Todavía hay 349.300 parados más que cuando Rajoy llegó al poder

pais.epa,junio.2014

La noticia es tan importante que, El País, el periódico cuyos principales accionistas son ahora Liberty y Morgan Stanley, le dedica todas las columnas de su portada en la web. El resto de los medios muestran similar júbilo.

Nada leo de la precariedad de los contratos, consagrados ya los que son a tiempo parcial y temporales como los mayoritarios. Ni cómo están remunerados, dado que la reforma laboral ha supuesto una bajada generalizada de sueldos. Hoy me contaba una periodista en Twitter el caso de un contrato de un día, 9 horas trabajadas por 30 euros. Pero tampoco reseñan los datos esenciales de cuando Mariano Rajoy llegó al poder. Una gestión se mide en la distancia, en su trayectoria. Las noticias suelen necesitar sus antecedentes.

Veamos:

La EPA del cuarto trimestre de 2011 recogía la escandalosa cifra de 5.273.600 parados, un 22,85% de tasa sobre la población activa. Tomo la reseña oficial del mismo periódico que hoy estalla en columnas de alborozo.

Hoy, tras dos años y medio de gobierno, el PP tiene el número de desempleados en 5.622.900 (curiosamente El País señala que es “el más bajo desde el cuarto trimestre de 2011″ pero, vaya por dios, olvida poner la cifra de entonces). Y la tasa de paro en el 24,47%.

Es que ahora los medios grandes de información (en caída libre de lectores) se han vuelto muy positivos. Quieren animar a la gente, y desterrar recuerdos que podrían enturbiar el gozo que disfrutamos.

Hoy, a pesar de la gran “movilidad exterior”, como ellos la llaman, hay 349.300 parados más que cuando Rajoy fue elegido presidente ¿No debería preguntarse algún medio qué diablos ha hecho para aumentar el paro y además la precariedad? ¿No es una cuestión imprescindible? ¿Cómo se puede elogiar a un gobierno que tiene mayor desempleo del que encontró? ¿Que nos están vendiendo todos ellos?

 

Gráfica elaborada por ABC en la que se ve claramente que con Rajoy subió el paro más aún que con Zapatero

Gráfica elaborada por ABC en la que se ve claramente que con Rajoy subió el paro más aún que con Zapatero

 

El empacho monárquico

Es como si, tras darse un auténtico atracón en la fiesta, las sobras siguieran en la nevera prestas a saltar en cuanto entreabramos la puerta. Es tal la abundancia, que se desparrama el merengue revenido sobre la pizza de anchoas seca y los chorretones de miel se deslizan por los bordes de los yogures (caducados, naturalmente). Todo está pringado. Hasta en el cajón de las lechugas se ha colado el sirope de bote. Un cierto olor a vinagre y ácido. Dios, qué empacho.

Han terminado las clases en los colegios. Un tercio de los niños españoles pasan hambre y allí tenían algo que comer. Da mala imagen mantenerlos abiertos dicen los gestores del asunto, casi todos del PP. El asunto es la educación. Y el nivel de vida consecuente con el trabajo devaluado, con los recortes y repagos que aumentan el problema. ¿Y la sanidad? ¿Qué ángeles de la muerte cruzaron nuestra tierra para haberla así arrasado? ¿Y la democracia? ¿Qué ha pasado con ella que no se puede ni disentir del autoritarismo? ¿Qué desaprensivos nos trajeron esta peste y ahora miran para otro lado?

Reina la felicidad en la casa de quienes dirigen el emplasto. Reina la hipocresía en los medios. La búsqueda de la mejor hamaca para arrimarse al sol que hoy más calienta. La irrealidad que interesadamente atesoran. Reina la contradicción inmensa. Teórica, la verdad casi siempre es una.

19j.rouco

Como una losa pesa en nuestros estómagos la tralla orgánica convertida ya en empacho. Hay gente con dolor y muerte que sufre mucho, no podemos quejarnos, pero esas toneladas de mugre con guindas de colores impiden moverse con soltura.  Cuánta tristeza nos han escupido con tanta involución. Habrá que remontar una vez más. Como el salmón. Quitándose de encima la nata ácida, el bizcocho revenido, la crema agria, nos haremos paso otra vez si acaso. A ver si nos quedan fuerzas.

¿La Razón es un periódico?

