Obama pidió a Rajoy ampliar la presencia de su ejército en España

Ya sabemos por qué Obama recibió a Rajoy. EEUU ha pedido prorrogar y ampliar sus fuerzas en la Base de Morón de la Frontera (Sevilla). El Pentágono quiere elevar en al menos un 50% la llamada Fuerza de Respuesta para Crisis en África formada por 500 marines. Y extender un año más su presencia “temporal” en la base militar española. Según El País, esta petición norteamericana figuró en el encuentro de Obama con Rajoy.

El Consejo de Ministros aprobó el 19 de abril un acuerdo por el que autorizaba el despliegue “de una fuerza compuesta por 500 infantes de Marina y ocho aeronaves” (dos aviones de reabastecimiento en vuelo KC-130 y seis aviones V-22 Osprey, que pueden operar como aeronaves de ala fija o helicópteros) “en el marco de operaciones de respuesta a situaciones de crisis en África para proteger ciudadanos, instalaciones y personal designado de este país”, añade El País.

La duda que se plantea ahora si para una presencia extranjera “temporal” de un mínimo de dos años se precisa la aprobación del Parlamento. Daría igual, el PP tiene allí su apisonadora absoluta. Y Rajoy ya tiene su foto.

Las visitas de los presidentes españoles al “jefe” estadounidense nos suelen salir caras. En este caso parecen conllevar la vuelta del fantasma de las Bases Americanas, si alguna vez se fueron. Rajoy, fiel a su línea, metió la pata cuanto pudo en su estancia en la Casa Blanca. Hasta responder con un ¿Eh? a lo que no entendía en inglés. El presidente norteamericano elogió la política de Rajoy y su “gran liderazgo”. Ya sabemos por qué. Eso sí le regaló chocolatinas en lugar de incunables para, probablemente, marcar las diferencias.

El 26 de octubre de 1953 la España franquista firmó con Estados Unidos el Convenio Defensivo de Mutua Defensa y Ayuda Económica que suponía de facto el fin del tímido aislamiento internacional por haber dado un golpe de Estado y mantener un régimen totalitario. Por él se implantaron en nuestro país bases americanas en Zaragoza, Torrejón, Morón y Rota. En Zaragoza, en mi tierra, por eso las conozco bien.

“Los americanos” –como tan magistralmente contó Berlanga en Bienvenido Mr. Marshall”- traían el maná al país subdesarrollado que de alguna forma ocupaban. Obsequiaban con queso amarillo y leche en polvo a los niños de los colegios pobres –que eran casi todos-. Con el tiempo, trajeron sus coches enormes y sus costumbres. Llegó con ellos hasta la música vibrante de su patria –en su edad de oro-, y con ella grandes dosis de modernidad –eso hay que admitirlo-. Los pantalones vaqueros que se “conseguían” casi de estraperlo. Otros acentos al menos en la España tan cerrada.

La contestación progresista a las Bases Americanas llenó páginas de protesta. Era una reivindicación constante, inapelable, sobre todo en los tiempos de la impopular guerra de Vietnam que levantó al mundo contra EEUU. Y así acabaron en ser llamadas “de utilización conjunta”. Los mandos eran americanos. Luego han sido empleadas como parte de todo el entramado de la OTAN.

Hay un amargor inquietante en saber que otra vez los marines sientan sus reales en suelo español, si el suelo español es algo. Máxime –dicen- para defenderse de esa África que nos envía a sus hijos en patera o atravesando vallas con cuchillas. Algo huele a podrido en el sur de Europa. En el mundo en realidad.

Aireémoslo, si se puede, con una de las grandes singers de los 50´ Ante todo ser positivos…

Obama, bonito, lávate la boca

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El presidente que no cerró Guantánamo. El presidente que no controló a los poderes financieros ni a los lobbys. El que ejecuta sin juicio y manda espiar a ciudadanos de todo el mundo. El que, aún sacando adelante una reforma sanitaria y estimulando algo el crecimiento frente a la austeridad neoliberal europea, tanto nos ha decepcionado, ha recibido a Rajoy. Estados Unidos sigue siendo –con el permiso ya de China- el país más poderoso de la tierra. Por eso, entre las obligaciones de su jerarca está la de recibir a presidentes extranjeros y darles su bendición o ponerles tarea. Una cosa así como el Papa de la política. Ahora le ha tocado recibir al casposo presidente de España. Y es literal, nos lo muestra incluso, uno de los órganos oficiales del Partido Popular: el ABC.

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Por cierto, como El Mundo, las emisoras de radio catalanas y la Cadena Ser -la radio más escuchada de España- han sido malos, los controladores del régimen de Rajoy no les dejaron entrar en la rueda de prensa. Hay poco espacio y ellos tienen sus predilecciones. Objetivas.

