El PP denuncia el «intento de manipulación informativa» para alarmar a la población

Es la primera actuación del gabinete de crisis del Ébola que preside la vicepresidenta del gobierno. En una línea bien efectiva. ¿Acallar bocas?

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Los propios profesionales se quejan de los fallos del protocolo y van a presentar una demanda. Así dieron “el master” en colocarse el traje, además de una charla de 20 minutos.

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Este es el kit de protección

Fotos de los propios profesionales

Fotos de los propios profesionales

Y ahora veamos hacía qué lado han manipulado los medios.

A TVE le pareció mejor poner fotos de un hospital alemán como si fueran del Carlos III en España.

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La insistencia en que Teresa se tocó la cara proceden de esto que rescató Fernando Berlín.

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Y ahora un pequeño surtido de otros medios…

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Hay un problema: esta gente es muy previsora, y ha dedicado su tiempo a pertrecharse de normas y leyes que permiten disuadir críticas a través de multas o cárcel. De profesionales de la sanidad o del auténtico periodismo. Claro que eso lo haría un gobierno no democrático y que le preocupara más la población (su salud en este caso) que mantenerse en el poder.

El PP de Madrid encuentra un nuevo chivo expiatorio en la crisis del Ébola

Juan Manuel Parra, el médico que atendió a Teresa y denunció las deficiencias del protocolo

Juan Manuel Parra, el médico que atendió a Teresa y denunció las deficiencias del protocolo

El PP de Madrid, a través de su (putrefacto) consejero de Sanidad, Javier Rodríguez, parece haber encontrado un nuevo enemigo. La información es de El Confidencial y cita “fuentes cercanas”, entrecomilladas. Estamos, ante la misma técnica, idéntica, que el indeseable sujeto ha seguido con la auxiliar infectada Teresa Romero. Para exculpar a su partido, desde el PP de Madrid a la Ministra Ana Mato, y quien la puso.

Juan Manuel Parra fue el médico que atendió a Teresa en el Hospital de Alcorcón y que envió una carta a los medios mostrando las gravísimas deficiencias del “protocolo” de prevención pergeñado por el PP. Dado que estuvo en contacto directo con la enferma (y sus abundantes fluidos: vómitos, diarreas, menstruación), con un traje de protección que “le quedaba corto de mangas”,  ha pedido voluntariamente el ingreso hospitalario para ser examinado. Y aislarse y evitar contagios, como debe ser.  Pues bien, según El Confidencial, “la consejería de Sanidad sospecha del médico auto-ingresado por ébola”. Se teme que su intención es movilizar de nuevo a todo el sindicalismo sanitario, dicen.

Y es que el doctor Parra, es “una de las voces cantantes del comité de empresa del Hospital de Alcorcón, y uno de los delegados sindicales con más influencia entre sus compañeros”, dirían en la Consejería. Pertenece a AMYTS (Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid). Qué mala suerte, podría haberles tocado un médico con vocación de estómago agradecido como Rodríguez.

El miedo de estos indeseables es que Parra sabe mucho: “ha obtenido, durante los últimos años, mucha información sobre el hospital y el sistema sanitario madrileño”. Ese material sensible “no debe usarse para hacer política, pero es posible que él o sus compañeros quieran ahora aprovecharse de la situación”, comentan. Ya nos contarán qué “material sensible” nos ocultan, estamos hablando de nuestra salud.

En bajeza sin fin, concluyen: “estaban esperando la ocasión para volver a las calles, y ahora tienen la oportunidad perfecta”. ¿Se puede ser más miserable?

Nos han desmantelado y privatizado la sanidad en Madrid y saben que eso no es inocuo, que puede traer las consecuencias… que ha desencadenado. Se trajeron a dos enfermos terminales de Ébola con un protocolo de seguridad tercermundista. En este momento hay una persona gravemente enferma, Teresa Romero, y la causa no es ajena a esos errores. A quien culpan, tanto el PP de Madrid, como los medios que sirven al PP en todas las circunscripciones, de su propio contagio. La lista de improperios del sujeto al que el PP mantiene en la Consejería, Javier Rodríguez, produce vergüenza ajena.

Ana Mato y Javier Rodríguez, responsables de la sanidad en España y en Madrid, respectivamente

Ana Mato y Javier Rodríguez, responsables de la sanidad en España y en Madrid, respectivamente

La información de El Confidencial es absolutamente verosímil. Visualizar a ese indeseable pronunciado esas frases, en el mismo tono que dijo que no hacía falta un master para colocarse un traje o que él ha ido “comido” a la política. Muy comido, ved, lleva comiendo en realidad de su adscripción al PP varias décadas.  Rodríguez, tan preparado para la mamandurria, culpa de tonta y mentirosa a la auxiliar de enfermería que tiene muy difícil salvar la vida, y al médico de ser demasiado alto, dice que por eso no le ajusta el traje.

Atentos a ver si el bocazas y buena parte de sus colegas de partido empiezan las diatribas contra Parra, un médico responsable, que atendió a una enferma afrontando riesgos y que puede pagarlo, también, muy caro.

Ignacio González puso y mantiene a ese individuo, Javier Rodríguez, en un puesto desde el que no parece estar llevando con eficacia un problema tan serio de salud pública. Un tipo del antiguo régimen, a tenor de sus formas, que  se permite insultar a las víctimas con una osadía inaudita. En el PP no es un hecho aislado, como se puede comprobar.

Pongamos una nota de humor. Negro, como corresponde.

Ricardo. Publicado en El Mundo.

Ricardo. Publicado en El Mundo.

El Ébola en la España neomedieval del PP

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Somos muchos los que creemos estar viviendo una pesadilla, porque no es posible que un país que pasa por ser democrático, miembro de la Unión Europea, decimosexta economía mundial (tras haber sido hace nada la octava, eso sí), tenga unos dirigentes con estos niveles de incompetencia, oscurantismo e ignominia.

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Cuesta saber por dónde empezar. Las acusaciones de este sujeto, Javier Rodríguez, a la sazón consejero de sanidad de la Comunidad de Madrid, acusando a la enferma infectada de Ébola de mentir, rozan lo alucinatorio. ¿En qué ha mentido, Sr. Rodríguez? ¿No tiene el virus hemorrágico gravísimo? ¿Mienten sus análisis? ¿O está intentando salvar su culo y los de sus jefes y socios del clan?