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Ésta es la portada del domingo 1 de Junio. Podría firmarla The New York Times ¿a que sí? El director de La Razón, en los ratos libres que le deja su permanente presencia en las tertulias de televisión, la acompaña de un editorial en el que asegura: El bipartidismo se rompe por la izquierda.  Y en él concluye alertando de los graves peligros que nos atenazan por la debacle del PSOE, él y solo él (nada que ver con la abultada pérdida de votos del PP) es el culpable:

El carácter de formaciones antisistema de IU, Podemos y Equo se comprueba con la lectura de sus respectivos programas, los planteamientos de sus dirigentes y el apoyo que han mostrado a movimientos radicales como el 15-M o los okupas. No se trata de provocar el miedo, sino de constatar la realidad a que conducirían a uno de los países más desarrollados del mundo si consiguieran gobernar o condicionar al Gobierno. Al igual que surge preocupación en Europa por el auge de las formaciones de ultraderecha o ultranacionalistas debería producirse la misma reacción con lo sucedido en España con el éxito de la izquierda radical. La Europa del progreso es incompatible con los planteamientos de estas formaciones. Por ello, la recuperación del PSOE es muy importante. Firma Francisco Marhuenda.

Según el EGM, Estudio General de Medios, La Razón tiene 341.000 lectores y ha perdido el 10% en un año. Es el octavo periódico en ventas y le sobrepasan hasta varios locales: La Vanguardia -si puede considerarse local-, el Periódico, La Voz de Galicia y el Correo.

El gobierno del PP le trata muy bien con las regalías que le permite distribuir el estar en el poder. Sin datos globales, baste de ejemplo la publicidad que le proporciona el Ministerio de Sanidad: 7 veces más a La Razón que a otros medios con mucha más difusión. 

Menos mal que tenemos a ese caballero prudente, arrojado, trabajador, honesto como pocos que jamás dijo una mentira, solidario en permanente búsqueda del bien de los ciudadanos, un hombre de Estado en una palabra, frente a esa chusma que se desmembrana en un collage y encima se ríe (menos un par de ellos, Pablo Iglesias y Ada Colau, lo más peligrosos). Todos unos antisistema, unos desgraciados que pretenden alterar el idílico momento que vivimos en España de la mano de Rajoy.

Este hombre que queda así cuando él se deja ver tal como es, al lado de sus amigos y protegidos, tan natural…

rajoy.cañete.

Ama a los políticos como a ti mismo

La noticia nos sobrecogió en la tarde de este lunes: habían matado a tiros a la presidenta del PP y la Diputación de León. Un hecho insólito en España. Tenía que salir y comprobé un discreto pero amplio despliegue policial en Madrid. En Madrid cuando el ataque se había producido en León. ¿Toda España en alerta? Luego ha resultado que pistas contundentes apuntan a una vendetta entre miembros del mismo partido. La hija de la presunta asesina, presunta coautora, se presentó en las listas del PP de Astorga (León), ambas -madre e hija- militaban en el partido. Mediaba una indemnización por su despido de la entidad que presidía la fallecida. De vómito. Y bien lamentable, aspiramos a vivir en paz. Libre de toda violencia, también de la ostensible violencia física.

Los primeros comentarios de periodistas –digamos periodistas para no entrar en detalles- de la derecha o directamente de la caverna antes de conocer los datos culpaban a los escraches.

Lo grave, más grave aún, es que editoriales de hoy apuntan a la misma línea. Incluso a las redes sociales. La culpa es de la desafección política. De esa manía que nos ha entrado a los ciudadanos por estar infinitamente enfadados con los políticos, nuestros representantes, por el profundo daño que han causado a nuestro modo de vivir. Crea mal ambiente que los ciudadanos se quejen, su obligación es tragar y callarse.

¿Sabe toda esta gente que los políticos son representantes de los ciudadanos y que tienen derecho no solo a crítica sino a relevarles del cargo? Creo que no, igual que desconocen la función esencial del periodismo de control del poder. Por el contrario nos encontramos, por ejemplo, al ABC con este inicio de editorial:

 La deslegitimación de los políticos se ha puesto de moda y ha extendido el argumento subliminal de que todo vale contra ellos, desde un insulto a través de las redes sociales a un acoso a domicilio.

LAS especulaciones inmediatas sobre el asesinato de la presidenta de la Diputación Provincial de León, Isabel Carrasco, se disiparon a las pocas horas con la detención…

Suscríbete para leer la noticia completa, añade. Pues verá no, bastante dinero del contribuyente, de mi dinero, le regala el gobierno para escribir basura, no añado ni un euro más.