Pues bien, Obama ha elogiado “los avances económicos” y el “gran liderazgo” del dirigente español en una “época sumamente difícil”. Le ha dicho también que “el gran desafío” es reducir las cifras de desempleo. De Guindos salió ayer apoyando la jugada: la economía española ha crecido un 0,3% en el último trimestre. La macroeconómica. Y creen que podrán reducir el paro en 2014 hasta el 25%. Ánimo, ya falta menos para llegar al 22,85% con el que cogió Rajoy el gobierno al cierre de 2011. Solo se trataba de abaratar los sueldos, la seguridad y las condiciones laborales de los españoles. Eso sí lo ha conseguido. Y lo que queda. Y aún así siguen pegando tajos a todos nuestros servicios públicos. Obama, bonito, lávate la boca con jabón.

Infantas y capos de toda condición para alumbrar el día. Desde la cama, escucho en la SER de Madrid, que la inepta alcaldesa Ana Botella ha mandado hurgar en nuestras basuras. En contenedores y bolsa por bolsa a ver si reciclamos bien. Sigue en vigor su ordenanza que clava hasta con 750.000 euros lo que la señora estime menester. A una vecina le han puesto, dicen, 250.000 euros de multa por dejar una bolsa de papel al lado de los contenedores. Alega ella que estaban llenos, que no los recogen. No hay personal, solo para diseccionar y oler la basura. Una imagen muy gráfica de la España que vivimos. Menos mal que, en Burgos, en Gamonal, están ventilando las cloacas. Aunque cueste.

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Obama, if you cannot, yes, we can

 

Barack Obama se ha permitido volver a presionar al actual gobierno español, como hizo con Zapatero aquellos fatídicos días de Mayo de 2010. Entonces para que el presidente socialista español aceptara los recortes neoliberales que le imponía Bruselas, ahora para que Rajoy pida de una vez el rescate y se “recapitalicen” los bancos. Lo mejor es cómo califica de “inteligentes” las medidas impuestas por el PP y, aunque dice que menos recorte sin crecimiento que vamos a ahogarnos, alaba la “reforma” laboral y otras involuciones de las que espera que con el tiempo “den frutos”.

 Obama nos embarcó a medio mundo en un proyecto de ilusión. El primer presidente negro de los EEUU, había sido resultado algo así como de un proyecto colectivo, de cuantos trabajaron boca a boca, ordenador a ordenador, para que resultara elegido. Desde Europa le “votamos” con pasión.

 El 20 de Enero de 2009 tomaba posesión en Washington ante la mirada y la esperanza de millones de personas. De su discurso competo –que merece la pena volver a leer- quiero destacar estas ideas expuestas al comienzo:

 “Es bien sabido que estamos en medio de una crisis. Nuestro país está en guerra contra una red de violencia y odio de gran alcance. Nuestra economía se ha debilitado enormemente, como consecuencia de la codicia y la irresponsabilidad de algunos, pero también por nuestra incapacidad colectiva de tomar decisiones difíciles y preparar a la nación para una nueva era. Se han perdido casas; se han eliminado empleos; se han cerrado empresas. Nuestra sanidad es muy cara; nuestras escuelas tienen demasiados fallos; y cada día trae nuevas pruebas de que nuestros usos de la energía fortalecen a nuestros adversarios y ponen en peligro el planeta.

Estos son indicadores de una crisis, sujetos a datos y estadísticas. Menos fácil de medir pero no menos profunda es la destrucción de la confianza en todo nuestro territorio, un temor persistente de que el declive de Estados Unidos es inevitable y la próxima generación tiene que rebajar sus miras. Hoy os digo que los problemas que nos aguardan son reales. Son graves y son numerosos. No será fácil resolverlos, ni podrá hacerse en poco tiempo. Pero debes tener clara una cosa, América: los resolveremos.

Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo, el propósito común por encima del conflicto y la discordia. Hoy venimos a proclamar el fin de las disputas mezquinas y las falsas promesas, las recriminaciones y los dogmas gastados que durante tanto tiempo han sofocado nuestra política”.

 El resuello le duraba aún en Junio de 2009 cuando achacó a la “cultura de la irresponsabilidad” de Wall Street y aledaños la crisis. Y añadió: Sabemos que esta recesión no es el resultado de un fracaso sino de muchos, y muchos de los difíciles desafíos que afrontamos son producto de una cascada de errores y oportunidades perdidas durante el curso de varias décadas”.

 Las noticias del día, de todos los días, sajan el alma a través de poderosos síntomas de involución. Hasta Chile resucita a Pinochet mientras en España nos anega la corrupción consentida y apoyada, la incompetencia, la tenaza y la tijera. ¿Qué “frutos” va a dar entregar nuestra sanidad, nuestra educación, nuestra trabajo y futuro, nuestros derechos, “a la codicia e irresponsabilidad de algunos”? Resulta inconcebible que alguien con cerebro y dignidad lo acepte.