Cómo es posible que un cargo público salga a insultar a la enferma, tras la cadena de errores cometidos por su departamento y el de Sanidad que dirige –es un decir- Ana Mato. Alucinamos con lo que estamos conociendo. Los trajes de “seguridad”, en lugar de ser de una pieza, sujetaban los guantes con cinta adhesiva. A quienes ponían en riesgo su salud por hacer un trabajo peligroso, propiciado por -para bien o para mal- la decisión del gobierno de traer a España a dos sacerdotes enfermos de Ébola, les dieron una charla de menos de media hora. No se han cumplido sus “protocolos” ni en el traslado de la enferma de un hospital a otro –que se hizo en ambulancia normal, y con personas sin proteger- ni en muchas otras cosas. El equipo al mando se está comportando como en el tercer mundo, solo que con menos dignidad. ¿Y tiene la culpa la enferma?

Pero las declaraciones de este individuo, que a esta hora permanece increíblemente en el cargo, han abierto informativos. Su insistencia, a lo largo de este jueves, ha cambiado las tornas. El Huffington Post lo condecora en portada con un master a la necedad, dadas sus declaraciones.

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En una de las informaciones del Telediario de TVE  han dicho, no como noticia, sino en el contexto, que Teresa, la enferma, ha reconstruido ¡cuatro veces! los hechos, el desvestirse, el recorrido en la habitación. Buscaban un culpable fuera de ellos, y lo han encontrado: la enferma. Y por qué métodos. Estamos hablando de una contagiada por Ébola, con síntomas, y medicada. Esto es tortura, esto es intolerable.

¿Y el jefe del servicio saliendo al circo mediático en el que han convertido el Hospital (desmantelado por Esperanza Aguirre y sus seguidores) Carlos III,  de set en set de televisión, contando que la enferma había dicho -¿”confesado”?- que se tocó la cara con el guante. ¿Un médico puede contar lo que le relata una paciente? Sus compañeros están denunciado que Teresa sufre presiones y coacciones.  Lo que está ocurriendo es para aterrar al más templado. Y los medios, algunos, lo cuentan como ha encontrado el periodista Fernando Berlín.  Ved la diferencia.

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Tampoco es desdeñable la infecta portada del ABC

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Por cierto…

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¿Y el perro de la infectada  y su marido? Se llamaba Excalibur y las mentes del PP decidieron matarlo, es como a ellos les gusta solucionar las cosas. Por si acaso. Sin hacerle ni un triste análisis. En contra de la opinión de científicos, extranjeros incluso, que pensaban podría ser útil a la ciencia, vivo.

Como en la España medieval a la que nos ha devuelto el PP (y sus votantes, sus votantes que no escurran el bulto), se corta por lo sano matando. Hay quien comenta que es raro que aún no hayan prendido fuego a la casa de Teresa y su marido, en la misma línea. Es decir, a una trabajadora precaria -estaba haciendo oposiciones para la fijeza como auxiliar de clínica- la han infectado por los errores de sus aireados “protocolos”, le han matado al perro y la han insultado. De momento.

Mientras el mentiroso compulsivo que tenemos por presidente del gobierno, dice que “toda Europa” le felicita por su gestión de la crisis del Ébola, los principales medios internacionales están en Madrid para informar con verdad. El Wall Street Journal, conservador, ha indagado hasta llegar a la boutade de las condecoraciones a la Virgen. Y no sale de su asombro. Les podemos parecer un país con un gobierno pintoresco, elegido por muy pintorescas personas, pero es que cuesta salud y hasta vidas. Los repagos en sanidad y las tarjetas arrebatadas por la misma ministra, Ana Mato, algo saben de eso.

He leído esta mañana un artículo contundente y sobrecogedor. Éste. De David Torres. Viva la muerte. Por esto matar al perro ha sido mucho más que una anécdota. Me quedo con dos párrafos:

“Excalibur, al que no le ha servido de nada su nombre de espada artúrica, se va a convertir no sólo en el primer mártir de esta hecatombe provocada a medias por la imbecilidad y a medias por la prepotencia, sino también en un símbolo a cuatro patas de toda la ciudadanía madrileña y española. Porque así es como estamos con esta gente subida a nuestros lomos: a cuatro patas”.

“No nos asusta el ébola porque para gobernar le dimos la mayoría absoluta al cáncer”.

A estas alturas de esfuerzo continuado por desasnar, me pregunto ¿qué culpa tengo yo, tenemos muchos, de que haya personas capaces de habernos traído esta plaga?

El PP es un Ébola

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Primero los datos. Este lunes a media tarde nos enteramos de que una auxiliar de enfermería del hospital Carlos III de Madrid, que atendió a los dos religiosos repatriados tras contraer el Ébola, ha resultado infectada. El último falleció el 25 de Septiembre, al día siguiente ella se fue de vacaciones. “El protocolo” que tan bien funciona -según la ministra y las autoridades sanitarias- no se cumplió estrictamente.

El día 30 acude al Hospital de Alcorcón, el que le corresponde por residencia. Se encuentra mal y tiene fiebre, pero no tanto como 38,6 que es la cifra que marca el famoso protocoló. Avisó que había tratado a los enfermos. La mandaron para casa.

Empeoró este domingo, el día 5. Y la ingresaron en el hospital de Alcorcón. Ha estado estos días en contacto con muchas personas por tanto. El peligrosísimo virus, mortal en un alto porcentaje, se contagia solo por contacto de fluidos una vez desarrollados los síntomas. Fluido es hasta el sudor que se deja en las barandillas o estrechando la mano.

Una patética rueda de prensa nos demostró ayer en qué manos estamos. Ana Mato nunca debió ser ministra (y el resto del equipo parece andar a juego). Pero ahí sigue y pese a que es un clamor hoy la exigencia de su dimisión. Se da la circunstancia de que su ex marido y padre de su prole, es Jesús Sepúlveda. Según el juez Ruz, parece que surte de dinero negro al PP, hablando sin eufemismos.

 

No saben las causas del contagio, qué falló en un protocolo que repetían ofrecía todas las garantías. Los palmeros empiezan a apuntar a “fallo humano”. Aunque hay que determinar qué “humano” ha fallado.  Personal del Carlos III denuncia que los trajes no cumplían la normativa. Incluso, que los guantes se cerraban con cinta adhesiva.