En El Mundo, ese sujeto que se apellida Sostres firma un artículo digno de cárcel, tanto para él como para quien dirige el panfleto. En él culpa del asesinato de presuntamente dos mujeres del PP a otra del PP… ¡A Ada Colau!

Si Ada Colau pudo, en el Congreso y sin que nada le ocurriera, llamar «criminal» al representante de la Asociación Española de Banca, es fácil imaginar que el siguiente paso sea dejarse de adjetivos y pasar a los hechos.

Sólo quien dispara es culpable de los disparos. Pero en España cunde el peligroso caldo de cultivo del desprecio a la política. El sistema es francamente mejorable, pero el caos es el primer enemigo del orden, la libertad y la vida.

El editorial de El Mundo afirma esa postura de culpabilización de la sociedad y sus democráticas protestas:

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No, si combatir cualquier disidencia -tan sumamente pacíficas hasta ahora- ya lo hace el gobierno con sus innumerables cambios de leyes. De tal sesgo que ha llegado a preocupar a demócratas de Europa. Por ejemplo, al Consejo de Europa.

Al paso que vamos decretarán amar a los políticos por ley, hagan lo que hagan. El respeto a distintas formas de autoridad ya ha sido legislada también por el PP. Argumentos y diálogo ninguno, solo el “porque lo mando yo”.

Este sector pernicioso de la prensa española -absolutamente mayoritario- ha perdido una oportunidad de oro para reflexionar sobre quién enrarece el clima de convivencia. Sobre el ejercicio de la democracia que no parece ser práctica de su especial aprecio. Y, especialmente y una vez más, para atender estrictamente a los hechos, a la verdad. El asesinato de Isabel Carrasco ha sido, por los primeros e intensos indicios, una venganza entre colegas rivales en un partido muy poco edificante como ejemplo. Ya no sé qué más le falta a esta organización que el asesinato entre sus propios miembros. Hasta rematando a la víctima en el suelo como en las ejecuciones mafiosas. ABC, El País y El Mundo ni siquiera mencionan la militancia en el PP de las presuntas asesinas de la presidenta de su partido en León. Y es un dato relevante. Definitivo.

Y ya está bien de la sucia práctica de utilizar también tan lamentable suceso para cargar contra la sufrida sociedad de este país que no merece tanta porquería.

22M, el periodismo culpable

Foto: Rosa María Artal

Foto: Rosa María Artal

Estaban allí los más perceptibles: en y como un montículo con visión privilegiada. Los periodistas fueron testigos de las casi cuatro horas de Marchas por la Dignidad que confluían en Madrid. Los grandes medios internacionales han hablado profusamente de su magnitud –hasta dos millones de personas dan de cifra-, de sus motivaciones, de cómo se desarrolló todo. Aquí, tras la oportuna intervención de la policía –a tiempo para entrar en los telediarios, en todos-, se han destacado… los incidentes. A este nivel, por ejemplo:

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 Seamos serios, aunque con infinita ingenuidad creyéramos que estos se produjeron espontáneamente, la autoridad competente nos habla hoy de 9 jóvenes detenidos con antecedentes por extremismo.  De los 23 detenidos por diferentes causas, los que destaca el gobierno son esos 9 superdotados jóvenes que –al parecer-  causaron heridas a 67 policías. Supermanes maléficos frente a indefensos defensores del orden.

Con varios tripis en el cuerpo una individua firma en ABC este denigrante episodio del periodismo ficción que avala su director. En donde contemplamos que pese a que los “antisistema” son, según ella, un millar, la policía solo detiene a 23. Claro, pobres, tan apaleados andaban que no daban pie con bolo.  Una vergüenza para la profesión. Para inhabilitarles a ambos, a la tal Tatiana y a Bieito, el director. Y en cambio, éste es colaborador fijo de los Desayunos de la televisión pública.

¿Dónde están esos periodistas que lo vieron todo? ¿Escribiendo para La Razón, ABC, El Mundo… o El País que tituló por la noches así?

22m.elpais

El subrayado y el comentario es de un periodista que capturó la pantalla y lo difundió en twitter.

Rectificó después pero luego en portada se impuso la versión… de la policía del PP

elpais.22m

La periodista Olga Rodríguez leyó parte del manifiesto. Hoy escribe en eldiario.es su sensación del conjunto. Todo el texto aquí. Pero quiero destacar algunas frases:

“Lo que están reivindicando son derechos fundamentales y el empoderamiento de la gente que se ha quedado sin lugar en esta sociedad. De eso se habló ayer en las marchas.

