ombligo y hasta el último y más fútil de sus caprichos. Así se han comportado siempre.

A los griegos, a los más vulnerables, el Gobierno de Nueva Democracia (ND) y Pasok les ha sometido a lo que puede definirse como tortura. Contemplen las heridas de su rescate y juzguen. Por mandato de la troika y Merkel, quienes dieron a los bancos solo en el primer trienio de la crisis 1,6 billones de euros, según datos de la UE, sin contrapartidas, sin que se les refriegue a diario, mientras exigían esquilmar a los griegos por 210.000 millones. Aún se felicitan de los logros obtenidos en las cuentas planas a costa de la gente. Y ha habido un 27% que lo ha apoyado. A ND, con los socialistas han sido más duros los electores. Suele ocurrir.

Mientras todo esto sucedía, en España nos proyectaban en el zoo un auténtico esperpento. “Hay personas que quieren acabar con la democracia”, malmetía sin pudor Mariano Rajoy, el autor intelectual de las nuevas leyes y códigos mordaza, ejecutadas con precisión por su Gobierno. Otra vuelta a la llave de la jaula. Como un jarrón chino que aún habita en La Moncloa, el presidente se jalea a sí mismo y se felicita por sus presuntos logros. Aznar, el digitalizador, le regaña aun así. Su esposa –la alcaldesa de Madrid debido a ese parentesco– se sienta con mando en plaza en primera fila, al tiempo que las fuerzas del orden de su partido echan a la calle a una familia con niños pequeños, tan pequeños como menos de dos meses de vida. Residían en una vivienda municipal, pero Botella la vendió –de saldo– a un fondo buitre. No hay piel que lo cubra.

Y la corrupción, todos mirando para otro lado, cuando esa legión de “personas de las que ustedes nos hablan” les caen en chorretones por su rostro de titanio haciéndola doblemente visible. Y el postre: el gran hombre –y a pesar de su excelencia, sencillo y sincero– visitando hogares de ciudadanos, en persona, sin plasma del que huir de los periodistas, de la verdad. Dando las gracias por su voluntario sacrificio que nos ha permitido salir de la crisis gracias a él. A estas alturas, quien más quien menos se siente como si en la jaula nos hubieran soltado un enjambre de avispas hambrientas.

En Grecia, poco más allá dentro de las riberas mediterráneas, Syriza, sus votantes, ha abierto un camino. Con toda la ‘Congregación de Notables’ en contra. Es radicalmente incierto que no exista otra vía que esquilmar a las personas para que funcionen los mercados y sus beneficiarios. No es casual que la primera reacción al triunfo de Tsipras fuera del Bundesbank alemán, para dejar claro en qué terreno se juega y con qué cartas.

La prensa tradicional española también se ha quitado las caretas, si es que aún las mantenían. La guerra va a ser dura también aquí. “Desgrecia”, estampa Marhuenda en La Razón, dilapidando su última neurona.razon.desgrecia

Pero quizás es aún más duro ver la portada de un periódico que se arriesgó a enfrentar el golpe de Estado de 1981, con Tejero aún en el Congreso, titulando ahora “La victoria de Syriza anticipa un periodo de agitación en Europa” y subtitulando con opiniones de alguien tan solvente como Mariano Rajoy.

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De la importancia de los caminos abiertos nos habló hasta Antonio Machado, hace ya un siglo, para convertirse en tópico de resultados pendientes. Se hace camino al andar. Sobre todo cuando el gorila (enjaulado) no puede ya ni cantar, ni casi respirar.

El problema es que, por si faltara poco, en el zoo ha habido muchos recortes. Escasea la comida, las restricciones en limpieza dejan un olor nauseabundo; hace demasiado frío o demasiado calor, han suprimido los ahuyentadores de insectos, y encima nos bombardean con tanto ruido sucio que produce náuseas. No lo entienden. Creen que se puede oprimir eternamente, y no a todos nos funciona. Así que abramos puertas y echemos a andar, que siempre hay tiempo de ajustar el rumbo. La libertad, la real, la que cercenan, es lo que tiene: la posibilidad de, respetando las normas de convivencia –lo que ellos no hacen–, construirse el propio camino.

*Publicado en eldiario.es 

PD. Tsipras ha formado un gobierno más reducido, con nombres prometedores como el ministro de finanzas Yanis Varufakis, pero sin una sola mujer.  Lástima que se cometa tal error de entrada. Ya digo, en los caminos nuevos se hace preciso revisar el rumbo.

El discurso del Rey y el jardín podrido

En unas pocas horas, el jefe del Estado español, Felipe VI, pronunciará su primer discurso navideño a toda la nación. Atendiendo a la experiencia de lo visto hasta ahora, apenas habrá un cambio cosmético respecto a su padre, Juan Carlos I. Para empezar, sería necesaria explicación y posicionamiento –y no solo el protocolario respeto a decisiones ajenas-  sobre los propios líos familiares: hermana, cuñado y la abdicación de su predecesor que no estaría de más aclarar. Desgraciadamente eso en España, hoy, es democracia ficción. Y lo grave, para todos –también para el Rey-, es que el momento que vivimos exige mucho más.

