Madrid se cae a trozos, como símbolo de la España del PP

Ahora también se caen a trozos los balcones en Madrid. Parte de uno se precipitó este miércoles sobre una terraza en el barrio de Argüelles, hiriendo a dos jóvenes, uno de los cuales ha muerto. 28 años tenía. Es evidente que falló la inspección técnica del Ayuntamiento que, para nuestro dolor, preside Ana Botella.

El profundo deterioro que ha sufrido Madrid en los últimos años no deja de dar graves muestras. Los recortes en materias esenciales que lleva a cabo el PP, en todos los niveles de la administración, han mermado las plantillas de mantenimiento. A esto se atribuye por ejemplo la caída de árboles y ramas que igualmente ha causado varias víctimas, una de ellas también mortal.

La suciedad es otro de los síntomas de que esta ciudad, capital de España, se destruye por momentos. Hace ya un año que se suprimieron puestos de trabajo y se bajaron los sueldos. En el PP que regenta el Ayuntamiento, como la Comunidad autónoma o el gobierno, prima la rentabilidad económica (privada) de los proyectos que acomete. Ya hablamos del edificio “desaparecido” en Atocha/Retiro o de la Operación Canaletas, al lado de la Puerta del Sol. El bienestar de la gente no parece contar.

 Botella ha cambiado los parquímetros para hacerlos más complicados y… establecer tertulias en el largo proceso de sacar un ticket. Hablar de él, de sus múltiples averías, o de quién se habrá llevado comisiones, que es tema fijo, salvo en el Barrio de Salamanca y zonas “nobles”. Nada sabemos de su costo y procedencia, pero aquí no se da una puntada sin hilo.

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También las marquesinas de las paradas de autobús que estaban nuevas. Las que ahora andan colocando tienen, eso sí, una particularidad: una barra en medio para que a nadie se le ocurre dormir allí… si no tiene casa. Barra antimendigos, como ya tienen valla y cuchillas anti-emigrantes o leyes anti-información.

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“Los planes presentados en la ciudad de Madrid (y en tantas otras) para los próximos años por parte del Partido Popular son una sucesión de Centros Comerciales y solares cuya financiación es tan dudosa como la de Eurovegas y cuyos beneficios, no ya sociales, económicos, son (de nuevo) tan dudosos como los del macrocasino”, escribe Guillermo Zapata en un magnífico artículo sobre el tema municipal, ante el #pucherazoPP que intenta Rajoy y del que también hemos hablado.

Una ya no sabe por dónde salir este verano en Madrid, parques y zonas verdes –tan abundantes y tan estupendas en tiempos- son un riesgo serio para la integridad física. Ahora también las calles en las que se caen trozos de balcón.

Los ascensores hay que evitarlos por si aparece en ellos un León de la Riva y Valladolid. El hombre al que acometían malos y apestosamente machistas pensamientos con los labios de Leyre Pajín, ahora tiene miedo de subir en ascensor con una mujer “por si le busca las vueltas”.

De todos modos, el simple hecho de salir siendo mujer es ya un problema, a menos que se envuelva una en una cortina, según las directrices del Ministerio del Interior.

Esta caspa revitalizada con brillantina nos viene de un gobierno que –además de su Caja B y sobresueldos- nos ha metido en una deuda pública de un billón de euros y se está puliendo la hucha de las pensiones como si fuera un helado.

Recapitulemos: si salgo sin un hombre al lado que me proteja, he de envolverme en una cortina y no caminar por lugares solitarios. Evitar los ascensores por si sale algún aborigen de Atapuerca. En Madrid resulta ya imprescindible, nivel supervivencia, no pasar por debajo de un árbol y huir de los balcones y quien sabe si tejados. En coche, hay que enfrentarse al parquímetro. En transporte público a las nuevas marquesinas. A la tardanza de hasta 25 minutos. Todos sus sindicatos están denunciando supresión de líneas y frecuencias por los recortes.

En definitiva el modelo de la España del PP. Y de esa desidia que se establece cuando la prioridad de los dirigentes no es la ciudadanía a la que representan y que termina por hundirlo todo. ¿Hay alguna duda?

Pues millones de personitas es lo que votan, de momento. Y no pretenden cambiar actitudes, sino cambiar la ley para seguir mandando de espaldas a la gente. Así que nada, sigamos viviendo peligrosamente…

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Modelo de país: Madrid inicia las obras de un complejo de lujo en el centro

Inicio de las obras del complejo de lujo en Canalejas

Inicio de las obras del complejo de lujo en Canalejas

La operación Canalejas en Madrid está consumada pese a las protestas que hubo (no suficientes por lo que se ve). En el centro de la capital, al lado de la Puerta del Sol la constructora OHL ya ha iniciado las obras de su complejo hotelero y comercial de lujo. La operación incluye la remodelación del aparcamiento subterráneo y reordenación del tráfico. Es una prioridad absoluta para la ciudad, sobre cualquier otra necesidad de los ciudadanos, según parece.

A los residentes en Madrid no nos saldrá gratis. El ayuntamiento ha acordado invertir casi 21 millones de euros y es porque ha de indemnizar a la actual concesionaria del parking cuyo contrato expiraba en 2027. Aprendida la lección, Botella se la va a dar a los nuevos por 40 años. Atado y bien atado, y si no se paga con el dinero de otros y ya está.