Se pidió trabajo y techo, el pan y las rosas, el derecho a decidir de todos, la unidad de la gente afectada por esto que algunos llaman crisis, y una democracia real, con una economía al servicio de las personas.

Hubo emoción, poesía, música y mucha dignidad. “Esto ha sido un éxito, tenemos que repetirlo de vez en cuando”, decía un representante de uno de los colectivos organizadores”.

Algo se tuerce entonces, mientras se canta el Coro de esclavos de Nabucco y el Canto a la Libertad de Labordeta (la música con Para la libertad de Serrat o Al Alba de Aute nos ha transportada a tiempos negros y ahora casi se apaga por el sonido de los helicópteros policiales), pero el acto se desarrolla en ambiente pacífico y hasta festivo. Y, sin embargo, como dice Olga Rodríguez:

“Los agentes irrumpieron en la concentración, avanzaron hasta la mitad de la plaza y ahuyentaron a parte de los manifestantes. Visto desde lo alto, su intervención se asemejó a la entrada de una mancha oscura, debido al color de sus uniformes, que fue apagando el ambiente colorido creado por las camisetas y chalecos reflectantes de muchos participantes en las marchas.

La Solfónica dejó de cantar, la gente levantó las manos, los integrantes del coro alzaron sus violines y partituras y todos corearon al unísono: “Estas son nuestras armas, estas son nuestras armas”. De fondo, se escuchaban los disparos de las pelotas de goma de la policía. La manifestación tenía permiso hasta las nueve de la noche, pero los agentes no quisieron esperar a que terminara para provocar su disolución”.

Sin prensa, con manipulación, no puede existir una sociedad libre. En tiempos de gobiernos autoritarios cuesta más, pero lo hicimos y lo hacemos. Informar. Desde medios digitales como eldiario.es en donde me honro en colaborar hacemos lo que podemos. Es preciso volcarse aún más. Porque, como dice Olga y comparto:

“En algunas portadas de los diarios de este domingo las Marchas de la Dignidad aparecen recortadas, estigmatizadas o ninguneadas. Mientras, una muerte que aún no se ha producido ha acaparado más atención que las marchas.

El discurso dominante se muestra más preocupado por la restricción del uso del coche en día de manifestación que por los seis millones de parados y los tres millones de niños en riesgo de pobreza. Importan más las marquesinas y los contenedores de las calles que el medio millón de desahucios y las personas amenazadas con perder su casa. El periodismo lleva una extraña deriva”.

Un experimento: Puta, hijo de puta, coño, sexo y caca

Muchos periodistas nos venimos preguntando qué es necesario escribir para tener “éxito”. Y no se trata de una vanidad, el “éxito” consiste en algo tan simple como que el artículo se lea. Si pocos o casi nadie le echan un vistazo el trabajo ha sido prácticamente inútil. Una reflexión personal que sin duda es un ejercicio saludable pero que no se “comparte”, queda en dique seco.

Está probado que palabras clave en el titular como puta, o hijo de puta, coño, sexo o caca atraen numerosas visitas. Arrasan. Mientras un artículo pensado y comprometido puede pasar totalmente desapercibido.

Hoy mismo, la revista Materia cuenta que “Los periódicos prefieren publicar noticias sobre investigaciones de peor calidad”. Un análisis de las investigaciones médicas que reciben la atención de los grandes medios muestra que los de peor metodología resultan más atractivos que los que ofrecen resultados más rigurosos, concluye.

La competencia es mucha. Una persona apenas puede leer ya todo lo que se publica, ni siquiera todo lo que se recomienda, porque no haría otra cosa en su vida. Hay que llamar la atención, enganchar con el título al menos al lector que pasa por allí. Darle productos digeribles para que no “se canse”.

Se diría por tanto que la sociedad se está nutriendo de temas sensacionalistas o al menos triviales. Que igual está perdiendo dos de los viejos tres grandes pilares de los medios: informar y formar. Le queda entretenerse. En casi todos mis libros insisto en que así tenemos la sociedad más entretenida de la historia. Entretenida, distraída de lo esencial.