 Sí, por primera vez en la historia se sienta en el banquillo un miembro de la Casa Real española. Pero es que estamos, probablemente, en una de las mayores crisis éticas de nuestra historia reciente. Esa podredumbre que nunca se limpió ha fermentado y hiede. Carlos Elordi detallaba aquí -alarmado como tantos otros- los pasos con los que Rajoy se está cargando la democracia, sin que nadie levante un dedo. Nadie con gran poder decisorio en este momento, se entiende. Y es muy significativo. Ningún país con raigambre democrática toleraría lo que está pasando en España.

 Y es que vamos de atropello en atropello. Dejemos sentado que la dimisión del Fiscal General de cualquier Estado no se salda con un “motivos personales”, cuando sabemos sobradamente que ha habido personas forzando esos motivos. En los EEUU de Nixon fue algo similar lo que precipitó la dimisión del presidente que se resistía repartiendo destituciones. Pero la letanía sigue con muy serias críticas de Tribunales de Justicia sobre más injerencias del gobierno, del poder político, en su acción. Ya ha avanzado un portavoz del PP la insinuación de que el Supremo rebajará una eventual pena a la Infanta.

Y la estupefacción de los demócratas sigue, viendo cómo el PP se quita de encima a Ruz porque tampoco les gusta ese juez (y ya van unos cuantos), o a la cúpula policial (defenestradas varias también) porque ni una deja de cumplir su obligación e investiga la corrupción donde al PP no le conviene. Claro que hay resquicios legales para obrar así, pero es tan evidente la intención que ya no sirve eufemismo alguno. En este contexto la valentía del juez Castro, sometido a intensas presiones, resulta doblemente ejemplar. Cómo estaremos que cumplir con la propia obligación, como Castro o Ruz, es una heroicidad rodeada de riesgos.

 Con absoluta arrogancia, el PP aún se permite ofender todavía más nombrando a un bocazas ultra de portavoz parlamentario del partido o a Ana Mato vicepresidenta de una comisión. Y, para postre, saca a pasear a las chicas y chicos del coro con declaraciones altamente ofensivas para quien conoce la realidad. El empleo que crece como las margaritas en el campo y encima de calidad en la desfachatez de Sor Bañez, o las mejores navidades en 7 años de Cospedal y su grupo que deben brindar por el éxito de haber colado cuanto cuela.

 Y las leyes que asombran a quienes, dentro y fuera, pensaron que España -con sus muchos defectos- era una democracia consolidada y ahora se han quedado con la boca abierta. Esa ley mordaza de las libertades, las escuchas sin juez, el trato inhumano a los emigrantes, los grandes esfuerzos por volver al Estado policial que mamaron y que ningún viento de progreso parece haber podido evacuar. El control de la información y la difusión de la propaganda por diversos sistemas, que está teniendo una decisiva influencia.

 Pero, en efecto, un Estado en el que un partido puede hacer impunemente lo que le venga en gana –apoyado por una mayoría parlamentaria que no lo avala todo, no la impunidad, la involución o el cambio de modelo de Estado- no cojea de un solo pie. Cuenta con muchos cómplices. Con todos los que ostentando poder, callan o hacen declaraciones de salón, sin ninguna duda. Aunque con excepciones –épicas algunas como vemos-, estamos hablando de todo el entramado del Estado: partidos, patronal, sindicatos, estamento judicial, universidad, agentes sociales, Iglesia española,  Monarquía. Incluso aquella parte de la propia sociedad que está tragando lo que la gente decente no traga. No es una mala hierba, está podrido el jardín. En el que, sin embargo, cada vez más personas se afana en limpiar y ver de hacer germinar una buena cosecha, porque de ello depende nuestra supervivencia. Muchos ciudadanos están desesperados, aferrándose al sueño de que algo cambie y nos liberemos de esta argolla que aprisiona nuestras vidas y nuestro futuro.

 El Rey reina pero no gobierna, nos dicen. Ahora bien, es el Jefe del Estado. Y no se trata de un cargo decorativo, aunque se abuse tanto del desfile de modelos. Su misión primordial es guardar y hacer guardar la Constitución, la propia democracia. Y ya vemos cómo las tenemos. Contar las bondades del gobierno que ellos mismos escriben para que las lea el jefe del Estado, tiene un límite: el de la verdad. Reinar, ostentar la máxima jerarquía de una sociedad con tan gravísimos desajustes, con tan preocupante deriva antidemocrática, con una ciudadanía tan atribulada, tan resignada a su infortunio, exige bastante más que palabras formales y huecas. Y adivinar entre líneas los mensajes como en los viejos oráculos.

