Demasiado jóvenes para ser TAN infelices

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

Café Chulapas, C.C. Alcalá Norte, Madrid

En lugar de poner la oferta del desayuno, el matrimonio que regenta un café en un pequeño centro comercial de Madrid gusta escribir una frase que sirva para algo. A mí me atrapó esta: Somos demasiado jóvenes para ser TAN infelices, sí. Y demasiado mayores también para vivir sin esperanzas de ver un cambio. Cualquier edad es inoportuna para tanta incertidumbre. Demasiada infelicidad para que una minoría se lucre sabiendo que lo hacen tan injustamente  a costa de provocar carencias en la mayoría.

Empezamos nuevo curso tras el verano. Desde hace seis años cada uno supone una vuelta de tuerca. La incorporación del Partido Popular a apretar con la llave inglesa en 2011 nos ha traído a un punto en el que ya nos sentimos atenazados y casi sin respiración. Tan infelices. Y no queremos ni merecemos estarlo. Cada uno de acuerdo con sus circunstancias aspira a realizar sus objetivos y cuesta hacerlo cuando pende sobre nosotros la amenaza de la arbitrariedad, una profunda sensación de inseguridad, abuso y desafuero. De estafa.

Cada recorte ha supuesto un tajo a las expectativas de mucha gente. Demasiado jóvenes para haber tenido que abandonar España, casa, familia y amigos. Para no poder emanciparse aquí. Para cometer la locura de hipotecarse y quedarse sin trabajo o rebajado el sueldo que  no permite afrontar ese compromiso-argolla. Para emprender un negocio viendo cuántos echan la persiana a los pocos meses, quedando entrampados. Demasiada precariedad para tener un futuro.

Cuanto toca este gobierno parece estar destinado a no dar la puntada sin el hilo que teje el lucro de unos pocos, aunque se prive de servicios públicos y derechos esenciales a la ciudadanía. Todo cuanto nos hace felices es considerado por el PP un lujo al que no tenemos derecho y se nos da por caridad. Así obra con la educación, a todos los niveles, la universitaria en particular. Con la salud, introducido ya el concepto de que hay medicamentos demasiado caros para enfermedades que amenazan la vida. Y, eso, además, cuando asistimos al incalificable espectáculo de ver cómo regalan nuestro dinero a bancos, empresas concesionarias de autopistas, o sus propios sobresueldos. Los enfermos son tan infelices. Los agraviados son tan desgraciados.

Anuncia el gobierno del PP una ley de Mecenazgo para la cultura y de nuevo nos encontramos con la conversión de esa materia -que sin duda proporciona disfrute, elevación del espíritu, satisfacción- en un negocio. Para las empresas que, graciosamente, decidan subvencionar proyectos como se hacía en épocas en las que no existían ni los Estados ni la democracia o como hoy sucede en EEUU. Se hace el esfuerzo presupuestario –dice algún órgano periodístico- pero no para crear cultura directamente, sino para que los mecenas se desgraven impuestos. Para que lo hagan a la manera española que tantas dudas arroja sobre la honestidad de sus empeños. ¿Se imagina alguien qué y por qué subvencionarían por poner un caso grandes figuras del empresariado y su cúpula CEOE como Gerardo Díaz Ferrán o su cuñado Arturo Fernández? ¿Quizás ese Rosell que da muestras de tan elevado pensamiento? La cultura para Wert el imposible ministro de este imposible gobierno es algo totalmente accesorio, subordinado.

Lo que está ocurriendo a la sociedad española es de no creer. Aún tiene el valor la jefa oficiosa de Europa de venir a avalar semejantes atropellos. Las cajas B, las mentiras y manipulaciones, el pucherazo electoral destinado únicamente a beneficiarse como partido, como individuos. Pasando por encima de los deseos de mayor democracia que manifiesta la sociedad española cada vez con más intensidad.  En una palabra, lo que los alemanes no le tolerarían. Rajoy le dará a cambio… más tijera para los españoles. Ahí está la clave, pocos países con más necesidad de educarse en ciudadanía y en trabajar por el bien común como la española. Ellos, los incívicos egoístas y los despreocupados, nos hacen infelices a todos, sin parecer que disfruten por ello de un excelente nivel de bienestar. Sin que sentados sobre nuestros derechos y aspiraciones, les haya caído el maná.

Tan infelices. No es solo una sensación incómoda, es la intensidad que crece al mismo ritmo que disminuyen nuestras esperanzas. Queremos volver a ver a los niños iniciar el curso sabiendo que serán educados en calidad e independencia. Que comerán (a lo que hemos llegado ¿eh?). A los jóvenes trazar su vida con bases sólidas, en el país que elijan, no obligados al exilio económico. Tenemos derecho a que nuestros impuestos se inviertan en nuestras necesidades. A medicinas y tratamiento si estamos enfermos, a una pensión digna para que la cotizamos.

No soportamos la idea de la caspa renacida, de este inmenso retroceso, de esta involución que creíamos ya superada. Resulta imperioso erradicar este agobio de vivir entre los fantasmas que pensábamos habían quedado muy atrás.

