Hasta que la cultura sea reconstruida

El IVA español a la cultura es el mayor de la Zona Euro. Otros países protegen la cultura. Con Francia a la cabeza, se considera que es un signo de identidad. Noruega no cobra impuesto alguno por la música, por ejemplo. Luxemburgo, Malta, Chipre y Francia son los países con el IVA cultural más bajo (entre el 3 % y el 5,5 %). Finlandia, Eslovenia, Alemania y Holanda aplican entre el 6 % y el 9 %. Grecia se mueve entre el 6,5 % para música y teatro, y el 13 % en el resto de las actividades culturales. Irlanda, otro país rescatado, mantiene un 9 %.  Portugal, que soporta un IVA del 23 %, reserva un 6 % para los libros. La subida al 21 % el IVA de los libros electrónicos en España corta su vuelo que comenzaban a despegar por ser su precio más asequible que el de los impresos. «La cultura es algo accesorio», como dice quien ni la conoce ni la aprecia. O quien parece llevar la idea de cerrar la llave a espíritus más cultivados y más libres”.

Este párrafo corresponde a mi último libro que sale el día 30. Es uno de los muchos temas que abordo con múltiples datos y, aún así, con el tono más ameno que he conseguido nunca. Y una idea bastante original como hilo conductor, que ya veréis. No vengo “a hablar de mi libro” por ningún afán lucrativo, sino porque la realidad nos abofetea con realidades como ésta que destaco, hoy, día del libro, y muchas otras. Escribir en España es casi un acto heroico, vocacional. Y, si cabe alguna duda, ved el desgarrador análisis que hace unos días publicó José Sanclemente. Quien, entre otras cosas, contó:

“El autor se lleva entre el 8 y el 10% del precio de un libro, el 12% son costes de producción (impresión, papel y encuadernación), 2% son los de edición (correcciones de estilo, ortográficas, diseño de portada, etc.) ,  7% los costes de administración y estructura de una editorial mediana (personal, alquileres, suministros , almacenes…),  55% (*) son los costes de distribución y venta (porcentaje que se da al distribuidor y al librero) y  el 3% se destina  a marqueting y promoción (viajes, presentaciones, publicidad en el punto de venta…)  y el margen  que le queda a la  editorial es de un 11%a un 13%.

Dado que el libro no se vende en firme al librero, la devolución  va a cargo de la editorial. Este año pasado las devoluciones, en muchos casos, han sobrepasado el 40% de la tirada distribuída.

He calculado que de un libro cuya tirada haya sido de  3.000 ejemplares (la media) y con un PVP de 15 euros y se haya vendido el 60% (1.800 ejemplares), el autor percibirá 1,5 euros multiplicado por 1800 = 2.700 euros y habrá invertido entre 6 meses y varios años en escribirlo.

La editorial con ese libro tendrá un margen similar (2.970 euros) y se hará cargo de las devoluciones.

¿Saben cual es, según Nielsen, el libro que más ha vendido en lo que llevamos de año? El de Javier Sierra, con 4.900 ejemplares esta semana y algo más de 60.000 en este año.

También les diré que la venta media está en torno a los 1.500 ejemplares. Hay miles de libros, de los más de 30.000 títulos que se editan en España, cuyas ventas son muy inferiores a los 1.000 ejemplares. Solo unos pocos  y escogidos best sellers rompen la barrera de los 100.000 y se cuentan con los dedos de una mano.

El próximo 23 de abril (día del libro) {hoy} se hablará de esos escasos títulos vendedores: los medios de comunicación recogerán la firma de sus autores y harán un ranking de ventas de Sant Jordi, pero solo representarán el 20% de los libros comprados ese día.
Ese día el comprador tendrá un 10% de descuento que asumirá por partes iguales la editorial y el librero.

Animo a comprar libros pero, si es posible, no solo los que figuran en el ranking de mayores ventas”.