 Con los antecedentes de la historia familiar, no enderezar el rumbo por no hacer ruido no es ni siquiera sensato. Ser el Jefe de un Estado con tales sombras de corrupción y que amordaza  la crítica democrática no debería ser el sueño de nadie. Son errores, inmensos errores, que pasan factura, si es que esto aún tiene remedio…

 

*Publicado en eldiario.es

España, año IV de la era mariana

Nuestro presente…

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El futuro para el que trabajan todas las fuerzas del sistema. Con ahínco.

soraya.vanguardiaCon esto..

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Y, con esto, naturalmente…

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Pablo Iglesias está cansado, alerta ágil la prensa, vaya por dios. Solo ha ido a tropecientas entrevistas. En alguna para hacer de sparring, a ver si entrenan los colegas.

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Es decir, la pareja de Tania en el punto de mira. Ah, calla, no, es al revés. Tania, dirigente de IU, siempre es “la pareja” de él para el periodismo español…

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Tranquilos, compañeros, tenemos nuevo sujeto para la carnaza y promete dar muchísimo juego. Arrasa en los comentarios de las cafeterías ya a la hora del desayuno.  Hagan su turno…

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Hubo otra mujer, Duquesa naturalmente, y de Alba, por supuesto, que también fue rebelde y adelantada a su tiempo. Esas cosas que tiene la aristocracia. Nos lo cuenta ABC que la ofrece, Goya dios mediante, vestida, como debe ser…

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Obama es acusado en EEUU de abuso de poder, por legislar por con UN decreto Ley, nuestro gobierno, nuestro presente y nuestro futuro lo hacen con fruición, es su forma de gestión, para qué consultar y hacer paripés democráticos si esos queridos once millones de españoles les dieron la apisonadora…

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Carmen, 85 años. Este viernes la desahuciaron de su casa en Vallecas. El gobierno envió a un porrón de sus fuerzas. Activistas intentaron impedirlo, les caerá la del pulpo. Esto es así. Que nadie lo mueva. Los beneficiarios del sistema luchan porque así sea con toda la intensidad de la que son capaces.

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Malditos sean todos cuantos han provocado este dolor, por acción, omisión o las distintas formas de complicidad. Malditos mil veces.

 

Interior da instrucciones pueriles a la prensa

Lo cuenta infolibre. Además de instruir a la prensa en sus funciones, como si toda completa fuera como lo es la mayoría y lo aceptara, Interior apela a las clásicas reglas de la manipulación pero de una puerilidad que asombra en personas que tienen a su cargo tal responsabilidad.

Así, el Secretario de Estado de Seguridad dice a los medios que “rebauticen” al Estado Islámico con tono despectivo. Con lo serio, gravísimo, que es el tema y va el tipo y ofrece esa solución.  Lo ha hecho en un acto público. Viene a ser como si un grupo terrorista se fuera a amedrentar por llamarle “malo, feo, tonto”. Ay ¿en qué manos estamos?

  • Pide “llamar a las cosas por su nombre” y rebautizar el “Estado Islámico” como ‘Daesh’, que en árabe suena fonéticamente parecido a “algo que aplastar o pisotear”
  • Desde su punto de vista es una acepción que usan sus enemigos y que ofende al grupo terrorista.
 Casualmente, otro miembro de tan insigne partido se ha pronunciado sobre una secuencia de Pòlonia, el espacio de sátira de TV3 (que se ha lucido esta vez)- El PP acusa a acusa a Pòlonia, según informa también Infolibre,  de “banalizar el nazismo”. Y añade:
  • El espacio ‘Polònia’ parodió una de las más célebres escenas de la película ‘El hundimiento’ sustituyendo a Hitler por Mariano Rajoy
  • Enric Millo, portavoz parlamentario del PP catalán, asegura que el gag hizo “apología de la violencia” con imágenes que “fomentan el odio, el menosprecio y la discriminación”. Nada menos. Repito ¿en qué manos estamos?

El despropósito, la desfachatez, el caos jalonan la vida española en estos amargos tiempos. Son tantos los atropellos, los sinsentidos, la indignación y la impotencian que genera a diario el PP y en gran medida el PSOE, que el humor inteligente supone un respiro. Pero no es suficiente. ¿Hasta dónde piensa llegar el PP en su delirio y hasta dónde puede soportar una sociedad esta locura sin caer irremisiblemente enferma?

 

Cuando parece que todo cambia…

Están ocurriendo en España cambios impensables hace poco tiempo y a ritmo casi vertiginoso. Sobre el tablero, fichas y personas diferentes a la imagen de muy pocos meses atrás. Graves errores, y en particular una corrupción que atañe a la esencia de un Estado de derecho, han producido visibles sacudidas tectónicas. Habrá que ver cómo se asientan. Algo se está moviendo, parece drástico, pero ni mucho menos hay nada decidido.