Queremos sentirnos seguros con el gobierno que la mayoría –la real- elija, sin temer que nos estafe, nos engañe, nos robe y nos insulte. O apalee y multe arbitrariamente la crítica. Queremos tener un gobierno íntegro, decente. Y queremos que la justicia se limpie de contaminaciones políticas para que ataje las conductas desviadas y erradique esta aplastante, inmovilizadora, sensación de que muchos delincuentes gozan de enorme impunidad. Queremos verlos responder ante lo que han hecho.

No es irremediable, no es una condena a acatar. Ya está bien de replegar las alas, buscar paliativos, confiar en el posibilismo, templar gaitas a los insensatos que nos mantienen en esta situación, temer o despreciar a quien deberíamos respetar como ejemplo de ciudadanía.

Demasiado humanos, con nuestro cerebro, sensibilidad, fuerzas y quebrantos para ser tan infelices porque así lo decide gente a la que no le importamos. Por la indiferencia y el incivismo de quienes son capaces de aceptar cuanto les echen. Precisamos volar sobre tanta miseria, remontar la adversidad que nos han impuesto. El horizonte es ser TAN felices como podamos.

*Publicado en eldiario.es

Merkel y Rajoy, señores de las tinieblas

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Imagina que eres extraterrestre, imagina que despiertas de un prolongado sueño, imagina que eres una persona racional, coherente y ética. Entonces te topas con esta foto en la que se ve al presidente del gobierno de España en la penumbra, con expresión de sátiro, hacer como que abraza con mano meliflua (la del anillo) a una imagen de madera. En el ángulo izquierdo, abajo, como debe ser, una mujer contempla la escena con expresión que mezcla miedo y una cierta entrega, abducción. No sabemos si será quemada en la hoguera o encenderá la mecha. Es Angela Merkel, la dirigente alemana que por sus reales ovarios manda en Europa. ¿Qué harías si, como digo, fueras extraterrestre, despertaras de un coma, o fueras una persona lúcida y decente, al ver esto?

Parece de una película de terror, de santeros, medieval. Pero la realidad es que esta gente tenebrosa tiene mucho poder. Se han reunido en Santiago de Compostela, a costa del erario, para, en realidad, hacer sus negocios personales. Él ve avalados todos sus atropellos, incluso sus trapicheos.  A ella le está bajando la economía de su país, dado que no resulta empobrecer a los países y a los ciudadanos y luego pretender exportar. Ella deja sentado quién manda en Europa, porque sí, porque ella lo vale, porque para eso nació alemana e hija de un presbiteriano del este comunista. Pero, ante la duda, siempre se precisan apoyos y Rajoy se los da.

En el terreno práctico, Rajoy ha ido a la suyo, como es habitual, buscado colocar a sus amigos del PP De Guindos y Cañete (a éste contra viento y machismo). Y ya está, dice la seria corresponsal de la SER en Bruselas, Griselda Pastor, que incluso #homocañetus va a lograr poltrona. A de Guindos ya se la concedió en Santiago la jefa de Europa. Quien pide a cambio, más tijera para los españoles. Rajoy se lo concede encantado, no puede estar más de acuerdo. Más tajo donde sacar.

¿Cómo se denomina este reparto de intereses entre los miembros de la organización? ¿Quién, diablos, es Angela Merkel para ejercer ese poder y qué peleles andan en puestos europeos para seguir consintiendo esto?

En la imagen faltan quizás, como digo, las hogueras al fondo para quemar herejes. La peligrosa secta que la razón logró vencer hace ya algunas centurias ha vuelto para aposentarse a lomos del dinero y de la mayor desfachatez. Legiones de idiotas, indecentes cómplices, secundan esta tropelía que va a acabar con todos. Desnuda quiénes son realmente. Sin piedad repíteles que la gran estafa es gracias a ellos, que sus hijos y sus nietos seguirán pagándola. Que son tan culpables como esos siniestros mandatarios que se fotografían con el santo que dicen nunca existió.

Los hay. Muchos en la prensa y gracias a eso abducen a las mentes más débiles. Ved lo que ha publicado ABC, según alerta de Stéphane M. Grueso. Se estudia dejarlo de reliquia junto al Santo. 

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Basta mirar la foto de la visita al santo, lo que implica. Si fueras una persona normal, sin más, con un cerebro que funcione algo y una dosis aceptable de ética ¿dejarías el gobierno de España y Europa en manos de estos?

Los ajetreados veranos de ABC

Más de un siglo, toda una vida, hablando de los ajetreados veranos de los poderosos. El tiempo no pasa por el diario conservador. Hasta ese ser sufrido, honesto donde los haya, volcado en servir a los intereses de la sociedad  y apasionado por el deber y el trabajo que preside el gobierno de España, merece su espacio. Los lectores del periódico se sentirán muy reconfortados al verse en tan buenas manos.

Porque atendamos a lo que dice ABC del ajetreado verano de Rajoy. Coge el pobre vacaciones el 1 de Agosto, se va a Doñana “donde el presidente del Gobierno ha podido relajarse con su familia y salir a pasear por la naturaleza”, y tiene que cogerse un avión hacia Mallorca para hablar con el Rey. Ahora retoma sus vacaciones para pasar todo el mes en “una modesta casa rural en la localidad pontevedresa de Ribadumia, donde ya se ha alojado en otros descansos estivales y cuya discreción  y tranquilidad atraen especialmente a Rajoy y su familia”, dice ABC.