He dudado si escribir hoy de esto. Todavía estamos muchos entristecidos por el falso documental sobre el 23F de Jordi Évole este domingo en La sexta. Pero el caso es curioso. El periodista no necesita en absoluto hacerse un hueco: tiene a la audiencia entregada desde el principio. Muy bien publicitado, su programa congregó ante la pantalla a casi la cuarta parte de la audiencia total de la televisión (un 23,9% de share). Casi –sin alcanzarlos- como algunos , sin ir más lejos, de mis últimos reportajes de Informe Semanal, por cierto. Y lo cito como ejemplo de que, solo hace 5 años, vivíamos otros tiempos. Todos, incluso el mítico programa hoy arrojado a las cloacas de la inmundicia por el PP.

5.200.000 espectadores seguimos a Évole. Ha demostrado hasta ahora ser un magnífico periodista, un entrevistador incisivo y respetuoso. Un modelo. Quiso hacer –lo dijo anoche- un experimento, una broma con el 23F, dado que los papeles siguen clasificados y no se puede contar con ellos para informar realmente. Se prestaron a la trama grandes políticos y periodistas, grandes y  menos grandes. Demostraron que son unos maestros en el arte de mentir.

Vivir el 23F fue muy duro. Corrían listas de ajusticiables. Hubo personas que quemaron papeles comprometedores según han contado en las redes sociales. Tuvimos mucho miedo. Sobre todo porque el anterior golpe de Estado llevó a una guerra civil y a 40 años de dictadura. Era volver a caer en el pozo y gritamos desde el fondo de las entrañas que no, que no nos merecíamos repetirlo, y mucho menos nuestros descendientes. En la larga noche en la que recorría Zaragoza para mandar informaciones a TVE, con los tanques de Milans del Bosch por las calles de Valencia, me paré a escribir un poema para mi hijo que entonces tenía 4 años. Por si acaso pasaba algo.

Han pasado 33 años, sí. Comentan algunos que no tenemos sentido del humor, ni aprecio por la innovación de los medios. ¿Qué innovación? La guerra de los mundos de Orson Welles en 1938 no ha sido superada ni de lejos nunca más.

Pero sobre todo es que no vivimos precisamente en una democracia que haya erradicado el miedo a los viejos fantasmas. Los viejos fantasmas están ahí, con mando en plaza.

Al final, todo se salda como suele hacerse ahora: unos a favor, otros en contra. Tablas. Equidistania en estado puro. Elija Vd. según su gusto y no más profundizaciones que hacen pupa.

Ando escribiendo el artículo que publico este martes en eldiario.es. Trata de un tema muy serio y trascendental: la justicia. Dan tentaciones de cambiarlo por éste. Tendrá más “éxito”, más lectores. Llegará a más gente que es de lo que se trataría. No lo voy a hacer. Éste va para el blog. Y el de la justicia se queda para eldiario.es.

Ahora bien, había pensado titularlo “Una sociedad ávida de sensacionalismo”. Aunque no sea el caso en concreto de la mayoría que seguimos a Jordi Évole guiados por su trayectoria, sí es la tendencia en la que educan a la sociedad. Con sus consecuencias bien palpables. Pero voy a optar, en este caso, por captar lectores. Se queda con Puta, hijo de puta, coño, sexo y caca. A ver qué pasa. Un experimento.

La prensa convertida en Reyes Magos para el gobierno

Los Reyes Magos han llegado ya para el gobierno y sin duda los esperan con igual generosidad los medios ávidos de un salvavidas de manos de aquellos que tienen, por mandato electoral, la llave de la caja fuerte.

De la entrega de diarios como ABC o La Razón  es innecesario hablar, más penoso es encontrarse –al levantarse de una inocente siesta- que andamos atando los empleos con longanizas o que nos gobierna la crema de la intelectualidad. Vayamos por partes…

EL MUNDO hace su tradicional lista de los personajes del año. Sobre quién elabora el ranking y con qué datos yo no encuentro nada, pero sí que hay muchos políticos –qué cosas- entre los españoles de pro. ¿Y quién es el primero de todos?, Sí…

1) Mariano Rajoy

“El año 2014 se inicia con la expectativa de ser clave: el ejercicio que marque el inicio de la recuperación. Al menos así lo espera, y lo anuncia, Mariano Rajoyapoyándose en datos que todavía no perciben los ciudadanos pero que el Gobierno ya considera sólidos.

De que este vaticinio se confirme depende el futuro de muchos españoles, incluido el propio presidente. Si los pronósticos optimistas se concretan, Rajoy y su partido podrán concluir el mandato con la comodidad natural de quien goza de mayoría absoluta, e incluso aspirar confiados a una reelección en la que las esperanzas económicas pesen más que los escándalos de corrupción, las promesas incumplidas, las salidas de tono de los ministros y la merma de derechos sociales que han jalonado sus primeros dos años de mandato”.