   No vendrá nadie a “rescatarnos” a nosotros, a los ciudadanos que pagamos a tan alto precio la falta de información o de coraje.  “Hoy estamos reunidos aquí porque hemos escogido la esperanza por encima del miedo”, chao Obama -que por otro lado solo miró siempre su culo y los de los estadounidenses-, We can, really We do. Claro que no de uno en uno. Muchos. Juntos. Porque en caso contrario nos meteremos en una sima aún mayor.

Como decíamos ayer…

La asesora de energía y cambio climático de Obama, Carol Browner,deja su cargo “sin una razón especial”. En EEUU se interpreta como “una renuncia a avanzar esta legislatura en objetivos ecologistas”.

El Gobierno español nacionalizará las Cajas de Ahorros con problemas. La recapitalización necesaria no superará los 20.000 millones de euros, según la vicepresidenta Elena Salgado. El Ejecutivo quiere que el sector busque ese dinero por sus propios medios: si no lo consigue -y eso es poco probable en algunos casos-, inyectará dinero público a través del fondo de rescate (el FROB) de forma temporal, con un plazo máximo de cinco años, y siempre que las entidades con problemas sean o se hayan transformado en bancos.

Algunas reacciones: el candoroso líder de IU, Cayo Lara, cree que así, con una banca pública (como tantos pedimos), se reactivará el crédito (le escuché decirlo en la tele). Esperanza Aguirre tiene una visión más realista: “El que pasen a tener dueño me parecerá muy bien. ¿Que las nacionalice el Gobierno? Pues bueno, si lo hace como lo ha hecho el Gobierno inglés para luego privatizarlas… Ahora, si es para que ahora el Gobierno se convierta en banquero, pues no me parecerá bien”.

Por lo demás, el imperio norteamericano quería que se aprobara la Ley Sinde (para proteger su poderosa industria). Lo contó wikileaks. Y ayer despejó su camino en el Senado, por un empecinamiento en su aprobación como en pocos asuntos se ha dado. Y con el estupendo consenso entre PSOE y PP, tan caro de lograr (repasad para qué cosas se ponen de acuerdo). No sé por cuánto tiempo podremos poner enlaces en los blogs. Ni por cuánto hablaremos con libertad. Son los tiempos que corren.

PD.

Interesantísimas, sin embargo, la razones por las que dimite Alex de la Iglesia como director de la Academia de Cine, en protesta por la Ley Sinde. Él mismo lo cuenta aquí.

Salto cualitativo: la gran banca se cuela en los gobiernos

El salto cualitativo es de importancia: los bancos están situando sus peones en los gobiernos, para mandar ya directamente y sin tapujos. Dos años después de la debacle financiera que ellos propiciaron (y que salvaron con la inyección pública), nuestros representantes políticos ceden a toda presión del dinero organizado, al punto de sentar en la mesa que toma decisiones para todos a miembros de los grandes emporios financieros.

La historia viene de atrás, nombres como Robert Rubin con Clinton o Henry Paulson con Bush Jr. ya habían desembarcado en los gobiernos estadounidenses ocupando el puesto clave de Secretarios del Tesoro, y con consecuencias devastadoras. Público en esta imprescindible información de Pere Rusiñol nos da cuenta de la llegada de una veintena de ex altos ejecutivos del sector bancario a dirigir la política en gobiernos tanto americanos como europeos.

Paradigmático es el último nombramiento del derrotado Obama. Así lo explica el artículo de Pere Rusiñol:

El 29 de enero de 2009, el presidente de EEUU, Barack Obama, escandalizó a Wall Street al calificar de “vergonzoso” el reparto de bonus entre los ejecutivos de la gran banca, que acababa de ser rescatada para evitar otra quiebra como la de Lehman Brothers.

Justo dos años después, Obama estrena jefe de Gabinete: se llama Bill Daley y procede de la cúpula de JP Morgan Chase, cuyos directivos al completo acababan de repartirse, pocos días antes del famoso discurso de Obama, 8.600 millones de dólares en bonus tras obtener una inyección de dinero público de más de 25.000 millones.

El fichaje de Daley para un puesto tan importante (nada menos que el filtro entre el presidente de EEUU y el mundo) coincide con la marcha de la Casa Blanca, a principios del próximo mes, de Paul Volcker, el respetado economista que Obama situó al frente del panel de expertos creado para afrontar la crisis y el que más ha insistido dentro de su equipo económico en la necesidad de poner en cintura a la gran banca de inversión.