Javier Gállego, escribe en eldiario.es un comentario con el que estoy de acuerdo. Esta es, pues, nuestra opinión sobre el preocupante asunto. Hay cosas muy serias, como la salud, que no se pueden dejar en ciertas manos. En las de Ana Mato, Rajoy, Ignacio González o todo el PP (ése partido de Caja B) era un serio riesgo.  Veremos cómo acaba.

Javier, tu turno…

Si es que lo del Ébola se veía venir, no me digan que no. Los médicos habían avisado de que los recortes en Sanidad habían mermado las capacidades de nuestro sistema para lidiar con una amenaza tan peligrosa como este virus. Expertos españoles en epidemias no ocultaban que era un riesgo innecesario dadas las ínfimas oportunidades de salvar a los dos religiosos contagiados y repatriados. Hasta última hora se dudaba si llevar a los enfermos a uno u otro hospital. El gobierno improvisando que es gerundio.

Pero al PP no le importó saltarse las advertencias y poner en riesgo la salud de todo el país para apuntarse un éxito mediático disfrazado de humanitarismo. Disfrazado, sí. Un año antes las autoridades españolas habían denegado la repatriación a una economista española gravemente enferma que había emigrado a Argentina en busca de trabajo. Su traslado era demasiado caro, dijeron, sin embargo costaba casi 6 veces menos que los 800.000 euros que costó traer a los misioneros, por no hablar de los gastos derivados de aislarlos en un hospital. La Iglesia, por cierto, no puso un duro a pesar de sus ventajas fiscales, del dinero que le damos cada año y de sus abarrotadas arcas. La caridad se la pagamos nosotros a través de un gobierno que quería ganar puntos ante la Conferencia Episcopal y votos en las urnas.

Ahora el tiro le ha salido al PP por la culata, como tantos otros, como consecuencia de sus propios errores. El gobierno está probando su propia medicina. Solo deseo que por su culpa no tengamos ninguna muerte más que lamentar. Por lo pronto ya hay una enfermera contagiada de Ébola que puede morir y que ha estado circulando con el virus. La patética, poco tranquilizadora y balbuceante intervención de la ministra Ana Mato no nos ha explicado por qué esta mujer no se sometió a periodo de aislamiento después de tratar con el misionero enfermo ni por qué la mandaron a casa después de presentarse con unas décimas de fiebre en el hospital. Hace unos días Ana Mato aseguraba que el riesgo de contagio de Ébola en España era prácticamente imposible, pero hay que recordar que esta señora no sabía que tenía un Jaguar en su garaje ni que la Gürtel le pagaba los viajes y el confeti de los cumpleaños de sus hijos. No es de fiar.

No se puede tener al frente de un ministerio del que depende la salud del país a una incompetente que no se responsabiliza de nada de lo que ocurre a su alrededor. Recordemos también que el mejor momento del día, según sus propias palabras, es cuando el servicio viste a sus hijos. No es que tenga que hacerlo ella, podría hacerlo su marido, pero por lo que se ve todo en la vida de Ana Mato se lo hacen los demás. Hasta cuando le han preguntado en la rueda de prensa si habría alguna dimisión, le ha pedido a su asistente que conteste. Ella es como el Ébola, no se la ve pero es letal. Las mata callando.

Así que ahora somos el primer país de Europa con un contagio del virus letal. Otro vez los primeros por la cola. Otra chapuza nacional de la Marca España. Otro demérito de este gobierno que une a sus mentiras y ajustes, la incapacidad. No contento con arruinar un sistema sanitario que era una de las joyas de este país poniendo en peligro la vida de los enfermos, ahora además el PP nos ha puesto a todos frente al riesgo de una epidemia mortal. Como no vas a dimitir, Mariano, al menos deberías cesar a la ministra responsable de esta pifia monumental. Aunque la culpa no es solo suya, es de quien la puso ahí.

Dicen ya algunos expertos, antes de que se conozca el resultado de la investigación, que el contagio se ha debido solo a un error humano. Toma, claro, no va a ser un error divino, aunque tenemos ministros capaces de asegurar que la Virgen nos sacará de esta. Pero nada de esto hubiera ocurrido si este gobierno no hubiera corrido tantos riesgos innecesarios. El problema no es que se incumpliera algún protocolo, el problema es que no se siguieron los protocolos necesarios para evitar que Ana Mato sea ministra de Sanidad. El problema es que el PP de Rajoy es un Ébola político. Todo lo que toca, enferma y muere”.

 Añado..

Al tratarse del primer contagio fuera de África, somos noticia en la prensa internacional. Pero si queréis comprobar la hondura de nuestros males, ésta es la portada que ABC ofrece a sus lectores:

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España, una, disoluta, corrupta y en venta

La tragedia se consumó. Artur Mas, el presidente catalán, firmó su desafío soberanista. Y no solo eso, deja el destino de Cataluña en manos de la movilización callejera, una Lluita de Carrer, emparentada, quién sabe, con la Kale Borroka. Se rompe España, la hora de activar el Estado de Derecho para tumbar al agresor de la unidad patria. El nacionalismo español salta en todo su apogeo. Con las luces del alba del día posterior a la firma del decreto catalán, Rajoy nombra centinela de la bandera nacional, para su custodia y respeto, a Soraya Sáenz de Santamaría.  La vicepresidenta del gobierno lo había dicho bien claro: Todos estamos sujetos a la ley, sin ley no hay democracia. Por eso activamos tan a menudo la máquina de fabricarlas. El PSOE apoya al PP porque, como ya declaró Pedro Sánchez, la deriva soberanista catalana es el principal problema de España. Consejo de ministros extraordinario. Rajoy comparece y cita 16 veces la palabra “ley”. El Tribunal Constitucional suspende la consulta por unanimidad en apenas hora y media. Tras tardar años en otras resoluciones, su politización aguda actual le presta inusitados bríos para dictaminar con la máxima celeridad.

Una España sin fisuras. Una democracia modélica. Un Estado de Derecho para enmarcar. Lo curioso es que acabamos de saber que la prostitución, el juego y las drogas han elevado el PIB español en más de 26.000 millones de euros. No es que se haya producido un súbito aumento de la actividad, sino que el gobierno los ha sacado del armario. Les ha aplicado una amnistía moral, para entendernos. Por necesidades contables.  El Instituto Nacional de Estadística (INE) los computa desde ahora como actividad económica. Se incluyen aquí, por supuesto, el contrabando de drogas, juego ilegal, trata de personas para su explotación sexual, coacciones y lo que haga falta, sexo a cambio de dinero, tal cual.