Seguid viendo, con extremo cuidado si sois espíritus sensibles.

Pasemos ahora a EL PAÍS, el periódico global.

Abre -en el momento en el que escribo- con una “noticia” titulada “El trabajo que viene”. Distribución, consumo, logística, tecnología y automoción tirarán de la contratación, añade en subtitulo. Y empieza así de bonito:

“Año nuevo, empleo nuevo. Esa sería la mejor noticia a recibir para los casi seis millones de personas que figuran en las listas del paro en España. Empieza a haber motivos para la esperanza. En el tercer trimestre de 2013 el desempleo bajó en 72.800 personas, cambiando la persistente tendencia alcista de estos últimos años de crisis y el año se ha cerrado con una caída del paro registrado y con la menor destrucción de empleo de toda la crisis. Diciembre ha sido un buen mes para el empleo y es posible que este mes haya más cotizantes que en enero del año pasado, la primera mejora interanual desde que empezó la crisis.

Con una tasa de paro rozando el 26%, se antoja demasiado pronto para lanzar las campanas al vuelo. Sin embargo, las previsiones apuntan hacia una cierta mejora durante el año que ahora comienza. “Los indicadores macroeconómicos reflejan que la tendencia positiva que iniciamos en el último trimestre de 2013 continuará en 2014. Nuestro país experimentará una mejoría gracias al tirón del sector exterior, el control de la inflación y el aumento de la inversión extranjera”, sostiene Enrique Sánchez, presidente de Adecco en España y Portugal. La empresa de recursos humanos asegura que desde el pasado mes de agosto la curva de la contratación temporal no ha dejado de crecer por primera en esta crisis, una buena noticia.”…

Aclaro que Adecco, a quien la autora de este reportaje llama “empresa de recursos humanos”, es una ¡¡¡ETT!!!

Ni una línea, en la larga extensión del artículo, dedicada a matizar o poner en cuestión la calidad del trabajo o el drama de nuestro mercado laboral. Periodismo en vena, vamos. La necesaria crítica al poder en ambos ejemplos.

Que a Vds les traigan los Reyes Magos un feliz 2016 como nos desea Carne Cruda Radio. Qué menos.

Periodistas ¿De qué os sirvió tragaros el plasma?

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Cuando creemos que no puede ser mayor el lodazal en el que andamos metidos –véase, caso Miguel Blesa-, ni llegar a más la iniquidad del individuo que ocupa La Moncloa, el PP da otra vuelta de tuerca. Sin duda Mariano Rajoy accedió a la presidencia del gobierno con la legitimidad que otorgan, unidos, los votos y la ley electoral española, pero cabe preguntarse si todo lo que está sucediendo desde entonces tiene el mismo sentido democrático.

Con unos síntomas de corrupción realmente aberrantes que comprobamos a diario, el gobierno del PP ha ido cortando servicios esenciales que son derechos ciudadanos. Estamos viendo actuaciones judiciales increíbles en un país serio y decente. El gobierno anda acotando también las libertades con sus leyes represivas –Reforma Código Penal, Seguridad Ciudadana, Seguridad Privada-. Faltaba el derecho a la información.

Los periodistas que tragaron con su comparecencia en plasma –y allí vimos hasta a representantes electos de este colectivo-, ahora ven consolidada la tendencia apuntada: Rajoy elige quién le pregunta (ABC en general, como ya pasó) y… ¡¡lee la respuesta!! ¡¡La trae preparada!! Dentro de poco se hará el mismo también la pregunta. Leída, naturalmente.

Eldiario.es en el que me honro en colaborar ha anunciado que no asistirá a estas falsas ruedas de prensa. Así lo aclara su director, Ignacio Escolar:

Desde eldiario.es nos reafirmamos en lo que ya dijimos hace unos meses a nuestros lectores: no vamos a acudir a ninguna falsa rueda de prensa donde los periodistas no puedan cumplir con su trabajo con libertad. Si el presidente del Gobierno quiere leernos algo, que nos mande la nota por correo. Si La Moncloa quiere público en la sala de prensa para aparentar normalidad, que contrate unos extras”.

