Periodistas amedrentados

Cuando dejo de escribir en el blog tantos días se me amontonan los temas. Porque la realidad es una máquina que los expele sin descanso. Como cada día, hoy he empezado a repasar la prensa y a twitear lo que considero más destacado. Las portadas traían esto:

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En la radio, en La SER aunque para mí sigue siendo la mejor, una informadora relataba con voz temblorosa desde Ejea de los Caballeros, Zaragoza, la historia de un hombre que se ha atrincherado en su casa tras disparar presuntamente a su yerno. Ha entrado la Guardia Civil y el hombre… “ha resultado fallecido”, ha dicho. La mayor parte de las noticias hablan también de “un hombre muere”… ¿De infarto?

Es una anécdota a pesar del luctuoso balance. Pero es que es así todo. También, otra periodista en estudio ha dado paso a la corresponsal en Bruselas hablando de alguna gestión de los preferentistas cuyos ahorros habían resultado atrapados “por la crisis”. No, bonita, ha sido por los bancos, por bancos concretos.  y no tenía nada que ver con la crisis.

Los telediarios de TVE echaron ayer el resto abriendo con los insultos a Rajoy de ese botarate que preside Venezuela. ¿Era la noticia más importante del día? No. Rotundo. Desdibujaron la pifia de Rodrigo Rato y completaron con anécdotas. Digan lo que digan, no basta con denunciarlo. No se puede ofrecer esa irrealidad a un millón ochocientas mil personas que siguen engullendo esos informativos. No todos, ni mucho menos, desarrollan sentido crítico para entrever motivaciones, por muy evidentes que sean.

Me cuentan que Antena 3 hizo algo similar. Luego, El Intermedio en La Sexta –del mismo grupo mediático- informó del Estado de la Nación Social, que nada tiene que ver con el que pinta Rajoy, el PP y los medios que ahora están a su servicio. Arriesgando mucho. Porque estamos viendo caer a periodistas fulminados como moscas.

En mi capítulo de ReaccionaDos detallo las servidumbres a las que los medios se han sometido por su mala cabeza en algunos casos. Sus acreedores, bancos, son ahora socios de la empresa, como sucede en PRISA. Y luego está el PP que hoy tiene la llave de subvenciones directas o a través de lo que eufemísticamente llaman “publicidad institucional”. La prensa escrita no deja de perder lectores.

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En el PP, además de sus intereses de partido, hay personas que no toleran el periodismo crítico. Con gran poder. Las víctimas son ingentes ya como digo. Y se calla. Porque al que protesta le cae también la expulsión. Y ahora escasean las posibilidades de trabajo.

Ahora bien ¿de qué sirve tragar? Por lo que estoy viendo, para autorizar a que embutan más para seguir tragando. Y las consecuencias son ayudar a mantenerse en el poder, por malas artes (no es una competencia leal), a gente que está haciendo cosas muy reprochables.

Periodismo sigue habiendo, más boyante que en los años recientes curiosamente. Tengo la suerte de poder escribir en uno de los medios que lo ejerce: el diario.es. Y hay más desde luego.

Tema esencial del día, para portada, son los pufos del antiguo prohombre Rodrigo Rato que pudo ser presidente de gobierno, porque el dedo mágico de Aznar lo barajó con Rajoy y Mayor Oreja. Su historia es impresionante. El mejor ministro de Economía de todos los tiempos -decían- pese a ser el autor material de la burbuja inmobiliaria -a medias con Aznar- con su ley de liberalización del suelo. Paso y huida de la cabeza del FMI, el pufo de Bankia, las tarjetas black y las putas, y ahora, para postre, el blanqueo fiscal propiciado por el colega Montoro.

En Público cuentan la peripecia completa, jugosa. Firman el artículo con iniciales.

El PP, nos cuenta Luz Sanchís en eldiario.es opta por la línea Rajoy: hacer como que no va con ellos. pp.rato.diaio

Ignacio Escolar anuncia en su artículo Cinco datos sobre la aministía fiscal de Montoro que nos van a cabrear. Y cabrean, sí. Y sería para que reflexionaran muy seriamente quienes apoyan a este partido.

Partido, por lo demás, al que Ruz insiste en desenmascarar en sus últimas acciones al frente del caso Gürtel, del que tan oportunamente ha sido apartado. Qué pena de país y de sociedad que tolera esto.

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Casi nos hemos olvidado -y es de ayer-  de cómo ahora nos dice el gobierno tan campante  que no se va a recuperar todo el rescate a los bancos. Como previmos y dijimos, nos va a costar muchísimo dinero (de ese que no hay para otras cosas, de ese que si se pide hay que devolver cuando eres un país como Grecia… o España y los acreedores son precisamente los bancos). El periodismo lo dio en distantes versiones.

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Hecho que contrasta notablemente con lo que nos repitieron hasta la saciedad.

La constitución del Parlamento andaluz es tema destacado del día, sin duda, que promete mucho en versiones. Ya he oído alguna -en apenas media hora- muy ofendida porque los grupos no apoyen a Susana Díaz que, por lo que se ha demostrado, calculó muy mal la jugada.

Y los 400 muertos en aguas del Mediterráneo que, al no viajar en avión alemán, ni en avión siquiera, ni proporcionar votos, no han merecido mayor atención mediática. Iñigo Sáenz de Ugarte nos explica claves que es preciso saber para entender lo que pasa. Así comienza:

Otro naufragio. Otra matanza. 400 muertos, o desaparecidos, que viene a ser lo mismo. Más tumbas en el Mediterráneo. Ese cementerio tan limpio en el que muchos europeos se bañarán despreocupados dentro de muy pocos meses. Se cumplen así las prioridades de los gobiernos de la UE. Italia clausuró el programa Mare Nostrum y la UE lo sustituyó por Tritón, un simple sistema de protección de las costas italianas con menos buques. El problema de Mare Nostrum, además de ser muy caro, es que servía para salvar vidas, vidas que acto seguido pasaban a residir en Europa. En opinión de gobiernos como el británico y el español, suponía un incentivo para intentar dar el salto. Esas vidas estaban mejor en el fondo del Mediterráneo como alimento de los peces. Ese es el incentivo que sería de utilidad.

Maruja Torres también habla del naufragio, y del sistema, y del periodismo… “de corte Corte Inglés”.

¿De verdad alguien, aparte de los informadores de corte Corte Inglés, creen que se consiguió algo? No, el cinismo arranca desde la base: anda, vámonos a Barcelona, ciudad cuyas autoridades siempre mueven el rabillo para figurar en el Mediterráneo, luego hacemos una declaración y quedamos para la próxima. Vienen y se van, viajan y desviajan, desovan y paren papeleo como si no tuvieran vergüenza. Y entre tanto, en ese Mediterráneo que dicen querer proteger, oleadas de cadáveres de refugiados dejan que las olas les den el único abrazo al que se les otorga derecho. Qué lástima que los últimos 400 muertos por abandono generalizado no fueran a parar, las manos yertas por delante, a los pies de sus excelencias, como contundente rúbrica de su hipocresía.

¿Compensa secundar todo esto? ¿No informar, preterir, manipular directamente o marear con banalidades para distraer de lo esencial? ¿Por cuánto tiempo es soportable? ¿Hasta el final? Hemos visto caer a gente que tragó. Tragar no es un salvoconducto.

Terminando este artículo, veo que Infolibre trae la foto varios periódicos de tirada nacional que han cubierto su portada (como ya hicieran con el Banco de Santander en su día para ser todos iguales) con un anuncio de Coca-Cola, justo al día siguiente de que El Tribunal Supremo tumbara el ERE de la empresa. Según Cinco Días. es “para buscar un acuerdo”.  La inserción no es masiva, en mi barrio están con sus portadas normales, con aquellas tan bonitas con las que comenzaba el atículo.  Igual esto es más real.

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La realidad mutante de la campaña electoral (con versión británica incluida)

Esperanza Aguirre en cartel promocional que ha suscitado multitud de críticas... por su populismo.

Esperanza Aguirre en cartel promocional que ha suscitado multitud de críticas… por su populismo.

Una campaña electoral es ese periodo en el que distintos sectores del poder pueden arrojar encuestas sobre la mesa para influir en los votantes. Al menos, en tiempos de inseguridades por el debilitamiento del bipartidismo, víctima de sus errores. “Te veo tus PP y te subo los PSOE”, “Me descarto de unos Podemos y envido con Ciudadanos”. La sociedad va de la ilusión al desencanto, de la resignación a la posibilidad.