 Prostitución, juego y drogas, no parece que sea precisamente como los mazapanes y yemas que tan dulcemente elaboran las monjas del Monasterio de Santa Clara. Son actividades en su mayoría ilegales. Todavía. Siempre se puede dictar una ley para limpiarlos, dado que ya se les ha exonerado de culpas en la economía. Tal es así, que los catalanes que se sienten agraviados cuando el feroz ultranacionalismo español les llama hijos de puta, deben pensar que en realidad es un elogio. Y quien dice los catalanes, los antisistema, homosexuales, feminazis o periodistas que odian -de forma sectorial o simultánea- al PP, al PSOE y a los ultraliberales. Están hablando de uno de los sostenes –dicho sin doble intención- del país. Económico, insisto. Menudo dilema tienen ahora jueces y policías: detener a un proxeneta atenta contra el PIB.

 Y luego está “lo otro”. Las cajas B de dinero procedente de donativos de empresas que luego suscriben contratos públicos y la interminable cadena de mangancias que vemos a diario hasta anestesiar a buena parte de los españoles. Todos sujetos a la ley, sin ley no hay democracia. Perocuando recusan al juez que inicia la causa de la Gürtel (Baltasar Garzón) que, casualmente, va a dar con sus huesos fuera de la Audiencia Nacional, es porque les tiene manía. Y borrar los discos duros de los ordenadores de Bárcenas, un puro afán de colaboración con la justicia que no tenga que molestarse en analizarlos.

 Está España tan pringada de corrupción –véase también la Andalucía de los EREs- que los pobres próceres nuestros ya no se aclaran. Oigo a Artur Mas - el enemigo de la unidad de España, precisamente, sí-  decir que él cree no ser corrupto, aunque uno nunca sabe si comete algún error. La mayor parte de los humanos sí notaríamos si le estábamos robando a alguien la cartera, pidiendo comisiones a las empresas a las que por ello favoreceríamos en las contrataciones, evadiendo dinero a los paraísos del ídem y minucias de ese calibre.  Hombre, Artur, estas cosas se notan. Siempre que uno no esté muy ocupado rompiendo España, igual es eso.

 España, una, disoluta, corrupta… y en venta. No, no es un ataque a las esencias patrias, es todo lo contrario: una exaltación de sus nuevos valores. El PP se está puliendo, también, todo nuestro patrimonio público con una presteza que ya querríamos para crear empleo. Todo ha caído bajo la mano demoledora de esta empresa, el PP, tanto en su sede central como en las delegaciones territoriales. Prácticamente todo lo rentable se ha entregado o se quiere entregar a manos privadas, desde piezas fundamentales de la sanidad a RENFE o AENA. Los edificios y patrimonio artístico de valor los venden de saldo. Constatable. Se apea “la bandera de España que ha ocupado un lugar preminente y de máximo honor” en el edificio y se hace caja.

  Fondos de inversión, fondos buitre, grupos organizados norteamericanos, chinos, rusos y venezolanos, han encontrado en España el Edén para llegar, comprar y marchar. Poco patriotismo aquí, la unidad de España se desparrama bien lejos. Y no en las manos más limpias.

 El roto hecho en algunos ayuntamientos es irreparable. La Empresa Municipal de la Vivienda y Suelo del Ayuntamiento de Madrid, por ejemplo, vendió en 2013  1.860 viviendas sociales a Blackstone, un fondo norteamericano. Salían a 51.000 euros, precio que no facilitó a los inquilinos. Ahora, amenazan con desahuciarlos. El urbanismo en la capital ha sido el sigiloso teatro de actuaciones ultraliberales de Botella, saltándose cuanto haya que saltarse. Y no andarán muy lejos otras ciudades en esta España sin ley, pero con tantas normas.

Y, pese a habernos vendido hasta las joyas de la abuela, el PP de Rajoy nos tiene con un billón de euros de deuda pública, en récord histórico absoluto. A devolver a los acreedores. Con intereses.

Este es el modelo de país. Prostitución, juego, drogas, corrupción, pirateo de lo público (por cierto, ¿los obispos no han dicho nada de todo esto?). Y luego la devaluación del trabajo y los derechos de los ciudadanos para intentar cuadrar la caja que pese a todo tiene un agujero inabarcable. La investigación y desarrollo no lo es. En realidad se les combate, dados los recortes que les ha practicado el PP.

 Pero lo importante es la unidad del territorio. A la derecha española y catalana les ha venido a ver un santo con esto de sus nacionalismos. Es tan sensible y manipulable la gente que no piensa o se deja desbordar por las pasiones. Recordemos que todo se generó -uno de los principios de la historia al menos- cuando Artur Mas fue a ver a Rajoy a pedirle un pacto fiscal. A Mariano se le arqueó el ojo del tick, henchido de emoción, y dijo No. Y ambos siguieron engordando la madeja.  ¿Movilización callejera? Decenas de miles de ciudadanos catalanes se manifestaron al margen de los políticos. Una y otra vez. No fueron manipulados, tanto como ahora quieren utilizarlos.

¿Caerá todo el peso de la ley que toque por decir que miles de personas necesitamos independizarnos de toda esta basura? «Cuanto más corrupto es el Estado, más numerosas son las leyes», decía el gran historiador Tácito de la Antigua Roma.

Gallardón, verdugo y víctima

Amagó muchas veces con irse y no lo hizo. Alberto Ruíz Gallardón aspiró desde su juventud a llegar a la presidencia del gobierno y, probablemente, aguantó para conseguir su objetivo. Ahora, ha dimitido. Con amargura. Rajoy le ha desautorizado públicamente al retirar la infame ley del aborto. Tiene razón el defenestrado al decir que ese proyecto era del gobierno completo, de Rajoy, del Partido Popular incluso. Es evidente que Mariano Rajoy ha preferido los votos a los nasciturus.