Está siendo bastante debatida esta nueva humillación inferida a los periodistas. Pagan en muchos casos las servidumbres políticas y/o los agobios financieros de sus medios. Los auténticos responsables son los dueños y directores de esos medios, pero ¿y los periodistas? Les disculpan y se autodisculpan porque son trabajadores que tienen que comer, no héroes. Pero…

¿De qué les sirvió el acatamiento y la dejación de sus deberes a los trabajadores de la Radiotelevisión valenciana? ¿De qué les ha servido a todos los de los medios cerrados y ERE-rizados? ¿De qué sirvió tragarse el plasma?

Pues es bastante evidente, para que ahora el individuo de La Moncloa y todos sus cómplices en el gobierno se sirvan de los mamporreros para cortar la libertad de información. Esta progresión no se detiene nunca cuando se traga, siempre va un paso más allá y otro y otro. Lo previsible por tanto es quedarse sin el pan para mañana y, en ese mismo paquete, sin dignidad.

No es fácil, lo sé. Por experiencia incluso. Y a veces se sale magullado en algún sentido. Este país con una democracia de rigor tan laxo nos ha brindado estas experiencias prácticamente siempre. En general el poder tiene esa tendencia, lo que ocurre es que en los países democráticos, con sociedades maduras, se sobreponen a sus instintos y no sacan tanto la mordaza. Aquí las están aplicando todas.

La táctica Berlanga de la dictadura española, entre otros métodos, solía ser una buena guía de evasión de la censura en los tiempos más duros para la información libre. La precariedad actual de los periodistas, la complica. Pero ceder ante los atropellos es siempre la peor de las salidas. No es una salida, de hecho.

no hay salida

¿Y si el PP legislara que hay que colgar por los pies a los pelirrojos de 5 a 7?

Lo comenté hace unos días en Twitter, a raíz de la Ley Mordaza, y la gente aseguró que cuantos no fueran pelirrojos mirarían para otro lado. Muy probablemente. El resto de los partidos harían declaraciones y preguntas parlamentarias. Y en Europa diversos organismos mostrarían su seria preocupación. Pero empiezo a pensar que también los afectados, los pelirrojos, mostrarían una actitud parecida, dado que ya está ocurriendo. Varias leyes y actuaciones que ha llevado a cabo el PP son igual de arbitrarias que el asunto de los pelirrojos, igual o más dañinas, pero se contemplan como ejercicio del poder.

En ese caso pues, también les permitiríamos que dictaran una norma por la que los hombres solo pudieran comer los días pares y las mujeres los impares. Lo que quieran. Seguro que habría quien defendiera que “no se puede hacer otra cosa” y “es lo que toca”. Como si de vez en cuando nos atacara un virus maligno, irremediable. Y aunque vieran comer a cuatro mandíbulas a las élites que se autodesignan a sí mismas como tales.

Pero es malo caminar contracorriente. Una costumbre que a mí me afean desde hace muchos años. Una se topa con masivas reuniones de periodistas, con periodistas de renombre como interlocutores, y comprueba que no está en la corriente que se lleva.

He sabido así que el periodismo no puede ni debe hacer nada para detener el robo de la sanidad pública. Pongamos este caso que es extensible a la educación, a todos los servicios públicos, a sueldos, pensiones, derechos y libertades. Cada periodista, “como ciudadano” vota y puede acudir o no a la marea blanca o a la que quiera. Uno vota y ya está. Si el gobierno decide colgar por los pies a los pelirrojos -un ratito- no pasa nada, hay que esperar cuatro años –o los que resten- y votar a otro, o al mismo si les resulta decorativa la imagen de gente suspendida por los pies.

Es “política” hacer crítica al sistema hablando, expresándolo; no lo es apoyar al sistema con los hechos -haga lo que haga- y siendo muy objetivos en las expresiones. No, eso no es política.

Y en estas condiciones ¿la sociedad está informada? ¿También de lo que le atañe?

¿Puede un periodista descansar con su voto como ciudadano aunque vea que los otros ciudadanos no saben -a través del periodismo- lo que les ocurre y por qué?

Del periodismo como compromiso social, de eso ya… ni hablamos.

Pero el camino errático no lleva a parte alguna. No se resuelven los problemas ante el ingente número de personas que no se mueven. Se da la nota cuando no hay nada más elegante que el silencioSe siente una como si hablara en chino mandarín del Siglo II. Y hasta se crían bilis que enferman. Y tal como están dejando la sanidad el problema se acrecienta, puede ser hasta letal.

Hablando de periodistas, hay gente que siempre cae de pie. Siempre están donde quieren estar. En el resto de los poderes, ya se sabe, se utilizan todo tipo de soportes y atajos. Ganas tontas son las de llevar la contraria.