Pero ese sinvivir aún tiene otra dura obligación pendiente: recibir a la canciller alemana Angela Merkel que acudirá a comerse unos marisquitos y apuntalar al edificante gobierno del PP, todo transparencia y honestidad. ABC traza un paralelismo de ambos líderes donde uno no sabe cuál es mejor en medio de la excelencia suprema de ambos.

Hubo un verano, hace muchos años, que fue pizca más ajetreado. ABC, en sus dos ediciones de Madrid y Sevilla, lo atendió con pulcritud.

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Guillermo Zapata escribe en eldiario.es un artículo que me ha interesado especialmente: ¿El bipartidismo? ¡Nunca ha estado mejor! Habla, sí, del poder tradicional que con tanto fervor preservan los medios a su servicio. Pero atended a unas frases que diagnostican a la perfección la realidad:

“El discurso se tambalea. Los datos, por desgracia, no terminar de mentir tan bien como solían mentir hasta ahora”.

“El ejercicio de la escucha y el ejercicio del poder son dos ejercicios que, históricamente, no han ido de la mano. Ni a derecha ni a izquierda. Allí arriba hay demasiado ruido para escuchar algo de lo que sucede aquí abajo”.

“Esa es la forma de la organización social en el siglo XXI y solo estáis empezando a ver los primeros retazos de sus formas de articulación política. No habéis sabido verlo porque teníais el control absoluto de los aparatos de producción de realidad y no os habéis dado cuenta de que la realidad ya no estaba allí”.

El control absoluto de los aparatos de producción de la realidad ¿a que es genial?

No sé si alguien se come ya lo de los ajetreados veranos de los poderosos (que menudo lo lleva Obama, el Nóbel de Paz, por poner un caso), lo que sí es cierto es que algo ha cambiado y mucho. Siguen sin enterarse, ojalá empiecen a comprenderlo en el retiro. Los políticos. En cuanto a los medios, si sobreviven (que mal camino llevan), podríamos llegar a ver al ABC hablándonos del ajetreado verano de Pablo Iglesias, o Ada Colau, sin el menor problema. El cronista se diría eso sí: para lo que hemos quedado.

 

Intoxicados de injusticia

Calle de los Derechos Humanos/Propiedad Privada

En Madrid, en el Barrio de la Concepción, hay una calle que se dedicó en su día a los Derechos Humanos. Alguien (Miguel @Genko en Twitter) descubrió que, torpemente, le han colocado debajo del rótulo otro letrero: Propiedad privada. Me acerqué a comprobarlo y hacer fotos. Parece aludan a la zona que circunda las casas y utilizan de aparcamiento. Pero simboliza lo ocurrido con nuestra sociedad: ya ninguno de nuestros derechos tiene prioridad sobre el reinado oficial de la codicia, apenas nos pertenecen. Figura así en la Constitución reformada en tiempo récord, y en la práctica de los días.

La Troika (Comisión Europea, FMI y BCE) ha comunicado este lunes que aprueba las reformas hechas por España pero –siempre hay un pero- piden más. Concretamente quieren una “segunda vuelta” de Reforma Laboral (más precariedad), otra Reforma para la Administración Pública(menos Estado), otra más para los servicios profesionales (para liberalizarlos y que sean un coladero), suprimir el déficit de tarifa en el sector eléctrico (para pagar más, aún más) y una revisión en profundidad del sistema fiscal (que difícilmente irá encaminada a que paguen más quienes más tienen porque ellos están en posesión de una bula).

Estamos ante un renovado envite de esa doctrina que desde tiempos inmemoriales trabaja para una casta sin importar el daño que causa al resto. Mariano Rajoy es el –muy complacido- ejecutor en España de la nueva ofensiva. Escuchamos a  diario a su gobierno como caza al vuelo signos de recuperación. Hemos leído que él mismo deja en manos de Angela Merkel nuestro destino, el de los españoles. “Lo que más me preocupa es que Alemania tenga claro adónde vamos”, se atrevió a decir, al tiempo que mantiene que ha preservado el Estado del Bienestar y que los recortes se han practicado de forma equitativa. Está muy claro el plan de Alemania: seguir apretando las tuercas a los países del sur en beneficio suyo. El mantenimiento de Wolfgang Schäuble en la Hacienda del nuevo gobierno de coalición no indica otra cosa.

Calle de los Derechos Humanos, Madrid

Calle de los Derechos Humanos, Madrid

Pero hay más. Lo contó en otra entrevista Klaus Regling, Director Gerente Del Mecanismo Europeo De Estabilidad, un hombre con un sin par currículo de compromiso social precisamente: “Trabajó en el FMI antes de enrolarse en un hedge fund. De ahí pasó a la Comisión Europea, y después asesoró a Angela Merkel en asuntos de regulación financiera”, según nos lo presentan.  ¿Qué quieren así que hagan el alto cargo europeo y su jefa Merkel? “Las recetas de la troika en Europa, y anteriormente las del FMI en Asia y América Latina, son las adecuadas para volver a una senda sostenible”, dice Regling. Sí, normalmente empiezan a funcionar cuando los países, tras mucho dolor, echan muy finamente a puntapiés al FMI y toda su parentela neoliberal. Solo así funcionan sus “reformas”. Un pequeño gesto que ayuda grandemente a la estabilidad. El puntapié.