Con sus delirios ultraconservadores sobre lo que él llama derechos del concebido, su empecinamiento en legislar sobre el útero y la voluntad de las mujeres, o ese rosario de despropósitos sobre lo que es una mujer -y bien que las conoce al parecer-, era un ministro fuera de la realidad. Pero no menos que el de interior que habla con dios y condecora vírgenes. La de empleo que encarga a la virgen del Rocío tareas de su departamento. La que no ve ni el Jaguar de la Gürtel en el garaje, ni tampoco el dolor de quienes ha privado de la sanidad. El que ha destrozado la educación. El que aumentó la desigualdad fiscal, riéndose literalmente, imaginamos que de sus victimas. El de las prospecciones petrolíferas y eléctricas.  En fin, el circo completo.

La nómina de Ruíz Gallardón al frente del ministerio ha supuesto una regresión absoluta, menos mal que algunas de sus “reformas” se han quedado en el camino. De momento. Apuntó sin remilgos a una justicia desigual que solo pudieran pagar los ricos y sus ideas para el Código Penal fueron consideradas incluso como próximas al franquismo. Esta al menos, no está aprobada. Aún. La del Poder Judicial pretendía supeditar –todavía más- la justicia al gobierno. Logró casi la unanimidad perfecta en el rechazo de cuanto hacía. Merece la pena leerlo en detalle, en la información de Pedro Águeda.

Y, sin embargo, la cúpula del PP se la ha jugado bien a Gallardón. Dado que es cierto que sus proyectos eran los del gobierno, y su ideología  la de ellos. El número que han montado para sacarle del ministerio una vez que comprendió el mensaje de que ya no le querían allí, exigiría hasta una investigación.

Veamos la información de Gonzalo Cortizo:

Moncloa moviliza al rey en Nueva York para garantizarse el cese inmediato de Gallardón. Felipe VI se ha visto obligado a firmar el cese de Gallardón y el real decreto que regula su relevo desde la embajada de España en la ONU. El Gobierno ha despreciado el ofrecimiento de Gallardón de quedarse en su cargo unos días. La dimisión del histórico dirigente del PP ha obligado a Rajoy a buscar un ministro de Justicia en cuestión de horas.

A Rajoy, o su todopoderosa mano derecha, esa mujer que se multiplica por 80 para cumplir los deseos del jefe y los suyos propios. Según vozpopuli, ha sido Soraya Sáenz de Santamaría la que ha encontrado al sustituto apropiado. Rafael Catalá es otra persona de confianza en el clan, hasta la exageración, según esta denuncia.

Hoy se recuerda (además)  que el PP habría ofrecido a Bárcenas la cabeza de Gallardón y el abandono del caso de corrupción por su silencio, ya en 2013. Lo publicó El Mundo, y bien caro le costó a su director entonces Pedro J. Ramírez.

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Esto está pasando en España. Y todo sigue como si nada. Viajan, se quedan, hablan de expectativas de voto, las tienen…

Alberto Ruíz Gallardón no entendió, según se ve, la familia en la que estaba. No alcanzó a ver de lo que serían capaces. Ha dimitido, ha respondido preguntas. El grave problema es que el germen de todos estos gravísimos hechos permanece ahí: Rajoy es el presidente del PP y del gobierno.  Y va, tan tranquilo, camino de China. Él ya ha pasado página.

El indescifrable enigma de los ciudadanos que se arrojan en brazos de Podemos

Siguiendo los pasos del manual, el PSOE ha pasado del “me quiere, volverá” al despecho –“con lo que yo he hecho por ella”, “nada sería sin mí”- y a buscar culpables fuera: las fuerzas cósmicas se alían para alejarles de los votantes. En particular, esa joven formación que les embauca con engaños y que terminará por darles una vida perra.

Se cumplen los peores augurios, pues, sobre la deriva de los socialistas, también en la nueva etapa de Pedro Sánchez, cuando cometen la torpeza de centrar su discurso en atacar a Podemos. ¡Y sin nombrarlos!, en el más puro estilo Rajoy, que debe ser lo que entienden por “sentido de Estado”. Ni en la más egoísta de las estrategias se comprende: le están regalando a Podemos las portadas.

 El PP logra mantenerse, habiendo logrado la cuadratura del círculo: dar menos servicios por más impuestos, vender todo lo que tiene valor del patrimonio público –ahora AENA- y, si se tercia, de saldo, y endeudarnos pese a todo a niveles de récord histórico. Ya el 98,9% del PIB, en un ritmo que se acelera por horas, casi por minutos. En sus feudos municipales y autonómicos puede llegar a la ignominia de vender a fondos buitre viviendas sociales (por 51.000 euros, precio que no da a los inquilinos) para luego empezar a desahuciar. Mientras, rescata bancos y autopistas deficitarias, hijas de su gestión anterior. La lista de despropósitos y agravios es interminable.

El PP conoce mucho mejor a su electorado que el PSOE. Les sabe fieles hasta la muerte y masoquistas en la más genuina tradición española. Son de los que se casan para toda la vida y perdonan mentiras, traiciones y maltrato. Los sufren en silencio o ni siquiera les dan importancia, en su sagrada misión de sostener la familia como dios manda. El suyo de toda la vida, el dios de la regresión y el dinero. Todo antes de que se vaya con otra. Pero no son suficientes para sustentar mayorías absolutas.

Por eso, al resto, a esa marea que suele nadar o flotar en agua de nadie, le prometen “regeneración democrática”, una obscenidad añadida en un partido que más parece una empresa –muy turbia- nacida y gestionada para la consecución de sus intereses.

El vodevil de la política catalana y rancio españolismo, es tan cutre que sonroja. Ni siquiera podríamos exportar la serie caso de ser rodada. El molt honorable president Pujol evadiendo al fisco –como poco, es ésa solo de momento su confesión- durante 34 años, con toda su vasta prole creciendo en fortuna, privilegios y poder. Un poderoso colaborador de Rajoy, su mano derecha, Moragas, enviando mensajes  a la ex novia del chico mayor, Victoria Álvarez, para que descubra lo que ella conoce del enriquecimiento presuntamente ilícito de los Pujol “ y salve España”. La entusiasta dirigente del PP catalán, entre tanto, se acerca a Álvarez, se cita con ella y con unos espías de método que contrata a través de un amigo entrañable del PSC.  “Fue ella la que encargó la grabación a través de José Zaragoza, exsecretario del Organización del Partido Socialista Catalán”, dice eldiario.es. Luego, cuando el escándalo se desborda, le mandará más mensajes de la escuela Rajoy: “Aguanta Vicky”.  A partir de ahí, se guardan los  trapos sucios para cuando convenga. Y, como broche –por el momento-, sale la vicepresidenta del gobierno con cara impasible, tipo amianto, y dice que las comunicaciones de Moragas “son privadas”. Y España “no se salva” a su gusto, porque muchos catalanes tienen claras sus prioridades.