La nieta de los condes de Sepúlveda y consorte del hijo de otro conde y una marquesa abraza a una anciana negra en vistas a obtener votos para ser alcaldesa de Madrid. Con esa cuna ha salido de derechas, como debe ser. Y hacia la meta cabalga tirando de un pesado carro de corrupciones múltiples, a lomos de los mejores corceles de la desfachatez y la impunidad.

Antonio Miguel Carmona, en foto promocional

Antonio Miguel Carmona, en foto promocional.

El rival socialista, por parte de PSOE, anda en un sinvivir a la búsqueda de titulares. Ora salta para la foto ante el oso y el madroño, ora viaja en metro a ver si supera el abrazo de Aguirre. “Por encima de su cadáver”habrán de pasar los independentistas. Carmona, alcalde y mártir de la unidad de España por la gracia de dios.

Ciudadanos se ha quedado plantado solo, con su flor, como el novio de la Marieta de Brassens y Krahe, defendiendo una sanidad restringida a humanos con los papeles correctos. Les ha pillado a contrapelo el desmarque parcial del PP, siquiera sea mientras duran las sucesivas campañas. Y las pizarras del espectáculo político diseccionan la cuestión. ¿Nos pedimos un “no somos el ambulatorio del mundo” o un “bienvenidas sean las epidemias que provocan las enfermedades sin tratar”? Por no hablar de derechos humanos.

Una guerrillera mediática de ultraderecha somete al tercer grado a la titular de la candidatura ciudadana Ahora Madrid, jurista de prestigio. Como un agente de la Político-Social de sus ensueños, inquiere sobre la relación de Manuela Carmena con Podemos. Acosando con repreguntas acuciantes. Como si Podemos dirigiera la vieja mafia italiana de Chicago. Como si tuviera una contabilidad B desde hace 18 años acreditada por un juez, como le ocurre al PP. Como si hubiera perpetrado una ley mordaza para mermar las libertades y unos recortes vulnerando derechos que  merecen la repulsa del Parlamento Europeo.

Es decir, casi igual, casi, que la comprometida entrevista que se vio obligado a contestar el propio Mariano Rajoy, quien –en gira por los medios más críticos con su gestión– se ha sometido a las incisivas y comprometidas preguntas de RNE, a la misma hora que se publicaban los datos del paro. Buenos de récord aunque no lleguen a recuperar todo el empleo que el PP ha destruido, ni todo el paro que ha creado, y trabajadores y desempleados con subsidio estén mucho peor pagados.

El partido de Rosa Díez se ha quedado en Rosa Díez y poco más y ya apenas cuenta. E Izquierda Unida aún debe andar echando candidatos en Madrid, que es algo que ayuda a inspirar confianza en los votantes.

En Barcelona, una de las batallas electorales está en el agua. En remuniciparla. En un pacto suscrito por numerosas plataformas progresistas y algunos partidos de izquierda. La atención la acapara, sin embargo, otro líquido: el actual alcalde, el convergente Xavier Trias, anuncia la creación de un cuerpo policialque perseguirá conductas incívicas como la de orinar en la calle.

Los empadronamientos hasta de todo un circo en casa del alcalde del PP –ocurridos en anteriores comicios– se han quedado en nimiedad comparados con lo que se avecina. Ahora nos jugamos mucho: nuestro futuro. Todos, ciudadanos, y los políticos y colaboradores que viven de eso. Me cuentan de algún círculo de Podemos en pueblos castellanos, desmembrado al dejar el Ayuntamiento actual sin trabajo a una parte y contratar a la otra. Es la guerra. Sucia.

Y limpia, no lo olvidemos. La realidad mutante de las campañas no puede hacernos olvidar que hay gente (y cada vez más) que se acerca a la política con afán de servicio a la sociedad y no de medre y trinque. En todas las formaciones, se supone, aunque no en el mismo porcentaje. Un vuelco en las urnas supondría no solo llevar a cabo políticas diferentes, sino abrir cajones y contratos. Igual no está todo muy pulcro. Alguna vez acabará la impunidad, y alguna vez los ciudadanos aprenderán a separar el grano de la paja en las noticias, y en cuanto les afecta.

Se preparan elecciones también en el Reino Unido y bajo el mismo peso del descrédito de la política tradicional. David Cameron, el actual primer ministro tory, se refirió en un debate a “el endeudamiento y el gasto… que nos han traído hasta aquí”. Volatilizando a Lehman Brothers, los arriesgados negocios bancarios, sus rescates con dinero público y aquel idílico proyecto de “Refundar el capitalismo” que nos refundaría y refundiría a nosotros hasta dejarnos niquelados. Eso fue lo que “nos trajo hasta aquí”, con la oronda burbuja inmobiliaria que España añadió para aplastarnos.

Cómo estará el panorama que The Telegraph ha recurrido a la tristeza de Mrs. Cameron por la muerte de un hijo… hace 6 años y 38 días. Extraño aniversario del luctuoso hecho, que será igual de lamentable dentro de tres meses y no tendrá entonces tintes electoralistas.

A los británicos les van a hacer pagar la sanidad pública, lo traen los periódicos todos los días. También les anuncian un repaso a las pensiones que tiene a los jubilados sumidos en la incertidumbre. Nigel Farage, líder de esa ideología transgénica que termina cargando a la derecha aguda, dice que es ‘de espíritus cristianos’ negar tratamiento a inmigrantes enfermos de sida. Que si es cristiano ya nos deja más tranquilos.

Portadas prensa británica en campaña electoral ¿Quién es el mejor para los trabajadores?

Portadas de la prensa británica en campaña electoral. ¿Quién es el mejor para los trabajadores?

Y el Sunday Times –que también trae la tragedia de los Cameron hace seis años y pico en ladillo– remata abriendo portada con la afirmación: “Los Tories son los mejor para los trabajadores”, según una encuesta. The Independent, al quite, aclara al día siguiente, por boca de un secretario de Estado la propuesta de un ministro tory al decirle –según relata– a un miembro liberal de la coalición de gobierno: “Nosotros nos ocupamos de los jefes, vosotros de los trabajadores”. Como se ve en todas partes cuecen broad beans.

Algunos hechos destacan en esta maraña: el neoliberalismo está de los nervios ante la amenaza de votantes con criterio. Por algo es. Sus medios de apoyo empiezan a igualarse en métodos por el ancho mundo. Cada elección tiene peculiaridades distintas. 15 diputados son más que 9, se pongan como se pongan. Juego sucio hay para hartar. Van a por todas. Estamos perdidos, si no espabilamos. Nada hay escrito aún. La papeleta la tenemos nosotros.

El riesgo es no saber en qué manos estamos

Gran parte de la sociedad vive con pasión las circunstancias que rodeaban la vida del copiloto del desgraciado vuelo de la Germanwings que acabó estrellado en Los Alpes con 150 personas a bordo. Siguen sus partes médicos, sus medicaciones, cada palabra y gesto previos del presunto autor de la tragedia. ¿En qué manos estaban los pasajeros y tripulación de aquel aparato? ¿Por qué no funcionaron los controles y alarmas?, se dice.

 Todos los días delegamos en otros responsabilidades de todo tipo, fundamentales y más livianas. Como tiene que ser. No podemos pilotar personalmente el avión que nos conduce a nuestro destino, operarnos a nosotros mismos o construir las aceras por las que pisamos. Cada miembro de una sociedad cumple su papel en el engranaje del que forma parte para el mejor funcionamiento del conjunto (o así debiera ser). Lo deseable es que los distintos cometidos sean llevados a cabo por personas idóneas y que en temas esenciales existan unas ciertas garantías de que se controlarán –en la medida de lo posible- sus desviaciones.

La sociedad actual obvia que también entrega sus destinos y los de todo un país a personas que pueden destruirles y que habían dado señales de alarma. Incluir a quienes pilotan los gobiernos en el mismo segmento que a Andreas Lubitz  sentado, solo, en la cabina del Airbus A320, les hará gritar irritados: ¿Cómo te atreves a decir eso?  La comparación no es tan descaminada. O, al menos, podemos utilizarla de metáfora para visualizar la importancia de saber a qué manos entregamos asuntos que nos afectan de forma significativa.