Resulta hasta indignante que la Troika se felicite porque, según ellos (que está por ver), “España ha superado los graves problemas que tenía en partes de su sector bancario”. Aunque haya añadido un millón de parados más, aunque se desangre el país en precariedad y tantos ciudadanos se vean obligados a emigrar. Eso es secundario.

Como si esto fuera “lo normal”, políticos y algunos medios de comunicación, nos llaman a admirar“el éxito” de Irlanda, el alumno aventajado, al que le cuadra alguna cifra aunque su población sea mucho más pobre y esté mas desatendida que antes de se iniciara lo que llaman crisis.  Nosotros pues, los españoles, nos ubicamos también en esa categoría de educandos ejemplares. Portugal ha aprobado igualmente, habrá que hacer más reformas, eso sí, y a los ciudadanos apenas les falta comerse las raspas del bacalao para subsistir. Si usted bombardea una ciudad y luego la reconstruye, los datos muestran un pasmoso pico de crecimiento económico, se explica en diferentes versiones. Aunque deje un reguero de dolor incalculable. Aunque sus ensangrentados balances sean a costa de las personas.

Han hecho creer a los ciudadanos dóciles y desmemoriados que fueron los servicios públicos los causantes de la crisis. Por eso hay que reducirlos. Las hipotecas basura, los fondos arriesgados (hedge funds), Lehman Brothers y toda su parentela o la burbuja bancaria y las trampas financieras (CDS y similares),  el ladrillazo español y la inconmensurable corrupción, no tienen nada que ver, pasaban por allí. En jet privado. Los planes de austeridad, las ayudas a los bancos, también son una pura casualidad. Algunos han comprado la falacia. No sé si también se echan a la espalda de su conciencia las victimas que estas aberraciones están ya ocasionando.

Andamos dudando si fue un pescado podrido, yogures caducados, una lata como dios manda -de tienda y todo-, o un agente tóxico inhalado quien ha destrozado a la familia de Alcalá de Guadaira. No hacen falta demasiados análisis bioquímicos para diagnosticar que está sociedad está muriendo por una masiva intoxicación de injusticia. Hace tiempo que está prendiendo y quien más quien menos nota síntomas. Cada vez cerca el mal a más personas. Las que ya no comen lo suficiente, las que ya no encienden la calefacción, las que no saben qué será de sus vidas -de esas vidas que tenían-, con el tajo sin piedad y sin freno a sus sueldos o pensiones y tantas otras cosas. Eran derechos humanos. Ahora son propiedad privada de alguien. Y con ellos, especula y se lucra. Pero estamos tan intoxicados que apenas discernimos la realidad.

*Publicado en eldiario.es

Arrasa Merkel, muere… el liberalismo

Merkel ha logrado un triunfo histórico en Alemania. Roza la mayoría absoluta en su tercer mandato. Es evidente que más del 40% de los electores (de unos 45 millones de personas) están encantados con ella. El resto no, al menos quienes han votado otras opciones. Acrecentadas profundamente las desigualdades sociales, los beneficiarios de este nuevo sistema lo defienden por encima de todo.

Tan sonoro es el éxito del partido de Merkel (democristiano) como sonoro el batacazo de sus hasta ahora socios: los liberales, los liberales de verdad, que se quedan fuera del Parlamento por primera vez desde 1945. Esto viene a demostrar que si muy resentida ha quedado la presunta socialdemocracia con este cambio de paradigma al que llaman crisis, quien realmente se ha ido al cuerno es el liberalismo. El auténtico.

Como tantas otras veces las ideologías extremas se disfrazan mostrando solo la patita de cordero, en este caso centrista. A estas alturas de la historia, sin embargo, ya no nos engañan. No a todos, no a quienes sabemos de sus resortes mediáticos de propaganda. La crisis financiera provocada por los poderes… financieros, no lo olvidemos, ha llevado al poder a ultraconservadores que nada tienen que ver con el liberalismo. De dejar hacer nada, son profundamente intervencionistas. Austeridad, subidas de impuestos, imposiciones de todo tipo, no es liberalismo. La aceptación de que una casta aristocrática impone sus leyes a una población diezmada en sus derechos, es directamente feudalismo. Y además viene cargado –quizás como su predecesor- de ultraconservadurismo ideológico. El ejemplo español no puede ser más evidente.

“Merkel ha impuesto un modelo, que tiene sus raíces en la Agenda 2010 del socialdemócrata Schröder, con el que la mayoría de sus compatriotas conviven con tranquilidad. La economía goza de un alto nivel de empleo que se obtiene gracias a la existencia de puestos de trabajo a tiempo parcial o de muy baja remuneración. Uno de cada cinco trabajadores tiene uno de los conocidos como ‘minijobs’. El número de autónomos aumentó en un 40% en la primera década del siglo. Uno de cada tres autónomos tiene muy bajos ingresos. Más de la mitad de ellos emplean sólo a una persona: ellos mismos. En muchos casos, no son gente que prospera. Sólo sobreviven”, explica Iñigo Sáenz de Ugarte.