 En el partido transgénico, UPyD, andan al degüello entre ellos mismos porque se ve venir que la próxima ración de tarta viene en talla recortes y cada bocado cuenta. Izquierda Unida muestra signos de recuperación, sobre todo en muchas individualidades que la han mantenido viva. Hasta se aviene a buscar consensos que parece la bestia negra de los llamados grandes partidos.

 Y, así, a muy grandes rasgos, se presenta el idílico panorama de la política española. ¿Cómo es posible que los ciudadanos no estén entusiasmados con ella?  ¿Qué locura o imperdonable traición les ha poseído para arrojarse en brazos de Podemos?

No lo quieren entender. Solo ven la amenaza a abatir. Podemos ha surgido por lógica, por su habilidad para aglutinar el enorme descontento de una parte de la sociedad que no se conforma con el ejercicio de una política que les aplasta. Por supervivencia, como debemos insistir. Fruto de la rabia, incluso. La nueva formación precisa asentarse y reflexionar para crecer, y en ello están. Revisar algunas salidas estentóreas. Su éxito se puede calificar de desbordante en el más puro sentido de la palabra y prueba de la necesidad social que lo genera. Es enorme su responsabilidad, tienen a  decenas de miles de personas sujetas a la esperanza que han suscitado: otra forma de gestionar lo de todos, la búsqueda democrática del bien común, el fin de la estafa. De ésa que ya se renueva cíclicamente, sin ningún pudor. Otra vez  dicen que la recesión amenaza Europa y hay que seguir con la tijera. Asombroso que cuele.

 Cierto que muchas personas, mayores sobre todo, preferirían que todo lo sucedido fuera un mal sueño y que, con un par de retoques, el río volviera a su cauce. Incluso con sus defectos, nada es perfecto. Pero es que el mundo ha seguido girando y no va en esa dirección. El propio poder la ha trastocado y pervertido.

Pueden gritar los partidos y sus voceros mediáticos cuanto quieran que la realidad no cambia: la política en la que sueñan no existe, la sociedad defraudada ha pasado página, no es un enfado pasajero. Con presiones, reproches y exabruptos, no cambiará de parecer. Mucho menos, demonizando a quienes están planteando soluciones que ellos no quieren o no son capaces de afrontar. La viabilidad de buena parte de las propuestas -que la tiene-, depende de invertir las prioridades: trabajar para todos y no para unos pocos. No es fácil, sobre todo por las trabas de los privilegiados, pero tampoco imposible.  Les cuesta entender que se trata de hablar desde el suelo, desde los problemas de las personas, no desde un pedestal metido en una cámara de vacío. Lo que se quiere y se pide es más democracia.

 ¿Cuánto más creen que se puede soportar este estado de cosas? ¿Por qué? El tren ha partido. Ni siquiera está muy claro su destino y si lo encontrará. Pero, nos guste o no -hoy por hoy, aquí y así-, en la vieja política no hay tierra a la que volver.

La vida, la salud, para el PP

Muchos son los atropellos a los que nos está sometiendo el PP que, sin embargo, no deja de presumir de sus presuntos logros pero los destrozos ocasionados en la sanidad pública revisten especial peligro. La salud humana se ha convertido en manos del PP y también de CiU en un objeto de negocio. De ahí las privatizaciones. De negocio y de exclusión de sectores que su ideología rechaza. Dos casos altamente alarmantes lo demuestran.

Milagros. 37 años. Venezolana. Inmigrante en España sin permiso de residencia.  En Julio, su embarazo acabó en aborto porque un hospital de Denia  (Alicante) no la atendió cuando acudió a urgencias con pérdidas de sangre. Le exigían un compromiso de pago de 185 euros dado que la Ley de Mato le quitó la tarjeta sanitaria. El Hospital Marina Salud de Denia  es de la red pública, gestionado por las empresas privadas DKV Seguros y Ribera Salud, como buena parte de otros en distintas comunidades gestionadas por el PP. Y niega la versión de la mujer que, sin embargo, abortó.

 La historia que relata eldiario.es, a consultar en todos sus detalles, resulta espeluznante.  “Me decía a gritos que cómo me había atrevido a pedir cita si no tenía papeles, que eso no entraba dentro de la asistencia gratuita y que tenía que tramitar mi caso con una trabajadora social”, relata.  El parte médico es claro.

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Una ley que no ha demostrado que sirva para ahorrar, que desde la ONU califican de bomba de relojería para la salud  pública de toda la población, parece tener más una intención ideológica. Ciudadanos de primera y de segunda. Como toda extrema derecha que se precie, no gusta de los extranjeros pobres.  A los ricos les abre la puerta de par en par.

El otro caso nos remite a los tratamientos “caros”.  Hemos rescatado bancos, autopistas con dinero público, pagamos sobresueldos, pero hay muchas cosas que no se pueden costear. Estamos viendo el drama de los enfermos de hepatitis que siguen aguardando decisión de la ministra, a ver ahora que ya habrá acabado sus vacaciones en la playa.

Pero hay ya incontables víctimas de esta concepción de la salud, recordemos también los maltratados niños con cáncer de Toledo.Y está Álvaro,  un niño afectado por la enfermedad de Pompe a quien quieren retirar el tratamiento porque es caro y ya tiene una mala calidad de vida. Lo viene denunciando la muy activa Marea Blanca de Zaragoza. Es el único nieto de un amigo de uno de mis hermanos que, como el resto de la familia, está desolado.  No se le ha dado especial relevancia, son ya tantas las bajas ocasionadas por la religión del lucro y la hipocresía suma (encima se atreven a hablar de “el derecho a la vida” para las células embrionarias) que ya ni nos detenemos en todas.

Es decir en esta sanidad privatizada, en la sanidad de tarjeta en la boca para ser atendido, se puede dejar ir a una madre con amenaza de aborto y se puede dejar morir a un niño porque está tarado y cuidarlo es caro.

El nombre para todo esto lo ponéis vosotros. Junto al futuro que nos espera a todos por este camino. Una y otra vez asombra que seres humanos aparentemente normales secunden estas atrocidades, siquiera con su silencio.