 La soberanía nacional reside en el pueblo, según la Constitución española – que lo estampa en cabecera– y todas las democráticas. Pero, como en principio, no cabemos todos presencialmente en los hemiciclos de las Cortes, elegimos a nuestros representantes. Y así son ellos los que gobiernan y legislan por nosotros. Les damos la llave de la Caja fuerte, de nuestros derechos y libertades, de la programación de nuestro desarrollo como Estado. De la sanidad, la educación, y múltiples servicios. Damos por hecho que se encargarán de mantener la separación de poderes y, por tanto, el libre ejercicio de la Justicia. Ellos llevan las riendas.

 Y hemos visto y comprobado que muchos más de los admisibles meten la mano en la Caja, ponen cortapisas a la justicia, y recortan valores fundamentales que constituían nuestro sistema de vida. Robar dinero público, de los ciudadanos a los que se representa o mentirles sin descanso, no es propio de seres fiables. Personas a las que no encargarías ni el cuidado de tu mascota, están al mando de materias muy sensibles para nuestra vida. Porque tampoco estamos exentos de obsesiones e incluso rasgos psicopáticos palpables en algunos gestores. Pistas dan.

Es raro que los políticos no hayan mostrado tendencias de cómo van a comportarse en el poder máximo. Vayamos al caso del actual gobierno español. Una amiga mía argumentó para votar al PP de Mariano Rajoy en 2011 que “había que darle una oportunidad”. Al Sr. de los Hilillos del Prestige. Y se la dio, y él cumplió según lo previsto y con creces.

 La candidata a la alcaldía por Madrid de este partido es modelo paradigmático.  Aupada a altas responsabilidades políticas por el Tamayazo, atravesada su trayectoria por tramas sonoras como Gürtel, Púnica, Fundescam –por citar solo lo más relevante, colaboradores de su elección imputados, tampoco engaña a nadie que no tenga la voluntad decidida de dejarse engañar. Apenas un par de periodistas que se hayan enfrentando a ella en actitud crítica ha sobrevivido en su puesto. Y que se permitiera amenazar a un medio y ordenar a quién tenían que incluir en sus programas y a quién no, no pasa en ninguna sociedad seria. Su partido no la hubiera presentado y los medios no la llamarían. Si esta mujer llega de nuevo a puestos de mando ¿puede ser una sorpresa lo que haga?

 El periodismo se ha convertido en una actividad de riesgo en España (si no se tiene independencia de los poderes para practicarlo). Pero también el ejercicio de la ciudadanía, la simple protesta, con las leyes habilitadas y en vigor ahora mismo. De nuevo vuelve a ser difícil informar y opinar: la razia practicada desde hace tiempo e intensificada en los últimos días, deja poco lugar a la suposición. Son hechos. Consumados.

 Así que sentados en nuestras butacas, escuchamos cómo se recupera la economía, aunque nuestra renta per capita haya descendido desde el inicio de la crisis y el PIB se alimente de las ricas ganancias de la prostitución. Me perdonarán la brutalidad de las palabras, pero joder cobrando y pagando forma parte oficialmente de la riqueza nacional española desde Octubre, y así luce el Producto Interior Bruto tan robusto. Baremo no obligatorio –como argumentan-, puesto que el PSOE anuncia que, de llegar al gobierno, lo excluiría al igual que Francia, por ejemplo. Y seguiremos oyendo cómo se crean empleos… basura que no dan para vivir. Y cómo crece la pobreza infantil dejando graves secuelas. Y todas esas cosas tan feas que a los amantes del Progreso-PP no les gusta que digamos.

 Y el letrero de “abróchense los cinturones” y no se muevan, ni opinen, cada vez está más tiempo encendido. Los recursos de anticonstitucionalidad son tan lentos y tan sembrados ya de condicionantes, que ocasionan muchas dudas sobre su eficacia.

 Lubitz se quedó solo en la cabina porque el sistema así lo había programado –en la irracionalidad de sus miedos, casualmente-. Múltiples dirigentes con pocos escrúpulos también preparan el camino para maniobrar a sus anchas sin ceder a los requerimientos de quienes aporrean la puerta para tratar de evitar la catástrofe. La diferencia, en el caso del vuelo de la Germanwings, entre estar en manos de quien se encontraba dentro o del que se esforzaba fuera por entrar marca la distancia entre la vida y la muerte.

 Cuando las turbulencias son tan intensas y nos ensordecen los bombardeos de gritos, olvidamos que hay personas honestas dispuestas a detener la caída y sentarse a pilotar de otra manera, pensando en el bien común. Afortunadamente no somos un pasaje secuestrado, tenemos voz –aún con riesgos- y la capacidad de votar.

 Una semana aciaga donde las haya. Aprobando leyes y códigos mordaza que nos retrotraen a los tiempos más aciagos de nuestra historia; acrecentando la política de tapar bocas, no de limpiar nada. Y sin embargo se abrían luces entre la niebla, gente decente que entra en política hablando de ética, justicia y dignidad como valores irrenunciables. Programas informativos como éste de la Cadena SER nos reconcilian con la política.

¿Sabemos todos en qué manos estamos? ¿Son seguras para nuestro presente y futuro y cuanto nos importa?  Conviene ser conscientes de a quién y porqué se entregan los mandos.

 *Publicado en eldiario.es

ReaccionaDos, en la senda de Reacciona

En Abril de 2011 se publicó Reacciona, el que sería el libro español de ensayo más vendido de aquel año con 6 ediciones y cerca de 100 mil ejemplares. Una ola de indignación empezaba a recorrer numerosos países. El ex diplomático francés Stéphane Hessel  comenzaba a hacer historia con su libro “Indignez vous”, prologado en España por nuestro gran humanista José Luis Sampedro. Ambos participaron también en Reacciona, invirtiendo los papeles.  En el acto de presentación de Reacciona en Madrid unos jóvenes pidieron subir al escenario del Círculo de Bellas Artes para anunciar una gran manifestación que se preparaba para poco después: el 15 de Mayo de 2011. Estaba naciendo el 15M.

Así se inicia el prólogo de ReaccionaDos, que llega a las librerías este jueves 19 de Febrero. Hemos vuelto. No, por desgracia, Sampedro ni Héssel, pero sí todos los demás. Mayor Zaragoza, ex director general de la UNESCO, el juez Baltasar Garzón, los economistas Juan Torres López y Àngels Martínez  Castells (especialista también en salud pública), los científicos Carlos Martínez (ex presidente del CSIC) y Javier López Facal, Lourdes Lucía, cofundadora de ATTAC España. Los periodistas Ignacio Escolar, Javier Pérez de Albéniz, yo misma, Rosa María Artal. Y nos hemos traído a Javier Gállego Crudo para que pusiera el epílogo. Y todos llenos de propuestas y de ideas. Con ganas de hacer algo, de seguir haciendo algo.

“NUNCA SE VIO MAYOR DESTROZO EN MENOS TIEMPO” título ese prólogo. Unos pocos datos como ejemplo. El paro juvenil había alcanzado en España, según contaba el periodista Ignacio Escolar en Reacciona, el 40,06%, hoy, poco más de tres años después, está en el 53%. La tasa de pobreza infantil se situaba en un insostenible 17,2%, algunas estadísticas la cifran ahora en torno al 33%. Los dueños de las empresas que cotizan en el IBEX son, en cambio, un 67% más ricas desde que gobierna Rajoy. La deuda pública ha aumentado en 265.000 millones de euros, hasta alcanzar 1 billón de euros y un récord histórico.

Recortes, privatizaciones con los jugosos bocados de la sanidad,  o de tal desvergüenza que se ha llegado a vender y desahuciar (en Madrid) pisos de protección oficial porque las autoridades los vendieron a Fondos Buitre. Para llegar a la paradoja de contar con menos prestaciones que en 2011 pagando muchos más impuesto. Mientras, se ha rescatado con dinero público a los bancos, y a los concesionarios de autopistas. Los despilfarros y prebendas de muchos políticos suponen un serio agravio comparativo que ha disparado el divorcio entre política y sociedad. En corrupción salimos casi a escándalo diario.

El deterioro en derechos y libertades es de tal profundidad que cuesta creerlo. Ley Mordaza, Reforma del Código Penal,  retroceso en los avances logrados por las mujeres. De protestar por las ruedas de prensa sin preguntas, se pasó a la comparecencia del Presidente del Gobierno a través de un plasma. Y como gran condena, fondo y diseño de futuro:  el  brutal aumento de la desigualdad en el que la España de Rajoy figura en los puestos estelares. ¿Recuperación? ¿Para quién? ¿Desaparecerán la pobreza y la desigualdad cuando regrese el crecimiento? ¿Escapará el capital, si subimos los impuestos? ¿Cabe alguna esperanza de mejora para el común de la sociedad? ¿Tenemos un proyecto de país para confiar en el futuro?