Todo apunta a un nuevo fiasco de los delirios de grandeza de los regidores de esta desgraciada ciudad y comunidad. La megalomanía de Gallardón convirtió al Ayuntamiento de Madrid en el más endeudado de España. Y, de hecho, leo que las cuentas están intervenidas por Hacienda. Algún arreglillo hará Ana Botella (o se lo apañará el colega Montoro, todo queda en casa). Al parecer llevar el presupuesto a otros ejercicios futuros, cuando ya ni ella esté (esperemos), aunque suelen dejar su herencia, como Gallardón.  Quien, por cierto, en lugar de estar respondiendo en los tribunales por su gestión, es ¡oh, maravilla! el Ministro de Justicia y legisla por ejemplo sobre los úteros. Otros entresijos sabrosos de la Operación Canalejas: aquí. 

Al ver el trasiego de obreros y grúas he imaginado la escena futura. Es el diseño de país del PP y qué menos que simbolizarlo en la capital. Un complejo de lujo en el centro, que veremos si triunfa porque el modelo de negocios de Madrid ahí no es precisamente el de la Quinta Avenida o el Barrio Latino de París. Es más de baratijas y fritanga. Muy pintoresco. Para un ratito. Y en la puerta del hotel niños mendigando comida… si lo permite la autoridad. Y no exagero, empiezo a medir el tamaño de la brecha social en España, de la pobreza, por la separación entre mendigo y mendigo: cada vez se ubican más cerca. Siempre se pueden “barrer”, esta derecha arregla así las cosas.

Esa realidad que se aproxima porque se viene cumpliendo inexorablemente, ha teñido de oscuro la imagen que veía mi cámara.  Preside, la grúa de nuestros tormentos.

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Ana Botella, la alcaldesa de una ciudad que no existe

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Se plantó a supervisar la limpieza de Madrid por esquiroles con chaquetón de pieles. Tuvo la ciudad ahíta de basuras y pestilencia durante más de una semana y ahora saca pecho para pedir una nueva ley de huelga que… restrinja ese derecho. Acusa al colectivo de trabajadores de la limpieza de “chantajistas”. Ya conculcado el derecho de huelga con la contratación de esquiroles -esos del pan para hoy y el hambre para mañana, de la indignidad hoy y cualquier día- quiere acabar también con la huelga, como sucedía en el país que añora, ese que se acabó por consunción del dictador hace casi 40 años. Mucho esperar.

Lo que hiede en realidad son los contratos que el inefable PP de Madrid firma con empresas privadas, amigas del clan. Las basuras han dado de siempre mucho juego a las distintas famiglias desde Nápoles al Levante español. De “La sucia historia de la limpieza de Madrid” da cuenta eldiario:

“Desde 1996, la privatización de la limpieza en Madrid (proyectada por Esperanza Aguirre) ha llevado aparejada episodios de despilfarro, favoritismo y presuntos delitos

Una de las figuras políticas centrales de la trama Gürtel, Alberto López Viejo, estuvo al frente del departamento entre 1999 y 2003

El ultimo eslabón ha sido el recorte que Ana Botella impuso a los contratos y que las empresas adjudicatarias tradujeron en una reducción drástica de plantilla”.

Con todos estos precedentes, con su chaquetón de pieles y sus huidas a spas de lujo, con su inmerecido sueldo –a menos que se lo pagaran las grandes fortunas madrileñas-, Ana Botella tiene el cuajo de acusar de chantajistas a unos trabajadores que se manchan las manos y a los que querían rebajar en un 43% el sueldo. Esos que han ganado que no se supriman puestos de trabajo en un ERE pero también han sufrido mermas en el acuerdo.

Ahora se propone acabar con el derecho de huelga en línea con otros miembros de su partido (Montoro también lo dijo) de tan escaso talante democrático, dicho lo de “escaso” con alta generosidad.

La Sra. de Aznar ha descubierto recientemente el gusto por la notoriedad. Ha interpretado como positiva la popularidad que le dio su ridículo mundial del Relaxing café con leche. Y ahora pretende emular a Esperanza Aguirre en su permanente presencia en los medios. Tan mala persona como ella, es mucho menos lista; mucho más “marquesa” aún, con menos motivos.

La labor de Botella como alcaldesa de Madrid ha ido orientada a la ciudad que desearía: con varias Millas de Oro para que compren los ricos, ocio de lujo, terrazas de pago y la escoria del populacho apartada de la vista por decreto. Un jardín japonés que no huela a la vida de quienes pagan su sueldo. Y por métodos expeditivos si es preciso: no ha querido adelantar la Campaña del Frío pese a las bajas temperaturas que han llegado de repente a Madrid este fin de semana.

Ana Botella es la alcaldesa que nos dejó en herencia en Madrid otro conspicuo personaje, Gallardón, de una capital que pierde peso -turismo, riqueza, glamour… limpieza- en despeñe absoluto. En un ciudad que no existe, de un país que tampoco. Aún. Camino lleva. El progreso que quieren cercenar ella, su marido y su partido, permitió a esta mujer de escasas luces salirse del círculo de las “doñas” que toman café y pastas en bandeja de plata con puntillitas despotricando del servicio, y ponerle en las manos una sociedad con más de tres millones de personas que no merecemos este desatino. Ya hace bastante daño maquinando oculta, el colmo es ya que, si no queremos una taza nos dé -con su adquirido gusto por inundarnos de patéticas declaraciones- tres, del más irritante cóctel: estupidez, soberbia e ineptitud.