 

Demasiado jóvenes para ser TAN infelices

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

En lugar de poner la oferta del desayuno, el matrimonio que regenta un café en un pequeño centro comercial de Madrid gusta escribir una frase que sirva para algo. A mí me atrapó esta: Somos demasiado jóvenes para ser TAN infelices, sí. Y demasiado mayores también para vivir sin esperanzas de ver un cambio. Cualquier edad es inoportuna para tanta incertidumbre. Demasiada infelicidad para que una minoría se lucre sabiendo que lo hacen tan injustamente  a costa de provocar carencias en la mayoría.

Empezamos nuevo curso tras el verano. Desde hace seis años cada uno supone una vuelta de tuerca. La incorporación del Partido Popular a apretar con la llave inglesa en 2011 nos ha traído a un punto en el que ya nos sentimos atenazados y casi sin respiración. Tan infelices. Y no queremos ni merecemos estarlo. Cada uno de acuerdo con sus circunstancias aspira a realizar sus objetivos y cuesta hacerlo cuando pende sobre nosotros la amenaza de la arbitrariedad, una profunda sensación de inseguridad, abuso y desafuero. De estafa.

Cada recorte ha supuesto un tajo a las expectativas de mucha gente. Demasiado jóvenes para haber tenido que abandonar España, casa, familia y amigos. Para no poder emanciparse aquí. Para cometer la locura de hipotecarse y quedarse sin trabajo o rebajado el sueldo que  no permite afrontar ese compromiso-argolla. Para emprender un negocio viendo cuántos echan la persiana a los pocos meses, quedando entrampados. Demasiada precariedad para tener un futuro.

Cuanto toca este gobierno parece estar destinado a no dar la puntada sin el hilo que teje el lucro de unos pocos, aunque se prive de servicios públicos y derechos esenciales a la ciudadanía. Todo cuanto nos hace felices es considerado por el PP un lujo al que no tenemos derecho y se nos da por caridad. Así obra con la educación, a todos los niveles, la universitaria en particular. Con la salud, introducido ya el concepto de que hay medicamentos demasiado caros para enfermedades que amenazan la vida. Y, eso, además, cuando asistimos al incalificable espectáculo de ver cómo regalan nuestro dinero a bancos, empresas concesionarias de autopistas, o sus propios sobresueldos. Los enfermos son tan infelices. Los agraviados son tan desgraciados.

Anuncia el gobierno del PP una ley de Mecenazgo para la cultura y de nuevo nos encontramos con la conversión de esa materia -que sin duda proporciona disfrute, elevación del espíritu, satisfacción- en un negocio. Para las empresas que, graciosamente, decidan subvencionar proyectos como se hacía en épocas en las que no existían ni los Estados ni la democracia o como hoy sucede en EEUU. Se hace el esfuerzo presupuestario –dice algún órgano periodístico- pero no para crear cultura directamente, sino para que los mecenas se desgraven impuestos. Para que lo hagan a la manera española que tantas dudas arroja sobre la honestidad de sus empeños. ¿Se imagina alguien qué y por qué subvencionarían por poner un caso grandes figuras del empresariado y su cúpula CEOE como Gerardo Díaz Ferrán o su cuñado Arturo Fernández? ¿Quizás ese Rosell que da muestras de tan elevado pensamiento? La cultura para Wert el imposible ministro de este imposible gobierno es algo totalmente accesorio, subordinado.

Lo que está ocurriendo a la sociedad española es de no creer. Aún tiene el valor la jefa oficiosa de Europa de venir a avalar semejantes atropellos. Las cajas B, las mentiras y manipulaciones, el pucherazo electoral destinado únicamente a beneficiarse como partido, como individuos. Pasando por encima de los deseos de mayor democracia que manifiesta la sociedad española cada vez con más intensidad.  En una palabra, lo que los alemanes no le tolerarían. Rajoy le dará a cambio… más tijera para los españoles. Ahí está la clave, pocos países con más necesidad de educarse en ciudadanía y en trabajar por el bien común como la española. Ellos, los incívicos egoístas y los despreocupados, nos hacen infelices a todos, sin parecer que disfruten por ello de un excelente nivel de bienestar. Sin que sentados sobre nuestros derechos y aspiraciones, les haya caído el maná.

Tan infelices. No es solo una sensación incómoda, es la intensidad que crece al mismo ritmo que disminuyen nuestras esperanzas. Queremos volver a ver a los niños iniciar el curso sabiendo que serán educados en calidad e independencia. Que comerán (a lo que hemos llegado ¿eh?). A los jóvenes trazar su vida con bases sólidas, en el país que elijan, no obligados al exilio económico. Tenemos derecho a que nuestros impuestos se inviertan en nuestras necesidades. A medicinas y tratamiento si estamos enfermos, a una pensión digna para que la cotizamos.

No soportamos la idea de la caspa renacida, de este inmenso retroceso, de esta involución que creíamos ya superada. Resulta imperioso erradicar este agobio de vivir entre los fantasmas que pensábamos habían quedado muy atrás.

Queremos sentirnos seguros con el gobierno que la mayoría –la real- elija, sin temer que nos estafe, nos engañe, nos robe y nos insulte. O apalee y multe arbitrariamente la crítica. Queremos tener un gobierno íntegro, decente. Y queremos que la justicia se limpie de contaminaciones políticas para que ataje las conductas desviadas y erradique esta aplastante, inmovilizadora, sensación de que muchos delincuentes gozan de enorme impunidad. Queremos verlos responder ante lo que han hecho.

No es irremediable, no es una condena a acatar. Ya está bien de replegar las alas, buscar paliativos, confiar en el posibilismo, templar gaitas a los insensatos que nos mantienen en esta situación, temer o despreciar a quien deberíamos respetar como ejemplo de ciudadanía.

Demasiado humanos, con nuestro cerebro, sensibilidad, fuerzas y quebrantos para ser tan infelices porque así lo decide gente a la que no le importamos. Por la indiferencia y el incivismo de quienes son capaces de aceptar cuanto les echen. Precisamos volar sobre tanta miseria, remontar la adversidad que nos han impuesto. El horizonte es ser TAN felices como podamos.