Y, sin embargo,  ReaccionaDos vuelve a ser, es más aún que el primero, el libro que busca la reflexión, los argumentos, sosiego y afán constructivo. Esa base para tomar impulso.

Es cierto que el cambio ha sido dramático, pero tuvo una doble vertiente. Porque también creció un Poder Ciudadano que –tome la forma que tome- permite vislumbrar esperanzas de cambio. Porque lo saben, lo combaten con fruición en cuanto descuellan cabezas. Y asímismo una red de periodismo digital que permite conocer las noticias que no interesan al poder. También al mediático.

Estamos ante una encrucijada. Podemos seguir por el mismo camino en el que tantos se van quedando atrás o, como proponemos, buscar vías que permitan reducir las desigualdades, rescatar a las personas, regenerar el sistema y salvar de la quema a la Cultura, la Educación, la Ciencia, la Justicia y la Sanidad. La Democracia. Muchos siguen la senda de la resignación, pero cada vez son más, somos más, quienes no queremos aguantarnos. La gente se ha cansado de perder siempre y ha decidido que puede ganar. Muchos han resuelto que ha llegado la hora.

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Hacia un tripartito PP, PSOE y Ciudadanos

En 2011 la indignación popular que estalló en el 15M acabaría con la mayoría absoluta del Partido Popular en las urnas. Cuatro años de recortes, manipulaciones y autoritarismo después, cuando el hartazgo social hierve, podría reeditarse la faena: un tripartito formado por PP, PSOE y Ciudadanos no es en absoluto descartable. De hecho, las fuerzas del sistema caminan en esa dirección en apoyo de sus intereses. Con la precisión de una maquinaria largamente experimentada.

  La política está alcanzado en España unos niveles máximos de descrédito. La ciudadanía clama contra los políticos. Y, sin embargo, los inicios de la precampaña eterna nos los muestran cometiendo los mismos errores de siempre. O no se han enterado de nada o les importa muy poco la aversión que eso produce, si pueden conservar su poltrona. El enorme descontento ha cambiado el mapa electoral. Sobre todo desde que Podemos emerge como aparente cristalizador del disgusto y brinda una salida en las urnas. Pero la política tradicional, con toda su corte, se organiza.

 Según las encuestas, PP y PSOE no alcanzan, ni juntos, mayoría para gobernar en la intención de voto actual. Precisan pues una tercera fuerza. Y llega el meteórico, repentino y oportuno ascenso de Ciudadanos, al que podríamos llamar “El partido de Albert Rivera”. El joven catalán es solicitado en todos los foros y ya cuenta con notables perspectivas electorales. Representa, dicen, una derecha moderada que confrontar a Podemos. Esa derecha que una y otra vez tira al monte, por cierto. Rivera, hijo de malagueña y catalán, se suelta unnosotros enseñaremos a pescar a los andaluces , no a repartir pescado. En el más puro estilo Duran i Lleida, para que no se pierda la estirpe. Ya ha pedido disculpas, no por su proyecto de seguir dejando sin sanidad a los emigrantes que eso cuela mucho mejor.

 El desvarío del PSOE se incrementa mientras tanto. Terminan por confesar como lo más natural que se han desecho de Tomas Gómez, su secretario general en Madrid, porque las perspectivas electorales eran malas con él. En el primer momento sacan a colación un tranvía –el de Parla- que termina por arrollar la verdad en sus intenciones. No son formas. En absoluto. Era un cargo electo. Es cierto que Tomás Gómez cosechó los peores datos electorales de la historia del partido en Madrid, pero no estuvo solo en la tarea ni mucho menos. Por allí andaba todo el partido con Rubalcaba al frente y el fantasma de Zapatero. El castigo electoral fue colectivo.

 Un Rafael Simancas que se dejó colar el Tamayazo –el que nos ha supuesto a los residentes en Madrid 12 años del peor PP- se erige en ejecutor justiciero y hasta se presta a ser fotografiado como cerrajero que priva el paso a Gómez. Una imagen realmente airosa.

 Entretanto, el entusiasta candidato socialista a la alcaldía, Antonio Miguel Carmona, se multiplica, se postula a todo cargo, y se suelta en una tertulia: “El único político que ha cometido un fraude fiscal grave ha sido uno de tu partido”. En referencia a Podemos y a Juan Carlos Monedero de nuevo, condenando sin pruebas con todo desparpajo. El único, dice Carmona. Hablando de la lista Falciani de grandes defraudadores… y desde el PSOE. Éste es el rigor a mantener, y el ejemplo de candidato presentable. No parece que Tomás Gómez fuera el principal problema del PSOE, precisamente.  No se puede hacer política limpia desde la guerra sucia. Gente cuerda dentro del partido socialista está aterrada con lo que sucede.

 No solo es la ejecutiva que eligieron ante las opciones de Madina y Tapias, son un sector de sus militantes que permanecen ciegos ante la deriva de su partido. Jaleándose unos a otros en la defensa del fuerte y con altas dosis de victimismo por la más leve crítica. Cuando dicen: Negar que a los militantes  nos unen cuando nos atacan desde fuera es negar la esencia del socialismo, es estar muy perdido. La realidad no se evapora por ignorarla.

  ¿Qué bases existen para especular con que el PSOE y el PP pueden hacer un pacto de gobierno? claman. ¿El suscrito bajo el nombre de “antiterrorista”, sin entrar en mayores profundidades, y los que Sánchez avisa quiere hacer con el PP? Lo más patético es que ni siquiera está nada claro si será Pedro Sánchez o Susana Díaz quien, en su ostensible pugna, alcance ese lugar a la diestra de Rajoy.

 Un Rajoy que, nadando entre Cajas B que le muestra la justicia y él no ve y pertrechado de escuderas y escuderos, tiene el valor de no saludar el presidente electo de Grecia, Alexis Tsipras en la reunión del Eurogrupo. Con tanta arrogancia como torpeza, demostró así lo que le importa la democracia y cómo priman sus intereses personales y de partido en sus pasos. El presidente de un gobierno representa a todo un país, no puede dejarnos en ridículo porque no le guste ni le convenga el líder de Syriza. Cuando además Tsipras y su gobierno están manifestando un coraje que ni Rajoy ni su antecesor tuvieron o quisieron tener. Más que sus muchas acciones anteriores -cuando las pocas veces que pisó Europa fue para poner palos en la rueda de Zapatero- este gesto burdo evidencia la escasa talla del dirigente español. El mismo que pierde los papeles por saludar a Obama, dado que éste, por encima de todo, es persona “importante”.

 Buena parte de la ciudadanía muestra en su rechazo, un auténtico amor por la política a la que busca limpia, inexcusablemente. Sería patético que la indignación contra esa política que no piensa en los ciudadanos, concluya con cuatro años más del PP de Rajoy y sus potenciales aliados. Aunque el cóctel de egos no lo hiciera viable por mucho tiempo, ni los votantes respectivos aceptaran, sin consecuencias, el pacto.

 El pulso está ahí. La bola ha empezado a engrosarse y ya desciende hacia su objetivo. Se la ve venir como se vio otras muchas que terminaron por prácticamente aplastarnos. Mientras trabajan en el objetivo cómplices y subalternos, la derecha se sienta a comer palomitas para contemplar lo bien que le funciona la guerra sucia, la siembra de temores y jalear a la izquierda para que se atice. Pero la batalla no está perdida. Casi nada es irremediable hasta que sucede. Siempre que se frene la calurosa colaboración para dar otra oportunidad a Rajoy de gobernarnos otros cuatro años más con socios tan lustrosos.

*Publicado en eldiario.es

Sánchez, Gómez y Gabilondo: más pasos erróneos

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Es cierto que Tomás Gómez, el líder fulminado del PSOE en Madrid, había llevado a los peores resultados electorales al partido. Y que ésa es la auténtica causa de su destitución. El tranvía de Parla –localidad de la que fue alcalde y que le catapultó a la secretaría general de la Comunidad- llevaba coleando desde 2005. Argüirlo como razón tantos años después es una excusa y defenestrar a Gómez y su ejecutiva a 100 días de las elecciones, un suicidio. Y hacerlo manu militare para no perder votos, un buen roto y nada que, en mi opinión, se parezca a lo que los “Anti Gómez” consideran ha sido “cargarse a Gómez”: una regeneración democrática, dicen.