La permuta inevitable: Valencia por Dinamarca, Madrid por Suecia

Ahora que estamos viendo cómo hasta a Suecia ha llegado la peste neoliberal con sus consecuencias, traigo este relato que escribí hace varios años, para que comprobemos que todo es susceptible de empeorar.  Lo de España apuntaba fuertes síntomas que se han cumplido… con creces. Para Suecia no esperábamos esta degradación. Se repondrán. Hay allí una sólida base cívica. Y desde luego siempre existen soluciones imaginativas. Tanto como esta permuta que yo proponía. O cualquier otra. 

Cuando la crisis económica resquebrajó a los países más débiles, cuando la administración de justicia se colapsó en España por los juicios de corrupción, hubo que tomar decisiones drásticas e imaginativas. La primera llegó al extremo de aprobar en el Parlamento –debatiendo una masiva iniciativa legislativa popular-, que el gobierno elevó a ley, la permuta de Valencia por Dinamarca y de Madrid por Suecia. Se trataba de una experiencia piloto a extender a otras comunidades, a todo el país en realidad, atacando de entrada lo más urgente. Como es lógico, los territorios no se trasladaron por barco, piedra a piedra, campo de golf a campo de golf, gota a gota, el cambió se limitó a la población de todas las demarcaciones implicadas. Intensas labores diplomáticas lograron convencer a los nórdicos para que cambiasen su residencia. Se alegó su condición de temporal, y aceptaron para disfrutar una temporada del cálido sol del Sur de Europa. Se lo plantearon casi como unas vacaciones.

A pesar de sus ardorosas protestas, los implicados se vieron conminados a la mudanza. Aunque, lógicamente- les fueron explicadas las circunstancias, positivas y negativas, por las que se verían afectados. Era un trabajo muy serio, esencialmente necesario. Y fueron estudiados algunos casos para que pudieran permanecer en sus comunidades. Se habían establecido unos cupos por los cuales parte de los residentes habituales no cambiaran de domicilio y actuarán de guía de los recién llegados: compartirían experiencias y harían más fácil el tránsito. En minoría, naturalmente. Alguien planteó cuántas manzanas podridas terminan por arruinar un cesto. La experiencia dice que basta con una. Pero, dado lo acuciante de la situación, se confió en la suerte.

Gran parte de los valencianos se fueron a regañadientes a su nuevo destino, básicamente los que habían sustentado el sistema que hizo tomar al resto de los españoles la decisión de trasladarles, siquiera fuera por su bien, a modo de terapia y por una temporada de duración a evaluar. Otros lo aceptaron de buen grado, comprendiendo la bondad de la iniciativa y con un halo de esperanza. Y hubo un decisivo sector de entusiastas de la idea que se ofrecieron a llevar maletas, ayudar a los ancianos a subir a los transportes, dar de comer a los bebés, cambiarles los pañales, y a cuanta ayuda se les pidiera.

Casi cinco millones de valencianos, en consecuencia, llegaron por tierra, mar y aire –que de todas formas se accede- a Dinamarca. Encontraron fácil alojamiento para todos, dado que los oriundos del lugar eran prácticamente los mismos en número. La primera grata sorpresa –además de unas campiñas verdes y floridas- fue que disponían de casi el doble del territorio, 43.000 Kms2 cuadrados, frente a sus 23.000 y que, por tanto, iban a vivir mucho más holgados. Les tranquilizó también ver que compartían un pasado histórico de solera y que les bañaba el mar, como a ellos durante su vida anterior. Claro que allí se toparon con el Mar del Norte y el Báltico de temperaturas gélidas, y era poner el pie y congelarlo. Pero los lugareños les comentaron que el frío curte –no sé si está probado- y respiraron más tranquilos. Un gozo fue descubrir que contaban con más de 400 islas, la mayor parte despobladas. Es decir, inmensos terrenos para construir y especular, ahora que el litoral valenciano se había saturado de ladrillo. Avisados, los daneses residentes advirtieron severamente que de torre por aquí, rascacielos por allá, urbanizaciones y urbanizaciones, nada: habrían de acostumbrarse, a residir en un paisaje armónico, con un urbanismo elegante y bien diseñado. Muchos valencianos callaron antes de confesar que no sabían de qué les estaban hablando.

-¿Urbanismo elegante y bien diseñado? ¿Tú sabes qué es eso?- preguntó uno a otro compañero.

-Manías europeas, ya les cambiaremos.

Lo cierto fue que más pronto que tarde comenzaron a agradecer la armonía que les rodeaba, llegando incluso a atemperar algunos comportamientos. Complacencia superlativa representó encontrase con sueldos medios de 3.250 euros, los más alto de la UE y con pocas diferencias sociales.

-Oye, que voy 7 horas a trabajar 5 días y me llevo el triple que en Valencia, esto sí está bien.

-Los precios son algo más caros- opuso uno.

-Ya, pero apenas, diría que un 10% más. Pero con estos dinerales que ganamos ¿qué importa?- rebatió el más animado.

-¿Y los impuestos? ¿Qué me dices de los impuestos? Hasta el 50%, el 60% he oído que pagan. Espero que ya no estemos aquí cuando lleguen las declaraciones de la renta.

-Calla, calla, que eso solo es para los millonarios, para los que en España pagan como máximo el 45% y después de la subida, que antes aún era menos.

-Vale ¿y aquí te dan gratis las gafas y las consultas del dentista con extracciones y todo? Escuché que en algunos países de Europa sí- se animó el segundo.