“La crisis europea sigue siendo dura en el norte (Holanda acaba de aprobar duros recortes) y sobre todo en el castigado sur, pero Alemania está viviendo una crisis muy benigna. No está en recesión. Su paro está en mínimos de las dos últimas décadas. Apenas ha hecho reformas desde la época del socialdemócrata Schröder. Y a pesar de la crisis de deuda europea, o precisamente por ella, Berlín se ha ahorrado miles de millones en intereses. Mientras toda Europa aplica a rajatabla recortes y reformas, Merkel se ha presentado a la reelección con un programa de 30.000 millones para gasto social y apoyo a las familias, apropiándose propuestas de los Verdes (el cierre de centrales nucleares) y socialdemócratas (salario mínimo, freno a los alquileres en grandes ciudades), ha suprimido el copago y se ha resistido —hasta ahora— a cualquier fórmula que obligue al contribuyente alemán a rascarse el bolsillo para pagar la crisis del euro. El debate electoral se ha centrado en las revelaciones sobre el espionaje de EE UU, la subida de los precios energéticos y los servicios a la infancia. Apenas nada más. Ni rastro de políticas de recorte, ni rastro del camino de espinas que provocó que otros Gobiernos cayeran, uno tras otro, desde aquella moción de censura a Topolanek en primavera de 2009”, informa en este caso Claudi Pérez.

Lo peor es que le sirva para concluir: “Alemania llegó a la crisis con los deberes hechos. Hizo todo eso hace 10 años, aunque en condiciones muy diferentes: con todos los demás países subidos a una ola de crecimiento y deuda”. Sí, amigo, enormemente diferente era aquello. Basta leer lo que él mismo escribe para apreciarlo.

La austeridad que Merkel impone sobre todo a sus vecinos y clientes, funciona para lo que funciona. Está claro que tiene contenta a la soldada que le apoya, a los que sacan réditos de esta injusta situación. Por lo demás, Merkel ha prometido que no habrá  eurobonos que acabarían con la situación de privilegio de sus bancos y harían más Europa, más igual y menos súbdita de Alemania. Sus votantes saben, porque también lo ha dicho, que a los países del Sur nos perpetrarán muchas más reformas para pagar… sus facturas. Los correligionarios españoles de Merkel –políticos y medios- están encantados también. Los demás, debemos echarnos a temblar. Nadie parece alarmarse en cambio de los brotes de fascismo que ya se están produciendo -de nuevo- a consecuencia de estas dramáticamente injustas políticas. Vamos ,que el asesinato del liberalismo es -quién nos lo iba a decir- para llorarlo. Fueron ellos quienes en una situación bien similar, sacaron las guillotinas y cambiaron el rumbo de la historia.

elrich.merkel

UE: no es una grieta, es un derrumbe

La UE ha demostrado con Chipre que nadie puede llamarse a engaño: los fiascos de sus bancos -los fiascos del capitalismo para ser más precisos-, se pagan entrando a saco en las cuentas corrientes de los ciudadanos. Tras los habituales globos sonda y desmentidos, Bruselas confirma que estudia aplicar a otros países esa “contribución de los ahorradores”. Incluso existe un apoyo global a la medida del Ministerio de Economía español. Es decir, al cobro en especie, como nos venían practicando, se añade ahora el saqueo directo. La UE incurre en dos graves contradicciones para su ideario: no respetar ni la propiedad privada, ni la libre circulación de capitales. E induce a guardar los dineros en lugar seguro: ¿los bancos alemanes?

Europa fue –y aún es- una idea esplendorosa que ha caído abatida por los errores –intencionados, la mayoría-. Partimos de su pecado original: constituirse en una unión económica que nunca ha logrado trasladarse a lo social. Añadamos el fuerte nacionalismo de sus componentes. Y, como guinda, el predominio de la potente Alemania que, en particular desde el inicio de la crisis, pincha y corta a su antojo. Con la aquiescencia general, desde luego.

Fue Alemania, su canciller Angela Merkel, la que introdujo en nuestras vidas la “austeridad” dándole carta de naturaleza definitiva en la cumbre del G20 en Paris en 2011. Con ella tapaba bajo siete mantas de amianto la peregrina pretensión de “refundar” el capitalismo que se había alumbrado tras el desplome de Lehman Brothers y todo el sistema financiero internacional en 2008.

Alemania, sus bancos, han salido intensamente beneficiados de la Unión. Y todavía más, de la “crisis de la deuda” que se nos vino encima, “casualmente”, sin que nadie la esperara. En lugar de establecer eurobonos para afrontarla o alguna regla al menos para evitar el fuerte desequilibrio en la financiación (Alemania paga su endeudamiento a poco más del 1% y España en torno al 5%), siguió utilizando al BCE para surtir de dinero a los bancos privados al 1% de interés. Como dice el economista Juan Torres López: “Si los saldos presupuestarios negativos del sector público desde 1989 se hubieran financiado al 1% por un banco central auténtico, nuestra deuda soberana sería ahora de algo menos del 15% del PIB y no de casi el 90% que vamos a superar en 2013”. La nuestra, la de España. En realidad toda Europa –no solo la del euro- se está hundiendo por las erráticas políticas que se aplican. Las que han desatado la mayor crisis social de la década o de varias décadas, como reflejan los datos de la propia UE. “No hay precedentes de unas diferencias tan grandes entre el sur o la periferia y el norte de la zona euro”, explican en concreto.