De hecho, Sánchez ha declarado en Bruselas que “ahora Madrid tendrá una alternativa ganadora”, ésa era la razón, y las cosas no se hacen así.

Es el mismo Sánchez que le confirmó en varias ocasiones como candidato y cantó sus cualidades. Hoy, tras su despido sumarísimo ayer, se ha encontrado con que le habían cambiado las cerraduras de su despacho. No, las cosas no se hacen así,.

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Claro que en la operación no están solos. El País, se hizo ayer en un pis pás una encuesta, con la que tituló su portada en papel, en la que –dice- el PSOE se sitúa como primera fuerza política. Todo lo que sobraba era Gómez, qué casualidad. Y el efecto ha sido fulminante. Las chanzas (o los llantos) por semejante encuesta llenan las Redes.

Con el PSOE en caída libre, Pedro Sánchez ha dado un golpe de autoridad, un golpe de efecto, a ver si recupera votos. En la derecha estas cosas gustan mucho.  La gestora, en la que ha barrido a los partidarios de Gómez, está presidido por un hombre de toda solvencia para una cuestión tan delicada. Es Rafael Simancas, aquél a quien le colaron el Tamayazo, mientras nos dejaban en herencia a Esperanza Aguirre y su crecidito retoño.

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Buscan poner, a dedo, a Ángel Gabilondo. Y éste sí es una persona de entidad, un brillante intelectual, un gestor eficaz como demostró al frente del ministerio de Educación. Y sí arrastraría votos, y más en el panorama actual. El Mundo da por hecho que ha aceptado. La Sexta ha informado que solo hubo una conversación telefónica y Gabilondo no ha dado el sí. No debería hacerlo (hasta su hermano Iñaki desaconseja entrar en ese berenjenal: “nadie inteligente se metería en la boca del lobo”, ha comentado). Para mí, avalar a la ejecutiva actual es un error grave. De ahí que titule así el artículo. Es mi opinión.

Es cierto que Sánchez fue elegido secretario general, pero tanto él como sus dos segundos han tomado una deriva que afianza el alejamiento del PSOE hasta del centro. El pacto con el PP para apoyar en la práctica ese histórico recorte de libertades que las huestes de Rajoy se han mercado con el Código Penal y con la Ley Mordaza, no tiene nada que ver con el progresismo, ni con los derechos de la ciudadanía. Y aún se propone firmar más, dice, cuando hace cuatro días dijo que no. Yo no le escuché anunciar que eran éstas sus intenciones cuando hacía campaña. Y Rajoy ya tenemos uno.

Rajoy y Sánches firman el que llaman Pacto Antiterrorista

Rajoy y Sánches firman el que llaman Pacto Antiterrorista

Hoy otra familia ha sido desahuciada de su vivienda, una mujer con tres hijos,  el menor de 21 días. Mientras, se dilapida nuestro dinero en auxiliar a los bancos y se entregan nuestras pertenencias a fondos buitre. En esta ocasión el piso es propiedad de Bankia que se ha negado a facilitarles un alquiler social. Bankia, la del rescate millonario, la de las tarjetas Black. Hay muchos desahucios todos los días. Con el Pacto Rajoy/Sánchez quien intente defender a las víctimas será considerado terrorista y se atendrá a las consecuencias que esta gente ha previsto en su ley.

Aquí la persona clave es precisamente Ángel Gabilondo. El mal menor nunca funciona, las componendas a ver si desde dentro hacemos, tampoco. Cuando algo está tan sucio y tiene tan escaso nivel, lo mejor es limpiar y comenzar de nuevo. No necesita Gabilondo (Ángel) esa rémora, todo lo contrario: lastra.

Desde luego si Sánchez y sus mentores piensan que por este camino van a recuperar a su electorado, se equivocan. Eso creo.

De cualquier forma, observando cómo hablan los políticos y muchos periodistas de todos estos manejos, utilizando conceptos como “acomodarse”, “recolocarse”, “jugar sus cartas”, veo lo lejos que están de la ciudadanía. Cómo les mueve su propio interés y se ve como normal. Mucho tienen que cambiar, mucho.

 

Los españoles que no creen en la democracia

Cada vez que la corrupción salta en noticia para acorralar al PP, sacan de la chistera la presunta recuperación. Y ahora que se añade la proximidad electoral, todos los medios y comentaristas a su servicio redoblan el esfuerzo: la crisis es historia, consumimos como locos, se está creando empleo.

Cualquiera puede comprobarlo, los ciudadanos con un trabajo de algunas horas durante una semana se lanzan a las tiendas a dilapidar el dinero que les sobra. Lo mismo hacen los parados sin subsidio alguno. Levantan las persianas de nuevo los negocios fracasados. Nos crece el dinero en los bancos, disipando nuestra angustia por el futuro. Los ancianos que mantienen a sus familiares más jóvenes les han podido dar un extraordinario con los dos euros mensuales de media que el Gobierno ha subido su pensión. Los niños que no cubrían sus necesidades alimenticias (en cifras récord desde la llegada de Rajoy al Gobierno) ya comen lo que necesitan. Ya encienden la calefacción quienes se morían de frío. Las lacerantes cifras de la desigualdad sobrevenida en pocos años, se han atenuado. Los jóvenes y no tan jóvenes obligados a buscarse la vida en la emigración regresan al paraíso que el PP nos ha preparado a todos en España.

La bonita historia cuela. Especialmente en quienes no han padecido la crisis y nunca tuvieron problemas para consumir. Ha crecido… la confianza, ese sentimiento subjetivo que, como la fe, no precisa asentarse en bases sólidas. La orquesta del Partido Popular interpreta a diario la partitura y dóciles ciudadanos siguen la batuta, la música y la letra, como haría cualquier rebaño de corderos.

Y funciona al punto de que se tiende a priorizar los mensajes económicos del Gobierno sobre otras cuestiones altamente decisivas. Al PP le ha estallado la Gürtel con múltiples imputaciones en su entorno y con un nuevo dictamen (de la Fiscalía en este caso) que corrobora los anteriores: el PP usa caja B y se lucra de la trama, recibe comisiones de empresas a quien entrega obra pública, paga bajo mano y se reparte sobresueldos. El cemento con el que cubren su expresión logra que tales aseveraciones, que mandarían a cualquier Gobierno a casa, ni les salpiquen. Carlos Floriano ya lo ha dicho bien claro: el PP no tiene nada que ver con los delitos cometidos por “algunos”, hablarán los jueces, resplandecerá la verdad y algunos tendrán que pedir perdón.

Hombre, hablar ya habló Baltasar Garzón, el juez que inició la causa. Y Elpidio José Silva, a cargo de otro caso de un pariente muy querido de la familia. Ambos han sido debidamente expulsados de la carrera judicial. A Ruz no le puede dar el PP más facilidades, desde borrar los ordenadores de Bárcenas a largarlo de la instrucción. Siempre apoyado en la legalidad, en su legalidad. Hasta el Fiscal General del Estado dimitió, con lo bien que se había portado al principio. Aquella   viñeta, aquí, de Manel Fontdevila escenificando el intento de control de los jueces –muchas veces consumado– helaba la sangre en su denuncia. Y son tantos ya los que bailan al son de las batutas que maneja la cúpula del Gobierno, que corren a llevar el palito en la boca, que cabe esperar toda clase de atropellos más.

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Los que se están produciendo. Como una máquina que engrasaran y dirigieran a diario las personas más tecnocráticas del Gobierno, nos han dado la vuelta a las leyes del Estado. La ola de terrorismo y de expansión del miedo desde el poder ha caído –en desgraciada carambola– como agua de mayo, pero la ley mordaza o la reforma del Código Penal ya venían de atrás.

Así tenemos en el Gobierno a un partido  implicado, según las investigaciones judiciales, policiales y de la agencia tributaria, en una corrupción de envergadura que dicta leyes severísimas: ¿para proteger a quién de quién? Se diría que a su proyecto –de país, personal y de empresa– de las protestas sociales. Esa pretendida lucha por la transparencia y contra la corrupción casan mal con el rechazo a rebajar la cifra del delito fiscal o las que marcarían la prisión por donaciones ilegales. Asombra que personas normales apoyen semejante paquete. La labor de filigrana que está llevando a cabo el PP se demuestra hasta al introducir en la Ley de Seguridad, por ejemplo, modificaciones que afectan a otras leyes (como la de extranjería), evitando tener que pedir dictámenes a organismos competentes o sufrir ningún control.