-No sé, chico, ya nos enteraremos. Pero sé que aquí el Estado gasta en los ciudadanos el 30% del PIB, mientras España sigue estando a la cola de Europa con un 21%. En algo se tiene que notar la diferencia.

-Te envidio ¡cómo has estudiado los pormenores! Te vas a adaptar muy bien.

En definitiva, los valencianos admitieron que, en el aspecto económico, el trueque les era rentable.

En Dinamarca no había paella, como mucho servían arroz hervido, y como lujo con verduras. Aunque tenían unos langostinos aceptables, servidos ¡horror! en pan y con mantequilla. Pero ¡coño! no entendían el español. Todos hablaban inglés, en cambio. Y allá se fueron los valencianos a las escuelas de idiomas que debían multiplicar aulas, profesores y horarios para enseñar la lengua. Algún conflicto laboral hubo por ello en los centros, pero se explicó a los profesores la extrema necesidad de la medida y, solidarios, se aplicaron a la labor. Los valencianos pudieron presumir de que poseían una educación bilingüe desde niños y sabían que ayuda al aprendizaje de idiomas. Dominarían el inglés antes, mucho antes que los madrileños.

-Por esto de que mis hijos estudien “Educación para la ciudadanía” y en castellano que se la dan, ¡no paso!, por ahí si que no- clamó uno de los más recalcitrantes.

-Oye, que aquí no protesta por ello ningún partido, ni las iglesias ni nadie. Igual es por algo- le replicaron.

Convinieron los valencianos que trabajar de 9 a 4 resultaba muy cómodo, disponían de casi toda la tarde libre. Volvieron a conocer a su familia, renacieron muchas parejas. Podían ir también a exposiciones y conciertos. Tras la cena.

-Esto de cenar tan pronto no puedo, la verdad. Pero ¡qué vas a hacer si a las 12 de la mañana te tienes que contentar con un bocadillito! No sabe vivir esta gente. ¡Ay!, donde estén nuestras comidas de 3 horas, con aperitivos, dos platos, postre, café y pacharán.

Pronto descubrieron también que Dinamarca es el segundo país más pacífico del mundo, el primero a veces. Y que su capital, Copenhague, está considerada como la mejor ciudad para vivir, en algunas clasificaciones y que fue declarada “Ciudad cultural mundial”, la tercera, tras Londres y París.

-¿Y eso por qué es?

-Valoran su vida cultural, posibilidades de transporte, su grado de delincuencia (que apenas tienen como has visto), la arquitectura, los bienes públicos y el diseño.

-Mira, todo eso está muy bien. A mí me está gustando este lugar. Y que tienen tiendas por todos los lados igual que en España. Y esos lugares tan turísticos donde vamos todos juntos.

-Caras, muy caras, recuerda- apostillaban siempre los más negativos.

-Y el Tívoli ¡qué cosa más bonita!

-Total, un parque de atracciones, es mucho más moderno nuestra Terra Mítica. Y, francamente, tanta bulla con la sirenita y es una miniatura.

-Eso, sí, pero ¿y el río? Esas terrazas tan acogedoras. Y mira, mi chica, que no encontraba trabajo en España, ha entrado de camarera en una de esas terrazas, y ¡no te lo vas a creer! se lleva 2.300 euros al mes, más propinas, por jornadas de 37 horas semanales.

-Sí, todo eso está muy bien. Pero ¿y el clima?

Los valencianos habían arribado a Dinamarca en verano y disfrutaron de unas temperaturas deliciosas, templadas, nulos agobios y sofocos, ni calores húmedos ni nada que se le parezca, pero, llegado el invierno, desde luego, se pelaron de frío.  ¡Y el sol! nada de la maravillosa luz Mediterránea. En los meses crudos ni lo veían, y en verano no se escondía en todo el día el muy ladino.

-Pero eso con unas buenas persianas, puede paliarse- objetaban los más integrados.

Con todo, lo más positivo, lo que debió inclinar a una mayoría social española a promover la ley, se centraba en la calificación de Dinamarca, alternando con Suecia, como el país menos corrupto del mundo, según numerosos estudios y estadísticas. Y que la sociedad tiene arraigados una serie de valores democráticos que defienden a ultranza: la igualdad, la libertad de expresión y los derechos humanos, el respeto a las personas –a los animales incluso-, la solidaridad y la responsabilidad hacia la comunidad, tanto en la vida social como en la familiar. Todo eso les habían dicho al despedirles en aeropuertos, puertos y carreteras.

-Como si en Valencia, en España, no tuviéramos esa conciencia ciudadana, ese rechazo a la corrupción- se quejaban muy ofendidos algunos valencianos.

-No, lo habéis interpretado mal, no es un insulto. Lo único que ocurre es que aquí  es norma de vida profundamente interiorizada por la sociedad- le explicó a un grupo un taxista de Copenhague.

Los madrileños vivieron similares experiencias al llegar a Suecia.

Prácticamente los mismos valores y circunstancias –algo más de gasto social incluso- compartía su nuevo hogar con Dinamarca. Algunos lloraron mucho los primeros días añorando el casticismo, los atascos, los toros, pero otros viajaron a Estocolmo, Lund, Malmö o donde les tocara, francamente contentos y esperanzados. Estos sabían que Madrid tenía remedio, que tan solo había que pulir algunos matices. Y también se aprestaron, como algún sector de los valencianos, en proporcionar cuanto apoyo fuese preciso para la consecución de la tarea. Se habían sentido ¡tan impotentes! Tan hartos ¡tan inmensamente hartos!