Economistas de todo signo se muestran alarmados. “Esto no es una crítica de la derecha o de la izquierda. El problema Bill Daley nos muestra que la Casa Blanca no ha entendido que en el corazón de nuestra economía tenemos una enorme bomba de relojería”, afirma un ortodoxo: Simon Johnson, ex economista jefe del Fondo Monetario Internacional (FMI), quien añade: “Bill Daley ahora controla cómo se presenta la información y el presidente toma las decisiones. El ex jefe de Daley, Jamie Dimon, es el banquero más peligroso de América y previsiblemente ahora tendrá incluso mayor acceso al Despacho Oval”.

Datos relevantes que también aporta el artículo: En 1995, los activos de los seis primeros bancos de EEUU equivalían al 17% del PIB de EEUU; en 2006, eran el 55%. Ahora suponen ya el 64%.

Y este otro: desde que estalló la crisis ha habido muchos nombramientos políticos de ejecutivos del sector bancario fuera de EEUU: desde el Gobierno conservador en Reino Unido, donde David Cameron ha fichado a Stephen Green, ex jefe del HSBC; hasta el eurocomunista de Chipre, cuyo ministro de Finanzas procede de la banca privada, o el socialdemócrata austriaco, que ha colocado al frente del banco central al jefe de un banco privado. Es decir, “los mercados” empiezan a tener nombres propios.

Con una UE azul entregada al neoliberalismo, con un gobierno socialista en España que sitúa a entusiastas amantes del libérrimo mercado como Salgado o Campa en la toma de decisiones o Miguel Ángel Fernández Ordoñez al frente del decisivo Banco Central, dispuestos a insuflar más dinero público a las Cajas para luego venderlas a intereses privados… Con un PP eufórico por el triunfo que van a entregarle los votantes desinformados o cómplices y que dice por boca de Cospedal por ejemplo que “la economía está excesivamente planificada y regulada”, nos podemos dar… por definitivamente jodidos. La diferencia entre ambos grandes partidos, sin embargo, aún es notable. Con el PP nos espera la España una, grande y libre, demagoga, con graves ejemplos de corrupción y reconquistada por sus ” legítimos” dueños.

Todas estas noticias no abrirán ningún telediario, y el personal seguirá “debatiendo” sobre pinganillos, fríos, calores, hojas de rábano o zanahorias. Inyectados sus ojos en ira si alguien intenta informarles con datos que éste no es el camino. La Islandia hundida por el neoliberalismo decidió no “salvar” a su banca, y ahora su economía crece. No pertenece a la UE, ésa es su suerte. Se ubica en el civilizado norte de Europa con ciudadanos de pleno derecho y no cómplices (por la circunstancia que sea).

Mientras las grandes torres financieras se hundían ante nuestros ojos hace dos años y poco, Naomi Klein explicaba –con datos, datos, datos- la larga historia de este asalto al poder que nos está dejando en cueros, en cuerpo y cerebro.

Tiempos de héroes

Se llama Bernie Sanders y es un senador independiente por Vermont en pacto electoral con el Partido Demócrata de EEUU. Tiene 69 años y es el único político que se declara allí abiertamente socialdemócrata. Pese a las enormes dificultades para sortear el bipartidismo norteamericano, Sanders mantiene en su Estado el 65% de apoyo popular.

Sanders ha estado hablando en el senado durante 8,30 horas seguidas en contra de la prolongación de las bajadas de impuestos de Bush, entre ellas las que benefician a los ricos. Las ha impulsado Obama, junto a Clinton y junto a los republicanos, unidos todos como una piña. Este viejo luchador fue el disidente. Su largo parlamento trataba de impedir la aprobación de la prórroga.

Dicen que no es un “filibusterismo” en el más estricto sentido -una técnica de obstrucción parlamentaria constitucional en ese país-, pero mucho se le parece. La web del Senado estadounidense se colapsó para oírle clamar contra el poderío de su país que sin embargo desarma a las clases medias.

Paul Krugman analiza hoy en El País lo que implica la medida impulsada por Obama: “El presidente está sentando las bases fiscales para que se dé otra situación de rehenes de aquí a un año”. Obama había tachado de “puristas” a quienes le apoyan pero se oponen a esta decisión fiscal. Con matizaciones, el premio Nobel de Economía concluye:

La cuestión es que, al mostrarse más enfadado con sus preocupados seguidores de lo que lo está con los secuestradores, Obama ya está dando muestras de debilidad y dándoles a los republicanos buenos motivos para creer que pueden conseguir otro rescate. Y se puede dar por hecho que actuarán en consecuencia”.

Tendremos que preguntarnos muy seriamente qué diablos está ocurriendo en el mundo que no nos han contado ni, aún, los papeles de wikileaks. Está rendición incondicional con la sociedad servida en bandeja a no sabemos quién, ni por qué, el hambre para hoy y la penuria para mañana. Entretanto sabemos que no todos se conforman. El 60% de la población estadounidense –ésa a la que se califica de tonta en Europa- está que trina por la claudicación de Obama a los privilegios de los ricos. Qué vamos a contar que no sepamos y suframos. Contemplamos con admiración y envidia una Constitución (todavía) en vigor que permite cosas tan hermosas como el “filibusterismo”, unas Cortes parlamentarias que permiten la disidencia, unos políticos que la ejercen.