La crisis y la España de siempre se enfrentan hoy a un gobierno y un partido que apuesta decididamente contra la cultura, la ciencia y la educación. El momento es terrible. La Asamblea Chamberí (Madrid) del 15M –una de cuyas participantes más activas es Lourdes Lucía- ha elaborado un manifiesto para recoger firmas. Aquí está el enlace. Destaco algunas ideas:

“En este tiempo en que los mercaderes que nos gobiernan predican la resignación, el acatamiento de la miseria decretada, la sumisión. Ahora que nos dicen que lo prescindible son los sueños colectivos, la solidaridad, lo construido con el común esfuerzo, lo público, lo que a todos y todas pertenece: las escuelas, los hospitales, las bibliotecas… todo lo que es la urdimbre necesaria sobre la que edificar un mundo justo y habitable. Precisamente ahora decimos nuestras razones, la dignidad de nuestro trabajo, lo que estamos dispuestos a defender contra viento y marea, contra la tempestad de los recortes y el desprecio a la ciudadanía. Porque hablamos de lo necesario, lo que alimenta nuestra esperanza, un sueño de libertad, un espacio de encuentro que día a día se hace real en las aulas, en los museos, las bibliotecas, los libros, los teatros…

Porque la Cultura no es un adorno, un producto superfluo o decorativo. Es un derecho esencial. Crear aporta una mirada crítica sobre la sociedad y a la vez la certeza de que son posibles una plenitud y una belleza que nos pertenecen y a las que no podemos ni debemos renunciar. La cultura es un espacio de libertad en el que podemos re-descubrir lo real, experimentar el asombro, inventar palabras, formas y gestos que digan la verdad de otro mundo posible.

Es un escándalo que cierren bibliotecas de la Obra Social mientras con fondos públicos se rescata Bankia. Que se haya suprimido el presupuesto para adquisición de libros en las bibliotecas públicas, el despido o la no contratación de bibliotecarios, la situación de nuestros archivos. La consideración del cine, el teatro, la música… no como bienes culturales sino como productos de lujo que deben ser grabados con un IVA que amenaza su propia subsistencia. El abandono de cualquier promoción o interés por la creación artística. Denunciamos la asfixia a la que se somete al mundo de la cultura. No estamos aquí para competir, para enriquecernos con un producto. Estamos para compartir”.

Y hoy es un buen momento para recordar un poema de nuestro Premio Cervantes:

“Hasta que el tiempo fue reconstruido”

Hasta que el tiempo fue reconstruido

bajo tu propia vigilancia, cuántas

residuales versiones de los hechos

fueron depositando su carroña

en papeles, en bocas, en conciencias.

Hombres e ideas tenebrosamente

instalados en la mitología, textos

que suplantaron con abyecta máscara

el rostro de la historia, allí

se conjuraban para hacerte cómplice

de la maquinación contra el fantasma

que recorrió tu juventud

hasta que el tiempo fue reconstruido.

¿Cómo escapar a ciegas, desandar

el camino? ¿Quién que no tú

lo haría, con qué trámites

de acotadas lecciones, testimonios

apócrifos, tenaces simulacros?

Arduo oficio fue el tuyo e inhumanas

las trampas de la vida. ¿Con qué suerte

de antídotos, argucias, imposturas

te preservaste del contagio, mientras

a solas compartías las ruinas

hasta que el tiempo fue reconstruido?

Elegir no pudiste una verdad

distinta de la única, algún medio

de subvertir el orden del pasado,

dirimir lo proscrito, rechazar

el asedio.

Pero tú mismo fuiste

tu testigo: primero un libro,

una mano después, más tarde

una palabra, luego un hombre

y luego otro y otro más, y un año

y otro año, una premonitoria

concurrencia de hombres y de años,

y media vida que concurriría

para que al fin y con tu propia mano

otros nombres pusieras a la historia

mientras que el tiempo fue reconstruido.

 

 

¿El libro? Ah ¿pero no era la firma?