Y, además, en España la población es mayoritariamente morena de color de pelo, hay rubios también, pero los pelirrojos escasean. Qué más darían que los colgaran por los pies ¿No?

Tres millones de británicos no podrán calentarse en invierno ¿Y en España?

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El diario británico The Independent  lo trae en portada: 3 millones de personas no podrán encender la calefacción en invierno en el Reino Unido. No podrán pagar la factura de gas y electricidad para calentarse.  Se teme que esto cueste la vida a 200 personas diarias. Especialmente ancianos que son quienes lo han denunciado. “Los precios suben, las temperaturas bajan”, define el periódico.

El neoliberalismo mata. Globalizado, podemos encontrar problemas comunes en muchos países. También en España hay ya, justo, 3 millones de pobres y otros muchos en el umbral, con menor población. Y, como en todo el mundo desarrollado, el ataque sistemático a los ancianos a través del recorte de sus pensiones y los repagos farmacéuticos los sitúa como sector destacado entre las víctimas. Pasa en España. En Gran Bretaña se quejan. Pero no es éste la única diferencia.

Como aquí, las compañías de suministro de energía han elevado drásticamente las tarifas. Al punto –dicen allí- de facturar 1.267 euros anuales por gas y electricidad como media. Y eso porque acaban de subirlas. ¿Leo bien? ¿Los británicos pagan apenas 100 euros al mes por ambos suministros? ¿Y sabemos, saben los españoles, que el sueldo medio duplica el nuestro como poco? ¿Qué nos hemos perdido nosotros?

Hay un fuerte debate en el país, además. Las seis mayores compañías van a comparecer esta semana ante el Parlamento. Se les acusa de haber actuado como un “cartel” que acuerda y sube precios, se les critica que evadan impuestos a paraísos fiscales, y se estudia un impuesto especial.

La mayoría de los políticos se muestran indignados con esta situación –aunque sin duda la han propiciado-.  Danny Alexander, el secretario jefe del Tesoro, por ejemplo, declaró: “La gente está furiosa con razón acerca de las empresas y los individuos que evitan el pago de la cantidad correcta de impuestos. Yo estoy furioso por eso. Es algo que no es aceptable en ningún momento, pero particularmente en éste en que estamos pasando por gastos difíciles “. No todos. Angela Knight, directora ejecutiva de Energía del Reino Unido, que representa a las empresas, ha dicho que sus ganancias no son excesivas y que las empresas también “están haciendo grandes inversiones en el Reino Unido y por lo tanto tienen que tener un “margen de explotación“. ¿Grandes inversiones? ¿Y en España invierten en mejoras las colegas?

La preocupación por los jubilados que no podrán calentarse ha llevado a estudiar sensibles rebajas en sus facturas. Y se prodigan las alarmas acerca de cómo influye en la salud pasar frío. El Dr Paul Cosford, director de protección de la salud y director médico del Sistema de Salud Pública de Inglaterra (PHE), explicó: “En un clima más frío, mantenerse caliente es esencial para mantenerse saludable, especialmente para los más jóvenes, las personas mayores o los que tienen una dolencia crónica, como las enfermedades del corazón y el asma. Hay una amplia gama de problemas de salud relacionados con la vivienda y el frío clima de invierno, pero, sobre todo, un ambiente interior o al aire libre frío puede empeorar los problemas del corazón y respiratorias y pueden causar la muerte.

El invierno es mucho más frío en Inglaterra que en algunos lugares de España –no en todos que buenos bajoceros se registran aquí-, pero al menos allí se habla de las consecuencias de la brutal religión del lucro a toda costa que ha impuesto el neoliberalismo que nos aqueja. En España nada. Claro que muchas personas no podrán encender la calefacción en invierno, ya pasaron así el pasado. El poder adquisitivo aún se ha mermado más ahora. Pero aquí nos dice el gobierno que la recesión se ha terminado y el inefable ministro Cristóbal Montoro se atreve a declarar que “la gente ya nota la recuperación”. De la cordura, querríamos. La recuperación de la cordura si alguna vez la tuvimos.

La máxima diferencia es ésa. Los ingleses se quejan, debaten, piensan los unos en los otros algo más que nosotros. Obligan a los políticos a mojarse. Aquí la mayoría está en la inopia. Aún así, es muy probable que 200 británicos mueran de frío cada día. En España ni nos enteráramos de cuántos.

(Gracias Gonzalo Semprúm por enlazar periódicos cada noche)

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