Esto se ha convertido en un festín en el que ‘demócratas’ de toda la vida se animan unos a otros. Podemos llegar a imaginar las reuniones del Consejo de Ministros con peticiones de este tenor: ‘Pues yo me pido delito de terrorismo para los escraches, que son muy molestos’. Esa reforma del Código Penal que preparan para que apruebe su aplastante mayoría, y que tan magistralmentecontó Gonzalo Cortizo, llega a proponer que sea considerado terrorismo “alterar la paz social y el funcionamiento de las estructuras políticas”. En ambiguo, para que entre todo. Pero ¿qué es alterar el funcionamiento de las estructuras políticas? ¿Votar algo diferente al bipartidismo? Los cajones de sastre son muy peligrosos en ciertas manos.

En plena Represión-Party se actúa ya sin el menor freno. El Ministerio de Fernández Díaz se propone  imponer límites de  velocidad a los peatones y obligarlos a pasar un control de alcoholemia y drogas cuando ‘la autoridad’ estime que han cometido alguna infracción. Entre otras cosas. Cómo será de demencial la ley de la DGT que hasta el Consejo de Estado le ha pedido que se moderen un poco. Es de no creer lo que nos ocurre en España.

Si lo que está ejecutando el PP aterra, todavía causa más miedo el consentimiento, la indiferencia social. Hay un sector de la población que se siente muy cómodo atado y recortando las libertades de los demás con su propia actitud. Tienen que distraerse, además, los angelitos. Las noticias más vistas en los diarios tradicionales, los trending topics de Twitter, nos muestran –no siempre pero ya a menudo– una sociedad cada vez más entregada a la basura mediática, al fútbol y otros deportes, a los famosos (con especial querencia por sus esperpentos), a la huida, a la anestesia.

Tras distintos aperitivos a lo largo de la semana, la cita principal es el sábado por la noche. Ávidos de saber más sobre la difícil situación que vivimos, ocupan sitio en la grada virtual para terminar simplemente por apuntarse o rechazar a los Inda o los Marhuenda. Hasta hay espacio para las cuñas de propaganda al calor del éxito. Muy gráficas, sin embargo: Pablo y Pablo, el duelo de los sábados. Vaya. Era la noticia más vista en ABC el domingo. En La Vanguardia, un buen periódico, lo que más interesaba era esto: “No se olvide de apagar el wi-fi por la noche” y “Una becaria deja su trabajo en Wall Street para dedicarse al porno”.

Y, mientras, el PP, a su tarea. Sin provocar grandes revuelos. Se llega a la terrible conclusión de que a muchos españoles no les importa la democracia. No creen en ella, les da igual que se la quiten o restrinjan. En aras de una pretendida seguridad que en absoluto se garantiza controlando y reprimiendo a todos, castigando hasta el pensamiento. Ni siquiera se cuestionan las razones que esconden estas medidas. En realidad, no les incomodan, les dan igual.

Es una vieja tradición. Son los del “Viva las caenas” que recibieron encantados al Borbón Fernando VII. Los que hartaron a Amadeo de Saboya hasta que se fuera diciendo a España: ahí te quedas. Los que mataron a Prim. Los que detuvieron las ideas de progreso pioneras incluso en la Edad Media. Distintos historiadores han reseñado el peso del analfabetismo (hoy funcional, cívico y político) en España. En el siglo XIX, el real alcanzaba al 70%, lo que ya no ocurría a ese nivel en países de nuestro entorno. Lo hemos pagado y pagamos muy caro. Solo la educación, en conocimientos y en decencia, puede cambiar esta condena que amenaza ser de cadena perpetua.

La democracia debería contar con mecanismos de defensa contra quienes dentro del sistema defienden, apoyan y votan postulados antidemocráticos. Una ola de involucionismo recorre el mundo y en ella el Gobierno del PP está en la avanzadilla. Pero hay otra España, otra gente, otra sociedad. Cada vez más pujante, cada vez más consciente de que nos lo jugamos todo si aceptamos perder esta nueva batalla.

* Publicado en eldiario.es 

Bárcenas, Aguirre, PP, un día grande para la sensación de impunidad

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Acuciado por nuevos dictámenes que avalan la existencia de una Caja B en el PP con sus contrapartidas y sobresueldos, el partido que nos gobierna ha sacado toda la artillería a la calle. Al punto  que debemos preguntarnos qué más nos espera. Pero ¿calibran bien la fuerza de sus impactos? ¿Creen que todo el mundo tragará y tragará siempre semejantes atropellos? ¿Hasta dónde se puede tensar la cuerda que nos ahoga en indignación?

Bárcenas queda en libertad bajo fianza de 200.000 euros (lo que debe gastar en aperitivos del fin de semana) a pesar de que se le piden 42 años de cárcel,  y otro juez archiva el caso de tráfico de Aguirre, eso que llaman “incidente” algunos medios.  Vamos por partes.

El propio ministerio de Justicia escribe en twitter excusas. A ese nivel estamos.

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Y va y nos lo creemos. Quién podría pensar otra cosa ¿verdad?

Observemos además el nivel. Su caja B “no está acreditada” a pesar de todos los informes coincidentes de la policia, la agencia tributaria, el juez y la Fiscalía anti-corrupción. En cambio, Bárcenas les ha robado y lo afirman sin juicio y al alto nivel de un ministerio y de Justicia.

Al lado de esto, lo de Esperanza Aguirre es tema menor pero el archivo judicial resulta muy sintomático. La aún presidenta del PP de Madrid (corroído por los escándalos de corrupción, de Gürtel a la Púnica y tiran porque les toca), y auto postulante a alcadesa, ha salido limpia de la travesurilla que hizo con el coche dando ejemplo. Qué rica la niña.

A saber, estacionar su coche en la Gran Vía de Madrid que es lugar sin un solo aparcamiento habilitado junto a las aceras. Sacar dinero de un cajero tan ancha y salir huyendo de la policía municipal arrollando la moto. de un agente. El hecho ocurrió, la nena dio incontables entrevistas contando su versión. Pues bien, el juez ha dicho que no está acreditado que ocurriera eso.

Estamos pues todos autorizados a estacionar nuestros coches en la Gran Vía o donde nos plazca, huir de la policía e insultar a los agentes tanto en privado como por los distintos medios. ¿O a nosotros no nos lo permitirían?

La desvergüenza de este partido y sus acólitos no tiene límite. Por eso, Esperanza Aguirre -con sus graves problemas de megalomanía y afán de protagonismo, entre otros- puede llegar a encabezar candidatura y hasta salir elegida.

O no. Porque de tanto meter el dedo en el ojo a la ciudadanía puede darse el caso cierto de que no vean la papeleta del PP en la vida.

En Eldiario.es he publicado lo que entiendo como causas profundas, hoy prefiero dejarlo aquí así. Solo poniendo como colofón, un antiguo y magistral artículo de Ángels Martínez Castells sobre la sexagenaria Aguirre que va de tierna criaturita. Entresaco párrafos, aunque hay que leerlo entero.

“Aprendí hace tiempo que lo que puede ser tolerable ingenuidad en la veintena es, pocos años después, inaceptable manipulación entreverada de soberbia. Por más que quiera jugar al despiste con una sonrisa pro-forma en sus labios secos (la mentira y el temor drenan la boca), no hay un átomo de ignorancia en su labor política. Usted no da puntada sin hilo, y ayer todos los comentaristas coincidían en esa habilidad tan suya, innata (quizás también) pero cultivada como pocas. Sin embargo, nadie vio ni mucho menos habló de que las labores de zurcido no duran nada en telas tan apolilladas como las del PP. No podrá hacerse su traje de alcaldesa con los andrajos que quedan de su partido en Madrid. Confío en la dignidad de los madrileños y madrileñas… Y porque además ya no queda nadie que le pueda convertir las calabazas en carrozas, cuando el personaje de cuento que más le cuadra -y desde hace tiempo- es el de Cruella de Vil (y toda la ciudadanía de bien huye de convertirse en sus dálmatas).

