Puede haber algo peor que Rajoy

Es cierto que busca estar permanentemente en los medios y crear polémica, y que solo mencionarla es caer en su juego, pero cuando ella da una puntada jamás lo hace sin hilo.Se encuentra oficiosamente en campaña para la presidencia del Gobierno desbancando a Rajoy y, dada la deriva que está tomando el gobierno del PP, debe considerar maduro el asunto de ir soltando pildoritas que preparen sus fines plenos. Lo ha hecho este lunes en ABC y lo reproducen varios medios, dado que no aparece en la web del periódico conservador. Con unas ideas y una redacción muy de mujer-mujer conservadora, va contando lo que le gusta y no le gusta de monarquías y repúblicas. Le preocupan mucho las banderas republicanas que se ven en las manifestaciones, nada dice ni ha dicho jamás de las del aguilucho, dios la libre. La pobre, cuando las ve – las republicanas por supuesto-, piensa “que o no saben qué es lo que reivindican con esas banderas o, si lo saben, quieren lo peor para España y para los españoles”.

 Y ya lanza la tesis que ha preparado:

 “No hay que ser un historiador avezado, basta con ser un lector mínimamente crítico de los libros de Historia, para saber que la II República fue un auténtico desastre para España y los españoles”, en una de sus frases mejor construidas por cierto.

 La puntada siguiente la hilvana así:

 “…muchos políticos republicanos utilizaron el régimen recién nacido para intentar imponer sus proyectos y sus ideas —en muchos casos, absolutamente totalitarias— a los demás, y que faltó generosidad y patriotismo. El resultado fue una guerra salvaje que algunos quieren que siga influyendo en la vida política de hoy”.

Repito lo que escribe: “El resultado fue una guerra salvaje”. Parece que no había más remedio que dar un golpe de Estado. Y que le siguieran 40 años (¡40 años!) de Dictadura fascista y que no se dirimieran jamás responsabilidades. Si así hubiese sido gente que defiende esa ideología jamás hubiera podido volver a tener poder democrático en este país.

Porque, olvidando –maldita sea qué memoria- el Golpe de Estado, los 40 años de Dictadura fascista, la impunidad por estos gravísimos delitos, etc.. atribuye a la República esto:

“Por eso me preocupa y me entristece ver el entusiasmo, no sé si ingenuo o malvado, con que se exhibe la bandera que simboliza uno de los periodos más nefastos de nuestra Historia, en el que se enconaron los odios, se despreció al adversario político hasta llegar a su eliminación física y las libertades estuvieron constantemente amenazadas”.

 Con la corrupción (presunta) principalmente de su partido, en un empobrecimiento social constante manipulado con declaraciones para súbditos de mentes poco elaboradas, mermados seriamente los derechos por leyes que suscitan la crítica hasta del Poder Judicial, con su propia gestión y los edificantes herederos que ella misma nos ha dejado en herencia en Madrid, esta mujer camina hacia su objetivo. Y le ríen las gracias. Es tan campechana. Tanto como el Rey que habrá visto hoy -dirigiendo la vista a otro lado- cómo su colega la Reina de Holanda abdica en su hijo en la arcaíca institución. No sé si esto “le gusta o no” a la aspirante al gobierno de España. Pero si estamos en un lodazal lleno de alimañas, el futuro puede ser aún mucho peor… Si cabe, ya lo sé. Cabe.

 

 

 

 

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