El Partido Popular no se comporta, en absoluto, como si temiera perder el poder. Los síntomas son numerosos. Acosado por múltiples casos de corrupción y con una caja B que pende sobre ellos como organización, actúa como si hubiera adquirido las llaves del cortijo en propiedad. Han entregado los parques nacionales de todos para uso y disfrute de los terratenientes, con esa ley que prolonga la caza hasta 2020. Una empresa privada organiza una montería, por cierto, y llegan a cerrar una pedanía en Ciudad Real –siempre en cabeza el virreinato de Cospedal– de la que los vecinos no podían entrar ni salir mientras se solazaban los señoritos. En el siglo XXI. Tenemos por ahí a una Mónica Oriol –de los Oriol y Urquijo y resto de familias de rancio abolengo–, presidenta de unlobby empresarial, que se hace las mansiones y los campos de polo privados en donde le sale de sus augustos genes. Con la amplia colaboración de las autoridades competentes.

Endesa anuncia su intención de alargar la vida de sus centrales nucleares hasta 50 años, según denuncia Ecologistas en Acción. La antigua Empresa Nacional de Electricidad ha sido vaciada por sus nuevos dueños en toda una operación que exigiría atribución de responsabilidades. Por el contrario, no será imposible que consiga sus mandatos en este país. Hablamos del mismo que ha pagado 1.400 millones de euros a la empresa de Florentino Pérez por dejar de producir terremotos en la operación Castor, en Levante, lo que también pasa por ser legal. O del que se ha empecinado en las prospecciones de Canarias contra los deseos de su Gobierno y de buena parte de su sociedad, al punto de enviar a la Armada a embestir a activistas de Greenpeace que protestaban pacíficamente. ¿Todo esto indica  algún propósito de enmienda de los populares ante las encuestas adversas?

De existir la mínima preocupación en el PP, no hubiéramos asistido al espectáculo Monago, esa estomagante experiencia que nos ha revelado que al frente de Extremadura se sitúa un obstinado cantamañanas, con mucho ego y ni gota de pudor. O no se hubiera atrevido Esperanza Aguirre –ni siquiera ella– a amañar unas pruebas que pretendían restablecer la muy dañada honestidad de su partido en Madrid. Ni, sin duda, seguiría de consejero de sanidad de esta comunidad el despreciable sujeto que insultó a Teresa Romero, la auxiliar de enfermería que contrajo el ébola atendiendo a pacientes. Ni tampoco la ministra de Sanidad, como es obvio, por su gestión. Ni elegiría de jefe el PP de León a un hombre implicado ya en polémicas, tras haber visto desfilar en seis meses a sus antecesores de muy traumática forma: una, a la tumba por los tiros de otra colega del partido; y, otro, a la cárcel, imputado por presunta corrupción. Miedo a perder el bastón de mando no parece que haya.

Si acaso, a tener que compartirlo y, por tanto, a reducirlo. Y ahí se afanan las facciones del PP, cuya mano se evidencia ostensible en la forma de aflorar nuevos casos de corrupción. Se huele el filo de los cuchillos y la acumulación de soportes para la eventual coyuntura. Pero es todo lo que parecen temer. Algo debe de manejar el PP para no estar seriamente inquietos por irse a las catacumbas de los resultados electorales. Sus –múltiples ya– tentáculos mediáticos tal vez le ayuden y, desde luego, resistentes fidelidades capaces de reaccionar en un solo balido a cualquier palabra del PP. Las eternas trampas de sembrar el miedo y la desesperanza –la desesperanza también es un instrumento de control–.

El PSOE confirma, de día en día, su apuesta por ser un partido defensor a ultranza del sistema neoliberal que nos ha traído hasta aquí y apenas alternativo a los conservadores, salvo en algunos gestos. Un partido suave, amable y moderado que riñe a Podemos y sus votantes desde el pedestal en el que cree encontrarse y que pisa aún menos la realidad que sus colegas. No parece que pueda aspirar a mucho más que a recoger votos desencantados del PP –que no huyan por otros derroteros–, para que siga todo como siempre. Y no sería raro que “en interés del Estado” –y del suyo propio– pactaran con el PP, en el caso de que la suma sirviera.

Izquierda Unida reacciona, seguramente tarde. La renuncia de Cayo Lara cambiará la formación, pero es probable que termine dividida entre quienes siempre supusieron freno y tapón y quienes buscaban el cambio. Al menos los supervivientes pueden librarse del lastre que durante tantos años los ha detenido, del corte de los Moral Santín. Al menos Alberto Garzón, por su preparación y carácter, es una apuesta de garantía. Del resto de los partidos no se aguardan, por el momento, grandes apoyos que los hagan decisivos.