La defensa a ultranza de los bancos alemanes le viene grande, sin embargo, a la hija del pastor prebisteriano germanoriental (en explosiva mezcla) y Europa se le ha ido de las manos. La troupede mediocres que la ampara no hace sino afianzar el desconcierto. Europa ha perdido peso en el mundo. A borbotones. Europa se desmorona como un edificio en ruinas.

Lo primero que llama la atención de la odisea que vivimos es la opacidad de la toma de decisiones. ¿Quién ha dado la orden de crucificar tan a las claras a los ciudadanos chipriotas y a todos cuantos les venga en gana? ¿Alemania, el FMI, la Troika en su conjunto, la Comisión, el Consejo Europeo, el ECOFIN? A la mayoría de ellos no los hemos elegido. No a todos por voto directo. Pero lo peor es que desde los tiempos de MERKOZY todo se hace a escondidas, en secretas camarillas, antidemocráticamente.

La UE se ha convertido en un paquidermo al que envían sus sobrantes los partidos nacionales. Buena culpa de ello es de los votantes que “no se fijan” en lo que votan. Los lobbys campan a sus anchas por la sede del Parlamento de Estrasburgo. Sus regalados diputados -que viajan por su voluntad en primera clase y trabajan como máximo tres días y medio a la semana- no dan abasto para atenderles. Más, cuanto mayor es su poderío económico para hacerse oír. ¿Cómo puede funcionar nada limpia y eficazmente así?

La UE maneja un presupuesto anual de más de 140.000 millones de euros. Plagada de organismos diferenciados, 38.000 personas trabajan en la Comisión y  más de 7.600 en el Parlamento. Y hay que sumar todos los cargos y diputados. Evidentemente, ejerce una labor positiva sobre muchos aspectos del funcionamiento de los países, pero son incontables las partidas y estudios que podrían suprimirse por su irrelevancia. Claro que no sabemos el interés de los lobbys en que se traten esos temas.

Acaban de aprobar los presupuestos para el nuevo período que se inicia en 2014, sin haberse celebrado las elecciones que podrían dar otra composición. Y… han vuelto a clavarnos laausteridad hasta final de la década. Mermando por primera vez el cómputo total de gasto que, con seguridad, no será a costa de su inmensa burocracia sino de materias fundamentales que afiancen la ideología hoy dominante. Y ahora dan un paso más, un salto en el vacío, al añadir nuestras carteras en lo susceptible de desvalijar. La autoría última parece definirse pese al oscurantismo: el copyright, oh, milagro, también es de Merkel. ¿Dinero en desbanda a sus bancos? ¿Quién se arriesga a depositarlos en otro lugar? ¿Tiro de gracia a la UE y, lo que es mucho peor, a sus ciudadanos?

La Unión Europea precisa una regeneración radical. De bayetas, estropajos, fumigadores, apuntalamiento de cimientos y vigas maestras. Y eso se consigue sabiendo qué se vota allí como primer paso. Erradicar el problema para convertir la UE en aliado de los intereses ciudadanos. Con otro Parlamento, otra Comisión, otras instituciones, otro estatus para el BCE, sin duda, sería posible mermar el poder del Consejo de jefes de Estado y gobierno. El club de fútiles que se deja manejar por Merkel. Los que han decidido o amparado –en última instancia así es- que los costes de su pésima gestión los pague la sociedad. O eso, o romper la baraja y que cada uno tire por su lado.

Sería una lástima consentir que los burócratas neoliberales acaben con Europa. Está a punto de ser, si no es ya, únicamente el Museo del mundo, lleno de ciudadanos depauperados comoatrezzo. A España le interesa en particular, a ver si de una vez una Europa de los ciudadanos logra aventar la caspa ancestral que se apega obstinada a nuestras raíces.

*Publicado en eldiario.es

 

 

¿Sacamos todo el dinero de los bancos como vía para negociar un armisticio?

 Son tantos los fuegos que arden hoy por las esquinas que resulta difícil elegir a cuál se acude con la manguera, pero probablemente sea lo sucedido con Chipre lo más apremiante. Este diminuto país, de peso irrelevante en la UE, acaba de sufrir el duro peso de la férrea mano que nos gobierna a todos: Merkel, la UE y el FMI, en téntaculo común. Estas altas instancias han decidido dar un “rescate” de 10.000 millones de euros a Chipre, pero también que el fiasco de su sistema financiero lo paguen sus ciudadanos. Sin ningún eufemismo ya. Al margen de los recortes que nos practican a todos, han entrado en sus cuentas corrientes, las han congelado (es decir, el corralito ya en Europa) y han dispuesto cuánto les sustraen. Cuentan las crónicas que Merkel y el FMI querían un “castigo” más ejemplar: una quita mayor.