En el caso de los madrileños la sensación de amplitud y deshago aún fue mayor. Casi seis millones de ciudadanos disponían de cerca de 500.000 Km² de territorio. Los dirigentes políticos abrieron los ojos con tal desmesura que a punto estuvieron de perder las córneas precipitadas al suelo por la ardiente codicia. Su felicidad no tenía límites al contemplar –no llegaron a perder sus globos oculares- las posibilidades de inversión privada y pública que ofrecía tan inmenso terreno. Ahora bien, al igual que los políticos valencianos, se vieron obligados a vivir con mucha más austeridad y, especialmente, con mayor control, incluso ciudadano. Cualquiera tenía acceso a sus declaraciones de impuestos. Y sus derroches o enriquecimientos súbitos, comenzaron a importar a la sociedad.

Los nuevos madrileños-suecos se encontraron con los mismos gélidos mares que sus nuevos vecinos valencianos-daneses, pero los recibieron mucho mejor:

-Playa al fin y al cabo, lo único que le falta a Madrid para ser maravillosa- saludaron alborozados los más positivos.

Una comisión sueca rebajó su optimismo al advertidles:

-Aquí tendréis que hacer un esfuerzo por mantener las calles limpias, asfaltadas y con las señales de tráfico bien pintadas. Y disponer y rotular en condiciones todas las vías. Cuando vengan las visitas no queremos presentar las ciudades como tenéis vosotros la capital de España.

Se les pusieron también serias cortapisas a los proyectos de desmanes urbanísticos, y a horadar las ciudades con túneles. Les advirtieron que entre sus prioridades no se encontraba trasladarse a gran velocidad por sus calles y carreteras. Y eso cuando ya alguien de la alcaldía de Madrid miraba con auténtica avidez esas vías de medio pelo con tantas posibilidades de obra.

En compensación, descubrieron que Suecia había hecho una altísima inversión en innovación y tecnología, tanto en el sector privado como público, y que poseía una auténtica pasión por el cuidado del medio ambiente. Abría de igual modo posibilidades de negocio, y algo más aceptados por la progresía protestota española.

Aseguraron, más adelante ante otro de los retos, que en Madrid, en la capital y en toda la comunidad, ya estaban acostumbrados a acoger con cariño y respeto a los emigrantes –salvo excepciones-, cuando les contaron que aquello era norma en su país de acogida. Les explicaron que ellos convivían con la emigración sin problemas –excepto salvedades crecientes-  desde los años 70.

-Aquí recibimos a buena parte de los arrojados por las dictaduras latinoamericanas, en aquella época- se les comentó- De hecho, de ahí nace el interés tiene por el idioma español que se estudia incluso en las Universidades.

La obligatoriedad de aprender inglés, por tanto, para relacionarse en toda la zona, con noruegos, fineses, holandeses, también, y con los suecos que permanecieran en su país como guías, se mantenía, pero los madrileños se lo podían tomar con algo más de calma, dado que el español también les funcionaría en algunos casos.

Los dirigentes madrileños se preocuparon cuando vieron que en Suecia prima la educación pública, les produjo una gran inquietud. Más de un temblor sacudió a las más altas instancias. No sabían cómo afrontarlo. Quizás imbuyendo a Suecia de su pasión por las gestiones privadas, argumentándolo tan bien como hacían en España, al punto que fuera igualmente aceptado sin rechazo. Pero ese aspecto pronto pareció subsanable. El cambio de mentalidad ayudaría a solventar el problema en pocos meses.

En cuanto a los suecos trasladados a Madrid, el mayor inconveniente residía en que, eran casi 9 millones –menos los que se quedaron de instructores- y dos millones y medio más de la población habitual de la comunidad iban a notarse mucho. Tuvieron que instalarse en un territorio mucho más pequeño que el suyo. Y lo hicieron. Se veía algunos tan apretados que apenas podían ya “hacerse los suecos”. Pero son gente austera y sufrida, que usan muebles de IKEA y que viajan mucho con lo que una parte estaría siempre ausente.

Con sueldos similares a los daneses, los suecos daban auténticos saltos de alegría por poder disfrutar –sin descabalar sus cuentas corrientes- de las tapas, las cañas, y los chupitos. De los calamares fritos y la paella. Del flamenco y el trasnoche. De los monumentos y museos que acreditan a Madrid. De los parques y paseos. Los suecos vinieron de muy buen grado a la capital de España. Lo mismo que los daneses a Valencia, poblando las playas todo el día y haciendo un uso exhaustivo de los chiringuitos. Echaban en falta, eso sí, los programas informativos y culturales de sus televisiones. Pero encontraron los mismos concursos y bazofias que empezaban a inundar también sus propias programaciones. Jamás llegaron a entender, sin embargo, aquella basura –así la calificaban- conocida como “prensa rosa”.  Se abstuvieron de mirarla y, en consecuencia, bajó a tal punto la audiencia y la recaudación, que terminó por quedar en un apartado residual.

A los malintencionados que pensaron -con la llegada de valencianos y madrileños a Escandinavia- en grandes bloques de ladrillo y especulación, supresión de las leyes y los servicios sociales de sus países de acogida, destrozos irreparables de las administraciones públicas, malversaciones, chanchullos, amiguismo, pérdidas lamentables de tiempo, chapuzas, enredos y jaranas, el tiempo –poco tiempo- les quitó la razón.

Con un puente entre Dinamarca y Suecia, que en 15 minutos te sitúa en el otro país, valencianos y madrileños compartían apasionadamente las nuevas experiencias.