Podemos tiene 5 eurodiputados, grandes expectativas de voto y una estructura que da pasos firmes en su formación. Como realidad es eso lo que tiene. Y, también, un líder con tal poder de convocatoria que corre el peligro de rayar en adoración entre sus seguidores; para quienes le rechazan es la representación del demonio –venezolano, por supuesto–. El resto acabaremos empachados de tanta entrevista, disección y ataque. Bastantes incógnitas, asimismo; algunos chirridos. Nunca tantos como los que ahora sientan sus reales en el poder.  Y… todas las fuerzas del sistema en su contra, con la guerra sucia que se les supone, hacen parecer que la irrupción de Podemos sea más grave que un ataque nuclear. Y, eso, en este país devastado por los de siempre tiene su mérito. Más racionales, algunos poderes económicos internacionales buscan, como informaba este diario,  al menos saber con quién pueden estar hablando.

Todas estas luces de colores brillan deslumbrantes ante nuestros ojos, mientras el neoliberalismo tiene grandes planes para nosotros. Nos prepara la culminación de su apuesta, el TTIP, el tratado de libre (dicen) comercio que consagrará la hegemonía del poder económico sobre Gobiernos y personas. PP, PSOE, UPyD y CiU lo apoyan. Lo que indica cuán coherente es con su ideología. Lo primero es lo primero.

La partida, pues, es dura y apenas está empezando. Imprescindible ser realistas y saberlo. Pensar en las cartas de los contrarios, están dando pistas. El camino para revertir los abusos sí ha empezado, pero es preciso seguir con sensatez y muy atentos. Puede que ya nada vuelva a ser completamente igual pero –conviene no olvidarlo– la historia avisa. Y, con tantos trabajando a favor, terminar quedando todo más o menos como estaba.

*Publicado en eldiario.es

Encuesta en París sobre la ley mordaza española

La ha realizado la Marea Granate París..

 

El PP denuncia el «intento de manipulación informativa» para alarmar a la población

Es la primera actuación del gabinete de crisis del Ébola que preside la vicepresidenta del gobierno. En una línea bien efectiva. ¿Acallar bocas?

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Los propios profesionales se quejan de los fallos del protocolo y van a presentar una demanda. Así dieron “el master” en colocarse el traje, además de una charla de 20 minutos.

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Este es el kit de protección

Fotos de los propios profesionales

Fotos de los propios profesionales

Y ahora veamos hacía qué lado han manipulado los medios.

A TVE le pareció mejor poner fotos de un hospital alemán como si fueran del Carlos III en España.

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La insistencia en que Teresa se tocó la cara proceden de esto que rescató Fernando Berlín.

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Y ahora un pequeño surtido de otros medios…

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Hay un problema: esta gente es muy previsora, y ha dedicado su tiempo a pertrecharse de normas y leyes que permiten disuadir críticas a través de multas o cárcel. De profesionales de la sanidad o del auténtico periodismo. Claro que eso lo haría un gobierno no democrático y que le preocupara más la población (su salud en este caso) que mantenerse en el poder.

El PP de Madrid encuentra un nuevo chivo expiatorio en la crisis del Ébola

Juan Manuel Parra, el médico que atendió a Teresa y denunció las deficiencias del protocolo

Juan Manuel Parra, el médico que atendió a Teresa y denunció las deficiencias del protocolo

El PP de Madrid, a través de su (putrefacto) consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, parece haber encontrado un nuevo enemigo. La información es de El Confidencial y cita “fuentes cercanas”, entrecomilladas. Estamos, ante la misma técnica, idéntica, que el indeseable sujeto ha seguido con la auxiliar infectada Teresa Romero. Para exculpar a su partido, desde el PP de Madrid a la Ministra Ana Mato, y quien la puso.

Juan Manuel Parra fue el médico que atendió a Teresa en el Hospital de Alcorcón y que envió una carta a los medios mostrando las gravísimas deficiencias del “protocolo” de prevención pergeñado por el PP. Dado que estuvo en contacto directo con la enferma (y sus abundantes fluidos: vómitos, diarreas, menstruación), con un traje de protección que “le quedaba corto de mangas”,  ha pedido voluntariamente el ingreso hospitalario para ser examinado. Y aislarse y evitar contagios, como debe ser.  Pues bien, según El Confidencial, “la consejería de Sanidad sospecha del médico auto-ingresado por ébola”. Se teme que su intención es movilizar de nuevo a todo el sindicalismo sanitario, dicen.

Y es que el doctor Parra, es “una de las voces cantantes del comité de empresa del Hospital de Alcorcón, y uno de los delegados sindicales con más influencia entre sus compañeros”, dirían en la Consejería. Pertenece a AMYTS (Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid). Qué mala suerte, podría haberles tocado un médico con vocación de estómago agradecido como Rodríguez.