*Publicado en eldiario.es

Mecánica para demoler un Estado Social o el extraño caso del edificio desaparecido

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Pasear por Madrid depara sorpresas como la de encontrar que ha desaparecido un edificio completo. No uno cualquiera, estaba ubicado en una esquina del Parque del Retiro con la plaza que alberga la estación de Atocha. Más de una vez había reparado en sus tiendas, más que cerradas, abandonadas. ¡Et voilà! Ya no queda nada de él.

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Ese agujero urbanístico es, en manos del PP –piensa una-, un bocado demasiado apetitoso y, basta indagar un poco, para comprobar que se cumplen las peores sospechas, como es habitual en ese partido. El portavoz de UPyD del ayuntamiento y ciudadanos en defensa del patrimonio han seguido y denunciado el proceso. El derribo, argumentan, ha incumplido la ley porque se trataba de un edificio protegido. Una nueva normativa aligera los requisitos para que baste con conservar poco más que la fachada.

Se lo han pulido completo, claro está. Pero, desde la Dirección General de Patrimonio Cultural y Calidad del Paisaje Urbano del Ayuntamiento de Madrid han contestado a la asociación ciudadana. Dicen que el edificio estaba en “ruina grave”. Lo declararon así en 2014 (atentos a la fecha). Pero les piden estén tranquilos porque van a reconstruir la fachada para dejarla como estaba e incluso han conservado algunas rejas de los balcones originales.

 2014 es el año en el que se decreta su ruina ¿verdad? Pues en 2013 el grupo Ayre Hoteles, que cuenta entre sus socios a El Corte Inglés y a Abel Matutes, anunció ya la apertura de un hotel frente a la Estación de Atocha y exactamente en el mismo sitio donde ahora ha quedado libre el solar.

El edificio Atocha/Retiro antes de ser demolido

El edificio Atocha/Retiro antes de ser demolido

 Es importante que fijemos nuestra mirada en ese edificio compacto, sólido, con sus cimientos y sus vigas y luego en el vacío que deja. Porque eso exactamente es lo que está haciendo el PP y sus correligionarios con cuanto tocan. La sanidad, la educación, pensiones, empleo, subsidios, dependencia, servicios, nivel de vida, derechos… todo. Es la política de hechos consumados, de tierra quemada. Y hay leyes para conservar fachadas pero nada impide al parecer enajenar o derruir valores fundamentales para una sociedad.

 Ha pasado igual con la sanidad, insisto. Teníamos uno de los mejores servicios de salud del mundo y de gran eficiencia para su coste, y ahora andamos repagando, hablando de “medicinas y tratamientos caros”, de cierres de servicios indispensables, de dolor y muerte incluso. Llegó la piqueta del PP y la tiró abajo. Aún quedan profesionales esforzados que trabajan entre los cascotes pero el entramado anterior, los ladrillos y soportes, no está.

 Por si cuela en esas mentes atoradas que aún les siguen, dicen que reconstruirán la fachada tal como estaba. ¿Para qué la has tirado entonces? Se había quedado vieja. Ah, entonces nos deshacemos también de Las Meninas de Velázquez que tenemos unos copistas muy eficientes que van a hacer otro cuadro que ni lo notarás.

¿Nos deshacemos? No exactamente, lo que proporciona beneficio no se destruye por completo: se transforma. La mecánica siempre es la misma. Las demoliciones del PP –o de CiU y toda esta gente- tienen indefectiblemente un beneficiario privado claro. En algo tan serio como el cuidado de la salud han entrado hasta fondos especulativos, empresas con familiares de políticos,  e incluso se apuntan órdenes religiosas en Madrid, conocedores de las debilidades del partido que gobierna España por los cuatro costados.

 No me digan que no es casualidad que el solar que deja el edificio derribado en Atocha/Retiro vaya a ir a parar, precisamente, a El Corte Inglés y al gran cacique ibicenco del PP.

Inicio de las obras del complejo de lujo en Canalejas

Inicio de las obras del complejo de lujo en Canalejas

En su febril actividad, Ana Botella también ha dado vía libre a la Operación Canalejas, esta vez al lado de la Puerta del Sol. Las obras, ya iniciadas, levantarán un complejo de lujo con hotel y centro comercial que aquí le ha correspondido en suerte a la Constructora OHL, vinculada al amigo Villar Mir.

La operación incluye “la remodelación del aparcamiento subterráneo y reordenación del tráfico”. Es decir, el ayuntamiento ha acordado invertir casi 21 millones de euros porque ha de indemnizar a la actual concesionaria del parking cuyo contrato expiraba en 2027. Aprendida la lección, Botella se la va a dar a los nuevos por ¡40 años! para que no haya ocasión de arrepentirse. Y, si no, se paga con el dinero de otros y ya está. Como hizo su mentor y antecesor, promovido después a Ministro Demoledor de la Justicia que ha dejado herencia de pago para varias generaciones.

El dinero estaba y ya no está, como el edificio de Atocha/Retiro, pero renace en los bolsillos adecuados con mayor o menos estética que eso es lo mismo.

Para demoler un Estado Social pues, primero hay que votar a un partido como el PP o todos sus primos hermanos y comprensivos sustentadores del sistema. Dotarse de unos eficaces cómplices mediáticos que hagan magia con los datos, atemoricen con los peligros que acechan a los que se alejan del carril o que mareen la perdiz para que los más débiles de mente no se aclaren y se queden solo con lo que ha farfullado Marhuenda para comentarlo jocosamente. Y luego asistir a los sucesivos derribos, a los engaños de que va a quedar igual o mejor, a la lista de beneficiados privados de bienes públicos, al dispendio de nuestro dinero porque, al final, encima terminamos pagando.

No pierdan de vista el agujero. Allí había un edificio que se dejó deteriorar para después tirarlo sin contemplaciones. Pronto habrá otro, pero ya no será igual. Solo podremos entrar pagando. En él, como en sanidad, educación, derechos y todo lo demás. No sé si las fuerzas y leyes de las que se dota el PP para amedrentar a los críticos permitirán mendigos en las inmediaciones. Poco después de hacer la foto, se estableció  un control policial, al parecer indispensable en el desértico Madrid de agosto.

Porque ése es el diseño de país en el que el PP y compañía trabajan. El de la desigualdad, el del embudo, el del lujo y la pobreza, el de la injusticia, dado que el único I+D+i al que atienden, promocionan y goza de toda prosperidad es, como ya se está diciendo, el de la corrupción.

Éticas personales como edificios demolidos, cerebros como solares vacíos, sustentan esta increíble situación.

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