-Nosotros ya respetamos el tráfico y nos desplazamos por lo general en bicicleta que es muy sano. Y más barato.

-Pues nosotros ya no “ayudamos” a la mujer en casa el día que nos parece. Hemos entendido que los hijos y las tareas del hogar son responsabilidad de toda la familia. Casi a partes casi iguales.

En menos de un año, los españoles regresaron hablando en tono mesurado, pidiendo las cosas por favor y dando las gracias, ni uno solo le decía al camarero: “Oye, pónme unos vinos”, sino “por favor, podría servirme unos vinos. Gracias”. Pensaban en los demás, todos, hasta los dirigentes que no insultaban, ni calumniaban, ni gritaban a sus adversarios políticos. Todo el país se contagió del nuevo talante de tan grandes y decisivas comunidades. Cambió la sociedad, la televisión, el periodismo, el gusto por la cultura. Nunca más se apoyó la corrupción pública.

¿Cómo era posible? Se descubrió que el aire o el agua nórdicos eran los que formaban los criterios y que una vez adquiridos ya no desaparecen. En realidad, no podía ser otra cosa.

Por eso, los nórdicos tampoco cambiaron en España. Ganaron, eso sí, en espontaneidad. Aprendieron, también, el gran arte de la improvisación y a relajar la obsesión por la responsabilidad y el trabajo bien hecho.  Los escandinavos –sobre todo los suecos, algo más parcos en gastos aún que los daneses-, y asimilaron hasta ponerlo en práctica, en efecto, el disfrute de algunos placeres de la vida a los que parecían renunciar –y sin endeudarse (jamás) como nosotros-. Ambas partes, se instruyeron la una a la otra para obtener una media aceptable. Ni racanería, ni derroche.

Por si acaso y para prevenir recaídas, como vacuna de recuerdo, hay siempre disponible en las tiendas españolas agua nórdica embotellada y aire comprimido escandinavo en preciosos –y muy baratos- frascos herméticos de IKEA.

*Hablando de literatura. Esta semana inicio algunas presentaciones de mi libro. Os iré avisando. La primera en Zaragoza.

Invitación Salmones contra percebes - CDL Zaragoza (29 may)

Eurovegas ¿la corrupción organizada en Madrid?

Eurovegas se instalará en Alcorcón. Es lo que afirma el líder del PSOE madrileño Tomás Gómez quien asegura que el solemne anunció lo hará la presidenta Esperanza Aguirre como plato fuerte del Debate del Estado de la Región, a celebrar los días 11 y 12 de Septiembre.

La comunidad de Madrid ha desmentido a Gómez como cuenta el diario.es. Lo cierto es que en la Comunidad están encantados con el proyecto y así añaden a la declaración: “Ojalá venga a Madrid, a pesar de Gómez que ha sido el mas reaccionario con este proyecto. Adelson dijo que lo iba a anunciar a finales de agosto y aún estamos esperando”.

 Sea cierto o no, Aguirre no ha declinado su intención de abrir la puerta en Madrid a un empresario investigado por corromper, presuntamente, con sobornos a políticos para el logro y mantenimiento de sus negocios. Y por el lavado de dinero negro procedente del narcotráfico. La justicia norteamericana cree que Sheldon Adelson, el mayor propietario de megacasinos del mundo, sobornó oficiales en China, un país en el que tiene dos, abiertos en 2004 y 2007. Y que sus empleados –en este caso él no ha sido citado a declarar- autorizaron el manejo en las salas de millones de dólares de procedencia altamente dudosa. Hay tres investigaciones en curso: de la Junta de Supervisión del Juego del Estado de Nevada del Departamento de Justicia y de la  Securities and Exchange Commission, la agencia que regula el mercado de valores, estas dos últimas a nivel federal. Adelson apoya al republicano Romney y creen que estos hechos pueden influir en la campaña electoral.

Es cierto que, para desgracia nuestra, pocos lugares como España –y dentro de ella, Madrid- para amparar este negocio que aúna lo peor de las más sucias prácticas empresariales y sociales, pero una ciudadanía consciente no consentiría que nos metan este foco de podredumbre en nuestro país antes, al menos, antes de haberse aclarado las responsabilidades en las investigaciones. Las mayorías absolutas no facultan estas actuaciones, sin que medie la oposición de alguien competente. No hará sino acrecentar nuestra ruina.

Un parque temático de la mediocridad. Un lugar donde solo crece el juego. En el norteamericano se ha añadido ya al primitivo, la representación de Europa, Venecia, El Carnaval, Asia, Finales del siglo XIX en San Francisco, Paris, Hollywood, El Trópico, Antiguo Egipto, Camelot y el Medioevo, Nueva York, Montecarlo, Italia, Imperio Romano, Polinesia, Caribe y piratas… como contaba en un antiguo post con las referencias de José Antonio Rodríguez y Rosa María Calaf. La misma temperatura y luz todo el día. Decorados en lugar de realidad. Un símbolo de esta sociedad enferma. Aún hay tiempo de evitarlo.

Fontana de Trevi artificial en Las Vegas. Foto: J.A. Rodríguez

 *Las Plataformas “Eurovegas No” Y “Aturem Eurovegas” Lanzan El Vídeo Voces Contra Eurovegas

Paisajes vividos

La casita que se quedó en esbozo. Está en Madrid. Un capricho arquitectónico.  Tres metros de ancho que arrojan cemento y un solo ventanuco en lo alto. Probablemente el edificio anexo que esperaba se perdió en el camino de la crisis.  ¿Una mirada tras los cristales? No alcanza la vista para saberlo.