El miedo de estos indeseables es que Parra sabe mucho: “ha obtenido, durante los últimos años, mucha información sobre el hospital y el sistema sanitario madrileño”. Ese material sensible “no debe usarse para hacer política, pero es posible que él o sus compañeros quieran ahora aprovecharse de la situación”, comentan. Ya nos contarán qué “material sensible” nos ocultan, estamos hablando de nuestra salud.

En bajeza sin fin, concluyen: “estaban esperando la ocasión para volver a las calles, y ahora tienen la oportunidad perfecta”. ¿Se puede ser más miserable?

Nos han desmantelado y privatizado la sanidad en Madrid y saben que eso no es inocuo, que puede traer las consecuencias… que ha desencadenado. Se trajeron a dos enfermos terminales de Ébola con un protocolo de seguridad tercermundista. En este momento hay una persona gravemente enferma, Teresa Romero, y la causa no es ajena a esos errores. A quien culpan, tanto el PP de Madrid, como los medios que sirven al PP en todas las circunscripciones, de su propio contagio. La lista de improperios del sujeto al que el PP mantiene en la Consejería, Javier Rodríguez, produce vergüenza ajena.

Ana Mato y Javier Rodríguez, responsables de la sanidad en España y en Madrid, respectivamente

Ana Mato y Javier Rodríguez, responsables de la sanidad en España y en Madrid, respectivamente

La información de El Confidencial es absolutamente verosímil. Visualizar a ese indeseable pronunciado esas frases, en el mismo tono que dijo que no hacía falta un master para colocarse un traje o que él ha ido “comido” a la política. Muy comido, ved, lleva comiendo en realidad de su adscripción al PP varias décadas.  Rodríguez, tan preparado para la mamandurria, culpa de tonta y mentirosa a la auxiliar de enfermería que tiene muy difícil salvar la vida, y al médico de ser demasiado alto, dice que por eso no le ajusta el traje.

Atentos a ver si el bocazas y buena parte de sus colegas de partido empiezan las diatribas contra Parra, un médico responsable, que atendió a una enferma afrontando riesgos y que puede pagarlo, también, muy caro.

Ignacio González puso y mantiene a ese individuo, Javier Rodríguez, en un puesto desde el que no parece estar llevando con eficacia un problema tan serio de salud pública. Un tipo del antiguo régimen, a tenor de sus formas, que  se permite insultar a las víctimas con una osadía inaudita. En el PP no es un hecho aislado, como se puede comprobar.

Pongamos una nota de humor. Negro, como corresponde.

Ricardo. Publicado en El Mundo.

Ricardo. Publicado en El Mundo.

El Ébola en la España neomedieval del PP

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Somos muchos los que creemos estar viviendo una pesadilla, porque no es posible que un país que pasa por ser democrático, miembro de la Unión Europea, decimosexta economía mundial (tras haber sido hace nada la octava, eso sí), tenga unos dirigentes con estos niveles de incompetencia, oscurantismo e ignominia.

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Cuesta saber por dónde empezar. Las acusaciones de este sujeto, Javier Rodríguez, a la sazón consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, acusando a la enferma infectada de Ébola de mentir, rozan lo alucinatorio. ¿En qué ha mentido, Sr. Rodríguez? ¿No tiene el virus hemorrágico gravísimo? ¿Mienten sus análisis? ¿O está intentando salvar su culo y los de sus jefes y socios del clan?

Cómo es posible que un cargo público salga a insultar a la enferma, tras la cadena de errores cometidos por su departamento y el de Sanidad que dirige –es un decir- Ana Mato. Alucinamos con lo que estamos conociendo. Los trajes de “seguridad”, en lugar de ser de una pieza, sujetaban los guantes con cinta adhesiva. A quienes ponían en riesgo su salud por hacer un trabajo peligroso, propiciado por -para bien o para mal- la decisión del gobierno de traer a España a dos sacerdotes enfermos de Ébola, les dieron una charla de menos de media hora. No se han cumplido sus “protocolos” ni en el traslado de la enferma de un hospital a otro –que se hizo en ambulancia normal, y con personas sin proteger- ni en muchas otras cosas. El equipo al mando se está comportando como en el tercer mundo, solo que con menos dignidad. ¿Y tiene la culpa la enferma?

Pero las declaraciones de este individuo, que a esta hora permanece increíblemente en el cargo, han abierto informativos. Su insistencia, a lo largo de este jueves, ha cambiado las tornas. El Huffington Post lo condecora en portada con un master a la necedad, dadas sus declaraciones.

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En una de las informaciones del Telediario de TVE  han dicho, no como noticia, sino en el contexto, que Teresa, la enferma, ha reconstruido ¡cuatro veces! los hechos, el desvestirse, el recorrido en la habitación. Buscaban un culpable fuera de ellos, y lo han encontrado: la enferma. Y por qué métodos. Estamos hablando de una contagiada por Ébola, con síntomas, y medicada. Esto es tortura, esto es intolerable.