 A los bancos europeos la generosa UE les ha dado ya 1,6 billones de euros confesos, sin ninguna contrapartida. Más aún, tienen el grifo abierto para el crédito del BCE a pagar al 1% mientras ellos lo prestan, incluso a los Estados, al 5 o al 6%. Solo a Bankia y los pufos españoles se les han entregado ya 37.000 millones de euros. 78.000 fue el rescate de Portugal que pagan en sangre y precariedad sus ciudadanos. Y Chipre, tan pequeño, por 10.000 se convierte en “castigo” –repito- ejemplar. Es que Merkel tiene elecciones pronto.

 El salto cualitativo dado por la UE con Chipre nos sitúa en un momento crítico. Las bolsas se están despeñando, en particular las españolas, sube nuestra prima de riesgo y hay que pagar más (fundamentalmente a los bancos… alemanes, qué casualidad). Si la hija del cura presbiteriano alemán decide que también hay que entrar a saco en nuestros ahorros, así se hará. El panolí neoliberal que nos gobierna y su troupe circense no opondrán el mínimo problema. De hecho, el viernes, cuando se perpetró lo de Chipre, dijeron que era “una buena solución”… no extrapolable a España. Para echarse a temblar.

 La más elemental prudencia (hasta Forges lo propone hoy) es sacar el dinero que se tenga de los bancos, antes que se nos “MERKELee” lo allí depositado. Esta medida drástica, si es masiva, supone, sin duda, la quiebra de todo el sistema financiero, de todo el sistema. Tabla rasa y vuelta a empezar. Los ricos ya llevan tiempo haciéndolo, están sacado dinero de España a espuertas. En cifras récord. ¿Qué pasaría si lo hiciésemos todos? No somos menos “antipatriotas” que las grandes fortunas ¿Verdad?

La masa ameba que se evade con esta programación, en cuanto vea que hay colas en los bancos, deja el sofá y se va a sacar la pasta para meterla debajo del colchón. Eso con seguridad. Es lo que tiene el egoísmo y el espíritu gregario que les caracteriza. Pero es que es la guerra. Lo de Merkel, la UE y el FMI con los chipriotas es una declaración de guerra a los ciudadanos.

 ¿Sería tan impensable responder al pulso vaciándoles los bancos? No solo en España, en toda la Unión o en los países acosados al menos. Como petaría todo, seguro que, al menos, cambiaban de actitud y se podía negociar un tratado de paz. Poner condiciones. Ahora todas las tortas son para los ciudadanos. Y encima osan hablar de “castigos” ¿quién los merece más? ¿No será más fácil que salten Merkel, los jerifaltes de la UE y hasta el FMI a que lo hagamos todos los ciudadanos europeos? De momento van ganando. Por K.O.

 forges.chipre

Todo es falso menos algunas cosas o sea todo es total y absolutamente falso

Una breve comparecencia en Berlín para repetir lo que dijo el sábado a través de un monitor. Con esa riqueza léxica y de expresión que le caracteriza. Merkel abría y cerraba los ojos estupefacta pensando que tenía que despedir al traductor. Pero se inhibió. Incluso apoyó a Mariano Rajoy que tan bien cumple con sus bancos. La canciller alemana tiene vía libre para aconsejar y aun imponer sus directrices económicas en España, pero la sospecha de corrupción no es cosa de ella. Nuestras vidas y haciendas sí le competen, la integridad e incluso el dinero que se nos va por distintos latrocinios es asunto interno. Algún día habría que pedirle responsabilidades. Aburrida, cumplió el trámite de sustentar al colega. Tan ausente y plana como él.

merkoplasma

Autor: @arma_pollo

Llega el Alien que ¿nos salvará?

Este engendro que se ha mercado hoy La Razón, un híbrido entre Merkel y Draghi, simboliza a la perfección la etapa que nos está tocando vivir. La aceptación de graves desequilibrios en la Unión Europea, la sumisión al poder de la canciller alemana -que no elegimos para tomar decisión alguna sobre nosotros-, o del tecnócrata Draghi -que hace y deshace a su antojo- y el papel de los medios grandes en todo esto. El diseñito grotesco del diario ultraconservador no es sino la espuma de los ríos de jabón a Merkel que nos están haciendo patinar esta soleada mañana de jueves.

El director de El Mundo, Pedro J. Ramirez, ha llegado a escribir en twitter esto: Bdías. Bienvenida Mrs. Merkel. ¿Qué esperais de la visita? Yo que imponga a Rajoy una reforma del Estado. Ah, y los minijobs para jóvenes. Es una de las muchas peticiones a la “reina maga”.

Alemania se benefició altamente del diseño de la UE en Maastricht. “En su primer decenio redobló su influencia y triplicó su superávit comercial” (el dato es de Xabier Vidal-Folch). Los bancos españoles se lanzaron al ladrillo amparados por la ayuda imprescindible de los alemanes. Es a los bancos alemanes –entre otros- a quienes pagamos la deuda y los rescates que salen del dolor de la población. Y se considera un hecho normal que a Alemania le cueste cinco puntos porcentuales menos que a España endeudarse (Alemania también se endeuda ¿no saben?). O que la canciller de ese país imponga –como hizo hace un año- una modificación de la Constitución española para dar prioridad al pago de la deuda especulativa sobre cualquier otra necesidad.