¿Nos informan, por cierto, de todo esto los telediarios? Igual merecería le pena. Sobre todo en los que, presuntamente, son públicos (bien común) y no persiguen intereses privados. Pero, hombre, si hasta disponen de anécdota de ésas que entretienen y una película histórica para apañar una lucida pieza audiovisual.

En “Caballero sin espada”, un pardillo, léase idealista, ejerce el filibusterismo magistralmente dirigido por Frank Capra e interpretado por James Stewart. Claro que fue en 1939 que la economía estaba bien fea, dónde va a parar. Claro que también ahora hay políticos como Bernie Sanders. En EEUU. Y lo que emociona ver a esos héroes aislados que se llevan todas las tortas, con perdón, y que solo parecen triunfar en las películas.

En el eterno día de la marmota

Imagen encontrada en http://www.librodenotas.com

Siempre me ha fascinado el funcionamiento de esa masa blanda, llena de conexiones, que se ubica en la caja craneal y que rige nuestra vida en todos sus extremos. Hasta el corazón está en el cerebro, por supuesto. Los avances en investigación no han logrado conocer más que un 10% de sus mecanismos, y así lo repiten una y otra vez los expertos.

La memoria, como función esencial. Años leyendo sobre ella, e incluso trabajando -modestamente- en su análisis y divulgación de alguna manera, quizás porque he visto perderla a mi alrededor. Los humanos no somos nada sin memoria porque es lo que nos permite conocer la génesis del presente y permite diseñar las pautas del futuro.

Es cierto que nuestro cerebro, al igual que el disco duro del ordenador fabricado a su imagen, no puede almacenar los recuerdos de toda una vida, y selecciona para conservar lo que le parece, sin que apenas se sepan los criterios de su elección. Normalmente, parece que se fijan más los ligados a emociones, o a la importancia que les hemos dado en el momento de experimentarlos. Y, como cualquier órgano del cuerpo, el cerebro, la memoria, se mantiene en mejor estado si se ejercita.

La más grave afección neurodegenerativa –no la única- es el Alzheimer. Se acumula en el cerebro una cantidad anormal de la proteína beta-amiloide, como una masa informe que corroe o fríe el cerebro –permítaseme la licencia- y termina por extenderse y afectar prácticamente todas las funciones. No se conoce la causa.

Obama tendrá que cambiar de conducta, ha sido un chico muy malo. No lo suficiente, con seguridad. Pero defraudó a sus votantes que no parecen conocer las dificultades del mundo en el que vivimos, y los indefensos desmemoriados creen que arreglarán sus problemas los causantes de la crisis, precisamente ésos. Ha comenzado ya la rehabilitación de nuestro amigo George Bush. Y se conseguirá, vaya que sí. Como se consiguió la de otro admirado y entrañable pariente, José María Aznar. Un millón de euros le hemos dado de nuestros bolsillos para extender su ideología. Y eso que tiene un buen sueldo del emporio mediático que sustenta la “revolución” conservadora estadounidense, y, que decide con sus calculados mensajes sobre nuestras vidas y haciendas. Textualmente. Cada día reescribimos la historia.  Como una beta-amiloide artificial, degenerada, inyectada, inducida y desbocada. Llega un momento –y no muy tarde- en el que los enfermos de Alzheimer no saben dibujar un reloj, precisamente. Triste metáfora. El tiempo les ha ganado la batalla. Han perdido su identidad, el recuerdo de sabores, olores, afectos, miradas, paisajes. Cada día se nace a la vida, aunque no para vivirla. Una fría araña teje torcidas las redes del cerebro.

G20: “Compóntelas como puedas”

Fantástica foto de EFE portada de Público: Antidisturbios en Toronto.

El G20 primero, el G8 antes, reunidos en Toronto (Canadá), han acordado que las soluciones a la crisis que atravesamos sean “ajustadas a las circunstancias nacionales”. Es decir, que cada uno se las apañe como pueda. Y, al mismo tiempo, los países emergentes –que sí tienen dinero y ya sabemos a costa de qué la mayoría- logran que no salga adelante una regulación financiera. Pésimas noticias en su conjunto: la política ha abdicado. Las reuniones de Toronto así lo certifican. Estamos en el peor de los escenarios posibles entre los que podían darse.

Creado arbitrariamente en 1973, a petición de EEUU, el G8 consiste en la reunión de un grupo de países industrializados del mundo que poseen peso político, económico y militar. Pero no son ni los ocho países más industrializados, ni los de mayor renta per cápita ni los que tienen un mayor Producto Interior Bruto. Nació como G7, con Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido. Un día llamaron a Rusia, tras caer el telón de acero. Durante unos años fueron G7 más, Rusia. Ahora ya son G8. Nadie los ha elegido más que en sus respectivos países, pero ellos deciden por todo el mundo de alguna manera.