San Jordi. Librería en Barcelona. Firman entre otros Ignacio Ramonet y autores de su altura intelectual. En un determinado momento entra también en las mesas Mario Vaquerizo con su afamado libro “Haciendo majaradas, diciendo tonterías”, uno de los más vendidos. Me cuentan que la avalancha de admiradores de Mario ha roto todas las barreras de seguridad al punto que el resto de los autores han optado por marcharse bajo el temor de perecer sepultados. Ramonet que reside en París ha preguntado quién era el escritor. Se lo han contado. Seguro que la anécdota enriquece uno de sus próximos libros. Él ha plasmado páginas memorables sobre cómo manipula y embrutece el poder mediático.

Muchos títulos, muchos autores, y mucha afluencia sin embargo. Todavía hay personas que buscan libros. Pero no es la única referencia del éxito arrollador en San Jordi para autores por el hecho de “salir por la tele”.

Conversaciones en Internet me han confirmado lo que intuía y no quería racionalizar: hay que escribir “por amor al arte”. Lo mismo que cualquier expresión cultural. Han llegado a decirme que uno siempre busca un “lucro” escribiendo aunque no sea económico. Y encima quiere uno siquiera resarcirse mínimamente de los gastos o del esfuerzo. ¡Qué desfachatez!

Tienen razón los que dicen que solo se paga lo que se valora. Al menos en este terreno, pronto podría llegar a todos, hasta a los sentimientos que parece ser por el momento –y salvo excepciones que también buscan un buen negocio- lo único que se libra. Y lo que se valora es “ser famoso” y “salir por la tele”. Puede uno “salir por tele” pelando patatas o dando brincos, lo importante es que esté en la pantalla. De hecho prima más la aparición en una actividad frívola que razonando –que en algún caso también se da-. Es de dudar, incluso, si la lectura que interesa es el texto o solo la firma y la dedicatoria.

¿Quién creará entonces cultura? Escribir –como otras actividades- también cansa, es un trabajo entendido éste como esfuerzo. ¿Quién se arriesgará a publicar para perder la inversión? ¿Hay que publicar también por “amor al arte”? ¿En meritorias editoriales que no alcanza difusión? ¿En Internet como hacemos en los blogs… para una audiencia similar a la de los blogs? ¿Y qué “amor al arte?  ¿El “amor al arte” de las estrellas de la tele que aprovechan el tirón y sacan un libro? Y muchos, muchísimos, hay que vender y desde luego nunca en un libro colectivo para que compense si es rentabilidad económica lo que se busca. Un libro cuesta lo que un menú barato diario, y digital como un pincho de tortilla. Cuesta, “vale” mucho más. Realmente el trabajo desmantelador de la cultura y la educación emprendido por el PP lo tiene ya ganado, queda poco que conservar. Levantar el estado actual de una buena parte de los españoles sí exigiría cultura subvencionada, para inyectar en vena. El venidero será ya irremediable.

Viniendo ahora hacia casa escuchaba en la radio (de alguna manera este artículo es continuación del anterior) a un empleado –no un oyente- comentar la festividad del día. Ha hablado de El Quijote, ese símbolo tan español del desfacedor de entuertos al que anulan tildándolo de loco. No era eso lo que había escuchado el comentarista. Se ha acercado al soliloquio de la razón –por cierto la figura literaria se llama políptoton- y lo ha leído:

“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de la vuestra hermosura”.

Ha convenido que no entendía nada y que no es de extrañar que al Quijote lo llamaran loco. Con lo clarito que hablan Cristiano Ronaldo y Mourinho. Sí, el sueño de la… sinrazón produce monstruos. Y ésta es la ciudadanía a la que están robando su presente y su mañana. ¿Tanto cuesta utilizar la cabeza para algo más que para peinarse?

Entiéndase -para los no habituales del blog que me conocéis- que quien escribe  “salió en tele” precisamente durante muchos años y que puede escribir hasta de erotismo o de recetas de cocina. Tampoco me quejo en absoluto de la difusión de mis últimos libros. No es un lamento personal por tanto. La crítica amarga es por el estado de idiocia al que ha llegado la sociedad. Dolor por el inmenso daño que causan a la ciudadanía en su conjunto.

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