No le tolero, Sra. Aguirre, de sexagenaria a sexagenaria, que diluya su arrogancia de ex-condesa y ex-grande de nada en una petición de perdón que no se concreta en dimisiones, que queda en eso mismo, en un brindis al sol, en un adorno más a manera de  floripondio, como esos que se pone en el vestido para desviar la vista de quien la observa de su mirada poco clara. Y me asquea, Sra. Aguirre, que compartiendo un calendario que no nos ha ahorrado el horror de la violencia (y la hemos sentido tan cerca) ayer pretendiera usted subirse a lomos de todas las víctimas, y llamara en nombre de los muertos a los que se les arrebató la indignación y la palabra, en nombre de todos los intolerablemente asesinados, a votar por un partido cuya deriva avergüenza, día a día, a los demócratas.

Sra. Esperanza Aguirre, crezca usted. Deje de fingir ese modo pizpireto sobre un chapapote de corrupción que se ha nutrido en sus despachos. Reconoza que lo del Tamayazo no fue una travesura más (nunca olvidaré su sonrisa mientras el PSOE de la Comunidad de Madrid llamaba desesperadamente a Tamayo y Sáez por los pasillos) ni cómo Concepción Dancausa se sacó del bolsillo (oh, milagro!) impecablemente redactado, un “inesperado” discursito de aceptación para presidir la Asamblea, ganada después del Tamayazo, por 55 votos a 54. No puedo olvidarla rodeada constantemente de corruptos, implicados nada presuntos, maestros en la estafa y el engaño, empresarios que escamotean derechos y salarios y mentirosos compulsivos que combaten el sector público cuando siempre han vivido a cuerpo de rey con nuestros impuestos. Como usted. Practicando absolutismo y despotismo a partes iguales, tan fan de la equidad como es.

Cuenta hoy El Mundo que ordenó que trajesen a su presencia un ex amigo y entonces consejero que había metido la pata, “y nada más verlo montó en cólera lanzando insultos mientras el político, abrumado, pedía perdón. Los testigos no se escandalizaron: era el modo con el que Aguirre se dirigía a sus subordinados cuando perdía los nervios.” Hasta que de repente gritó al consejero, una y otra vez, que lo que tenía que hacer era arrodillarse…. y el hombre terminó por ponerse de rodillas para obtener su perdón. ¿No se sonroja cuando se lo recuerdan?

No puedo olvidar -y espero que conmigo mucha gente- que la he visto abroncar a enfermeras en público, ridiculizar a trabajadores públicos, y demostrar cómo su ideología retuerce la verdad al quejarse de lo poco que se trabaja en la enseñanza… La veo todavía flanqueada por Güemes (el yernísimo de Carlos Fabra)  y más tarde por Lasquetty, privatizando nuestra salud e intentando dejarnos sin sanidad pública en Madrid. Para que sus amigos hiciesen sus negocios con el gran saqueo de lo público. Y siento náuseas”.

(…)

“Quería usted ser la Margaret Thatcher madrileña, pero se está quedando en un triste remedo de La Chata.”

Aplaudan y jaleen sus joyas que ya pueden estar agradecidos a sus votantes. Aunque corren el riesgo de pasarse varios pueblos y perder a la mayoría.

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Basura

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Un día encuentras la pista definitiva. Camino de pagar el impuesto municipal de recogida de basuras, has de sortear, precisamente, desperdicios que se acumulan sin recoger, tirados por el suelo. No ocurre solo en el Madrid regentado por la piadosa y eficaz Ana Botella, las referencias de cubos desbordados con los residuos extendidos por doquier alcanzan a muchos otros municipios presididos por miembros de distintas orientaciones políticas. Y se hace la luz, respiramos basura en muchas ciudades, vemos basura, tragan (algunos) basura. El indicio, así, se ha vuelto revelación: este paisaje sucio, pestilente e insalubre podría ser el que nos define como país. No en la ciudadanía que se esfuerza, sino en esa capa dirigente que pone el sello de #MarcaEspaña, y ya, sin complejos, el de #MarcaEuropa. No hay más que mirar a los líderes mundiales manifestarse en París encapsulados al margen de la gente. O las trazas que dejan actuaciones políticas, escrupulosamente medidas para edificar un monumental vertedero susceptible de engullir toda intención limpia.

 Las personas normales, pulcras y aseadas, no reparan en la forma en que la basura está entrando en nuestra vida. Quien más quien menos lo que quiere es deshacerse de esos residuos que deja el día a día: la olorosa piel del plátano, las tripas del pescado, restos orgánicos varios, latas, polvo, papeles aceitosos, los pañales del niño… o del abuelo, las compresas con alas y sin alas, porquería en una palabra. Por hablar de las más literales.

 Y no deja de ser curioso el afán de gentes muy finas por ocuparse de las basuras. Por su recogida y gestión en particular.  Alguien tiene que hacerlo, alguien debe ocuparse de tan molesta tarea. Las ciudades, sus habitantes, producen toneladas. Y se precisa recogerlo, almacenarlo, reciclarlo.

 Ahí tenemos sin ir más lejos a Florentino Pérez. Un hombre que se codea con lo más granado de la jet set española e internacional. Invita a su palco merengue a jueces y fiscales, influyentes directores de periódico, políticos, empresarios, sus conquistas amorosas incluidas, hasta a la realeza en momentos sonados, y no se le caen los anillos por incluir en sus variados negocios -de notable prestancia por lo general-  algo con tan poco glamour como la basura.

 Son muchos los grandes del país que se dedican a esta abnegada tarea. Esos hombres –son prácticamente todos hombres- se fotografían con los presidentes de gobierno en la Moncloa a donde acuden para guiarles en el camino, y, algunos, aún le hacen también un hueco a las basuras. A veces, tiene sus compensaciones. Basta ver el caso de la contrata de Toledo, a cargo de una filial de Sacyr –la gente que sabe no pone todos los huevos en la misma cesta, por si los impuestos o algo-. Vas y le haces un donativo al PP de Cospedal  de 200.000 euros, cuyos recibís firma el tesorero, y, casualmente, te mejora el contrato en 11 millones de euros. El alcalde, eso sí, está ya imputado y el pobre juez Ruz –en tiempo de descuento- anda a ver si sortea trabas para buscar todas las responsabilidades, aunque sean a más alto nivel.

El caso Brugal de Alicante nació en un vertedero. Exótico donde los haya. El periodista Pablo Ordaz nos descubrió –en reportaje para enmarcar- hace casi una década, la historia de aquel hombre, Ángel Fenoll que recogía basura en el carromato de su padre. Y qué terminó siendo dueño de un vertedero –a nivel imperio, eso sí-  por el que saltaban “16 tigres y tres leones, hipopótamos, osos, vacas escocesas, burros de Afganistán y un gorila llamado Paco cuya principal habilidad es lanzar con mucho tino sus propios excrementos”. A Fenoll, empresario afín al PP, se le ocurrió grabar durante años conversaciones comprometidas de tejemanejes con sus colegas políticos y pasó lo que pasó. De ese sustrato emergió -cual Venus de Botticelli – la ex alcaldesa de Alicante, con su imputación bajo el brazo, la dimisión sobrevenida, y la llamada a hacer una nueva carrera en el sector.

Grandes fortunas se han edificado sobre la basura. La mayor parte de la sociedad ignora de qué forma alimentan nuestras sobras inservibles el lucro privado y las secuelas de desgracias que puede conllevar el afán de forrarse a cualquier precio. Nadie debe equivocarse, no son negocios ilegales; no todos al menos. Las comisiones bajo mano no representan a la mayoría. Que la Camorra napolitana utilice la recogida y tratamiento de basuras –actividad que posee en régimen de monopolio- a modo de presión en Nápoles e inunde cuando le parece la ciudad de la mugre más apestosa que se desparrama sin recoger, no tiene nada que ver. Aquí no pasa. Cierto que todas las fases del negocio –recogida, almacenamiento, reciclado- aportan beneficios, pero el servicio público prima. Cómo si no nuestros representantes políticos se lo habrían entregado a empresas privadas.