¿Alguien podría citar qué ha conseguido el G8 en sus cumbres? Por ejemplo, reducir cada vez más la aportación a los países pobres para cumplir “los objetivos del milenio” que dictó la ONU en el año 2000. ¿Algo más? A mí me llamó poderosamente la atención cómo exoneraron de condena al dictador de Zimbabue, Robert Mugabe, en una histórica reunión, la de Hokkaido (Japón) en 2008. Histórica, porque fue la primera en la que, además de ver las grandes limusinas y paradisíacos hoteles, supimos que comían los líderes mundiales: un menú de hasta 19 platos, regados con sake y champán francés. Allí tenían que resolver qué hacían con la crisis alimentaria: dijeron que no sabían como ponerle coto. Y marcharon hacia sus casas tan tranquilos.

Se preguntan ahora cómo han podido gastar 800 millones de dólares en una reunión de fin de semana. Evidentemente no han cambiado su dieta, ni sus hábitos, y ahora ya son G20, muchos más. Añadamos el costo de la seguridad para un nutrido grupo de líderes y sus séquitos. El caso es que se han gastado 800 millones de dólares para no encontrar soluciones. Ese dinero es nuestro, nunca debemos olvidarlo. La grandilocuente declaración del año pasado ha quedado en nada. No se ha llevado a término apenas ninguna de las medidas acordadas para resolver la crisis. En lugar de “refundar” el capitalismo, el capitalismo se ha “enfundado” en su más cruda versión.  Por tanto, en esta ocasión ni se han molestado en hacer el paripé.

G20. Territorio Vergara. Público

 Obama es partidario de aumentar el gasto público (para estimular el consumo y el crecimiento) y quienes mandan en la UE de reducirlo, a costa de graves mermas en el estado del bienestar. El EEUU de Obama, y los gobiernos conservadores de Alemania, Francia y Reino Unido apuestan por regular por su cuenta el mercado financiero. Poco harán. No mandan. Quizás algo, ya veremos.

En España entretanto vemos a Zapatero entusiasmado con la nueva religión del “mercado”, no más incremento del gasto público, del gasto social. Y a Rajoy que, en lo poco que dice de su “programa” económico, se muestra no partidario de la tasa bancaria. ¿Un visionario? ¿Un rebelde emergente? No, el mayor y más desvariado colaborador del “sistema” neoliberal… más aún que el renovado Zapatero, que ya es decir. Al menos, al presidente le gustaría, dice, ir a un impuesto bancario.

Se nos están llevando el dinero a manos llenas. Sin controles, ni impuestos, con el llamado “secreto bancario”, atesoran en los paraísos fiscales una cantidad de dinero obscena e impronunciable. Pero que en estimaciones de Merryl Linch, equivale a 3 veces el PIB de EEUU, o de la UE, o a 13 el de la India. En España hay 143.000 personas, según el mismo informe, que guardan libres de cargas en opacas cuentas 175.000 millones de euros, según los técnicos de Hacienda, Gestha, en este caso. Echad un vistazo a estos gráficos de Expansión. Y a mí, sin ir más lejos, la Agencia Tributaria se me ha llevado casi todo el plan de pensiones, por no tener dinero para reclamar los errores judicialmente. Tú y yo, además, pagamos las carreteras, calles y servicios que estas grandes fortunas usan pero eluden contribuir a su creación y mantenimiento.

Con todo, lo más inquietante es el escenario en el que todo esto se desarrolla. La crisis partió de la quiebra de los bancos por prácticas fraudulentas. Los gobiernos les “inyectaron” dinero, tanto que, en ejemplo gráfico de Susan George, “si cada dólar fuese un segundo, en el reloj pasarían 400.000 años”. Y ahora son los que deciden y ordenan medidas a nuestros representantes políticos, caídos en una profunda sima.

He escuchado esta mañana a desmemoriados periodistas decir que con Obama acaba la hegemonía de EEUU, a manos de los países emergentes. En mi último libro, 2008, escribí esto, basada naturalmente, en lo que leía aquellos días:

“Con Bush hijo, acaba la época de mayor prosperidad económica e incluso –aun persistiendo grandes desigualdades- social de EEUU. Su gestión ha tenido importancia decisiva en el hundimiento económico de su país, en la quiebra del sistema. El mundo tardará muchos años en reponerse del mandato de George W. Bush”.

