Los peligros de utilizar la política exterior para acciones de política interna

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Como se hacía en sus añorados tiempos franquistas, el PP utiliza la política exterior para intentar desviar la atención de sus problemas interiores. Cuenta, como entonces, con órganos de propaganda mediática que los adictos no se cuestionan. Y encima presumen.

Resucitar a estas alturas de la historia Gibraltar resulta, sin embargo, patético. Ese Londres aterrado que nos pinta el ABC puede perfectamente aconsejar a sus nacionales que no viajen a España de vacaciones. Pueden los ultras británicos no venir por su iniciativa. El turismo, nuestra única fuente de ingresos seria dado el modelo de país que ha fabricado el PP. Y desde luego si alguien se imagina una confrontación armada entre el Reino Unido y España con victoria local delira. Podíamos llevar el submarino ése que no emerge por sobrepeso para rememorar la Armada “Invencible”. Ya sabemos que no, que es palabrería, para distraer al personal, pero no por ello menos grave. Por muchos chistes que hagamos con ese “Londres tiembla”. “toque de queda en Gran Bretaña”, “los tenemos rodeados” y similares.

Todo son excusas sacadas de tono. Un país que mantiene posesiones fuera del territorio nacional -si es que eso importara- haría bien en ser más prudente. Los bloques de hormigón a manera de diques los echa también España al agua. Numerosos referéndums han inclinado a los gibraltareños a favor de seguir cómo están. Y poner una tasa para joder (perdón pero me guío por la doctrina Andrea Fabra) a los trabajadores de La Linea en el Peñón contraviene hasta el tratado de Schengen. aunque parece que Schengen no se aplica estrictamente a Gibraltar, y ni siquiera sabemos si la libre circulación que fuera seña de identidad de la UE sirve aún para algo.

El daño ya está hecho. Entrevistados en la BBC ya comparan al gobierno español con el de Corea del Norte, y, sin duda, con el de Franco. Pero el PP solo trabaja para mantenerse. Para que sus fieles más cerriles sigan dándoles los votos. Prueba evidente es este titular que nos ofrece también el ABC y asimismo antológico: “Floriano: «Rajoy se ha engrandecido al admitir su error con Bárcenas». Ya no “reforzado” como les quieren hacer crecer, “engrandecido”. De ahí, a emular a Superman. Y todo lo que queda de un presunto error de ese calibre es que Rajoy es o corrupto o idiota. Si es que cabe disyuntiva.

Más grave es el feo asunto del pederasta indultado en Marruecos. ¿Quién lo incluyó en la lista? El sujeto ha abusado de 11 niños de entre 3 y 15 años. Entre 3 y 15 años, repito. Existen pruebas documentales porque les hacía fotos y vídeos. De origen irakí, con papel en el derrocamiento de Sadam, los apellidos españoles se dice proceden de un pasaporte para dotarle de falsa identidad como espía. Se apunta al CNI como origen de la petición. Este organismo depende de Soraya Sáenz de Santamaría. Justicia y Exteriores niegan haber sido ellos aunque le expidieron un nuevo pasaporte de forma urgente.

El rey de Marruecos ha anulado el indulto en un hecho sin precedentes ante la protesta popular. A la que por cierto ha reprimido a palos, para no variar. El nuestro, Juan Carlos, dice que tampoco sabía nada del historial del pederasta espía –que ya es una buena chapuza- pero además añade que al único preso que nombró fue al padre de un camionero al que pillaron con droga. Es decir, acompañaba a su hijo en ese viaje. El hijo ya ha salido también. Y quien sí voló fue el pederasta Galván Viña, que, tras diversos quiebros, en la tarde de este lunes ha sido detenido en Murcia. La Armada Invencible se queda ya enana ante tanto desatino.

Pero esto de los indultos reales en viajes de Estado queda bonito al parecer… en pleno siglo XXI. Los marroquíes no tragan, sin embargo. Continúan las manifestaciones. ¿Y aquí?

Vienen más “reformas” a la “reforma” laboral. Ya se han cargado el Estatuto de los trabajadores en el Consejo de Ministros del viernes, pero Soria comentó el sábado que venían más “retoques” para dar más “flexibilidad”. Soria, sí, el que nos acaba de subir la luz para pagar uno de los precios más caros de Europa. En sanidad, en salud para ser precisos, también nos preparan nuevos tajos. O del odio cerril  de Rajoy a la ciencia.

De la larga lista de agravios no voy a dar más cuenta hoy, pero esto de manosear también la política exterior con fines internos está pasando a mayores. ¿Quién da un duro ya por este país aunque sea por este gobierno y por sus fieles descerebrados? Es decir, por unos pocos perdemos todos. Por los de “toda la vida”. Los que una y otra vez tiznan la Marca España, esa que paradójicamente dicen defender.

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