¿Y el jefe del servicio saliendo al circo mediático en el que han convertido el Hospital (desmantelado por Esperanza Aguirre y sus seguidores) Carlos III,  de set en set de televisión, contando que la enferma había dicho -¿”confesado”?- que se tocó la cara con el guante. ¿Un médico puede contar lo que le relata una paciente? Sus compañeros están denunciado que Teresa sufre presiones y coacciones.  Lo que está ocurriendo es para aterrar al más templado. Y los medios, algunos, lo cuentan como ha encontrado el periodista Fernando Berlín.  Ved la diferencia.

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Tampoco es desdeñable la infecta portada del ABC

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Por cierto…

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¿Y el perro de la infectada  y su marido? Se llamaba Excalibur y las mentes del PP decidieron matarlo, es como a ellos les gusta solucionar las cosas. Por si acaso. Sin hacerle ni un triste análisis. En contra de la opinión de científicos, extranjeros incluso, que pensaban podría ser útil a la ciencia, vivo.

Como en la España medieval a la que nos ha devuelto el PP (y sus votantes, sus votantes que no escurran el bulto), se corta por lo sano matando. Hay quien comenta que es raro que aún no hayan prendido fuego a la casa de Teresa y su marido, en la misma línea. Es decir, a una trabajadora precaria -estaba haciendo oposiciones para la fijeza como auxiliar de clínica- la han infectado por los errores de sus aireados “protocolos”, le han matado al perro y la han insultado. De momento.

Mientras el mentiroso compulsivo que tenemos por presidente del gobierno, dice que “toda Europa” le felicita por su gestión de la crisis del Ébola, los principales medios internacionales están en Madrid para informar con verdad. El Wall Street Journal, conservador, ha indagado hasta llegar a la boutade de las condecoraciones a la Virgen. Y no sale de su asombro. Les podemos parecer un país con un gobierno pintoresco, elegido por muy pintorescas personas, pero es que cuesta salud y hasta vidas. Los repagos en sanidad y las tarjetas arrebatadas por la misma ministra, Ana Mato, algo saben de eso.

He leído esta mañana un artículo contundente y sobrecogedor. Éste. De David Torres. Viva la muerte. Por esto matar al perro ha sido mucho más que una anécdota. Me quedo con dos párrafos:

“Excalibur, al que no le ha servido de nada su nombre de espada artúrica, se va a convertir no sólo en el primer mártir de esta hecatombe provocada a medias por la imbecilidad y a medias por la prepotencia, sino también en un símbolo a cuatro patas de toda la ciudadanía madrileña y española. Porque así es como estamos con esta gente subida a nuestros lomos: a cuatro patas”.

“No nos asusta el ébola porque para gobernar le dimos la mayoría absoluta al cáncer”.

A estas alturas de esfuerzo continuado por desasnar, me pregunto ¿qué culpa tengo yo, tenemos muchos, de que haya personas capaces de habernos traído esta plaga?

El PP es un Ébola

matoycia.ebola

Primero los datos. Este lunes a media tarde nos enteramos de que una auxiliar de enfermería del hospital Carlos III de Madrid, que atendió a los dos religiosos repatriados tras contraer el Ébola, ha resultado infectada. El último falleció el 25 de Septiembre, al día siguiente ella se fue de vacaciones. “El protocolo” que tan bien funciona -según la ministra y las autoridades sanitarias- no se cumplió estrictamente.

El día 30 acude al Hospital de Alcorcón, el que le corresponde por residencia. Se encuentra mal y tiene fiebre, pero no tanto como 38,6 que es la cifra que marca el famoso protocoló. Avisó que había tratado a los enfermos. La mandaron para casa.

Empeoró este domingo, el día 5. Y la ingresaron en el hospital de Alcorcón. Ha estado estos días en contacto con muchas personas por tanto. El peligrosísimo virus, mortal en un alto porcentaje, se contagia solo por contacto de fluidos una vez desarrollados los síntomas. Fluido es hasta el sudor que se deja en las barandillas o estrechando la mano.

Una patética rueda de prensa nos demostró ayer en qué manos estamos. Ana Mato nunca debió ser ministra (y el resto del equipo parece andar a juego). Pero ahí sigue y pese a que es un clamor hoy la exigencia de su dimisión. Se da la circunstancia de que su ex marido y padre de su prole, es Jesús Sepúlveda. Según el juez Ruz, parece que surte de dinero negro al PP, hablando sin eufemismos.

 

No saben las causas del contagio, qué falló en un protocolo que repetían ofrecía todas las garantías. Los palmeros empiezan a apuntar a “fallo humano”. Aunque hay que determinar qué “humano” ha fallado.  Personal del Carlos III denuncia que los trajes no cumplían la normativa. Incluso, que los guantes se cerraban con cinta adhesiva.