Pero llega el maná. ¿Para quién? El gobierno de Rajoy va a pedir un rescate. Se lo exige así el presuntamente dadivoso Draghi para esa compra de bonos que nos venden como tan estupenda. Con contrapartidas inviolables, al punto, dice, de retirar el dinero ya dado si no se cumple. Las “contrapartidas” son más recortes.

¿De qué historia nos hablan? “Un día trascendental para España”, titulan a toda banda. ¿Para España o para los españoles? ¿Para las cuentas de un país en ruina al que se resta soberanía a cambio de créditos o para los ciudadanos?

Toda la Unión Europea renquea por las políticas de austeridad que dicta, sin apenas contestación, Angela Merkel. Os recuerdo el dato del economista José Carlos Díez (a quien por cierto acaban de echar de la Universidad de Alcalá de Henares después de 20 años de dar clases): “En mayo 2010, cuando Europa apostó por austeridad compulsiva, la producción industrial de la Eurozona crecía 12% ahora cae 2%”.

Con todo, lo peor es la sumisión al poderoso, al líder surgido de la arbitrariedad. Solo porque es más rico y más fuerte, la ley de la selva aún. Como los norteamericanos en la posguerra, Merkel nos trae otra suerte de leche en polvo y queso amarillo para repartir en los colegios. Acuerdos empresariales puede ser. Doctrina que sienta cátedra por encima de todo.

En días como hoy una se siente patriota, aunque no sé si de España. Puede que sí incluso, pero en particular de un país irreal donde reine la cordura, la justicia y la dignidad.

Inermes ante el golpe neoliberal

La presidenta de facto de la UE, Angela Merkel, acaba de visitar su protectorado italiano. La crónica del gran Pablo Ordaz nos da cuenta de lo satisfecha que está con los progresos realizados por el tecnócrata que colocaron al mando ella y la troika (UE,  BCE y FMI):

“No fue de extrañar, por tanto, que Merkel dedicara encendidos elogios a “las reformas realizadas en tiempo muy breve” por Mario Monti. Unas medidas que, según las filtraciones –aunque discrepantes entre sí–, ahorrarían 3.000 millones en Sanidad llevándose por delante 216 pequeñas clínicas y eliminando 18.000 camas hospitalarias. O unos 7.000 millones cortándole el grifo a los entes locales hasta el punto de eliminar algunas provincias. O, en solo cuatro meses, una reducción drástica del monto de las nóminas prescindiendo de uno de cada 10 empleados públicos y suspendiendo las oposiciones hasta el año 2016”.

Salivaba la alemana viendo cómo se van a quedar los ciudadanos sin hospitales, camas donde los hubiere, y sin Estado directamente, ése que sufragan con sus impuestos cada vez más elevados. Buen chico este Monti, para eso le nombramos. Y las víctimas están en la inopia.

  De madrugada ya, el gobierno tecnócrata italiano ha aprobado las medidas: “ahorrará” -podéis traducir por robará a los contribuyentes- 26.000 millones de euros en tres años. Con las medidas anunciadas, más o menos.

  Lo mejor es que Rajoy se dispone a recortar 40.000, casi, casi, el doble, echad cuentas pues. Cospedal ya ha quitado el agua mineral a los enfermos hospitalizados. Artur Mas reparte meriendas a los presos según viene el día. Pero falta lo mejor, lo que se dispone a hacer el gobierno central de Mariano Rajoy: congelar pensiones, reducir la prestación por desempleo (en el país con el récord del mundo industrializado), subir el IVA a productos de primera necesidad… Incluso han apuntado ya que les van a quitar la paga extra de Navidad a los funcionarios. A nuestros médicos, enfermeras, profesores, bomberos, y cuantos sostienen el funcionamiento de uno de los Estados con menor servicio público de Europa.

  Y lo que venga, el festín ya ha empezado. Mirad a Italia. Y a Grecia por ejemplo. El diferencial con el bono alemán, tras el rescate, se sitúa en los 2.425 puntos con su bono a diez años en el 25,69%. Por su parte, Portugal tampoco se libra: su riesgo se dispara por encima de los 866 puntos al registrar su bono la cota del 10,11%. Nuestra prima también anda hoy en subida libre. Y eso lo paga quien lo tiene que pagar: los ciudadanos. Y los muy canelos -griegos, portugueses y españoles- votan neoliberal. Los dispuestos a “tragar” deben tener la certeza de que les queda mucho por engullir y que nos están obligando a los demás a su dura dieta.

Y mientras otro de los órganos ejecutores del plan, el BCE da un nuevo balón de oxígeno a los bancos.

   Hay otros caminos. En la economía y en la democracia. Argentina condena a 50 años de cárcel al dictador Videla por el robo de bebés. Aquí, el PP anda muy molesto con el juez que ha imputado a la cúpula de Bankia. Que se ande con cuidado Andreu, que Garzón, la cúpula policial y el grupo de Hacienda que investigaron Gürtel ya están fuera de juego. El neoliberalismo no viene solo.

En España, algo más de diez millones de personas, el 30.2% del electorado tienen la culpa de esta situación. Quienes en toda Europa votaron esta UE azul también. Y, sin duda, todos los que callan.

   La realidad existe aunque no la veamos. En la marea baja, cuando las aguas se retiran, dejan desnuda La Isla (como ésta de Asturias) con las cuevas de Alí Babá al descubierto.

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