Enfrente se ubica un precioso parque: la Quinta de Los Molinos. Con un suelo mullido y árboles en flor temprana. Cálido arco para pasear.

Una ventana. En un diminuto pueblo de los Monegros oscenses: Usón. Árido paisaje  que se abriga en cariño tras las paredes.

Otra ventana. En Alhama de Aragón. Agua, vegetación y calma.  Vivencias en armonía, luces y lucidez.

No sólo hay “venecias” en Italia. Esto es Girona.

El gusanito lector. Una libería con alma. En Sevilla, una ciudad que la rezuma  por los cuatro costados.

San Simón. Pontevedra. Isla Do Pensamento. Un puntito en el océano que brilla. Y mucho. Tranquilo mar en brazo de río.

También hay mar en Altea. Y arte. E indignados llenos de vida. Y cálidos afectos.

Vitoria. El quiosco de las citas amorosas, me cuentan. Nieve. Mucho, mucho calor.

Acabo de cumplir años. No sé si os ocurre a vosotros, pero a veces se elabora una especie de balance vital, estético y sentimental. Faltan muchas imágenes en este recorrido. Son las que están. Y una más que no he tomado con mi cámara pero he vivido, todos lo hacemos: caminos que convergen hasta juntarse y luego se separan. Huellas en la arena que pronto borrará el viento. Porque únicamente lo sólido permanece.

Madrid: mirando al cielo

 

 En Madrid miramos al cielo a ver si llueve porque nos dice la alcaldesa Ana Botella que ésa es la causa -que no llueva- de que se acumule la contaminación.  La solución está allí: en el cielo.  Es aquella vieja tradición que llevó a Felipe II a confiar en que Dios dotaría a la Armada Invencible de un poderoso aliado: el buen tiempo en este caso, situando la ayuda del divino en la meteorología como eje de la estrategia naval. Resulta que llovió a cántaros y aquella derrota se sitúa como la mayor chapuza de la Historia de España.

Cada vez más estudios señalan al cambio climático provocado por el ser humano (que por supuesto la eminente científica Botella no comparte) como causa de la disminución de precipitaciones o de graves alteraciones en el clima con fuerte contrastes: sequías e inundaciones. Añadamos también investigaciones que relacionan la influencia de la contaminación en el descenso de las lluvias. La boina de mierda que padecemos a diario en Madrid actuaría como una tapadera que impide la llegada del agua.

 Científicamente el colmo es esperar que llueva para que se vaya la contaminación, un postulado muy extendido –la alcaldesa lo cita a menudo y es una “creencia” popular-. Y no, el agua aplasta la contaminación y luego resurge. O se traslada a ríos y lagos, a la cadena alimentaria. En todo caso, si las causas no se remedian, si las “chimeneas” siguen fluyendo puede caer sobre nosotros el océano atlántico en forma de lluvia que no se resolverá el problema. Pero siempre ha sido una dura tarea en España “desfacer” entuertos supersticiosos nacidos de la ignorancia.

 

 ¿Qué lluvias y vientos podrían borrar estas fábricas diarias de humo contaminante?

Ecologistas en Acción asegura que el 80% de la contaminación de Madrid es debida al tráfico. Y cifra en 16.000 las personas que mueren –en toda España en este caso- a causa de ese envenenamiento ambiental. Muchas más que por los accidente de tráfico, infinitamente más que por el terrorismo en toda su desgraciada trayectoria en España. Los vehículos todoterreno y los que usan gasoil son los principales causantes. Ésos que aparcan así:

Los regidores de Madrid cambian las estaciones de medición para enmascarar la auténtica dimensión del problema. Y la alcaldesa va a subir el impuesto por aparcar. Algo que los coches de sus votantes privilegiados podrán pagar y no se les incomoda con otras medidas menos “populares”. Madrid, precisamente, boicoteó un impuesto a la contaminación del gobierno socialista (que tampoco se ha matado en resolver el problema por cierto). Así lo contaba El País:

“Si Vd. se compra un Porsche Cayenne (unos 50.000 euros sin IVA, importado y310 gramosde emisión de dióxido de carbono por cada kilómetro recorrido), esta comunidad autónoma le devolverá casi 1.500 euros. Si se compra un Seat Ibiza (fabricado en España y un tercio de las emisiones del anterior) la devolución será de sólo 114 euros. Así es la ayuda para estimular la venta de vehículos que el Ejecutivo de Esperanza Aguirre anunció hace unos días, que devuelven el 20% del impuesto de matriculación. Como este tributo se paga en función de la contaminación y están exentos los coches más ecológicos (generalmente los más baratos), la ayuda es mayor para los coches más caros y contaminantes”. A veces pienso si, abducidos, narcotizados, ya ni sentimos que no respiramos como debiéramos.

Están esperando a que llueva para que el agua se lleve los agentes contaminantes. Cierto que el movimiento de la atmósfera ayuda, pero el  NO2 con agua, H20, forma ácido nítrico. Esto dice de él la wikipedia:

“El compuesto químico ácido nítrico es un líquido corrosivo, tóxico, que puede ocasionar graves quemaduras. Es utilizado comúnmente como un reactivo de laboratorio, se utiliza para fabricar explosivos como la nitroglicerina y trinitrotolueno (TNT), así como fertilizantes como el nitrato de amonio. Tiene usos adicionales en metalurgia y en refinado, ya que reacciona con la mayoría de los metales y en la síntesis química. Cuando se mezcla con el ácido clorhídrico forma el agua regia, un raro reactivo capaz de disolver el oro y el platino. El ácido nítrico también es un componente de la lluvia ácida”.