 La verdad es que todos esos prohombres citados no recogen directamente nuestros desperdicios malolientes, no. El servicio que antes era municipal se ha ido “externalizando” –privatizando- por la voluntad de los gestores políticos. Dicen que es más barato, lo cuál no es cierto, y sí que funciona peor. Las contratas se están haciendo a costa de los trabajadores. Hemos visto cómo son despedidos y obligados –quienes se quedan- a aceptar una reducción drástica de su salario. Y nunca es suficiente. Porque así el alcalde o alcaldesa puede decir que “ha ahorrado”. Se están dando casos en los que, además, el cobro se demora meses. Por todo eso hacen huelga. Por todo eso no recogen nuestras basuras. En esos casos heroicos que nos depara la justicia española, llegamos a ver cómo un juez frenó una privatización por considerar inconstitucionales las condiciones para la plantilla. Tampoco sabemos siempre cuántas vueltas dan estos pleitos y cómo acaban.

Igual tirando del hilo de la suciedad que desechamos y otros aprovechan, siguiendo el rastro de su fétido olor característico, llegamos a entender por qué cuando pensamos en la palabra “Basura” nos vienen a la mente los rostros de decenas de personas que pasan por ser la más lustrosa representación del país o del continente. Tenemos la sensación de ser dirigidos desde un descomunal vertedero, lleno de gorilas Paco o monas Conchita. Sujetos podridos o susceptibles de pudrirse son una bomba en potencia.  Y, atrofiadas sus pituitarias, no todos advierten el peligro de que elementos que se perciben tan podridos –como los restos de un besugo descompuesto- sigan ahí a la intemperie, lanzando sus efluvios infectos.

  Mucho cubo de la basura y mucha ventilación necesitamos.

Abierta la campaña de coacción al votante

La convocatoria de elecciones en Grecia y la proximidad de todo un año electoral en España han desatado una campaña de coacciones a los votantes que rayan el matonismo. Asistimos estupefactos a que bancos, periódicos, altas instancias de la política europea se lancen ya sin pudor alguno a una campaña para sembrar el terror y evitar el resultado que no les convenga. A ellos. ¿Alguien con dos dedos de frente puede creer que semejante empecinamiento busca el bien de la sociedad?

El recién nombrado presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, se ha permitido decir a los griegos que “ no voten mal” relatando los problemas que, en su opinión, afrontarían si eligieran a Syriza como anticipan los sondeos. Se trata de una persona involucrada directamente -como presidente de Luxemburgo-, en el turbio asunto de la evasión de impuestos de grandes empresas conocido como LuxLeaks. Sin pagar su factura política por esa responsabilidad, se inmiscuye para decidir qué es votar mal. ¿Cabe peor que quienes optaron por él tanto en su país como en la UE?

 No es la primera vez que se presiona a los griegos. La memoria frágil que tanto se empeñan en diluir, quizás ha olvidado el periplo vivido por los griegos. En 2011, la UE, su Merkel, su Troika y la santísima madre de todos ellos, destituyeron a Georgios Papandreus al pretender hacer un referéndum sobre los durísimos (nuevos) recortes que les decretaban. De un plumazo. Arguyeron que había provocado convulsiones en los mercados. Designaron como sustituto a Lukás Papademos que provenía de la vicepresidencia del Banco Central Europeo. Todo muy democrático. Es que Grecia estaba en bancarrota. Poco se ha contado cómo, al tiempo que recibía el primer rescate, compraba material de defensa a algunos de los privilegiados socios del cotarro. Por entonces, Merkozy (es decir, Alemania y Francia ) y EEUU.

 Todos los representantes del neoliberalismo en la Tierra emprendieron una campaña feroz (aunque parece que ésta va a ser peor aún) para que no ganara las elecciones Syriza al año siguiente. Y no ganó. Por poco. Los griegos así han tragado nuevos recortes de los partidos que provocaron su ruina (trágicos algunos como el drástico recorte de la sanidad pública), se han empobrecido todavía más, ha aumentado su quiebra, y han visto ascender de forma dramática el neofascismo de Amanecer Dorado. Sobre esto, la UE alerta poco. Nada.

 Los males de esa élite para la que se gobierna se han recrudecido al surgir Podemos en España, el Sur de Europa se les está subiendo a las barbas. El periódico El País, tras dar la batalla a diario contra ellos, concluía el editorial de este domingo, No cometer deslices, con esta peligrosa frase: “ Caiga la ira ciudadana sobre quien acaricie un desastre de ese género”. ¿Cómo? Convendría aclararlo. Venía precedida de esta argumentación: “La experiencia indica que cuando los mercados se crispan generan efectos manada sobre los protagonistas más débiles o menos fiables, el pánico financiero y la ruina”. ¿Y eso es normal y democrático?

 El día anterior El País había apostado en cabecera de portada por una entrevista con el presidente del Bundesbank, Jens Weidmann, para afirmar que Podemos amenaza la economía y que peligran los ahorros de los ciudadanos. Lo dice, pues, el Banco Central Alemán, tan influyente en aquel Tratado de Maastricht que marcaría el predominio de su país en la UE o la función del BCE –que no da crédito directo a los países sino a los bancos privados para que nos lo presten… con intereses-. Con el sistema que defienden no peligran nada nuestros ahorros, al parecer, vivimos todos en la abundancia.

 Se pongan como se pongan, una deuda de un billón de euros como la que ha terminado de engrosar a lo grande, precisamente, Mariano Rajoy, el austero, no hay quien la pague. No, en varias vidas de españoles. Una y otra vez hay que ver con ejemplos la necesidad de auditar qué se debe y qué no. Uno muy gráfico: el contrato de las basuras de Toledo –ya con varios imputados- se elevó en 11 millones de euros coincidiendo en el tiempo con un donativo de la empresa adjudicataria al PP de Cospedal de 200.000 euros, cuyo recibí firmó el tesorero aunque ellos digan que no hay nada. Mientras lo dilucida la justicia, digamos que fue casualidad. Pero a ver qué falta hacía aumentar en 11 millones de euros el servicio.

 El ejército al servicio de estos poderes es numeroso y disciplinado, y cada día intenta sumar miembros incluso entre los tontos útiles. Los que escudriñan unos programas sí y otros no –de tenerlos o de cumplirlos- pero sobre todo a los que asoman la cabeza. Cualquiera que se relacione con Podemos será sometido no solo a tres scanners y dos resonancias magnéticas, también a las armas de la mentira y la maledicencia. Hay que tener mucho temple para arriesgarse a estas técnicas. Ahora bien, quizás así se curten para luchar con alguna posibilidad de éxito en guerra tan desigual.

 En 1982 las amenazas a España venían del PSOE que también les iba a quitar el jamón y las gambitas, quién lo diría. Tienen una larga tradición de amedrentamiento, bien expeditivo a veces. Antaño maldecían con la ira de Dios, ahora parece que cuentan con la gente aunque en plan oclocracia. De votos mejor no hablar, si se vota… mal.

 Casi cinco millones y medio de parados, tres de ellos sin ninguna prestación, ni esperanzas de trabajo que no sea temporal y a tiempo parcial. Rebajados los sueldos y los derechos laborales. En aumento los desahucios. Niños con carencias alimenticias, insultados por prebostes del PP que los compara con obesos para no abrir los comedores escolares en navidad. ONGs que llaman a mandar potitos y comida en lugar de juguetes (imagen desoladora donde las haya). Pobreza energética, de aguantar a pelo el frío. Truncado el futuro por los recortes a la ciencia, a la educación y la cultura. Expoliados de parte de la sanidad pública para dar negocio privado con nuestra salud. ¿Las pensiones? Corren infinitamente mayor peligro con el PP y sus correligionarios que con nadie que piense en la sociedad en lugar de en el lucro desorbitado de unos pocos. Liderando todos los índices de aumento de la desigualdad y la pobreza mundial. Y además, amordazados por ley, espiados por decreto, manipulados con la propaganda que airean los medios como noticia, engañados hasta en informes oficiales, con la justicia cada vez menos libre, sobre todo cuando toca lo que no debe tocar.

Pues todo esto es lo que defienden los Juncker, los Bundesbanks, y sus portavoces, lo que sería una tragedia corregir. Y con tal ahínco, que si se intenta siquiera paliar la estafa, se nos dice desde importante tribuna: “Caiga la ira ciudadana sobre quien acaricie un desastre de ese género”.

 Llegados a este punto, es de temer de lo que serán capaces. El abanico es amplio, nada sucio queda fuera. Y, sin embargo, hay un poder ciudadano que crece. Lo saben, por eso luchan de esa forma. ¿De verdad hay alguien que piense que lo hacen por nosotros?

 Yo ya lo he dicho: prefiero a Atila que seguir así.

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