Javier Gállego, escribe en eldiario.es un comentario con el que estoy de acuerdo. Esta es, pues, nuestra opinión sobre el preocupante asunto. Hay cosas muy serias, como la salud, que no se pueden dejar en ciertas manos. En las de Ana Mato, Rajoy, Ignacio González o todo el PP (ése partido de Caja B) era un serio riesgo.  Veremos cómo acaba.

Javier, tu turno…

Si es que lo del Ébola se veía venir, no me digan que no. Los médicos habían avisado de que los recortes en Sanidad habían mermado las capacidades de nuestro sistema para lidiar con una amenaza tan peligrosa como este virus. Expertos españoles en epidemias no ocultaban que era un riesgo innecesario dadas las ínfimas oportunidades de salvar a los dos religiosos contagiados y repatriados. Hasta última hora se dudaba si llevar a los enfermos a uno u otro hospital. El gobierno improvisando que es gerundio.

Pero al PP no le importó saltarse las advertencias y poner en riesgo la salud de todo el país para apuntarse un éxito mediático disfrazado de humanitarismo. Disfrazado, sí. Un año antes las autoridades españolas habían denegado la repatriación a una economista española gravemente enferma que había emigrado a Argentina en busca de trabajo. Su traslado era demasiado caro, dijeron, sin embargo costaba casi 6 veces menos que los 800.000 euros que costó traer a los misioneros, por no hablar de los gastos derivados de aislarlos en un hospital. La Iglesia, por cierto, no puso un duro a pesar de sus ventajas fiscales, del dinero que le damos cada año y de sus abarrotadas arcas. La caridad se la pagamos nosotros a través de un gobierno que quería ganar puntos ante la Conferencia Episcopal y votos en las urnas.

Ahora el tiro le ha salido al PP por la culata, como tantos otros, como consecuencia de sus propios errores. El gobierno está probando su propia medicina. Solo deseo que por su culpa no tengamos ninguna muerte más que lamentar. Por lo pronto ya hay una enfermera contagiada de Ébola que puede morir y que ha estado circulando con el virus. La patética, poco tranquilizadora y balbuceante intervención de la ministra Ana Mato no nos ha explicado por qué esta mujer no se sometió a periodo de aislamiento después de tratar con el misionero enfermo ni por qué la mandaron a casa después de presentarse con unas décimas de fiebre en el hospital. Hace unos días Ana Mato aseguraba que el riesgo de contagio de Ébola en España era prácticamente imposible, pero hay que recordar que esta señora no sabía que tenía un Jaguar en su garaje ni que la Gürtel le pagaba los viajes y el confeti de los cumpleaños de sus hijos. No es de fiar.

No se puede tener al frente de un ministerio del que depende la salud del país a una incompetente que no se responsabiliza de nada de lo que ocurre a su alrededor. Recordemos también que el mejor momento del día, según sus propias palabras, es cuando el servicio viste a sus hijos. No es que tenga que hacerlo ella, podría hacerlo su marido, pero por lo que se ve todo en la vida de Ana Mato se lo hacen los demás. Hasta cuando le han preguntado en la rueda de prensa si habría alguna dimisión, le ha pedido a su asistente que conteste. Ella es como el Ébola, no se la ve pero es letal. Las mata callando.

Así que ahora somos el primer país de Europa con un contagio del virus letal. Otro vez los primeros por la cola. Otra chapuza nacional de la Marca España. Otro demérito de este gobierno que une a sus mentiras y ajustes, la incapacidad. No contento con arruinar un sistema sanitario que era una de las joyas de este país poniendo en peligro la vida de los enfermos, ahora además el PP nos ha puesto a todos frente al riesgo de una epidemia mortal. Como no vas a dimitir, Mariano, al menos deberías cesar a la ministra responsable de esta pifia monumental. Aunque la culpa no es solo suya, es de quien la puso ahí.

Dicen ya algunos expertos, antes de que se conozca el resultado de la investigación, que el contagio se ha debido solo a un error humano. Toma, claro, no va a ser un error divino, aunque tenemos ministros capaces de asegurar que la Virgen nos sacará de esta. Pero nada de esto hubiera ocurrido si este gobierno no hubiera corrido tantos riesgos innecesarios. El problema no es que se incumpliera algún protocolo, el problema es que no se siguieron los protocolos necesarios para evitar que Ana Mato sea ministra de Sanidad. El problema es que el PP de Rajoy es un Ébola político. Todo lo que toca, enferma y muere”.

 Añado..

Al tratarse del primer contagio fuera de África, somos noticia en la prensa internacional. Pero si queréis comprobar la hondura de nuestros males, ésta es la portada que ABC ofrece a sus lectores:

ABC.ebola

 

 

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