Lógicamente, todavía las concentraciones no llegan a ese extremo  y se precisan otros elementos, aunque está claro que la lluvia no resuelve el problema. La solución no vendrá del cielo. Y si algo me fastidia sobre todo es que me mientan insultando mi inteligencia. Ahora bien los catarros eternos, los problemas respiratorios diarios, empiezan a hacer insoportable –para mí- vivir en esta ciudad, aunque bien mirado nos están fabricando un mundo imposible a todos los niveles. En España los remdios de los políticos conservadores pasan por mirar al cielo, a todos los niveles. Pero hasta el cielo “divino” que ellos ven está más limpo. 

 

PP: POR UN CAMBIO RADICAL

Realmente radical: el suelo azul y el cielo de color cemento… Así vivimos, ya, a diario en Madrid.

Vista parcial…

(Gracias por la alerta Hector Juanatey)

La gloriosa inventiva española comienza a tunear la imagen… :)

Un cielo para un futuro enladrillado…

Y….

lo que ven los crédulos cuando se ponen las gafas para que nada contamine (ni el aire podrido) la realidad que quieren ver…

(Fuente de las fotos tuneadas: www.meneame.net

Encuesta poselectoral: De Madrid al cielo

El CIS acaba de publicar un estudio poselectoral sobre las elecciones municipales y autonómicas del pasado 22 de mayo. He elegido Madrid porque es donde vivo pero también porque me parece representativo. Las conclusiones que pueden sacarse son muy interesantes.

  • Los madrileños piensan que la situación económica y política de Madrid es mejor que la de España en su conjunto.
  • No parecen nada descontentos con los servicios que se ofrecen. El 37% por ciento cree que la labor en sanidad ha sido buena y solo el 19% que mala. Porcentajes cercanos al tercio de la población ven buenas las políticas en educación y en medioambiente. Más de la mitad consideran estupendas las infraestructuras. Un 37% (siempre ese tercio, curioso) creen que el PSOE lo hubiera hecho peor.
  • Más de la mitad se han informado para decidir su voto por televisión y todos los días. Pero apenas solo por televisión, más del 70% de los encuestados ni ha tocado Internet.
  • Más del 80% no ha tenido nada o poco en cuenta las propuestas del 15M.
  • Un 40% ha pensado en los temas de España a la hora de votar en Madrid.
  • Y eso que casi el 70% esta de acuerdo o muy de acuerdo en que “los políticos solo piensan en sus intereses personales”. Y casi otros tantos estiman que “no se preocupan de personas como el propio encuestado”.
  • En una notable fragmentación de las ideologías, el mayor porcentaje (20%) se declara liberal (no explica el CIS si saben qué es), y el 13% conservador. Socialista el 11% y progresista otros tantos.
  • Enorme crecimiento (desde el punto de vista de los lentos movimientos sociológicos) en la autoubicación en la derecha: De 5 a 8 se sitúa ya más del 50% (hay espacio para los no contesta o no sabe). En Junio era del 46% y ya llamó la atención su rápido crecimiento.

Recalco un dato: Más de la mitad se han informado por televisión y todos los días. Pero apenas solo por televisión, más del 70% de los encuestados ni ha tocado Internet.

Y añado otro dato: las bolsas se desploman, se desploma la economía… por las políticas practicadas: conservadoras y liberales.

¿Uno más? Va… La Comunidad de Madrid lleva dilapidados 620 millones de euros en publicidad desde que comenzó la crisis. Su presupuesto de este año (111 millones) quintuplica al siguiente: Cataluña. El Tribunal de Cuentas les ha amonestado por el uso abusivo de la propaganda.

Este último viene con imagen: boina de contaminación sobre Madrid el jueves 22 de Septiembre de 2011 a las 15,15.

Foto: David Martín (DALONSO70)

Muertos por contaminación

   Ésta es la masa de porquería con la que despide el día Madrid. 16.000 muertes prematuras se producen anualmente por esta causa y numerosas enfermedades cardiovasculares y respiratorias. Lo dice, no sólo el Ministerio de Medio Ambiente, sino la Sociedad Española de Neumología. Un estudio internacional afirma que en Madrid y Barcelona podrían evitarse un 5% de infartos, si se cumplieran unas normas mínimas de limpieza del aire. Ya sabemos que, con los medidores situados en todos los parques de Madrid, las cifras que dan no son las reales, y aún así reciben la reprobación de Bruselas, que en eso, sin multas (con su habitual eficacia) sí lo mafiniesta. La verdad la muestran las fotos ¿Quién vive con esto entrando a los pulmones?

   Una cifra 7 veces superior a la que acarrean los accidentes de tráfico. 858 son los muertos por el terrorismo de ETA en 50 años. Y llena informativos, debates, sesiones del Congreso. Con razón. Pero ¿nadie va a rendir cuentas de las 16.000 víctimas, 3.000 anuales en Madrid, de la codicia que antepone el beneficio (económico y electoral) a cualquier fin y la mala gestión política?

   Ay, los daños que no se ven, que no se airean. En esta podredumbre en realidad nada se “airea”. Es solo un desahogo. Mientras pueda respirar.

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