Las recetas de China, India o Brasil se imponen y aún en estos dos últimos países tienen un rostro humano, no así en China. Pero sobre todo se impone el desconcierto mundial. De todos, el más preocupante futuro es para la UE a la deriva, y, en ella, uno de los países peor parados es España. Sigamos preocupados por el Estatut, el burka, por la trascendental disyuntiva de una parte del periodismo joven entre “web y papel”, y por lo que llaman “rifirrafes” políticos. O por ver lo bien qué marcha mi ONG u organización progresista por sí sola. A mí comprobar que el inexorable cumplimiento del plan que se atisbaba y en sus peores salidas previstas, me asusta realmente. Por lo que ha de venir, lógicamente.

Un barco sobre la arena

Hace un par de días soñé que viajaba en un barco pero éste no navegaba por agua, sino por arena. Un pasadizo de piedra natural –discontinuo, con aberturas que permitían ver muy cerca el mar-, guiaba sus pasos, mansamente, eso sí, sin ninguna violencia ni sensación de peligro, a pesar de la extraña singladura. Esta noche –a demasiado temprana hora- me ha despertado otra imagen onírica: estaba con varias personas en la explanada junto a un gran edificio –me recordaba las sedes de varios periódicos- y sí experimentábamos una cierta intranquilidad o de hastío –ambos quizás-. Virginia P. Alonso, directora adjunta de 20 minutos, me ha hecho reparar en las medidas de seguridad del recinto. En lugar de verja, o barra protectora, había una cadena pintada a trozos de blanco, de rojo, y de nada, sin pintura. Es decir, una chapuza. “Así ¿adónde vamos?” ha dicho ella alarmada y asqueada (lo siento Virginia, así ha sido).

Grecia vive momentos amargos, sentenciada por los mercados. En seis meses ha revisado tres veces al alza su déficit público, y, al parecer, hasta mintió a Bruselas sobre su situación real. Los inversores juegan con la deuda del país heleno. La rentabilidad del bono a 10 años se situó ayer en el 8,78%, lo que supone que los griegos deberán pagar 5,73 puntos porcentuales más de interés que los alemanes para colocar su deuda en los mercados. Grecia se va a pique.  Parecería que está en venta y que, ni aún así, la quiere nadie. Y, dicen los expertos, que arrastra a Portugal e incluso a España –a pesar de que nuestra deuda es inferior a la media europea-. En otra división juega Gran Bretaña que, ella sola, se dice que igual quiebra y nadie se inmuta. Una periodista esta mañana en la SER ha comentado que Grecia estaba “acosada por las huelgas“. no sé si entiende la diferencia entre causa y consecuencia. A los griegos, plagados de islas maravillosas, los han metido en un barco que navega por barro y protestan. Les va bastante en ello.

Mientras, Obama intenta sacar adelante su reforma financiera, basada sobre todo en la regulación estatal. Dijo anoche que cree en el libre mercado, pero que “no es una carta blanca para hacer lo que a cada uno le dé la gana, como ocurrió muy a menudo en los años que nos llevaron a la crisis. Algunos en Wall Street se olvidaron de que detrás de cada dólar con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación”.

Xavier Sala i Martí, un viejo conocido por sus tesis liberales de manual, estuvo anoche con Iñaki Gabilondo. Profesor de Economía en la Universidad Norteamericana de Columbia, y no sé cuántas cosas más, seguro de sí mismo al punto de decir: “yo y otros colegas de Davos llevamos avisando de la situación una década”, hizo las delicias de mi admirado y querido periodista –un caramelo para una entrevista es Sala-. Ha publicado un libro que a Iñaki le había interesado. Describe a la perfección, dijo, todo lo que ha sucedido. Pero ¿cuál es la solución?

Resumo parte de los argumentos del economista: los gobiernos se han equivocado al ayudar a bancos y empresas y acrecentar su déficit público. Había que haberlos dejado caer. No hubiera pasado nada diferente. La misma angustia y falta de crédito se hubieran dado con los grandes monstruos pagando sus errores. El sistema no ha fracasado. Es la condición humana -“entonces ¿sólo queda rezar? apuntó Gabilondo-. No cabe otra solución que meter a los chorizos en la cárcel en cuanto se les detecte. Cuantos más chorizos -que no dejarán de aparecer- más cárcel -¿Y más negocio para los caros abogados que les libren?- Pero regulación ni media, Obama se equivoca. Y en España todos los gobiernos llevan 20 años de errores. El principal no abordar juntos los principales partidos las soluciones, como hicieron en el pasado otros países en crisis. A Suecia, citó.

La España de la crisis económica se enfrenta hoy y ahora a posiciones ideológicas radicales, sobre todo por cómo afloran las engarzadas en el pasado más negro de nuestra Historia. Nunca se fueron, según se ve. Ríos revueltos en donde pescar que podrían acabar, como en Grecia, en la desesperación de los ciudadanos.

Yo borraría del mapa todas las fronteras, todas las barreras, pero –muerta de sueño- me inquieta esa endeble cadenita tan chapuceramente elaborada. Prefiero mi barco. Patina, baila de puntillas por la arena, y quiero creer que el mar es su horizonte. Preferiría que sus bodegas fueran cargadas de cultura, que corriera por su cubierta la libertad, el sano juicio y la búsqueda del bien común. Y que no le hundiera y le anclara la pesada losa económica. “Detrás de cada euro con el que ellos comercian hay una familia que intenta comprar una casa, pagar una educación, abrir un negocio o ahorrar para la jubilación”.

 

¡Feliz día del libro! ¡Feliz día del Aragón real!

“No hay que esperar, hay que insistir”

Era el lema de mi padre, como sabéis los habituales. Su legado. Una particular actitud ante la vida que practica la tenacidad contra viento y marea. Obama ha logrado sacar adelante su reforma de la sanidad que habían intentado sin éxito otros 7 presidentes. El capitalismo que asola EEUU también insistía… y lo seguirá haciendo poniendo ahora trabas legales. La ley rebaja las expectativas iniciales y sigue dando de comer en gran banquete a las poderosas aseguradoras médicas estadounidenses, pero es un paso de gigante que empieza a convertir en civilizado al –aún- país más poderoso de la tierra. Hasta 2014 no empezará a entrar en vigor, debido a la inmensa maquinaria a mover, pero se ha producido un cambio en la dirección correcta.

Obama ha recuperado su iniciativa, la que enamoró a los ciudadanos, y ha sido pragmático para saber que –quizás- más vale algo que nada, cuando el “algo” es mucho.

Sin dar un ruido mediático, en la misma sesión del Congreso también se aprobó –y a propuesta de Obama- la mayor revisión de ayuda federal a los préstamos para estudiantes, arbitrando becas para los más necesitados. Otra medida “socialista” que también levantará ampollas en cuanto se den cuenta de su existencia. Y es que, en la inercia que llegó a Europa con “el plan bolonia”, los universitarios se endeudan seriamente para sacar adelante sus estudios. De forma que, según el último documental de Michel Moore, brillantes investigadores acaban trabajando en Wall Street para pagar sus créditos. El capitalismo no deja de insistir. Obama también. Todo viene a ser una desproporcionada lucha de insistencias. Y acomodaticias esperas que, en sí mismas, suponen otra insistencia.

En Francia, los votantes le han dado un palo épico a Sarkozy –una derecha civilizada que para nosotros querríamos- porque, aunque bienvenida sea una izquierda con poder, los electores también insisten en su torpeza de no ver las auténticas razones de la crisis que les afecta. Y, en realidad, esperan que alguien, no ellos mismos, arregle el desaguisado. Confíemos en que la izquierda francesa tampoco insista en mantener un programa casi ultraliberal, como hace en España.

Piano piano, Esperanza Aguirre y su séquito también persisten en su trayectoria. Lo último: adjudicar un contrato de un millón de euros al perito que usó para desmentir el espionaje a miembros de facciones rivales de su propio partido. La Comunidad de Madrid ha otorgado un concurso para traductores en los juzgados a la asociación que preside ese perito, Castor Iglesias, que se presentaba por primera vez y que reconoce su escasa experiencia en la labor. Manda “güevos” que diría su colega Trillo, otro incombustible empecinado impune. Ellos insisten. Y sus votantes también: en la estupidez. Ésa que alimentan las televisiones ad hoc previsoramente adjudicadas por Madrid, y que –con igual constancia- se mantienen día y noche con el mismo mensaje manipulador. Claro que el PSOE también insiste en no hacer nada efectivo para combatir su aceptada derrota en –de momento- las municipales y autonómicas. Ser socialistas igual no les venía mal. Y nos venía a los demás.

Y el Papa. Y los obispos. “El que esté libre de culpa, que tire la primera piedra”. Pues mire Vd, miren Vds. No, la mayoría de la población no somos pederastas. Y nos resulta indiferente que esa aberración sexual, con un gran componente de dominación al débil, sea pecado o no: es un delito. Pero ellos perseveran. La ciudadanía también: en su limbo.

En realidad, hoy hubiera sido más importante hablar del agua. Ese líquido que corre hasta por nuestro cuerpo y que, dentro y fuera de él, es razón de vida. También se especula con él. La injusticia, la avaricia, el egoísmo, insisten. Y los muertos por su carencia o contaminación, son daños colaterales del resistente sistema. Ha estallado una estrella en el espacio y los ciudadanos orientales paran su trabajo para celebrar la primavera. Pero, sí es cierto que, mientras no se aborde la regeneración total, hay que vivir cada día con lo que tenemos. Insistir. Con pragmatismo. Gota a gota. Quizás así la tarea canse menos. Porque hay días en los que la falta de respuestas que se aguardan pone las cosas muy cuesta arriba. Y es más fácil dejarse llevar por la corriente.

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